Del otro lado.
—Ok, ahora que lo recapacito puede que sea Akane —Ranma se sobó el chipote en su cabeza causado por el golpe recién recibido.
—¡Te digo que es ella idiota!... pero Akane dinos, ¿Cómo llegaste aquí?
Akane parpadeó confundida, esos dos hombres sabían su nombre y no solo eso, si no que se referían a ella con extrema confianza y familiaridad.
—Yo… no lo recuerdo exactamente. —exclamó con voz suave para salir de paso. Odiaba todo lo que estaba sucediendo y quería que terminara lo más pronto posible sin necesidad de matar a ninguna de aquellas amables personas.
Kagome la observó detenidamente, sabía que algo andaba mal; la chica llamada Akane traía consigo un fragmento de la perla incrustado en el pecho, además de que según InuYasha ella despedía el olor a Naraku. No hacía falta ser un genio para percatarse de que todo aquello era una trampa.
—No podemos traerla con nosotros —se adelantó InuYasha —todo esto sin duda es parte de algún plan de Naraku para arrebatarnos los fragmentos de la perla.
Akane levantó las cejas sorprendida, habían mencionado a su creador.
—Eso creo que es obvio para nosotros InuYasha —respondió el monje —, sin embargo estos dos jóvenes parecen conocerla y ella parece estar confundida, no creo que esta señorita como tal quiera la perla, me parece más bien que es solo una víctima.
—¿Y eso en que hace alguna diferencia?
—Simplemente no podemos solo abandonarla aquí, sería poco prudente —sentenció—. Kagome-sama, dígame algo, ¿hay alguna forma de extraer el fragmento en el pecho de esta joven?
La aludida entrecerró los ojos y dio un largo respiro. Aquello parecía no tener solución más que dejar que todo siguiera su curso.
—No sería seguro, en casos humanos como esto el indicado para retirar el fragmento de su cuerpo es la misma persona que lo colocó ahí para empezar, y ese creo que todos sabemos que sería…
—Naraku —terminó la exterminadora con una mueca de preocupación en el rostro.
Permanecieron en silencio durante un par de minutos.
Ranma los miraba detenidamente con las manos en los costados, ¡valla que esa era pura gente estresada! ¿De qué otra manera se podía explicar la cara de angustia dibujada en el rostro de todas aquellas personas extrañas?
Si, tal vez era cierto que Akane había aparecido en aquella época de una manera misteriosa y no recordaba nada, pero cosas como esas pasaban a cada momento incluso en el futuro, podría ser peor.
—tss Ryoga, ¿tu entiendes porque esta gente hace tanto alboroto?
—¿Ranma es que acaso no te das cuenta? Akane ha perdido la memoria y se encuentra completamente desubicada, tu eres su prometido deberías de preocuparte un poco más sobre su salud.
—¿Qué dices? Solo es cuestión de tiempo, seguro que su memoria regresa en cosa de nada, estamos hablando de Akane, A-ka-ne. —Ranma se encogió de hombros con un gesto despreocupado y echándole una mirada de reojo a su futura esposa.
Akane se percató de la mirada dirigida hacia ella y sintió su rostro arder y sus manos temblar. ¿Ahora qué hacía? Se sentía incapaz de atacar a aquella gente —sobre todo al hombre de cabello trenzado—, además de que ahora toda la atención se enfocaba sobre su persona y Akane sabía que necesitaba del elemento sorpresa para enfrentarse a ellos… ¡elemento sorpresa!, ¡eso era!
—Este… si me disculpan —dijo ella interrumpiendo las meditaciones de todos —yo podría acompañarlos. En el pasado los ataque porque estaba asustada y me parecieron peligrosos, pero he podido reconocer que no son más que buenas personas… Si me permitieran acompañarles prometo no causarles ninguna clase de infortunio. —sonrió para reflejar más confianza.
—¡Claro que puedes! —exclamó Kagome de la nada conmovida por las palabras de la joven.
—¡keh! Kagome ella no puede acompañarnos, sería un suicidio.
—¡Claro que puede! —ahora dirigiéndole a InuYasha una sonrisa amenazante y silabeando la última palabra.
InuYasha tragó saliva temiendo por su vida.
—Bueno, claro que puede… pero porque yo lo digo.
A Akane se le iluminó la mirada, a pesar de que por dentro sentía un miedo desgarrador.
—Gracias, muchas gracias, de verdad se los agradezco. —dijo, y sin saber porque le dirigió una mirada tímida a Ranma.
— — — — —
Todo esto debía de ser una broma, ¿a qué si?
—¿Qué dices? ¿Qué mi amado Ranma se encuentra en peligro? —la mujer utilizó un tono exageradamente dramático para formular aquella pregunta —¡eso no puede ser! debo ir a salvarlo de las garras de aquel ser inmediatamente. ¿En el poso de la familia Tendo dices verdad?... ¡Ahí voy Ranma mi amor!
Luego de lo cual la mujer salió corriendo batiendo su listón en el aire, sin darle tiempo a Kagura de decir una palabra más.
—¡Espera Kodachi! ¿A dónde te crees tú qué vas? ¡si planeas quedarte con Ranma sepas que te equivocas! —Ukyo tomó cinco palas de cocina y corrió tras de ella.
—¡No! No pienso quedarme aquí sin ofrecer batalla —agregó la mujer de cabello lila —, Ranma es mío. —exclamó uniéndose a la carrera.
—Espera Shampoo, ¡no vallas!
El hombre de los anteojos siguió a la última, dejando a Kagura sola en la escena con un escalofrió recorriéndole la medula espinal. ¡Aquella gente estaba loca!, ¿cómo podrían ellos detener a Naraku? ¡En que estaban pensando cuando los mandaron a llamar a la época Sengoku!
—Bueno, lo hecho, hecho está. —exclamó con un suspiró, y se encaminó lentamente hacia el pozo, dispuesta a retroceder quinientos años y luego ver en que embrollo acababa todo aquello.
— — — — —
La tarde caía. Akane había sido atraída por una especie de luz reflejada entre la espesura, así que se había excusado con el grupo y se había dirigido hacia allá.
No le sorprendió ver a Kanna tiesa y fría cargando su espejo, ya se había estado esperando algo similar.
—El amo Naraku está molesto contigo, quiere que los aniquiles esta misma noche.
La mujer tragó saliva y respiro profundo.
—Lo haré, puede contar con ello.
La niña no le respondió, se dio media vuelta y se perdió entre el follaje del bosque.
Akane apenas tuvo tiempo de meditar en lo recién ocurrido, un ruido atrás de ella llamo su atención, volteó alarmada y vio aparecer a Ranma con ramitas en el cabello.
—¿Qué haces tonta?, esta gente ya de por si sospecha de ti como para que te desaparezcas. ¡Vamos hay que seguir!, me muero por que regresemos a nuestra época, ¡este lugar esta de locos!
—¿Nuestra época? —preguntó ella nerviosa ante la presencia de aquél hombre.
—¡ah claro tu memoria!, ¿será que te habrás dado un golpe en la cabeza? —Ranma la miró con una media sonrisa —si Akane, esta no es nuestra época y hay que regresar pronto, ¡mira que Soun te ha de estar lloriqueando como un niño!
—¿Soun?
—… tu padre. Mira no hay tiempo para todo esto, ¡vamos!
Luego de lo cual le rodeó la espalda con su brazo izquierdo con extrema confianza y la condujo a fuerzas de nuevo con el resto del grupo.
InuYasha exclamó algo mal encarado y Ranma se disculpó en nombre de ella, pero Akane ya no prestaba atención.
"Aniquilarlos esta misma noche, aniquilar incluso a Ranma."
Muchas gracias por todos los comentarios, espero que puedan seguir leyendo a pesar de mi extrema tardanza, me disculpo por eso, tuve unos problemas con la cuenta pero ya está todo en orden.
Gracias por leer —si es que leen— dejen su pequeño RR para que me inspiren ;)
