Disclaimer: Bleach pertenece a Tite Kubo
4. Equilibrando las estrategias
― Con cuidado, con cuidado ―se decía a sí mismo Dayu, avanzando a buen paso entre las mesas.
El joven iba cargado con tres charolas de servicio, dos en sus manos y una en la cabeza, de aproximadamente setenta centímetros de diámetro y llenas de platos con verduras, pollo y mariscos fritos. En sus hombros traía otras dos charolas, un poco más pequeñas, en donde traía distintos tazones con diversas salsas. La razón por la cual llevaba tal cantidad de cosas era muy simple: una docena de clientes, entre hombres y mujeres, habían pedido distintos tipos de tempura(1).
Al llegar a la mesa de los comensales, Dayu bajó la charola de su mano izquierda y después, sin usar la otra mano, la que cargaba con la derecha. Luego inclinó un poco su hombro izquierdo para que la charola de las salsas se deslizara por su brazo, al llegar a su muñeca la impulsó un poco hacia arriba y la capturó con la mano izquierda para bajarla a la mesa. Repitió la misma operación del lado derecho. Ya con solo la charola de su cabeza, el joven metió su mano derecha entre la testa y la charola para bajarla. Ya con todo en la mesa, preguntó para quien era cada plato y los fue repartiendo.
― Que tengan buen provecho ―les deseó Dayu.
― Gracias ―contestaron casi al unísono los comensales, comenzando a ingerir sus alimentos.
El mesero se retiró a la mesa que estaba cerca de la ventana por donde pasa la comida, en donde tenía sus hojas en blanco listas y unos cuantos apuntes de la Academia, a descansar un poco y esperar si los clientes del tempura ordenaban más cosas, ya que eran los únicos que se encontraban en el restaurante esa noche del lunes. Al intentar leer un poco de su clase de Zanjutsu, el arrastrar de una silla de su mesa captó su atención.
― Buenas noches chaval ―saludó Tastuán, tomando asiento y dejando su bastón a un lado.
― Buenas noches señor Tastuán ―le devolvió el saludo y comenzó a anotar la cena del viejo.
― Dime chaval, ¿qué tal te fue en tu examen de Kido? ―preguntó el anciano
Dayu se rascó un poco la sien izquierda: ― Pues bien, al menos no deje preguntas en blanco. Pero de que lo paso con 7 lo paso* ―respondió de manera optimista.
El viejo sonrió un poco: ― Vaya chaval, suenas muy seguro de que vas a aprobar ese examen. Esa minúscula, pero no menos importante, determinación tuya me recuerda bastante a la siguiente parte de la historia, además de ser una de las de mayor importancia en la historia shinigami ―tosió un poco.
― ¿Y por qué es importante? ―preguntó Dayu, levantándose para entregar la orden del hombre.
― Ya que aquí es donde entra Ichigo Kurosaki ―respondió Tastuán.
El mesero tomó su lugar: ― ¿También va a contarme de Ichigo Kurosaki? ―cuestionó un poco emocionado, ya que muchas veces había oído varias historias de ese legendario shinigami.
― No creo que sea tan necesario chaval ―contestó el anciano―. Puedes preguntarle a cualquiera o tomar un libro de historia y te van a decir lo que hizo Ichigo durante la ―hizo con sus dedos una comillas― "época oscura". En cualquier parte encontrarás historias que remarcan sus hazañas, no sólo contra Aizen, así que omitiré ese detalle. Pero aún así lo nombraré muchas veces de aquí en adelante.
― De acuerdo ―dijo Dayu―, pero ¿por qué nombrarlo muchas veces? ―interrogó.
― Porque Ichigo es uno de los pilares básicos de la historia shinigami ―respondió Tastuán― además de influir fuertemente en los planes de Aizen. Hasta hicieron un manga basado en la vida de Ichigo y sus numerosas peleas contra Sosuke y su ejército, que es muy popular hasta la fecha, a pesar de tener unos milenios a la venta ―se rascó un poco la nariz.
El tofu y el té del anciano fueron anunciados. El joven tomó el plato y lo equilibró con un dedo, pero la taza de té la agarró con la mano completa y fue a la mesa para entregarlos.
― Vaya chaval, eres muy hábil haciendo trucos de equilibrio con los platos ―comentó Tastuán, tomando sus palillos―. Además, vi lo que puedes hacer con las charolas y me dejaste un poco sorprendido. Eso todavía me hace recordar más cosas acerca de la parte de la historia que te voy a contar hoy ― tomó el primer cuadrito de tofu y lo comió.
― ¿En serio? ―preguntó Dayu, un poco incrédulo.
― Si chaval ―le aseguró el viejo, después de comer el tofu―. Ahora, ¿en qué nos quedamos ayer? ―cuestionó, tomando otro cuadrito de tofu.
El joven tomó sus notas anteriores: ― En que Aizen construyó Las Noches y comenzó su búsqueda de hollows poderosos.
El anciano tragó el tofu: ― Bien, ahora quiero que estés muy atento a lo que te voy a contar. No es difícil pero si no sigues el hilo te puedes confundir, ¿de acuerdo? ―miró al joven, éste asintió― Como verás, Aizen empezó a reclutar hollows para su ejército, aunque los más fuertes era bastante difícil encontrarlos y eso le impedía la formación rápida de sus fuerzas. Recuerdas cuando te dije que Sosuke necesitaba de un objeto para seguir con sus investigaciones acerca de relacionar a los shinigamis y los hollows, ¿verdad? ―pausó para comer otro cuadrito de tofu.
― Sí, que si me lo decía podía restarle algunas cenas ―dijo Dayu, mirando al viejo.
El hombre río un poco: ― Sí, ya que es importante y va tan ligado a Aizen como Kyoka Suigetsu, la zanpakuto ―tomó un sorbo de té―. El objeto que buscaba Aizen para seguir con sus estudios se llamaba Hogyoku, una creación de Kisuke Urahara ¿Has oído hablar de esa cosa? ―preguntó.
― No, tampoco que Kisuke Urahara lo creó ―respondió el joven de manera sincera.
― ¿Y tampoco sabes como era? ―cuestionó el anciano.
― No, tampoco ―fue la respuesta del mesero
― Muy bien ―dijo el viejo, dejando sus palillos―. Préstame media hoja y tu bolígrafo, por favor ―pidió de manera amable
Dayu le pasó las cosas y comenzó a dibujar. Esta vez, la imagen monocromática de una esfera oscura envuelta en lo que parecía ser cristal apareció, a su vez se apoyaba en una mano. Podía apreciar que la cápsula transparente tenía un tamaño un poco más grande que una pelota de ping pong.
― Esto chaval ―señaló Tastuán al dibujo― era el Hogyoku. Este objeto tenía la capacidad de romper las barreras entre los hollows y los shinigamis, pudiendo traspasar los poderes de uno en el otro y viceversa. Así, con esto pudo haber shinigamis con poderes de hollow y hollows con poderes de shinigami.
El viejo le entregó el dibujo al mesero y tomó sus palillos: ― Muy bien chaval, ahora sabes lo que Aizen quería, pero había un pequeño problema ―tomó otro cuadrito de tofu―. Como era la creación de Kisuke, no sabía en que parte del mundo de los vivos estaba radicado, hasta que un suceso, que probablemente en ese tiempo se tomó como algo sin relevancia, pasó ―pausó para llevarse el tofu a la boca.
― ¿Qué sucedió? ―preguntó Dayu, apartando la vista de sus notas y dirigiéndola al hombre.
― Rukia Kurosaki, que en aquellos milenios se llamaba Rukia Kuchiki, partió hacia el mundo de los vivos, en una misión a una ciudad llamada Karakura ―respondió Tastuán, después de tragar el tofu.
"Así que ahí empezó el camino de shinigami para Ichigo Kurosaki" pensó Dayu, a la par que escribía.
El viejo le dio un pequeño sorbo a su té: ― Con la entrada de Rukia en Karakura comenzó la saga que llevaría a Ichigo hacia la inmortalidad en la historia shinigami. Pero como es bien sabido, Ichigo tomó la mayor parte de los poderes de Rukia, así que para apoyarlo necesitaba de la ayuda de Kisuke, quien le dio diversos cachivaches inventados por el mismo, pero ¿sabes qué había entre toda esa utilería? ―preguntó y tomó otro cuadrito de tofu.
― No, ¿qué había? ―respondió el joven, interrogante.
― ¿Has oído hablar de la palabra gigai? ―contestó el hombre con otra pregunta y tragó el tofu.
― Sí, es un cuerpo artificial, sin llegar al grado de cadáver, usado por los shinigamis para moverse e interactuar con los seres en el mundo de los vivos ―definió Dayu, mirando al anciano y agradeciendo internamente al profesor Urahara por ese práctico significado.
Tastuán tragó el tofu: ― Vaya chaval, definiste de forma básica pero correcta lo que es un gigai ―le felicitó, tomando otro cuadrito de tofu―. Pues bien, entre los cachivaches que le dio Urahara a Rukia se encontraba un gigai, pero no uno cualquiera. Dado que Urahara fue el inventor del gigai, él creo bastantes modelos. Unos muy útiles, otros que sólo eran una vil mierda, y el gigai de Rukia era de un tipo especial que va reduciendo el reiatsu del portador hasta asemejarlo a un humano ―se llevó el tofu a la boca, lo masticó y lo deglutió―. Algo tenía el gigai que permitía reducir la energía espiritual y ¿sabes que era? ―cuestionó, tomando otro cuadrito de tofu.
― ¿El Hogyoku? ―dedujo el joven de forma dubitativa y mirando al anciano.
― Exacto ―reafirmó el viejo―. Verás, al ser exiliado, Kisuke decidió esconder el Hogyoku y su mejor opción fue un gigai especial. Éste pudo esconder la fuerte energía del objeto. Funcionó tan bien que no se pudo sentir su presencia, aunque desgraciadamente Kisuke no era el único que sabía en donde se ocultaba el Hogyoku.
― ¿Rukia sabía del Hogyoku? ―preguntó Dayu, apartando la vista de sus notas.
El hombre soltó una pequeña risa: ― No chaval ―respondió, tomando otro cuadrito de tofu―, era Aizen. Al estudiar la prolongada ausencia de Rukia, sus interacciones con Ichigo y la intervención de Urahara con sus cachivaches, se dio cuenta que algo no cuadraba con ella. Investigó más a fondo los objetos que Rukia portaba y encontró una anormalidad en el gigai. No se con que medio indagó aún más profundo y encontró el Hogyoku. Con el objeto localizado, había que superar otro obstáculo ―pausó para comer el tofu.
― ¿Cuál? ―interrogó el joven de forma alentadora.
El viejo tragó el tofu: ― El de traer a Rukia de vuelta al Seireitei. Al igual que en estos días, en aquellos tiempos no estaba penado que un shinigami le cediera sus poderes a un humano en circunstancias especiales, así que no se había violado ninguna ley. Eso fue un impedimento muy grande para Sosuke ―tomó otro cuadrito de tofu―. Así que, junto con Gin y Kaname, fue a la Cámara de los 46 y asesinó a sus miembros. Ya que los 46 son muy herméticos en sus actividades, no se sospechó de su muerte. Con el control de la Cámara, Sosuke pudo enviar escritos al Seireitei, mencionando en ellos que Rukia había cometido un crimen al entregarle sus poderes a Ichigo, y como los documentos provenían de los 46, no dudaron en efectuar el arresto de la chica ―pausó para comer el tofu.
― Entonces detuvieron a Rukia y la trajeron al Seireitei ―comentó Dayu, dejando de escribir y mirando al anciano―. Pero, ¿aún estando en un gigai pudo entrar en la Sociedad de Almas? ―cuestionó.
― Si chaval, gracias al Hogyoku ―contestó Tastuán, después de ingerir el tofu―. Una vez arrestada Rukia, que por cierto fue de manos de su hermano adoptivo, el capitán Byakuya Kuchiki y su teniente Renji Abarai, Sosuke le dictó ejecución en el Sokyoku debido a alta traición ―le dio un pequeño sorbo al té―. Todos los capitanes y tenientes del Gotei 13 no podían creer la decisión de los 46 en un caso que pudo haber tenido soluciones no tan drásticas, pero no podían dar marcha atrás a las palabras de la Cámara.
― ¿Y para qué Aizen le dio sentencia de muerte a Rukia? ¿No la pudo haber matado una vez que estuvo en prisión? ―cuestionó el joven, enfocando su mirada en el viejo.
El hombre tomó otro cuadrito de tofu: ― No chaval, te lo explicaré más adelante ―se llevó el tofu a la boca, lo masticó y tragó―. Ya con Rukia en el Seireitei, era de esperarse la aparición de Ichigo en la Sociedad de Almas, cosa que recordé gracias a tus habilidades de equilibrio y tu determinación de pasar el examen ―y se comió el tofu.
― Vaya, ¿en serio? ―soltó Dayu, con un poco de emoción.
― Si chaval ―aseguró Tastuán, después de deglutir el tofu―. Dime, ¿cuánto tiempo te tomó hacer esos trucos con los platos? ―preguntó.
― Un poco más de treinta años ―respondió el joven, con un deje de orgullo.
Tastuán sonrió un poco: ― Bueno, pues a Ichigo le llevó sólo unos meses convertirse en espadachín ―un débil "oh" salió de la boca del mesero―. Una vez en la Sociedad de Almas y su enorme determinación por salvar a Rukia y que ella no había hecho algo malo, encontró la manera de entrar al Seireitei junto con sus amigos ―levantó su dedo índice izquierdo― Sado Yasutora ―levantó su dedo medio izquierdo― Uryu Ishida ―levantó su dedo anular izquierdo― Orihime Inoue ―levantó su dedo meñique izquierdo― y alguien llamado Ganju Shiba ―relajó sus dedos―. Con su irrupción, todos los escuadrones empezaron a armar varias búsquedas para poder localizarlo, pero… ―se detuvo― ¿qué tienes chaval? ―cuestionó al ver al joven.
Dayu se encontraba un poco cabizbajo y el semblante algo triste. Se había sentido como mierda al oír el tiempo que le llevo a Ichigo dominar la espada, mientras que él tardó muchísimo en equilibrar simples platos. Además, su determinación por pasar el examen también se fue, al saber que no era nada en comparación con la del legendario shinigami en salvar a Rukia.
― No te sientas mal chaval ―le aconsejó el viejo, dándole unas palmadas en su hombro izquierdo, el mesero levantó su cabeza―. Sabes que no es lo mismo aprender a manejar una zanpakuto que un plato sobre un dedo, ambos tienen sus dificultades. También piensa que no es igual la determinación de pasar un examen a la de salvar a la que dentro de unos ―empezó a contar con sus dedos―, bueno muchos, años será tu esposa. Todas las habilidades y determinaciones son importantes, sólo que a distinto nivel y ninguna puede opacar a otra por muy insignificante que se vea ―finalizó.
El joven sonrió un poco, pero ya estaba más animado: ― Gracias señor. Creo que no fue buena idea en compararme con Ichigo ―y apuntó lo que había omitido debido a la minúscula tristeza de sentirse menos hábil.
― Ese fue una buena conclusión chaval ―declaró el hombre, tomando otro cuadrito de tofu para comerlo―. Ahora, ¿qué te estaba contando? ―tamborileó los dedos de su mano derecha en los labios para recordar.
― Que Ichigo había logrado entrar al Seireitei ―ayudó Dayu un poco, mirando sus notas.
― Ah, sí, sí, sí ―dijo Tastuán, asintiendo rápidamente con la cabeza―. Bueno, con Ichigo en el Seireitei, Sosuke aprovechó todo el caos que se armó para progresar en su plan. Su siguiente paso fue la de cortar los días de espera para la ejecución de Rukia, pero ese no fue el más espectacular. Hubo otro que logró que hasta entre los mismos capitanes y tenientes comenzaran a desconfiar ―pausó para comer otro cuadrito de tofu.
― ¿Cuál fue? ―interrogó el joven, sin apartar la vista de sus notas.
El hombre ingirió el tofu: ― Fingir su muerte ―contestó―. Préstame una hoja y tu bolígrafo chaval, por favor, que esto si es un poco importante. Así podrás apreciar lo que vieron hace veinte mil años los capitanes y tenientes de las Divisiones.
Dayu le pasó las cosas y, por segunda vez, el viejo comenzó a dibujar. En pocos minutos, la imagen monocromática de Sosuke Aizen, con la indumentaria de capitán apareció. Se podía apreciar que estaba clavado en la pared, con una empuñadura en su pecho, la sangre manchando el muro y esa mirada hueca característica de un muerto. El joven miró el dibujo con mucha atención.
― Impresiona un poco ¿no crees? ―comentó el anciano. El mesero asintió―. Con su muerte fingida y una carta culpando al capitán Toushiro Hitsugaya de ella, los capitanes y tenientes ya no creían en las palabras de nadie. Seguían su propio raciocinio, enfrentándose en peleas que no tenían ningún sentido, olvidándose de encontrar a Ichigo. Con las Divisiones sumidas en reyertas entre si, la ejecución de Rukia fue el siguiente paso, pero antes Sosuke tuvo que pasar otros obstáculos ―pausó para tomar otro cuadrito de tofu.
― ¿Otros obstáculos? ―repitió Dayu de forma interrogante.
― Sí chaval, más ―aseguró Tastuán, después de comer el tofu―. Primero se tuvo que enfrentar a la aguda mente de Toushiro Hitsugaya, ya que éste se dio a la tarea de investigar por qué las decisiones de los 46 tenían esos tintes un poco, digamos, extremos. Además, Sosuke también intentó burlar al increíble escrutinio de la doctora-capitán Retsu Unohana, quien examino el cadáver falso, descubriendo irregularidades en el cuerpo, concluyendo que era trabajo de la zanpakuto de Aizen y que él estaba detrás de todo esto ―tomó otro cuadrito de tofu―. Una vez descubierto el asesinato de los 46, Toushiro y Momo, quien lo acompañaba en esos instantes, intentaron avisar al resto de los shinigamis, pero fueron interceptados por Aizen y Gin, dejándolos mal heridos. Así, se encaminaron a la ejecución de Rukia, pero esta vez fue interrumpida de manera definitiva, ¿adivina por quién? ―cuestionó, llevándose el tofu a la boca.
― ¿Por Ichigo? ―respondió el joven, un poco inseguro.
El viejo terminó por tragar el tofu: ― Así es, Ichigo salvó a Rukia de ser ejecutada. Después se dieron una serie de peleas que culminó con el enfrentamiento de Ichigo y Byakuya. Pero eso no importa tanto, ya que arribó Aizen, junto con Gin y Kaname ―le dio un pequeño sorbo a su té―. Al llegar, dejó fuera de combate a los presentes y se dirigió hacia Rukia, dispuesto a extraerle el Hogyoku ―pausó para tomar otro cuadrito de tofu.
― ¿Y cómo se lo iba a sacar? ―preguntó Dayu, con una intrigante curiosidad.
Tastuán terminó por comer el tofu: ― Para que lo veas más fácil, imagina que extraer el Hogyoku es como comer almejas ¿de acuerdo? ―el joven asintió―. Una forma es cocinar a la almeja en algún líquido hirviendo hasta que abra su concha. Esto es lo que quería hacer Aizen con Rukia en un principio. Cuando se da una ejecución en el Sokyoku, éste posee una cantidad elevadísima de reiatsu que es capaz de evaporar a un shinigami, pero el Hogyoku podía sobrevivir ese proceso. Como en el rescate destruyeron al Sokyoku, Sosuke tenía otro método ―tomó el último cuadrito de tofu y lo comió―. Otra forma de comer almejas es con ayuda de un cuchillo, insertándolo en el molusco y abriéndolo por la fuerza. Pues bien, Aizen había estudiado un Kido que servía como "cuchillo". Encerró a Rukia en una especie de empalizada, una de sus manos cambió de forma ―mostró su mano derecha―, y atravesó el pecho de la mujer ―lanzó su mano hacia el tórax del joven sin golpearlo y la retrajo―. Sin hacer ningún derramamiento de sangre, extrajo el pequeño objeto que tantos dolores de cabeza le había causado. Ya con el Hogyoku en sus manos, dejó que Gin matara a Rukia, pero Byakuya interceptó el ataque ―pausó para darle un sorbo a su té.
― ¿Y qué pasó después? ―cuestionó Dayu de manera alentadora, dejando de escribir y mirando al viejo.
El anciano juntó sus dos manos y apoyó su barbilla en ellas: ― Pues cuando Byakuya salió herido llegaron más capitanes y tenientes, acorralando a Aizen y sus compinches. Sosuke tenía las de perder en esos momentos, pero gracias a sus aliados pudo salir de esa situación ―le dio el último sorbo a su té.
― ¿Aliados? ― repitió el joven, interrogante
― Los hollows, chaval ―respondió el hombre, de manera tranquila―. En el cielo de la Sociedad de Almas se abrió una enorme grieta, llamada Garganta, de la cual muchos hollows del tipo Menos Grande se asomaron, y usando una habilidad propia de ellos llamada Negación lograron salvarle el pellejo a Sosuke y sus compinches. Mientras los hollows los subían hacia la Garganta, Aizen les comunicó a los shinigamis que gobernaría los cielos, además de que cambió de imagen ―se rascó la barbilla.
― ¿A qué se refiere que cambió su imagen? ―preguntó Dayu.
Tastuán sonrió un poco: ― Literalmente, chaval ―respondió con gracia―. Mira, préstame una hoja y tu bolígrafo por favor y verás a lo que me estoy refiriendo ―pidió de manera amable.
El joven le pasó las cosas y, por tercera vez, el anciano comenzó a dibujar. Esta vez, a los pocos minutos, la imagen monocromática de un hombre de mirada afilada, sin gafas y un peinado hacia atrás con un mechón delgado y rizado cayendo por su frente apareció. Dayu la miró muy atento por unos instantes.
El viejo le pasó el dibujo para que lo observara mejor: ― Es el mismo hombre chaval, Sosuke Aizen ―dijo, tosió un poco―. Parece que estás un poco sorprendido, ¿verdad? ―el joven asintió―. Sí, impresiona un poco el cambio de apariencia, de una persona de aspecto amable a la de un villano, porque ahora sí lucía como el antagonista malvado. Bueno, con la Hogyoku en sus manos y su partida hacia Hueco Mundo, Sosuke comenzó a formar su propio ejército de hollows en Las Noches, creando un nuevo tipo de criatura. Pero eso, chaval, ya es otra parte de la historia ―tomó su bastón y comenzó a levantarse con bastante dificultad―. Dime chaval, ¿entendiste lo que te conté el día de hoy? ―cuestionó.
Dayu colocó el dibujo encima de la pila de notas y también se levantó: ― Sí, un poco ―respondió, moviendo sus dedos para recuperar su movilidad por empuñar el bolígrafo―. Entendí que Aizen quería el Hogyoku y el gigai de Rukia lo contenía. Entonces trajo a Rukia a la Sociedad de almas, usando falsas acusaciones, para que la ejecutaran, pero la salvó Ichigo. Aun así, Aizen logró conseguir el Hogyoku de Rukia y se marchó a Hueco Mundo para prepararse contra los shinigamis.
― Esa fue una muy buena sinopsis del día de hoy, parece que sí entendiste esta parte de la historia ―comentó el anciano, tendiéndole la mano derecha al joven―. Bueno chaval, por el día de hoy sería todo. Gracias por la cena y nos vemos mañana, ya está oscuro y me tengo que ir.
Dayu le estrechó la mano: ― No hay de qué señor Tastuán, hasta mañana ―dijo, y comenzó a ordenar sus notas.
― Hasta mañana, chaval ―se despidió el viejo y con paso lento emprendió su marcha hacia la calle tenuemente iluminada por los faroles.
Cuando Tastuán se perdió de la vista, Dayu fue a recoger los platos sucios de los clientes que habían pedido tempura y limpió la mesa. Al dejar los trastes en la ventana de la comida, tomó un plato, se dirigió a su mesa y observo atentamente los tres dibujos, analizándolos con más detalle.
― Vaya enredos por una simple cosa ―dijo para sí mismo―. Aunque hay que tener un buen cerebro para planear todo y una mente fría para actuar como Aizen en esa parte de la historia ―comenzó a equilibrar el plato en un dedo y le dio unas vueltas. Con la otra mano tomó el segundo dibujo de Aizen―. Aun así, creo que se habría visto más malo sin ese ridículo mechón de cabello ―dejó los dibujos en la pila de hojas y puso su mano izquierda en su barbilla, adoptando una pose pensativa―. Pero si usaba gafas, ¿no tendría problemas de visión al romperlas y dejarlas? Además de que la arena es dañina para los ojos, ¿no se le habrían agravado los problemas oculares estando en Hueco Mundo? ―se encogió de hombros y tomó sus apuntes de Zanjutsu para repasarlos.
Continuará...
Notas del autor
* La calificación (o nota) mínima para aprobar materias en algunas preparatorias y universidades aquí en México es 7 (o 70), así que me base en ese dato.
Glosario
(1) Tempura: Porciones de verduras y mariscos pasado por una masa y fritas, durante poco tiempo, que se acompañan con una salsa.
Respondiendo a los reviews:
Suri Vizard: Primero quiero ofrecerte una disculpa por haber tardado en actualizar. Y que bueno que te haya gustado mi fic y pienses que Aizen también merece más protagonismo. En cuanto a tu duda, el nombre de Tastuán lo elegí por un hombre que daba clases de guitarra cerca de mi preparatoria. Si le preguntabas su nombre te respondía "Llámame Tastuán", aunque el anciano dirá el porque de elegir ese nombre. Un saludo
Inur: Que bueno que te siga gustando la historia, en especial la parte del hollow grosero. Lo de Panchito fue bastante gracioso escribirlo. Un saludo
Gracias por leer
