Capitulo Cuatro:
Frustrado, esa es la palabra que buscaba, así se sentía en estos momentos. Habían pasado ya dos semanas desde la última vez que visitó a su hermano, dos largas, tediosas, agotadoras semanas de lecciones y enseñanzas, de discursos y palabras sobre como ser un buen rey. Quería bajar, ver aquellos ojos del color de los más bellos prados pero, su Padre estaba obsesionado con que no debería de visitar tan de seguido al moreno, que tenía obligaciones y por esto, Odín había duplicado las guardias para que ni por la noche pudiera bajar, diciéndole que debe dormir bien para tener el aspecto de un rey.
Rey, rey, rey era la única maldita palabra que escuchaba una y otra vez cada día, claro que deseaba serlo, pero el no poder ver a su hermano le frustraba, saber que estaba allí solo, tras haberle prometido que iría todos los días, tras aquella última visita que, sin saber aún como, tuvo el valor de abrirse a su hermano, de abrazarlo y que este se dejara. Aún recordaba como tras su inesperado arranque de valor pudo ver la tensión, el miedo, la sorpresa y hasta se atrevía a pensar que, según él era un delirio de sí mismo, ver una leve esperanza a que aquellas palabras que tanto pensó en decirle tras muchos años fueran verdad.
Confuso, ese sentimiento también se hacia presente en él, ahora, tendido en su cama, entre suaves mantas de piel y mullido colchón, se sentía mal por su hermano, por que su delicado cuerpo sufriera de aquella manera en aquella celda...Un momento, ¿Delicado? ¿Desde cuando le parecía que el cuerpo de su hermano era delicado? Eso se le atribuyen a las mujeres, a las damas que mostraban su belleza y delicadeza. No, su hermano no era delicado, era un hombre, un asesino que intentó matarlo...¿Por qué demonios no se creía ninguna de esas palabras? ¿Por qué solo pensaba en el bienestar de Loki en vez de pensar en ir a ver a aquella mortal que le esperaba en Midgard?
Con estos pensamientos confusos, pesados y dudosos, con aquellos sentimientos raros sin entenderlos desbordaban su cabeza, se quedó dormido sin poder evitarlo.
Se encontraba en el pasillo que le dirigía a la celda de su hermano, por fin podría verlo tras días de frustración y rabietas. Sus pasos retumbaban en el largo pasillo, a medida que se acercaba podía escuchar un sonido raro, insistente, bajo, algo como unos sollozos de alguien que estaba llorando, se paró, algo dentro de su pecho se encogió, ¿Quién estaba llorando? ¿Loki? No, no podría ser él, era imposible pero, extrañamente no había ningún guardia a la vista. Posando su mano en su propio pecho que cada vez se encogía más al venirle la imagen de Loki en esa situación, empezó a correr, como un loco, sin pausas, sus pies casi parecían volar por el pasillo el cual cada vez que daba un paso se hacia más largo.
Se empezaba a desesperar, no lograba llegar a aquella celda, no avanzaba, no se movía, por mucho que acelerara el ritmo de sus pies, el pasillo se hacia interminable. Por fin, estaba a dos pasos de su destino, tenía miedo de que encontrarse, miedo que su hermano se hubiera derrumbado, hubiera dejado liberar todos sus sentimientos y él no estuviera allí, maldiciéndose por tal idea. Ya, estaba frente a los barrotes que le separaban de su hermano, agitado por el anterior esfuerzo, buscando con la mirada a su menor...No estaba. ¿Dónde estaba su hermano? ¿Por qué seguía escuchando aquellos sollozos?
De repente se dio cuenta, allí bajo la simple y rígida cama había algo...- ¿L-loki? -Intentó abrir la puerta, más parecía que estaba sellada, ni la fuerza de un Dios como él podía abrirla. Mientras forcejeaba para poder abrir esa condenada puerta algo, más bien, alguien salió de debajo de la cama...
Pelo negro como la misma noche, piel blanca cuál nieve, ojos grandes y tan verdes como piedra preciosa, brillantes por los lágrimas que los cegaban, aquellas pequeñas gotas de agua salada que resbalaban por aquellas blandas y sonrojadas mejillas por culpa del llanto, pequeñas manitas que agarraban sus propias ropas para intentar relajarse, labios con una mueca de llanto que lanzaban quejidos y sollozos, aquella pequeña figura que estaba delante de él...ese no era Loki, no el que él esperaba encontrar...Era un pequeño Loki de no más de 7 años.
-Hermano...¿Dónde estoy? Tengo miedo, sacame de aquí -El pequeño lloraba viendo, con sus enormes ojos esmeraldas, a un Thor totalmente sorprendido, boquiabierto, impresionado, atónito, absorto en aquellos ojos sin que su garganta pudiera emitir palabra alguna, solo algunos sonidos de intentos fallidos de hablar- Hermanito...-El pequeño hablaba entrecortadamente debido a los sollozos-...abrazame hermanito, no me dejes solo...-El rubio sin poderlo evitar una lágrima, de impotencia, desesperación, sorpresa bajaba por su mejilla, intentaba abrir la puerta más esta no se movía ni un centímetro-...No me dejes solo...-A medida que aquel niño decía esa frase su cuerpo empezó a crecer hasta que tomo la forma del Loki que él buscaba anteriormente pero este seguía llorando- Tengo miedo...Thor...
-¡LOKI!- Con un grito se quedó sentado en la mullida cama, totalmente sudado y agitado, ¿Qué había sido eso? Un sueño...un maldito sueño.
-Maldita sea, se acabó, mañana a primera hora iré a verlo, me da igual lo que Padre diga, pasaré el día allí -Ya más calmado decidió volver a tumbarse sin poder borrar la cara de su hermano de 7 años, aquella expresión de terror que le traía un amargo recuerdo, sus ojos y la cara del Loki actual, derramando aquellas lágrimas que parecía pintadas, tan poco propias de su hermano.
-FlashBack-
Retrocedamos en el tiempo, a una noche de intensa lluvia y sonoras y terribles tormentas. Thor y Loki ,anteriormente a ese inesperado laberinto de luces y estruendos acompañados del sonido de las gotas chocando violentamente contra las paredes y ventanas, estaban jugando al escondite, un juego que para ellos era el mejor.
Un pequeño rubio de no más de 7 años caminaba por los largos pasillos del castillo buscando a su hermano, a él le tocó encontrarle pero aquello se había prolongado demasiado, no lo encontraba por ninguna parte y por mucho que lo llamara este no aparecía, cosa que le preocupaba ya que al rato de no encontrarle Loki siempre salía de su escondite riéndose de él por no encontrarlo y celebrar su victoria, pero nada, no había ni rastro del pequeño moreno. Thor sabía que las tormentas y rayos aterrorizaban a su hermano, le asustaban y siempre iba a su habitación a dormir porque no quería dormir solo y el rubio siempre lo recogía con los brazos abiertos.
-Loki, ¿Dónde estás? Ya venga sal, no quiero jugar más...-Buscaba y buscaba y ni rastro de su hermano, pasó por una ventana ligeramente abierta que amenazaba por romperse debido al intenso viento, en el momento que fue a cerrarla una figura muy conocía captó su atención, abrió los ojos viendo como aquella figura se escondía en unos matorrales y sin dudarlo corrió fuera del castillo hasta acercarse a aquellos frondosos matorrales logrando que todo su cuerpo se empapara y se tambaleara un poco por el viento que lo golpeaba.
Se adentró, encontrando, lo que varias horas antes estaba buscando, a su pequeño hermano encogido sobre sí mismo abrazando sus finas piernas, llorando. Estaba aterrorizado, tenía tanto miedo que solo pudo correr y esconderse, sin darse cuenta de su presencia lo llamaba, entre sollozos y llantos llamaba a su hermano, el cuál se acercó a él logrando que este lo viera con sus enormes ojos llenos de lágrimas disimuladas por las gotas de lluvia, empapado igual que él, se encogió agarrando su cabeza cuando un rayo amenazó cerca de ellos con un horrible estruendo.
Le pedía que no lo dejara solo, que quería salir de allí, que estaba asustado. El joven rubio con una ira que le invadía cada músculo del cuerpo tomó al moreno entre sus brazos adentrándose al castillo corriendo hacia la sala de tronos encontrándose con su Padre que les miraba atento y enfadado a punto de regañarles por venir así de empapados y sucios pero un grito del rubio lo calló. Thor dejó al pequeño Loki en el suelo, este temblaba aún afectado por la tormenta, el joven guerrero encaró a su padre.
-PADRE...¡No puedo permitir que unos estúpidos rayos hagan eso a mi hermano! ¡Quiero ser quien los controle, no quiero que Loki vuelva a asustarse, quiero protegerlo Padre! -Odín que escuchaba sorprendido a su hijo y posaba su mirada en el moreno que aún estaba encogido y asustado, sonrió, orgulloso de la idea que le había dado su hijo, de lo valiente que había demostrado ser.
-Thor, hijo mío, me hace feliz tu decisión de querer proteger a tu hermano, por eso y yo Padre de Todos te nombro Dios del Trueno, cuando seas mayor podrás controlar aquello que asusta a tu hermano y ahora llevatelo y cuidalo hasta que se calme -Con una sonrisa triunfante e ilusionada Thor cogió de nuevo a su hermano entre sus brazos pegándolo a él consiguiendo que este se aferrara a su cuello asustado saliendo de allí más que satisfecho...
-Fin Flasback-
Aquel recuerdo volvía a su mente, sonriendo levemente al recordar como su hermano aquella noche durmió aferrado a él, de como gracias a su hermano él ahora era el Dios del Trueno. Todo se lo agradecía a él y a su obsesiva manera de protegerlo y con ese pensamiento volvió a dormirse aún decidido de su larga visita de mañana sin importarle las consecuencias, en ese momento se dio cuenta que el cariño que sentía por su hermano era demasiado para ser solo amor fraternal, pero aún así seguía confuso y no entendía que le pasaba...no sabía que lo que sentía era amor puro.
Mañana por fin te veré
