Hello! Bueno...muchas gracias a los que me habéis escrito, sois muy pocos, pero os lo agradezco, eso hace este fic aún más especial! Os lo dedico a todos vosotros =D
Espero que os guste también este capítulo, la verdad es que yo me lo pasé super bien escribiéndolo! Me moría de amor! En fin...ah! Y he añadido a la actriz que para mi daría vida a Wendy, pero he de decir que el personaje en sí no va a hacer mucha mella en esta historia. De cualquier forma, no me extiendo más. ¡A leer!
DREAMCAST
Dipper Pines Freddie Highmore • Pacifica Northwest Valentina Zenere • Mabel Pines Georgie Henley • Alex Holland Chase Crawford • Katherine (Kat) Duncan Zendaya Coleman • Candy Jung Eun Ji • Grenda Sharon Rooney • Wendy Sophie Turner
Future Prospect
Habían decidido ir de cámping todos juntos. Al principio solo eran los Pines más Melody y Soos, pero al final, entre una cosa y otra, se acabaron acoplando también Grenda, Candy, Pacifica, Wendy y Adam (el novio de Wendy). Alquilaron una gran caravana y se fueron a un sitio cerca de Gravity Falls pero lo suficientemente lejos como para poder pasar varias noches con "sensación de campamento". Los chicos estaban emocionadísimos porque hacía un montón de años que no hacían ese tipo de cosas, sobretodo Mabel y Dipper. En Piedmont no podían disfrutar tanto de aquel tipo de actividades rurales y si se iban de viaje a algún lado, no solía ser de forma tan campestre. De cualquier forma, en vista a que iban a estar unos tres o cuatro días, Mabel se había llevado un repositorio de suéters y un montón de revistas de moda. Dipper, por otra parte, se llevó muchos cachivaches raros que aparentemente no tenían ninguna funcionalidad para poder estudiar y observar la naturaleza. Estaba seguro de que verían un montón de cosas raras por ahí y no se las quería perder por nada. Pacifica también se emocionó mucho al ver todo lo que había llevado.
-¿Desde cuando te gustan esas cosas Pace? -preguntó Mabel al ver la atención con la que estaba escuchando a Dipper que minutos antes les estaba explicando para qué se había traído el misteriscopio, un invento en el que había estado trabajando con el asesoramiento de su tío Ford.
Pacifica se sonrojó un poco pero acabó sonriendo.
-Es interesante - espetó sin más, encogiéndose de hombros - no sé.
Mabel la miró con sospecha, pero acabó sonriendo.
-Te estás volviendo tan freak como mi hermano, ten cuidado o acabarás en el mismo loquero que él.
-¡Oye! -exclamó Dipper - Si es que... tener hermanas para esto...
Los demás rieron. Era divertido ver como los gemelos se hacían pullitas entre ellos sobretodo porque era evidente que lo hacían desde el más profundo cariño. Y no se cortaban.
Pasaron casi todo lo que fue el camping de la misma forma pero al igual que Mabel decía cosas, Dipper también se las devolvía. El problema del muchacho era que él era un poco más ácido que su hermana y ella, cuando ya no tenía nada con qué atacar, le pegaba un guantazo en el hombro o le robaba la gorra y se la tiraba en la cabeza.
-Sois unos violentos -dijo Ford - yo no sé cómo os crían en Piedmont pero quizá tengamos que hablar con vuestros padres...
-Y vosotros unos exagerados - dijo Dipper - si esto es lo normal. Papá y mamá están ya acostumbrados. Estoy seguro, de hecho, de que lo estarán echando de menos. Les da vidilla, hombre.
-Ciertamente - apuntó Mabel, estirando las piernas y bostezando -buah, yo creo que voy a ir a dormir chicos. Me caigo de sueño.
Wendy miró el reloj de su muñeca y abrió los ojos, sorprendida.
-Normal, es que son las dos y media de la mañana -dijo - ya decía yo que estaba muy cansada. Es que llevamos todo el día sin parar.
Y era cierto. Habían hecho de todo, jugado a miles de cosas, comido un montón de barbacoas y reído un montón, pero aquella era ya su última noche y poniendo la guinda del pastel al viaje con la clásica hoguera donde contaron algunas historias de terror, acabaron todos agotados casi sin darse cuenta. Aunque también era cierto que casi ninguna de las historias que contaron -excepto la de Melody, sorprendendemente - daba miedo, así que no duró mucho rato, porque se pusieron a hablar de cosas banales y tontas. Al final pasaron tan buena noche que no se dieron cuenta de que se les había hecho super tarde.
-Y encima está lleno de mosquitos -dijo Mabel, espandando uno con la mano -cómo los odio.
-Pues te vas a hartar…-canturreó Wendy, bostezando - a buen sitio has venido para no gustarte los bichos de campo.
Los demás rieron y Mab rodó los ojos, divertida.
-Siento mucho si intoxico la tienda de spray mata mosquitos, pero ayer se coló uno aún con la mosquitera puesta -dijo mientras que entraba dentro.
Y no pasó mucho rato hasta que los demás siguieron su ejemplo. Fueron entrando uno detrás de otro en las tiendas de campaña menos Dipper y Pacifica, que se quedaron fuera hablando un rato más de los inventos que había traído el muchacho.
-Me parece increíble que hayas hecho todos estos cachivaches tú solo.
-Bueno, la verdad es que Alex me ha ayudado mucho, y tío Ford también -contestó - anda que no nos hemos tirado horas y horas hablando por teléfono o con el skype. Lo que pasa es que a veces no tenían internet donde estaban y era complicado hablarles, pero eah, mira, al final sacamos mogollón de inventos.
-Los tienes que patentar -dijo Pace, sonriendo. Dipper puso cara de satisfacción.
-Uno que piensa rápido, nena.
Pacifica rió por lo bajo, pues trataba de no despertar al resto que probablemente estaría ya empezando a abrazar al señor Morfeo.
-¡Si es que no se puede ser tan listo! -exclamó ella frotándole el pelo con cariño. El chico se sonrojó y ella acabó abrazándose a sí misma. Hacía un poco de fresco y estaba tiritando pese a que en la hoguera aún había un poco de fuego.
Dipper se dio cuenta de eso en seguida, pero no supo qué hacer. Miró a un lado y a otro y vio que la manta que había usado Mabel para taparse las piernas estaba medio doblada en el sitio donde previamente estaba ella. La cogió sin que la rubia -que estaba hablándole de alguna cosa que no estaba escuchando y que esperaba que no fuera demasiado importante - se diera cuenta y -tragando saliva y con las manos algo temblorosas de los nervios - finalmente se armó de valor, atrayéndola hacia él, poniéndole la mantita en los hombros.
Ella calló de sopetón y le miró sorprendida por un momento, pero después el sonrojo se apoderó de su ser y no pudo aguantarle más la mirada, así que la desvió al suelo.
Se quedaron un rato en silencio pero a ninguno pareció molestarle. Solo se escuchaban los chasquidos de la madera al quemarse y los animales de fondo en el bosque. Dipper estaba con la ansiedad a flor de piel porque quería hacer algo pero no sabía el qué.
-Dipper... ¿has pensado ya lo que vas a hacer después de graduarte? Quiero decir...este va a ser el último año de instituto.
La pregunta le pilló bastante desprevenido pero también era cierto que con ello, se había calmado su ansiedad anterior. Meditó un momento las palabras de la rubia y finalmente suspiró.
-Tengo algunas cosas en mente -dijo -quería intentar aplicar para el MIT, puede que la nota me llegue y las extraescolares que he hecho también me darían puntos, pero es muy complicado y eso significaría alejarme de Mabel también. Así que no lo sé.
-Pero creo que Mabel dijo que intentaría ir a Boston para estudiar en la BU.
-Sí, pero tendríamos que tener mucha suerte los dos para que nos cogieran en el mismo sitio, la verdad.
-Ya...pero yo creo que vale la pena intentarlo. Tenéis que luchar por vuestros sueños ¿no? Al final acabarás reinventando hasta la vida, ya lo verás.
-Ala...exagerada.
-Nah. Solo tengo algo de exceso de confianza en mi...amigo -dijo apurada.
-Eso sería genial, la verdad. Alex y yo soñamos con entrar en el MIT casi desde que nos conocimos.
Pace no dijo nada, simplemente suspiró aliviada. Había estado a punto de decir "de mi chico" pero había conseguido sustituir "chico" por "amigo" en el último momento y por suerte para ella, el muchacho no pareció haberse dado cuenta. Se quedaron de nuevo en silencio.
-No te preocupes, ya verás como al final todo saldrá bien -dijo Pace, de nuevo tranquila. Intentó animarle porque parecía que el asunto le tenía algo preocupado y le sabía bastante mal haber sacado el tema. Dipper, por otra parte, suspiró y volvió la mirada hacia ella, acompañada de una sonrisa.
-¿Y tú?
-¿Eh?
-¿Tú qué vas a hacer? -preguntó el chico.
Ella se quedó en silencio unos segundos, pensando bien sus palabras. Le daba un poco de vergüenza contarle aquello pero sabía que podía confiar en él. La entendía como no lo hacían muchos.
-Bueno, no lo tengo muy claro, la verdad. Si te soy sincera me preocupa más este año venidero que lo que pase más allá -Dipper la miró sin comprender y ella suspiró, algo nerviosa - la verdad es que no se lo he dicho a nadie aún, pero tengo planeado irme de casa al acabar el verano. He estado ahorrando mucho estos tres años para poder valerme por mi misma, por lo menos al principio, porque tengo planeado buscar algún trabajo con el que costearme los gastos generales. El resto lo tenía ahorrado para pagarme la universidad, pero bueno, ya veremos.
-Oh...- Dipper sintió entonces como se le encogía el corazón - y...¿has decidido ya dónde ir?
-Estoy mirando sitios, la verdad -contestó ella -pero quiero irme lejos de esa casa.
Hubo otro silencio. Dipper sabía que la relación de Pacifica con su familia no era la mejor pero ¿hasta aquel punto? Había encontrado verdadera tristeza en sus palabras.
-No me ha ido tan bien estos tres años con ellos, porque continúan pensando de la misma manera aún habiéndose quedado durante una temporada en la bancarrota. Siguen pensando en que las personas que no son como ellos no merecen ni respeto ni atención ni derechos. Y por mucho que yo haya intentado hacerles ver lo contrario, ha sido imposible. No han querido ni escucharme y dudo mucho que pueda aguantar un año más con ellos en este pueblo. Este verano es, de lejos, lo mejor que me ha pasado hasta ahora en estos años. Pero el verano se acaba y vosotros os vais y yo no me quiero quedar aquí sola. Esta vez también se van Grenda y Candy y eso ya es...
-Vente a Piedmont conmigo.
Silencio de nuevo.
Pacifica le volvió a mirar a los ojos por primera vez en mucho rato, sorprendida. Dipper, que había dicho aquello sin pensar, se dio cuenta en ese momento de que había dicho en voz alta sus pensamientos. Pero aunque quisiera, no podría echar atrás esas palabras y de hecho, tampoco hizo mucho esfuerzo por retractarse.
-...y con Mabel, digo, si no tienes pensado aún dónde ir y eso...¿qué mejor que empezar en un lugar donde no vas a estar sola? Y Piedmont está cerca de San Francisco. Nos podríamos escapar algún fin de semana y pasar el día, es divertido.
La volvió a mirar y la encontró tan bonita que no pudo seguir hablando. Tenía las mejillas sonrojadas y los ojos le brillaban de felicidad. Le miraba con una sonrisa contenida y con el labio inferior apresado contra sus dientes. Dipper sonrió suavemente.
-Y entonces... podrías estudiar lo que quisieras. Nos preocuparíamos juntos de qué hacer al año siguiente.
Pace esbozó entonces la sonrisa a pesar de seguir mordiéndose suavemente el labio, pero esta vez miró hacia el frente.
-Hay algo que llevo bastante tiempo pensando que me gustaría hacer. No te sabría decir si es lo mejor o qué, pero creo que es lo que más me apetecería estudiar.
-¿Qué es?
-Me da un poco de vergüenza -dijo. Dipper le revolvió el pelo con cariño.
-Ya será para menos.
-Bueno…-empezó la chica, sonriendo con timidez - la verdad es que, para ponerte en contexto, cuando ocurrió aquello con Bill, me di cuenta de qué tipo de cosas eran importantes realmente y no eran ni el dinero, ni la fama ni nada de eso. Todo eso viene y se va, pero la vida de las personas...eso no vuelve jamás. Y se puede morir de muchas maneras diferentes. Me di cuenta de eso cuando tu tío Stan se quedó sin recuerdos. Me di cuenta...os vi devastados. A Mabel, a Soos, al tío Ford y a ti. Y nunca en mi vida me sentí tan impotente, tan pobre y tan desolada. Por mucho dinero que yo tuviera, por muchas amistades importantes...jamás podría recuperar la memoria de Stan y eso era una realidad. Y cuando después de aquello empecé a veros más a Mabel y a ti y habábais de que no os recordaba y os poníais tristes...yo...pensé que aquello era incluso peor que la muerte porque las personas que quedáis detrás sufrís como nadie y eso es algo que no tiene vuelta. Durante mucho tiempo ha sido un tema que me ha quitado bastante el sueño, a decir verdad, pero hace relativamente poco llegué a la conclusión de que quizá podría buscar alguna manera, alguna solución, no sé, algo, para que esto que os pasó no le ocurra a nadie más. Y no solo enfermedades como el alzheimer o cosas así, aunque técnicamente lo de tío Stan fue provocado por otra cosa, pero viene a ser básicamente el mismo funcionamiento bioquímico, sino también otras. Así que pensé, como no puedo evitar la muerte per se, por lo menos tratar de aliviar otro tipo de "muertes" en vida.
Pacifica miró algo avergonzada al chico, que estaba paralizado, mirándola con profunda seriedad. Ella se puso algo nerviosa y sonrió con timidez.
-Es un poco cursi ¿no? Yo, investigadora bioquímica...tendría que buscar un plan...-no le dio tiempo a terminar la frase porque lo siguiente que vio fue el torso de Dipper, que la había envuelto en un abrazo tan dulce y tierno que no sabía ni cómo reaccionar.
Dipper la presionó más contra él y hundió su cara en el cuello de la chica, aspirando su aroma. Ella correspondió el abrazo y apoyó la cabeza en su pecho, sintiéndose en las nubes. Estuvieron así largo rato, en silencio, hasta que Dipper se separó un poco, solo un poquito, para poder susurrarle al oído.
-Llegarás a ser eso y mucho más, Pacifica. Eres la persona más increíble que he conocido jamás.
Ella se sonrojó muchísimo ante aquello y, sin poder evitarlo, se le erizó la piel al sentir el aliento del susurro contra su piel. Aquella era una de las sensaciones más bonitas que había sentido en la vida y no quería que acabara jamás; estaba como embobada por el ambiente, por eso cuando escuchó un ruido infernal proviniendo del bolsillo del pantalón de Dipper dio un brinco tan brusco que acabó pegándose un cabezazo con él, que también pareció haberse asustado.
Miró a la chica algo sonrojado y se frotó la nuca, nervioso. Sin embargo no se quitaba la sonrisa de la cara, y ella tampoco.
-¿Decidido entonces? Te vienes a Piedmont.
-¿Eh? Pero no lo dirás en serio -dijo ella, sorprendida.
-Hombre, no creerás que te lo he propuesto por compromiso o pena o algo así ¿no?
-No pero...
-Entonces ya está, en cuanto lo sepa Mabel mañana va a ser oficial -dijo Dipper sonriendo mientras sacaba el teléfono del bolsillo - y...quizá deberíamos ir también a dormir. Es bastante tarde.
Dip se levantó y le tendió una mano a la chica, que la aceptó gustosa.
-Habrá que hablarlo Dipper, tengo que buscar cosas y...
-Mañana lo hablamos, seguro que mis padres nos echan una mano con eso, no te preocupes -dijo, sonriendo -y aunque a veces se quieren hacer los modernos y los graciosetes, son muy buena gente.
-Pero...
Dipper la interrumpió tapándole la cabeza con su gorra de pino.
-Me la devuelves en Piedmont ¿vale? Buenas noches Pace, descansa.
Ella sonrió mientras que tocaba suavemente la tela de la gorra y veía al chico entrar en su tienda. Acto seguido entró ella en la suya, que estaba apestando a spray para mosquitos. Al día siguiente ya volverían a Gravity Falls y tan solo faltarían unas tres semanas para que el verano acabara oficialmente.
Continuará
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