Capítulo 3: Un cambio en los planes.

Sala de prensa del policlínico universitario de Keio, el 3 de diciembre de 1999 por la noche.

No habían pasado más allá de 24 horas después del atentado y Sakura había decidido por su propia cuenta y riesgo convocar una rueda de prensa. Su hermano se estaba recuperando, internado en la clínica, mientras que Iván Braginski se había levantado, y salvo por una leve cojera se dirigía hacia los periodistas acreditados con todo el carisma del que podría disponer. Y ese carisma le había granjeado mucho favor de la prensa, que lo veía como el más importante filántropo deportivo de la década. En su Rusia natal, Iván tenía intereses en el sector educativo, deportivo y cultural. La fundación Braginski-Oleschoi (en honor al tutor adoptivo de Iván, Piotr Oleschoi, quien le legó gran parte de su fortuna a principios de los 90) financiaba internados, escuelas de artes y oficios, equipos de futbol, natación y remo. La fundación, sin embargo, era una de tantas extensiones de Braginski Corporation, un monstruo empresarial que no paraba de crecer día tras día y que consolidaba su poderío al absorber de manera parasitaria el Honda Group. Sakura había decidido tomar las riendas de la situación e iba a dar las correspondientes declaraciones que requirieran los medios, especialmente con respecto al torneo. Había decidido de manera unilateral trasladarlo a la isla de Oezo, una propiedad del grupo Honda que hacía parte del archipiélago japonés, y que había sido adquirida por Kentou Honda para crear una arena multimodal prototipo que sirviera como referente a la gran arena de Tokio. El estadio Shinosaki.

Procurarían ser breves. Era necesario empezar a redefinir la logística y el traslado de los medios, los peleadores y los aficionados. Oezo contaba con capacidad suficiente para dar alojamiento a 85.000 personas, pero viendo la popularidad del Budokan se requeriría mayor esfuerzo. Detrás de la mesa, habían dos pendones con los logotipos empresariales de ambos holdings: una gaviota color celeste sobre un fondo blanco representaba el logotipo empresarial de Honda Group International, mientras que el conglomerado Braginski usaba dos hachas cruzadas y una pica en color negro, sobre un fondo rojo.

―damas y caballeros, la señorita Sakura Honda y el señor Iván Braginski responderán todas sus preguntas por orden, de acuerdo al turno asignado. ―dijo el portavoz oficial del Honda Group, el sr. Taeda― solo una pregunta a la vez, y por favor sean breves. Agradecemos su asistencia.

Los periodistas ocuparon sus correspondientes lugares. La chica de cabellera obsidiana tomó su lugar, mirando de manera fría al eslavo que estaba a su lado, y que usaba un sweater de mezclilla color crema, una chaqueta marrón y un terno de la misma tonalidad. Se notaba una levísima cojera, que era perceptible a los ojos de todos.

―señor Braginski, ¿se han tenido sospechas sobre quien fue el autor del atentado de ayer?

―Si supiera, hace rato hubiera rendido declaraciones ante las autoridades, pero no. No sé absolutamente nada al respecto. ―respondió el ruso de manera afable― confío en que la policía metropolitana de Tokio pueda aclarar todo este espantoso desastre y pueda castigar con severidad a los culpables.

―señorita Honda, ¿el torneo de este año se suspenderá?

―a pesar de los últimos incidentes, no se suspenderá por nada del mundo el torneo de este año ―contestó Sakura Honda con toda la normalidad del mundo― pero debido a los últimos acontecimientos, los directivos y delegados de las ligas continentales han sugerido que el torneo sea trasladado. Tokio no podrá ser sede del Budokan de este año. Es demasiado inseguro, y no deseamos exponer a nuestros competidores, a los aficionados y a los demás asistentes al torneo a riesgos de esta índole.

―coincido con la señorita Honda. Tenemos que pensar en la seguridad de todos.

Murmullos se oían en la sala de prensa. Aun se sentía la tensión. Iván intentaba sostener la mirada, manteniendo la afabilidad y la bondad de las que carecía en lo absoluto. Sakura, se mantenía imperturbable y fría.

― ¿Cuál será la nueva sede del encuentro?

―después de consultarlo con los delegados, y así mismo con los consultores del consorcio que nos representan ante las ligas, hemos decidido trasladarlo a la isla Oezo, al sur del mar de Japón en las cercanías de Okinawa. ―respondió Sakura― el Estadio Tsuneo Shinosaki de Oezo, para ser más exactos.

―el estadio Shinosaki no está adaptado a las condiciones del Budokan ―dijo un Periodista ― ¿Cómo piensan solucionar este impasse?

―Señor… ―respondió agobiada Sakura― mi padre fue el que coordinó la construcción del estadio Shinosaki. Créame que cumple con todas las reglas budokan, debido a que el estadio Shinosaki fue el primero en el cual se aplicaron a la hora de su construcción. Aun así, será repotenciado y actualizado de acuerdo a las nuevas normativas.

―Señor Braginski ¿Cómo solucionaran el problema que tienen encima, debido a que la mayor parte del consejo directivo del Honda Group pereció en el atentado de ayer?

―eso es manejo interno de Honda Group ―respondió Braginski― sin embargo, poseo el 15% de las acciones, y la señorita Sakura el otro 15%. No estoy familiarizado con los estatutos del Honda Group, pero eso ya dependerá de la nueva directiva que se convoque.

―por el momento, no habrá nueva directiva. ―contrapunteó Sakura― mi hermano Kiku, fue destituido como miembro del comité ejecutivo, pero he decidido mantener su cargo como presidente. Las acciones de cada uno de los difuntos miembros del comité ejecutivo pasarán a un fideicomiso especial mientras los herederos estén en capacidad legal para tomar decisiones. Debido a esto, los estatutos contemplan que en menos de 3 meses deben de convocarse nuevas elecciones generales entre los accionistas, para nombrar nueva junta directiva. Como ustedes sabrán casi todos los accionistas murieron ayer en la tarde a excepción mía y de Braginski-san, algunos de nuestros accionistas no disponían de herederos, otros tenían herederos menores de edad. El fideicomiso solo cubrirá a las familias de los accionistas y a sus hijos mayores, y las acciones serán liberadas cuando los herederos estén en la capacidad legal de tomar decisiones de este tipo. Las acciones de los miembros del consejo que no disponían de herederos, serán liberadas y ofertadas a la bolsa después de que el fideicomiso llegue a término cuando los correspondientes herederos tomen potestad de las acciones de sus difuntos padres.

― ¿Cuánto demoraría eso?

―El fideicomiso está a 10 años, contados a partir de este día. ―respondió la ejecutiva― sin embargo, los herederos de los accionistas recibirán los beneficios correspondientes a las utilidades y rentas de las inversiones de sus difuntos padres. Como ya se dijo antes, las acciones de los asociados fallecidos sin herederos, revertirán al fondo empresarial, y serán liberadas a la compra cuando terminen los 10 años de fideicomiso.

Iván sentía que sus planes se habían echado para atrás con ello. Sin embargo, su participación accionaria del 15% le permitía cierto margen de decisión. Además de ello los derechos de franquicia del Budokan ya estaban suscritos y Sakura no podría reversar eso. Sin venir a cuento, Iván lanza su propio dardo.

―agrego a esto, que tal fideicomiso solo compromete las acciones del Honda Group International, no el torneo Hetalia Budokan. ―dijo fríamente Braginski, matizándolo con un tono dulce― debido a que el señor Kiku Honda cedió los derechos de franquicia, organización logística, explotación comercial, derechos de marca, derechos de transmisión radial y televisiva, y otros a mi empresa, Braginski Corporation, el torneo no entra en los intereses del Honda Group…

―solo a partir del 1 de enero del año 2.000 empieza a regir la franquicia. ―contra respondió Sakura con voz firme y al borde de la ira― aun los derechos de franquicia del Budokan pertenecen a Honda Group International, hasta el término de la vigencia de este año. Por ende, la participación accionaria de Braginski-san del 15%, es lo único que puede decirse que está plenamente en su poder.

― ¿y la organización de este torneo corresponde a Honda Group o a Braginski Corporation?

―Honda Group International se encargara de la organización y logística del torneo…

―…pero los derechos de comercialización, franquicia y medios serán compartidos con Braginski Corporation ―completó el ruso― el contrato estipula eso.

Sakura no había leído los alcances del contrato. Se sentía entre la espada y la pared. Iván sonreía triunfal, mientras la prensa aún seguía preparando más y más preguntas. Y algunas no parecían tener respuesta alguna en ese momento. Al parecer todo no había terminado después del atentado en la sede del Honda Group. Apenas era el inicio.

―Así que ¿Quién está al mando de Honda Group en este momento? ―inquirió otro periodista.

Sakura se sintió turbada. Iván sonreía, de manera siniestra… pero también se mantenía en silencio. La prensa esperaba expectante la respuesta de la chica de cabellera color obsidiana.

―Señorita Honda… aún no ha respondido mi pregunta ―insistió el periodista― ¿Quién se encargará de dirigir Honda Group, sus subsidiarias y el conglomerado?

No quería decirlo. Pero alguien tenía que ponerse al mando. Y eso no lo deseaba para nada. Así que decidió tomar respiración y responder de la manera más cortante posible.

―Mi hermano ha sido rehabilitado de manera provisional como presidente ejecutivo del Honda Group International, y así mismo como director ejecutivo de KSH corporation. Hetalia Enterprise y Nippatsu Intercorporated serán fusionadas, y su administración será delegada a un interventor, quien también se encargará del fideicomiso

―insisto, no ha respondido a mi pregunta.

Ella respondió de manera firme.

―tomaré toda las decisiones con respecto al grupo, de ahora en adelante. ―respondió firmemente Sakura, levantándose de manera intempestiva― todo el poder de decisión empresarial confluirá en mi persona, y mi hermano Kiku actuará como mi subordinado defendiendo mis intereses.

―señorita Sakura… recuerde que el 15% de acciones están en mi poder, así que no puede tomar decisiones sin contar con mi beneplácito. ―atinó a decir el eslavo de cabellera platinada, de manera fría y melosa― por ende, tiene que comprar mi parte de las acciones, o en su defecto vendérmelas si desea tener control pleno. Así lo dicen los estatutos claramente.

―Los estatutos pueden reformarse, Braginski-san.

Parecía que la tensión se advertía en ese momento. Los dos se confrontaron, el ruso era más alto, más corpulento, e inclusive se veía más siniestro. De alguna manera, tendría que enfrentarse a todo ello, ya sea sola o con la ayuda que podría encontrar. No se dejaría derrotar tan fácilmente… o eso creía.

―La rueda de prensa ha terminado. No daremos más declaraciones a la prensa, hasta la apertura oficial del torneo que será el domingo 12 de diciembre. Tengan ustedes buen resto de noche. ―dijo entonces Sakura de modo cortante haciendo una profunda reverencia, saliendo de la sala de prensa acompañada de su escolta, Yamoto.

Entre tanto, en algún lugar del distrito Minato, en Tokio…

Parecía ser un paseante más entre las abarrotadas calles del distrito Minato. Obviamente, el sobresalto originado por el atentado en el barrio financiero había alterado la rutina de muchos, pero no para Dylan Mckennet, quien se encontraba como si nada, tomando fotos con una cámara descartable sencilla, como si fuera un turista normal. Constantemente pasaban patrullas de la policía metropolitana, algunas ambulancias, brigadas de emergencia, el patrullaje era intenso y el caos ni se diga. Algunos familiares desesperados iban y venían buscando noticias alrededor de la zona del desastre, que se encontraba acordonada. El quemado edificio, aun humeaba por los rastros de la explosión y aun se estaban buscando sobrevivientes entre los escombros.

―Debimos habernos quedado en el Hotel Dylan ―exclamó el neozelandés algo irritado― en este momento Tokio no es lugar seguro,

―Travis… ningún lugar es seguro ―respondió el australiano de tez acanelada― además, no creo que el torneo se suspenda por esto.

―ya oí las noticias, el torneo no se suspenderá. ―bufó Travis algo agobiado― y sabes bien que necesitamos que avances y te prepares. Tienes que perfeccionarte más en otros estilos, compensar falencias, ya van 2 encuentros de exhibición y casi te derrotan en el último.

―no me lo recuerdes. ―rodó los ojos― si gané fue por un tecnicismo del combate. Y no me gusta ganar así, lo sabes.

Travis Johnson1 era el entrenador, enfermero, confidente y amigo de Dylan. Obviamente, ambos habían crecido juntos desde sus días en aquel vecindario en Melbourne, apoyándose ambos en las desgracias y las alegrías. Johnson era originario de Nueva Zelanda, específicamente de Auckland, aunque a los 8 años se había tenido que ir a vivir a Melbourne por asuntos de trabajo de su padre. Cosas del destino, conoció a Dylan, quien lo defendió de unos abusadores cuando apenas recién entraba a la escuela primaria. Desde ese entonces, se hicieron inseparables, a pesar de que Dylan era siempre proclive a meterse en problemas, algo amante del riesgo y las peleas. Y vaya que tenía un talento natural para ellas.

Con grandes esfuerzos, logro clasificar en la liga de las islas del pacífico, comenzando su carrera como luchador profesional. Los clasificatorios eran en la Arena Pai'aekea de Atuona, en Polinesia. Un clasificatorio especialmente violento, en el cual se tuvo que enfrentar a combatientes más veteranos que él. Después de eso, llovieron los contratos, la fama, y la oferta de aceptar cuatro torneos de exhibición por ser la revelación del Budokan. Sin embargo, todo tenía un costo.

Meses Antes, en Melbourne.

te dije que no aceptaré el hecho de que te mates en un ring, NO ES CORRECTO DYLAN!

ES MI SUEÑO, PAPÁEspetó el australiano con furia a su padresiempre quise participar, tú lo sabes…

sí, tu sueño… pero tu sueño te puede costar la cordura, la salud o la vida. ¿QUIERES VERME SUFRIR A MÍ Y A TU HERMANA ALLISON ASI?

NO METAS A ALLISON EN ESTO!

PUES PIENSA EN ELLA, MALDITA SEA!volvió a reclamar el sr. MckennetPERDI A TU MADRE, Y AHORA NO QUIERO TERMINAR PERDIENDOTE A TI, POR AMOR AL CIELO

Le había dado duro en donde más dolía. Apenas habían pasado 4 meses desde la muerte de Stephanie Mckennet, la madre de Dylan. Su padre, Winston Mckennet aún no asimilaba la pérdida, y ahora veía como su hijo, de apenas 23 años se enfrentaba a las clasificatorias del pacífico. Y sabía que se enfrentaba a un torneo especialmente violento y peligroso, en el cual incluso muchos competidores habían perdido la vida en el cuadrilátero. Era de noche, y llovía. En medio de la gritería, Allison se despertó.

dejen el escándalo, mañana empiezo la escuela y… ¿Por qué tienes armadas las maletas, idiota? espetó Allison entre fastidiada y consternada.

Ella veía como su padre y su hermano lloraba. De los tres, Allison había intentado ocultar el dolor de la pérdida de su madre, en una máscara de hosquedad y mal temperamento. Todo era tan difícil en ese momento.

Allison… yo…decía el joven de cabellera alborotada, de la cual brotaban dos mechones.

Díganme que está pasando…

Sin más, Dylan le responde.

Allie… lo siento.

Si sales de esta casa… ten por seguro que jamás te permitiré regresar. imprecó el sr. Mckennet en medio de su dolor y rabia.

lo sé papá. Pero no puedo abandonar esto.

Afuera, en medio de la lluvia esperaba el rubio de ojos ambarinos. Travis miraba a la distancia como Dylan salía de la casa, mientras el Sr. Mckennet cerraba de un portazo. El australiano intentó ocultar las lágrimas… y se dirigió rápidamente hacia donde estaba su amigo.

En mi casa hay espacio para alguien más, si lo deseas. dijo el neozelandés además necesitamos prepararnos, en una semana tendremos que viajar hacia Atuona, para los clasificatorios de la liga.

lo se…

¿te sientes bien, Dylan?

Y al ver la cara de tristeza de su amigo, no decidió preguntar más, y emprendieron ambos camino hacia la casa de Travis que quedaba bastante cerca.

El costo había sido cortar con sus lazos familiares. Así sin más, eso había dolido demasiado para todos en la familia Mckennet. Dylan divagaba en medio de sus preocupaciones y cavilaciones, mientras estaban los dos en el restaurante.

―Piensas en ellos, ¿verdad?

―NO… solo pienso en lo que se viene con el traslado de la sede del torneo y todo eso, ¿seguirán con todo o tendremos que regresar a Melbourne? Porque yo no quiero eso en lo absoluto, ―exclamó el australiano de manera evasiva.

―No seas tan obvio, piensas en tu papá y en Allison.

―hablemos de otro tema. No quiero pensar en eso, y lo sabes Travis.

―Ok, como tú digas.

Hablaron largamente de los rivales, de las estrategias, de los estilos preferenciales de combate de cada uno. El mundo de la pelea era así, al fin y al cabo. Tanto esfuerzo y sacrificio no podían ser en vano, y especialmente después de que toda la logística del torneo tuviera que ser trasladada de Tokio a la isla Oezo. Nadie se esperaba ello, y ni los competidores, de los cuales solo Dylan se encontraba en Tokio, debido a los compromisos contraídos con los combates de exhibición que había suscrito con algunos patrocinadores. Sin embargo, los encuentros de exhibición para el solo eran el calentamiento. Él quería enfrentarse a su mas gran ídolo, a la leyenda viviente del Budokan Hetalia: Gilbert, "der Káiser" Bielschmitchd. Pero al fin y al cabo, no era el único. Todos deseaban, no solo ganar el gran premio de campeón del siglo, (que incluía un generoso acumulado de 150'000.000 de dólares) sino enfrentarse y derrotar al legendario Káiser.

―Travis ¿el Káiser vendrá?

―sabes que el káiser es el káiser. ―resopló el neozelandés― tú sabes que durante los últimos años ha sido el representante oficial de Centroeuropa. Y eso que en los últimos clasificatorios… ha flojeado demasiado.

Por alguna razón Travis sentía cierto fastidio por Gilbert. La mayoría de peleadores y entrenadores admiraban la dupla Bielschmitchd. La disciplina y métodos de entrenamiento de Ludwig, la genialidad y astucia de Gilbert les habían abierto espacio en el mundo del combate. Sin embargo, Gilbert, como toda celebridad no estaba libre de escándalos, a diferencia de Ludwig quien mantenía en un segundo plano más prudente y por así decirlo, "discreto".

― ¿flojeando?

―analiza su último encuentro en los clasificatorios. El final: el encuentro con Wladyslaw Cyrankiewitz quien era clasificado por Polonia, lo ganó con muchas dificultades en el estilo de pelea sobre estacas. Y eso que Cyrankiewitz fue un combatiente de cuidado en los encuentros clasificatorios derrotando al representante de Bélgica, Marcel Dampierre.

―hay que explotar esas debilidades

―y tú no puedes olvidarte que tu debilidad está en tu coordinación y tu peso. ―increpó Travis― necesitas coordinarte más, ser más rápido al evadir, el encuentro con Van Dyn mostró tus falencias.

―Trabajaré en ello.

―ok, lo sé. ―luego, después de terminar le dijo a su amigo― prepara maletas desde hoy en la noche. Mañana tendremos que partir a Oezo y el domingo 12 será la apertura oficial. Así que tendremos solo una semana para terminar de prepararnos.

Seúl, el 4 de diciembre de 1999 en la mañana.

damas y caballeros, el vuelo 448 de Genbukan Airlines con destino hacia Tokio está abordando por el pasillo 23.

Dos italianos corrían rápidamente por la terminal, con varias maletas a cuestas. Uno de ellos, era un hombre de 35 años, cabellera color chocolate claro, lentes de marco plateado, sweater de mezclilla, pantalones negros y un crucifijo sencillo de madera pendiendo de su cuello. Le seguía un joven de 25 años, de cabello color rojo oscuro, que usaba un conjunto deportivo. Ambos andaban presurosos, algo fastidiados y perdidos en medio del caos. Necesitaban tomar rápidamente la conexión hacia Tokio para poder llegar al torneo, y apenas recién se habían enterado del cambio de sede.

―!cómo demonios no informan el cambio de sede, por amor al cielo! ―exclamó el menor― estos idiotas no avisan nada, y creen que uno es el que tiene que saberlo todo como si fuera uno adivino o quien sabe qué. Maledizone!

―cálmate, Lovino ―espetó el mayor con fastidio y algo de tono paternal― no te quejes, que de no ser porque te quedaste coqueteando con cuanta desconocida te encuentras, hubiéramos cogido el vuelo de las 5:30… y de paso, no nos hubiéramos retrasado tanto.

Gabriel Vargas había tenido que pedir permiso y dejar a un encargado en la parroquia para poder acompañar a su hermano menor. El hecho de compaginar los entrenamientos con la labor sacerdotal era algo difícil y chocante para algunos miembros del clero, pero Gabriel se salía por la tangente de un modo u otro. No había queja alguna, y eso que el mayor de los tres hermanos Vargas había sido el responsable de sus hermanos mellizos, Feliciano y Lovino, contando el hecho de que Feliciano había sido dejado al cuidado de un amigo de Gabriel de sus tiempos de seminario en Reggio, debido a que no pudieron conseguir un tercer cupo para el más chico de los tres. Y mejor así, porque a pesar de todo lo que lo quisiera, tanto Gabriel como Lovino tenían como punto en común que para asuntos de lucha, Feliciano era un inútil y un cobarde.

Y por ese preciso hecho, se empeñaban tanto en protegerlo.

―No dejé mi parroquia sola para que tengamos que perder el vuelo que nos llevará al torneo, Lovino. Así que mueve tu trasero más rápido o perderemos la conexión a Tokio, per amore di María Santissima!

―pero que boquita para un cura, cristo! ― exclamó el menor con sarcástico asombro

cazzo… MUEVETE RAPIDO, STUPIDO RAGAZZO

―HEY!, NO ME LLAMES ESTUPIDO.

Y con esto comenzaban otra tonta discusión, como siempre. La historia era constante, desde los días en los cuales Gabriel, siendo apenas un joven novicio cuidaba a sus hermanos menores, después de que los tres quedaran en estado de absoluta orfandad. La vida no había sido difícil para ellos, y especialmente Lovino que era tan dado al conflicto. Gabriel irónicamente recordaba que tenía el mismo temperamento fuerte de su hermano menor, mientras que Feliciano había heredado la dulzura de la madre de los tres.

Gabriel sentía que debía de proteger y cuidar de sus hermanos a toda costa. Y a pesar de que desaprobaba el hecho de que Lovino se metiera a la lucha profesional, él también se involucró. Irónicamente, Gabriel también era igual de temperamental que el propio Lovino, y fue grande su shock al ver que su hermano se estaba involucrando en peleas clandestinas.

Tiempo atrás, abril de 1995, en una bodega de la zona industrial de Calabria.

LOVINO VARGAS, QUE DEMONIOS ESTÁS HACIENDO.

Había entrado a la bodega, después de oír los rumores. Y vaya que eran ciertos: su hermano, estaba metido en problemas en las arenas clandestinas que administraba la Camorra, y vaya que Lovino sabía meterse en aprietos a pesar de tener solo 16 años.

Fratello… no te metas, es algo que puedo arreglar…

―! NO ME IMPORTA, MALDITA SEA ¡ ―espetó el sacerdote esto es lo que te ganas por meterte en estos líos, ES LA CAMORRA, IDIOTA

Eh, Don Gabriel2… dijo uno de los matones al sacerdoteno me diga que este carcamal es su hermano

¿DE DONDE LO CONOCES? inquirió Lovino

Tu madre va a la parroquia siempre pidiéndome consejo, y lamentándose de lo mal hijo que eres, Zucchino espetó el clérigo no sabe qué hacer contigo.

la vieja ya no entiende. Yo soy libre

¿Libre?, per Dio santo, sabes que solo eres un peón más de don Fiorcellino en sus delitos.

entonces que su hermano pague la deuda que tiene, Don Gabrielle. Son más de 8.500 liras las que debe, y Don Fiorcellino no es un hombre paciente.

Gabriel rodó los ojos. Y miró reprobatoriamente a su hermano menor, quien estaba golpeado en el piso, con la camiseta desgarrada y sangrante.

¿8.500 LIRAS?, !SANTO CRISTO! COMO PUDISTE PERDER 8.500 LIRAS APOSTANDO

¿Las va a pagar o no? Don Gabriel, mi madre lo aprecia y usted es un cura, y yo no quiero ganarme la ira de Dios matándolo dijo el matónpero una deuda es una deuda, y debe de cobrarse.

Entonces arreglemos esto con una pelea.

Los matones quedaron consternados.

no pienso golpear a un cura.

Gabriel, sin más oír esto, se desabotonó la parte superior de la sotana. Se ajustó más el fajín, y quedó a pecho desnudo. Luego, se quitó sus lentes. Eso no traía nada bueno.

Por favor… olvídate que llevo sotana. Nací y crecí en las calles de Palermo y conozco las artimañas del bajo mundo. dijo Gabrielobviamente, ya sirvo a Dios todopoderoso y a su hijo, pero no permitiré que le hagan daño a mi hermano menor. Si quieren pelear, busquen a un hombre, no a un mocoso que no ha dejado aun el biberón y los pañales

Lovino quedó sonrojado de vergüenza. Los matones rieron.

este cura tiene agallas...

Sin más, comenzó la pelea. Obviamente, Gabriel se defendía como podía en medio de patadas, golpes, fintas y evasiones. Tomó un pedazo de tubería escudándose, mientras no cesaba de recibir y dar puñetazos. Lovino solo miraba asombrado como Gabriel peleaba con pasión y violencia; no era el mismo Gabriel que predicaba con recta aura de severidad pontifical a la hora de la santa misa, ni el hermano mayor que le reprendía con molestia. Se veía que era un verdadero gato callejero, alguien que sabia y vivía el agresivo mundo de las calles, de las pandillas, de las peleas de calle. Lovino sabía que Gabriel había mantenido mucho tiempo entre las callejuelas de su ciudad natal, pero no hasta que nivel su hermano mayor tenía implicaciones en el bajo mundo.

Todos estaban agotados. Sangrantes. 2 estaban noqueados, y el tercero apenas podía tenerse en pie.

Padre, usted es todo un bárbaro exclamó el hampóndon Fiorcellino daría lo que fuera para que usted se convirtiera en su guardaespaldas.

Muchacho… mi deber es con Dios y con mi familia respondió el sacerdoteasí que deberías considerar que la deuda queda saldada. Si no lo consideras así, te busco y te mato a golpes, y dios me perdone si llegare a hacer algo así.

Ya hacía mucho de ello, y después de una severa reprimenda, Gabriel optó por entrenar a su hermano en las artes de la pelea. Al menos así canalizaría todo ese torrente de furia y energía de algún modo. La insistencia de entrar al torneo había sido cosa del propio Lovino quien quería medir sus fuerzas con otros combatientes. Y obviamente, después de grandes esfuerzos, consiguió clasificar por la liga del sur de Europa, al derrotar al representante de Portugal en la Arena Fontenuova de Salerno. A pesar de todo, el hecho de que fuera el entrenador personal de su hermano y para colmo, los chismorreos y las intrigas le afectaron a su imagen, y eso que días antes había recibido una amonestación de parte del obispado.

― ¿Cuál era la maldita salida para tomar la conexión?

―la salida 23, y no demores tanto que el vuelo sale en 15 minutos.

Aeropuerto internacional Kansai, Osaka el 4 de diciembre.

damas y caballeros, en quince minutos aterrizaremos en el aeropuerto Kansai de la ciudad de Osaka. De parte de Genbukan Airlines, les damos la bienvenida a Japón y les deseamos una feliz estancia.

La espera era fastidiosa, pero Osaka había sido la escala obligatoria después de que conocieran el cambio de sede. En una silla de la clase turista del vuelo, se encontraba un cubano de constitución robusta, rastas recogidas en una coleta. Carlos Machado, era el representante de la liga de Norteamérica y las islas del caribe. Exiliado, e hijo de exiliados cubanos, se había entrenado arduamente en los suburbios de Miami, no más llegar a pisar suelo americano a la edad de 12 años. La familia Machado había vivido demasiadas penalidades en la isla caribeña, bajo la represión socialista: el tío de Carlos, Ernesto, arrestado y ejecutado por ser disidente; su primo Sofronio confinado en una institución psiquiátrica por una demencia que nunca fue real, solo por contrabandear con jamón… el ambiente opresivo de Santiago de Cuba había sido insoportable, y había decidido él y el resto de su familia echarse a la mar.

―Carlos, en el ya vamos arribando.

―sabes bien que no soporto esto, Sebas. No me gusta estar metido en este aparato, ¿y si se cae?

―Ya vamos a aterrizar Carlos, y durante el viaje no ha pasado nada de nada.

― ¿Nada?, mira chico, esa turbulencia fea mientras pasábamos por Hawái no era nada.

―solo fue na pequeña meceadita, Carlos… ya aterrizaremos pronto.

Su entrenador y acompañante era Sebastián Mariño, su compañero de entrenamiento y podría decirse que su "rival", en cierta manera. Mariño, de orígenes dominicanos, pertenecía a la colonia dominicana en Miami. Y era irónico, porque Sebastián y Carlos habían comenzado como rivales: se detestaban a muerte en un comienzo, y no había forma de eliminar esa rivalidad casi que patológica entre ambos. A la larga, Carlos y Sebas se hicieron amigos por circunstancias de la vida, y terminaron entrenando juntos en el ring de boxeo de un gimnasio de Little Habana, principal foco de la comunidad exiliada de Miami, y a la vez la mayor concentración de exiliados cubanos en todo el hemisferio norte.

A pesar de ser un expatriado nacionalizado estadounidense por la ley de ajuste cubano3, Machado decidió representar a Cuba en las preliminares del torneo. Eso evidentemente causó polémica porque el gobierno castrista había decidido enviar su propia representación: Augusto Mariel, quien había sido medallista olímpico en los pasados juegos olímpicos de Atlanta. Como no había sucedido cosa semejante en la liga de Norteamérica e islas del caribe, los delegados tuvieron que recurrir a varios mecanismos del reglamento y consultar no solo con otras ligas, sino con los auditores de Honda Group. La polémica no se resolvió. Carlos quería simplemente luchar, sin tantas complicaciones. Y en su primer encuentro, en contra del representante por Costa Rica, salió con una bandera cubana en sus hombros.

Meses atrás, en abril de 1999, en la Boston Globe Arena.

Carlos, estás loco, sabes que aún no se ha resuelto lo de tu representación. La liga dice que puedes participar como independiente, pero no a nombre de Cuba

no estoy loco. Solo quiero demostrarle a esos perros Castro que Cuba no es de ellos. espetó el moreno y me importa un pito lo que digan esos tipos de cuello blanco. Soy, y seguiré siendo cubano. Y golpearé en la cara a ese maricón de Mariel por ser un asqueroso perro vendido.

Salió a la arena. Obviamente, las reglas budokan indicarían que sería un combate bajo condiciones duras, especialmente por el suelo de papel de lija. Y eso ponía a Machado en desventaja, porque otra regla indicaba que no podría usar protección para los pies.

suerte entonces, Carlos. atinó a decir el dominicano demuéstrales a todos de que están hechos los cubanos.

Se cubrió con la bandera. Sin más, la ovación en el estadio era estruendosa, era el primer combate de los clasificatorios de liga, y siempre eran concurridos. Boston se había convertido en un hervidero primaveral de aficionados de todo el hemisferio norte, que querían ver algo de combate real.

DAMAS Y CABALLEROS, EN ESTA EDICION NUMERO 23 DEL CLASIFICATORIO DE LA LIGA DE NORTEAMERICA, CENTROAMERICA E ISLAS DEL CARIBE AL HETALIA BUDOKAN 99, TENEMOS EL PLACER DE PRESENTAR EL PRIMER ENCUENTRO DE LA RONDA DE CLASIFICACION A LAS SEMIFINALES!

! ASI ES!responde el otro comentaristaEN EL PRIMER ENCUENTRO TENEMOS… ¡OH SEÑOR! ¿PERO QUE ES ESTO? CARLOS MACHADO SALE CON LA BANDERA CUBANA A LA ARENA, ¡ESTO NO ES POSIBLE!

SE VE QUE QUIERE PROVOCAR A AUGUSTO MARIEL!, EL CONFLICTO DE LA REPRESENTACION CUBANA AUN NO SE RESUELVE PERO YA SABEMOS QUIEN ES EL QUE REPRESENTARÁ A CUBA EN EL BUDOKAN DE ESTE AÑO!

Irónicamente, la final fue con Mariel. La Boston Globe Arena no había visto un combate tan lleno de rudeza, como lo fue la final del clasificatorio de Norteamérica. Los dos se abrogaban la representación de Cuba, y el exiliado se había ganado las simpatías del público. El encuentro Machado Vs. Mariel fue retransmitido en todo el hemisferio norte, excepto en Cuba. Carlos logró ganar no con manifiestas dificultades, quedando como el campeón absoluto de la liga de Norteamérica y el caribe.

Tokio, en algún cuarto del policlínico Keio.

Kiku se encontraba inconsciente en el cuarto, recuperándose de todas las heridas que había recibido. La pérdida de sangre había sido considerable, y había caído en inconsciencia: a pesar de todo, aun no estaba grave. Los médicos habían hecho un par de exámenes y se sorprendieron al encontrar rastros de veneno de cobra del Cáucaso en las muestras de sangre que le habían extraído. Se veía que el veneno había hecho estragos, pero no de gravedad manifiesta debido a la aplicación del antídoto. A fin de cuentas, el heredero del Honda Group International tenía sangre de guerrero corriendo por sus venas.

Un par de médicos lo revisan y monitorean constantemente, por si hay alguna alteración o novedad. A pesar de todo, la tensión ocurrida por los recientes sucesos del atentado no parecía disminuir.

―EHh,… q-que…

―Ha despertado, señor ―respondió uno de los doctores

―necesito levantarme…

Repentinamente, entra Sakura. Aun no se había recuperado de la tensión de la rueda de prensa, ni tampoco del shock de su enfrentamiento con Iván.

―Hermano, no te levantarás de esa cama por mucho tiempo.

Los médicos quedan en silencio. Acto seguido, se retiran.

―Sakura, no soy un niño y soy tu her…

―me importan cinco centavos que seas el mayor, padre ha muerto, la empresa se cae a pedazos y tú no estás en condiciones. ―espetó Sakura de manera fría y seca― me encargaré yo de ahora en adelante.

Yamoto estaba afuera. Los había oído discutir, pero no a ese calibre. Siempre era así con los hermanos Honda: ambos, a pesar de la distancia y el tiempo seguían con el lazo. Se preocupaba naturalmente el uno por el otro, sin embargo, no faltaban las disputas entre ambos, bien sea por nimiedades o por asuntos de gran calado. Y en este caso, la situación era demasiado delicada y bastante tensa, por no decir turbia.

Sakura se dirigió hacia la ventana. Era ya de noche, pero se reflejaban los proyectores sobre el humeante edificio del Burial Kentou Honda. Muchas cosas pasaban por su mente en ese momento. Kiku, con algo de dificultad toma el control remoto de la mesita auxiliar y enciende el televisor.

"Las recientes declaraciones de Sakura Honda han dado de que hablar en el mundo empresarial. Después del trágico atentado que cobró la vida de gran parte de la plana directiva del Honda Group International, Sakura Honda ha dispuesto que las acciones de los difuntos accionistas pasarán a un fideicomiso a 10 años. La noticia, obviamente no se hizo esperar, revalorizándose las acciones de Honda Group a 7% en la bolsa de Valores de Tokio, después de las tremendas pérdidas financieras de los últimos meses. Sin embargo, durante la rueda de prensa, se evidenció un choque de intereses entre la heredera del grupo corporativo Honda frente a Iván Braginski, quien recientemente había hecho adquisición de parte de las acciones del Honda Group".

―No quería que te enteraras de esta manera.

―con eso al menos ganamos tiempo, hermana ―contestó Kiku de manera melancólica― tengo que aceptar que a veces tú eres mejor en ciertos aspectos.

"Sin embargo, ha sido sorpresivo que una de las decisiones de la Señorita Honda haya sido mantener en su puesto a su propio hermano, Kiku Honda. Hasta ahora, fuentes no confirmadas nos decían que el señor Honda había sido desposeído de su cargo como presidente ejecutivo del Honda Group. Pero al parecer, en las declaraciones dadas durante la rueda de prensa, Kiku Honda actuará como subordinado a los intereses de su propia hermana Sakura"

―Que… has… hecho Sakura-chan.

Sakura miró a su hermano mayor. Sus ojos, fríos y cortantes como el hielo eran tan punzantes, que no podía sostenerle la mirada tan fácilmente.

―Kiku, tú no estás en posición de reclamar. ―dijo la muchacha de cabellera oscura― estás mal, los médicos han dicho que sobreviviste de puro y físico milagro ¿Por qué no me dijiste que te habían envenenado?

―No era necesario, podría haber arreglado esto yo solo.

―pues, perdóname pero esto no parece bien arreglado.

El silencio reinaba. Kiku se intentó levantar. Un dolor punzante se lo impedía.

―tu… como te atreviste a hacerme esto

―no he hecho nada que tú no hayas hecho, hermano. ―respondió la oriental― o que Braginski-san nos haya hecho. Confórmate con que al menos conservas el puesto de presidente ejecutivo, solo porque respeto la memoria de nuestro difunto padre.

― ¿Y el torneo?

―He dispuesto que sea trasladado. Los peleadores, la logística, todo hacia la isla Oezo.

― ¿Shinosaki?, Hermana. No has considerado una cosa…

Irónicamente, regresaban al inicio de todo. Kiku había visto un periódico que había en la mesita auxiliar. Se lo tiró a su hermana.

―Lee adentro. En este momento, no conviene trasladar el torneo a Oezo.

"Actividad volcánica en el Monte Eizan se intensifica"

―Sabes bien que el torneo solo durará una semana. No creo que al Eizan se le ocurra eruptar en el transcurso de esos días.

1 Nombre humano de Nueva Zelanda.

2 El pronombre "Don" en la Italia rural es usado para demostrar respeto a cualquier tipo de autoridad, especialmente la autoridad eclesiástica.

3 Ley de Ajuste Cubano: es una prerrogativa especial concedida a los exiliados cubanos, los cuales al pisar suelo norteamericano tienen concesión automática de la ciudadanía estadounidense, más un subsidio por 200 dólares para iniciar.