.

IV

Marble se despertó poco después que el sol hubiese salido. Lo primero que hizo fue revisar cómo habían amanecido sus raspones, los cuales habían cicatrizado bien y se mimetizaban en su pelaje. Bajó las escaleras, fue directo a la cocina luego de revisar si alguien más se había levantado -Nadie lo había hecho aún- y se preparó una enorme taza del cereal de rocas las cuales solo Maud sabía hacer.

Ella iba evocando en su mente los recuerdos del día anterior mientras comía con tranquilidad el cereal. El recuerdo de Dust cargándola hasta la salida de la cueva la hacía sentir como toda una princesa… ¿Pero qué ridiculeces pensaba? ¿¡Marble una princesa ¡? Quizá no una princesa, pero sí que la había hecho sentir especial. Marble sencillamente no podía sacarse a Dust de la cabeza. Se preguntaba qué era lo que estaba haciendo él en ese momento. entonces recordó que entre las demás familias corrió el rumor que los forasteros construyeron varios jacuzzis en un lugar apartado de la granja y no habían compartido la ubicación para que nadie se entrometiera. Sí, quizá él estuviese allí y podrían tomar un baño juntos…

Marble tosió la leche sobre la mesa. "¿! En que estas pensando!? tú no eres así" se dijo así misma. Dejó el plato casi vació y miró por la ventana. La quietud reinaba en el campamento mientras la gris mañana se alzaba perezosa. Y… ¿Si pudiese encontrar los baños de los forasteros? Marble estaba totalmente convencida que podría encontrarlo, pero no estaba segura de si debía ir a husmear. Miró dentro de la casa y miró de nuevo fuera. Entre tanta quietud no había pierde. Tomó la decisión de ir solo a dar un vistazo y volvería a casa con cualquier excusa.

Atravesó rápidamente el campamento con cuidado de no encontrarse con nadie ni de despertar a alguien. Como su mejor opción se dirigió hacia la cueva que Igneous le había asignado al equipo de Dust. Como esperaba no le tomó mucho encontrar lo que buscaba. Los forasteros habían sido listos al utilizar el fondo de un ancho foso al cual solo se podía acceder desde unas estrechas escaleras que había moldeado la erosión a través de los años. Dentro, se habían construido tres jacuzzis con piedras y un sencillo sistema hidráulico que mantenía el agua fluyendo. Allí se encontraba Dust junto con otros cinco compañeros.

Marble se asomó discretamente por el borde del foso -Afortunadamente su color la camuflaba perfectamente- y se dio el gusto de poder mirar a Dust son tranquilidad. En aquel momento su crin estaba empapada y se le pegaba al cuello pero a Marble le parecía que así se veía más guapo. Por otro lado, Marble pudo ver que Dust tenía cierto halo de arrogancia en la forma de tratar a sus compañeros pero a Marble lejos de disgustarle le parecía cautivador.

Gradualmente el corazón de Marble empezó a palpitar más rápido y su respiración se hizo más profunda. Había empezado a estimular su imaginación y aunque se hallase en el frio suelo. Se sentía reposar sobre el pecho de Dust escuchando él palpitar de su corazón. Marble finalmente cerró sus ojos y se dejó sumir de llenó en su fantasía a medida que extendía sus labios hacia el vacío tratando de recrear el beso en su imaginación.

*az*

Pinkie se despertó y asomó por la ventana. En ese momento vio como Marble salír de la casa y se dirigirse al campamento. Decidió seguirla y así poder buscar gemas juntas. Pero para su sorpresa no se fue a ninguna cueva. En su lugar caminó hacia uno de los fosos de la granja y sólo se recostó y quedó observando. Pinkie dejó pasar un rato para ver si algo sucedía. Pero al ver que Marble no se movía se acercó y le susurró al oído: "¿Qué estás haciendo?" Marble se asustó tanto que resbaló del borde del foso.

Pinkie quedó con el corazón en la boca. No fue hasta que vio que Marble había aterrizado en uno de los jacuzzis que pudo volver a respirar tranquilamente. No quería ni imaginar que le hubiese dicho a su padre. Mientras, Marble se recuperaba de la caída solo para quedar frente a frente con Dust.

-¡Ja! Vaya suerte tienes Dust- Dijo uno de los ponis- a ti las chicas te llueven… literalmente-

-¡Hey! No la molesten, ha tenido suerte de que estuviésemos aquí- Dijo Dust, luego se dirigió a Marble- ¿Te encuentras bien? Ha sido una dura caída.

Marble negó con la cabeza. Estaba tan avergonzada que se iba a marchar sin decir nada, entonces Dust la tomó del cuello e hizo que volviera a ver hacía él.

-Marble… estuve hablando con Diamond y ella me contó acerca de lo que hiciste ayer por nosotros. En nombre de todos me gustaría darte las gracias por ayudarnos a escapar de la cueva -

-No ha sido nada de veras- Dijo Marble sin mirar a Dust

-¿Qué opinan muchachos?¿Creen que Marble se merece una celebración?-Dijo Dust. Acto seguido tomó a Marble y la abrazó con su casco derecho contra su pecho- ¡Un hurra por Marble!- Todos empezaron a aplaudir y silbar. Mientras, ella podía sentir como sus mejillas se calentaban mientras sentía el suave y tibio pelaje de Dust en su rostro. Cuando el ruido hubo terminado las miradas de ambos se cruzaron por unos instantes. La de Marble brillaba con la belleza de una estrella naciente y por un breve instante a ella le pareció que la de él también lo hacía. Pero de ella no brotaron palabras. Estaba tan roja que Dust le dijo:

-No tienes porque avergonzarte- luego sonrió con una sonrisa

-Me… me tengo que ir- respondió marble mientras salía del jacuzzi. Estaba a punto de llegar a las escaleras cuando Pinkie apareció bajando. Se acercó a su hermana y le dio un fuerte abrazo.

-¡Ay Marble! No sé que hubiese hecho si algo malo te hubiese ocurrido a mi hermanita querida. Qué suerte has tenido de haber encontrado este lugar-

-¡Ya Pinkie!. Me… me avergüenzas- Dijo Marble mientras se desprendía del abrazo.

-No tienes porque sentirte avergonzada de tu hermana mayor- Dijo Pinkie revolviéndole al cabello a su hermana

Marble hecho una ojeada hacia donde estaba Dust pero deseo no haberlo hecho al ver como todos miraban hacia ella y se reían disimuladamente. Se alejó rápidamente subiendo por las escaleras. Estaba enojada, Muy enojada, Con Pinkie por haber llegado a avergonzarla, pero mucho más con ella misma por no haber sido capaz de haber estado a la altura de la situación y haberle dicho a Dust cuanto lo quería.

Caminó un largo rato hasta un tronco seco junto al cual se recostó y dejó ir sus pensamientos. Estuvo divagando por un largo rato. Hasta que más avanzada la mañana se levantó y volvió a casa para buscar un martillo y cincel para luego ir a los terrenos detrás del granero. Allí buscó un enorme árbol sin ramas desde el cual se desprendía una enorme grieta. Dentro había una extensa caverna en donde la luz del exterior se reflejaba en las piedras preciosas y cristales iluminado el lugar con colores cálidos y acogedores. Era uno de los pocos lugares en la granja que le pertenecían a Marble y sólo ella conocía. Había decidido que si realmente quería que Dust se quedara después de que la temporada terminara tendría que decirle cuanto lo quería.

Buscó entre las gemas del suelo por algo especial hasta que encontró un rubí opaco. Una variante del rubí común con una textura más suave y fácilmente moldeable. Marble tomó sus herramientas y empezó a quitar pequeñas tiras del rubí hasta que el suelo se llenó de virutas y la piedra tomó la forma de un corazón. Acto seguido Marble hizo una inscripción:

"Te entrego mi corazón. Tuya para siempre- Marble Pie"

Miró su trabajo encantada. Estaba segura que a Dust también le gustaría. Tomó sus herramientas y luego de limpiarlas salió de su escondite para dejar todo en su casa. Luego se dirigió al campamento de Dust para entregarle el corazón. Pero al llegar notó con desagrado que todos se habían ido. Pensó en marcharse. Pero en su lugar decidió dejarselo como una sorpresa. Contrario a su actitud habitual Marble empezó a esculcar en las carpas hasta que encontró una bolsa marcada: "White Dust" Le dio un beso al corazón y lo empacó en la bolsa.

¿El resto de aquel día?... bueno. Marble sólo alcanzó a imaginar hasta su primer aniversario de bodas.