No sabia en donde estaba, solo podía oír un murmullo a su alrededor, estaba a oscuras hasta que comprendió que solo tenia los ojos cerrados los cuales fue abriendo poco a poco y cual no fue su sorpresa al encontrarse en la cama de su antigua habitación. Se levanto lentamente tratando de recordar como es que había llegado ahí y el por que estaba ahí hasta que escucho como se rompía algo en la planta de abajo.
Salió de su cuarto sigilosa para ver si escuchaba algo más pero nada, el silencio reinaba en esos momentos. Poco a poco empezó a bajar las escaleras pero todo estaba desierto hasta que escucho un chillido que provenía de la cocina. Asomo su cabeza y se encontró una olla a punto de ebullición que apago en ese instante
-Quien diablos dejo esto aquí y mas con la llama encendida?
-Fui yo algún problema?
Estaba helada, esa voz, solo conocía de una persona con esa voz que podría sembrarle pánico de esa manera. Tuvo miedo de voltear hacia atrás pero de todos modos lo hizo lentamente temiendo lo peor y ahí en el marco de la puerta a su padre con la botella de licor en mano y con una mirada que hizo que la pobre no se pudiera mover
-Valla, mira quien ha venido a verme y yo en estas fachas, no esperaba tu visita hija si me hubieras avisado hubiera preparado una cena muy especial.- decía mientras se acercaba a Bella
-"muévete estúpido cuerpo muévete yaaa"-
Pensaba Bella pero su cuerpo no hacia caso de sus pensamientos convirtiéndola así en una simple estatua carente de vida. Aunque grito mil y un veces su cuerpo nunca se movió de su lugar esperando así lo peor. Ahora tenía a su padre a centímetros de su rostro y podo percibir mejor todo el aroma a licor en su aliento.
-No has cambiado en nada hijita, aun tienes ese delicioso cuerpo que ahora probare poco a poco.
Dio un gran respiro al cuerpo de Bella para después lamer su mejilla lujuriosamente como si se trata de un exquisito dulce.
-Ahora si podre disfrutarte a placer sin ningún tipo de interrupciones y sabrás lo que es tener un hombre entre ese hermoso par de piernas.
Pego su cuerpo al de ella y esta pudo sentir su erección que crecía más y más bajo su pantalón al mismo tiempo que una de sus manos se situaba entre su feminidad y lo único que pudo hacer fue soltarse a llorar ya que nada impediría ahora que su padre finalizara lo que ese día trato de hacer cuando escapo. Su padre al ver la lágrima la vio con cara de tristeza limpiando las lágrimas.
-No preciosa no llores, te prometo que seré amable y veras que lo disfrutaras y para cuando menos te des cuenta estarás gimiendo como la zorra que eres así que relájate y disfruta
Bella aun seguía sin moverse, solo sus lagrimas rodaban por sus mejillas mientras oía los gemidos y sentía el tacto de su padre subir por entre sus piernas para después desabotonarle el pantalón para meter una de sus manos bajo este tocando la intimidad de ella, saco su mano y la restregó sobre su nariz
-Mmmmm que bien hueles y me imagino que has de saber mejor – dijo metiendo uno de sus dedos a la boca
-Sabes a hembra en celo, creo que tu también estas excitada por que te gusta que te toquen no es así zorrita?
Las lágrimas de Bella seguían en aumento mas no dejo salir sonido alguno. Su padre abrió uno de los cajones al lado de ella y saco unas tijeras y la vio a los ojos con maldad.
-Tu blusa me estorba pero creo que con esto se podrá remediar.
Lentamente fue cortando en 2 la blusa de ella hasta dejar sus pechos descubiertos viendo como el deseo infernal de su padre por poseerla crecía más y mas. Acerco su cara al nacimiento de sus pechos y respiro profundamente dejando salir un suspiro de placer mientras Bella
-Aahh que delicia de pechos tienes hijita, me pregunto si así será su sabor pero bueno no hay por que apresurarse al cabo lo que tenemos es tiempo de sobra.
Tomo a Bella en brazos llevándola hasta la sala y dejarla acostada sobre el tapete que había en ella para quitarle el pantalón dejándola ahora con su ropa interior. Pudo ver como su padre la veía de arriba abajo y ese demonio que llevaba dentro se reflejo completamente
-Ahora si no habrá nada ni nadie que me detenga, al fin te tendré mi pequeña zorrita
Lo último que vio ella fue como su padre se desabotonaba y bajaba el cierre del pantalón ya que prefirió voltear hacia otro lado y seguir sintiendo como sus lágrimas mojaban su rostro. Sentía como tenía todo el peso de su padre sobre ella y como este la besuqueaba desde sus piernas hasta su cuello y no conforme con eso el cerdo todavía se frotaba sobre su intimidad imitando a un animal con sus enormes deseos de fornicar.
Las manos de su padre ahora habían quitado lo último que le quedaba de ropa y como estas separaban sus piernas para después situarse entre ellas. No había más que hacer, estaba completamente acabada, cerró sus ojos esperando lo último hasta que un grito la saco de su trance.
-DEJALA MALDITO BASTARDO, QUITA TUS SUCIAS MANOS DE ELLA!!!!!!.
Abrió sus ojos para ver que pasaba y ante ella estaba, el que pensó, el ser más maravilloso del mundo, se trataba ni más ni menos que de Edward.
No supo ni como había llegado ni se molesto en saber pues había llegado justo a tiempo para salvarla y fue cuando todo regreso a ella desde su voz hasta su movimiento pues ya se había parado de donde estaba situándose detrás de un sofá mientras volvía a ponerse la poca ropa que le quedaba y veía como Edward y su padre estaba en una feroz pelea destrozando todo lo que había a su alrededor.
-Maldito niño no dejare que interfieras, ella es mía y de nadie más, te matare ahora mismo.
-Tú no volverás a tocarla mientras yo este con ella sucio cerdo por que ella no es tuya sino mía y no dejare que nada le pase.
La pelea se tornaba mas violenta pues ya había sangre corriendo por el rostro de su padre y Edward ya tenía la boca de igual manera pero este último no cedía en sus intenciones de proteger a la morena a toda costa
-Bella huye de aquí, ponte a salvo
-Edward ten cuidado
Un nuevo ataque iba contra el pero lo esquivo con facilidad, estaba a punto de huir pero de nuevota parálisis se hizo presente en sus piernas asiendo que de nuevo entrara en pánico
-Edward no me puedo mover mis piernas no me responden.
Lanzo al demoniaco ser con el que peleaba hasta la cocina dejándolo inconciente y fue a su auxilio a toda prisa
-Edward tu rostro estas sangrando mucho
-No te preocupes por mi rostro y la sangre estoy bien intenta moverte ya que recuperara la conciencia.
-No puedo mis piernas no se mueven
-De acuerdo te cargare, ponte esto.- dijo pasando su camisa sobre ella. En ese momento un aire de seguridad la cubrió completamente y al fin sintió que estaba a salvo cuando de repente
-Ya se van tan pronto? Si la diversión acaba de comenzar.
La sangre se helo en su cuerpo su padre ya había recuperado la conciencia pero ahora blandía un filoso cuchillo que apuntaba directamente a su protector por la espalda
-Será mejor que la bajes o a caso querrás que la lastime?
La sonrisa de maldad y cinismo que tena la cara eran indescriptibles ¿hasta cuando pararía todo eso? Se pregunto ella pero no tenia la respuesta. Sintió como la bajaban al suelo mientras un gruñido salía de la garganta del cobrizo.
-Eres un mal nacido
-Cierra la boca mocoso o quieres terminar con la lengua como corbata y tu hija por que me haces esto? Que no he sido lo suficientemente amoroso contigo? Te has portado muy malagradecida.-
-Eres un maldito, muérete.- las lagrimas volvieron a rodar por las mejillas de Bella
-Esa no es manera de hablarle a tu padre.
Iba directo a ella hasta que rápidamente el cuerpo de Edward se puso de por medio
-No te atrevas a tocarla infeliz.
El cobrizo se abalanzo sobre el pero este fue mas rápido hundiendo el cuchillo en su estomago. El corazón de Bella se detuvo en ese momento al ver la sangre correr sobre la ropa y el cuchillo encajado sobre su estomago
-Que tengas dulces sueños niño.
-Edward no…….
-Bella.
Su cuerpo cayo al piso en cuestión de segundos mientras la morena veía como poco a poco se le iba la vida y lo ultimo que pudo ver de el fue una pequeña lagrima que escapo de sus ojos. Ya no le importaba nada, sabia que ahora seria su turno
-Bien en donde nos habíamos quedado?.
Ella solo podía llorar, no creía lo que sus ojos veían, Edgard estaba muerto y muerto y todo por su culpa. Cuando menos lo espero su padre cubierto de sangre ya estaba de nuevo a su lado
-No llores cariño ahora yo te cuidare y me are cargo de ti, ya veras que seremos muy felices.- decía mientras le tocaba la cara con las manos cubiertas de sangre, solo pudo cerrar sus ojos esperando lo inevitable pero entonces algo la saco de su trance y eso fue un pequeño quejido por parte de su padre y cual no fue su sorpresa al ver que ahora era el cuerpo de su padre el que caía sin vida ahora con la garganta abierta de par en par y a un Edward moribundo frente a ella
-Edward estas vivo.-dijo abalanzándose sobre el.
-Creo que ya no dará mas problemas.
-Necesitamos llevarte al hospital de inmediato, puedes pararte?
-Déjalo ya no ay tiempo.
-Nooo, por favor resiste no dejare que mueras aquí.
-No puedo Bella ya no me quedan fuerzas.- y sin mas se desplomo nuevamente en el piso
-Por favor Edward no, resiste te lo ruego
La miro lleno de tristeza y de nuevo lágrimas salieron de sus ojos.
-Al menos moriré tranquilo por que tú estas a salvo. Perdóname por no quedarme a tu lado como había prometido pero se que estarás bien.
La chica lo tomo en brazos y lo recostó en su regazo mientras era rodeada por un gran charco de sangre. Sabia que no podía hacer nada para evitar lo que estaba pasando y se echaba la culpa al mismo tiempo, quería morir con el en ese instante. La mano de Edward se posaba ahora en su mejilla dando leves caricias llenas de ternura y tristeza
-Tal vez no me veas pero siempre estaré contigo, siempre te protegeré por que te amo
-No me dejes me quedare muy sola por favor resiste, yo también te amo.
-Mi ángel.
De pronto ya no sintió nada
-Edward, Edward, Eward por favor abre los ojos, ábrelos, no me dejes Edwaaaaaaaaaaaaaaaaaad.
Se encontró bañada en sudor frió, sobre su cama y en una inmensa oscuridad y fue cuando cayo en cuenta que estaba en su habitación y que todo había sido una cruel y horrible pesadilla. Se tomo las piernas poniendo su cara entre ellas y respirando con dificultad por los sozollos y lagrimas que dejaba salir en abundancia. Como era posible que hubiera sido una pesadilla si todo lo había sentido tan real, el aliento a alcohol, la sangre y el dolor. Todo, absolutamente todo había sido un sueño.
