Cap. 003 "Destino"

Sentado sobre el muelle, y con los pies colgando, el muchacho miraba el horizonte pensando en cosas que ya se habían ido. El sol en la distancia empezaba a hundirse en el mar, y una nueva inquietud le roía el corazón lentamente. ¿Por qué se sentía tan intranquilo?. No sabía como responder a esta pregunta, llevaba ya un mes sin poder dormir plácidamente, a pesar de que no le faltaba nada, ya que gracias a su secreta y antigua vida de pirata podía solventar todos los caprichos y comodidades de su actual situación. En aquella isla todos le conocían como el "Barón del Fuego", un joven noble perteneciente a una acaudalada familia. Sin embargo, su dinero y su estatus se lo debía a otro nombre. Pero eso era cosa del pasado, sus antiguos amigos habían desaparecido y con ellos toda la alegría de la vida. Que sería del resto ahora?.
Cansado, se restregó los ojos, se puso de pie y se encamino hacia la taberna, un trago del mejor ron le haría olvidar por un momento esa odiosa inquietud. Mientras caminaba, percibo en el aire un ambiente de exaltación algo extraño para la gente de esa isla, algo malo iba a suceder. Lo comprobó al llegar a la taberna y ver que en el lugar habían un montón de marines preparándose para un nueva misión. Picado por la curiosidad y ayudado por el dinero, pronto se hizo amigo de un grupo de jóvenes marines que emocionados comentaban cuantas proezas realizarían en esta primera misión. Como en los viejos tiempos, nada le costo averiguar de que se trataba. Estos muchachos debían embarcarse pronto en la persecución de un extraño barco que supuestamente correspondía a un antiguo pirata de la vieja época. Envalentonados por el alcohol, fanfarroneaban acerca de que peligros podía representar un antiguo pirata y su barco:

--Debe ser un viejecillo algo decrepito, sí cree que puede derrotar a los marines--dijo uno
--Pero solo un loco podría pensar así--Lo apoyo el segundo--Nadie en su sano juicio se atrevería a cruzarse con nosotros--
--Aunque me gustaría que lo hiciera, así terminaríamos de una vez con la supuesta leyenda del gran pirata--

Molesto por lo que oía y como si una fuerza superior lo empujara, el joven hablo tan fuerte, que todos en el bar lo escucharon:

--Me dan lastima, pobres ignorantes. Hablar tan ligeramente de algo que no conocéis. Seguro estoy que ninguno de ustedes, seria capaz de mirar a la cara al temible capitán pirata del que os burláis. De verdad me dan lastima--

Furiosos, los marines intentaron atacarle, pero al ver aparecer en la puerta de la taberna a su superior desistieron. Sin embargo uno se atrevió a decir:

--Que sabe alguien que toda su vida ha estado con los pies sobre la tierra. Alguien que no ha tenido que luchar por nada, puesto que todo lo que ha necesitado se lo ha dado su querida familia.--

Esas palabras hirieron aún más al joven barón, ¿como se atrevía aquel tipo a decirle eso?. Si supiera en verdad quien era el y cual era su pasado, difícilmente estaría ahora hablando de tal manera. Pero se contuvo, llamo al cantinero, pago su cuenta y se marcho en silencio, masticando su rabia. Al salir, la brisa nocturna lo animo un poco, cuantos recuerdos venían a su mente. Una lagrima corrió entonces por su mejilla. ¿Por que razón había cambiado tanto? No era ya aquel joven que se burlaba de la muerte, si no, un simple burgués que se ocultaba entre sus riquezas y comodidades. Sería tan distinto todo, si ellos siguiesen con vida.

Tan absorto estaba en sus pensamientos, que no se percato de que dos figuras imponentes caminaban a su lado. Al mirar a ambos lados, vio dos capas negras que cubrían completamente a aquellos individuos. Quienes serian?. Intento hablarles, pero se contuvo al ver que uno le mostraba el filo de una espada, y con un gesto sarcástico y casi amable le indicaba la dirección del desfiladero como ruta a seguir. Definitivamente eran un par de asaltantes, pero el no se dejaría atrapar tan fácilmente. Una vez llegaron a la explanada junto al desfiladero, se separo de sus escoltas y poniéndose en posición de ataque se dispuso a luchar. Si debía morir, no seria sin defenderse. Pensó. Luego de esto se abalanzó sobre uno de los hombres, pero este, con una rapidez inusual, lo esquivo y le propino un certero golpe que lo hizo trastabillar. Vio acercarse al otro hombre hasta él, y sintiendo cercana la muerte, se preparó para morir como el antiguo combatiente que era. Sin embargo oyó que le decían:

--Veo que sigues tan impulsivo como antes, me alegro mucho por eso--
--Sin embargo, es cierto que el descanso te ha sentado mal, As Puño de Fuego--Dijo el hombre que le había golpeado.
--¿Como saben mi nombre?--Pregunto--Son acaso ustedes del servicio secreto del Gobierno Mundial.
--Te equivocas muchacho. Tan sólo somos un par de viejos amigos--

Y dicho esto ambos se descubrieron las caras y dejaron ver unos rostros que ciertamente eran familiares para As. De pie y frente a él. se encontraban nada más y nada menos que su querido capitán, Long Jhon Silver y su primero de abordo Mijok.

--No puedo creer que sean ustedes--Dijo emocionado--Pensé que habían muerto en esa tormenta--
--Pues pensaste mal--dijo Mijok, con su particular simpatía--Sabes muy bien que ni el diablo nos quiere en su reino, así que puedes ver que seguimos por estos lares transitando. Además tu capitán aquí presente tiene unas viejas cuentas que arreglar con ciertos "viejos" amigos--

As no podía creerlo, el viejo Silver de pie allí, igual que el día que lo vio partir. Empezaba a creer las historias que contaron alguna vez sobre su supuesta inmortalidad, y que él y Mijok eran descendientes de una antigua raza. Solo viejas historias le dijo Silver, la vez que le pregunto al respecto. Pero ahora no podía preocuparse de eso, algo importante estaba por suceder y quería saberlo. Iba a preguntar, pero la voz de Silver se dejo oír entonces:

--Recuerdas el tiempo en que sobre este mar teníamos un lugar?. Pues esa época se ha olvidado e incluso nosotros no somos más que un mal recuerdo. Sin embargo nosotros que fuimos grandes, nos resistimos a morir tan fácilmente, por eso en esta noche y en las que vendrán, invocamos nuestra antigua fuerza para volver a surcar el cielo y el mar, reconquistando nuestro perdido lugar en los océanos, recuperando nuestra vieja posición en el altar de los que a la noche le temen--
--Eso quiere decir que me necesitan?--Pregunto As con un dejo de emoción.
--Exactamente viejo amigo--Dijo Mijok.
--Aunque teníamos nuestras dudas sobre si volver a reclutarte--Le dijo Silver
--Pero tus palabras en la taberna nos confirmaron que seguías siendo el mismo tipo que necesitabamos para nuestro barco--agregó Mijok
--Barco?. Pero oí decir que el Caledonia es un barco destruido ahora--dijo As

Cogiéndolo del brazo, Mijok lo acercó al borde del barranco y le señalo el mar junto a las rocas, luego le dijo:

--Dime si eso es un barco destruido--

No podía creer lo que veía, allí, mecido por la fuerza de las olas, se encontraba el más hermoso barco que jamás hubiese visto, el mismo esplendor del Caledonia, pero con una aire de fuerza que emanaba de cada unos de sus rincones, de cada una de las maderas que componían aquel magnifico barco. Era como si todos sus sueños hubiesen renacido esa noche. Ahora entendía el porque de su intranquilidad, de su incomodidad con el descanso interminable. Era la llama del mar que le incitaba, era el deseo de navegar en libertad. Miró de nuevo al Caledonia renacido, miró a su antiguo capitán y esbozando una sonrisa, intento preguntar, sin embargo Silver le interrumpió:

--No es necesario que digas nada. Somos nosotros quienes estamos aquí esta noche para invitarte. Queremos saber si quieres volver a navegar junto a nosotros--

No tenían que decirlo dos veces, era lo que su corazón le reclamaba hace tanto tiempo. Sin tardar más, hizo una señal sobre su pecho y mirando alegre a Mijok y a Silver gritó:

--Acepto capitán!!--

La noche estaba plena de estrellas, y una misteriosa hermosura envolvía con su perfume el aire del lugar. Una nueva historia comenzaba, un nuevo paso hacia el destino.

--Esto se ve esplendidamente bien--Pensó el vicealmirante Ramsus, mientras sus hombres le reportaban la captura con éxito de una desconocida banda de nuevos piratas.
--Creo que le llevamos ventaja a la almirante Alira, señor--Dijo con voz cómplice el capitán Kitakaze.
--Sin embargo, estos no son nada comparados con los piratas que nos encontraremos más adelante y menos se acercan a esos que perseguimos--Espeto seremonioso Ramsus

Miró entonces el horizonte, el sol empezaba ya a esconderse por el mar. Esta noche podrían descansar merecidamente y luego proseguir con su ansiado objetivo. Ramsus se encerró en su camarote y escribió en su bitácora:

" Me embarga la emoción el saber que esta vez si podré enfrentarme al famoso Long Jhon Silver, he esperado desde tanto tiempo este momento. No porque tenga hacia él un odio especial, si no simplemente porque quiero saber, que tan ciertas son las historias que sobre él se cuentan. Hoy nos hemos enfrentado a unos piratillas de poca monta, que en nada se comparan a los temibles personajes de la vieja época. Sin embargo, les sirve de experiencia a mis hombres, todos jóvenes muchachos que no conocen aún de la crudeza del mar. Sea pronto el momento de develar los misterios, sea pronto el momento de conocer la verdad. Por la justicia y el honor de la marina"

Dejo la pluma sobre el libro, se reclino en su silla y miró el techo del cuarto. En algún lugar surgía una amenaza a la paz de este mundo, y hasta allí debía llegar el brazo de la justicia representados por el y sus hombres. Sólo los justos y buenos prevalecerán. Pensó. Se puso de pie entonces y se dirigió al comedor, era ya la hora de la cena.