El valle de las rosas

El valle de las rosas

By: Angel Zafiro.

Summary: Ellugar donde se conocieron... el lugar donde vivieron su amor... y donde ocurrió lo inevitable... El valle de las rosas.

En el capitulo anterior:

La vida o el destino… no se a quien culpar en este momento, me habían arrebatado mi alegría con golpe certero…

Un golpe mortal…

Que me dejó vacía…

Quitándome toda mi vida…

Y mi felicidad…

Aunque lo que no pudo matar…

Fue mi esperanza…

La esperanza que prevalece…

En cada uno de los rayitos de los días…

Que esperaré para reparar lo que me fue arrebatado…

Mi corazón… mi corazón…

Capitulo cuatro:

"Reencuentros"

Confía en el tiempo,

Que suele dar dulces salidas

A muchas amargas dificultades.

Para Sakura, la vida desde que su madre y Shaoran se fueron se hizo más difícil, pues el impacto de la muerte de Nadeshiko en Fujitaka fue algo irreparable. Fue un golpe muy duro que provocó que un día, sin dar explicaciones a nadie, tomara sus cosas y se fuera sin rumbo fijo; dejando a Touya y a Sakura a su suerte.

Touya tuvo que trabajar a jornadas dobles en los establos para mantener a su hermana. Sakura quería ayudarlo en algo, lo que fuera, pero su hermano no quería que ella se preocupara por esas cosas.

Así que pasaba las mañanas en su casa sin otra cosa que hacer más que limpiar, leer un poco, o hacer la comida.

Sólo algunas veces iba al valle; no quería pasar mucho tiempo en el lugar pues su tristeza se intensificaba y le era inevitable querer llorar… llorar por todo, llorar como nunca lo había hecho. Sólo llorar.

En cierta ocasión, cuando se dirigía a lavar la ropa en el arroyo que se encuentra a las afueras del pueblo ocurrió un acontecimiento que le dio un poco de alegría a su vida, y alivió un poco su dolor…

OoOoOoOoOoO

Sakura

Llevaba mi canasta con la ropa de mi hermano y la mía para lavarla, no podía hacer nada en esta situación y sentía mucha frustración, mis ojos no podían derramar una lágrima más.

Iba llegando a mi destino cuando escuche el sonido de un relincho, agudicé el oído y lo volví a escuchar. Era un caballo y al parecer se encontraba cerca, así que guiándome por su llamado, me fui adentrando a los bosques.

Lo encontré en un claro a principios del bosque; estaba herido; me acerqué cuidadosamente para no asustarlo y evitar, que se siguiera lastimando. Cuando estuve lo suficientemente cerca le acaricié su lomo para reconfortarlo, ya que estaba echado en el suelo a causa del dolor.

Era un hermoso ejemplar de color crema, pero su crin y cola eran de tono más fuerte y oscuro. Me dio mucha tristeza verlo así; me senté a su lado hasta sentir los latidos de su corazón, eran lentos al igual que su respiración.

-"No te preocupes, todo estará bien"- le dije para tranquilizarlo mientras pasaba mi mano por su suave piel. -"Traeré a mi hermano para que podamos ayudarte, resiste por favor".

Me levanté y corrí lo más rápido que mis piernas me lo permitían. Cuando llegue al pueblo, subí la colina que lleva al castillo en el risco y me dirigí hasta los establos, ahí estaba Touya recolectando paja.

-"Hermano, tienes… tienes que… que… ayudarme". –le dije entrecortadamente por la agitación.

-"¿Qué pasa, Sakura?"- me preguntó con su tono serio, pero que denotaba su preocupación.

-"Encontré… encontré…"

-"¿Qué encontraste?"

-"Encontré… un caballo, y está herido".

Me miró con los ojos bien abiertos y no sabía que decirme.

-"Ayúdalo, por favor".- le supliqué.

Suspiró, se dio media vuelta tomó unos vendajes que me entregó, un aceite y un recipiente, en otro coloco un poco de comida para caballo y salió detrás de mí, iba muy contenta y nerviosa, sólo deseaba que el animal se encontrará bien.

Fui conduciéndolo hasta que llegamos al claro donde se encontraba el equino casi tan mal como lo había dejado minutos atrás, mi hermano me extendió el recipiente que venía vacío y dijo:

-"Ve al arroyo y trae agua".

Tomé la vasija y me volví al arroyo; llené el recipiente y regresé donde se encontraban el caballo y mi hermano, quien limpiaba la herida con un vendaje. Cuando yo llegué a su lado con el agua, lo sumergió allí.

La herida se encontraba en una de sus patas delanteras, no era muy profunda, pero sí algo grande. Recordaba que decían que, a veces, tienen que sacrificar al animal cuando se herían en esas partes, pues ya no servirán para correr.

-"Deberías darle de comer"- dijo mi hermano mientras ponía un aceite de aroma agradable.

Le acerqué la comida al equino, se encontraba muy débil y esperaba que comiera algo.

-"¿Crees que se recupere?"- le pregunté a Touya deseando que no me diera una mala respuesta.

-"Esperemos que si".

Levanté un poco de comida y se la ofrecí. Tenía sus ojos entreabiertos y supe que sentía mucho dolor mientras mi hermano le curaba la herida.

-"Tranquilo… come algo para que te sientas mejor, ¿si?".

Fue como si entendiera que no quería que le pasara nada, que se aliviara… así que dio un bocado a lo que le ofrecía; comió despacito. Le sonreí para que viera que todo iba a salir bien.

Deposité la comida en el suelo, cerca del animal para que no hiciera mucho esfuerzo y volví al arroyo por más agua pero esta vez era para que el equino la bebiera.

Cuando regresé al claro mi hermano terminaba de vendar la pata del caballo. Éste parecía un poco mejor.

Le acerqué el agua y la bebió tan rápido que teníamos que volver a llenarla.

-"Yo iré".- dijo Touya. Levantó la vasija y se fue.

Me senté nuevamente a su lado y le sonreí:

–"¿Ya te sientes mejor? Tenías mucha sed, ¿verdad? ¿Sabes? hace unos meses perdí a dos personas muy importantes para mí, una ya no está en este mundo, pero la otra se encuentra muy lejos de aquí"- me recargué en su lomo y terminé de contarle- "me encantaría quedarme contigo, ¿tú qué dices?".

El animal volteó su cabeza y me lamió la mejilla, como si de un perro grandote se tratará. Reí ante su acción y lo acaricié:

-"Ya sé, te llamaré… "Cerberos", pero es muy largo… que tal Kero, se oye mejor".

El caballo relinchó en forma de afirmación.

Ahora volvería a haber algo de felicidad en mi vida.

OoOoOoOoOoO

Toda su vida la pasó en la ciudad de Nottingham, y lo mismo hizo el tiempo… a veces amigo a veces enemigo, cambió la imagen de muchas personas, de los lugares… las estaciones pasaron, volvieron y las heridas del alma fueron curándose poco a poco.

Y así una mañana de primavera en el mes de Mayo, ocho años después de todo lo que se vivió… ocho años después de lo que verdaderamente había considerado vida… una caravana de carros elegantes y una guardia imperial custodiando la marcha… ahí, en el carro que hermosos caballos blancos llevaban, iba un hombre que no pasaba los 20 años de edad.

Su cabello color castaño chocolate era mecido por el viento que entraba por la ventana, sus ojos del mismo tono poseían destellos dorados que le daban elegancia e imponencia. Su cuerpo varonil, era calzado por una camisa en color negro y pantalón a juego, chaleco blanco y botas lustrosas e impecables.

Miraba a través de la ventana el recorrido que iba haciendo, extrañaba ese lugar tanto como la extrañaba a ella…

A ella

¿Cómo iba a olvidarla? Si ella lo había sido todo… a pesar de haber sido un niño…

¿Qué seria de ella ahora? ¿Se habría recuperado su madre? Quizás se mudaron de ciudad.

-"¿Ya vamos a llegar, querido?".- dijo la voz chillona de una mujer que lo acompañaba a su derecha.

Alejó su vista del paisaje y la miró, como siempre lo hacía, indiferente, aunque ella fingía no notarlo.

-"Ya casi, señorita".- dijo el consejero del muchacho, Wei, pues sabía que su amo no tenia ánimos de contestarle a su prometida.

Samantha Woldenberg era una chica de la aristocracia inglesa. La conoció cuando tenían 15 años y a sus padres les pareció conveniente que ellos se casaran en un futuro, así la fortuna de ambas familias crecería.

Ella era de cabellera rubia y ojos azules llenos de ambición y lujuria, tenía proporciones exuberantes, cuerpo delgado y labios finos, iba ataviada en un vestido rojo que dejaba al descubierto el inicio de sus pechos.

A pesar de tener una belleza llamativa, su mente era tan hueca que hasta una mosca ebria le ganaría. Sólo pensaba en algo: oro, riqueza y poder; además de que su alma eran tan negra y ruin que sólo esperaba el día en el que se convertiría en la reina y soberana.

Shaoran regresó su mirada al paisaje y sus pensamientos volvieron a volar hacia cierta chica de orbes esmeraldas, y como si de un tic se tratase se tomó la cadena con la estrella verdosa recordando esos momentos felices que vivió por tan poco tiempo.

Pero ya estaba de vuelta, a la tierra que lo vio nacer, y donde esperaba encontrar a la chica que le había robado el corazón y que era el amor de su vida.

Porque nunca…

Jamás la olvidaría…

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

-"Así que regresó, ¿volvió por la señorita Sakura?"

Tomoyo estaba muy concentraba en su relato que no se dio cuenta que su nieto estuviera tan contento por saber que su hermano vino a buscar a su amada.

-"Así es querido, él volvió"

-"¿Y ella donde estaba?"

-"Enseguida te seguiré contando Satoshi"

-"Quiero ir, abuela, llévame al valle de las rosas por favor, será más interesante si continuamos ahí"

Tomoyo meditó por un momento y dijo: -"Está bien, y llevaremos el almuerzo ¿qué te parece?

-"¡Sí! muy bien"- se levantó de su asiento y fue a donde estaba su abuela para que se diera prisa.

Cuando iban saliendo del salón en la terraza, un hombre mayor idéntico a Satoshi entraba por la puerta principal:

-"¡Abuelo!".-exclamó el niño tirándose a los brazos del hombre.

Si uno los veía juntos dirían que el niño era como el rey se veía en sus tiempos de juventud, aunque parecía que los años no pasaban por él, al igual que para su esposa, pues a penas sobresalían unas canas en sus cabellos azabaches con destellos azulados, en sus ojos azul zafiro enmarcados por unas gafas circulares, se podían distinguir unas arrugas muy pequeñas y solo se notaban si uno se acercaba lo suficiente.

-"Satoshi, no deberías hacer eso, estoy envejeciendo y puedes romper en dos a tu viejo con semejante fuerza".- bromeo Eriol Hiraguizawa mientras acariciaba la cabellera de su nieto, idéntica a la suya.

-"Tú no te rompes abuelo, eres muy resistente"

-"Eso dices, pero no lo has comprobado"

Fue entonces que se percató de la presencia de la mujer que amaba, quizás no fue la única, una vez se había enamorado perdidamente de una chica de ojos verdes… sonrió ante el recuerdo de esa persona y la nostalgia lo invadió.

-"¿Sabes abuelo?, la abuela Tomoyo me está contando la historia de las personas del cuadro de ahí".- dijo Satoshi señalando el retratado de la sonriente pareja.

Eriol miró a donde el niño le indicaba y otra sonrisa traviesa zurcó su rostro y otro recuerdo le vino a la mente.

-"¿Sabes Satoshi? Yo también conozco a esas personas, es más a la chica de ahí la conocí más de lo que te imaginas"

-"¡¿Conociste a la señorita Sakura, abuelo?!"

-"Así es, de hecho te puedo dar la versión de mis propios hechos"

-"En estos momentos nos dirigíamos al valle para seguir con la historia, ¿no quieres venir con nosotros, querido Eriol?" – dijo Tomoyo dando un paso adelante y tomando las manos de su esposo.

-"Me parece una magnífica idea, querida Tomoyo"

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

Eriol

Me encontraba en el coche con mis padres, yo era un niño de 13 años que se estaba cambiando de ciudad. Dejando atrás mi mundo, a mis amigos y a todo lo que yo conocía.

-"Armand dice que es una ciudad preciosa"- mi padre conversaba con mi madre sobre el nuevo sitio en el que íbamos a vivir. – "Eriol hijo, deberías hacerte amigo de Marius, es un buen chico, aunque tal vez debería decir todo un hombre".

Mi madre rió por el comentario de un padre, los "Van Hamersveld" eran otros comerciantes socios de mis padres que se dedicaban a la importación de telas y artículos finos para la aristocracia a la cual pertecíamos.

Rolé los ojos ante la mención de Marius, si mis padres querían un hijo que se la vivía en la vagancia y mal gastando el dinero, debieron de cambiarme por él.

Me quité las gafas de mis ojos (si uso gafas y se preguntarán como es que un chico como yo las usa, ni siquiera eso lo sé) y las acomodé en el puente de mi nariz después de un masaje en éste. El viaje me estaba produciendo un dolor terrible de cabeza. Y las conversaciones de los adultos que me acompañaban no me ayudaban en nada.

Así que me dispuse a observar el paisaje, parecía una ciudad muy linda, muy pintoresca para mi gusto, pues nacer en una ciudad que está modernizándose poco a poco, como lo es Londres y después caer a semejante lugar es algo aburrido.

Durante mi inspección por la ciudad pasamos por un mercado, y creo que por poco y se me caen los lentes cuando vi algo tan maravilloso como lo fue una chica de cabellera castaña. Llevaba en su cabello un hermoso prendedor de plata con una rosa; fue en ese momento que se giró al ver pasar el coche que pude apreciar sus bellos ojos verdes, eran como ver la inmensidad de un lago en ellos.

Quedé tan impactado con esa escena que en mi rostro apareció una leve sonrisa, después de todo, quizás esta cuidad sería interesante.

Llegamos a una casa en las cercanías del palacio, el socio de mi padre le había contado que el príncipe se encontraba en Londres terminando sus estudios, que fortuna la de él

La casa era tan grande como la que teníamos en Londres, al estilo barroco llena de columnas imponentes y grandes jardines, era de color azul, además de que poseía grandes ventanales y un diseño único.

Bajamos del coche y la servidumbre ya se encontraba descargando las cosas para instalarlas en las que serían nuestras nuevas habitaciones.

En la puerta principal nos esperaba el socio de mi padre: Armand van Hamersveld.

Era un hombre cuarentón de cabellera negra y ojos cafés oscuro, se veía joven a pesar de su edad, pero su barriga promovía a delatar lo contrario.

-"Adolfo, amigo mío, por fin llegan"

Empecé a inspeccionar con la mirada el nuevo terreno mientras mis padres hablaban con Armand, me urgía conocer mi habitación para poder ir a buscar a la chica de ojos hermosos.

-"Pero miren a quien tenemos aquí".- dijo Armand acercándose a donde me encontraba, detrás de mis padres.- "El mismísimo joven Hiraguizawa, ¿Cómo ves hijo? ¿Te gusta el cambio?".

'Mientras me aleje de usted me gusta lo que sea'. Pensé.

-"Deberías de pasarte un día de estos por la casa hijo, a Marianne le dará gusto verte".

Y a quien no le gustaría verse con ella, si era una belleza de mujer, lástima que para mí tenía dos defectos; el primero es que era 6 años mayor y el segundo y más importante era que tiene por hermano a un completo idiota.

-"Bueno los dejo para que se instalen, espero que vayan a visitarnos pronto".

-"Pronto será Armand, salúdame a Margaret y a tus hijos".- se despidió mi madre de Armand, así que ya era hora de conocer la casa e ir en busca de una aventura para emprender mi búsqueda de la chica linda.

Entramos al recibidor y ahí pude ver las pinturas que mi madre había empacado semanas atrás, para que estuvieran listas a nuestra llegada. Había una escalera que se partía en la mitad para poder subir una, y bajar por la otra.

Excentricidades de los ricos.

En la planta alta había más habitaciones, decidí abrir algunas puertas para saber cual era la mía y en ese momento, fue que la encontré. Estaba en el extremo derecho, no le di mucha importancia y volví por las escaleras para salir.

-"Eriol querido, ¿no piensas tomar el té?"

-"No madre, saldré un momento"

-"No tardes querido".- mis padres, suspiré, al parecer no sabían como criarme, mira que dejar que un niño ande paseando por una ciudad desconocida.

Pero eso me convenía

Salí en dirección a las caballerizas de la casa, y pedí que me ensillaran a mi caballo Spinnel, quien había llegado hace unas semanas con las cosas de mi madre.

Ya listo, me dispuse a realizar mi recorrido de vuelta al mercado donde la vi, no fue difícil, pues, al parecer, era un sólo camino desde mi casa hasta el pueblo.

Llegué a la plaza y aún se encontraba el mercado de productos lleno de gente; intenté buscarla con la mirada pero no la encontré. Lo que sí pude distinguir fue un grupo de chicas que iban acompañadas de sus nanas o sirvientas, sonrojándose cuando me veían.

¡Demonios!, ¿por qué tenía que gustarle a mujeres mayores?

Sin mucho éxito en esta aventura, me dispuse a dar un paseo por las afueras de la ciudad para que Spinnel conociera el sitio ya que seguramente no había salido todo este tiempo que estuvo sin mí.

Llegué a un arroyo y casi estuve a punto de caerme del caballo, cuando vi la cabellera castaña de una chica, mientras acariciaba a un hermoso equino color crema. Me bajé del animal y me fui acercando a la chica.

Al parecer, se había percatado de la presencia de Spinnel, por lo que volteó.

¡Era ella!, y efectivamente era tan hermosa como la había visto.

Traía una manzana en la mano ya mordida, seguramente le estaba dando de comer al caballo.

-"Hola".- ¡wow! Tiene una voz tan dulce e infantil. - "¿Eres nuevo en la ciudad?"- preguntó con una sonrisa.

Casi me derrito en ese mismo instante, pero conservé mi compostura.

-"Sí, así es, soy Eriol Hiraguizawa, es un placer conocerte querida". Tomé su mano y le di un beso, pero cuando la miré pude ver que había un aire de nostalgia, quizás por la acción que hice.

-"Yo soy Sakura Kinomoto, y también es un gusto conocerte. Pero no deberías de estar aquí, no es un buen sitio".

-"Lo mismo digo, querida".

Sonrió por la observación que le hice y miró detrás de mí, se levantó y pude ver que se dirigía a Spinnel, por lo que la seguí:

-"Es un lindo caballo".- dijo mientras lo acariciaba, era raro, muchas veces no se dejaba con nadie. –"Es de sangre caliente, alerta, nervioso y seguramente no deja que nadie lo monte".

Mi boca era una "O" perfecta, ¿Cómo sabía tanto de caballos?

-"Sabes mucho de estos animales"

Sonrió –"Mi hermano trabaja en los establos del palacio, antes solía hacerlo mi papá pero…" y ya no terminó, no supe porque pero no le preguntaría… parecían dolerle los recuerdos.

-"¿Quieres dar un paseo?, tú en el tuyo yo en el mío y después, si te atreves, una carrera ¿qué dices?".

Volvió a sonreír, tenía una bella sonrisa… muy angelical. –"Acepto el reto. Kero no se deja por nadie".

Se dirigió a su caballo y subió con mucho estilo; increíble que una chica montara tan bien, generalmente, son muy delicadas en esos asuntos; pero ella tenía una presencia que denotaba seguridad y ternura, una combinación nada común.

Nada común

Era algo que pensaba descubrir

O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O

-"Entonces la conociste cuando llegabas de Londres".- dijo Satoshi muy intrigado.

Ya habían llegado al valle y habían tendido una manta sobre el árbol frondoso que estaba sobre el peñasco.

Eriol tenía a su nieto sentado sobre sus piernas. Mientras le contaba su historia, el niño seguía fascinado con esa parte del relato de las personas que, desde que las había visto, deseó conocer.

Tomoyo también escuchaba, atentamente el relato, y por un momento sintió una punzada en su corazón al pensar que su esposo amó a otra antes que a ella. Pero así como ese sentimiento vino, así se fue. Pues Sakura era una chica muy inocente en ese entonces y siempre estuvo enamorada de Shaoran.

-"Y desde entonces nos llevamos muy bien, paseábamos con nuestros caballos pero nunca me trajo a este bello lugar, al parecer era el lugar donde sólo venía con Shaoran, por eso nunca la obligué a venir aquí".- termino de contar Eriol.

-"Ya veo".- dijo Satoshi pensativo.

-"Pero si fuimos a un lugar por aquí cerca".- dijo Eriol animando a su nieto para seguir su relato.

-"¿A dónde?".- preguntó el pequeño príncipe muy emocionado.

-"A las cascadas que quedan cerca y además hay una laguna bellísima, muchas veces nadábamos en ese lugar"

-"¡Eriol!".- dijo Tomoyo ruborizada al igual que su nieto que tenía los ojos muy abiertos.-"No digas eso delante del niño"

-"Lo siento querida".- dijo Eriol a modo de disculpa. Tomoyo se acercó a su nieto y dijo:

-"Bueno cariño continuemos con el relato…"

OoOoOoOoOoO

Shaoran

Por fin habíamos llegado al palacio, me moría de ganas de descansar de un viaje de 5 días; tomaría un baño y después me pondría a buscar lo que mi corazón anhelaba desde hacía mucho tiempo.

Cuando bajamos del coche toda la servidumbre nos esperaba y entre ella pude distinguir a mi padre. El tiempo había cobrado factura… y una muy cara. Mi madre murió 3 años después de mi partida, no murió en Nottingham, fue en Londres, en la primera y última visita que me hicieron mis padres. Su muerte había sido repentina, le había dado una fiebre terrible y no soportó a llegar aquí.

Quería regresar con ella, pero mi padre me lo prohibió, como lo hizo cuando dije que no quería dejar este lugar.

Como me prohibía todo lo que emanaba desde lo más profundo de mi corazón…

Ahora, su segunda esposa, y por obvias razones, la nueva reina, era una mujer mandona y egocentrista, de cabellos amatistas y ojos del mismo color, sólo que su mirada era fría y calculadora, igual a la de la mujer odiosa que me acompañaba.

Lady Sonomi Daidouji había sido una de las mujeres de la corte de mi madre. Así que, supongo que en cuanto supo que ella murió, aprovecho su momento y se casó con mi padre.

Ella tenía una hija, era la primera vez que la conocería, supe quien era cuando todos nos esperaban en la puerta principal, pues se parecía a su madre en lo físico, sólo que su cabello era más largo. Pude notar que su mirada era diferente a la de la reina, aparentaba ser más dulce y bondadosa.

Pero las apariencias son eso… sólo apariencias

-"Querido Shaoran, es un placer que estés de vuelta".- Sonomi me abrazó y no tuve más remedió que corresponder.- "Pero mira nada más, que muchacha tan simpática tenemos aquí, tú debes ser Samantha".

¿Simpática?

Sí, claro…

-"Samantha Woldenberg, a sus servicios mi lady"

-"Querida no hace falta que hagas eso, pronto seremos familia… miren les quiero presentar a mi hija Tomoyo, ella es unos años más joven"

-"Mucho gusto su majestad".- Tomoyo hizo una reverencia que me hizo recordar a la chica de mis sueños y no pude evitar sonreír.

-"El placer es mío Tomoyo, y llámame Shaoran o hermano, como gustes".

Ella se sonrojó muchísimo, parecía que no rebasaba los 18 años y era tan encantadora que parecía una niña más pequeña.

Me acerqué a mi padre y solamente me dio unas palmadas en mi hombro.

–"Bienvenido a casa, hijo".

-"Ya regresé, padre".- lo dije como si sólo hubiese ido a pasear por unos minutos, cuando en realidad habían pasado años.

Entramos al castillo, Samantha colgaba de mi brazo tan descaradamente, que ya comenzaba a entumecerse.

Me llevé una sorpresa al ver que algunas de las decoraciones que, en tiempos de mi madre eran de color rojizo, ahora se mostraban en tonalidades amatistas; era quizá la forma en que Sonomi quería demostrar que ella era la que estaba en el trono ahora.

-"¿Te gusta la decoración querido?".- preguntó Sonomi a mi derecha, creo que se percató de que mi atención se enfocaba en ese detalle.

-"Es… muy linda Sonomi, es tu estilo… supongo"

Ella sonrió como tomando mi comentario de una forma agradable, pero sabía que en el fondo, yo no le simpatizaba.

Era una mujer muy falsa…

Y yo lo era aún más por sonreírle cuando realmente sabía que a mí tampoco me interesaba.

-"Querido ¿por qué no llevas a Samantha a conocer el lugar?"

Lo que me faltaba, quería descansar y ahora me obligaba a llevar a mi prometida a dar una vuelta.

-"Sí, Shaoran vamos por favor".- suplicó la rubia, al parecer me acababa de meter en la boca del lobo con estas dos mujeres. Rolé mis ojos suplicando paciencia, sólo esperaba un milagro y éste llego:

-"Yo iré con ustedes, ¿qué te parece Shaoran?".- ofreció Tomoyo con una sonrisa cómplice, seguramente sabía que su madre quería fastidiarme y ella me ayudaría a mantenerla a raya.

A lo mejor ella no era tan falsa como su madre

Le sonreí de la misma manera dándole a entender que se lo agradecía.

-"No creo que debas ir querida, harás un mal cuadro".- dijo su madre con los dientes muy apretados para que sólo ella la escuchara, pero no se dio cuenta de que yo estaba parando la oreja a más no poder.

-"La ciudad ha cambiado mucho desde que Shaoran se fue, alguien debería darle un recorrido, además no tengo nada que hacer".

Me había equivocado con esta chica, era muy firme en lo que decía, las apariencias engañan… muchas veces.

Así, ante la imposibilidad de Sonomi a negarse, salimos los tres, al parecer a Samantha no le agradó tampoco la idea, pero por mí mejor, no soportaba estar mucho tiempo a solas con ella.

Nos prepararon nuestros caballos, a mí me trajeron a Thunder hacía mucho que no lo veía; lucía muy sano. Eso me alegraba mucho… el papá de Sakura había estado haciendo un buen trabajo… aunque no fue él quien nos trajo los caballos…

Samantha, aparentemente, no sabía nada de esto, por lo que el señor que nos trajo a los animales tuvo que ayudarla.

Yo no pensaba hacerlo… ¿quién se creía que yo era? ¿Su mulo?

No, su prometido

De todos modos no pensaba ayudarla.

Mientras recorríamos el camino, parecía molesta. Por mí que se ahogara en su veneno… no pensaba ayudarla en nada, y suponía que ella lo sabía.

El recorrido era el mismo de siempre, no había cambiado para nada y una vez más agradecía en el interior a Tomoyo por hacernos compañía.

Llegamos a campo abierto, la brisa del viento era refrescante y una sonrisa dilatada apareció en mi rostro, lo más probable es que en el valle las rosas estuvieran floreciendo, pues ya era su época.

-"Que bonito lugar Shaoran, no pensé que tuvieran uno así en estos sitios"

-"Pues no debes de juzgar antes de conocer, querida".- dijo Tomoyo, esta chica que había subido de extraña a hermana en un minuto, ya se estaba ganando mi confianza y ser lo que teníamos como título, si seguía así, pronto la consideraría mi hermana.

-"Ya quiero regresar, Shaoran, estoy cansada por el viaje así que vamos".- dijo Samantha, al parecer su enojo aumento más con el comentario de mi hermana.

El caballo de Samantha no respondía al movimiento que ella quería, y de un momento a otro, le dio con el fuete tan duro al animal que éste casi la tumba, pero en lugar de eso se echó a correr tan rápido que Tomoyo y yo salimos detrás de jinete y animal.

Samantha gritaba como una maniática; sabía que si no detenía al equino éste la acabaría de tumbar y las consecuencias serían graves, no es que me importara tanto ella… pero sería una vida humana la que estaba en peligro.

Thunder y el caballo de Tomoyo no corrían tan rápido y eso era una gran desventaja…

Pero lo que sucedió después no lo vi venir.

Un caballo color crema de crin y cola más oscura venía detrás de nosotros mucho más veloz y traía montada a una chica, mi corazón se aceleró al ver el rostro de la muchacha. No sabía si mi mente me estaba jugando una mala pasada, o si mi ansiedad por verla hacía que la viera por todos lados.

El caballo crema por fin alcanzó al de Samantha y su jinete detuvo con mucho estilo y destreza al pobre animal desbocado, y no conforme con eso, dejó caer a Samantha de él, quizás por haberlo lastimado, mejor quieto que en movimiento.

Samantha lloraba como loca en el piso, tanto que cuando llegué y me bajé de mi caballo, se me tiro al cuello y casi me deja sin respirar. De haber sabido quien era el salvador, o más bien, la salvadora de Samantha no hubiese dejado que me abrazara de esa forma.

Era una hermosa jovencita de cabellos castaños, los cuales le llegaban a cubrir sus hombros, llevaba un prendedor plateado con una rosa en su lado izquierdo.

Y la chica con la que había soñado tantas veces estaba ahí…mirándome con unos ojos verde esmeralda, tan grandes y brillosos al sol que eran enmarcados por unas largas y sedosas pestañas.

Sus labios eran rojos, tan rojos como los de aquellas fresas que comimos una vez de desayuno, tan rojos como la vez en que los besé.

Y su dedo meñique izquierdo era adornado con un anillo de un delgado grosor, como el que yo traía en la misma mano, no pude evitar el impulso de llevar mi mano al dije de estrella, era como si este momento lo estuviese esperando desde hace mucho tiempo, de hecho si lo esperaba, pero no con Samantha aquí

-"Sakura…".- susurré viéndola montada en su caballo.

Su mirada paso de Samantha que aún colgaba de mi cuello y veía a Sakura como si fuera un bicho raro, y después a mí… cuando me miró sus ojos se llenaron de nostalgia y una sonrisa traviesa cruzo su rostro.

-"Volviste".- dijo con esa voz tan melodiosa y angelical que tenía.

Y nuestro mundo se detuvo.

Los dos sonreímos como en los viejos tiempos.

Como cuando la conocí.

Como cuando supe que la amaba… que la amo.

Como cuando supe que ella también me amaba.

Porque los viejos tiempos no habían muerto…

Estaban más vivos que nunca…

Y así me gustaría que se quedaran…

Tan vivos como la inmensidad de esos orbes verdes que tanto anhelaba volver a ver…

Continuara…..

Notas de la autora:

Así es mis fieles seguidores aquí esta el tan anhelado reencuentro que les pareció ¿eh? Se me hicieron eternos los 10 días que estoy pensando en publicar cada semana, si es que la escuela y la inspiración lo permiten.

Se que me odiarán por traer a la "prometida" de Shaoran pero bueno, ella cumplirá con sus funciones y después la desaparezco jeje.

Espero que hayan entendido la línea temporal que utilice aquí, pero para lo que no haya va la explicación: Primero comenzamos con Sakura meses después de que Shaoran se fuera, seguido de un Shaoran que regreso años más tarde, con un intermedio del relato de Eriol de cómo conoció a Sakura y terminamos con el reencuentro que tal, ¿ya comprendieron?

AHORA A CONTESTAR REVIEWS:

Pkosa hime: Orales, 3 reviews tuyos (uno por cada capitulo) y como no te puedo contestar los tres, será únicamente en este. Muchas gracias por tus comentarios y tus observaciones, revisaré los escritos de nuevo para corregir :P, también gracias por tu apoyo y tu ánimo. Espero que pronto subas un capi de tu historia que la verdad me tiene muy intrigada. Besos.

Darkmaho: Espero que al leer esto ya te encuentres mejor de salud, pero le daré gracias a la gripa porque hizo que subieras una nueva historia que la verdad esta muy buena XD. Yo también estuvo sufriendo mientras escribía T.T pero aquí ya esta el reencuentro. Espero tus comentarios. Besos.

Goddess Aeris: Amiga sin duda te extrañe bastante esos días, fue tanta mi preocupación que en la escuela esta distraída pensando que no te hubiese pasado nada malo, pero ya volviste y eso me alegra muchísimo, jeje y claro que tienes coronita porque tu eres la encargada de revisar los detalles de mis escritos y te lo agradezco un montón. El dije de estrella es mío, me lo compré hace poco y dije "¿Por qué no lo meto como regalo :P? y aquí esta. Bueno espero verte pronto en el MSN. Besos.

Ambar: Me alegro que te haya encantado el capitulo, a mí también me gusto, pero no que se fuera Shaoran T.T (ah yo soy la autora verdad, me reclamaré a mi misma ¬¬) pero ya vez aquí esta el reencuentro, ya veremos como tomará Sakura a la "prometida" (hay que odiarla ssii ). Besos.

Amatista1986: Uuppss escribí mal tu nick en el capitulo pasado (mis más sinceras disculpas U.U me hubieras mandado tomatazos o ni review me hubieras dejado ) es increíble que todos digan que casi lloran (hubieran llorado bien jaja) pero me alegra que te haya gustado. Y espero tus comentarios de este capitulo y la actualización del tuyo. Besos.

Piwy: Pues ya vez que si hubo un adelanto al futuro, ya pasaron los años y ahora Shao se a puesto guapetón ;) además de que conocimos como Eriol llegó a la vida de Sakura, veremos más de este chico en otros capis. Ya publiqué mi otra historia y también espero tus comentarios . Besos.

VocaTeam (para Erika Kiddo): Jaja gracias por aclarar quien era del súper equipo, esta algo confundida y no sabía a quien contestar, espero que te vaya bien en tu examen y muchas gracias por tu comentario. Es cierto que la esperanza es lo ultimo que muere por eso debemos confiar para poder lograr lo que nos proponemos. Espero tus comentarios y saludos a todo el equipo . Besos.

Sumomo28: Jaja yo también me pongo loca cuando no suben capítulos de las historias que leo y por supuesto que lloré con Sakura vivió todo esto, pero bueno aquí ya esta el reencuentro y en los próximos capítulos veremos que tanto han cambiado cada uno y por supuesto tendremos que empezar a odiar a la prometida de Shaoran. Espero tus comentarios . Besos.

AdaZu: A mí también me gusto el beso, siempre he dicho que hay que hacer las cosas o después te darás contra la pared por no a ver aprovechado la oportunidad cuando la tenías, y pues todo sucede por una razón y el encuentro ya se dio . Besos.

Sakuramsn: Que bueno que me gané tu comentario, me hacen muy feliz recibir sus comentarios, y sobre Tomoyo pues ya vez aquí esta en la historia quizás en los próximos capítulos meta más acerca de ella. Espero comentarios tuyos . Besos.

Diosa Galaxy: Amiga te me desapareces mucho la escuela debe absorberte bastante, solo espero que estés bien y que apruebes todos tus exámenes. Y pues si como ya comente la esperanza es la que debe mantenernos vivos para poder conseguir lo que deseamos, es por algo que pasan las cosas pero siempre vendrán tiempos mejores que nos harán felices . Besos.

LadyCornamenta: Perdonada por no mandar review en el capitulo pasado, yo también a veces soy distraída o estoy ocupada en cosas de la escuela y no puedo leer rápido y mandar comentarios, pero con que sigas la historia y después comentes esta bien. Que bueno que te hayan gustado y ya publique la otra historia también espero tus comentarios . Besos.

Mrs. Richardson: Y vaya que si es difícil hacerte llorar mujer, ni aunque los protas de tu serie favorita se mueran no lloras (insensible ¬¬) eres rara, ¿si eres de este planeta? Jeje pero me alegro que si te guste la historia y que también te guste "Fría como el viento" (aunque no te guste Luis Miguel ¬¬ U.U) Espero tus comentarios . Besos.

Magotito-chan: Este creo que me vas a odiar después de este capítulo verdad U.U, si varios lo harán, pero debemos de esperar para ver como marcha la situación, además Shaoran no la quiere y eso es algo bueno n.n, me alegro que te guste la historia, porque la escribo para ustedes mis fieles y amados lectores, espero también que puedas leer mi otra historia . Besos.

Y antes de irme creo que nunca he contestado un review de un chico (hombres que no les de que pena que digan que leen una historia de niñas) si alguien sabe de algún chico que lea fic´s mándemelo jajaja.

Bueno ahora sí me despido y esperen noticias mías pronto con "Fría como el viento" que se va a poner bueno.

Saludos y besos a todos.

Angel Zafiro.