(IV) Olvidar

—¿Atsuko?

—¿Diana?

Diana asintió y vio a Akko sentada en una banca del patio de Luna Nova. Estaba seria, como muy pocas veces la había visto, parecía lejana y dolida.

—Lo sé todo, sé lo que ocurrió hace rato.

—¿Ah sí?—Akko alzó los brazos desinteresada—, supongo que a pesar de todo tu predicción será cierta.

—No…

—Sé que tengo una misión, de algún modo u otro. Pero puede que sea verdad después de todo, si estoy aquí es por una cuestión monetaria. La magia está en decadencia, ¿verdad Diana?

—Es difícil de explicar, pero es cierto eso. La magia no es la misma que la de hace algunos siglos.

—Y yo soy sólo una humana en un mundo mágico, ¿qué posibilidades tengo de cualquier manera de ser como Shiny?

—Pero estás aquí—Diana no sabía que decir al respecto, a pesar de que quería reconfortar a Akko las palabras no salían con facilidad—, y cómo dices tienes una misión.

—Una misión… Yo… Úrsula me lo dijo, y yo lo he descubierto. Quiero aprender, quiero saber, quiero ser como Shiny y que algún día todos reconozcan lo que puedo llegar a ser. Darle felicidad a las personas y que la magia vuelva a ser lo de antes. Pero, ¿no es contradictorio? La magia está evolucionando, los tiempos cambian y tal como lo ha dicho Croix-sensei…

—Difiero yo de eso, Atsuko. Sin embargo, no es por ello que estoy aquí.

Akko alzó su rostro y se encontró con su mirada, sus ojos azules la estaban mirando de forma directa.

—Entonces, ¿por qué?—de sus ojos, las lágrimas comenzaron a brotar—, ¿por qué estás aquí?

"¿No es obvio? Diana quiere ayudarte…."

—Me gustaría ser tu tutora junto con Miss Úrsula.

—¿Tutora?

—Quiero ayudarte Atsuko.

Aquellas palabras se atoraron en su garganta, incluso sintió como sus manos se ponían heladas. No sabía si se sonrojó —esperaba que no—, sin embargo para su buena suerte Akko sonrió de nuevo. Es lo que admiraba de ella, la forma en la que ella recuperaba ánimos.

—Gracias Diana.

En el ambiente se formó una atmosfera agradable. Diana, sin embargo sintió como si alguien las estuviera observando en algún punto de la academia. Desvió ligeramente la mirada y no encontró nada extraño. De hecho, estaban solas.

"Debe ser tu imaginación".

. . .

—¡Diana, Diana!

—¿Sí?

—¿Irás al cumpleaños de Andrew?

—No creo que sea prudente ir, Barbara.

Diana mira con interés el sobre de Akko. Le da la vuelta, lo regresa, le sigue dando la vuelta y lo único que encuentra son estampas coloridas. Suspira y sabe que lo mejor es guardar ese sobre. Sin embargo, ya lleva varias horas escuchando a Hannah y Barbara hablar sobre el cumpleaños del heredero de la familia Hanbridge. Desde luego que ella ha sido invitada, pero no siente que sea apropiado ir.

—Pero…Hannah y yo tenemos la teoría de que cuando tú lo visitas, él se pone de buen humor, ¿no es así Hannah?

—Es verdad, y tú también fuiste invitada Diana.

—No iré.

—¿Por qué no?

Diana guarda la carta de Akko en el cajón de su escritorio personal y le pone llave. De verdad quiere ignorar a sus compañeras de habitación pero no puede. Y tampoco quiere decirles él porque no quiere ir al cumpleaños de Andrew. Siente que es algo que a ellas no les incumbe, ya que Andrew sólo le contó eso a ella y posiblemente a Frank.

—Tengo cosas que investigar.

—Pero Diana, ¡será una gran fiesta!

—No.

—Ya, no hay caso Hannah. De cualquier manera Diana, si mañana cambias de parecer, juntas podemos ir a Appleton. Mi chofer vendrá mañana en la tarde.

Diana asiente, sin realmente tomarlo en cuenta. Lo único que la motivaría a ir es a entregar la carta de Akko, sin embargo no es algo que quiera usar como pretexto. Sabe que no es correcto. No quiere aprovecharse del dolor ajeno.

Las luces de la habitación se apagan, y concluye que sus compañeras se han dormido. Se levanta de su cama y en efecto confirma que ellas ya están totalmente dormidas. No quiere hacerlo, de verdad que no. Ella jamás ha sido una persona que se entrometa en los asuntos de los demás, pero todo es confuso. Sus palabras, acciones, sus sentimientos. Ella en otra circunstancia habría dejado a un lado a Akko, que ella solucionara sus asuntos. Pero algo le conmovió de ella, la forma en que su alegría podía ser desvanecida no le gustó. Y saber que ella —Diana, la chica imperturbable— tenía emociones no ayudó en mucho. Eso le recordaba muchas cosas del pesado, Akko era como ella años atrás. Diana también solía entusiasmarse y saltar de alegría.

De nuevo, entre sus manos, está la carta de Akko. Con cuidado comienza a abrirla, ya después pondrá las estampillas de colores en su respectivo lugar.

"¡Hola Andrew! Me da gusto saber de ti. Gracias, estoy bien. Luna Nova es una escuela muy grande ¿verdad? Aunque me da la impresión de que ya la conocías. ¿Oh? ¿En serio? Bueno, no estoy segura. Es decir, para ese día quizá estemos castigadas o algo por el estilo, aunque no sé si sea buena idea asistir. Creo que tu padre odia a las brujas, ¿no? Aunque bueno, siendo realmente sincera yo siempre fui humana. ¡No malinterpretes! No es como que sea un alíen o algo así, es sólo que… tú entiendes, yo no crecí rodeada de magia. Pero bueno, si voy… ¿tu padre se enojaría?

No hay mucho que decir, a mí me gusta este mundo de la magia y no coincido contigo. La magia tiene fines útiles. ¿Por qué piensas que no? Ah, por cierto, tocas muy bien el piano…

¡Nos vemos! "

—¿Qué planeas, Andrew?

. . .

—¿Akko?

—¡Es que no sé qué hacer!

Tanto Sucy como Lotte miran extrañadas a su amiga. Akko ha estado bastante inquieta toda la mañana, demasiado para ser un sábado sin exámenes ni tareas escolares.

—Si dijeras que pasa sería todo más simple—dice Sucy bostezando.

—Es momento de contarles, que sepan la verdad.

—¿Qué verdad?—Lotte deja uno de sus libros en el buró y abre sus ojos con preocupación—, ¿qué pasa Akko?

—Hace unos días pasó algo muy raro, raro de verdad.

—No me digas…—Sucy mira sus uñas con aburrimiento y siente la mirada de Akko—, vale, vale, ¿qué fue?

—Diana me entregó una carta, era de Andrew.

—¿Qué?—Tanto Sucy como Lotte alzaron su tono de voz.

—Y le escribí en respuesta, le dije a Diana que le entregara la carta porque… bien saben ustedes que no tengo contacto con Andrew, es más, me sorprendió que él escribiera. Por un momento pensé que una carta no podía ser posible pero Diana no es de esas personas que jueguen con los demás. ¿Verdad?

—¿Era una carta de amor?

—¡No!, no era una carta de amor Sucy—Akko siente su piel arder y mueve de manera violenta su cabeza—, era una invitación a su cumpleaños y…

—¿Y?

—Están invitadas también.

La cara de horror de Sucy fue visible, incluso deja caer uno de sus hongos al piso de madera. La noticia tampoco es muy digerible para Lotte pues ella comienza a sonrojarse un poco pues si Andrew era el que invitaba de forma segura su mejor amigo estaría ahí, ese chico rubio estaría ahí… Sí, Frank.

—¿Y se supone que nos avisas hasta hoy? ¿Cuándo es la fiesta?—pregunta Sucy.

—Hoy.

—¿Qué?—Lotte abre más sus ojos, su corazón comienza a palpitar rápido—, ¿y… por qué no nos habías dicho Akko?

—¡Estaba demasiado confundida! Sólo piensen, ¿por qué Andrew me enviaría una carta a mí? No somos cercanos, es más, pensé que a partir de ese último encuentro en el que nos infiltramos a su casa éramos invitadas no gratas.

—¿Invitadas? Perdón, pero creí que nos habíamos infiltrado a una fiesta Akko.

—De cualquier manera, ¿quieren ir?

Sucy niega de forma inmediata. Lotte quiere hacer lo mismo, sin embargo su rostro sólo mira suplicante a Sucy.

—No iré—dice ella mientras recoge el hongo que se le cayó—, eso de los vestidos y fiestas suena algo aburrido.

—Pe-Pero—Lotte comienza a sentir desesperación—, entonces no iré.

Akko alza su ceja —¡Vamos chicas! ¿No irán de verdad?

—Estar con estas bellezas—refiriéndose a los hongos— es mucho mejor Akko, además eso de Andrew… está muy rarito, ¿su padre no intentará matarte? ¿o es que acaso llevarás una abeja para hacer el ridículo?

—¡Oye!, pues… No sé, es nuevo. Nunca he ido a una fiesta de… pues ya saben.

—Qué complicado, esto me suena a romance adolescente.

—¡Sucy!—Akko se sonroja—, pero si Andrew las invitó…

—Es invitación, puedo o no decidir ir. Hacer mucho lío Akko, si quieres ir ve. ¿Verdad Lotte?

Lotte asiente no muy segura.

—Tú debes venir conmigo Lotte.

—¿Qué?

. . .

Diana observa el calendario. Quiere aferrarse a que es otro día pero es inútil. En efecto es el cumpleaños de Andrew. Y aquello le trae lagunas mentales, unas que las ve muy claras y otras que cree que son producto de su imaginación.

Hannah y Barbara ya se han ido al centro de la ciudad a terminar de arreglarse el cabello, mientras que ella sigue sentada observando ese mismo calendario. No quiere asistir, pero también sabe las consecuencias de no hacerlo. Ella, como una heredera tiene la obligación de representar a su familia en cada evento que haya, sea grande o pequeño. La familia Hanbridge no es para nada una familia ordinaria, ellos también tienen su propio linaje dentro de los 'humanos' dentro de esos seres no mágicos. Una alianza que se formó con los Cavendish siglos atrás. Diana se pregunta si esa alianza no se hubiese formado, ¿los Hanbridge los habrían exterminado? Alguna vez le hizo esa pregunta a su padre, y él, molesto no le respondió y le sugirió leer más sobre la historia de los clanes. Y así lo hizo, mas no encontró las respuestas deseadas.

Seres mágicos y humanos, una alianza que se concretó siglos antes de su nacimiento y que sin embargo parecía ser una alianza débil. O eso es lo que se veía de no haber sido por una persona.

Diana cada que la recuerda siente una tristeza invadir su corazón, eventualmente las cosas se han ido arreglando con el pasar de los años. Pero el vacío sigue, ese sentimiento de incomprensión, que sólo su madre compensaba. Sin embargo, su salud siempre fue débil. Era común verla en cama después de que Diana cumplió los cinco años de edad. Su madre siempre la encontraba ahí, tendida en su cama con su camisón color rosa.

El día en que su padre rompió esa tarjeta, Diana lloró. Lloró mucho. Uno de los sirvientes la vio y le hizo una sugerencia.

Podría pegarla por usted, señorita Diana.

Pero… esta tarjeta nunca volverá a ser igual.

Algunas cosas nunca vuelven a ser igual, pero ahí estarán.

Diana ahora observa esa tarjeta, esa carta especial de Shiny Chariot. Una que era única y que de forma desafortunada está partida en muchas partes y pegada con cinta adherible, al igual que su propio corazón.

Mamá, conseguí esa tarjeta especial.

Eso es maravilloso Diana, ¿de verdad la conseguiste?

Sí, hice lo que me dijiste, que confiara en mi corazón y le pedí al señor que me diera el sobre de en medio, pero él me dejó escoger al final entre el bonche de sobres. ¡Lo conseguí!

Entonces, ¿por qué tienes tu rostro tan triste Diana?

Oh… es que…

¿Sí?

Papá descubrió que he comprado las cartas y me ha regañado.

Siempre debes de creer Diana, la fuerza siempre estará en tu corazón.

Mamá…

Nunca dejes de creer, en serio.

"Ya has dejado de creer, ¿verdad Diana?"

Diana se coloca los pendientes y se observa al espejo. Sus ojos azules son dos pozos vacíos y eso le causa una sensación muy extraña. Quiere aferrarse y decir que está bien, que está bien sentirse triste. Pero no puede dejarse caer, así que de nuevo pone su mejor cara, aquella que todos conocen. Y con esa cara decide irse al cumpleaños de Andrew, no sin antes tomar la carta que le ha encomendado a Akko.

—Aunque es posible que ella vaya, debería entregar esto…

Mientras ella camina por el pasillo, escucha la voz de Akko y no cabe duda que es ella.

—¡Te he dicho mil veces Sucy que no me pongas eso!

—Je-je, ¿no quieres oler a hongo?

—¡No!

—Akko, ¿a qué hora era la fiesta?

—¡A las seis, Lotte!

—¡Pero ya son las seis!

—¡No!

Diana parpadea un par de veces, por suerte ellas no la han visto. No sabe que le sorprende más: que la fiesta en su invitación sea a las ocho, o que Akko use tacones color rosa.

Su corazón comienza a vibrar, se siente como cuando consiguió esa carta especial de Shiny Chariot, es la sensación de cuando su madre le daba un abrazo. Es una calidez que hace que su corazón hormigueé de una manera muy peculiar. Akko lleva el cabello suelto, tal y como la ha conocido, y sus ojos se ven mucho más grandes que de costumbre. No presta atención en Lotte, su vista se enfoca en Akko desde su posición. Akko da vueltas y vueltas al tiempo que Lotte la empuja mientras le dice que ya es muy tarde y que no es de buena educación llegar tarde.

Diana no comprende porque Akko ha dicho que la fiesta es a las seis. No quiere sonar arrogante pero ella ha visto bien la invitación y dice que a las ocho. ¿O es que acaso Andrew las citó antes?

—¡Diana!—Akko se para frente a ella, muy cerca—, ¡¿tú también irás?!

Sucy rueda los ojos —¿qué no es obvio Akko?

—¡Hey! ¡Yo sólo preguntaba!

Diana no sabe en qué momento Diana llegó, ni mucho menos el momento en el que estaba rodeada de Sucy y de Lotte. Trata entonces de parecer natural e imperturbable, aunque por dentro su corazón late todavía con más fuerza, si estuvieran en una habitación aislada es muy probable que se escucharan los golpeteos a su corazón.

—Iré, en efecto. Si me disculpan…

—¡Diana!—Akko la sujeta del hombro, impidiendo que se vaya—, pediremos un taxi a Appleton y me preguntaba si querías venir con Lotte y conmigo, es decir, vamos al mismo lugar a final de cuentas.

Diana se aleja de su agarre, no entiende qué es lo que está pasando. No lo comprende y aquello le hace sentir débil. Quiere que su corazón deje de latir así de rápido, quiere que su cerebro deje de repetir la invitación de Akko de ir las tres juntas.

—Iré en limosina.

Con paso firme y un tanto apresurado sale de ahí sin mirarlas. No sabe que ha pasado, ni porqué ha tomado una decisión tan apresurada. Quiere olvidar lo que ha sucedido en el pasillo pero su cabeza se encarga de reproducirlo.

Sabe bien que su limosina tardará en llegar, y sabe bien que no fue la mejor decisión, ¿por qué no se fue con ellas después de todo? Pero ya es tarde para arreglar ese error pues desde la lejanía ve como Akko ahora es quién apresura a Lotte.


N/A ¡Hola a todos! Bueno, primero que nada aquí el capítulo cuatro. ¡Un mes sin actualizar! Sí que es mucho... espero no le hayan perdido el hilo a la historia.

Me sinceraré con ustedes y les diré que me ha pasado (si no quieren leer lo siguiente estará bien, no es información vital del fic): He estado deprimida (bueno, tengo depresión a decir verdad, ya está diagnosticado) y sinceramente si escribía algo iba a ser algo muy deprimente y triste, y este fic quiero que sea más de romance, de intriga, ¡no cosas tristes! (que miren que ya tengo fics muy sad de otros fandom), así que bueno... Aunado a que he tenido una serie de eventos desafortunados, el jueves pasado sufrí quemaduras (no graves, por fortuna) ya que estudio ingeniería bioquímica así que en el laboratorio tuve un percance y me quemé con ácido nítrico así que sufrí (sufro más bien, por el ardor) pero reitero, no fue nada alarmante o que conllevara riesgos mayores. Solo que no pude estar en la computadora ni hacer algunas cositas. Así que ahorita ya estoy con más ánimos y más estable en cuanto a lo de mi depresión así que me dije ¡es momento de escribir! ya tengo la idea en que va a terminar esto.

Agradecimientos: ¡Muchas gracias a todas las personas que han dejado reviews/favoritos/alertas! ¡Son geniales! Hasta me dan más ganas de escribir más en este fandom, ¡de verdad! ya tengo muchas ideas pero primero ir desarrollando este fic.

Rotiih: No puedo responderte pues no tienes cuenta, sin embargo desde aquí agradezco que hayas dejado tu comentario y sobre todo que le hayas dado la oportunidad a este fic. No pienso dejarlo, ¡no! para nada. Aquí estaremos por un largo rato más.

Sin más, me despido.

¡Saludos y un abrazo fuerte!