Serie de Drabbles creados bajo el nombre de Bella Uchiha

Personajes y Ambientación: Creación de Masashi Kishimoto.


DRABBLES

"THE UNKNOWN FOUR"

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Sasuke

"Cada día se aprenden cosas nuevas, la idea es acostumbrarse a los cambios"

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–Entonces hoy te toco cuidar de Haru-chan.

–Así es.

Naruto y yo nos encontrábamos sentados en la entrada trasera de casa, viendo a Haru jugar sobre su manta tranquilamente. Naruto al encontrase solo el día de hoy decidió hacer una visita, ya que Hinata había salido junto con Ino y Sakura.

Las mujeres de las familias venían planeando un día termal hace mucho tiempo pero con el matrimonio de Naruto y Hinata y el estado delicado en el que se encontraba Ino, había sido postergado. Hasta que al fin encontraron un momento para llevar a cabo el plan.

–Qué suerte tienes teme.

– ¿Por qué lo dices? –dirigí mi vista al rubio que sonreía mirando a mi hija.

–Haru-chan es una bebe muy tranquila.

–Hmp. –solté una imperceptible sonrisa mientras veía a mi hija jugar en su manta en medio del jardín. Con nueve meses ya estaba experimentando como ponerse de pie, por lo que había que estar atento en cada momento.

–En cualquier momento se pone de pie. –sonreí, ya lo había notado, mi hija es inteligente, igual que Sakura. –Ya la veo corriendo por la aldea detrás de los chicos.

Fruncí el ceño, eso jamás lo permitiría. –Ni lo sueñes. Mi hija tendrá mejores cosas que hacer que estar detrás de un montón de chiquillos.

–Aja. Ya quiero verte cuando tengas que estar corriendo a los novios de Haru-chan.

–Cállate dobe.

Se rio de mí y palmeo mi espalda. –Entonces, ¿Vamos por ese Ramen? Estarán Sai y Kiba.

–No sé si sería buena idea llevar a Haru.

–No le pasara nada teme. Yo te ayudare a cuidarla. –me sonríe con esa sonrisa estúpida que no augura nada bueno.

–No te sabes ni cuidar tu Naruto y voy a confiarte a mi hija.

–Vamos teme. Solo será un momento.

Suspire y vi a mi hija que me miraba con sus grandes ojos verdes y su sonrisa, como tratando de convencerme de hacerle caso a Naruto. –De acuerdo. Vamos, pero solo será un momento.

–Bien teme. Yo invito el Ramen.

–Sí, seguro.

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El ambiente en el Ichiraku estaba denso, más de lo normal. El calor debido a la cocción era insoportable y el ruido, ensordecedor. Para ser un día de semana estaba más lleno de lo habitual.

Hace algunos meses que el Ichiraku había sido remodelado y ampliado para la comodidad de toda la gente que venía, últimamente se había echo muy famoso.

Me encontraba en la entrada con Haru en los brazos, que miraba asombrada todo a su alrededor, primera vez que venía a estos lugares, y la gente le llamaba la atención.

–A donde nos venimos a meter Haru. –me miro y me sonrió como si pudiera entender todo lo que le decía y dándome ánimos para continuar.

–Teme, Teme, aquí están los muchachos, vengan.

–Naruto, no puedo creerlo, lograste que Sasuke aceptara venir. –se mofaba Kiba que estaba sentado en una de las mesas junto a Sai.

–Haru-chan, que bueno verte. –saludaba Sai como si mi hija fuera a responderle. –Sasuke un gusto también verte a ti.

Armándome de paciencia me senté junto al trio de ineptos que tenía en frente y acomode a Haru junto a mí y la pared del local para que no se lastimara.

–Vamos a pedir, muero de hambre.

–Tú siempre tienes hambre Naruto.

–Cállate Kiba y ordenemos.

Ayame, la hija del dueño del local se acercó a nuestra mesa a tomar nuestras órdenes. Al ver a mi hija sonrió.

–Pero si es la pequeña Haru. Que grande que esta. ¿Cuánto tiene ya?

–Nueve meses.

–Que preciosura. Cada día está más linda. –sonrió y se dirigió a nosotros. –Bueno chicos, ¿Qué van a ordenar?

–Lo de siempre Ayame. –Naruto ya era cliente frecuente, por lo que tenía sus órdenes habituales de ramen. –Y la pequeña Haru probara su primer platillo.

–Olvídalo Naruto, mi hija no puede comer ramen aún.

–Siempre existe una primera vez.

–No dobe.

–Pero teme…

–Dije no.

Kiba y Sai miraban de uno a otro mientras Haru jugaba con las servilletas que le había pasado y que cada cuanto yo le sacaba de la boca. Ayame sonreía por nuestra pequeña discusión.

–Puedo prepárale algo especial a Haru. ¿Qué te parece si le traigo unos dangos muy suaves?

Mire a mi hija que sonreía mientras intentaba meterse a la boca un pedazo de servilleta. –Sí, creo que dangos estaría bien. Gracias Ayame.

–Vuelvo enseguida con sus órdenes. No me tardo.

–Haru-chan, comerás tus primeros dangos. –celebraban Naruto y Kiba mientras Sai sonreía y seguía con sus dibujos. Yo solo suspire.

–Sasuke, ¿Cómo va el Cuartel? Supe que hace poco tuvieron una reorganización de plantel. ¿Alguna novedad?

Sai hace algunos meses había estado dudando entre entrar al cuerpo de policía militar o no. Sakura había mencionado una noche que el chico estaba buscando un cambio en su vida y quería dirigirla por el camino del orden público.

–La verdad no mucho. Estamos faltos de jefes de grupos que los puedan comandar. Por las noches se nos hacen pocas las patrullas.

– ¿Cuándo son las pruebas?

–En dos meses.

–Deberías presentarte Sai. –dijo Naruto que se había mantenido ocupado junto con Kiba haciéndole caras a mi hija. –Podrías aportar mucho con tu experiencia.

–Debería hacerlo, cierto. –sonrió y se concentró nuevamente en su cuaderno de dibujo. –Quizás lo haga.

–Bueno chicos, sus platillos. –Ayame se acercó a nuestra mesa con una bandeja de humeantes platillos. Repartió cada plato en el centro de la mesa y sonrió a Haru. –Y para la pequeña princesa, unos Chichi dangos. Que lo disfruten.

Haru miro el plato que tenía en frente y dirigió sus ojos a mí. –Vamos a probar estos dangos Haru. –le dije mientras alejaba el plato de ramen caliente de su alcance y le ponía en su pequeña mano uno de los dangos para que lo probara.

Lo miro con sus grandes ojos y como era de esperarse, se lo acerco a la boca. En esta edad, según Sakura, era habitual que cada objeto que llamaba su atención o tenían a su alcance, se lo metieran a la boca. Esta al parecer no era la excepción.

Al sentir el nuevo sabor en su paladar lo miro y sonrió. Le había gustado, por lo que lo comió con ganas.

Todos estábamos pendientes de la reacción de Haru, por lo que la mesa entera sonrió y cada cual se concentró en sus platillos.

–Sasuke, tu hija es una monada. Debes dejar que se case con mi Kou.

–Olvídalo Kiba, se casara con mi futuro hijo.

–Naruto, seguramente tu hijo será igual de torpe que tú. Olvídalo.

–Pues tu hijo será igual de pulgoso que tú. Mi hijo es mejor opción.

Yo solo suspire y me dedique a cuidar que mi hija comiera sus dangos, mientras Kiba y Naruto peleaban por decidir cuál de sus hijos se casaría con Haru. Sai solo sonreía y negaba con la cabeza.

Y así transcurrió la tarde. Sin darnos cuenta ya estaba anocheciendo y Sakura no tardaría en llegar a casa.

Nos despedimos todos en la entrada del Ichiraku, cada uno tomaba un camino diferente. Solo quedábamos Sai, Haru y yo.

–Deberías pensar lo de unirte al cuerpo de policía militar. Nos vendría bien tu ayuda.

Sai jugaba con las manos de Haru que estaba en mis brazos. Dirigió su mirada a mí y suspiro. –Lo he pensado, no sé si estoy listo.

–Dentro de dos meses serán las pruebas. Tienes tiempo para pensarlo.

–Lo pensare. Nos vemos y saluda de mi parte a Sakura. –se despido de Haru revoloteando su corto cabello negro, despertando la risa de mi hija y se fue por su camino, mientras yo tomaba el mío.

Haru se acomodó en mis brazos y me miro sonriendo. –Te divertiste hoy no es así. Eres igual a tu madre.

La acurruque en mis brazos y nos dirigimos al Barrio Uchiha. –Vamos, tu madre debe estar por llegar a casa.

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Hace algunos minutos que habíamos llegado a casa y Sakura aún no regresaba.

Estábamos en la sala mientras Haru jugaba con sus juguetes que tenía repartidos por todo el piso y yo la vigilaba sentado en uno de los sillones mientras revisaba algunos documentos del cuartel. Hace algunas noches que las cosas no estaban saliendo bien, las patrullas estaban colapsadas, si bien no existían disturbios, las calles debían ser vigiladas por posibles problemas y los encargados de dicha tarea estaban sobrepasando su límite. Debíamos tener más ayuda, pronto. Sai vendría muy bien, con su experiencia podría aportar mucho.

Tan concentrado estaba en los documentos, que el pequeño grito de mi hija me descoloco por completo.

Levante mi cabeza de los documentos al instante y dirigí mi vista al lugar donde supuestamente estaba Haru hace un momento, pero no se encontraba allí. Me puse de pie y la busque por la sala.

–Haru, ¿Dónde estás?

Su risa me alerto del lugar donde se encontraba y fui al pasillo que daba a la entrada de la casa y la encontré apoyada con sus manitos en la mesa donde se colocaban las llaves.

Me miro y sonrió.

–Haru, ¿Cómo llegaste allí? –sonriendo se separó de la mesa y me miro.

Mi hija había dado sus primeros pasos y nadie había visto la hazaña.

Me arrodille frente a ella y extendí mis brazos, invitándola a venir junto a mí. –Ven acá.

Lanzo un grito de alegría y dando pequeños y tambaleantes pasos se acercó a mí, hasta estar entre mis brazos. La abrace y la alce junto conmigo. –Muy bien echo Haru. Tu madre va a estar muy orgullosa de ti.

Y como si la hubiéramos invocado, justo por la puerta entraba Sakura, al vernos frente a ella sonrió y dejo el bolso en una esquina y tiro las llaves a la mesita.

– ¿Cómo están mis dos personas favoritas del mundo? Veo que estaban esperándome.

–Vamos a sorprender a mamá. –le dije a mi hija que sonreía al ver llegar a Sakura. –Mira esto.

Coloque a Haru en el suelo, que al verse libre lanzo un pequeño gritito de alegría y tambaleante se acercó a Sakura que la miraba atónita. Me miro con sorpresa, al borde de las lágrimas y se arrodillo para recibir a Haru que la miraba con una sonrisa que iluminaba su carita.

–Estas caminando mi pequeñita. Ven con mamá.

Con esfuerzo logro llegar a Sakura quien la abrazo con fuerza y la alzo con alegría. –Eres una genio hija mía.

Me acerque a ellas y deposite un beso en los labios de Sakura que me miraba feliz y radiante.

– ¿Cuándo paso Sasuke-kun?

–Hace algunos minutos. Estábamos en la sala y de un momento a otro se largó a caminar. –le acaricie una mejilla y la mire a los ojos. – ¿Cómo estuvo tu día con las chicas?

–Ah, muy relajante. ¿Y ustedes? ¿Qué hicieron durante mi ausencia?

–Nada en particular. Fue un día tranquilo.

–Me alegro.

–Ah, por cierto, hoy descubrimos que a Haru le gustan los dangos.


Actualización. Sábado 09.11.2013

Próxima Actualización. Domingo 17.11.2013