Notas de la Autora:

Hola, aquí Kitsune escribiendo el cuarto capítulo… el cual me empieza a gustar cada vez más. El SasuHana es raro pero igual pienso puede funcionar (en realidad cualquier pareja puede funcionar siempre y cuando esté bien justificada).

Vivan las parejas raras!!

Disclaimers:

Todos los personajes de Naruto no me pertenecen a mí sino a Kishimoto Masashi y son usados para mero entretenimiento, sin plena ganancia económica, comercial, etc.

Advertencia:

Este fanfic posee parejas que se podrían clasificar como raras, por lo que éste es un Sasuke/Hanabi con menciones y apariciones de otras más que determino no me hago responsable de éstas... simplemente las pongo porque me gustan, así que no admito detracciones con respecto a la elección de las parejas... por lo demás espero recibir comentarios, dudas, críticas, alabanzas o escupitajos.

Referencias:

-- Diálogos

"" Pensamientos

KRecuerdos

Traducciones y aclaraciones (se encuentran al final del capítulo)

Yume wa kanaimashitaka

Capítulo 4

Dulces sueños

La noche había oscurecido por completo el cielo, unas cuantas estrellas se asomaron entre el negrusco panorama mientras las luces de los distintos puestos abiertos, los faroles y casas iluminaban por completo a la villa de Konoha.

Justo en la parte Este, donde los límites de la aldea bordeaban con el bosque, desfilaban numerosas y modestas casitas, y un poco más apartado se encontraba un erguido y solitario edificio de apenas tres pisos. Ese era el conocido lugar donde vivía el último Uchiha de Konoha y antiguo seguidor de Orochimaru: Uchiha Sasuke.

Por supuesto, el lugar era repudiado y evitado a cualquier costa por los habitantes de ser posible. El dueño del edificio jamás habría aceptado a un inquilino que causara la desocupación rápida e inesperada de los dos últimos departamentos restantes del lugar, a causa de la famosa reputación con el que contaba el moreno. Sin embargo, Sasuke resolvió rápidamente el problema al rentar de igual forma los restantes espacios; para un hombre de negocios, la mala reputación de un shinobi estaba de más si pagaba lo que le correspondía. A pesar de tener todo ese enorme espacio, el Anbu sólo iba en cortos periodos de tiempo cuando su arduo trabajo le permitía echar un rápido descanso y volver a su guardia habitual. Y hoy era precisamente una de esas contadas ocasiones.

Sasuke había tirado su máscara en la mesa, a pesar de encontrarse solo y regresar a su casa en tan pocas ocasiones, lo mantenía con un orden y sobriedad que lo hacía sentirse cómodo.

La lámpara estaba encendida, iluminando la amplia sala de modernos muebles acomodados en el departamento; la única posible ventaja de ser Anbu era el alto ingreso que aportaba la profesión, la desventaja, que tu vida podría acabar en cualquier instante. Sin embargo, eso no era ningún problema para el Uchiha, quien personalmente pensaba no tenía nada que perder.

Se encontraba recostado en su sillón, con los ojos tan sólo cerrados, manteniendo la mente despejada y en blanco para intentar relajarse cuando unos cuantos inesperados golpecitos en la puerta lo sacaron de su meditación. Acudió rápidamente, por si se trataba de algún asunto importante de Konoha que debiera atender y abrió la puerta sin esperar un segundo.

Instantáneamente una figura paso de largo y entró sin esperar una invitación. Era precisamente Hanabi, quien tenía los puños apretados y la misma expresión decidida de antes. Sasuke levantó una ceja oscura por la reciente y extraña intrusión.

- Escúchame bien y escucha perfectamente porque sólo lo diré una vez. – Indicó como si fuera una razón suficiente para explicar su ocurrente aparición.

El Uchiha obedeció sin importancia, reconociendo sus propias palabras dichas en Hanabi, pero ésta tan sólo enmudeció, como si su facultad comunicativa hubiera desaparecido de repente. ¿Acaso la Hyûga estaba… nerviosa?

- ¿Si? – Presionó Sasuke para hacerla hablar.

Hanabi agachó su cabeza con el ceño seriamente enmarcado y las mejillas sonrosadas, susurrando algo tan bajo que ni siquiera el fino oído de Sasuke pudo escuchar lo que decía, sin embargo, Sasuke sonrió ladinamente al leer las palabras de los labios femeninos.

- ¿Qué dices? – Preguntó ahora con mayor disimulo de no comprender el mensaje. - No pude escucharte.

Hanabi mordisqueó su labio, tomó aíre y volvió a susurrar un poco más alto. - Gomen… nasai.

Por un momento la Hyûga miró de reojo a Sasuke, intentando descubrir cómo había reaccionado, pero al notar la expresión triunfante del moreno, sus puños se cerraron con furia.

Había utilizado todas sus fuerzas para intentar remediar su actitud y aquel hombre simplemente le satisfacía la situación en la que se encontraba. Si orgullo no pudo soportarlo más y caminó directo a la puerta para largarse en ese preciso momento, incluso cuando un pequeño pinchazo de aflicción le oprimía el corazón por su acción.

- Espera – El Uchiha fue más rápido y sujetó la muñeca de Hanabi. La chica trató de zafarse del agarre, pero Sasuke sólo tiró suavemente de su brazo para que se acercara a él.

- ¿Quieres seguir perteneciendo a los Anbu? – Preguntó conservando la misma sonrisa afilada dirigida a ésta.

El rostro de Hanabi se levantó con sorpresa. - ¡…Hai!

- Bien. – Terminó de decir serio y soltando el blanco brazo de la Hyûga, se aproximó a la mesa y tomó la máscara de cuervo para entregársela a su dueña.

Hanabi abrió sus ojos sorprendida, mirando distraídamente la blanca máscara. ¿Eso era todo lo que podía decirle? ¿Así y ya estaba todo enmendado? Sus pensamientos comenzaron a abordar su cabeza por la confusión que había provocado la acción del Uchiha.

- ¿Por qué…?

Sasuke tomó la mano de Hanabi y le entregó la máscara ante la incrédula expresión de la chica.

- Simplemente creo en las segundas oportunidades. – Señaló con un ligero tono mohíno.

La Hyûga lo miró sobrecogida. Podía sentir el abrumador peso de su orgullo herido vagando en su pecho, provocando que un sentimiento de incomodidad en su estómago surgiera con fuerza, hasta que no pudo evitarlo por más tiempo.

- … ¿Y bien? – Hanabi miró expectante y ansiosa.

- ¿Y bien qué? – Preguntó el Uchiha ligeramente confuso.

Hanabi frunció su ceño y Sasuke notó este gesto al instante como una advertencia a lo que seguramente seguiría.

- ¿No piensas disculparte también tú?

El Uchiha se quedó mudo por unos instantes. ¿Disculparse? ¡¿Él?! En primer lugar debía agradecerle de no haberla echado de su casa por entrar sin su permiso, y en segundo, la había aceptado nuevamente en los Anbu sin ninguna otra reprimenda o sermón. ¿Qué no era suficiente amabilidad de su parte? ¡¿Por qué habría él, disculparse por algo del cual NO tenía la culpa?! ¡Definitivamente NO tenía por qué disculparse!

Al segundo, distinguió las marcas en las muñecas de la castaña y recordó la extrema fuerza con la cual la había acorralado. Sasuke observó las delgadas cejas de Hanabi que comenzaron a estrecharse con mayor evidencia, mientras notaba el usual coloramiento de sus mejillas que se formaban por cualquier tipo de disgusto. Sasuke simplemente suspiró con indiferencia.

–…Gomen. – Expresó el moreno sin ninguna importancia a sus palabras.

Hanabi apretó sus labios al notar la falsa disculpa. – Al menos, deberías tratar de parecer más sincero.

Esta vez el rostro de Sasuke se contrajo sin dudarlo más. - … ¿Qué?

- Digo que cuando te disculpas deberías al menos parecer más sincero de lo falso que resultas ahora. – Contestó rápidamente la castaña con voz inflexible.

Ahora Sasuke se arrepentía de haber tratado de ser cordial, su respiración se hizo profunda y sus dedos comenzaron a frotar la sien de su cabeza para intentar tranquilizarse. - En verdad eres una mujer difícil.

Hanabi se conformó haciendo un sonoro resoplido y un giro de su cabeza para evitar mirar a su capitán. Ante ente gesto, Sasuke sonrió ligeramente por la inesperada reacción de la chica. Rápidamente la sonrisa se borró de su rostro.

– Ya es muy tarde, podrás ver a Haruno Sakura mañana temprano para tu revisión médica.

- ¡¿Qué…?! ¡¿Hasta mañana?!

Sasuke levantó una ceja al ver la cara decepcionada de la castaña.

- ¿Y no podría acudir… con otro médico? – Hanabi ablandó su rostro, tratando así de convencer al Uchiha.

- Iie. – Negó decididamente.

- ¿No dijiste que debía acudir al hospital de inmediato porque no podía laborar en estas condiciones? Cualquier médico estará bien. – Reclamó la chica.

Sasuke frunció su ceño al ver que nuevamente caían en la misma rutina. – He dicho que no, además, no te sientes "mal", ¿verdad?.

La castaña lo miró con reprensión al descubrir adonde quería llegar el Uchiha.

- ¿O no fueron esas tus exactas palabras?

Hanabi no respondió, a pesar del momentáneo azoramiento en las mejillas que el moreno no dejo de notar. En seguida un rápido pensamiento se internó en su cabeza.

- ¿No me digas que no tienes adónde ir? – Sonrió de forma lobuna al distinguir el pesado silencio de la chica.

- No he tenido mucho tiempo como para mudarme… - Confesó sintiendo una ligera vergüenza de irresponsabilidad.

Nuevamente el mutismo embargó a la chica, estaba concentrada intentando encontrar una solución a su problema. Posiblemente tendría que refugiarse en alguna casa donde pudieran recibirle. El problema era que no tenía muy buenas relaciones con sus compañeros debido a su temperamental carácter.

- Quédate aquí esta noche.

Hanabi pestañeó sin saber sí lo que había escuchado era verdad, pronto un ligero nerviosismo de sospecha se apoderó de la chica al pensar en la invitación de un hombre a su apartamento. En ese instante Sasuke se acercó con lentitud.

- ¿Por qué esa mirada de desconfianza? ¿En verdad piensas que podría aprovechar de una mujer como tú?

Rápidamente la chica frunció el ceño. - ¿"Una mujer como tú"? – Preguntó realmente irritada por las palabras dichas.

El moreno gruñó fastidiado. - ¿En verdad quieres que me aproveche de ti? – Al ver el rostro aún más disgustado de Hanabi, Sasuke gruñó con mayor fuerza.

- Sólo por curiosidad, ¿se puede saber qué hay de malo en "una mujer como yo"? No es que realmente me interese la opinión de "un hombre como tú" quien sobra decir es como un apestado en la aldea, pero me ha dejado hasta cierto punto… impactada. - Comenzó a hablar con un ligero tono de ironía mordaz.

- Si no te interesa mi opinión, ¿entonces por qué maldita la pregunta? – Interrogó con el característico y peligroso modo de hablar lento y frío en sus palabras. Estaba realmente malhumorado con la Hyûga por tomar demasiada importancia a una situación tan banal como ésa. Simplemente no podía comprenderla, le había ofrecido un lugar donde pasar la noche, pero reaccionada de forma defensiva sin ninguna razón aparente, parecía que a esta mujer nada era suficiente.

- Siempre me ha resultado fascinante ver hasta qué punto llega la arrogancia de un hombre. – Se excusó de manera indiferente por el argumento, aún sabiendo que eso podría costarle caro.

Sasuke no contestó ante aquel nuevo "reto de paciencia" que su ahora reintegrada compañera le hacía pasar, simplemente respiró profundamente intentando calmarse, pero una vez logrado, al ver la expresión segura e insensata de la joven, su sangre comenzó a bullir con mayor fuerza hasta su cabeza. A estás alturas, Sasuke tenía un ligero dolor de cabeza que comenzaba a molestarlo. Hacía tan sólo unas cuantos minutos cuando se sentía realmente relajado y descansado, hasta que esta chica se había presentado causando que su humor se caldeara. ¿Cómo era posible que esta mujer provocara tales disturbios en su temperamento siempre temple y controlado? Al verla ahí, con el rostro fruncido, los labios encendidos y la mirada altiva, Sasuke no pudo evitar dejar de mirarla con gravedad.

– Yo jamás podría interesarme en una mujer como tú. – Respondió con austeridad provocando que la chica temblara de rabia, parecía que se estaba conteniendo en ese segundo porque podía notar cómo Hanabi se mordía furiosamente el labio inferior, provocando a su vez que éste enrojeciera.

Hanabi bufó con desaprobación. – Todos son iguales.

El Anbu no esperó más y tomó su máscara de la mesa con urgencia de marcharse antes de que pudiera cometer el error de turbarse un segundo más con la castaña como aquella misma mañana.

- ¿Te vas? – Interrogó Hanabi con sorpresa por la repentina acción, olvidándose por completo de su anterior disgusto.

- Aún tengo cosas que hacer. – Respondió con frialdad.

- Pero… - Hanabi se acercó a él velozmente inspeccionando el rostro de Sasuke con severidad. – Luces un poco pálido. ¿Cuánto has descansado exactamente? No mucho creo, ya que apenas te vi hace un par de horas.

En ese instante, la mano de la chica descansó en la frente del moreno para verificar su temperatura; justo como estaba acostumbrada a ver a su hermana hacerlo constantemente. Sasuke frunció ligeramente sus cejas, sintiéndose extraño con la reacción de la Hyûga. Hasta ahora, sólo unas muy escasas personas se preocupaban por él, y definitivamente era una experiencia nueva ésta la que se presentaba, sin embargo, recordó sus tareas sin cumplir.

- Estoy acostumbrado a este ritmo de vida. – Expresó retirando la mano femenina y se despidió finalmente dejando una pequeña nube de humo que no permitía una mínima oportunidad de réplica por parte de su compañera.

Hanabi bufó con fastidio por el rápido escape. – Baka… - Sentenció duramente recordando el pálido color de su piel, hasta que su expresión se suavizó tenuemente.

En un momento recordó que ella también se encontraba cansada y además enferma, no comprendía cómo era que aquel hombre pudiera llevar una rutina tan pesada como ésa.

Nuevamente la tos la sacudió y la chica se dirigió rápidamente al baño. Abrió el brillante grifo y lavó su cara aquejada con un poco de agua fría. Al terminar de refrescarse salió para darse cuanta que el baño al cual había acudido se encontraba en lo que parecía la habitación de su superior. Miró la cama de Sasuke con cierto recelo, parecía muy cómoda por su amplio tamaño y las delicadas sábanas que tenía, pero Hanabi se negó rotundamente a dormir en esa cama virando su rostro con suficiencia. La simple idea de dormir en la misma cama que Sasuke la incomodó de sobre manera por lo que se dirigió a la sala y se desplomó rendida en el que parecía ser el mejor sillón del lugar.

Hanabi frunció al ceño al sentir la dureza del mueble y el pequeño tamaño del cual sobresalían sus pies. No era el mejor lugar para dormir, pero al menos tenía un sitio donde pasar esa noche sin tener que recurrir a la mansión. A pesar de la penosa posición en la que se encontraba para intentar sentirse un poco más cómoda, el sueño la abordó instantáneamente, por lo que la joven Hyûga simplemente se dejó llevar al cerrar sus ojos por un momento.

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Hanabi sabía que ese día moriría. Tan sólo tenía diez años… pero sabía que moriría, aún cuando no fuera su deseo.

Las pocas heridas laceraban y enrojecían su piel blanca, su corazón latía tan fuertemente que lastimaba su pequeño pecho, sus apagados ojos apenas si podían distinguir las numerosas siluetas que se apilaban a su alrededor y su cuerpo entumecido caía poco a poco rendido ante aquellas hipnotizantes presencias.

Las monumentales y acechadoras serpientes zigzagueaban a su alrededor con afilados ojos ambarinos y lenguas viperinas sobresaliendo de su hocico. Tan largos sus cuerpos que parecían no tener fin. Aún con la poca lucidez que le permitía el poderoso veneno, la joven Hyûga se repetía constantemente lo estúpida que había sido al ir sola a la zona 44 de la aldea, la zona de la muerte como era propiamente conocida.

El frío comenzó a invadir su pecho y su cuerpo entumeció tan pasivamente que parecía una estatua de mármol arrodilla.

"Alguien… estoy aquí… estoy… aquí…"

Podía escuchar el ensordecedor eco de su respiración lenta y pausada golpearla con fuerza, de un momento a otro los demás sonidos externos dejaron de existir, y su realidad se recreó en cada exhalación e inhalación hecha que desgarraban sus oídos atronadoramente en un círculo eterno de continuidad. Parecían horas inmortales el haber escuchado su acompasada respiración, sus ojos aún distinguían las numerosas serpientes que acechaban, poco a poco la distancia se acorto entre éstas y su presa listas para devorarla, hasta que una enorme silueta apareció oscureciendo por completo el paisaje.

En ese instante, el impenetrable silencio la golpeó brutalmente.

Las serpientes se retiraron sutilmente como si temieran la nueva presencia entre ellas, aglutinándose unas contra otras con amenazadores mordiscos de advertencia en el aíre dirigidos al intruso. Una gran oleaba de éxtasis por la reciente aparición incrementó la agresividad natural que las caracterizaban y sus largos cuerpos escamosos se levantaron gravemente listas para atacar.

"Estoy… aquí… sál… sálvame…"

Entonces una oscura lluvia cayó frente a ella manchando el verde pasto.

Utilizó todas las fuerzas que aún le quedaban para enfocar mejor su visión, buscando de un lado a otro, hasta que por fin distinguió la silueta de un muchacho parado a lo lejos mientras era empapado por la extraña lluvia. Sus párpados le punzaron al notar que ninguna gota caía sobre ella sino por el contrario, era el extraño chico quien salpicaba continuamente con espesas gotas de un oscurecido color rojo cayendo sobre los numerosos cadáveres de las serpientes mutiladas a sus pies.

El muchacho se acercó con lentitud y silencio, se agachó un momento y levantó a la Hyûga con sus ropajes destrozados entre sus brazos. Al tenerlo tan cerca, Hanabi distinguió el denso color negro de sus ojos y su cabello envolviéndolo en un aura sombría, sin ningún brillo reflejándose en éstos.

- En verdad… - Susurró tan sutilmente que se perdió en un débil suspiro. -…haces llover… sangre…

Lo único que sus sentidos podían percibir, eran la peculiar y extraña mezcla del olor metálico de la sangre y la fragancia dulce del veneno invadir su olfato, hasta que finalmente, se dejó caer inconsciente ante esa esencia: La esencia a muerte impregnada en ese muchacho.

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Sus párpados comenzaron a abrirse lentamente, dando a relucir el nevado color de sus pupilas.

- Apesta… – Su rostro se contrajo con repulsión debido al aroma que penetraba su olfato. - Todo este lugar apesta a sangre y veneno.

Al levantar el rostro, Hanabi abrió sus ojos sin poder creerlo del todo.

- ¡¿Por qué estoy en SU cama?!

Fin del Capítulo

Notas finales de la Autora:

Ahí lo tienen, el capítulo 4 terminado. Espero haya sido de su agrado ya que es algo un poco diferente de lo que pasó en el 3. Esos dos peleando siempre. Muy bien, ahí tienen la continuación del fic… espero les haya gustado. Está vez decidí irme por algo más ligero entre estos dos. Fue muy difícil escribir este capítulo… escribía y borraba continuamente porque no me gustaba cómo quedaba. Pero al fin salió…

Así que espero sus comentarios y opiniones, eso me ayudaría muchísimo.

Agradecimientos:

Muchas gracias por los reviews!!

Créanme que me ayudan como no tienen idea para no salirme del margen de la historia.

Silence Messiah: Si… empiezo a creer que mi gusto por las parejas raras pues es… raro. No sé por qué!! En fin (Kitsune sin tomarle real importancia al asunto) me pone un poco nerviosa tus expectativas sobre el fic (porque así lo creo cuando escribiste "Tu fic promete mucho. Muchísimo.") que espero poder llegar a ellas.

Me encanta tu fic de "Los días I: Virgo Virginales", no sabes cuánto y creo que eres una estupenda escritora por lo cual eso me ha obligado a esforzarme más.

bloody.Capuccetto: Ah, ya sabes que esta pareja me interesa y en cierto punto hasta me gusta. Como lo había mencionado antes, es un reto para mi ya que no trato una relación más "clásica" a la que estoy acostumbrada… aquí se trata del "estira y afloja" y la verdad es que es la primera vez que escribo cosas como éstas, aunque comienzo a disfrutarlas, pero mujer… ¡¿Cómo no voy a dedicártela si tú me has ayudado muchísimo en la historia?! Me has dado la inspiración y el motor a continuar (ojalá me pasara lo mismo con Hansoku) Al igual que como tú te expresas, es todo un placer para mi charlar contigo… en sí, de cualquier cosa.

Ahora pasando al capítulo, sí, Hanabi siempre está estresada, siempre piensa en lo que debe hacer y pienso que ella podría ser una de esa clase de personas perfeccionistas entregadas totalmente a su trabajo. Aunque en su personalidad la pongo como una persona orgullosa e impredecible, no me gustaría que Sasuke la conociera totalmente sino que le sorprendiera de vez en cuando. ¿Qué te ha parecido el capítulo? (Risas) A mi me gustó el comentario… o más bien grito de "¡¿Por qué estoy en SU cama?!"

Gracias por el dato del tatuaje, estoy muy agradecida por ello. Con lo de las máscaras, pues según yo tengo entendido las máscaras se definen según la personalidad del Anbu, las cuales casi siempre (o hasta ahora yo sólo he visto) son máscaras de animales. Preferí que Hanabi fuera un cuervo… me agrada la similitud que guardan entre ambos.

Medea of Scripio: ¿En serio? Eres o tra de la spocas personas que comparten mi opinión… Sasuke quedaría genial con Hanabi. Y tienes razón con lo de la continuación de Hansoku, si hasta aparece el nombre de mi querido Setsuna o al menos esa fue la idea original, al final se ha convertido en una historia aparte. Aún si fuera o no la continuación, es de a ley que ponga a Neji y Hinata casados y hasta con un hijo (el cual adoro).

Gracias por el ánimo y espero leerte en el próximo capítulo. Ya sabes, si tienes alguna duda o comentario no dudes en escribir.

selene: Exacto, las personalidades de Sasuke y Hanabi hasta cierto punto son parecidas ya que ambos son de carácter duro, pero igual es lo que me ha atraído la pareja. Espero me sigas dando tu opinión sobre la marcha de la historia entre ambos.

Lia Du Black: Gracias por el comentario, la propuesta de manejas una pareja tan poco convencional es debido a un reto personal… pero igual me gusta la pareja por sí misma. ¡Todfo el mundo quiere ver los rounds que se tiren esos dos! (Risas locas)