Hellow! q ay? espero q esten todos bien! Aki traigo el cuarto capitulo de la saga exclusivamente dedicada a Titxutemari, kien hace poco recorde, fue mi gran incursora en el mundo de los fics! con este capi ambkiero desearle feliz cumple mega atrasado,pero algo es algono? Saludos iwal a mis niñas nefath y lineth, a deimey, a narutojo y a Ichi-hana kien me alegra se haya unido a leer mis fics y a todos los que los leen y coembtan con tanto cariño! se les agradece montones! sin mas capi 4!! XD
"No robarás en domingo"
"Domingo por la noche, la noche más celebrada por los shinobis ya que el lunes de vuelta al trabajo. Es de esperarse que el casino esté a todo lo que da un día como esos. Mujeres, hombres, jóvenes, adultos y ancianos disfrutan sus últimas horas de libertad embriagándose, apostando o simplemente observando desde una distancia que los mantiene seguros del mundo de las apuestas. Ese día el Nara llegó nuevamente a aquel vicioso mundo que lo estaba carcomiendo, buscando a alguien en particular. Lo vi llegar con su cara de niño problemático, registrando con la mirada los rincones del aquel emblemático sitio, recorriendo cada curva en busca de las de ella, en cada aroma el de esa mujer, que él día anterior lo había tratado como un perro, y aún así él quedó con ganas de más."
-Si es mi amigo Shikamaru, veo que sobreviviste a la tortura clásica-rió Chouji al ver a su amigo.
-¿Has visto a Temari?
-Oie, que manera es esa de saludar a un viejo amigo…-dijo Chouji, quien su aliento estaba profundamente mezclado con alcohol.
-NO puedo creer que ya estés borracho-espetó Shikamaru viendo el estado de su amigo, y sentándolo en una banca próxima.
-Como dices, si yo no estoy borracho-lloró el Akimichi.
-No hay caso, ven acuéstate aquí-señaló Shikamaru tendiéndolo en la banca- aquí estarás bien.
Dicho esto, el Nara siguió en su búsqueda a lo largo de todo el casino, preguntando de tanto en tanto si alguien la había visto. Pero no hubo resultado alguno, todos negaban haberla visto. En su último intento se dirigió a la mesa de Black Jack.
Miró entre los jugadores, y divisó a una altiva mujer rubia con un porte bastante sensual y un vestido azotador. "La encontré" pensó él. Se dirigió a ella, cuando se hubo a sus espaldas la tomó del hombro y le dio la vuelta, pero no era a la mujer que estaba buscando.
-Ho, hola, ¿nos conocemos?-preguntó la chica.
-No lo siento, te confundí con alguien-se disculpó el chico.
-Descuida guapo-dijo la chica viéndolo sin pudor alguno de arriba abajo deteniéndose uno o dos segundos en cada parte del shinobi- porque no vienes conmigo y nos conocemos un poco mejor…
La chica se apretó al cuerpo del Nara, quien levantó los brazos para que la desconocida no los tocase, la tomó por los hombros y la apartó de él.
-Disculpa, creo que estás desubicada- indicó el Nara
-No lo creo guapo, yo sé lo que hago, ¿por qué no vienes conmigo?
- Me parece que no, estoy buscando a alguien en especial.
-Perfecto, tarado jódete entonces- espetó la extraña, al ver que la habían rechazado.
El Nara se alegró de que ella se hubiera ido, y revisó una vez más la mesa. Pero ella no estaba allí.
Desilusionado, emprendió su camino a marcharse, hasta que se topó conmigo de frente.
-Si la estás buscando, hoy ella nunca viene los domingos. Es una costumbre de ella.
-¿Cómo sabe a quién estoy buscando, Tsunade-sama?- preguntó el shinobi.
-Solo con ver tú mirada ansiosa lo deduzco. Me han dicho que los domingos ella desaparece por completo, y que se la pasa en un establecimiento llamado "Nemuri" que no queda muy lejos de aquí.
-Arigatou, Hokage sama- se despidió el shinobi, y yo lo vi marchar a través de las puertas de oro de ese castillo imperial de apostadores.
Recorriendo las calles próximas al casino, Shikamaru emprendió la búsqueda aquella mujer. En la esquina a dos cuadras al norte del casino, encontró aquel establecimiento "Nemuri" y se sorprendió al ver lo que era.
-¿Un albergue de niños?- se empecinó el ninja, cuestionando el hecho de que haría una mujer como Temari en un lugar así.
Entró al local y se encontró con una recepcionista, quien se extraño al verlo.
-Buenas, ¿en qué puedo ayudarlo?
-Busco a Sabaku no Temari.
-Oh, ella se encuentra por allá-señaló la recepcionista un cuarto marcado con un rótulo que decía "cuatro a cinco años".
Todo le encajaba cada vez menos a Shikamaru. Era demasiado extraño, no entendía la situación. Agradeció a la muchacha y se dirigió a la habitación. Halló la puerta abierta así que asomó su cabeza, solo para encontrarse con algo que le movió el corazón al shinobi.
Ataviada con un lindo yukata púrpura, Temari jugaba con los niños que se hallaban en esa habitación, persiguiéndoles de un lado a otro haciéndoles reír y gritar. De tanto en tanto, atrapaba a uno y le daba una vuelta en el aire abrazándolos por la cintura y lo dejaba después correr nuevamente. Una nena de pelo negro y largo vio al joven shinobi y con una inocente voz dijo:
-Mira Temari-sama, un joven la está viendo.
La Sabaku no se volteó solo para encontrarse con la dulce sonrisa que Shikamaru le dedicaba y que la hizo sonrojarse un poco. Los niños comenzaron a reír por lo bajo al ver a su cuidadora sonrojándose por aquel joven.
-Niños. Vayan a jugar mientras yo hablo con el joven- ordenó Temari.
-Hai-respondieron todos al unísono, dispersándose.
La chica se aproximó al usante de sombras, con cara de pocos amigos.
-¿Qué quieres Nara, acaso no aprendiste tu lección ayer?
- ¿Qué te pasa a ti Temari? Ayer me trataste como un perro, y hoy eres la persona más linda del mundo jugando con niños… ¿qué no eras una apostadora si corazón? Además por qué no estás en el casino.
- Mira niño, no soy tan mala persona. Tengo ciertos principios morales todavía.
-¿Y cuáles son esos? ¿Párteles la cara a tus adversarios y luego trata de reponerlo jugando de la buena pastora?
-No Shikamaru. Sígueme.
Temari salió de aquel recinto, seguida por el más joven de los Naras, quien no entendía su apatía. Ella lo llevó al final del pasillo, donde había una gran puerta de metal, giró la perilla que la cerraba y dejó ver a Shikamaru el más grande patio de juegos que había visto.
-Nemuri es un albergue de niños cuyos padres siendo ninjas han muerto en batalla y no hay quien se encargue de ellos- empezó a explicar la Sabaku no- no tiene fondos lucrativos y todos los que ayudamos somos voluntarios. Yo conocí este lugar una vez saliendo del casino demasiado ebria para caminar. Caí desmayada en la puerta de este lugar y ellos me recogieron y me dejaron pasar la noche aquí. Conocí la historia y todos los problemas que tienen por qué nadie les da fondos para mantener a esos niños. Esa noche me cambió la vida, así que decidí donar todo el dinero que había hecho en el casino aquella noche. Y así lo seguí haciendo…
-¿Qué me quieres decir?- preguntó el Nara, cautivado por aquella historia.
-¿Recuerdas que él día que te enfrentaste a mí te dije que había ganado cantidades enormes de dinero?- preguntó ella pensativa.
-Sí, me lo dejaste muy en claro.
-Todo ese dinero lo he invertido aquí.
Shikamaru la miró perplejo, esa mujer si tenía corazón después de todo. Ella miraba a los niños que jugaban en el patio con tanta ilusión, que podía sentirse la paz que esa imagen le causaba, luego ella prosiguió.
-Todo el dinero que le quito a esos imbéciles avaros lo utilizo para reparar las instalaciones, comprar comida, camas, juguetes… Creo que no podría darle mejor uso.
-No claro que no…-suspiró Shikamaru.
-Preguntaste porqué no estoy hoy ahí-dijo Temari- es sencillo, tengo una norma básica. "NO robarás en domingo".
-Eso no es robar- señaló Shikamaru.
-Claro que sí, es quitarle su dinero a ineptos, pero igual el domingo no se roba, por eso me vengo todo el día a ayudar aquí…
-Es admirable, lo que haces…
-Trato de compensar mi vida antes de conocer este lugar, antes era una adicta al juego solo por jugar y ganar, ahora le tengo un propósito.
-Sabes, jamás creí que tuvieras este lado tan diferente a ti.
-Ja, si tú lo dices…
Ninguno se dio cuenta cómo llegaron a estar ella recostada al hombro de él y él sobre la melena de la kunoichi. Pero no dijeron nada, se quedaron viendo a los niños jugar en un sentimiento apacible. Shikamaru ahora sí se sentía perdido, estaba totalmente atrapado por esa mujer, que cada día lo sorprendía más y más. Ella era como una cajita de sorpresas, y él la quería toda para él.
-No te creas que por dejarte tenerte así conmigo voy a caer rendida a tus brazos- susurró Temari- simplemente… necesito a alguien con quien compartirlo.
-Lo mismo dijiste ayer, y mira, hoy estoy un paso más cerca de ganar esa apuesta.
-¿Cuál?
-Tú
