Resumen: Universo Alterno. ¿Qué hubiera pasado si Voldemort hubiera muerto en vez de haber matado a los Potters? Hubiéramos pensado que los Potters hubieran sido una gran familia feliz ¿No cierto? Bueno, no exactamente, especialmente cuando Harry fue seleccionado a Slytherin….
Disclaimer: Ni yo ni el autor/a somos dueñas de Harry Potter, y hacemos esto por distintas razones y no obtenemos ningun tipo de beneficio monetario por hacerlo
Un Verdadero Slytherin
Capítulo 4 – De Vuelta al Colegio
La cena de bienvenida había terminado, y Harry y Blaise se abrieron camino en dirección a la sala común mientras Draco le mostraba adonde ir a los chicos de primer año, junto con los otros prefectos.
Blaise se veía un poco molesto por ver a Draco caminando con Pansy. Harry la vio sosteniendo el brazo de Draco como si fuera su pareja o algo parecido. Sabía que debía ser eso lo que estaba haciendo que Blaise actuara de esa manera. A pesar de que Blaise trataba de ignorar ese hecho, Harry sabía que ella solo lo hacía para ponerlo a él, Harry, celoso; lo que solo hacía que se sintiera peor por el pobre, miserable de Blaise.
-Mira que eres patético.- Harry le dijo a su amigo en una voz autosuficiente mientras ponía los ojos en blanco. Llegaron a las mazmorras y caminaron hasta la entrada de la sala común.
-¿Cuál es la contraseña?- Preguntó Blaise en voz baja, evadiendo el comentario de Harry y mirando tímidamente al suelo.
Draco empujó su camino a través de la muchedumbre, hasta quedar enfrentado a la pared vacía. – ¡Colmillo tóxico!- Pronunció la contraseña y una puerta en la pared se deslizó abierta y todos marcharon hacia adentro. Harry y Blaise se sentaron en las sillas de respaldo alto y esperaron a Draco, que continuaba mostrándoles a los de primer año donde estaban los dormitorios.
Finalmente terminó sus obligaciones y fue a reunirse con ellos.
-Los de primer año son tan estúpidos.- Dijo al sentarse en una silla. –No puedo creer que fuéramos tan bajos cuando llegamos al principio.
-Ajáa…- Dijo Blaise distraídamente.
-¿Qué le pasa a Zabini?- Draco le preguntó a Harry, como si Blaise ni siquiera estuviera allí con ellos.
-Oh, está alterado porque Pansy está pegada a ti ahora.- Harry respondió con una sonrisa divertida y se volvió a su otro amigo. –Escucha Blaise, Pansy solo está tratando de hacer que yo salga con ella. Ve que su plan no está funcionando, si que está tratando de ponerme celoso usando a Draco.
Blaise abrió la boca para decir algo, pero la cerró rápidamente. Harry sabía que quería preguntar porque siempre tenía que ser solamente acerca de Harry o Draco, y no él, pero Harry decidió dejarlo pasar.
Harry y Draco empezaron a hablar de sus planes para mañana, con la esperanza de que tuvieran Pociones.
-Me saqué una S en los TIMOs de Pociones.- Dijo Draco.
-¿De verdad? ¿Cómo? No pensé que fuera posible, que te sacaras menos de una E… O sea, yo obtuve una E a pesar de que reprobé casi todas las pruebas de Snape, y tú las pasaste todas el año pasado.- Dijo Harry.
-Ya sé, pero me distraje con algo, supongo…- Respondió. –Saqué solo 3 E. Todo lo demás o es A o S. Oh, y una I en Divinación, pero, ¿Quién aprobó eso?
-Yo no.- Dijo Harry, sacudiendo la cabeza. –Si me preguntas a mí, Trelawney es un fraude. Escuché que ni siquiera ha hecho una sola predicción correcta. De todos modos, estoy contento de no estar tomando más su clase.
-Te apuesto que Granger aprobó ese TIMO.- Bromeó Draco. –Apuesto que tiene puras E.
-Oh, ella no está tomando esa clase.- Blaise dijo repentinamente, sobresaltando a ambos amigos. Después de unos momentos de que no hablara, Harry y Draco se habían olvidado de que estaba allí.
-¿Cómo sabes?- Harry y Draco preguntaron al unísono.
-Está en mi clase de Aritmancia y siempre está hablando de cómo es más importante que Divinación. La dejó después de un par de clases en tercer año.
-Nunca pensé que fuera capaz de perderse una asignatura.- Harry bromeó ahora.
-De todos modos.- Dijo Draco, volviendo al tema. Se ponía enfermo si hablaba demasiado acerca de esa sangre sucia. –Padre no estaba tan contento con mis notas, esperaba que fueran todas E. Aunque madre estaba satisfecha.
-Pensé que habías dicho que te importaba un bledo lo que tu padre pensara.- Dijo Blaise.
-Y asi es. Él está perfectamente consciente que no seguiré su ejemplo y me convertiré en un Mortífago. Me refiero a que, el Señor de las Tinieblas murió, ¿de qué sirve servirle ahora? ¿Y viste como miró a tus padres?- Le preguntó ahora a Harry.
Harry frunció el ceño. –Odio cuando hace eso. Se veía extraño. Probablemente sabía que mi padrino estaba allí… Probablemente lo reconoció, pero no pudo hacer nada.
-¿Por qué vino de todas formas? Pensé que era riesgoso que fuera visto por Mortífagos.
-Por eso estaba allí en su forma de Animago. Pensó que sería más seguro de esa manera.- Respondió Harry. Recordó la primero vez que había preguntado por qué Sirius tenía que transformarse en un perro. Sus padres le explicaron todo lo que había pasado….
Flashback:
Ya estaba oscuro en el valle de Godric y era una típica tarde de octubre, y los Potter habían disfrutado sus celebraciones de Halloween hasta que Lord Voldemort hizo su entrada.
El joven Sirius Black estaba empezando a aburrirse, sentado completamente solo en el n°12 de Grimmauld Place. El elfo doméstico estaba dormido, asi que Sirius no podía burlarse de él para entretenerse. Decidió que sería seguro realizar una llamada con polvos flu a su amigo, Remus Lupin.
Sirius fue a la cocina localizada en las mazmorras, tomó un poco de polvos flu verdes, tiró los polvos adentro del fuego, y puso su cabeza adentro de la chimenea mientras decía en voz alta la dirección de la casa de Remus.
Sirius vio inmediatamente a su amigo, pero no como esperaba encontrarlo. Remus estaba sentado solo en el salón, su cara enterrada en las palmas de sus manos. Se veía como lo hacía después de la luna llena, pálido y viejo, pero había pasado una semana desde la última vez que se transformó. Su cara estaba blanca, se veía enfermo y sudoroso, y más paranoico de lo que usualmente estaba antes de una luna llena, como si alguien estuviera tras él.
Remus se levantó del sillón en que estaba sentado y empezó a caminar alrededor de la habitación, como si estuviera perdido y no supiera adonde ir. Fue solamente ahí cuando se dio cuenta de que la cabeza de Sirius estaba saliendo del fuego.
-¿Lunático? ¿Qué es lo que está mal?- Preguntó Sirius, sonando preocupado.
-Es Peter…- Remus suspiró, sentándose al frente de la chimenea, aunque no miró a Sirius a los ojos.
–Estuvo aquí apenas hace 5 minutos… Él… Él dijo algo de verdad… ¡Oh, Merlín! ¡Sirius, Peter vendió a James y Lily!- Finalmente gritó y nuevamente se cubrió la cara con las manos.
-¿Qué?- Preguntó Sirius. No entendió ni por un segundo a su amigo, y por lo que escuchó, si escuchó bien, sonaba como si… ¡No! ¡No podía creer lo que estaba escuchando! –Pero… ¡Peter no lo haría!
-¡Pero lo hizo! Me lo contó personalmente, justo antes de irse. ¡Está loco, Sirius, algo le ha pasado! No podía parar de reírse… ¡Con una risa vacía, como si no le importara!... ¡Oh, Sirius, tenemos que hacer algo, ayudarlos antes de que sea muy tarde!
-¿Dónde están escondidos? ¿Te lo dijo?
Remus asintió. -¿Conoces un pueblo llamado "El valle de Godric"?
-Sí, iré de inmediato.- Sirius dijo al instante. –Trata de contactar a Dumbledore, tal vez él pueda ayudar.- Y antes de que Remus pudiera decir algo más, la cabeza de Sirius había desaparecido.
Sirius corrió afuera de su casa, saltó a su motocicleta, y voló hasta la casa de los Potter. No dejaría que Voldemort matara a sus mejores amigos, y juró venganza hacia Peter por traicionarlos. ¿Cómo pudo Peter hacer esto? Pensó mientras volaba al Valle de Godric. ¿Cuán estúpido pude haber sido al rechazar la oferta de James? ¡Podría haber sido su guardián secreto! ¡Maldito seas, Peter!
-Hazte a un lado, necio. Mejor que lo hagas antes de que te encuentres con tu muerte.- Dijo el Señor de las Tinieblas al encararse a James Potter, listo para batirse en duelo con él hasta su muerte. –No puedes pensar que puedes enfrentarme ¿O sí?
James conservó su distancia lejos de Voldemort. Su esposa estaba en la habitación de atrás, poniendo un encanto de protección en su hijo. Mientras más tiempo James retrasaba su encuentro, más oportunidades tenía Lily de hacer un encantamiento más fuerte.
Hechizos y maldiciones llenaron la casa, segundos se transformaron en minutos, y en cada precioso minuto, una fracción de segundo podía ser la última. La casa alrededor de ellos empezó a desmoronarse. Estanterías y muebles se caían de sus lugares; las murallas estaban quebradas con grandes agujeros oscuros donde golpeaban los hechizos, causando fracturas que caían justo encima de ellos.
Voldemort se cansó de jugar con James. Quería dispararle una Maldición Letal para poder seguir su camino. Sabía que sería más fácil si James no estuviera listo para lanzar un hechizo de vuelta. Cuando captó a James desprevenido, supo que sería el mejor momento para actuar. –¡Accio varita!- Exclamó, y la varita de James saltó a su mano.
James se vio horrorizado. No sabía qué hacer o a donde ir. Estaba indefenso, y había una alta probabilidad de que acabara muerto en cualquier momento. Pero no le asustaba su propia muerte. Temía por las vidas de Harry y Lily. Necesitaba protegerlos, pero sabía que Voldemort tenía razón; no tenía ninguna oportunidad en contra de él, por lo menos no sin una varita. Iba a morir y no había ninguna manera de escapar ese hecho. Tragó saliva fuertemente, tratando de tragarse el bulto que se había formado en su garganta, y se paró derecho, listo para encontrar su destino.
Voldemort estaba sonriéndole con una sonrisa presumida en su fea cara, listo para atacar. James cerró los ojos, pensando que tal vez de esa forma no sentiría nada. Y todo ese tiempo estaba pensando en su querida familia, y como quería salvarlos, pero no podía.
Voldemort apuntó lentamente su varita hacia James y abrió la boca para decir la maldición que tanto había querido decir toda esa noche.
-¡AVADA KEDAVRA!
Un destello de luz verde llenó la habitación y el cuerpo de un hombre cayó muerto al suelo. Pero no era el cuerpo de James. Por lo que él sabía, todavía estaba respirando. Abrió los ojos lentamente, para ver a su amigo, Sirius Black, parado en el umbral de la puerta, respirando pesadamente. Obviamente se había apresurado hacia allí antes de que fuera muy tarde.
James bajó lentamente la vista al suelo. El cuerpo de Voldemort estaba tendido allí sin vida.
-Ha acabado.- Dijo James, jadeante y casi sin poder creer que estaba vivo.
-No ha acabado hasta que capture a Peter… Fue Él el que…
-Ya sé.- Dijo James.
Hagrid apareció en la casa destrozada aproximadamente 15 minutos después de que todo acabara, y explicó que Remus había contactado a Dumbledore y le había contado todo; así que él lo mandó a ayudar, mientras iba a avisarle al Ministro de la Magia. Les ayudó con el cadáver de Voldemort y lo llevó al Ministerio, mientras que Sirius fue a buscar a Peter.
Peter Pettigrew nunca más fue visto desde esa noche. Y a pesar de que toda la Orden del Fénix lo buscó hasta este día, todavía estaba vivo y bien, por lo que a Harry le habían contado. Ese traidor, que se llamaba a sí mismo su amigo, les dio la espalda a los padres de Harry y le pasó información a Voldemort para que pudiera matarlos a todos. Por suerte, Sirius llegó justo a tiempo para salvarlos a ellos y a él mundo entero del mago más malvado que ha existido. Y esa era la razón de por qué se estaba escondiendo de los viejos servidores de Voldemort, aunque el Ministerio le concedió un premio y ni siquiera lo sentenció a Azkaban por usar la maldición mortal.
Los padres y el padrino de Harry le dijeron que Sirius tendría que quedarse en forma de perro en público para que los Mortífagos no lo encontraran y trataran de vengarse de la muerte de su Señor. Algunos de ellos estaban libres, y otros habían sido capturados en una incursión a las actividades de los Mortífagos en un pueblo Muggle hace un año.
Harry despejó su mente y volvió a la realidad. Él y sus amigos se quedaron despiertos, hablando de los resultados de los TIMOs. Cuando Harry tuvo la oportunidad les contó acerca de la motocicleta voladora que Sirius le dio para su cumpleaños, que hizo que sus dos mejores amigos lo envidiaran un poquito, incluso Draco, que se suponía que tenía todo lo que el dinero puede comprar.
La sala común se fue vaciando al ir pasando el tiempo y se sintieron bastante cansados alrededor de la medianoche, aunque Harry sentía como si pudiera seguir hablando con ellos por horas, para compensar el tiempo que no los había visto. Pero entonces Draco se levantó de su asiento.
-Voy a subir a acostarme.- Declaró con un bostezo, y se dirigió a las escaleras de los dormitorios de los chicos.
-Todavía es temprano.- Dijo Harry, tratando de exprimir más tiempo con ellos.
-Sí… Yo también me voy a dormir.- Dijo Blaise, levantándose.
-Esta bien, Esta bien…- Harry se rindió y dieron por terminada la conversación.
A/N:
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