Estoy muy, muy, muy apenada conmigo misma, sé que me he retrasado mucho en actualizar, pero he tenido una serie de complicaciones para hacerlo. Además estoy trabajando con tres historias a la vez y bueno… a veces estas trabajando con una y te llega una idea para otra… es un poco caótico. En fin, en compensación, aquí está un nuevo capítulo, espero que os guste.
Como siempre, un agradecimiento a todos los que han leído mi historia, a los que la están siguiendo y a los que la tienen entre sus favoritos. En especial me gustaría agradecer a: PetrovaShadow por dejar comentarios. Muchísimas gracias.
Bien, disfrutad del capítulo.
Capítulo 4. Ya no hay vuelta atrás
Los días que sucedieron a la visita a la diseñadora de modo parecieron pasar muy lentamente para la adolescente de pelo oscuro. Aquel día, cuando llegó a casa, casi al instante se vio abordada por su hermano pequeño, quien como es natural, quería saber todo lo que su hermana había descubierto.
Violeta no podía, ni quería decirle nada aun a Dash, no hasta que descubriera todo lo que escondía su padre, por lo que, como pudo, se deshizo de su hermano menor con excusas, aunque estaba claro que el chico de pelo rubio no estaba dispuesto a dejar el tema tan fácilmente. Día tras día, Violeta tenía que evitar las constantes preguntas de Dash y sus intentos de sonsacarle información a la adolescente.
"Dash, por milésima vez, ya te he dicho que no descubrí nada siguiendo a papá, se fue a visitar a un amigo y estuvieron hablando, no sé nada más"
"Mentirosa, sé que hay algo más de lo que me cuentas, tardaste demasiado en volver"
"El lugar estaba muy lejos, y perdona, pero yo no soy tan rápida como tú, aunque vaya en bicicleta" se defendió Violeta, la verdad, su hermano se estaba volviendo cada día más pesado. Si seguía así, finalmente tendría que contárselo todo, incluso lo de los supertrajes.
"¿Y de qué estuvieron hablando?" se interesó de nuevo el chico
"De nada en particular, de los viejos tiempos, al parecer trabajaron juntos en el pasado, y estaban recordando anécdotas del trabajo" explicó la joven. En realidad no era mentira, Edna como diseñadora trabajo con su padre para hacerle el traje, ¿qué otra explicación habría si no al hecho de que la visitara?
Dash aún no parecía satisfecho con la explicación de su hermana mayor, pero Violeta no parecía dispuesta a decir nada, por lo que el chico rubio decidió subir a otro nivel de presión en un último intentó de descubrir algo:
"Si no me lo cuentas todo, iré a hablar con mamá ahora mismo"
"¡¿Qué?! ¡No puedes hacer esto! ¡Tenemos un trato!" replicó la joven.
"Sí y este era que yo no hablaría si me lo contabas todo" aclaró Dash con voz autosuficiente.
Violeta se sintió acorralada, si no le decía algo convincente a su hermano, todos sus planes serían descubiertos y su madre sabría lo que había estado tratando de hacer.
"A veces eres como un despreciable piojo" dijo Violeta algo mosqueada.
"Puede, pero eso te pasa por intentar engañarme" dijo Dash con aire triunfal.
Violeta estuvo pensando un rato, podía decirle a su hermano lo de Edna, que su padre había encargado un nuevo supertraje, pero podía omitir lo del resto de trajes, su hermano no tenía por qué saberlo, a decir verdad, ni ella mismo lo hubiera sabido si la misma diseñadora no se lo hubiera dicho. Es más, la chica de pelo negro dudaba que su padre supiera las intenciones de Edna de hacer trajes para toda su familia.
Decidida a contar esto, fingió un suspiro de derrota y le dijo a su hermano:
"Está bien tú ganas. Papá fue a ver a una diseñadora de moda que le hizo su supertraje. Estuvieron hablando un buen rato y al parecer papá le pidió un nuevo supertraje… eso es todo lo que sé"
"¿Estás segura?" preguntó Dash con los brazos cruzados y el ceño ligeramente fruncido.
"Sí, estoy segura" respondió la adolescente con un resoplido de frustración por la actitud de su hermano.
Entonces las facciones de Dash se relajaron y una sonrisa adornó su rostro pecoso:
"Está bien, te creo, pero si descubres algo nuevo, dímelo enseguida, o si no, dejaré de ayudarte"
"Vale, vale, ahora si no te importa me voy a mi habitación a hacer los deberes"
"Y a pensar en Tony Rydinger" añadió el hermano menor alargando la última sílaba.
"¡Oh vamos cállate enano!" la adolescente se fue refunfuñando a su habitación, estaba harta de que su molesto hermano se metiera con ella por lo de Tony.
Era cierto que el chico despertaba admiración y atracción en la joven, pero ella nunca había tenido el valor de hablar con él, y no creía que nunca llegara a tenerlo, Tony era… demasiado perfecto para ella… ¿Por qué pensaba en eso ahora? Tenía cosas más importantes que hacer.
Diligentemente, Violeta se fue a su habitación y cerró la puerta, posteriormente se fue a su escritorio encendió su reproductor de música, con música suave y se puso los cascos. Este era su ritual para ponerse a hacer los deberes del instituto. Estuvo trabajando durante una hora más o menos hasta que finalmente acabó.
Casi como si fuera una señal, en el mismo instante en el que cerró el último libro, su móvil comenzó a sonar. Sorprendida, la adolescente cogió el aparato para ver quién la llamaba y su corazón se aceleró al ver que se trataba de Edna. Eso sólo podía significar que su supertraje por fin estaba listo. Sin tiempo que perder y asegurándose de que Dash no estuviera en algún rincón de la habitación contesto a la llamada:
"Hola aquí Violeta"
"Hola Violeta querida, supongo que ya sabes porque te llamo, tu traje está acabado, ¿cuándo vienes a recogerlo?" pidió Edna desde el otro lado de la línea
Violeta lo pensó unos instantes, al día siguiente era viernes, y los viernes solo tenía clase por la mañana, por lo que la tarde le quedaba libre para ir.
"¿Y bien querida qué respondes?"
"Esto Edna, ¿te parece bien mañana por la tarde?"
"Está bien, mañana por la tarde entonces, le diré a mi chofer que te recoja en el mismo lugar en el que te dejó la última vez" dijo la diseñadora de moda.
Violeta e sorprendió y a la vez se alegró de que Edna se tomara la molestia de ir a recogerla. La verdad, no parecía tan terrible como a veces la habían descrito sus padres.
"Perfecto, muchas gracias Edna, hasta mañana"
Se despidieron y Violeta tras colgar el teléfono se dejó caer en su cama, ahora tendría un supertraje para ella, ¿cómo sería? ¿Qué diseño había decidido hacer Edna? Sinceramente, la adolescente deseaba que el traje no se pareciera mucho al que había usado su padre en su juventud. No era que no estuviera bien, era solo que… estaba anticuado y ya no podía considerarse un traje a la moda.
El día siguiente en el instituto, para Violeta fue un verdadero suplició, las horas parecían no avanzar. Cada vez que la joven miraba el reloj, solo habían transcurrido unos pocos minutos. Fue una verdadera tortura.
Finalmente la última campana sonó y la joven de pelo negro recogió todas sus cosas a toda prisa y salió del edificio en un abrir y cerrar de ojos. Había hablado previamente con su madre diciéndole que al salir de clase se iría a casa de Kary para hacer un trabajo juntas, algo que naturalmente no era cierto, pero Violeta, aunque no le gustaba mentir, consideraba que era necesario decir eso para descubrir de una vez lo que estaba pasando con su padre.
Llegó al punto de encuentro y vio que el mismo vehículo que la había llevado tan sólo unos días antes, la estaba esperando ya. Sin dudarlo abrió la puerta y entró. Una vez dentro, el conductor la llevó hasta la casa de la diseñadora de moda. Violeta pudo apreciar mucho mejor esta vez el diseño de todo el conjunto. Era realmente algo maravilloso. Si tuviera dinero, yo también querría una casa así, pero con más gente en ella, pensó la joven.
El transporte se detuvo y antes de que la joven pudiera reaccionar, el chofer bajó y abrió para que Violeta pudiera bajar. Ella le dio las gracias y se dirigió hacia la puerta donde Edna ya la estaba esperando. Ambas entraron en la mansión y Violeta fue siguiendo a la diseñador por los pasillos hasta la misma sala en la que la acogió la última vez. Ya en el interior, Edna le ofreció a la adolescente un té, algo que ella aceptó humildemente.
Mientras tomaban sus bebidas, Edna le mostró a Violeta su supertraje, era un traje rojo y negro con guantes y botas negras, un cinturón anaranjado y en el pecho un logo en forma de i, la verdad, era un diseño estiloso como marca de familia.
Edna le estuvo explicando particularidades de su traje y de lo complicado que fue hacer una tela que desapareciera junto con ella, también le mencionó algo de unos dispositivos de rastreo integrados en los trajes y por último le comentó que ya le había entregado su supertraje a su padre. Lo último que la diseñadora le entregó a la joven, fue un antifaz y le recalcó que su identidad era lo más valioso que poseía, que debía protegerla a toda costa.
Esa información era fundamental para Violeta, pues eso significaba que en cualquier momento su padre podría utilizarlo y eso significaba descubrir al fin su secreto. Tras hablar un rato más con la diseñadora de moda, Violeta finalmente se despidió para volver a su casa.
Al llegar a su hogar, la adolescente se encontró cara a cara con Dash, quien como era de suponer, esperaba respuestas por parte de su hermana. Violeta lo encaró y le dijo:
"Por el momento no tengo nada definitivo Dash, dame un poco más de tiempo"
"¿Más tiempo? ¿Y cuánto tiempo es eso?" preguntó el chico rubio claramente enfadado.
"¡¿Sé puede saber qué está pasando aquí?! ¡¿Qué son todos estos gritos?!"
A los dos hermanos casi se les salió el corazón cuando su madre apareció allí regañándoles. Ambos esperaban que la mujer de pelo castaño no se hubiera dado cuenta del motivo de su discusión.
Helen por su parte miraba a sus dos hijos con el ceño fruncido. Vio como Violeta se cruzó de brazos y le dio la espalda a su hermano, negándose a mirarlo. La madre sabía por experiencia que cuando su hija mayor adoptaba esa actitud, sería muy difícil que hablara, estaba a punto de preguntar de nuevo el motivo de su discusión, pero se vio interrumpida cuando Dash habló de repente:
"No era nada importante mamá, solo esperaba que Violeta me comprara una chocolatina cuando volviera y no lo ha hecho"
Viendo que su hermano se estaba inventando un farol para que su madre no descubriera nada, la adolescente de pelo oscuro decidió seguirle el juego a su hermano menor:
"¿T por qué tendría que comprártela si puede saberse?"
"Porqué sabes que me gustan mucho"
"¿Y eso qué tiene que ver? Si quiero te la compro y si no quiero, no lo hago"
"Eres una-"
"¡Ya basta los dos!"
Los dos chicos miraron a su madre que tenía una expresión furiosa en el rostro. Helen tomó una respiración profunda y algo más calmada dijo a sus hijos:
"El próximo que grite o siga con esta discusión se queda sin cena, ¿entendido?"
"Sí mamá…" hablaron los dos hermanos casi en un susurro.
"¿Qué habéis dicho?"
"¡Sí mamá!" repitieron ambos más alto.
"Está bien iros a vuestro cuarto a hacer los deberes" les ordenó Helen.
Los dos hermanos pasaron corriendo al lado de su madre y en cuanto desaparecieron de su vista, ella soltó un suspiro. Menudas complicaciones llevaba cuidar de una hija adolescente y un hijo prácticamente adolescente también. Era mucho más fácil luchar contra el crimen, de eso no había ninguna duda.
Ya por la noche, sonó el teléfono, y Violeta que había estado todo el tiempo en su cuarto, escuchó como su padre insistía en que él contestaba. Sin perder tiempo, ella se abalanzó hasta el primer teléfono que pudo encontrar y descolgó el aparato al mismo tiempo que su padre, por lo que pudo escuchar toda la conversación:
"¿Diga?"
"Tenemos una nueva misión para usted. Le daremos los detalles en cuando venga. ¿Cuándo podemos vernos?"
"Vendré mañana por la mañana"
Entonces escuchó a su padre colgar el teléfono y cuando la joven iba a hacer lo mismo, escuchó a la mujer misteriosa que seguía hablando con alguien más:
"¿Cómo ha ido?"
"Dice que vendrá mañana"
"Estupendo, procuraremos estar esperándole"
Entonces la comunicación se cortó definitivamente. Violeta se quedó con el teléfono en la mano, por el tono en el que había hablado el hombre misterioso, parecía que le estuvieran tendiendo una trampa a su padre. ¿Quizás sería mejor advertirle? No, ella sabía muy bien lo que haría, seguiría a Mr. Increíble y lo protegería si hacía falta. Afortunadamente la convocatoria se hacía un día en el que no había clases, por lo que la adolescente podía seguir a su padre con total libertad.
Ahora venía la parte difícil, hablar con Dash para pedirle su colaboración de nuevo. Por lo que decidida se acercó a la habitación de su hermano menor y llamó a la puerta. En un instante esta se abrió revelando al hermano menor que al ver a su hermana frunció el ceño y con voz agria preguntó:
"¿Qué quieres?"
Esto va a ser difícil, pensó Violeta, entonces tomó una respiración profunda y con una sonrisa preguntó:
"¿Puedo pasar?"
Su hermano la miró con el ceño fruncido antes de dar un paso atrás y abrir más la puerta para dar paso a la joven. Violeta se estremeció interiormente al ver el desorden que reinaba en la habitación de Dash, aunque hizo todo lo posible para no exteriorizarlo. Dash corrió hacia su cama y una vez allí preguntó de nuevo:
"¿Y bien? ¿De qué se trata?"
La adolescente sonrió de nuevo y con voz suave dijo:
"Quería darte las gracias por lo de antes… no tenías por qué defenderme y lo has hecho, así que, gracias"
Dash levantó la vista sorprendido por lo que acababa de escuchar, ¿realmente su hermana le estaba dando las gracias? Esto era nuevo. Entonces violeta siguió:
"Y también venía para pedirte si mañana me podrías cubrir de nuevo… papá tiene otro "congreso" y pensaba seguirle a ver si por fin descubro lo que se lleva entre manos. Si lo hago, te prometo que serás el primero en saberlo"
Dash parecía un poco escéptico al principio, pero después, sonrió ampliamente y aceptó el trato con su hermana, siempre y cuando ella cumpliera con su parte, de lo contrario, amenazó con contarlo todo a su madre. Violeta aceptó el trato, aunque dijo que si el congreso era como el de la última vez, ya no haría falta decírselo a su madre, pues seguramente ella lo descubriría. Ahora solo quedaba una tarea por hacer, pedir de nuevo el permiso para ir a casa de Kari.
Durante la cena, Violeta alegó que no habían terminado el trabajo y que necesitaba ir de nuevo a la mañana siguiente a casa de su amiga. Helen al principio pareció un poco dubitativa, pero finalmente acabó concediéndole el permiso a su hija.
Por la mañana y tal como lo había hecho la vez anterior, Violeta se vistió, esta vez con su supertraje, desayunó un poco, dejó una nota a su madre y escondió su bicicleta, acto seguido se escondió de nuevo en el coche y esperó pacientemente a que su padre apareciera, en cuanto lo hizo se volvió completamente invisible, para que Bob no se percatara de su presencia.
Vio cómo su madre se despidió de su marido con estas palabras:
"Bob, te quiero muchísimo"
A lo que su padre respondió que él también la quería. Por la actitud que mostró Helen, a Violeta casi le pareció que ella sospechaba algo también, aunque era difícil saberlo con certeza.
Bob circuló por las calles de la urbanización, después por la autopista y finalmente se desvió hacia el aeropuerto. Dejó el vehículo aparcado en un andén privado, los que le han convocado, supuso Violeta. Entonces vio a su padre subir al medio de transporte aéreo y ella sin perder tiempo se subió tras él. Al entrar las puertas se cerraron y el avión despegó del suelo hacia un destino desconocido. Ahora ya no había vuelta atrás.
¿Y bien? ¿qué os ha parecido? Espero que no sea demasiado malo. El siguiente capítulo comenzará a tener un poco más de acción. Mientras tanto, si os gusta la historia y si queréis, podéis dejar un comentario o enviarme un PM, siempre son bienvenidos. El próximo capítulo intentaré que esté en menos tiempo. Hasta la próxima.
