—Creo que debiste esperar a que Peeta te explicara las cosas —dice Madge, la amiga de Katniss.
—Yo los vi, Madge —contesta recordando el siniestro día—, Peeta le estaba correspondiendo al beso que ella le estaba dando, no solo fue eso, también tenía sus manos en la cintura de ella y…
—Ya no pienses en ello —Madge la toma de la mano, mostrándole su apoyo—, tienes razón, no hay explicación para eso. Que imbécil…
—Es un idiota —lloriquea Katniss— y yo una tonta por estar llorando aquí por él.
—Eso es amor, no te recrimines así las cosas, tú lo amas en verdad, cada vez que hablábamos por teléfono y te preguntaba por él, tu voz cambiaba y sonaba mucho más alegre.
—Pero ya no importa –dijo Katniss—. Ahora él es libre y yo espero nunca más volver a verlo.
Madge hizo una ligera mueca y sintió tristeza por su mejor amiga, Katniss nunca había tenido una relación y a la primera la rompen el corazón, mentalmente se dijo que el día en que conociera a Peeta Mellark, lo golpearía.
…..
Tres años después…
Katniss entro a la panadería de los Mellark, tenía entendido que Peeta ya no estaba trabajando ahí, por lo que había tenido el valor de ir a comprar un pan. Fue una suerte que no se lo encontrara.
Ya habían pasado varios años desde que habían terminado su relación, aunque fue de una manera cobarde ya que lo había terminado a través de una carta, no había tenido el valor suficiente de verlo a la cara.
Sabía que Delly se había casado con el novio de su mejor amigo, un chico llamado Cato, era una sinvergüenza y la detestaba con todo su corazón, pero ya no importaba. Llego a la casa de sus padres, quien los encontró en el jardín.
—¡Katniss! —Dijo Effie emocionada—, te he extrañado tanto mi niña hermosa —lleno su rostro a besos.
—Ya déjala —dijo Haymitch—, déjame abrazar a mi mocosa.
—Los extrañe mucho —contesto ella abrazándolos a los dos—, los he necesitado tanto.
—Nosotros también te hemos extrañado —le dijo Effie—, demasiado. Tenemos que organizar una fiesta…
—¡No mamá! —Suplico—, nada de fiestas.
Pronto tomo una rutina estando de nuevo en el doce, todas las mañanas se la pasaba en el bosque, la gente que una vez la habían mirado mal, la seguían viendo del mismo modo, sobre todo las jóvenes como ella que se la pasaban trabajando, Katniss no estaba trabajando, porque a pesar de que amaba el distrito doce ese no era el lugar adecuado para trabajar en lo que ella se había estudiado.
Ahora estaba nadando en el lago, un lugar que pocas personas conocían. Cuando salió del agua se sintió observaba, la suerte de ella fue que se metió con todo y ropa.
—¿Katniss? —Escucho la voz de la persona que no quería ver. Peeta salió de entre varios árboles, cerró los ojos en dos ocasiones para saber que no se trataba de un sueño—. ¡Has vuelto!
—Sí, he vuelto. ¿Qué haces aquí?
—Durante los últimos tres años he venido aquí, desde el dia en que te fuiste, en este lugar compartimos cosas maravillosas.
Las mejillas de Katniss se pusieron coloradas y Peeta sonrió para sus adentros, Katniss recobro la compostura.
—Sí, eran maravillosas, hasta que las arruinaste —dijo con voz dura. Paso por su lado, pero Peeta la detuvo.
—Te busque durante meses, te mande cartas con Finnick, ahí hablaban sobre lo que había ocurrido esa tarde con Delly, te las mande porque no te encontraba y Finnick en una ocasión menciono que mantenía contacto contigo pero no me quiso decir dónde estabas —en la voz de Peeta se escuchaba desesperación al igual que tristeza, Katniss tuvo ganas de abrazarlo.
Ella había recibido todas esas cartas pero no había tenido el valor suficiente de abrirlas, las tenía guardadas en una caja que un día de esos tiraría.
—Hizo lo correcto, he sido muy feliz desde que termine contigo —mintió.
—No eres una buena mentirosa.
No la dejo contestar porque ya se encontraba besándola, ya no importaba cuanto tiempo había pasado desde que ella lo había abandonado, ella ya estaba de regreso y estaba en sus brazos nuevamente, Delly ya no era un problema, no la había visto desde aquella vez. Katniss correspondía el beso que Peeta le deba, y pronto las lágrimas estaban resbalando de sus mejillas.
—No… —Katniss se separó de él, no estaba preparada para salir nuevamente dañada.
—Katniss —Peeta cada vez que se acercaba a ella, ella se alejaba—, no huyas de mí, permíteme explicarte lo que llego a pasar aquella tarde.
—No quiero que estés cerca de mí, no quiero escuchar esa bajeza que hiciste. Ya no quiero que me lastimes.
—No lo haré —La tomo en sus brazos y con sus pulgares limpio las lágrimas que ella estaba derramando—. Yo te amo a ti.
…..
—Así que has regresado —escucho la voz de Delly, estaba idéntica a la última vez que la había visto, Katniss sonrió con confianza.
—Por supuesto, ¿no me estás viendo? —le dijo.
—Cuando te fuiste —empezó a hablar— Peeta y yo no la comenzamos a pasar de maravilla, ¿Alguna vez te ha hecho el amor? A mí me lo hace riquísimo, apuesto a que nunca has pasado con esa experiencia.
Delly sonreía como si acababa de ganar esa batalla pero la sonrisa de ella se borró cuando Katniss dijo:
—He perdido la cuenta de todas las veces en las que Peeta ha besado mi cuerpo.
Y se alejó de ahí sin más. Ganándole una batalla más a Delly.
Después de todo, sabía que aunque Delly estuviera casada, no la dejaría en paz. Ya una vez se había alejado sin una explicación, no lo haría de nuevo.
¿O sí?
…
Peeta llevo a Katniss al bosque, en donde le tenía preparada una sorpresa, después de que ella se fuera, Peeta obtuvo un mejor puesto en el hospital y no solo era eso, que la mayoría de los pacientes que atendía eran del Capitolio, los proyectos que mandaba para inventar alguna cura le dejaba una gran cantidad de dinero.
Al año de haber estado en el Capitolio, regreso al doce en donde inicio la construcción de algo especial, de un lugar que solo conocerían Katniss y él, por eso los trabajados que había contratado para ese trabajo eran personas de bajos recursos del once que no se podían permitir estar viajando pero ellos mismos habían dado su palabra de nunca revelar ese lugar.
Vendo los ojos de Katniss, mientras caminaban por el césped.
—¿A dónde me llevas? —dijo con una sonrisa infantil.
—Es una sorpresa —Peeta le dio un beso en la mejilla—. Es una sorpresa especial para la mujer que me ha cambiado la vida.
—¿Peeta me quieres? —pregunto, mientras se acercaban a su sorpresa.
—Como nunca pensé querer a una persona, eres la mujer de mi vida. ¡Y llegamos!
Peeta quito la venda y Katniss parpadeo varias veces, entonces lo vio, era un kiosco y estaba repleto de dientes de león, los escalones también estaban llenos de dientes de león, que brillaban con la luz del sol.
—Peeta… —se quedó sin palabras— ¡Es hermoso! —le puso los brazos al cuello y lo beso cariñosamente.
—Lo he mandado hacer especialmente para ti. Han pasado varias semanas desde que regresaste y quiero que sepas que eres lo mejor que me ha podido pasar –entraron al kiosco que en el piso también había dientes de león.
—Tú también eres lo mejor que me ha pasado. ¡Te…! –la palabra se quedó en su boca cuando él se arrodillo.
—Katniss, quiero que olvidemos estos tres años que estuvimos separados, no quiero que dudes de mi amor porque eres la persona que me ha hecho feliz y tal vez mis palabras son sencillas pero te preguntare… ¿Quieres casarte conmigo?
Le tenía miedo al matrimonio pero sobre todo a tener hijos, su abuela había muerto cuando su padre había nacido pero eso no era lo importaba en esos momentos.
—Sí… ¡Sí! Quiero casarme contigo y vivir el resto de mi vida contigo, eres un cielo.
Peeta saco el anillo, que tenía pequeñas flores rodeadas en una perla, la perla brillaba con el color oro del anillo.
Sellaron su compromiso con un beso.
¿Por qué hago esto? Jajaj, pues así es como quiero que quede, ya que pues yo quiero que Katniss y Peeta estén bien x.x
Lo que si les diré, es que Delly va a ser una hostigosa… ¡assh! Pero así va la historia. Díganme… ¿En verdad creen que Peeta se casará con Katniss?
Espero que les guste. Gracias por los reviews en el capítulo anterior, alguna duda, pueden preguntar
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