Capítulo 4: Una inesperada visita
Thalia y Annabeth se precipitaron escaleras abajo mientras yo las contemplaba estupefacto. Por mucho que intentara analizar la situación, no lograba entender ni la reacción de Thalia ni el porqué de esta pelea. Una vez conseguí serenarme, segundos después, me dirigí hacia la entrada del hotel, siguiéndolas. No daba crédito a lo que veía. No era la típica invasión.
Cronos no nos había mandado a sus aliados más débiles, al contrario, esta vez los que nos mandó eran grandes, fuertes y parecían de muy mal humor. Entre ellos se hallaban los gigantes. Puedo decir por propia experiencia que estos eran más difíciles de matar, es más, difícilmente salías vivo e ileso.
Una vez hube analizado el ambiente, me dispuse a alcanzar mi espada Gloriosa y salir del hotel, listo para la acción.
Debo decir que pelear contra gigantes en la entrada de un hotel de Nueva York no es algo que me agrade, pero sí me hubiera agradado más que lo que vino a continuación:
Delante de mí, a unos diez pasos, se hallaba Luke. Mejor dicho, Cronos. Luke ya no existía. Este me dedicó una medio sonrisa burlona y luego me hizo un gesto con la mano, el cual quería decir: acércate.
Debería de haberme mostrado sorprendido por el hecho de que nadie nos prestaba atención, pero no era así, ay que no era la primera vez que luchaba contra él. Todos le temían, por eso, ya fuera solo o rodeado, estaba solo en esto. No quiero decir que a mí no me diera miedo, al contrario. Lo que pasa es que mi odio hacia él era superior.
Sea como sea, me acerqué a él, dispuesto a luchar. Él, al contrario, no parecía tener intención alguna de coger su espada, o de ponerse ni tan siquiera en posición de lucha. Simplemente me observaba mientras su sonrisa iba en aumento.
Cuando estuve lo suficientemente cerca de él, decidí preguntarle sin miramientos:
_ ¿Por qué estás aquí?
El no cambió de expresión, lo cual me irritaba muchísimo.
_Estoy aquí porque quiero hablar contigo.
Esa respuesta me sorprendió.
