11 de Noviembre.
01:37:12 horas.
La Iglesia de Fuyuki queda en el extremo opuesto al templo Ryuudou, su destino. Cuando llegó al pie de la escalera supo que tomó la decisión correcta en levantarse y pasar la noche en ese lugar. Se había levantado tan aprisa y salido de la Iglesia, que ni Gilgamesh despertó. O si bien, en caso de que lo haya hecho, no decidió entrometerse.
Un paso.
Dos pasos.
Tres pasos.
Cuatro pasos.
Así, dedicándole el menor de los esfuerzos, Kirei subía la casi infinita escalera. No iba a poner más empeño en gastar el tiempo que, dada la hora que era, tenía de sobra.
