Recuerdo de Marceline
Era el primer día de escuela, yo me había mudado con mi padre hace un mes o solo a su casa porque él nunca estaba conmigo, así que estuve sola desde que llegue el me dijo que tenía un hermano de mi misma edad pero el vivía con su madre y que lo conocería en las vacaciones pero ¡Yo no quiero conocerlo! Yo lo que quiero es volver con Simón, lo extraño mucho el si estaba conmigo siempre… No como mi padre que viene de vez en cuando y nunca juega conmigo.
— ¿Señorita? — dijo la sirvienta de la casa— No ha tocado la comida…
— No tengo hambre quiero salir a jugar— dijo una Marceline de uno años.
— Pero no puedo dejarla salir hasta que no termine de comer— dijo ella intentando darme la comida en la boca.
— ¡Te dije que no! — le golpee la mano dejando caer la comida al piso.
— ¡Sabes que! ¡Ahora no comerás y no saldrás de tu habitación por ser tan malcriada! — me tomo de brazo y me encerró en mi cuarto.
— ¡No me importa cuando llegue mi padre le diré que te despida por ser una bruja! — dije en lo que me lanzaba en mi cama, me levante de golpe y me dije ¡No me quedare más aquí!
Salí por la ventana y me escabullí sin que nadie me viera, cuando llegue al parque vi a muchos niños jugando esto me emociono y me puse a jugar con ellos todo el rato fue muy divertido pero vi a dos que no estaban en el grupo, me les acerque para saber ¿Porque no estaban con los demás?
— No quieren jugar con nosotros— respondió el niño de cabello rosa y ojos azules algo temeroso, llevaba una camisa blanca y un pescador azul oscuro.
— ¿Porque? — pregunte curiosa.
— En nuestra escuela nos molestan porque no tenemos padres…— respondió esta vez la niña que igual que el niño tenía el cabello rosa pero a diferencia de este ella llevaba un sombreo de paja que iba a juego con el vestido blanco que llevaba puesto.
— ¿Eso es malo? — hice otra pregunta, ella me miro con tristeza.
— Para ellos sí... — contesto.
— Yo soy Marceline ¿Cómo se llaman ustedes? — pregunte con una sonrisa.
— Soy Gumbal— dijo el niño poniéndose de pie.
— Yo soy Bonibel— dijo ella haciendo lo mismo que el niño.
— ¡Vamos a jugar los tres! ¿Quieren? — les pregunte con energía, quería que se divirtieran ellos asintieron emocionados y nos pusimos a jugar por el parque en los columpios y cerca del castillo que estaba por ahí.
— ¡Bang! — hizo el peli rosa con sus manos en una forma de pistola— ¡Ya no escaparas malvada vampira! ¡Regrésame a la princesa! — yo caí al piso dramáticamente.
— Hahahaha, aunque me mates no la encontraras idiota— dije tirada en el piso mientras el me agitaba.
— ¡Dímelo ahora!
— Es muy tarde ella es una de las mías, ¡Ya es una vampira también! — en ese momento apareció la peli rosa riendo malvadamente.
— ¡Sí! Ahora soy malvada. ¡Ya no puedes salvarme primo! — me ayudo a levantarme.
— ¡No me dejan opción! — dijo el mientras tomaba una rama del piso y la usaba como espada— ¡Tendré que matarlas a ambas!
— ¡Gumbal! ¡Bonnie! ¡Ya es hora de volver a casa! — grito un sujeto muy gracioso de traje azul.
— ¡Es mentita! — dijo Gumbal soltando la rama— ¡Bonnie vámonos!
— ¡Ya se van! — dije triste.
— No te pongas triste Marcie, ¡Mañana volveremos a vernos! — dijo la niña tomándome de las manos y sonriendo— ¡Hoy fue muy divertido!
— ¡Si mañana jugaremos de nuevo! — dijo esta vez Gumbal juntando nuestras manos también.
— ¡SI! — respondí mientras los vi alejarse con el sujeto que se llama mentita, ya todos los demás también se habían ido porque los habían venido a buscar. Solo quedaba yo… Corrí hasta la casa de mi padre y hay estaban las sirvientas muy preocupadas pero cuando me vieron se enojaron mucho.
— ¡Marceline! — Gruño una— ¡Porque te fuiste así! — me tiro del cabello.
— ¡Déjame! — Intente soltarme— ¡Yo no me iba a aburrir en ese cuarto sola!
— ¡Ya estoy harta! — me soltó bruscamente— Llama al señor Abadeer, ¡Renuncio a esta niña!
— ¡Yo tampoco las quiero a ustedes! — corrí hacia mi cuarto y me encerré.
¡No volveré a salir de aquí esas brujas lo que quieren es matarme! Me dormí, a la mañana siguiente vi a mi padre sentado sobre mi cama, me asuste.
— Hola Marcie… Me contaron de tus travesuras de ayer— dijo el abrazándome.
— ¡Esas brujas no me quieren despídelas a todas! — dije muy inquieta.
— Tranquila Marcie, vine con alguien que te cuidara ya que yo no puedo hacerlo— se levantó— Vamos es hora de que los conozcas.
Bajamos y hay estaban una mujer de cabello oscuro muy bonita y un niño de mi edad de cabello largo y ojos rojos como yo.
— Ella es mi esposa y él es tu hermano Marshall Lee— me sentó en sus piernas— Ellos vivirán a partir de hoy contigo… Ese día todo fue muy tranquilo mi padre y su esposa nos llevaron a mi hermano Marshall y a mí al parque donde estuve jugando ayer.
— ¡Vamos Marceline no seas lenta! — dijo Marshall subiendo al castillo.
— ¡No soy lenta tu hiciste trampa! — el se rio.
— ¡Lenta, lenta, lenta!
— ¡Ahrrg! ¡Deja de llamarme lenta! — le grite.
— ¡Marceline! — sentí como alguien me jalo del pie, esto me hizo caer.
— ¡Que te pa..! — al abrir los ojos era esa niña de cabello rosado y estaba encima de mí.
— ¡Hola! ¡Vamos a jugar hoy también! — me abrazo.
— ¡Esta bien pero quítate de encima! — gruñí.
— ¡Oh! Lo siento soy pesada jeje— se apartó rápidamente.
— Y tu primo ¿Dónde está? — pregunte al no verlo.
— El subió al castillo hace un momento— señalo arriba.
— ¡Oh! ¡Cierto Marshall y yo estábamos haciendo una carrera! — me levante rápidamente y comencé a escalar otra vez, cuando llegue arriba vi a Marshall y a Gumbal jugando a pelear con espadas (ramas).
— ¡Marceline! — cuando me vio dejo a Marshall y me abrazo— ¡Vamos a jugar a los policías y ladrones hoy!
— Esta bien, ya conociste a mi hermano Marshall— lo señale.
— ¿Es tu hermano? ¡Se parecen mucho! — dijo felizmente.
— Si ella es mi hermana— dijo el tomando la espada (rama) que Gumbal había tirado— ¡Vamos a continuar con nuestro duelo! — le arrojo la rama a Gumbal.
— ¡Esta bien!
Y así paso todo el día, así fue como nos conocimos los cuatro estudiamos en la primaria de ooo y Bonnie y yo éramos… Bueno ¿Amigas? O algo así.
Bonnie y Marcie (Primaria)
— ¡Estoy enojada! ¡Porque ese profesor nos dejó tanta tarea!— gruñía una pelinegra de unos once años muy enojada.
— Deja de quejarte Marcie— la regañaba su mejor amiga para que se aplicara más.
— Bonnie ¿Cómo puedes soportarlo? —pregunto la chica recostándose en la mesa.
— Porque es la escuela a eso se supone que se va…— dijo ella riendo.
— Pero no me gusta…— puso cara de perrito.
— ¿Te quedaras a dormir aquí hoy no? — pregunto la peli rosa emocionada.
— Si me dieron permiso—sonrió.
— ¡Vamos a ver una película! — dijo la pequeña de ojos azules muy emocionada.
— Que no sea frozen otra vez por favor…— soltó fastidiada la peli negra.
— Me trajeron otra, será divertido ¡Ya verás! — sonrieron juntas.
Cuando ya era de noche y las dos estaban listas para ir a la cama Bonnie saco la película y la puso, se acurruco en los brazos de Marceline (Cucharitas e.e). Comenzó la película.
— Intensamente…— Marcie abrió los ojos de sorpresa — ¡Genial esa la quería ver Hace un tiempo!
— Lo sé por eso la pedí— dijo Bonnie besándole la mejilla.
— Hahaha, ¡Eres grandiosa! — la abrazo más fuerte, la peli rosa se colocó rápidamente encima de la peli negra con la piernas abiertas en su cintura, lo que hizo que Marceline se sonrojara.
— ¿Q-Que pasa Bonnie? — desvió la mirada.
— ¿Quién era esa niña con la que estabas jugando ayer? — puso un expresión de pocos amigos.
— Es Keila, estudia en la clase de al lado d nosotras…— respondió un poco nerviosa.
— Y que quería…— coloco su cabeza en el pecho de su amiga.
— Solo jugamos un rato— Marceline sonrió.
— Ok lo dejare pasar por esta vez…— se abrazaron comenzando a besarse cuando la peli rosa intento profundizar el beso Marceline se separó.
— Pero, ¿Y la película? — dijo la peli negra volteando a ver la tv.
— Marcie…— Bonnie puso cara de enojo— ¿Desde cuando vemos la película?
Marceline y Bonibel (Secundaria)
— ¡Pero qué te pasa! — pregunto una peli negra muy enojada.
— A que te refieres Marceline— contesto la peli rosa con los brazos cruzados.
— ¡Te estas comportando muy raro! — reclamo— ¡Ya ni siquiera hablamos como antes!
— He estado ocupada como quieres que pasemos cada minuto del día juntas— tomo aire y prosiguió— Ya no estamos en el mismo salón ¿recuerdas?
— ¡Eso lo sé! — grito— Pero te siento muy distante ¡Ya ni siquiera nos besamos nunca! — la peli rosa rio.
— Marceline, ya estamos en la secundaria no podemos seguir comportándonos cono niñas ¿entiendes? — se acercó y le tomo la mano— Tranquila lo superaras pronto ¿Por qué somos mayores no lo olvides?
Con esa excusa ella se alejó de mí, cuando me di cuenta ya ni siquiera hablábamos y nos veíamos solo en la escuela y nuestra charla más larga era sobre ¿Cómo te va en clases?, decidí dejar de insistir. Conocí muchas chicas nuevas pero al final nunca llegábamos a nada cuando me di cuenta de que solo me sentía atraída por las chicas se lo dije a mi hermano y a mi padre ellos no dijeron mucho, pero tampoco se opusieron. Salí con unas tres chicas pero nunca me enamore de ellas. No podía olvidar las palabras de Bonnie y su repentino rechazo hacia mí…
Bonibel (Actualidad)
— Que pretendes Marcie — la mire indiferente.
— Nada solo quiero jugar un poco— deslizo sus manos por debajo de mi blusa, me estremecí un poco.
— ¡D-Déjame! — sonrió, y empezó a hacerme cosquillas— HAHAHAHA MARCIE HAHAHAHA ¡DEJAME YA!
— ¡No quiero esto es por no ayudarme a buscar mi pulsera! — continuo haciéndome cosquillas.
— AHAHA ¡NO PROFAVOR! — me di vuelta— ¡TE AYUDARE! HAHAHAHA
— ¡Aja! Así me gusta— me soltó y continúo buscando.
Yo también continúe buscándola.
— Marcie ¡La encontré! — dije enseñándole la pulsera.
— Vaya al fin— la tomo y se la puso— entonces nos vemos princesa.
— Espera te acompaño a la salida— dije siguiéndola.
— No es necesario nos vemos mañana en la prepa— me dio un beso en la mejilla y se fue.
— Marcie…— me acaricie el lugar donde ella me beso— Lo siento…
