Hola a todos!..Aquí empiezo una nueva historia…un Spamano…mi nueva obsesión ahohohohon..sé que tengo otros proyectos….pero estoy de vacaciones y tengo mucho tiempo…no voy a descuidar ninguno…..lo prometo….sino mi cabeza envuelta en papel de regalo….además quiero hacer algo largo…
Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Himayura Hidekaz, yo sólo los tomo prestados para mi propia diversión…y la de los que leen esto…
Nota: Algunas malas palabras (Lovino's Trade Mark), usaré los nombres humanos de cada país, universo alterno, Lovino point of view….
Romano = Lovino
España = Antonio
Bélgica = Emma
Holanda = Vincent
P.D. = En un comienzo parece que va a ser un LovinoxBélgica…pero no se guíen por las apariencias….es un Spamano hecho y derecho….
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Mientras Feliciano comía la pasta que había preparado (porque yo me comí su soufflé), me comenzó a bombardear de preguntas sobre mi trabajo.
-Me enteré que tienes un nuevo jefe, ve.
-No me pidas hablar de él ahora que estoy tranquilo en mi casa.
-¿Es tan malo acaso? Pensé que jefe era el señor Antonio Fernández, ve.
-Es él y sí, es un asco.-dije molesto. Esperaba que notara mi incomodidad, sobre todo después de lo que había pasado en el bus. Pero eso es demasiado pedir al cerebro de Feliciano.
-Yo lo conozco y es una persona encantadora y amable y siempre sonríe, ve. Antes trabajaba como asesor de mi jefe y todavía me acuerdo que era él el que le ponía alegría a la oficina.
-Pues yo creo que es un idiota. Su sonrisa es estúpida y sus bromas son sólo para tarados.
-¿Por qué pareces odiarlo tanto, fratello? Si te propones conocerlo a fondo vas a ver que es una muy buena persona.
-¡¿Por qué todo el mundo me dice eso? ¡¿Qué les hace a las personas? Primero, las de la oficina; luego Emma y al final tú. Todos con el mismo cuento.-grité molesto. ¿Por qué parecía que ese sujeto encantaba a cualquiera que lograba conocerlo? ¿Estoy protegido de su hechizo o qué?
-Es queeee…¿No son los dos únicos hombres de la oficina? Debe ser más fácil relacionarte con alguien que es parecido a ti, ve.
-¡No! Ya me hartaron todos. Me voy a dormir. No me molestes hasta mañana.-Me paré de la mesa tratando de mostrarle todo mi enojo a mi hermano. Sabiendo lo que es él estará tocándome la puerta y pidiéndome perdón toda la noche. Sin embargo, ni bien puse la cabeza sobre la almohada caí dormido como un tronco.
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Al día siguiente me fui a trabajar esperando no tener que regresarme igual que ayer: parado, apretujado y con la cotorra parlante que es mi jefe. Al entrar a la oficina, me pareció sentir un ambiente algo raro. Me senté en mi escritorio como siempre y me puse a trabajar. Normalmente el jefe llega más tarde a la oficina que nosotros porque usualmente tiene reuniones de balance por las mañanas. Normalmente se aparece a eso de las nueve o diez a más tardar.
No es como si lo estuviera esperando pero ese día ya eran como las once y no había señal alguna de él. Eso era raro. Mire a Emma y tenía cara de desesperación. Capaz estarías pensando que un carro lo había atropellado. Yo creía que se había caído en una cloaca.
-El señor Antonio acaba de llamar y dice que no a poder venir hoy a trabajar. Está enfermo.-nos informó Laura, la recepcionista después de haber colgado el teléfono.
-Seguro tiene una gripecita. Habrá gente escandalosa por todos lados.-dije muy bajito. De todas maneras llegó a oídos de Emma, quien volteó a verme con enojo.
-¿Sabes qué tiene?-preguntó Olga, la señora más vieja del lugar, con un tono maternal.
-No. No he hablado con él sino con el encargado de recursos humanos. No me han dado mayor detalle.
-Qué lástima, esperemos que se recupere pronto.-agregó Rita, la segunda señora más vieja del lugar.-¿Vendrá mañana? Si no viene a trabajar por mucho tiempo nos atrasaremos con los cierres. Necesitamos que apruebe los informes sino no podremos enviarlos a casa matriz.
En ese momento se me iluminó el cerebro. No puedo facturar cheques ni letras de pago ni ningún documento sin su firma. Hoy tenía que aprobar pagos, si él no los firmas, nadie cobrará a fin de mes.
-Parece que el día de pago va a tener que retrasarse. Hoy debía enviar los recibos de los sueldos a la gerencia general pero no puedo hacerlo sin su firma. Mañana los firmará si es que viene-les informé sin darle mucha importancia al asunto.
-¡¿Estás tú loco, niño?-chilló Laura desesperada.-¿Y si no viene en una semana? ¿No cobramos?
-Como se nota que no tiene hijos que mantener.-gruñó Olga furiosa.-Ella tampoco, sus hijos ya debían estar lo suficientemente mayores como para mantenerse solos.
-Yo tengo muchas deudas que pagar a fin de mes. No puedes dejar de pagar. Lovino.-añadió algo más amable Maura, otra de mis compañeras de oficina.
-No puedo hacer nada. Yo tampoco puedo cobrar. Tenemos que esperar a que regrese de su descanso médico.-exclamé tratando de mantener la calma.
-¡Pero algo tienes que hacer! No podemos quedarnos en el aire así como así. ¿No les puedes enviar los cheques a la gerencia general?-continúo Laura igual de histérica.
-No puedo.-le respondí subiendo mi tono de voz.-Sólo van a ser unos días. ¿Qué quieren que haga? ¿Qué vaya a su casa?
-Esa es una magnífica idea.-dijo Rita con cara de esperanzada.-Puedes pasar un rato por donde vive y pedirle que nos firme los cheques.
-¡No voy a hacer eso!-bufé molesto.-Es una falta de respeto. Está enfermo y no le puedo ir a visitar de la nada pidiéndole que trabaje.
-Está bien que te preocupes por él, pero no creo que se esté muriendo como para que no pueda firmar un par de papeles.-exclamó Maura con la misma cara que tenía Rita. ¿Quién le dijo que yo estaba preocupado? No quiero ir a su casa. El único día que no viene al trabajo e igual tengo que verlo.
-No debe tener más que una gripecita.-interrumpió Emma. Ahora fui yo quien la miró con enojo.-Si no quieres ir tú, Lovino, puedo ir yo a pedirle el favor.
-No gracias Emma, ese es mi trabajo.-Ella todavía no entiende que no la voy a dejar estar con ese tipo al lado ni por un segundo.
-¿Entonces pasas a la salida por su casa?.-preguntó la vieja de Olga con su no tan usual tono maternal.
-No quise decir eso. Lo más seguro es que mañana esté aquí. No hay que ser alarmistas.
-Eres un desconsiderado.-chilló Laura sin dejar la histeria.-¿Acaso tú nos vas a dar dinero para cubrir nuestras deudas?
-Eso mismo.-refunfuñó Rita.- Estos niños de hoy sólo piensan en ellos mismos. Que a los demás les pase cualquier cosa con tal de ellos estar cómodos y felices.
-¡Está bien! Voy a ir, pero deben darme su número. Capaz no esté en su casa…
-Nueve, ocho, siete, cuatro, dos, uno, dos cuatro, nueve.-me interrumpió Laura.
-Déjenme apuntarlo.-Definitivamente un día de estos las voy a meter a todas en un saco y las voy a patear desde lo alto de una colina.-Okay, en un rato lo llamo.
-Hazlo ahora.-exclamó Olga.-Queremos verte.-Aparte de patearlas, les voy a poner vidrio roto adentro.
Marqué el número bajo los ojos de todas aquellas damas. Sonaba como si la línea estuviera libre pero nadie contestaba. Capaz estaba tan enfermo que no podía pararse a contestar el teléfono. Llamé varias veces pues cuando les decía que no contestaba nadie, ellas comenzaban a chillar como cotorras. Después de varios intentos, me contestó una voz ronca.
-¿Aló? ¿Quién habla?
-Aló, ¿Señor Antonio? Le habla…
-Hola Lovino, ¿Pasó algo en la oficina?-El tipo con las justas podía hablar. Tosía constantemente, parecía que no tenía una gripecita.
-Siento molestarlo. Sé que está enfermo.-dije esto con énfasis para que todas escucharan.-Lamentablemente hoy es el día en que debía firmar los cheques de todos los trabajadores de la oficina para enviárselos a la gerencia general, de lo contrario no podrán cobrarlos.
-Es verdad…lo olvidé. Sólo yo puedo firmarlos.
-Aquí las señoras de la oficina desean que se los llevé para que pueda ponerles su rúbrica encima.-pronuncié cada palabra muy clara para que se dieran cuanta de su estupidez.-No pueden esperar hasta mañana a que usted venga.
-No sé si pueda ir mañana. Realmente no estoy bien del todo.
-Me imagino señor.-Traté de mostrar conmiseración.-Pero creo que es una total descortesía pedirle que firme esos papeles.-Mientras decía eso, a las señoras los ojos se les salían de las órbitas como señal de ira.
-Creo que tienen razón. Es muy posible que mañana tampoco vaya a trabajar. El doctor me ha dado una semana de descanso.
-¡¿Una semana?-chillé sorprendido. Espero que Dios no me haya escuchado eso de que no quería verlo. No era para tanto.-Entonces creo que lo mejor es que pase por su domicilio con los papeles.
-Tienes razón. Te espero después del trabajo. Vivo en la residencia "Casuarinas", edificio "B", departamento 408. ¿Sabes dónde queda?
-Sí, sí he pasado por ahí. Disculpe las molestias.-Colgué el teléfono. Todas me miraron alegres como si se hubieran ganado la lotería, menos Emma. Obviamente ya sé el motivo, así que ni tomarle importancia.
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La casa del jefe no quedaba lejos de la mía. Sólo debía avanzar dos paraderos más allá del que yo me bajaba. En donde vivía era una residencia, mucho más simple de lo que pensé, considerando que tiene dinero. Estaba ubicada frente a un parque y tenía una entrada de rejas.
Pude entrar después de darle mi nombre al guardia y decirle a dónde iba. Me fui al edificio "B" y tomé el ascensor. Me bajé en el cuarto piso y toqué el intercomunicador. Me abrió la puerta mi jefe, quien tenía cara de moribundo con grandes ojeras, la boca sea y la piel amarillenta.
-Buebuenas tardes.-¿Qué coños le había pasado? Creo que le he echado una maldición.
-Hola Lovino, ¿Trajiste los papeles?-me preguntó sin su característica efusividad. Debe estar grave.-Perdona recibirte en pijama, pero hoy ni me he levantado de la cama.
-Aquí los tengo. Perdone por molestarlo.
-Voy a traer mi lapicera para poder firmarlos. Siéntete como en tu casa.-
Definitivamente no era mi casa porque la mía estaba mucho más desordenada. Todo en ese lugar estaba hecho un anís, limpio, pulcro, en su lugar. ¿Vivirá solo? Nunca me había preguntado si tenía esposa o novia. Sé que creo que está detrás de Emma, pero eso no significa que no tenga pareja.
Me puse mirar alrededor para ver si había alguna foto de una mujer. No había nada. Sólo había un portarretrato con la imagen de una pareja joven y un niño que parecía ser él. No había más. Bueno, el hecho de que su casa esté en buenas condiciones no quiere decir que viva con una mujer.
Estaba divagando en mis pensamientos cuando él apareció, tambaleándose al caminar como un borracho. De pronto, se cayó de cara contra el suelo. Corrí a ver lo que le había pasado. Se había desmayado. Traté de moverlo pero no respondía. Estaba sumamente caliente y lleno de sudor.
-¡¿Por qué me haces esto, Señor? ¡Te dije que no quería regresarme con él en el bus! ¡No te pedí que lo mataras!
-Lovinoooo-trató decir…
-¿Sí?
-Llama a mi médico…su número está en mi teléfono.-Volvió a dormirse.
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Espero que les haya gustado… …..me gustaría saberlo así que espero sus reviews…no se confíen pero esto es un Spamano-…–realmente los espero…aunque sea una palabra…..además de que así me hacen saber lo que les gusta y lo que no…Siemp[re serán bienvenidos!..Gracias por leer…!
Se acepta de todo: críticas, consejos, opiniones, maleteadas, dinero (de preferencia en dólare$), confesiones de amor (o de odio)..lo que sea menos insultos y amenazas de bomba o parecidos….
Saludos!...
