- Nee, Sasuke-chan, ¿lo estás haciendo bien?
El pequeño de ojos negros, detuvo su comer un poco nervioso, no es como si fuera un secreto el entrenar de madrugada en las afueras de la aldea, pero no esperaba que su madre lo supiera. Tragó el bocado anterior de arroz blanco, y sin pensarlo se levantó apresurado tropezando en el camino con los escalones de la salida de su hogar. No quería responder. ¿Si lo estaba haciendo bien? No lo sabía... pues nadie lo observaba, o corregía. Simplemente entrenaba por su cuenta.
-Sasuke- se detuvo antes de cerrar la puerta- Hoy se celebra el cumpleaños de Itachi, haz el favor de no llegar tarde, y cúbrete la boca- el pequeño Uchiha, asintió dos veces antes de retirarse a sabiendas de que su padre tal vez ni siquiera le hubiese mirado la espalda, pero que se diera cuenta de sus quemaduras... Significaba... que lo había mirado ¿No?
Observó el cielo al salir del territorio, y mientras se alejaba en su mente sólo se alzaba el gran símbolo del clan Uchiha, ése que cargaba tan orgullosamente en su espalda. Él definitivamente algún día sería el sucesor sin importar que no haya nacido como el primogénito.
Le ganaría a su Aniki. Sería mas fuerte, más rápido, más inteligente.
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-Nee Sasuke-chan... Mamá está muy orgullosa de ti-... Hahaue
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-Tu siempre serás mi pequeño tonto hermano menor-... Aniki
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-El clan Uchiha espera lo mejor de cada uno de sus miembros, es natural que seas bueno-... Chichiue
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¿Dónde están todos?
¿Por qué así? ¿Por qué de ésta manera?
¿Por qué?
Quiero entender...
Explícame...
Quiero comprender...
Esos ojos rojos como la sangre
Cobran vida a costa de la vida de quien confías
A quien amas como a un hermano
Traicionarás por poder
Humillarás por la victoria
Uchiha, condenado eres.
Condenado eres
Condenado estás
-¡Maldición! No te conocía esta faceta, eres un condenado-
Sakura no supo que había pasaso con su cuerpo... hace unos instantes estaba de pie tratando de despertar al moreno sacudiendole por los hombros, y en menos de un segundo, se encontraba debajo de él, con un objeto afilado apuntando justo a su corazón, y un Sasuke transpirando , observandola con aquellos ojos diabólicos que seguramente se enorgullecía de mostrar.
Y aunque su vida podía escaparse en un suspiro. Se aseguró más aún de un pensamiento.
Y como si paladeara cada una de las sílabas, con lentitud dijo lo que sentía en ese preciso momento.
- Te odio Sasuke... De verdad, te odio.
Claclaclaclacla
Sakura poco a poco era conciente del sonido que provenía de su boca, sus dientes castañeaban sin cesar, por la situacion en la que se encontraba, sus ojos esmeraldas se encontraban observando fijamente el objeto con que Sasuke tenía literalmente a su corazón pendiendo de un hilo. Lentamente, y con cuidado su mirada, paseaba por el torso pálido y húmedo de Sasuke, luego a su largo cuello, para después recorrer su afilados mentón, sus ojos parecían memorizar el camino hacia sus ojos, se tropezó con aquella nariz respingada y por último pero el real motivo de su rabia, las orbes esmeraldas se posaron en los ojos rojos que poco a poco volvían a su color natural mientras sentía como poco a poco cedía el agarre de unos de sus hombros, y la respiración errática de Sasuke volvía a la normalidad.
Para sorpresa de Sasuke, su compañera de equipo, había colocado sus brazos a ambos costados de su torso, y como si de una pluma se tratase, lo cargó hasta sentarlo a uno de los costadso de la cama, mientras ella se sentaba en el contrario.
-Sabes que tienes prohibido tener armas- Y con aquella sola frase, camino con parsimonia arrastrando sus pies mientras cerraba la puerta a su espalda, bajo la atenta y espesa mirada de un par de ojos negros...
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Un suspiro de cansancio se coló por aquellos finos labios... A la vez que una mano se enredaba en sus cabellos negros. Por poco pierde la oportunidad. Él y su maldita paranoia con defenderse. Miró el objeto puntiagudo como si quisiera desaparecerlo, y con un fuerte apretón lo detrozó.
-Lo sé Sakura... Lo sé.
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Sakura cerró levemente sus labios para volverlos abrir, se encontraba apoyada en la puerta que acaba de cerrar, y se deslizaba sobre ella hasta quedar sentada en el piso, con expresión desconcertado. ¿ Y por qué no estarlo? En todos sus años conociendo a Sasuke, siempre le había observado una o dos expresiones.
Pero ésta vez fue como ver ricos matices, unos tras otro sin detenerse, diferentes, expresivos, ni él mismo pudo ocultarlo, como si aquellos sentimientos escaparan sigilosamente, sin poderse detener.
Angustia
Incomprensión
Soledad
Ira
Y finalmente, cuando ambos habían posado sus ojos sobre el otro, ambos pudiendo ver sus rostros reflejados en aquellas iris de diferentes colores...
¡Tranquila Sakura...! Se exigió pensar, no era la primera vez que veía esa mirada. La recordaba bien.
Aquella mirada, era la que mantenía en su memoria, y resurgía de sus recuerdos cada vez que veía la foto donde se encontraban ellos conformando el equipo gennin 7.
Aquella mirada, fue la última que tuvo de él, cuando se fue, cuando lo vio partir. La mirada de una alma cansada.
-Un momento... - Ino colocó ambas manos alrededor de su cabeza, como queriendo arrancarse los largos mechones de cabello- ¿Le dijiste que lo odiabas?- Sakura se sentía algo incómoda con la reacción de su amiga. Para nadie era un secreto que ella no era muy simpatizante al Uchiha, al menos no ahora. Sakura salió de su pronta ensoñación al observar comos los hombros de su amiga, se sacudían levemente, y como trataba con una de sus manos, callar los quejidos. Entornó los ojos, ¿Por qué todos se empeñaban en creer que Sasuke había cambiado? Sin esperar a que muchas más interrogantes de las que tenían en su cabeza, salió disparada hacia la casa de Ino.
¿Qué era lo que habían observado los demás en él, que ella no?
Cuando podía de alguna manera capturar algunos detalles de como había sido la convivencia con cada uno de los 11 guardianes de Konoha, no sólo se daba cuenta del ambiente relajado con lo que incluso Neji Hyuuga hablaba, sino tambien de la alegría de Naruto al caminar hombro con hombro con su compañero de equipo, ¡Hasta la misma Ino hablaba de lo mismo! Que Sasuke Uchiha no era el mismo.
¡Si claro, como no!
Hoy otra vez se sintió como hace mucho tiempo no lo hacía. Dominada y débil. Sin escapatoria. Sin poder hacer nada. ¡Lo odiaba!
¡Lo odiaba!
Frunció el ceño, Ino convulcionaba lliteralmente de la risa, una carcajada sonora, y luego unas cuantas más luego de la primera, hicieron que se irritara.
-¿De qué te ríes? No me parece gracioso lo que te acabo de contar, estuve a punto de ser asesinada por Sasuke Uchiha- Ni ella se creía eso, pero tenía que aferrarse a ese pensamiento. Porque sino... porque sino...
Pero Ino mientras más escuchaba a Sakura hablar, mas fuerte reía, mientras que lagrimillas graciosas salían de sus ojos celestes.
-¡Sakura por Dios! No puedo creer que seas tan terca. ¿Qué quieres que te diga? ¡Tú no odias a Sasuke! ¡Tú odias es el hecho de que no pudiste controlar la situación! Y que sobretodo fuera Sasuke quien te sacara de concentración.
Escucha bien fretona lo que te voy a decir, y sonará un poco fuerte, pero tienes que escucharlo...
Sakura volvió a tomar asiento, para escuchar atentamente lo que diría Ino, si se trataba de convencerla de que Sasuke ya no era el mismo de antes, sólo haría como si nunca hubiese escuchado.
- ¿Cuántas veces has estado con Sasuke durante el día? - Sakura reaccionó rapidamente e iba empezar a discutir, pero Ino hizo un gesto con su mano de que se detuviera, esta vez estaba siendo seria- Su estadía en tu "hogar" como así lo llamas, ni siquiera se puede aproximar a una sana convivencia, te excusas diciendo que estás llena de trabajo, y si no es así sales a misiones de dos días. Es como si lo trataras peor que una mascota.
-Él no se queja...- se defendió Sakura
-¡Por supuesto que no! Es Sasuke, por amor a Dios, el orgullo lo tiene en las venas, preferirá fritarse los testículos antes de ceder.
-¡¿Por qué habría de importarle, no es como que si hablaramos demasiado?!- Gritó la pelirosa al borde de la histeria, mientras frotaba frecuentemente sus manos.
-Pues mejor para él. Si por él mismo fuera, se encerrara en los dominios Uchiha y no saliera de allí más nunca.
Sakura tragó pesado...¿No verlo más?
-Si Sakura- admitió Ino- es un criminal clase S, uno que nos ayudó a ganar la guerra Ninja, un criminal que pudo haber decidio ser una piedra en el camino, pero antes de serlo fue soldado, uno de nosotros, más sin embargo Hokage-sama no podía simplemente hacer que se integrara normalmente ante la sociedad de nuestra aldea, porque los aldeanos le tenían miedo, además que Sasuke no se encontraba en completa salud mental. Tiene problemas Sakura, y esos problemas siempre estarán allí. No todos conocen la verdad. Sólo pocos sabemos el porque de cada cosa. Tanto tú como yo sabemos el porqué de la masacre Uchiha- Ino inspiró profundamente antes de continuar- Cuando...
Sakura agudizó aún mas su sentido para escuchar... Ino hablaría. Necesitaba dirección... no sabía que hacer, como comportarse. ¡Maldición! se sentía como cuando eran niños y él se encontraba cerca, sin saber que hacer o que decir, cómo reaccionar ante algún gesto. Sabía que éste castigo era para ayudar pero, para ella ésta situación era demasiado. Observó como Ino colocaba con delicadeza pétalos de Cerezo en una infusión, y servía dos tazas, con la paciencia del mundo. Observar ese arte la hacía calmarse... Entendía lo que sentía Naruto cuando hablaba algo de sus reuniones en la mansión con futura prometida Hyuuga.
Tranquilidad.
-Yo- prosiguió Ino- tenía miedo, es decir ni cuando niños Sasuke hablaba conmigo, a decir verdad, no lo conocía, y aún después del mes de convivencia, tampoco fue que lo terminé de conocer, despues de todo nunca terminas de saber las profundidades de los pensamientos de los que te rodean, por más cercanos que sean. No sabía que decir, o hacer. Sasuke tiene muy mal carácter, eso si que no ha cambiado- sonrío a la par que lo hacía su amiga- pero sin duda alguna en ese muro de concreto que levantó en su mente para aislarse de los demás, ya tenía muchas ranuras ¿Comprendes?
-No hablamos demasiado, todo con él fue en silencio- Ino tomo un sorbo de la infusión que había preparado, mientras acomodaba un mechón de su pelo. Y Sakura no podía evitar ver como se suavizaba la mirada de Ino al hablar de sin infortunado inquilino, siendo testigo de su propia rabia- fue dificil, era la tercera a su cargo, y antes de mí, fue Shino y luego Hinata, no tenía ni idea de como tratarlo sin ofenderlo.
Sakura supuso de alguna manera que de las ranuras que hablaba Ino, eran los meses con las que Sasuke convivió con los demás. Ella era la última se suponía que sería más sencillo, pues anteriormente había sido su compañera de misiones, y ya Sasuke tendría que estar mucho más maleable.
-Y de repente la respuesta vino a mí- rió Ino ante el respindo de Sakura por su expresión- Sasuke es humano ¿No?, su venganza y el lazo que lo unía a su nación, debína ser reprimidos, así como cada uno de los sentimientos que nos hacen ser humanos.
Miedo, soledad, alegría, esperanza.
-Sigue siendo humano Sakura... Lo sigue siendo. Sólo esfuerzate un poco más.
-¡Lo hago!
-Tu y yo sabemos que no es así- sentenció Ino con voz de ultratumba un poco exasperada por la actitud infantil de Sakura- Por si no lo sabes, a cada uno de los participantes en esta misión nos llega reportes continuos, en caso de emergencia no puedas controlar.
Sakura se sintió ofendida. ¿Dudaban de su capacidad?
-Antes de que empieces a chillar Sakura, no estamos dudando de nadie. Pero si mosquea un poco ver como el trabajo de muchos está siendo desperdiciando, por tu cobardía, pre-juicios y orgullo.
Y Sakura tuvo que morderse la lengua. Porque esta vez, Ino hablaba con serios argumentos.
Sakura no sabía si ir a casa de Ino habría sido lo mejor.
¿Que podría decirle a Sasuke qué pudiera borrar lo que le había dicho ésta mañana?
Entró sigilosamente a su hogar, y se coló rápidamente a la cocina, haría algo de cenar, pasó la mitad de la tarde en casa de Ino, y la otra mitad, caminando por toda la aldea, con sus pensamientos. ¿Cómo empezaría su discurso? Había tomado una decisión, haría el intento de alguna manera hacer las pases con Sasuke...
-¿Qué debería decir?- habló Sakura en voz alta, haciendo ensayo, mientras cortaba un poco nerviosa los cebollines - ¡Oe! Chico, no te odio en absoluto, sólo me molestó un poco el hecho de que eres más fuerte que yo, y no pude haberte partido la cara en dos, pero fuera de eso, podemos intentar acabar con ésta disputa, hasta pudiéramos ser amigos. ¿Qué te parece?- Sakura se rió ante su estúpida proposición , hasta que su rostro se tornó más pálido de lo que ya era, cuando divisó a la causa de que toda su cabeza estuviese hecha todo un torbellino de pensamientos.
Sasuke estaba de pie, apoyado sobre el marco de la puerta de la cocina, con una sonrisa que bailaba en su mirada, y una mueca algo ladina en su rostro. Tenía el rostro algo descansado, parecía que recién había despertado de su siesta, o algo así, pues Sasuke siempre se levantaba con rostro de asesino, luego de dormir. Llevaba puesto un pantalón de entrenamiento, y una franela parecida a la que cargaba de niño, sólo que obviamente ésta era de talla mucho más grande. Sakura quiso lanzarse por la ventana que daba a su patio, y huir ante lo estúpida escena que estaba montando.
Sasuke se sentó en la mesa, para el horror de Sakura, quien rápidamente le dió la espalda, para seguir con lo que hacía.
¿Qué es lo que debo decir exactamente? ¡Demonios!- pensó, y descuidadamente Sakura se cortó sólo un poco su dedo índice, para llevárselo seguidamente a su boca.
-No hagas eso...- Sakura escucho la advertencia, al igual como el sonido de la silla al arrastrarse fue el único ruido que se apoderó de la cocina, mientras observaba como Sasuke tomaba su mano, y la colocaba debajo del chorro de agua del fregadero.
Luego de un prolongado silencio donde Sasuke limpiaba la pequeña cortada, su voz profunda se hizo escuchar- No te iba a matar- Sakura dio un respingo nerviosa, el chico había hablado muy cerca de su rostro, para ser más preciso cerca de su oído., respingo que pasó por alto Sasuke.
Sakura aclaró su garganta antes de de hablar.- Lo sé... si hubiese estado en tu lugar, lo más probable es que hubiese hecho lo mismo.
Sasuke tomó un trozo de tela de su franela, la pelirosa estuvo a punto de decirle que no era necesario, que ella tenía un botiquín de primeros auxilios, que la herida no era profunda.
Quería decirle... que no la tratara así. Sasuke volvió a tomar asiento, y Sakura siguió preparando la cena, mientras pensamientos se colaban en su mente uno tras otro. Y sólo su piel se percataba de una cosa. Las manos se Sasuke eran grandes, y callosas, y a pesar de eso, su toque era suave, como si cargase algo de cristal entre sus dedos.
-Y Sakura... en cuanto a tu proposición, estoy de acuerdo- y a la pelirosa no le pasó por alto el tono de humor que usaba Sasuke...
Definitivamente... ¿Qué era lo que se había perdido de Sasuke durante los 11 meses de estadía?
Estaba el Sasuke que conocían los demás. Y el Sasuke que al parecer ella estaba por conocer.
Al menos eso esperaba.
