Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de Iambeagle, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo traducido por Sarai GN y beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo cuatro
—El dueño vino.
—¿Oh?
Fruncí el ceño ante su tono. Luego, me burlé de él.
—Oh.
—¿Y?
—Quería que te diera esto. —Le pasé la carpeta a pesar del hecho de que sería yo quien la guardaría para su uso posterior.
Renée nunca guardaba los documentos importantes. Siempre ha sido una limpiadora compulsiva. Una vez, accidentalmente tiró mi certificado de nacimiento que había estado en un montón de papeles sin tocar.
Ocultando una sonrisa, dijo:
—Es muy agradable, ¿verdad? Y lindo. Y soltero. Y…
—Es el propietario —la corté—. ¿Y qué? No está soltero.
Renée se rio y se alejó.
Él tiene novia. Dijo que tenía novia. No es que me importara, de todos modos.
—Entonces, ¿cuál es el veredicto? —Fue lo primero que preguntó Edward mientras abría la puerta al día siguiente.
—Realmente debería quedarme. Tengo que levantarme temprano mañana para ir a buscar empleo. —Dios sabe que le tomaría a Renée más de un mes para encontrar algo que mantenga su atención en esta ciudad.
—Ese es el punto de la hora feliz. Estás borracha a las siete para que puedas ir a casa, dormir, y levantarte para trabajar al día siguiente. Además, puedo recomendarte para un trabajo. Problema resuelto.
—Espera, ¿en serio?
—Sí, la recepcionista en la oficina de bienes raíces de mi madre acaba de ser despedida la semana pasada. Siempre y cuando sepas cómo contestar el teléfono y no presentarte a trabajar ebria, es probable que seas contratada.
—Eso es... eso sería muy amable de tu parte.
—Soy un buen chico. —Él se encogió de hombros—. Le avisaré a Esme que llegarás mañana con tu currículo y ella se reunirá contigo.
Había conocido a este tipo por menos de veinticuatro horas y ya estaba haciéndome favores. O él era simplemente agradable o yo le parecía un caso de caridad. De cualquier manera, podría tener un trabajo, así que no me podía quejar.
—Eso sería genial. Muchas gracias.
—No me des las gracias. No tienes el trabajo todavía. Así que... ¿la hora feliz?
—Sí, no lo creo. Tal vez en otro momento.
—¿Eres de las difíciles, no es así, Swan?
Le fruncí el ceño ante el uso de mi apellido, como si fuéramos viejos amigos.
—He estado desempacando todo el día; estoy bastante cansada.
Edward me ignoró y preguntó:
—¿Los de la empresa de seguridad ya te llamaron? Estos tipos siempre llegan tarde. Mi mamá me sugirió que los contratara, pero... —Él negó con la cabeza.
—No llamaron. No que yo sepa —dije, notando que una tormenta comenzaba a formarse—. ¿Quieres esperar adentro?
Edward rio mientras caminaba detrás de mí.
—¿Qué pasa con las hamacas?
Según Renée, yo había perdido la pelea de las hamacas. Yo sabía que tenía que elegir mis batallas.
—Oh. No lo sé. Renée piensa que es la moda o algo así. Realmente tenemos que conseguir algunos sofás o algo.
—Esme tiene un almacenamiento lleno de muebles que utiliza para las casas de muestra. No dudes en echar un vistazo y elegir lo que necesites —respondió Edward sin levantar la vista de su teléfono.
—¿Cuál es tu motivación? —espeté.
—¿Qué motivación? —preguntó, luciendo genuinamente sorprendido.
—¿Por qué estás siendo tan amable? Ni siquiera me conoces.
—Exactamente. No tengo ninguna razón para no ser agradable, así que... ¿Este es uno de esos momentos de chicas donde enloquecen por nada?
Sí, probablemente lo era.
—Es solo que no te entiendo, eso es todo. En primer lugar, me estás invitando a pasar el rato contigo y tus amigos, luego me estás ofreciendo un trabajo, ¿y ahora me estás ofreciendo muebles?
La boca de Edward se abrió un poco antes de reírse.
—Son muebles. Están situados allí, no se utilizan. Solo pensé que tenía sentido si necesitabas algo para sentarte, que no sea una hamaca.
Mis mejillas comenzaron a arder mientras se acercaba a una de las hamacas y se colocaba en ella.
—Aunque, esto es muy, muy cómodo. —Él me dio una sonrisa maliciosa. Tuve que apartar la mirada.
—Sí, uh... —tartamudeé—. Están bien.
—Bueno, mierda —dijo Edward cuando sonó su teléfono. Intentó alcanzarlo en el bolsillo, todavía tumbado en la hamaca—. Aquí Cullen. Sí. Está bien. Por supuesto. Gracias. —Colgó y volvió su atención de nuevo a mí, luchando por salir de la hamaca. Me obligué a no reírme—. Reprogramaron la instalación de la alarma, así que...
—Eso no es necesario —intervine—. Ni siquiera necesitamos una alarma.
—Es absolutamente necesario. —Edward frunció el ceño—. Me voy a Black's. Si cambias de opinión, ya sabes dónde estaré.
Asentí y lo seguí hasta la puerta principal.
—Gracias. En serio.
Edward se humedeció los labios y sacudió la cabeza, probablemente repitiendo mi pequeño arrebato de hace unos minutos.
—Sí. Hasta luego.
En silencio cerrando la puerta, sacudí la cabeza y deseé no haberlo dejado entrar.
Gracias por dejar sus reviews :)
En unos momentos subo el capítulo 5.
xx
