Disclaimer: No poseo los derechos de Pokémon.
Capítulo 4: Noche de chicas II
Luna corría hacia el restaurante. A su lado iba Lira, la hermana de Cristal.
-¡No me puedo creer que lleguemos tan tarde!-dijo angustiada Lira-. ¡Mi hermana me va a matar!
-No te preocupes, seguro que nos perdonan-le aseguró Luna. Las dos se habían conocido por el camino. Lira había reconocido a Luna como la campeona de Alola y al ver que se dirigían al mismo lugar no le había costado mucho atar cabos e identificarla como amiga de Lylia.
-No conoces a mi hermana-le explicó Lira asustada-. Es toda una mandona y siempre quiere que todos nos comportemos como si fuésemos de la realeza o algo por el estilo.
-Pues a mi hermano no le importaría ser de la realeza-dijo Luna riéndose-. Tranquila, no creo que nos hayamos perdido nada importante. ¡La noche es joven y nosotras aún más!
-¡Cuanto entusiasmo!-pensó Lira sorprendida-. Me gustaría que Plata fuese así algunas veces.
Justo al llegar al restaurante vieron que salían Misty, Hoja, Sabrina, Amarillo, Cristal, Aura, Maya, Iris, Liza, Nanci, Clem, Zarala, Nereida y Lulú. Todas tenían gestos de preocupación en sus rostros y parecían estresadas.
-¡Luna!-gritaron Lulú y Nereida al ver aparecer a su amiga.
-¡Alola, chicas!-respondió ella-. Siento llegar tarde.
-¿Trabajo o Gladio?-preguntó Zarala de repente, mientras invadía su espacio personal.
-¿C-cómo?
-¿Qué cuál es el motivo de tu tardanza, campeona?-volvió a preguntar Zarala, esta vez con una sonrisa pícara en su rostro.
-¡Trabajo por supuesto!-dijo ella sonrojándose-. M-mi marido Gladio está muy ocupado ayudando con las preparaciones de la boda de Lylia.
-¡Hermanita!-gritó Cristal al ver a Lira-. ¡A buenas horas vienes!
-Lo siento-se disculpó Lira-. Desde que soy miembro del Alto mando se me olvidan este tipo de cosas.
-Eso no es excusa y lo sabes-dijo Cristal cruzándose de brazos-. Estaba muy preocupada por ti.
Hoja puso una mano encima del hombro de Cristal para detenerla.
-Déjalo, ahora no es momento para discusiones entre hermanas.
-Exacto, tenemos que encontrar cuanto antes a Lylia, Serena y Destra-dijo Lulú muy preocupada.
-Cierto, lo siento-dijo Cristal suspirando.
Luna y Lira se miraron entre ellas, algo confusas.
-¿Qué es lo que ocurre?-preguntaron finalmente.
-Más bien que es lo que no ocurre-dijo Clem suspirando.
-Pasión, dolor, locura y muerte serán los condimentos de este plato conocido como "trágica noche"-dijo Iris de forma dramática.
Todas, excepto Liza y Nanci la miraron como si se hubiese vuelto loca.
-No la hagáis caso, solo está imitando a Millo-les dijo Liza.
Tras un silencio incómodo Misty procedió a contarles a Luna y a Lira lo sucedido en el restaurante. Cuando terminó su relato las dos chicas no podían creérselo.
-¿Y las habéis dejado solas?-preguntó Luna incrédula-. ¿Estáis locas? ¿En serio creéis que van a solucionar sus problemas así como así?
-Hermana, ¿no se supone que tú siempre evitas este tipo de cosas?-le preguntó Lira a Cristal.
-Generalmente sí pero esto se escapa a mi control-contestó Cristal algo molesta.
-Por fin algo, a parte de tu novio, se escapa a tu control-dijo Lira.
-¡¿Qué has dicho?!
-¡N-nada!
-Tengo una idea, chicas-dijo Maya interrumpiéndolas-. ¿Y si solo van a ver cómo están Hoja, Luna y Lulú?
-¿Por qué solo nosotras tres?-preguntó Hoja arqueando una ceja.
-Las tres estáis casadas por lo que sabréis manejar mejor este tipo de situaciones-respondió Maya con una risa nerviosa.
-Eso no tiene ningún sentido-respondió Lulú-. ¿No será que tienes miedo de ir?
-Después de lo que ha dicho Iris no me extrañaría-dijo Aura.
-¿Ahora yo tengo la culpa?-preguntó Iris ofendida.
-¿Queréis dejar de perder el tiempo diciendo tonterías? ¿Ya habéis olvidado que tenemos que encontrarlas?-dijo Sabrina perdiendo la paciencia y marchándose de allí-. ¡Vamos! Usaré mis habilidades psíquicas para buscarlas.
-Hagámosle caso-sugirió Hoja-. Sabrina no suele tener mucha paciencia con la gente que le contradice.
Las chicas fueron por detrás de Sabrina mientras que esta cerró los ojos para poder concentrarse mejor.
-Hum…No parecen estar tan lejos como creía-murmuró Sabrina.
-¿Entonces es verdad que Sabrina tiene poderes psíquicos?-preguntó Luna muy sorprendida.
-Sí, pero es mejor que no la hagas enfadar-le susurró Misty al oído-. O te convertirá en una muñeca.
Lylia, Serena y Destra caminaban por mitad de ciudad Verde. Lylia y Serena evitaban mirarse o hablarse mientras que Destra caminaba por detrás de ellas con gesto serio y pensativo.
-Menuda noche de chicas-pensó Lylia frunciendo el ceño-. Se suponía que iba a divertirme con mis amigas para poder quitarme los nervios de la boda. Pero claro, he acabado peleándome con la casi ex-novia de mi prometido.
Lylia estuvo a punto de reírse al pensar en el término "casi ex-novia" pero se contuvo. La situación no era muy propicia.
Lylia notó que cada vez se cruzaban con menos gente por el camino. Reconoció casi enseguida la zona llena de árboles que tenían delante.
-¿El bosque Verde?-pensó al ver el lugar hacia el que se dirigían. Un recuerdo comenzó a aflorar en su mente.
Hace varios años Ash y Lylia habían confesado los sentimientos que guardaban el uno por el otro en ciudad Verde. Tras eso, por fin iban a tener su primera cita oficial como novios.
-No te preocupes-le aseguró Ash-. Yo me encargaré de prepararlo todo.
-¿Estás seguro?-preguntó Lylia algo preocupada.
-¡Totalmente!-respondió Ash muy seguro de sí mismo-. Dentro de siete días tendrás la cita de tu vida.
-Bueno…Yo nunca he tenido una cita-dijo Lylia sonrojándose un poco-. Así que tampoco es necesario que te esfuerces mucho.
Ash le agarró las manos de forma cariñosa y la miró a los ojos.
-También es mi primera cita, ¿sabes? Y aunque no lo fuera todo esfuerzo vale la pena…Con tal de verte feliz.
Lylia sonrió al sentir que algo se removía en su corazón. Una extraña sensación que no supo identificar muy bien. Lo único que sabía es que cada día estaba más enamorada del joven de pueblo Paleta.
-Gracias-le dijo. Sin previo aviso Ash acercó sus labios a los suyos y comenzó un beso lento que se tornó apasionado cuando Lylia, tras recuperarse de la sorpresa inicial, no tardó mucho en corresponderle.
Cuando se separaron por la falta de aire los dos estaban muy sonrojados.
-No he podido evitarlo-dijo Ash al ver la mirada interrogativa de Lylia-. Estás muy hermosa cuando sonríes.
Los cinco siguientes días el ánimo de Ash decayó por alguna misteriosa razón. No parecía el mismo. Caminaba de un lado hacia otro murmurando sin parar. Tenía casi todo el rato el Poké Móvil en la mano y estaba muy nervioso.
Llegó a un punto en el cual ni siquiera hacía caso de lo que Lylia o Pikachu le decían. Fue en ese momento cuando Lylia decidió que era hora de tomar cartas en el asunto.
-Ash-le dijo muy seriamente al sexto día-. Tenemos que hablar.
Ash se asustó bastante. Según había oído de sus otros amigos, que tu pareja te dijese "tenemos que hablar" nunca auguraba nada bueno.
-¿Q-que sucede?-preguntó Ash tragando saliva.
-Eso es lo que me gustaría saber a mí-respondió Lylia cogiéndole de las manos-. Llevas varios días comportándote de manera muy extraña.
-¿Un comportamiento extraño? ¿Yo?-preguntó Ash, fingiendo no saber de qué estaba hablando.
-Sí, mira lo he apuntado todo aquí-dijo Lylia sacando un diario de su bolsillo-. Es un diario en el cual recojo datos sobre diferentes parejas para saber cómo mejorar nuestra relación. También lo usó para apuntar las cosas, privadas o no, que hacemos tú y yo.
Una gota de sudor cayó por la cabeza de Ash. Lylia no podía evitar verlo todo como un experimento científico. No es que la chica no tuviese emociones pero todo lo que era nuevo para ella merecía ser investigado a conciencia.
Lylia comenzó a enumerarle todo lo extraño que había hecho durante los últimos días. Ash agachó la cabeza. No se atrevía a decirle la verdad.
-Ash, por favor-dijo Lylia al verlo abatido-. Dime que es lo que te ocurre.
-Yo…
Lylia vio que Ash no parecía tener muchas ganas de compartir sus preocupaciones. Así que hizo algo que estaba segura que le ayudaría relajarse.
Cogió su rostro entre sus manos y comenzó a besarlo. Tímidamente ambos abrieron sus bocas para profundizar el beso mientras sus cuerpos se pegaban el uno al otro, no queriendo soltarse en ningún momento. Sus lenguas se acariciaban en una violenta pero amorosa danza de dominación. Las manos de Ash recorrían las curvas de su novia mientras que las de ella acariciaban su cara y cabello.
Finalmente se separaron pero sin dejar de abrazarse, con sus frentes pegadas la una a la otra.
-Ash-susurró Lylia cuando dejó de estar atontada debido a la intensidad del beso.
-¿Sí?
-¿Recuerdas lo que dijimos cuando comenzamos nuestro noviazgo?
Ash frunció ligeramente el ceño.
-No recuerdo que dijésemos muchas cosas ya que estuvimos un buen rato besándonos-comentó el chico.
Lylia se rió y sonrojó un poco al oír aquello.
-Dijimos que nuestra relación debía tener como pilar la sinceridad. Debemos confiar el uno en el otro si queremos que esto funcione... Por eso no quiero que te guardes lo que sea que te esté causando dolor…Por favor.
Ash miró a Lylia a los ojos. Aquellos ojos verdes que lo hacían perder más de una vez el control estaban ahora empañados por la tristeza.
-Siento mucho haberte preocupado-dijo finalmente el chico-. Lo que pasa es que…
-¿Qué?
-...
-Ash...
-...¡No sé cómo organizar la cita perfecta!
Lylia retrocedió un poco. No podía creerse lo que estaba escuchando. ¿Eso era todo?
-Por eso he estado haciendo llamadas a mis amigos, incluso a mi madre-confesó Ash avergonzado-. Pero cada uno parece tener una idea muy diferente de lo que es una cita perfecta. Sobretodo Oro...Ese chico solo piensa en una cosa.
Lylia se separó de Ash y comenzó a reírse.
-Y-yo no le veo la gracia-dijo Ash algo molesto.
-Lo siento pero es que pensé que era algo grave-dijo Lylia cuando por fin se calmó-. Ash, si estoy contigo la cita ya será perfecta. Ya deberías saberlo.
-Pero… ¿y el lugar de la cita? ¿Y la comida? ¿Y la música? ¿Y la ropa que debo llevar?
-¿Y si nos vamos al bosque Verde?-dijo Lylia interrumpiéndole antes de que le diese un ataque de ansiedad.
-¿Al bosque Verde?
-Sí, podemos hacer allí nuestra primera cita. Es un lugar muy hermosos no crees-dijo Lylia con los ojos brillantes-. Además, así no tendrás que preocuparte por tonterías como la música o la ropa que debes llevar.
Tras varios minutos de dialogo Lylia logró convencer a Ash y al día siguiente hicieron un picnic en mitad del bosque Verde. La comida era en parte comprada y en parte hecha por ambos. Después de comer pasaron el resto del día explorando el bosque para luego quedarse en un rincón e intercambiar besos y caricias bajo el cielo estrellado.
-¿Cuánto más vamos a estar caminando?-preguntó Serena, sacando de sus pensamientos a Lylia.
-Un poco más-contestó Destra en un tono de voz que no admitía discusión alguna.
Una vez estuvieron dentro del bosque Verde Destra las hizo detenerse.
-Bien, creo que es ya es la hora-dijo Destra de repente.
-¿La hora de qué?-preguntó Lylia confusa.
Destra no respondió. Simplemente sacó dos Poké Ball de las cuales salieron un alakazam y un raikou.
-¡Raaa!-rugió el Pokémon Trueno.
-¡¿Un raikou?!-gritó Serena retrocediendo un poco al observar al imponente Pokémon.
-¡¿Un Pokémon legendario?!-gritó Lylia emocionada.
-"Una" raikou-le corrigió Destra-. Es hembra.
Lylia se acercó rápidamente a ella.
-¡He leído muchas historias sobre su especie! Se que habitan principalmente en la región de Johto pero Ash me dijo que una vez vio a un raikou variocolor en Sinnoh. ¡Es increíble!
Lylia abrazó y acarició a la raikou, quien miró a Destra algo sorprendida e incómoda con las atenciones de la rubia. Destra pareció comunicarle algo con la mirada ya que se tranquilizó enseguida.
-Su piel es tan suave-comentó Lylia muy alegre.
-L-la verdad es que es bastante bonita-admitió Serena una vez se hubo pasado el susto inicial.
-¿Por qué has sacado a tus Pokémon?-le preguntó Lylia a Destra.
-Ahora lo veréis-dijo Destra en un tono misterioso-. ¡Alakazam, usa psíquico!
-¡Ala!-gritó Alakazam. Sus ojos emitieron un brillo rosado muy intenso. Lylia y Serena cayeron al suelo y se agarraron las cabezas debido al dolor que comenzaban sentir.
-¡¿Q-qué estás haciendo?!-preguntó Lylia confusa y algo asustada.
-Tranquilas, tan solo estoy cambiando un poquito la frecuencia de vuestras ondas mentales para evitar que Sabrina pueda localizarnos-les explicó-. Os dolerá durante un rato la cabeza pero no habrá efectos secundarios.
-¿Por eso nos has traído aquí, verdad?-preguntó Serena-. Para deshacerte de nosotras.
-¿Eh?
-Sé que tú también estás enamorada de Ash, todas lo sabemos así que no finjas estar sorprendida-dijo Serena.
-Destra, ¿es eso cierto?-preguntó Lylia. ¿Es qué ahora todas las mujeres enamoradas de su prometido iban a atacarla?
-…Es cierto, Lylia-dijo finalmente Destra-. También sigo enamorada de Ash. Y gracias a vosotras dos me he dado cuenta de que si no solucionamos esto ahora tendremos muchos problemas en el futuro…Raikou, ya sabes que hacer.
Su Pokémon la miró durante unos segundos y luego avanzó hacia las chicas, quienes iban retrocediendo muy lentamente.
-Tú no eres la única con Pokémon poderosos-pensó Lylia mientras buscaba una Ente Ball en su cinturón. Hasta que se dio cuenta de que todas sus Poké Balls las tenía Hoja.
-Chicas-dijo Sabrina muy preocupada-. No puedo localizarlas.
-¿Cómo es eso posible?-preguntó Iris.
-E-es... como si alguien estuviese bloqueando mis habilidades.
-Tal vez sea Destra-sugirió Aura algo asustada.
-Cierto, si mal no recuerdo posee Pokémon de tipo psíquico-dijo Sabrina-. Creo que puede estar usándolos para impedir que las encuentre.
-¿Y por qué iba a hacer eso?-preguntó Cristal confusa.
-¿No recuerdas lo que Aura ha dicho antes?-le dijo Amarillo-. Destra también está enamorada de Ash.
-Y ahora Lylia y Serena están solas con ella en un lugar desconocido…y sin sus Pokémon-terminó diciendo Nereida.
-Cuando dije lo de la noche trágica solo era una broma-comentó Iris muy arrepentida-. No pensé que esto se nos fuese a salir de las manos de una forma tan absurda.
-Te sorprendería la cantidad de locuras y tonterías que se pueden cometer cuando hay amor de por medio-le aseguró Liza.
Misty sacó su Poké Móvil y comenzó a marcar un número.
-¿A quién llamas? ¡Tenemos que buscar a Lylia y las demás!-dijo Nanci muy angustiada por el destino de su amiga.
-Por eso creo que es hora de llamar al único que puede solucionar esto.
En pueblo Paleta, Ash, su madre Delia y Pikachu recorrían su nueva casa. Era el regalo de bodas de Samina, la madre de Lylia. Al principio ambos jóvenes habían querido rechazarlo de mil y un maneras pero Samina no les había dejado.
-Controlada o no, mi madre no suele admitir un "no" por respuesta-había comentado Lylia.
La casa era de tres pisos y sus colores predominantes eran el rojo y el blanco. Ash solía llamarla "mansión" en broma. Comenzar a vivir allí para el joven campeón de Kanto había sido un poco incómodo pero Lylia le aseguró que se acabaría acostumbrando.
-Tú lo tienes fácil siempre has vivido en lugares así-le dijo Ash en broma.
-Pero nunca con una compañía tan interesante-le respondió ella sonriente.
Delia, la madre de Ash, vivía en el primer piso. Ash no había querido dejarla viviendo sola en su antigua casa.
-Sigo pensando que estarías mejor sin mí-dijo Delia a su hijo-. Necesitáis vuestra intimidad.
-Tenemos dos piso enteros para nuestra intimidad, mamá-dijo Ash exasperado-. No insistas, no quiero que estés sola. Además, fue Lylia quien me lo sugirió tras una charla que tuvimos.
Ash no quería comentarle que tenía más motivos para no querer dejarla sola. Eso era muy personal y no quería sacar a flote recuerdos muy dolorosos para ambos.
-Esa chica es una joya, ya puedes tratarla bien hijo mío-dijo Delia muy alegre-. Chicas así no se encuentran todos los días.
-Sí, sí que es una joya. Ni yo mismo puedo creerme la suerte que he tenido de encontrarla.
Delia sonrió aún más al ver como se iluminaba el rostro de su hijo al pensar en su prometida.
-¿Sabes? Al principio pensé que si te acabas casando con alguien sería con Misty, Cristal, Aura, Maya, Iris o Serena. Se notaba que tenías mucha química con ellas.
-¿E-en serio?-preguntó Ash algo nervioso-. Cristal, Aura y Maya son muy buenas amigas, además de que ya tenían novios cuando las volví a ver.
-¿Y qué me dices de Misty, Iris o Serena?
-B-bueno, creo que llegué a estar interesado en Misty durante una tiempo pero no sentí lo mismo que sintió por Lylia. En cuanto a Iris, puede que hubiese algo de atracción entre nosotros pero nunca estuve muy seguro de eso. Y Serena...Lo de Serena fue algo más unilateral.
Delia miraba a su hijo con una expresión de orgullo en su rostro.
-¿Qué?
-Ta has vuelto muy maduro.
-Eso es lo bueno de tener a alguien como Lylia cerca.
-Hum…Lylia, cuando la conocí me pareció una tímida vulpix con el potencial de convertirse en una poderosa ninetales.
-¡Creo que pasas demasiado tiempo con el profesor Oak, mamá!-rió Ash al oír esa comparación-. Aunque debo admitir que has acertado de pleno.
-Soy la madre de dos grandes entrenadores Pokémon, ¿qué te esperabas?
Antes de que Ash pudiese responder su Poké Móvil comenzó a sonar.
-¿Diga?
El rostro de Ash pasó de ser alegre a ser de confusión, ira, preocupación y finalmente miedo.
-Hijo, ¿qué ocurre?-preguntó su madre muy preocupada.
-¡Debo irme ahora mismo, luego te lo cuento todo!-contestó Ash a su madre. Pikachu se subió a su hombro enseguida. No sabía que pasaba pero iba acompañar a su amigo de todas formas.
Ash salió de la casa a toda prisa y sacó la Poké Ball de Charizard.
-¿Cha?-preguntó el Pokémon Llama.
-Necesito que me lleves enseguida a ciudad Verde-le urgió Ash mientras sacaba un mega-aro cuya piedra activadora comenzó a iluminarse. La charizardita Y que Charizard llevaba colgada al cuello también emitió un poderoso brillo permitiendo al Pokémon mega evolucionar.
Ash y Pikachu abandonaron pueblo Palea a toda prisa montados en Charizard. Ash rezaba a Arceus por no llegar demasiado tarde.
Continuará...
