Agradecimientos:

Mis más sinceras gracias a: setsuna17, Sakinu-tsuki

También agradezco a todos aquellos que han seguido y no dejaron sus comentarios pero agregaron este fanfic como uno de sus favoritos.

Notas: Para lo que ya habían leído este capítulo anteriormente, déjenme decirles que he realizado muchas modificaciones a esta edición… creo que en realidad es el capitulo que más he modificado y agregado cosas, espero que si lo leen; puedan quedar claras muchas cosas de las que tenían duda, jejejeje… por el momento es todo. Disfruten del Capítulo!!

Por cierto, ya pueden leer los capitulos de este Fic en mi pagina web (http : / / leilaniz . jimdo . com), donde será el primer lugar en el que actualizaré mi Fanfic... ^-^.

Disclaimer: Los personajes Inuyasha no son míos (ojala pudieran serlo ¬.¬) son propiedad de la señora Rumiko Takahashi.

Capitulo 4: Planes

Casa de Kikyo

Sentimientos encontrados la embargaban en esos instantes, la furia y preocupación estando sobre todos los demás… la noche anterior, después de un largo día pensando detenidamente en las palabra que le habían sido dichas por su prometido, por fin se había armado del valor necesario para presentarse en aquella mansión que pertenecía a la familia Taisho… una mansión que muchas veces había deseado tener entre sus propiedades y donde se encontraba hospedándose Kagome… al principio no creía que la Kagome de la que hablaba Inuyasha fuese la misma que había dejado en aquella isla maldita de la que había huido en la primera oportunidad; y aún después de escuchar que las dos tenían un enorme parecido, no había querido creer en eso… porque eso significaba que su hermana había logrado tener lo que ella deseaba, porque había logrado contraer matrimonio con un hombre lo bastante poderoso y rico como para no preocuparse por trabajar lo que le quedase de vida; y más que nada porque había logrado sobrevivir, engañando a su cómplice y a ella misma… y por eso es que había acudido a buscarla esa noche, porque en su corazón y razón, aún quedaba una pequeña esperanza de que sus sospechas no fuesen ciertas.

Sin embargo, cuando tocó a la puerta de esa enorme casa, cuando esperaba a ser atendida por cualquier persona de la servidumbre; la sorpresa fue el sentimiento que la embargo después de ver cómo es que la persona que la atendía no era otra que la misma mujer que por tanto tiempo había deseado que desapareciera de su vida para siempre… y aunque pudo controlarse para no demostrar ante Kagome la sorpresa que la embargo, no pudo evitar sentir un gran odio y envidia l verla… El aura de poderío y elegancia que la envolvía era visible sin que la menor tuviese que hablar o moverse siquiera de su lugar… la belleza de la cual era poseedora era más marcada… siempre había sido así; desde que sus padres aún vivían y desde que Kagome había cumplido los trece años… a los ojos de cualquier hombre que posara la mirada sobre ella, resultaba ser mucho más hermosa que cualquier mujer de sociedad que hubiesen conocido… una belleza que logró llamar la atención de un hombre en especial, del mismo para el que trabajaban y que se suponía era su presa… Naraku… sí, él mismo había caído bajo la belleza de su pequeña hermana, obsesionándose con tenerla, poseerla y manejarla a su antojo; tanto fue el capricho de ese hombre por poseerla, que se había olvidado de que ya la tenía a sí para poder complacerlo… muchas fueron las ocasiones en que la utilizo para desfogar su pasión, utilizando el enorme parecido que ambas tenían para ello y rebajándose a ser llamada por el nombre de su hermana en la mayoría de aquellas sesiones; haciéndola sentir inferior a Kagome y sintiendo como es que odio hacía ella se volvía cada vez más grande.

Y entonces sucedió… cuando Kagome había cumplido los quince años, una enorme epidemia apareció en la isla; una enfermedad que eventualmente había alcanzado a sus padres y los llevó a la muerte; seguidamente su hermano Souta había sido exiliado de la isla por verse extrañamente involucrado en un robo dentro de la casa del gobernante… por lo que pronto se vio con la responsabilidad del cuidado y la 'educación' de Kagome… fue que vio la oportunidad de poder deshacerse de ella y al mismo tiempo obtener la vida que tanto deseaba, cuando Naraku llegó ante ella, con su galantes, su poderío y su dinero; ofreciéndole una gran suma de monedas de oro con la condición de que le vendiese a su pequeña hermana… algo que no dudó en hacer.

Cuando salió de Sablón estaba completamente segura de que el dinero recibido por aquella venta, le ayudaría para obtener las suficientes propiedades como para convertirse así en una dama de sociedad ante los ojos de cualquier hombre, cansándose de ese modo con algún hombre de alto nivel económico… pero eso último no había podido lograrlo; cierto que en los años que llevaba con esa nueva ida, había logrado engatusar a muchos hombres adinerados, pero ninguno de ellos había sido lo suficientemente bueno para cumplir con las expectativas que tenía… por lo menos hasta que conoció a Inuyasha. Pero ahora que ella había aparecido, que se había presentado a Inuyasha, presentía que si no cuidaba muy bien de su prometido, ella sería capaz de arrebatárselo; pues no solo poseía la belleza necesaria para hacerlo, sino que además tenía ya el poder necesario para hacerlo… poder que le había sido proporcionado después de la muerte de Bankotsu… su difunto esposo; uno de los hombres más importantes de todo el continente, sino el que más; lo que convirtió en Kagome a la mujer más poderosa.

Y por ese motivo es que su odio hacía ella había aumentado… verla con aquella apariencia, luciendo como lo que ante la mirada de todos era… una dama adinerada, elegante y educada… una dama que se encontraba resguardada bajo el apellido de una familia respetable y con la suficiente capacidad para hacerse respetar.

Después de aquella visita y de escuchar las amenazas de Kagome, no había podido dejar de pensar en alguna manera de hacerla desaparecer de su vida… de eliminarla definitivamente, por que esa era la única manera en que podría quedarse segura de que Inuyasha nunca sabría nada que la perjudicara… y por supuesto, sabía que cualquier solución que encontrase debía de ser fríamente calculado, de una forma en que ser atrapada o descubierta no sin la consecuencia de ser atrapada o que descubrieran su secreto ante todos y echase por la borda todo por lo había trabajado durante esos años. La única opción que le quedaba y en la que confiaba plenamente para deshacerse de Kagome, era informar a Naraku sobre la llegada y los planes de ella… pero no podría hacerlo hasta que él regresase y para eso aún faltaban dos días, sólo esperaba que no fuese demasiado tarde para poder prevenirle.

+.+.+.+.+.+.+

Casa de hospedaje de Kagome.

A lo largo de su vida Miroku Houshi había conocido un sinfín de casas y mansiones… desde pequeño había tenido que trabajar para poder subsistir, con un padrino que siempre se la pasaba gastando todo su dinero en la bebida, una madre desaparecida y un padre que murió asesinado por una deuda de apenas 3 lingotes de oro, muerto por la misma arma del hombre al que le debía, madurando más pronto que cualquier otro niño, tan pronto como cumplió los nueve años se embarco en un navío mercantil, trabajando y buscando… buscando a ese hombre que le había arrebatado la vida a su padre… pasando de barco en barco, descendiendo de isla en isla… sin parar ni un solo día; teniendo que rogar a veces por algunas monedas, otras convirtiéndose en sirviente temporal de personas adineradas y otras tantas trabajando como campesino… siempre viviendo en lugares diferentes a todos y siempre sintiéndose completamente solo…

Pero todo cambio hace poco más de tres años -a sus veinticinco años de edad-, cuando conoció a Kagome y Bankotsu; él se encontraba en una de las muchas islas donde no había encontrado la información que necesitaba para poder saber sobre el paradero de ese hombre… caminaba por el puerto, buscando algún barco que le diese la oportunidad de trabajar en él; sin quererlo fue testigo de una conversación que tenía ese matrimonio, al principio quiso no entrometerse y estaba decidido a alejarse del lugar para darles un poco de privacidad, pero justo cuando lo iba a hacer fue que escuchó el nombre de la persona de quien hablaban… y a partir de ese momento no pudo moverse de su lugar, aquel nombre retumbaba por su cabeza todo el tiempo… Naraku… ciertamente no era al hombre que buscaba en primer lugar con tanto ahínco, pero había averiguado que él era el hijo del asesino de su padre…

Después de escuchar esa conversación se había presentado ante al matrimonio pidiéndoles un poco de trabajo, mostrando su mejor sonrisa y por supuesto acudiendo a sus mejores sonrisas, ganándose un poco de la confianza de ella y logrando con eso poder subir al barco; donde espera encontrar la información que más deseaba… y lo hizo, poco a poco, día a día, sus oídos se iban llenando de información referente a Naraku, desde las cosas tan atroces que había llevado a cabo en la isla de Sablón –donde al final llegó a conocer como su propio hogar, después de que Kagome y Bankotsu lo invitasen amablemente a quedarse con ellos trabajando-, hasta la atrocidad cometida a la propia señora Takeda…

A partir de ese momento la unión que había con ellos se hizo más fuerte, haciendo con ello que él también confesase finalmente lo que lo había llevado a viajar por tanto tiempo… en poco tiempo le fue dado un barco con una tripulación propia, entregándole del mismo modo la libertad de poder viajar a donde pudiese existir una pista del paradero de Naraku e incluso pudiendo tomar sus propias decisiones sin necesidad de que alguien más interfiriese…. Y fue a partir de esos momentos en que verdaderamente llegó a conocer el significado del amor; conoció lo que era el calor de un ambiente familiar, pues cada vez que estaba con ellos –para ese entonces sus amigos- sentía una calidez en su corazón que no llegaba a sentir en ningún otro lugar ni con ninguna otra compañía. Por eso es que, ahora que se encontraba en esa casa, que la recorría con su mirada y sus otros sentidos, podía asegurar que quien hubiese habitado esa mansión su vida tuvo que estar llena de momentos felices, de amor y tranquilidad… cada rincón de esa casa se lo decía… y eso es lo que más le agradaba del lugar.

- ¡Miroku-sama! – se escuchó el grito proveniente de un pequeño; un grito que logró sacarlo de sus pensamientos y dando un giro de 180 grados, observo cómo es que Hiroshi se acercaba a él acompañado de su amiga Rin; ambos trotando suavemente.

- ¡Hiroshi!, ¡Rin!, ¿No deberían de estar jugando con Kohaku por alguna parte?, ¿acaso sucede algo? – preguntó Miroku con un sutil sonrisa en el rostro, consciente de que ellos querían preguntarle algo.

- No sucede nada… sólo quería preguntarte si sabes ¿porqué Okasan salió tan temprano hoy? – dijo el pequeño Hiroshi mostrado en su mirada la curiosidad por saber lo que sucedía alrededor de su madre desde el momento en que su Outosan había muerto hacía poco más de un mes atrás.

- Salió a arreglar algunos asuntos de negocios con Inuno Taisho, por lo que de seguro tardará en regresar… ¿qué te parece si mientras ella no está te llevo conmigo a montar? – preguntó Miroku al niño, viendo como la carita de él se iluminaba con sólo escuchar la palabra 'montar' y la forma en que asentía rápidamente ante esa propuesta y salía corriendo directo a la mansión seguido de Rin, muy seguramente iría a cambiarse de ropa por una menos elegante para la actividad a realizar…

Viéndolo alejarse, Miroku se sumió nuevamente en sus pensamientos… la noche pasada había caído rendido en su cama en cuanto la hubo tocado, por lo que no tuvo tiempo de hablar más claramente con Kagome sobre los planes que tenía para vengarse de Naraku… Desde que conociera a Kagome noto como una sombra de oscuridad opacaba su brillante y alegre carácter, y cuando supo las razones, también estuvo consciente de que la venganza que él buscaba no estaba ni un poco al alcance de la que deseaba su amiga; nunca se lo había dicho directamente y posiblemente no lo hiciese en esos momentos, pero… desde el mismo instante en que hubiese escuchado la historia tan trágica de Kagome, se había propuesto buscar a Naraku con más ahincó que antes, en esa ocasión solo para poder entregárselo a la triste viuda, con tal de hacerle pagar a ese hombre por las atrocidades cometidas… porque aunque él mismo no comprendía lo que Kagome sintió en cada una de las situaciones, si pudo apreciar la enorme necesidad que ella tenía para cumplir con ese objetivo, siendo más grande que la suya propia.

Suspiró… pero ese deseo de venganza había cambiado por el último año, él había notado como es que un cambio en su ánimo la había embargado, notándose mucho más en los últimos meses… y la respuesta a eso le llegó dos meses atrás, cuando en una conversación; Kagome les confesó a Sango y a él la verdadera razón sobre su enorme felicidad. Después de ocho años de haberse enamorado de Bankotsu, después de tener una infancia llena de dolor y sufrimientos, y por supuesto después de haber creído que nunca podría darle un hijo biológico a su esposo; Kagome había recibido el regalo más grande después de Hiroshi… se encontraba embarazada… los síntomas tenían poco tiempo de haber aparecido en ella y un medico se lo había confirmado… fue que a partir de ese momento, la venganza dejo de tener tan alta importancia en la vida de Kagome, preocupándose más por la futura vida que crecía de a poco en su vientre, ella fue olvidando en poco tiempo su búsqueda… algo que fue recibido con comprensión y aceptación por todos los que la rodeaban.

Sin embargo todo se vio derrumbado un mes atrás… en esa ocasión Kagome había elegido una fecha de importancia para Bankotsu y ella, un día donde le daría por fin a su esposo la grandiosa noticia… encontrándose para esa fecha en la isla de Sablón –donde ya llevaban bastante tiempo viviendo y donde un par de casas ya eran de su propiedad-, con ayuda de todos y a expensas de Takeda, ella había organizado una velada en una casa un poco retirada del pueblo -la había rentado por esa noche a la familia-, por lo que para poder llegar a ella tenían que hace uso de un carruaje. Salieron de la mansión un poco antes del atardecer, ambos completamente felices por estar juntos ese día y compartir unos momentos a solas… ¿quién hubiese podido decir que esa felicidad sería destruida en poco tiempo?... cuando llevaban la mitad del camino recorrido, justamente en un tramo de la fauna vegetal era más espesa en los lados del camino y estando lo suficientemente alejados del pueblo; cinco hombre saltaron sobre el coche en una clara emboscada… uno de ellos, sin demostrar ninguna compasión, acuchilló al cochero en el estomago, lo que lo mató casi inmediatamente… ese mismo sujeto cuando tuvo las riendas del coche, detuvo a los caballos, a lo que otro se había acercado a cortar las correas que los ataban al transporte y los echó a correr… mientras eso pasaba, los otros tres sujetos habían abierto la puerta del carruaje, tomado bruscamente a Bankotsu y sacándolo del coche… siendo que estaban en territorio seguro para ellos, ni Bankotsu ni Kagome habían tomado la precaución de portar algún arma para defenderse; por lo que fácilmente los cinco sujetos lograron su cometido.

Bankotsu, fue sujetado por dos de ellos mientas que otro se acometía a golpearlo brutalmente; los otros dos por tanto habían cerrado firmemente cualquier forma de escape, volcando el carruaje y dejando dentro a Kagome, no tuvieron compasión en prender llamas al mismo. Takeda veía todo con horror, forcejeando lo más que podía, intentando librarse de los fuertes brazos que lo sostenían, gritando el nombre se la peli negra… pero fue entonces que, el mismo sujeto que había acuchillado al cochero, se acerco a Bankotsu, mostrándole una sonrisa sádica enterró el arma en uno de los costados del otro, sacándolo casi al instante… el esposo de Kagome fue liberado entonces, a lo que los cinco hombre se fueron en poco tiempo, seguros de que la herida causada al oji azul evitaría que este se moviese y que lo mantuviese con vida el tiempo suficiente para ver morir a su mujer… claro que no contaron con la fuerza de voluntad de él… Utilizando las fuerzas que aún le quedaban e ignorando el fuerte dolor acompañado del sangrado, que invadía su costado izquierdo; tomó la decisión que cambiaría todo… enfrentándose a las llamas que se alzaban rodeando el carruaje, logró hacer una brecha en la madera, por donde pudo entrar y sacar a Kagome en brazos, se abrazó a su cuello inmediatamente, tosía con fuerza; cuando él logró sacarla, pudo alejarse varios metros del coche en llamas evitando así que el fuego lograse alcanzarlos.

Apenas hubo dejado a Kagome en tierra firme, Bankotsu desfalleció… ella, temerosa por el estado de su esposo había dejado de lado su propio estado físico y puesto toda su atención en él; tomando la parte superior del cuerpo de su esposo, lo movió un poco brusco intentando con ello que despertase; sin embargo al poco tiempo de no recibir respuesta alguna el horror y la preocupación crecieron enormemente, y aún más al darse cuenta de la enorme mancha de sangre que había en las ropas de Bankotsu…

Cuando ellos hubiesen llegado al lugar del incendio -después de haberse dado cuenta del humo oscuro y la dirección de donde procedía-, solo pudieron observar a una Kagome completamente desgarrada, sentada sobre sus rodillas y sosteniendo el cuerpo ya inerte de su esposo, llorando amargamente, meciéndose de adelante hacia atrás y murmurando cosas en medio de su llanto… un golpe duro había se le había dado a ella, después de la últimas semanas de felicidad… Unos días después lograron capturar a un par de hombre involucrados en la emboscada –claro que la información la habían obtenido de la familia a la que le habían pedido la casa donde se dirigían Bankotsu y ella, quienes habían sido los que vendiesen la información por una muy buena cantidad de dinero, lo que hizo que recibieran como castigo el odio de todo el pueblo, que amaba enormemente al esposo de Kagome-. Después de varias horas de tortura los hombre capturados confesaron que se les había pagado para llevar a cabo el asesinato de Bankotsu y Kagome, diciendo el nombre de quien les había hecho ese encargo… Naraku… fue entonces que ella volvió a reafirmar la promesa hecha ocho años atrás; volviéndose fría, calculadora y decidida ante las personas ajenas a su círculo de amigos de confianza; porque ese hombre despreciable no solo le había arrebatado al hombre que amaba sino que también había sido el causante de la muerte de un inocente…

Por eso es que se encontraban ahí, habían logrado averiguar su ubicación y sabían que él no desaparecería de esa isla sin arriesgarse a perder todo el poder y dinero que había logrado obtener durante esos años, y Kagome no dejaría que se escapara de sus manos en esa ocasión.

Salió de su ensimismamiento, cuando se dio plena cuenta del lugar donde se encontraba en esos momentos… el establo… mientras pensaba en el pasado de su amiga, había caminado hasta ese lugar sin percatarse siquiera… soltó un pequeño suspiro respiró profundamente para evitar que nuevos pensamientos volviesen a invadirlo; sabía que el pequeño Hiroshi estaba a punto de presentarse, por lo que debía de evitar ser visto en ese estado y concentrarse en hacer feliz a su pequeño amigo… después de todo él no debía de percibir que había problemas graves que giraban alrededor de su madre ni mucho menos de las intensiones verdaderas que está tenía en contra de cierto hombre… recomponiendo su cara, logró sacar a flote la sonrisa que siempre lo caracterizaba y hacer que su mirada solo mostrara diversión y picardía; justo a tiempo en que Hiroshi aparecía, pero no solo sino que iba acompañado de Kohaku y Rin, quienes parecían haber sido obligados por el niño a acompañarlo en la próxima travesía, y sonriendo más sinceramente se dispuso a arreglar las monturas para sus tres acompañantes, seguro de que la cabalgata sería más interesante de lo que nunca antes habría sido.

+.+.+.+.+.+.+

Mansión de Inuno Taisho

Una vez que Ayame hubiese salido de la habitación, levantó rápidamente de la cama, ante la atenta mirada de sus dos hijos… sabía que se estaba mostrando demasiado ansioso de verla, pero no podía evitar sentirse así, después de todo él sabía que si Kagome había llegado personalmente a SU casa a buscarle es porque tenía intensión de comenzar con el plan que tuviese preparado en contra de Naraku… un plan del cual aun no tenía completo conocimiento, porque no sabía a ciencia cierta que tan involucrados se verían él y sus hijos el ello. Cuando hubo terminado de vestirse y peinarse, se giro a sus hijos, que aun seguían ahí, y les indico que lo siguieran hacía el estudio, donde posiblemente obtendrían las respuestas que deseaban, a las preguntas que él no podía darse el lujo de contestar.

Cuando llegaron al estudio encontraron a Kagome de pie mirando por la ventana de aquella habitación; ventana que se encontraba en dirección del pueblo, dándole una imagen hermosa e impresionante del lugar en el cual vivía ahora…

Kagome, al notar la entrada de los tres Taisho, se giró sobre sí misma y enfocó su mirada en cada uno de ellos por algunos segundos, manteniéndola por más tiempo en Inuno Taisho y haciendo con eso una muda pregunta que, obtuvo su respuesta unos segundos después.

- He estado hablando con mis hijos desde antes del amanecer… y les he contado un poco de lo que te ha sucedido los últimos años, claro omitiendo las situaciones que son demasiado personales para ti… creo conveniente que ellos sepan lo que sucederá de ahora en adelante… - fue lo que dijo Inuno Taisho, siendo completamente serio al hablar, después de comprender que Kagome le pedía una explicación por la presencia de sus dos hijos en el estudio.

- … pero para eso, primero debemos de conocer todo lo que acontece a usted y las razones que le llevan a vengarse de Naraku… – dijo Inuyasha después de que su padre terminará de hablar.

- … - Kagome sólo los observó nuevamente sin decir palabra alguna, para segundos después soltar un suspiro, asentir con la cabeza y caminar hacia el sofá que se encontraba dentro de la habitación y sentándose sin que ninguno de ellos le diese indicación de hacerlo, esperó a que los otros tres hombre tomaran asiento, cuando ellos estuviesen ubicados en sus lugares, y viendo que no hablaban, fue ella la que se decidió por romper el silencio. - ¿Qué es exactamente lo que quieren saber?, ó mejor dicho ¿qué es lo que Inuno-san les ha contado ya? – preguntó amablemente ella a los hermanos Taisho, manteniendo la mirada y pose seria.

- Ellos saben las situaciones que cruzamos durante nuestros dos encuentros, pero no me atreví a decirles lo que viviste en Sablón antes de que abandonaras la isla, ni mucho menos lo que has vivido durante estos últimos años. – contestó Inuno en lugar de sus hijos, fijando su vista dorada en ella.

- Bien… por la visto ya saben que mi objetivo a destruir es Naraku, y posiblemente estén pensando que debo de estar loca por tratar de hacer semejante cosa, cuando él es tan poderoso en esta isla… - comenzó a hablar Kagome, viendo cómo es que los hermanos asentían a las palabras que acababa de decir – … sin embargo, ustedes no tuvieron que vivir lo que yo… - hizo una pequeña pausa antes de atreverse a continuar - … como ya deben de saber, yo nací y crecí siendo una esclava; no me importa reconocerlo, después de todo gracias a eso aprendí a valorar lo que realmente es importante en mi vida… - aseguró viendo una mirada de incredulidad en los hijos de Inuno - … en Sablón, los primeros años de mi vida no fueron demasiado duros, cierto que ser parte de los esclavos conllevaba cansancio, pobreza y sumisión, pero esos años fueron el paraíso a comparación de lo que llegó después… - su mirada se torno un tanto melancólica en ese punto - … todo cambió cuando tenía siete años, el gobernador de aquel entonces sufrió un atentado y murió, sin que nadie llegase a dar con el asesino… - soltó un tenue suspiro- … casi inmediatamente se designó a Naraku como el nuevo gobernador y tan pronto como tomó poder de la isla, ordenó que a los esclavos se les diera más horas de trabajo, menos comida y dinero, además de hacer que los impuestos a todos en Sablón les fuesen aumentados; cerró los puertos a los navíos que llegaban con las mercancías de legumbres y frutas, diciendo que nosotros teníamos nuestras propias tierras y que por esa razón no se necesitaba de ninguna otra fuente de alimento… - Kagome soltó otro suspiro después de eso, y prosiguió con su relato – … mi familia, conformada de mis padre, dos hermanos mayores y yo, entró al servicio directo de Naraku y fue ahí donde conocí a su padre… nunca olvidaré la generosidad que tuvo al entregarme esas tres monedas de oro, gracias a eso pudimos mantenernos durante un semana y ahorrar lo que se nos entregó en ese tiempo de trabajo… - en ese punto miró a Inuno con una sonrisa agradecida y una pequeña sonrisa; gestos que desaparecieron casi de inmediato antes de continuar con su relato - … después de eso, los siguientes siete años tuvieron la misma rutina, levantarse temprano, trabajar durante todo el día y solo parar lo necesario para comer e ir al baño; y regresar a nuestras casas muy entrada la noche… los años pararon y cuando me di cuenta yo tenía ya quince años de edad, por ese entonces mi hermana mayor… comenzaba a comportarse de manera extraña conmigo, me miraba con superioridad y envidia –claro que en ese entonces no sabía el significado de sus miradas, pero ahora las entiendo-, y Naraku comenzó a acosarme… - convirtió sus manos en puños y su mirada se volvió un tanto dura - … me hablaba demasiado, me sonreía e intentaba tocarme… mis padres, cuando se dieron cuenta, procuraron estar siempre cerca de mí y cuando no lo estaban ponían a mi hermano a custodiarme… - Kagome ahora ya no los miraba, sus ojos concentrados en alguna pared del estudio, concentrada en sus pensamientos… en sus recuerdos - … pero no pudieron hacer mucho cuando un día los atacó una terrible enfermedad, estuvieron convalecientes durante varios días y después simplemente murieron… Naraku no desaprovechó ese suceso, haciendo que mi hermano fuese visto como el culpable de un robo, lo desterró de la isla en poco tiempo, y después le ofreció a mi hermana cien lingotes de oro por tener derecho sobre mí… ella aceptó ese dinero, me vendió como si fuese un objeto más. – ambos hermanos pudieron ver como en la mirada de ella se reflejaba el rencor y la decepción al decir aquellas palabras, por lo que pudieron deducir que ella aun se encontraba afectada por aquella traición – Ya se imaginaran que Naraku no me quería para su sirvienta o algún trabajo domestico… el mismo día en que me compró, de igual forma tomó por completo mí cuerpo e hizo lo mismo por cinco días, para después arrojarme en un barco con rumbo desconocido y deshacerse de mí… - Kagome guardó silencio mientras respiraba profundamente, sus ojos se habían puesto húmedos y amenazaban con soltar lagrimas. Los hermanos Taisho solo la miraron en silencio, aquellas palabras, aquel secreto tan terrible… sin duda que Naraku era un ser terrible, para haber abusado de una niña y por supuesto que la hermana no se quedaba atrás… incluso el siempre frio de Sesshoumaru se sentía conmovido por aquella historia -aunque no lo demostrara abiertamente-, y al mismo tiempo sentía admiración por aquella mujer que estaba en frente suyo; cualquier otra en su lugar sin duda después de haber vivido eso, se habría dejado morir o entrado a algún convento con la intensión de olvidar por completo aquel suceso y no volver a salir nunca, pero ella no hizo ninguna de las dos cosas, por el contrarío se aferro a una vida, a una persona, cuando tuvo la oportunidad y a una venganza por lo que le habían hecho. – … Después de eso, nuevamente volví a encontrarme con su padre, que me permitió acompañarlo y así pude conocer a Bankotsu; de quien me enamore casi en muy poco tiempo y me case con él… mi felicidad entonces comenzó a crecer, el estar casada con él y que me aceptara por lo que fui en algún momento me hizo sentir realmente amada, fue un mes y medio después que descubrí que estaba embarazada de Hiroshi… tanto Bankotsu y yo sabíamos lo que eso significaba, ya que por la situación que había cruzado nosotros no habíamos intimado de ningún modo… - Kagome en este punto, miró a sus tres espectadores, viendo la sorpresa en el rostro de todos… lo que estaba diciendo en esos momentos, incluso se lo había ocultado a Inuno, pues no había estado preparada para dar semejante noticia a tan poco tiempo de su violación… - … sí, Hiroshi es hijo del bastardo de Naraku… Bankotsu y yo decidimos entonces no aclarar ese punto ante nadie, después de todo el embarazo sólo tenía dos semanas y media con respecto a nuestra boda; y una vez que nació, Bankotsu lo trató y educó como si fuese hijo suyo. Yo comencé nuevamente a ser feliz, tres años pasaron después de eso y conocí a Sango y Kohaku… ellos de igual forma habían vivido en Sablón y lograron escapar después de que una rebelión se levantará en contra de Naraku, y casi medio año después fue que comencé con a buscar a Naraku, puesto que él había huido de la isla… - los tres Taisho miraban con cierto asombro a Kagome ente la revelación que les había hecho, pero ninguno de ellos se atrevía a interrumpirla en esos momentos - … durante mucho tiempo estuve viajando de isla en isla y comunicándome con su padre cuando me era posible, en los primeros meses de viaje fue que adquirí al Shikon, y a Miroku lo conocí apenas hace tres años; él me ha apoyado mucho en este tiempo con la información que ha recabado. Pero a pesar de que no obteníamos una pista real del paradero de Naraku, yo me comencé a olvidar poco a poco de la venganza que había prometido… unas semanas antes de la muerte de Bankotsu yo supe que estaba embarazada, y sabía que eso alegraría mucho a mi esposo, pero el día en que se lo diría fuimos emboscados por varios hombres que lograron matarlo… unos días después capturaron a dos de esos hombres y confesaron que les habían ordenado y pagado por sus servicios, su objetivo era matarme a mí junto con mi esposo, cuando les preguntaron quien les había ordenado realizar aquel acto, ellos contestaron un mismo nombre… Naraku… Después de eso reafirme mi promesa de venganza y aquí estoy dispuesta a cumplirla. – terminó de relatar ella, su mirada en este punto había adquirido la frialdad que llevaba desde el momento en que la vieron por primera vez, pero los hermanos Taisho también notaron como detrás de aquella aparentemente mujer fuerte, se escondía una debilidad y miedo muy grandes, ella a pesar de toda la seguridad que reflejaba aun temía ser lastimada…

- … Ha dicho que se vengará de Naraku por lo que le hizo, pero ¿Qué hay de su hermana?, después de todo ella también llego a hacerle daño… - pregunto Sesshoumaru sorprendiendo completamente a los otros dos hombres de aquel estudio.

- Por el momento mi hermana se encuentra fuera de mi alcance; sin embargo no descarto que en un futuro, después de cumplir con mi venganza contra Naraku, llegue a hacerle pagar el daño que me causó. – respondió Kagome desviando la mirada a la ventana, no quería que descubrieran la verdad sobre su hermana.

- Tiene a mucha gente que la apoye, pero aun no comprendo que tenemos que ver nosotros en todo esto… - dijo esta vez Inuyasha, llamando la atención de Kagome con esas palabras.

- … ustedes pertenecen a la familia más cercana que mantiene tratos con Naraku, en especial ustedes dos… Inuno me ha contado sobre algunos de los negocios que ustedes dos mantienen con él y por lo mismo me veo en la necesidad de pedir su cooperación para comenzar con mi plan… - dijo Kagome muy firmemente – … necesito hacer que Naraku se comience a sentir acorralado, él en estos momentos ya debe de saber que yo me encuentro en la isla, y por lo tanto querrá estar al pendiente de todo lo que haga, sabe que mi estadía aquí amenaza con hacer que su reputación caiga al suelo y también sabe que a mí no me importa decir abiertamente lo que el maldito me hizo… así que ese será su principal objetivo, evitar que yo diga una palabra de aquel suceso, estará tan al pendiente de mi que yo no podré hacer muchos movimientos por lo que necesito de ustedes para que hagan alguna cosas… - la seriedad en Kagome hizo que los hermanos entendiesen que, sin importar si su padre estuviese de acuerdo en ello o no, ellos ya se habían comprometido a brindar ayuda con el simple hecho de escuchar la historia de ella.

- ¿Qué es exactamente lo que quieres que hagamos? – pregunto Inuyasha queriendo saber a qué es lo que realmente se arriesgaban.

- Necesito que le hagan creer a Naraku que los negocios que tiene con ustedes van mal… se que son ustedes los que manejan esa información por lo que él confiará en sus palabras… de ser necesario corran la voz en el pueblo para que sea más creíble. – declaró Kagome sin titubear un poco.

- No haremos semejante cosa… Naraku arremetería contra nosotros y perderíamos toda la confianza de los demás socios. – contentó Sesshoumaru muy serio ante la petición de Kagome.

- Así es, eso también ocasionaría que en el futuro nadie quisiese asociarse con nosotros… - prosiguió Inuyasha comenzando a mostrar su molestia.

- … y si… ¿y si les prometo convencer a mis cuñados de asociarse con ustedes después de esto?, como ustedes dicen, es muy posible que la mayoría de sus socios pierdan la fe en ustedes, pero… si ven que los tres hermanos Takeda que restan se asocian con ustedes… eso los haría nuevamente adquirir los mismos socios e incluso muchos más. – dijo Kagome viendo a los hermanos Taisho con una mirada de diversión y un poco de arrogancia.

Ante esas palabras ambos se quedaron cayados, cualquier otra reclamación que estuviese a punto de salir de sus bocas fue cancelada… después de todo ellos eran hombres de negocios, por lo que sabían cuando una oferta debía de tomarse a consideración, y esta era una de esas buenas ofertas… arriesgarse a perder a sus socios los haría ir directamente a la quiebra, pero si a cambio de eso obtenían una asociación con los hombres más poderosos de aquellas islas, entonces eso lo compensaría en demasía.

- ¿Puedes asegurarnos que ellos aceptarán hacerse socios de nosotros? – preguntó Inuyasha después de unos segundos, deseaba asegurarse de que no cometieran ningún error en esta transacción.

- Ellos saben sobre la muerte de Bankotsu y quien la ha causado; si ustedes nos ayudan a vengarnos de Naraku, entonces ya tienen asegurado que ellos aceptaran hacerse socios suyos. – contestó Kagome de manera segura.

- … ¿tú qué piensas Sesshoumaru? – pregunto Inuyasha a su hermano, mirándolo seriamente.

- Mientras salgamos beneficiados de todo esto, no me interesa lo que tenga que hacer… - contestó el mayor de los hermanos con su usual frialdad.

- ¿Eso sería todo lo que tienen que hacer? – preguntó Inuno Taisho, hablando por primera vez desde que Kagome comenzó con su relato.

- Eso y que no digan nada de esto a nadie, ni siquiera a su mejor amigo ni parientes ni prometidas… si alguien además de nosotros sabe sobre este plan, cabe la posibilidad de que Naraku se entere y todo sea en vano – fueron las palabras de ella, diciendo esa advertencia más que nada para que Inuyasha no hablase de nada con Kikyo – después, cuando haya avanzado un poco la situación probablemente les vuelva a pedir su ayuda… antes no.

- Kagome… ¿no estarás pensando involucrar a mis hijos por completo en tu venganza o sí? – preguntó Inuno seriamente a su amiga.

- No te preocupes, por mi parte solo les pediré pequeños favores como este… Naraku no los relacionará conmigo, después de todo él piensa que ustedes no serían capaces de traicionarlo, a pesar de que tú me conozcas Inuno-san – dijo Kagome con la misma seriedad. - … Por el momento sería todo lo que les pediría, pero no ha sido eso a lo que realmente he venido… quisiera hablar contigo a solas Inuno-san. – terminó de decir Kagome, dirigiendo finalmente al mencionado una mirada seria y preocupada.

- … sí, ya me imaginaba que querrías hablar de otras cosas… Inuyasha, Sesshoumaru por favor déjenme a solas a Kagome, después hablaremos… - pidió el mayor mientras miraba a sus dos hijos que parecían querer reclamar, pero que fueron silenciados por la mirada penetrante y seria de su padre. Ambos hermanos se levantaron de sus asientos y despidiéndose cortésmente de Kagome abandonaron la habitación. Una vez solos, ambos se mantuvieron en silencio por mucho tiempo, cada uno sumido en sus propios pensamientos, pero solo uno de ellos presintiendo el tema que en esos momentos se comenzaría a tratar.

- Por lo que acabo de notar con la conversación con tus hijos, debo de deducir que ellos aún no saben lo de Izayo-san, ¿verdad? – fueron las palabras pronunciadas por Kagome, para casi al instante ver como Inuno negaba con la cabeza, confirmando sus sospechas – creí que les habrías dicho ya, después de todo ya ha pasado un año desde su muerte.

- … Kagome… no les he dicho nada porque se lo prometí a Izayo... fue en los últimos momentos de vida, poco después de saber la causa de su muerte, ella me miró a los ojos y me pidió que guardara en secreto las verdaderas razones que la llevaron a su muerte hasta el momento en que leyese su testamento… - dijo Inuno Taisho mientras se ponía de pie y caminaba hacía la ventana.

- ¿Aún no se ha leído?, ¿por qué? – preguntó Kagome de igual manera levantándose de su asiento y caminar hasta estar al lado izquierdo de su amigo.

- Parece ser, que ella fue más observadora de lo que yo pude haber sido, incluso sabiendo que él intentaría algo en contra nuestra por ayudarte a buscarlo nunca imagine que haría algo como eso, pero Izayo lo hizo y sin decirme nada acudió al notario particular de su familia y formulo su testamento, dando indicaciones especificas de que esté no se abriera hasta que hubiese pasado un año y un mes de su muerte… - explicó Inuno a Kagome.

- Eso quiere decir que el plazo está próximo a cumplirse, pues la muerte de Izayo-san fue hace más de un año… - dijo Kagome claramente intrigada por las acciones de Izayo.

- Sí… el notario no debe de tardar en presentarse ante nosotros y dar lectura al testamento; y después podré decirles a mis hijos la verdad… - aseguró Inuno seriamente sin apartar la mirada de la vista que le otorgaba el pueblo.

- Entonces eso puede cambiar mis planes… cuando me di cuenta de que ellos no sabían nada acerca de eso, fue que pensé en la opción que elegí para ayudarme, y eso me pareció lo más adecuado por el momento… porque, aunque no he llegado a conocer muy bien a tus hijos, algo sí que es obvio… ninguno de los dos tiene la paciencia y el carácter necesario para mantenerse al margen cuando alguien les hace daño a ellos o su familia… algo que sé, heredaron de ti. – dijo Kagome mirando atentamente a su compañero.

- En eso tienes razón, pero esto es algo que no puedo ni quiero aplazar… ya no resisto ver cómo es que ellos se relacionan con el asesino de su madre… - refutó Inuno mirando a Kagome con la determinación reflejada en su mirada y sus manos en puños.

- … comprendo, en dado caso; deberé de comenzar lo más pronto posible con mi plan y sobre todo… mover los hilos para un plan de emergencia; estoy completamente segura que tus hijos me harán utilizarlo… - comentó Kagome soltando un suspiro cansado – … pero no creo que empeoren las cosas para mí. – terminó por decir mientras mostraba una sonrisa. Inuno ante eso la miró sorprendido, el que ella se mostrará así de relajada y dispuesta a no involucrar a Inuyasha y Sesshoumaru… un pensamiento se hizo presente en su cabeza; algo debió de suceder desde la última vez que la vio el día anterior.

- ¿Qué ocurrió? – preguntó Inuno entonces, notando como la mirada de Kagome cambiaba a una de… ¿tristeza?... sí, pero había algo más, un sentimiento que no pudo descifrar en ese momento.

- Anoche tuve una visita muy inesperada… parece ser que tu hijo le habló de mi a Kikyo y ella fue a buscarme para confirmar sus sospechas… ella ahora sabe que estoy aquí y posiblemente ya haya encontrado el modo de decirle sobre mi presencia en este lugar a Naraku… pero lo importante, es que a pesar de los años y del daño que me hizo, no pude evitar sentirme un poco emocionada de volver a verla, sana y salva… - dijo Kagome sin dirigir su mirada ni una sola vez a Inuno, sabiendo que si lo hacía, se pondría a llorar y no quería demostrar ese sentimiento de debilidad frente a él… no de nuevo. – será mejor que me vaya, debó de arreglar los últimos asuntos antes de entrar a la boca del lobo – continuó diciendo mientras se alejaba y le daba la espalda a su amigo, evitando así que la viese a los ojos – … posiblemente no pueda volver a tu casa en varios días y por lo mismo no veré a tus hijos, pero tú puedes decirles que necesito que empiecen con los rumores lo más pronto posible… quiero acabar con esto pronto, regresar a mi casa y vivir tranquilamente con mi hijo. – terminó de decir ella casi llegando a la puerta, pero la voz de él haciéndole una pregunta la detuvo.

- Kagome… ¿Qué sucedió con tu embarazo? – Inuno había girado hacia ella para poder realizar esa pregunta y mirar cómo es que ella reaccionaba, aun si no pudiera ver su rostro si notó el modo en que su cuerpo se puso tenso y temblaba ligeramente, de igual forma se dio cuenta de cómo es que después de unos segundos tomaba un profundo respiro, como tratando de calmarse.

- … lo perdí, el mismo día que a Bankotsu… – dijo Kagome saliendo de la habitación lo más rápido posible sin darle el tiempo de decirle algunas palabras de consuelo o de despedida… sin darle tiempo a que viera su rostro lleno de lagrimas...

+.+.+.+.+.+.+

Kagome

Tan pronto hubo salido de la mansión de los Taisho, subió a su carruaje y ordenó al cochero dirigirse hacía la casa donde se hospedaba… y como se vio resguardada por las cuatro paredes de aquel coche, fue que se derrumbó por completo… había podido resistir todo el tiempo en que les habló sobre lo que Naraku le hizo, incluso al mencionar el embarazo que había llegado a hacerla tremendamente feliz, pero cuando Inuno le hizo esa pregunta no pudo evitar que aquellos sentimientos de tristeza, desolación y sufrimiento la embargaran por completo y la hicieran perder el control sobre sí misma. Recordar ese momento exacto de la muerte de Bankotsu y de su bebé no nacido aún, le hacía sentir culpable de que esas muertes hayan sucedido, después de todo ella había sido quién había insistido en seguir con aquella venganza, pero aun más culpable se sentía al saber que por aquel entonces había hasta pedido que dejasen de estar al pendiente de los movimientos de Naraku… si no hubiesen dejado de lado esa vigilancia, si hubiese seguido con su persecución, posiblemente no habrían sido tomados con la guardia baja, Bankotsu seguiría con vida y no se habría golpeado fuertemente ni perdido a su bebe… un fuerte sollozo salió de su boca entonces… cuando habían sido emboscados, después de ver cómo es que golpeaban a su esposo fuertemente, ella se sintió realmente impotente, pero el sentimiento creció en el momento en que era encerrada en el carruaje, y esté era volcado; en ese proceso se había golpeado fuertemente en el vientre, lo sintió de inmediato… y el temor de que su hijo no nato hubiese salido dañado, la dejó inmóvil mientras el coche era prendido en llamas… no recordaba mucho de lo que sucedió en el lapso de tiempo que paso entre ese momento y cuando fue rescatada por el último aliento de Bankotsu, sólo podía recordar que en el momento en que su esposo cayó muerto en sus brazos, ella se olvido completamente de su embarazo y de la posibilidad que existía de perderlo… aún a pesar de que posiblemente no hubiese podido hacer nada para ayudar a su hijo, ella se sentía culpable de esa muerte, culpa que cargaría por el resto de su vida… pero que en esos momentos le daba la fortaleza suficiente para vengar la muerte de su esposo; ya había tenido suficiente de todos los actos despreciables de Naraku, quería terminar con él lo más rápido que fuese posible y que no descansaría hasta verlo muerto, esta vez no dejaría que él se moviese ni un solo paso sin que ella supiera lo que hacía, no lo dejaría escapar esta vez… lograría destruirlo y proteger a sus amigos y su hijo de un destino como el que Bankotsu tuvo.

Una vez que hubo contralado sus sentimientos y las lagrimas hubiesen dejado de salir de sus ojos, secó sus mejillas y respiró profundamente, no debía de dejar que nadie se diese cuenta que había estado llorando, debía de recuperar aquella mascara de tranquilidad que portaba cuando estaba frente a su familia, porque lo último que quería era causar que ellos se preocuparán… siendo que eran lo único que en ese momento tenía, y ella se había convertido en el pilar de los niños, no podía darse el lujo de caer ante el primer golpe, ni ante los que vinieran después. Estuvo sumergida en sus pensamiento todo el recorrido de regreso a la casa que ocupaba que no se dio cuenta del momento en que habían arribado, hasta que el mismo cochero le llamo por su nombre, mostrándose en la puerta del coche y tendiéndole la mano para ayudarle a bajar. Se felicitó por no haber dejado rastro del llanto que había tenido, ya que segundos después de que hubiese bajado del coche y se dispusiera a entrar a la casa, sintió el enorme abrazo que le daban dos pares de abrazos y escuchó dos muy risueñas risas que demostraba la enorme felicidad que sentían en aquellos momentos, para instantes después desligarse rápidamente de aquel abrazo y salir corriendo por el jardín mientras eran perseguidos por unos muy sucios y alegres chicos – Rin y Kohaku – dándose cuenta de que Hiroshi y Shipou se encontraba en las mismas condiciones de suciedad… sin duda alguna su pequeño hijo debió de hacer alguna de sus travesuras junto con su amigo pelirrojo y debió de involucrar a sus dos cuidadores, aunque no estaba segura de querer saber cual fue exactamente la maldad que realizaron. Viendo a los cuatros alejarse fue que una autentica sonrisa dio presencia en su rostro, ellos cuatro eran el mejor regalo que la vida podría darle, aun a pesar de que sólo uno fuese hijo suyo, pensaba al tiempo en que entraba a la casa y encaminarse a su habitación… deseaba darse un baño que la relajase un poco y después iría a hablar con los que le ayudarían en su venganza; sin embargo su camino se vio detenido cuando frente a sus ojos apareció Sango intentando resistir una carcajada que claramente deseaba salir de su garganta, y Miroku apareciendo detrás de ella.

- En verdad Sangito, creo que ya ha sido suficiente de reírte… - dijo él mientras intentaba detener el caminar de Sango y esta a su vez giraba su cabeza para que su amigo no viese su mueca divertida.

- jajajajajaja – ambos escucharon aquella carcajada y giraron sus rostros sorprendidos, encontrando a Kagome tocándose el estomago mientras en su rostro podía verse una enorme sonrisa y algunas lagrimitas salían de sus ojos, producto del ataque de risa en la que se vio envuelta después de fijarse en la apariencia de su amigo Miroku.

Y no era para menos, si antes sus cuatro pequeños revoltosos se encontraban sucios y desaliñados, la apariencia que tenía su amigo los superaba y por mucho… en primer lugar su cabello –antes elegantemente atado en una coleta– en ese momento se encontraba completamente suelto y en algunas partes enmarañado, el traje que portaba de un color azul oscuro y pulcro, ahora lo llevaba roto en varias partes y en la mayoría lleno de pasto, tierra, lodo y algún tipo de sustancia de un color blanco –que no estaba segura de querer averiguar que era– de sus zapatos sólo llevaba uno y para dar el golpe de gracia su cara estaba por completo lleno de varios arañones –que por supuesto no eran graves– y con una mueca de completa incredulidad.

Las carcajadas de Kagome se pudieron escuchar por toda la casa, haciendo sentir a todos, la misma alegría que la embargaba en esos momentos; a esas carcajadas se les unieron otras que llegaron por parte de Sango, que ya no pudo resistirse ni un segundo más. Miroku, entonces sólo pudo verlas con gesto enfadado durante varios segundos para después ser reemplazado por un suspiro de resignación y la presencia de una risa divertida, que distaba mucho de las de sus amigas.

Si el precio por ver como la alegría volvía a apreciarse en el rostro de aquellas dos hermosas mujeres, que eran sus amigas, se trataba de quedar completamente en aquellas deplorables condiciones, entonces estaba dispuesto a ser el blanco de las travesuras de aquellos dos diablillos por el tiempo que fuese necesario.

-.-.-.-.-.-.-

Continuara…

-.-.-.-.-.-.-

Notas: Por fin logré actualizar este capítulo, afortunadamente me pude dar un día para esto y así poder entregarles la continuación de este fic después de tanto tiempo… ^-^… para el próximo capítulo, Naraku hace su aparición estelar… y por supuesto más revelaciones acerca del pasado de nuestros protagonistas… por favor, apoyen este fic con sus comentarios, no dejen que lo dejé a la mitad… Nos leemos pronto!!!

.

Para escribir sólo hay que tener algo que decir.

Camilo José Cela

.

.