Con los personajes de la S. Crepúsculo de S. Meyer
Dile NO al plagio!
A la mañana siguiente me despertó el teléfono de la habitación. Al parecer Aro había programado un despertador desde recepción. Me levanté, me duché, me puse unos vaqueros y una camiseta blanca de algodón, unas deportivas y fui al comedor común dónde todo el mundo empezaba a desayunar en una especie de Bufet libre.
Me senté al lado de mi familia, y la busqué con la mirada, pero no estaba, cosa que me decepcionó. Aro entró poco después con sus hermanos y Jasper e Isabella detrás. Cada uno se sentó en la mesa presidencial de Aro, y les sirvieron el desayuno. Al parecer ella pidió un
- Edward, Edward... Tierra llamando a Edward – dijo Emmett pasando una mano por delante de mis ojos, que estaban posados en Isabella.
- ¿Qué?- pregunté mirándole, y aparando su mano de mi cara. A lo que él levantó su ceja derecha y sonrió de lado.
- Es ella... ¿no?- vi que ante su pregunta toda mi familia me miró. Yo solo dirigí mi vista hacia Isabella y susurré un ''si''.
Después del desayuno, Aro nos llevó hacia una parte del jardín dónde cabíamos los 30 Yhaen que lucharíamos. Aro y sus hermanos se pusieron a nuestro lado, mientras que Jasper e Isabella se pusieron frente a todos nosotros.
- Todos conocéis la situación – habló Jasper, parecía un poco tenso – los Venusianos vendrán a atacarnos, en Venus habitan Yhaen acogidos de cuando emigrasteis de vuestro planeta- dijo señalándonos con su mano derecha.- Elfos, que habitan en uno de los satélites de Venus- dijo señalando a Isabella, esta a cambio asintió con la cabeza- y Venusianos natales- dijo señalándose a él.
- Os entrenaremos- habló Isabella – en fuerza los Yhaen estáis igualados, en ventaja, sois más hábiles, más ágiles, ellos en cambio tienen experiencia en combate, nacen para combatir. Jasper formó parte del ejército de los Venusianos, y el os contará la que ocurrió.
- Los Venusianos éramos numerosos, hace poco hubo una epidemia, muchos murieron, unos Yhaen aprovecharon esa debilidad para subir al poder. – explicó Jasper paseándose entre nosotros e Isabella.
- Los Venusianos se juntaron, y acabaron con todos los Yhaen de allí- comentó Isabella- ahora vienen a por vosotros.
- Bien..- empezó Jasper- hay cosas que debéis saber. Bella ven- Ordeno señalando a Isabella. Se tomaba muchas confianzas con Isabella. Ella sin decir nada se acercó y se pusieron uno enfrente de otro, aunque alejados unos diez metros entre ellos. –nunca se ataca de frente, será muy obvio vuestro ataque y os inmovilizarán. Bella atácame de frente... y déjate vencer.- ordenó con una sonrisa de lado.
Sin decir nada, Isabella se inclinó hacia delante y con una asombrosa velocidad empezó a correr hacia Jasper con intención de atacarle, Jasper recibió el golpe, pero agarró a Isabella con su mano izquierda por el hombro, y con su mano derecha cogió la pierna derecha, echó todo su peso encima de ella y la derribó. Jasper se levantó y ayudó a Isabella a levantarse.
- Eso pasará, si hacéis esto, seréis unos perdedores- dijo burlón, se volvió otra vez a separar de Bella y la dijo que ella hiciese lo mismo.- Algunos tenéis ciertos dones, es una ventaja, yo soy empático, por lo que se cada sentimiento de cada uno de vosotros, en este momento se cómo se siente mi oponente, en este caso, Bella, se cómo actuará en la lucha. Empieza.
Isabella sin decir nada corrió en su dirección a Jasper, pero Jasper también empezó a correr en su dirección. Jasper se tiró hacia ella, pero ella dio un salto, y le esquivó saltando por encima de él, él en poco segundos corrió de nuevo hacia ella, y la agarró el cuello con ambas manos. Ella levantó su mano derecha y le agarró en el cuello, mientras que con su mano izquierda quitó la mano izquierda de Jasper, agarró el brazo y lo sostuvo en la espalda de él, en una llave de Judo, con su pie derecho pateo por detrás de la rodilla de Jasper y él cayó de rodillas. Y ella quitó su mano del cuello para darle una colleja, y se dio media vuelta dándole la espalda. Jasper se levantó y agarró a Isabella por la cintura y la puso como un saco de patatas en su hombro.
- Jasper! Suéltame!- chilló dándole golpecitos en el pecho, en parte sentía celos de que él pudiese estar así con ella, pero por sus pensamientos sabía que no debía preocuparme, ya que la veía como a una hermana. –¿por qué estará celoso? Bueno es un Yhaen, a lo mejor Bella es su compañera... Tendré que vigilar como trata a mi hermanita.
Después de la charla de Jasper hicimos parejas, y empezamos a luchar, Isabella luchó contra siete hombres y 4 mujeres, y los derrotó salvo a Emmett que era demasiado grande, pero con él fue muy escurridiza y él no la pudo agarrar.
A la hora de comer todos fuimos a ducharnos y después al comedor, en ningún momento pude acercarme a hablar con ella. Después de comer salí al jardín a dar un paseo, Aro tenía un jardín bastante grande, fui por un camino de arena al lado de un lago, y caminé hasta pasar por un arco de flores lilas.
Ese arco daba acceso a una parte rectangular del jardín, tenía caminos de tierra, césped, flores y una fuente en el centro, y allí sentada estaba ella, mi pequeña princesa. Estaba mirando los peces de la fuente, llevaba un vestido blanco de encaje con cuello de barco y mangas tres cuartos, cortito dejando ver sus perfectas y cremosas piernas, y con un cinturón ancho en la cintura de color marrón claro a juego con los zapatos, unos tacones marrón claro de muchas tiras, y su pelo suelto en suaves ondas hasta por debajo de la cintura.
Me acerqué a ella con cautela, no quería asustarla. Llegué a su lado, y ella quitó su vista de los peces para posarla en mi. Me senté a su lado y cogí una de sus manos que estaban en su rodilla.
- Estás preciosa – dije mientras colocaba un mechón de pelo de tras de la oreja izquierda, ella como respuesta se sonrojó, y bajó su mirada. Yo con mi mano derecha subí su barbilla y me acerqué a sus labios. El beso fue suave, lento y tierno, pero aumentó el deseo, posé mis manos en su cintura, y ella subió las suyas a mi pelo. Mientras seguimos con los besos, la subí a mi regazo. Noté que su olor me llamaba, su olor aumentaba como consecuencia de su excitación, y eso despertaba al Yhaen de mi interior. Poco a poco nos fuimos separando, ella apoyó su frente en mi hombro y yo la acerqué más a mi cuerpo intentando controlar mi respiración.
- Demos un paseo- susurró ella mientras frotaba su nariz contra mi cuello. Nos levantamos y paseamos por los jardines de Aro.
- Cuéntame algo sobre ti- dije, íbamos caminando por un camino de tierra blanca, dados de la mano y rodeados de arboles blancos.
- Mmm... como él qué?
- No se... tu color favorito.
- El azul, el tuyo?
- El mismo- reí ante su expresión de sorpresa.
- Tu pasatiempo preferido- preguntó ella.
- Tocar el piano, la música es mi pasión, aunque estudié medicina, y trabajo en un Hospital.
- En qué área?- preguntó muy interesada.
- Pediatría y ginecología, asisto en algunos embarazos, dependiendo del riesgo del embarazo, cuanto mayor sea el riesgo mayor es mi intervención – después de eso nos quedamos unos segundos en silencio, ahora en vez de ir por un camino de arena, fuimos por la hierba- pero no me has dejado preguntarte,¿ cuál es tu pasatiempo preferido?
- Sin duda alguna leer, me podría pasar horas leyendo, y para mi serían segundos- mientras decía esto iba metida en sus pensamientos- cuando era pequeña, unos once años, mis padres me castigaron una semana sin leer, no llegó a la semana, a los tres días estaba enferma en cama, tenía fiebre, y no comía, llamaron al médico, y les dijo que era mejor que me dejasen leer o entraría en un estado depresivo.- soltó con una pequeña risa.
- Cuando yo era pequeño mis padres me castigaban sin música, pero cuando hacían eso, iba a la cocina, cogía un par de sartenes, platos y vasos, dos palillos de comida china, y empezaba a tocar como si fuese una batería- dije recordando uno de esos castigos, y como cuando tenía seis años, para llegar a las estanterías me subía a las sillas.- ¿Trabajas en algo?
- Mmm... en Venus trabajaba en una librería, era un trabajo que disfrutaba, ¡podía leer a todas horas! – exclamó con una risa, a la cual seguí yo.
Nos quedamos en silencio caminando dados de la mano, hasta que llegamos a un prado con flores. Me dejé caer de lado y tiré de ella, amortigüé su golpe contra mi cuerpo. Ella quedó a horcajadas a la altura de mi ombligo tuve cuidado de que no fuese contra mi entre pierna, porque si no, no hubiese podido controlarme. Ella agachó su cabeza, hasta posar sus labios contra los míos, jugamos con nuestros labios. Sin poderme resistir llevé mis manos a sus rodillas, y las subí por debajo de su vestido, hasta llegar a sus muslos. Ella en cambio masajeaba mi pelo, mi cuello, mi pecho. Ambos soltábamos suspiros de placer.
Nos separamos del beso, y ella siguió bajando sus labios por mi cuello, mientras yo suspiraba de placer, y acariciaba sus muslos y rodillas.
Poco a poco desabrochó mi camisa, mientras besaba mi torso. Levantó un poco sus caderas de mi ombligo, y se sentó sobre mi ahora endurecida erección. Eso solo hizo que como buen Yhaen empezase a ronronear, los Yhaen ronroneamos cuando intimamos con nuestra compañera. Mientras ella daba besos por mi cuello, nos di la vuelta, y ella quedó debajo. Desabroché el cinturón de su vestido y guié mis labios por su perfecto cuello. Bella movía sus caderas contra mi erección, cosa que me enloquecía. Cuando iba a subir la falda de su vestido un ruido en los arbustos no detuvo. Ambos nos quedamos sentados en la hierba y miramos a los arbustos. (Nota de autor: Cuando valla a ocurrir algún tema adulto, como sexo, violencia... pondré una nota en color blanco justo al principio y al final de la escena, por si no queréis leerlo)
Y de allí salió un gato negro con un cascabel en el cuello.
Bella sonrió y llamó al gato.
- Bissi bissi bissi- dijo mientras movía sus manos extendidas hacia el gato, el gato se acercó a nosotros y se subió al regazo de Bella. Pero sin decir nada, se bajó y salió corriendo por el prado, hasta perderse de vista.
Isabella y yo nos quedamos en silencio, ¿un gato? ¿un gato nos había roto el momento? ¿En serio? Sin decir nada, los dos nos levantamos, y seguimos paseando dados de la mano.
Estábamos cerca de la mansión de Aro cuando empezó a caer una lluvia torrencial, al principio nos quedamos impresionados, pero después salimos corriendo en dirección a la mansión. Cuando entramos a la mansión estábamos empapados, y ambos nos dirigimos hacia nuestras habitaciones.
Cuando estuve en la mía, me miré al espejo, y me di cuenta de que llevaba la sonrisa más feliz, que en años había tenido. Me quité esta ropa, me duché, y me vestí. Era la hora de cenar, asi que fui al comedor a encontrarme con mi familia. Estaban sentados en nuestra mesa, cada mesa tenía un cartelito con el apellido de la familia. Sillas de madera pintadas de oro, vajilla color rojo oscuro, y manteles blancos con unos centros de flores y velas con aroma a vainilla.
Isabella y Jasper entraron con Aro y sus hermanos. Y se sentaron en la mesa. Justo antes de empezar a servir la comida, Aro se levantó de la mesa y habló.
- Quiero deciros, que ha llegado un mensaje de Venus, atacarán en dos meses. Llegarán en el mes de Octubre, entorno a principio de mes. Hasta ese momento os alojaréis aquí, para día a día entrenar, y así en el momento que llegue la lucha, derrotar a nuestros enemigos.
El menú consistía en una ensalada de pasta con gambas, y de segundo podías elegir entre pescado a la plancha con espárragos verdes con salsa a la pimienta, y medallón de filete de ternera Perigord, y para finalizar un café con una bola de helado.
Tras la cena fui a mi habitación, me quité la ropa y me puse un pantalón de pijama verde oscuro. Apagué las luces y me metí en la cama. Y dejé que el sueño me llevase.
Me desperté en la oscuridad de la habitación al notar que la cama se movía. Giré mi rostro hacia la izquierda, para ver quién era, pero al instante me rodeó un olor a fresias, y supe quien era, mi dulce Bella. Levanté las sábanas con mi brazo derecho, y con el izquierdo agarré su cintura y la acerqué a mí. Nos quedamos frente a frente mirándonos a los ojos. Poco a poco junté mi nariz a la suya y sin apartar mi mirada llevé mi mano derecha a su cintura y junté su cuerpo al mío. Acercamos nuestros labios y jugamos con nuestras lenguas.
(Advertencia, escena para adultos, sexo, no te preocupes, no te perderás nada de la historia si no lo lees.)
Poco a poco, eché mi peso sobre su cuerpo, y ella quedó acostada sobre su espalda. Bajé mis labios por su cuello, mientras ella llevaba sus piernas alrededor de mis caderas, juntando nuestra intimidad, a lo que ambos gemimos de placer y a la vez de frustración, al ser separados por ropa. Mis manos bajaron los tirantes de su corto camisón de seda azul oscuro, y ella acercaba mi rostro más al inicio de sus pechos.
Sin poder parar, subí el camisón hasta su cintura y final mente lo saqué por la cabeza, para que nada me estorbase las preciosas vistas que tenía delante de mí. Ella tiró de mi cuello llevó mis labios a los suyos. Guié mis labios por su cuello, deleitándome con sus pechos, bajando por su estómago, mordisqueando su ombligo...
Antes de que pudiera bajar sus braguitas de encaje azul, ella me agarró del pelo, y nos dio la vuelta quedando sentada en mi prominente erección. Besó mis labios con pasión mientras yo pasaba mis manos por sus pechos, pellizcando sus pezones. Bajó por mi cuello deteniéndose en mi nuez, la cual chupó con detenimiento, cosa que me hacía ronronear de placer.
Poco a poco fue moviendo sus caderas haciendo fricción con mi erección, a lo que ambos comenzamos a suspirar ansiosos por lo que vendría después. Sin poder evitarlo nos di la vuelta y lamí sus pechos mientras ella me quitaba los pantalones y los bóxers. Sin quedarme atrás quité sus braguitas de encaje, y llevé mi naríz a su clítoris, el cual estaba rosa e inchado, clamando atención. Realmente me estaba guiando por el instinto, porque yo era virgen, y ella también. Llevé mi mano derecha a su centro y con mi dedo gordo jugueteé con su clítoris.
- Ah!- jadeaba ella mientras coda vez hacía círculos más rápidos y con más fuerza en su botón rosa- mm, ah!- gimoteó, me encantaba como su voz sonaba rota y ronca por el placer e intentaba mantener regular su respiración, cosa que no lograba, mientras acariciaba ese botón rosa, chupé y lamí sus pechos mientras que ella masajeaba mi pelo y mis hombros. Al ser virgen y su primer orgasmo, llegó rápidamente, pero yo sin detenerme y aprovechando que estaba relajada, lentamente metí un dedo en su interior, mientras con mi lengua chupaba, lamía y mordisqueaba su clítoris.
Al principio noté su incomodidad al introducir el primer dedo, pero debido a la sensibilidad del clítoris se entregó al placer y se relajó en mis manos, yo no solo sacaba y metía mi dedo si no que también lo movía de arriba abajo para dilatar un poco el espació e intentar meter otro dedo. Como respuesta a la nueva intromisión un poco más forzada e incómoda, ella tensó las piernas y las cerró un poco dejando únicamente espacio para mi cabeza y mi mano.
- Escuece- gimoteó, mientras yo levantaba la cabeza de su centro y seguía moviendo lentamente los dedos sin dejar de mirarla a los ojos.
- Sabes que no te haré más daño de lo que ya por sí duele, mi niña- con mi mano libre, la izquierda, separé su pierna derecha hasta que la rodilla tocó el colchón y me posicioné entre ellas para que no pudiese cerrarlas sin dejar de meter y sacar lentamente mis dos dedos. Apoyé mi frente en la suya y la seguí masturbando ahora haciendo círculos con mi dedo gordo sobre su botón rosa mientras la seguía embistiendo con mis dedos. – Y lo sabes no?.
- Si- jadeó ella acostumbrándose al escozor de la primera vez mientras aumentaba el ritmo de mis dedos- Ah!, más,... Ah!, rápido- me suplicó mientras se mordía el labio inferior y cerraba los ojos del placer, sus caderas se alzaban para encontrarse con mis dedos. Mientras veía como mis dedos se enterraban en ella con mi mano izquierda acariciaba mi pene erecto al mismo ritmo.
Antes de que llegase a su segundo orgasmo me coloqué entre sus piernas, y pegué mi frente a la suya.
- ¿Segura?- susurré sin apartar mi vista de ella.
- Si- susurró ella de vuelta.
Con cuidado me posicioné en su entrada y despacio me guié hacia su interior, con lo mojada que estaba me daban ganas de llevarla rápido y duro, pero por ser nuestra primera vez no lo haría. Cuando estuve por completo en su interior, para distraerla de la molestia la di besos por la cara, su frente, sus párpados, sus mofletes, su nariz respingona, y finalmente sus preciosos labios.
Bajé hasta su cuello y allí repartí besos y lametones hasta que sentí que el interior de Bella se contraía adaptándose a mi forma. Lentamente comencé a moverme entrando y saliendo de ella. Nuestra temperatura aumentaba con forme nuestro placer y la velocidad de las embestidas lo hacían. Mis manos estaban cada una en su tarea, mi mano derecha en cadera presionando hacia la cama para que ella no moviese sus caderas hacia las mías, y mi mano izquierda en su nuca, atrayendo su pálido y hermoso cuello hacia mis hambrientos labios.
Cuando llegamos al clímax caí sobre mi espalda, y todavía unidos la dejé apoyada sobre mi cuerpo. Ambos intentábamos calmar nuestra respiración y el latido de nuestros corazones, que retumbaban en nuestro pecho. Yo llevé mis manos a sus glúteos, y me adentré más en ella, no quería soltarla, y ella me deleitó con un gemido mientras me mordisqueaba mi pectoral izquierdo.
(Advertencia, fin de la escena, si quieres ya puedes leer)
Ella tenía su cabeza encima de mi corazón, mientras que con su mano izquierda hacía pequeños círculos en mi bíceps derecho.
- Bella...-susurré mirando al techo- Te amo- ella ante eso, levantó su cabeza.
- Te amo- susurró ella antes de besarnos.
Y tras ese beso, y todavía unidos nos dejamos llevar por Morfeo.
Muchas gracias :)
