Advertencia: esta historia contendrá slash, embarazo masculino, Dumbledore bashing, y será canon hasta cierto punto del año 5.

Advierto que la historia (en algún momento del futuro) tendrá sexo entre 2 hombres, escenas de violencia, y lenguaje fuerte.

Menciones de abuso infantil, y negligencia.

Esta historia tendrá relación entre un adulto y un menor de edad, (profesor y alumno) aunque en todo momento será consentida por ambas partes.

Algunas situaciones de canon las he distorsionado un poco para mi conveniencia.

Quizás en algunos aspectos, algunos personajes estén un poco fuera de su carácter original ¿Dónde estaría la diversión si no?

Gracias por los comentarios.

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de J K Rowling.


Capítulo 4:

Nuevos planes, viejas discusiones.


Dumbledore se paseaba en su oficina, una furia helada haciéndose cargo de sus sentidos por el momento.

-¡Maldita sea! ¿Cómo es posible? Los bloqueos que puse, y los encantos de memoria vinculantes deberían haberse mantenido, pero no; esos... malditos de alguna forma han logrado destruirlos. Si lograron hacer eso ¿Qué más descubrieron? Malditos mocosos solo van a arruinar todo y eso no puedo permitirlo.

Tengo que hacer algo para remediar esto. Ellos no pueden estar juntos, eso sería... demasiado perjudicial para mis planes. Tengo que pensar en esto... Vamos, Albus no por algo eres el mago más grande de todos los tiempos... Quizás... hmm... Black y Lupin son tan manipulables... Estúpidas ovejas, o, pero ellos serán tan buenos peones útiles... ¡Eso es! Ni Potter ni Snape van a destruir lo que he demorado tanto en conseguir, y mucho menos esos engendros.

Con un plan en mente Dumbledore recogió su pensadero, y con una nueva determinada calma, tomó un poco de polvos flu, dirigiéndose hacia la sede de la Orden.

Saliendo de la chimenea en la cocina limpió su túnica de hollín, antes de pasar a Molly, Remus y Sirius, tirando de una máscara grave y preocupada en su cara.

-Me temo que ha sucedido algo realmente malo –dijo sin rodeos, aceptando la taza de té que la mujer pelirroja puso frente a él.

Al instante los 3 se pusieron en alerta, temiendo lo peor.

-¿Qué pasa, Albus? ¿Harry está bien?

"Deja al tonto de Black para hacerme las cosas más fáciles" –se regocijó el viejo, aunque su cara solo celebró la reticencia a dar la noticia, además de la preocupación.

-No, Sirius

Las caras de pánico que produjo en los 3 eran una buena señal para seguir:

Hoy durante el desayuno en el gran comedor aparecieron unos niños, diciendo ser del futuro.

-¿Qué?

-¿Eso es siquiera posible?

-¿Qué tiene que ver eso con mi ahijado?

-Tiene que ver en todo, mi muchacho, ya que esos niños dicen ser hijos de Harry...

-¡Pero eso es fantástico! –Molly se deleitó, antes de escuchar las siguientes palabras del director:

...y Severus Snape.

-¿¡Qué!?

Ese fue el grito que sus 3 acompañantes soltaron al terminar su declaración, y Dumbledore vio con diversión la rabia, el miedo, y el disgusto en la cara de Sirius. Eso iba mejor de lo que pensaba.

Se recostó, con un caramelo de limón en la boca, a disfrutar del espectáculo que sobre todo Molly y Sirius montarían a continuación.


-¿Almas gemelas? –repitió Harry, incrédulo y cauteloso-. Pero eso es... eso no...

-Eso no puede ser posible –Snape dijo casi al mismo tiempo, sorprendido por la audacia de Longbottom para dar su opinión-. No es posible –repitió, mientras que su mente trabajaba furiosamente dando vueltas con lo dicho por el chico.

-¿Cómo llegaste a ese razonamiento, Longbottom? –McGonnagall le preguntó, incrédula.

-Bueno, yo he estudiado los diferentes vínculos en profundidad por cuestiones personales, por lo que se mucho de las diversas formas que existen, también, he observado las interacciones de ellos –empezó, señalando al espejo, donde Harry y Severus escuchaban sin regalar nada en su expresión-. Por su forma de comportarse estoy seguro de que es ese vínculo. Por no hablar de que...

Snape le envió una mirada aguda para que continuase, cuando Neville dudó en seguir hablando.

Eso explicaría un poco la forma en que se tratan... er... no puedo explicar lo del bloqueo, dado que no sé a ciencia cierta de que forma se suprimió, lo que si puedo decir es que el vínculo se alimenta de las emociones dominantes... y si alguien fue lo suficientemente cruel para...

intentar eliminar el vínculo... ¿Qué otra cosa podría haber hecho para que funcione como esa persona quería?

-En realidad esa observación tiene sentido –Theo murmuró, casi para si mismo.

McGonnagall miraba asombrada a su alumno. Era tan diferente.

-Pero bloquear un vínculo de ese tipo es magia oscura –Hannah se mordió el labio.

-Por no decir que es peligroso. Podría haberlos matado –Ernie siguió.

Los ocultos miraron a Harry preocupados, con los Slitherin mirando a su jefe de casa también.

-Pero Neville no está seguro del todo –Harry se incomodó, intentando negar las palabras de sus amigos.

-La posibilidad de que yo esté equivocado es demasiado pequeña, Harry. Ese vínculo existe –habló con confianza su compañero.

-No veo como –refutó Snape-. Si hubiese un vínculo alma entre nosotros... ya tendría que haberse manifestado... ¿No?

-¿Y quién dice que no lo hizo? –Daphne desafió.

-Lo habríamos sentido –Snape contrarrestó-. Nos habríamos dado cuenta de cuando se formó, y cuando se bloqueó, por lo tanto es impos...

-No si el vínculo se hizo cuando Harry era un bebé –llegó la voz seria de Severus.

Tanto Harry como Snape se quedaron mirando el espejo, perplejos.

-Pero pero eso es… imposible ¿no? Quiero decir ¿Cómo siendo un bebé podía? –el muchacho no podía encontrar la forma de expresarse, y parecía que Snape tampoco.

-La magia actúa de formas impredecibles, Harry. Tú eras un mago poderoso por derecho propio desde siempre, y ella solo respondió como debía.

-Espera, espera –el profesor cortó el discurso de su yo futuro-, estás diciendo que Longbottom tiene razón? Nosotros somos... ¿Almas gemelas?

-Si, lo somos –fue la respuesta de Harry.

Potter hizo un ruido extraño con la garganta, mientras que Snape palideció.

-Ni siquiera me gustan los hombres –protestó el chico, sin mirar a su profesor.

-Eso no es cierto, solo estás negándolo –fue la respuesta de su contraparte-. Además de que no puedes ver a Severus como en realidad es por las emociones forzadas que el vínculo te envía.

-Y no me gusta Snape –continuó obstinadamente el chico, ignorando a su yo mayor.

-Para tu información, a mí tampoco me gustas, Potter –el Snape de la sala argumentó-, no me gustas ni un poco.

El Harry del espejo soltó un suspiro.

-Lo sé, pero todo eso son por nociones preconcebidas de ambos, diferencias que no son nuestra culpa.

-¿Cómo no va a ser su culpa si ha sido un... un... maestro cruel, sádico, y horrible durante 5 años? Él me ha hecho la vida un infierno!

Por primera vez Potter se enfrentó a Snape, una mirada desafiante en sus ojos, mirada que fue correspondida por una de desprecio.

El resto de los ocultos se inquietaron, mientras que Eileen y Orion miraban con recelo la discusión de sus futuros padres.

-Esto no puede terminar bien –Fred murmuró, con George asintiendo de acuerdo.

-Es su culpa por ser un arrogante niño mimado que se cree superior a todos por ser...

-¡Basta los dos! –McGonnagall los cortó-. ¿Se olvidan de que sus futuros hijos están presentes? –les reprendió.

Todo se quedó en silencio, y ambos padres se giraron a mirar a los niños.

-Sé que en este momento están muy confundidos –Orion habló en voz baja-, pero me alegro de que en el futuro no haya nada de eso –su voz era un poco enojada.

-Lo sentimos –Eileen intentó no llorar-, pero no estamos acostumbrados a que peleen de forma deliberada, y no de esa forma tan... horrible.

-¡Él fue quien comenzó! –ambos se acusaron, mirándose con odio.

-Por el amor de Merlín, deberían madurar –Susan les gruñó.

-No se meta en lo que no le compete, señorita Bones.

-¡No debería hablarle de esa forma a Susan!

-¡Silencio! –llegó la voz autoritaria del Severus del espejo-. Tú –continuó una vez que ambos se calmaron-, más te vale que comiences a intentar cambiar un poco tu actitud, y no te olvides de que eres el mayor, y por consecuencia deberías demostrar tu madurez –dijo señalando a su yo más joven-, y tú, -añadió, mirando a Harry-, siéntate, y guarda la varita.

Potter se vio sorprendido al notar que en realidad se había parado, y que su varita estaba fuertemente apretada en su mano. Lo que más le sorprendió fue el percatarse de que obedeció a ese Severus, sin protestar.

-Gracias –Harry habló, su enfado controlado-. Ahora, voy a pedirles a ambos que midan sus palabras, nuestros hijos están presentes.

-Ellos no deberían estar aquí en primer lugar –Snape le espetó.

-Lo sabemos, Severus. Y ese fue nuestro error de cálculo –admitió Harry.

-Apuesto a que fue tu idea –argumentó el Snape de la sala, imperturbable.

Un silencio siguió después de sus palabras, ganándose miradas feas incluidas sus serpientes.

-Sé que no puedo culparte por la animosidad, Severus, pero eres un idiota –soltó Harry, al ver el dolor brillando en los ojos de su yo más joven.

Su marido (quien también lo vio) puso una mano en su brazo para aplacar su enojo, al tiempo que se dirigió con ojos helados hacia su contraparte del pasado:

-Y para que lo sepas; el que dio la idea del viaje fui yo.

-No serías tan estúpido.

-Si, si es posible salvar a Harry del infierno que le espera ese verano –dijo,.

-¿Hay que salvar a Potter de su club de fans?

-Es un idiota, profesor –fue la respuesta tranquila de Potter.

-¿Cómo te atreves?

-Solo digo la verdad. Usted no sabe nada sobre mí –fue su susurro tranquilo.

-Sé todo lo que tengo que saber.

-No comencéis de nuevo –Eileen pidió al borde de perder la paciencia-. Entiendo totalmente que no es su culpa, pero intenten no pelear.

-Es muy difícil con su actitud –ambos hablaron en forma simultánea, fulminándose con la mirada un segundo después.

-Parecen niños –Blaise sonrió burlón.

-Él es el niño –Snape respondió.

-No lo creo, profesor –fue la respuesta de Potter.

-¿Al menos saben por qué razón es que pelean todo el tiempo? –Daphne preguntó.

-¿Eso que importa? –Snape habló con dientes apretados.

Harry abrió la boca para replicar, pero alguien le ganó:

-Si, importa, porque no son ustedes los que luchan, sino que es el bono –fue la respuesta soñadora de Luna.


Luego de media hora de lamentos por parte de Molly, insultos, acusaciones y amenazas por parte de Sirius, y un enojado aunque apaciguador Remus, Dumbledore comenzó su proceso de manipulación: mostró en el pensadero la memoria (al menos lo que él creyó conveniente mostrar) y luego persuadió el envío de cartas aconsejando a Harry en no creer lo que los niños dijeran, atribuyendo a que podrían ser perfectamente enviados por mortífagos, y sugiriéndole al muchacho que si Snape y él estuvieran juntos en el futuro podría ser a causa de una potente poción de amor.

Además, les sugirió que le recordaran a Harry que Snape era un espía, y que no se sabía a ciencia cierta de que lado estaba en realidad.

Con su trabajo hecho, y los cables de la manipulación en su lugar, el director volvió a la escuela, seguro de que una vez más había ganado.

Una vez que Dumbledore se fue, los 3 residentes de Grimmauld volvieron a instalarse en la cocina, visiblemente más calmados.

-¿Qué es lo que piensas, Remus? –Molly inquirió en voz baja, al verlo con el ceño profundo en la concentración. Sabía que el licántropo podía ser el más racional de los 3, y el más calmado.

-No voy a decir nada, ya que es obvio que Sirius no va a permitirme esbozar mi argumento.

-Es que no puedo creer que Harry en el futuro esté de buena gana con ese idiota grasiento –Sirius gruñó.

-Y que tenga hijos –añadió Molly.

-Precisamente ese es el punto –Remus los cortó, frustrado.

Ambos lo miraron con toda su atención:

-Voy a pediros que por un momento dejéis de lado vuestros prejuicios, y me escuchéis con la mente abierta ¿pueden hacerlo?

Molly asintió, mientras que Sirius soltó un:

-Voy a intentarlo.

-Hay partes de la historia que Albus nos contó que no me cierran en absoluto.

-Por supuesto que lo hay, imagínate Harry con ese estúpido grasiento...

-Sirius, por favor –Remus suspiró.

-Lo siento, Lunático.

-¿Qué quieres decir? –Molly impulsó.

-Conozco como funcionan las memorias y los pensaderos, y estoy seguro que lo que él nos mostró estaba manipulado de alguna manera.

-¡Albus no haría eso!

-¡Él no podría!

-Sabía que reaccionarían de esa manera, por eso no quería decirles –Remus suspiró-. Además, eso no es lo único que no encaja.

-¿Qué más hay? –Sirius se pasó una mano cansada por la cara.

-Los niños... eran tan iguales a ambos –una sonrisa se formó en la boca de todos de forma casi involuntaria-. Y creo que todos sabemos la forma en que funciona la magia... Canuto ¿recuerdas lo que estudiamos? ¿Recuerdas los requisitos que la magia tiene para dar hijos a parejas del mismo sexo?

El animago se quedó callado por un largo rato, recordando y contemplando lo que decir:

-Bueno… decía que para que un embarazo de ese tipo se produzca…

-¿Si? –Remus persuadió al ver que su amigo no quería continuar.

-Entre la pareja debería existir... debería existir un amor profundo e incondicional –su voz bajó a casi un susurro en la última frase-. Lo que quiere decir...

Molly apretó su mano en comprensión y apoyo.

-Lo que quiere decir que Sniv... que Snape ama a Harry. Yo, no puedo negar eso. Si ellos... si ellos no se amaran magia nunca los habría bendecido con ese don... con esos niños.

-Y eso es lo que más molesta ¿no es así? –Molly preguntó mirando a ambos, quienes asintieron de acuerdo.

-Es tan difícil de entender, pero Harry no se enamoraría de alguien que no valiera la pena –Remus habló-. No entiendo por qué Albus está haciendo esto, pero yo por mi parte no pienso ayudar. Harry es mi cachorro, el hijo que nunca tuve y no pienso abandonarlo, ni obligarlo a perder su futura felicidad, su futura familia.

-Pero Lunático...

-No, Canuto. Yo ya dejé a Harry durante toda su infancia por seguir el consejo de Albus. No voy a hacerlo de nuevo, y mucho menos cuando tengo tantas dudas sobre el director. Y te aconsejo que pienses, Sirius. En el momento en el que se sepa toda la verdad, si tú no apoyas la decisión que Harry haya tomado y se vea obligado a elegir entre tú y Severus ¿a quién crees que él elija si tenga que hacerlo?

Con esa última pregunta a su amigo, Remus se excusó y se fue hacia su habitación. Necesitaba contactarse con su cachorro, demostrarle su apoyo.


Estamos con un nuevo, expresen sus teorias de lo que podria pasar en los proximos capitulos en un comentario..

Saludos

ChristineC