Capítulo IV

Primero lanzó improperios, después cosas, así era Astoria cuando no le salían las cosas como ella quería. Daphne usaba un muro de adorno para protegerse de las cosas que su hermana en su ataque de furia le lanzaba.

— ¡Eres una estúpida! —Hizo volar una taza de porcelana francesa, que se estrelló contra un televisor de plasma. — ¡¿Cómo pudiste confiarte Daphne!?

Daphne no sabía si hablar o quedarse callada; cada que se atrevía a articular aunque fuese media palabra únicamente aumentaba la furia de su hermana. Todo cuanto pedía la mayor de las Greengrass era salir de ese infierno. Si por ella hubiese sido nunca pisaría el departamento de su hermana es más habían pasado dos semanas del casting y ella se escondió de Astoria yéndose de vacaciones a Mónaco pero no fue suficiente.

Cuando algo se le metía a Astoria entre ceja y ceja no existía poder humano que la hiciera desistir; su último capricho era Draco Malfoy, él sería su perdición pero Daphne no quería ser quien le dijera a su queridísima hermana que con Malfoy simplemente estaba invirtiendo un tiempo inútil.

— ¡Sal de tu escondite pedazo de mierda mal parida! —Rugió Astoria.

Daphne se cerró los ojos con fuerza al tiempo que veía al techo si es que en verdad existía un Dios, entonces ese Dios tendría que acudir en su ayuda antes de permitir que su propia hermana terminara con su existencia.

— ¿Cómo pudiste ocultarme esto por dos semanas Daphne? ¡Dos semanas malditas seas! ¡Sal de una vez estúpida! Todavía no pienso matarte.

Daphne finalmente tuvo que salir de su escondite con el corazón palpitándole en medio del pecho, enfrentarse a la imagen de una Astoria consternada por la furia no era un espectáculo digno de ver; su hermana siempre fue temperamental de más y por ello fue que sus padres la mandaron a un internado en Suiza, por lo visto el internado no hizo más que aumentar la locura de su hermana. Y por si fuera poco su psicosis.

Daphne trató de hacer un último intento por acercarse a su hermana y tratar de calmarla.

—Perdón Tory, te juro que no sabía que…

Astoria se zafó del intento de abrazo que

—Cállate de una buena vez perra. —Astoria caminaba de un lado a otro; pasándose una mano por los largos cabellos casi platinos que adornaban su cabeza. —Por Dios Daphne, ¿Tan difícil fue que consiguieras ese tonto trabajo?

—Te juro que…

— Te ganó una novata; ¿Sabes lo mucho que atraen a Draco las novatas? ¿Tienes una mínima idea de lo que me cuesta deshacerme de todas y cada una de esas putas para que al final resulten interminables?

Daphne no soportaba ver a Astoria en ese estado de depresión, recordó entonces que la tal Parkinson tenía novio, por lo poco que vio se veía muy enamorada del tipo así que ¿Qué peligro debía representar? Como decían por allí "el hombre llega hasta donde la mujer quiere" La chica se notaba decente, o al menos esas pintas tenía.

—Si te sirve de algo, tiene novio.

Astoria miró largamente a su hermana, sus ojos azul grisáceo fueron navajas para Daphne. Quien jamás había visto a su hermana tan…sobresaltada.

—¿Crees que si le gustó a Draco, le va a importar que la fursia tenga novio?

Daphne en cuestión de segundos tuvo que llevarse las manos al cuello, pues Astoria lo estaba apretando.

—P…pensé…pensé que eso…

—Pobre estúpida, idiota e imbécil Daphne; cuando Draco se pone en celo, no hay novio ni Dios que sean capaces de detenerlo. Tú no lo conoces como yo le conozco.

Daphne finalmente se dio por vencida, de que Astoria estaba loca eso ya lo sabía de sobra, la duda estaba en la siguiente pregunta ¿Hasta dónde podría Astoria ser capaz de llevar su locura? Su hermana lo tuvo todo desde pequeña, no se le negó nada y por ello tenía el carácter que tenía.

Nunca nadie la defraudó ni si quiera osó darle un "no" como respuesta. En campo Draco significó un cambio, Daphne pensaba que para mal; solo que no imaginó que su hermana entre más desplantes que Malfoy le hiciera, mayor iba a ser su capricho.

Antes de que Astoria se convirtiera en su novia oficial. Draco estaba casado, Scarlett Byrne era su esposa cuando Astoria se encaprichó con él se conformó mucho tiempo con ser la querida en turno de Malfoy, en lo que este se animaba a divorciarse de su esposa, hizo de todo e inclusive algo hubo de alianza con la madre de Draco para hacer que el matrimonio tocara punto final.

Meses después Astoria sufría desconsoladamente lo mismo que a Byrne le tocó en su tiempo, solo que para colmo de Astoria y venganza de Scarlett, la primera esposa era ahora la amante, por consecuente a su conspiradora y loca hermana le tocaba ser la cornuda.

—Pues no sé tú. —Daphne procuró levantarse del sofá aprovechando ese momento de debilidad, debía salir de allí ahora que sus ruegos fueron exitosamente escuchados por el padre celestial antes de que a la bipolar que tenía enfrente se le ocurriera volver en sí—Pero yo no estaría tan preocupada. No lo sigas hostigando o esta vez vas a perderlo en serio, recuerda lo mucho que te costó tenerlo hermana.

Sin más salió del departamento tan aprisa como llegó, al salir respiró profundamente y al mismo tiempo dio gracias por seguir viva.

[…]

Un convoy de patrullas aparcaron a las afueras de las empresas Malfoy; de la principal descendió un muchacho de piel blanca, cabellos castaño obscuros, la barba podía atenuar un poco su cara de adolescente pues a los 27 años no era muy cómodo para el jefe de la inteligencia inglesa el hecho de que varios de sus insubordinados se mofasen de él a causa de sus facciones físicas.

Le mostró su licencia al jefe de vigilancia de la empresa quien sin chistar se decidió a darle el paso libre a él y a sus dos acompañantes. Potter encendió un cigarrillo mientras subía a la oficina presidencia, que curiosamente era su destino.

—¿Sabes que es lo que pienso de estas visitas verdad Harry?

Ronald Weasley se pellizcó el puente de la nariz, solía hacer eso muy seguido cuando las actitudes estúpidas y ególatras de Potter lo tenían hasta la coronilla, pero en fin quiso la jefatura de inteligencia hacer de él el jefe y no a el como se suponía que sería. Solo lo contentaron con el cargo de Segundo. Bueno si se ponía a pensar Neville era quien peor las tenía le tocaba teniente, así que debía dar gracias por los beneficios de haber sido amigo de niñez del gran Harry Potter.

—Sé que te exasperan, pero me prometí vengar la muerte de tu hermana, sabes también como yo que Ginny se voló la tapa de los sesos gracias a ese idiota no pienso parar hasta que lo vea destruido. No me hubiera importado seguir siendo el cornudo de tu hermana ¿Sabes? La adoraba demasiado, pensé que Draco solo sería un capricho en su vida tanto como fueron en su momento otros, pero me equivoqué Malfoy le llegó duro puedo deducir que se enamoró de verdad mientras que para él Ginny solo fue una más de sus tantas putas.

La rabia fluía fácilmente a través de los bonitos ojos de Potter; Ron sin embargo conocía a su hermana mejor que cualquier otro.

Sabía también que Ginny no fue todo el tiempo la tierna palomita que se mostró con Potter.

En el fondo Ginny siempre fue cruel, gustaba de usar a las personas con el fin de obtener de ellas lo que deseaba ya fuera un vestido, unos zapatos de marca reconocida, un auto o una joya cuando las había obtenido simplemente las deshechaba, hasta la fecha se preguntaba porqué no se deshizo de Harry cuando tuvo oportunidad de hacerc

Solo él podía conocer a fondo a la verdadera Ginny Weasley; su familia nunca fue rica, pero tampoco pobres podían vivir acomodadamente aunque de cuando en cuando los apretones económicos, siempre se daban una que otra vez al año. Eso fue lo que resintió Ginny el hecho de que nunca hubiesen sido gente de dinero, que sus padres no pudieran pagarle un colegio de paga o comprarle un vestido de marca.

Si alguien tuvo la culpa de la muerte de su hermana fue precisamente la propia Ginny; a su flamante hermanita le llamaba mucho la atención el ambiente de la gente pudiente como la familia Malfoy, curiosamente siempre tuvo oportunidad de moverse dentro de esos medios con absoluta libertad pues cuando se tenía un cuerpo de sirena todo era posible.

En cuanto a Malfoy; bueno así solía suceder quienes tenían el poder siempre lo usaban en su propio beneficio; Malfoy se encargó de lavarle el cerebro a Ginny cuando esta ya estaba oficialmente casada con Harry a Harry no le importó ser el cornudo de su hermana mientras se permitiera verla feliz.

Las cosas hubieran ido a buen puerto si la estúpida de su hermana no se hubiese enamorado de Malfoy.

Y por supuesto si no se hubiese tomado todo ese frasco de pastillas para dormir.

E fin, no sería él quien matara la imagen que Harry tenía de Ginny a fin de cuentas el agente Weasley tenía todo el tiempo la esperanza de que Harry descubriera con sus propios ojos. De que todo ese tiempo estuvo enamorado perdidamente de una carita de ángel, metida en cuerpo de demonio.

[…]

— ¡Treinta y cinco!

Pansy sentía que los ojos le ardían debido a la luz tan intensa de las cámaras profesionales; ello no le impedía seguir posando para ellas con la naturalidad que ya le era tan característica.

— ¡Terminamos!

Pansy dio un suspiro de alivio, a pesar de que era una tortura estar soportando esos flashes siempre terminaba muy orgullosa de sí misma, de lo que lograba captar en las fotografías. Maquillistas y diseñadoras de vestuario acudieron a ella en tropel dejándole apenas tiempo para tomarse unos traguitos de agua.

De repente cuando todo en aquella sala de fotografía fuera desorden en su estado más puro, se hizo el silencio; la gente veía con algo de temor a los hombres vestidos de negro que se acercaban a la señora Malfoy y a su hijo.

Antes de acercarse definitivamente, el hombre de lentes que lideraba aquel grupo de policía se detuvo para dar educadamente las buenas tardes.

— ¿Quiénes son? —Pansy se acercó a Dolores Umbridge quien estaba entretenida, redactando algunos pendientes en una libreta.

Dolores se apartó de la libreta por un tiempo, echó una mirada rápida al cuadro que representaban los señores Malfoy y la policía, centrando su atención nuevamente en Pansy quien veía la escena con mucho interés.

—Son los agentes Potter, Weasley y Longbothom; desde hace años el señor Malfoy tiene sus rencillas con Potter especialmente.

Pansy curvó los labios al percatarse de que las cosas entre ambas partes, se estaban poniendo color de hormiga pudo ver a lo lejos que la señora Malfoy palidecía casi hasta desfallecer, fue Potter mismo quien la sostuvo en brazos para sacarla de allí guiado por el señor Malfoy.

Dolores fue quien la sacó de su letargo había muchas cosas que hacer y definitivamente no avanzarían mucho perdiendo el tiempo.

—Bien, mejor que se la hubiese llevado estaba llamando demasiado la atención. —Pansy trató de no mirar a Dolores. — Y tu jovencita tienes que prepárate para la siguiente sesión tras bastidores, está la ropa que tendrás que usar, ¡Vamos, mueve ese bonito trasero que es para ya linda!

Pansy se fue entre risas en tanto Dolores se quedaba con el mando total del estudio el momento de la interrupción ya pasaba, todos debían volver a sus puestos.

[…]

Harry dejó a Narcissa Malfoy en un sofá, en tanto fue Draco quien se encargó de buscar los medicamentos en el bolso de su madre.

— ¿Y tus medicamentos madre?

Narcissa consciente de las miradas leonadas que le echaba su hijo, las ignoró totalmente, él estaba consciente de lo mucho que ella aborrecía cargar con todos esos cacharros llenos de medicamentos, allá adonde fuera.

—Ni te molestes en buscarlos. —Cissy se incorporó poco a poco, afortunadamente el mareo ya había pasado desde hacía mucho tiempo aún era una mujer fuerte como para que un simple mareo pudiera tumbarla. —No los puse en mi bolso ni pensaré ponerlos, en los bolsos se carga maquille, celulares, dinero, las llaves del coche e inclusive las golosinas no una medicina, esas se quedan relegadas en casa como las enfermedades.

Draco apretó con todas sus fuerzas el dichoso bolso, lo puso en su lugar nuevamente. Tratando de confrontar a Potter.

— ¿Entonces si ya la dama está fuera de peligro, creo que puedo tratar el tema que me trae una vez más por aquí?

Harry se subió a la esquina del escritorio cruzando los pies en el aire, en tanto Draco estaba más que impaciente por verlo marcharse.

— ¿Dicen que tu estuviste detrás del robo al museo la semana pasada Malfoy?

Draco se puso rígido.

Potter lo observaba muy detenidamente, como todo criminólogo haciendo su estudio de campo.

—¿Y por qué precisamente yo?

Harry se puso en pie de un solo brinco, caminó hasta Draco, cogió su mano derecha y levantó la camisa hasta donde se dejaba asumir un pequeño tatuaje en forma de Dragón.

—El conserje que entrevistamos; describió con lujo de detalles este pequeño e insignificante tatuaje, hoy Severus Snape ha sido detenido con 110 millones de dólares en el aeropuerto, ¿Cosa curiosa no? Las joyas robadas valían más o menos esa cantidad o muchísimo más. Lo que nos da a conclusión que de nueva cuenta estás metido en líos Malfoy. Despreocúpate porque no solo tú estás en problemas también lo están Nott y Zabinni

Draco inmediatamente se apartó de Potter; Sin amedrentarse levantó la cabeza y arqueó una ceja no estaba dispuesto a dejarse amedrentar por Potter.

Ni a bajar la guardia, por mucho que su eterno rival tuviese razón.

Antes de que él tomase la palabra, su madre se le adelantó.

—¿Qué es lo que en realidad busca Potter?

Harry se quedó perplejo, examinando sus facciones detenidamente.

—Solo cumplo con mi deber señora Malfoy; contra su hijo hay pruebas que lo acusan directamente de ser partícipe de un robo.

—Sabes usted que no me refiero a eso.

Harry achicó los ojos, ahora que ya entraban en calor era mejor quitarse las máscaras él la de policía y ella la de amabilidad.

—Usted no estará viva mucho tiempo mi bella señora, llegará un momento en que su débil corazón deje de latir, y cuando ese momento llegue entonces saltaré yo, para abalanzarme sobre lo poco que quede de su cachorro.

Naricssa también tenía ganas de demostrarle a ese rufián, que ella no se andaba con juegos precisamente. Tratándose de defender a su hijo se convertía en una leona dispuesta a defender a su cachorro con algo más que garras y dientes

—Pues sepa usted señor Potter, que mientras a mí me quede un halito de vida, defenderé a mi hijo hasta el cansancio no sé qué tipo de problemas existan entre usted y mi hijo, jamás dejaré de defenderlo, ahora que ya se ha quedado satisfecho lárguese de aquí su presencia solo importuna.

Harry comprendía que la visita llegaba a su fin, empero, también tenía noción de que no sería la última.

—Está bien señora Malfoy, fue un placer haber gozado nuevamente con el candor de su belleza, ya tendrá noticias mías.

— ¡Lárguese!

A una dama no se le hacía esperar Harry abandonó la empresa tan rápido como llegó no sin antes echar una mirada de soslayo a Draco.

Como le dijo a Narcissa ella no sería eterna.

Y él tenía una serie venganza que cumplir.