Declaimer: Ni pokemon, ni Mario Bros me pertenecen, ambos son de Nintendo…y por si acaso, tampoco le estoy haciendo propaganda a los juegos de esta compañía! Si ambos salen nombrados en este fic es pura coincidencia… y porque ¿Quién no ha jugado Mario?

Capítulo III

Siguiendo órdenes.

El joven peli verde corría lo más rápido posible por las calles de Ciudad Celeste. Había recibido hace un par de días el llamado de una de sus cuñadas solicitando que la mayor de las hermanas Waterflowers se presentase en el gimnasio. Daisy, quien ya bordeaba los 7 meses de embarazo, no dudó ni un minuto en viajar a su ciudad natal, por lo que Tracey no tuvo más opción que acompañarla.

El joven de unos 27 años se paró jadeante frente a la comisaría de la oficial Jenny. La peli azul había solicitado que un miembro del gimnasio se hiciera presente lo antes posible en el lugar, pues algo se había encontrado con respecto al gran atraco ocurrido en el hogar de las Waterflowers

–¡Por fin alguien aparece! –dijo la oficial algo exasperada

–Lo siento… es que Daisy casi tuvo una ataque de nervios al ver el gimnasio… Lily y Violet están junto a Misty tranquilizándola…

–Vaya, Misty vio todo ¿verdad?

–Así es… –respiró un poco producto de la reciente carrera que había dado hasta la comisaría y continuó. –…pero que fue…

–Claro, espérame un segundo –Jenny encendió una especie de radio y hablo a través de ella –oficial Marcos, oficial Marcos, por favor traiga lo que se encontró hace un rato en la ruta Celeste- Carmín –A los minutos, un oficial llegó casi corriendo con una pequeña bolsa en sus manos –mira, ¿vez lo que esto significa?

–¿Una R?

–Así es, una letra R… pensamos que puede ser obra de alguna organización o algo por el estilo ¿No sabes de alguna que pueda usar esta letra símbolo? En mis cortos años en Kanto no he sabido de ninguna y…

-¡Ya se oficial! –Interrumpió Tracey –... ¡el Equipo Rocket!

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–¡Es imposible! –Dijo Misty golpeando la mesa de la cocina donde estaba junto a sus hermanas –¡Esos son demasiado estúpidos como para planear un asalto de tal magnitud!

–Calma feíta, los muebles no tienen la culpa, trata de beber algo…

–¡Como quieres que me calme Violet si mi gimnasio está sin ningún pokemon! , gracias a Dios tenia 3 de ellos en mi cinturón… ¡pero ninguno de los otros está, como me dices que me calme! Y el Equipo Rocket, eran unos imbéciles sin talento para robar, ¿cómo pueden haber sido ellos…?

–Hay una posibilidad. –Interrumpió Ash entrando en la cocina –Nosotros no sabemos como es realmente esa organización.

–Estás delirando Ketchum, peleamos contra ellos casi a diario durante nuestros viajes y…

–Ellos eran solo tres Misty. –dijo el joven en un tono serio –A lo mas en nuestros viajes nos encontramos con otros seis o siete; además, tú me contabas de algunos que venían a retarte al gimnasio ¿no es así? Solo piensa, puede que ellos hayan sido una tropa de perdedores, pero hay alguien detrás guiándolos, alguien que les proporcionaba el dinero suficiente como para que se hicieran hasta de las maquinarias más increíbles y pudiesen atacar.

–¿Tú como sabes eso? –preguntó Tracey.

–La Liga ha estado investigando esa organización durante años. Siempre habían sido asaltos pequeños, como los que veíamos de niños, pero de un tiempo hasta ahora esos han cesado casi por completo, dando paso a estos como los que Misty fue víctima. A la liga casi no le cabe duda que son ellos.

–Y… ¿tú investigas eso? –preguntó Tracey.

–Te equivocas, solo pertenezco al comité de los trece. Soy maestro pokemon, fiscalizamos gimnasios, lugares de entrenamientos, torneos, etcétera. Para el asunto de robos pokemon y todo eso, hay otro departamento. Aunque así como están las cosas, lo mas probable es que los maestros debamos intervenir.

–Vaya, veo que el pequeño mocoso ha crecido –dijo en tono divertido Lily, tratando de suavizar el ambiente. Era verdad Ash había crecido, aunque en un minuto Misty quiso negárselo a si misma, el que estaba frente a sus ojos tenia poco y nada del Ash que fue su gran amigo de niña.

Los siguientes días transcurrieron si mayores noticias. El moreno se lo pasaba entrando y saliendo del gimnasio, haciendo llamadas y enviando correos. Se sentía inútil, de niño habría salido en busca de los villanos y junto a su equipo pokemon los habría capturado salvando el gimnasio de su amiga, pero no pensó que el ser un maestro de la elite y dependiente de la liga, lo limitaría solo a hacer de intermediario y casi un vigilante de lo ocurrido en Celeste. Pikachu fue el único que podía ver lo frustrado que se encontraba su amo.

Pasaban los días y de los pokemon de Misty, nada. Triste se veía Psyduck y Marill caminando por el gimnasio, mientras que Gyarados daba vueltas solo en la gran piscina que ahora solo lo albergaba a él. El ver este triste escenario solo hacia que la furia y frustración de Ash aumentara a niveles casi inimaginables, sumado a que el fin de sus vacaciones de manera abrupta. No había podido concretar su viaje a Pueblo Paleta y sería otro año más sin ver a su madre ni a sus pokemon en persona.

–¿Te encuentras bien? –la voz de la pelirroja fue sorpresiva. Había encontrado un lugar dentro del gimnasio donde podía ordenar sus pensamientos tal y como lo hacia desde el balcón de su departamento todas las mañanas, solo que acá no tenia una visión de niños corriendo por las calles o mujeres despidiendo a sus esposos por las mañanas, solo veía la quietud del agua de la gran piscina del gimnasio desde lo alto del trampolín en la penumbra de la noche, lo cual agradecía en el alma tras los complicados días que había tenido desde que llegó a esa ciudad.

–Claro –mintió –Solo quería estar un minuto a solas. No podía dormir.

–Yo tampoco –dijo la pelirroja tomando cuidadosamente asiento tras el muchacho –Suelo venir acá cuando algo me molesta y necesito pensar… o bien voy a otro lugar a las afueras de Celeste, aunque claro, no es opción a estas horas de la noche. –Un incómodo silencio se produjo entre ambos muchachos. Misty había notado muy bien que ya no existía entre ambos la misma confianza que tenían en la infancia, a pesar de que previo al asalto habían pasado un rato agradable. Sabía que había una gran posibilidad de que realmente el muchacho estuviese solo queriendo estar a solas, como también puede que le estuviese mintiendo, quien sabe, ella ya no lo conocía.

Tras unos minutos, decidió romper un poco el hielo, pues sabía que Ash no haría ni el más mínimo esfuerzo para dejar fluir una conversación

–Durante la mañana telefonearon de Pueblo Paleta. –El moreno levantó la mirada; bien, tenia su atención –El Profesor Oak dijo que necesitaba que Tracey volviera al laboratorio lo antes posible y que yo fuese con él… creo que de algo quiere hablarme. –¿Y eso le importaba? Le tenía sin cuidado los planes de Misty y Tracey –Lily y Violet se quedarán a cargo del gimnasio mientras nosotros vamos hacia allá ¿tú que harás, vendrás con nosotros? –Ir a Pueblo Paleta, sin duda una idea bastante atrayente para el maestro, pero a su vez muy alejada.

–Lo siento Misty. Con todo esto de los robos supongo que lo mejor es que regrese a Ciudad Trigal y ver qué acciones tomará el concejo.

–Comprendo… –otro incomodo silencio se hizo presente por unos segundos, luego la pelirroja continuo – a tu madre le habría encantado verte

¿Madre? ¿Cómo es que ella sabia lo que Delia quería?, era obvio que Misty había tenido más contacto con su pueblo natal, de lo que él en años

–Misty yo…

–No digas nada Ash –interrumpió la joven al tiempo en que se incorporaba –Por mucho que queramos, las cosas ya no son como solían ser. La gente cambia, maduramos y eso es algo inevitable. Tu madre comprenderá, lo sé, pero… –suspiró –Ash, fue un gusto verte, y siquiera por un segundo tener la ilusión de que podríamos retomar la amistad que teníamos de niños, pero eso es mentira, más aun con todo lo que ha pasado. –Al moreno le asombraba la sinceridad con la que se expresaba la pelirroja, él también había sentido lo mismo, pero nunca pensó que el escucharlo de ella iba a calar tan hondo en su pecho ¿Qué era esa punzada? ¿Dolor acaso? Que extraño, pues pensaba que ya se había hecho inmune a ese tipo de cosas; las distancias y sus múltiples viajes habían hecho de él un hombre más bien frío con las demás personas, pero nunca pensó que con Misty sería diferente. Ella lo había visto en sus inicios, en cierta manera había sido su guía al comienzo de ese largo camino que lo llevo a coronarse como campeón y maestro pokemon. Sin duda el hecho de que la joven declarase abiertamente que ya no tenían nada que ver, era algo que hasta le parecía absurdo desde sus sentimientos, pero razonablemente estaba en lo correcto. La vida había continuado y ya no podía volver atrás.

La pelirroja no tardó en bajar desde lo alto del trampolín y desaparecer en la penumbra. Le había dolido mucho el reconocer que Ash ya no era quien solía ser, aunque ya estaba acostumbrada a la idea y lo había asimilado mucho antes de que el apareciera; pero que apareciese de la noche a la mañana allí, con la misma sonrisa pícara (que puede que haya sido lo único que conservaba de su niñez junto al cabello alborotado), habían hecho renacer en ella la esperanza de que podría tener de vuelta a quien consideró uno de sus principales pilares en su vida, aun mas importante que cualquiera de sus hermanas, o que el mismo Giorgio en la actualidad. Pero ya no era así y verlo con esa actitud fría, la había hecho sentir una vez más como esa niña de 12 años mientras se despedía de él en aquel sendero, desilusionada por no seguir con sus aventuras. Pero debía enfocarse, ya no había cabida a sentimentalismos y el mismo Ash con sus actos se lo había hecho notar. Debía velar por sus responsabilidades, debía salvar su gimnasio y obviamente, tenía que encontrar sus pokemon. Esa era su prioridad.

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–Estás obsesionada con ese juego – Dijo la joven mientras se acomodaba sus anteojos.

–¿Y que tiene de malo, acaso nunca has querido distraerte con algo que no sea un libro o un ensayo de la universidad?... por lo menos no juego Mario Bros desde mi netbook.

–Ok, ese fue un golpe bajo… ¡pero es que Pokemon! Helena… ¡estás jugando Pokemon! Y encima en horas de clases, es como el colmo…

–¡Bah! Es solo en clases que me siento aburrida.

La carcajada no se hizo esperar, pues la discusión no podía ser mas estúpida ¿debatiendo por un juego? Se supone que ese tipo de cosas se debían dejar para los pequeños de 10 a 12 años, quizás algún adolescente, pero en estudiantes universitarias si que era algo anómalo. Pero puede que su amiga tuviese razón, Helena estaba algo obsesionada con el juego y no podía negarlo, como tampoco podía negar que el jugarlo relajaba sus nervios y su constante estrés, sobretodo aquel día que había sido especialmente agitado. Anhelaba su cama.

Pero las palabras de Alexa invitándola a tomar helado fue algo que interrumpió abruptamente su reflexión y sin duda quebró esas ganas inmediatas de ir a descansar. Un helado es algo que no podía rechazar.

–Oye Helena, ¿puedo preguntarte algo?

–Claro, dime.

–Es sobre ese medallón que siempre llevas. Estaba observandolo ¿qué significa la sigla que esta tras él?

–Eh… – Helena se miró el medallón que colgaba de su cuello. Lo traía desde que era una niña, había sido un obsequio de su madre cuando cumplió los 10 años y desde ese minuto nunca más se separó de él. En la parte delantera figuraba una linda piedra color verde esmeralda adornado con pequeños detalles impresos en el metal donde se posaba. En la parte trasera estaba la inscripción que decía su amiga – ¿Te refieres a Adzu? Pues no se... mi madre dice que es herencia familiar, así que tienen que ser las iniciales de mi bisabuela o algo así.

–Vaya, llevas ese collar y nunca te has preocupado por saber que significan las letras grabadas en él.

–fue un regalo de mi madre Alexa, ¿quiere verlo? – la joven de anteojos asintió por lo que Helena no tardó en quitarse el medallón y pasándoselo agregó – Nunca me dijo que era lo que traía escrito, solo insistió en que lo cuidara y que algún día sabría bien qué hacer con él.

–Eso suena a película de misterio

–No tanto. O sea, eso vienen diciendo todas las generaciones que lo han tenido, así que supongo que cuando tenga una hija, a los 10 años se lo daré y le diré lo mismo. Creo que a eso se refieren

–Igual es lindo, parece pieza de museo.

–Por eso lo llevo a pesar de que pesa un poco.

Luego de examinar el collar, Alexa se dispuso a entregárselo a su amiga, pero en un descuido el medallón se soltó de las manos de la joven y rodó por el suelo hacia una poza de agua.

–Pero que… ¡Alexa ten más cuidado! – la morena se apresuró en ir tras la joya, mientras su amiga se quedaba mirándola algo descolocada.

–Tranquila, es solo un poco de agua y tierra, no… – en eso ambas muchachas quedaron estáticas al ver como un colorido pajarillo se había posado cerca del medallón y lo observaba con atención.

–El pájaro se lo va a llevar… –murmuró Helena, al tiempo en que el pequeño seguía observando curioso la joya y ponía una de sus patas sobre él – por tu culpa ese pájaro se lo llevará…

–Eres escandalosa, no soportaría el peso, si es un pequeño pajarillo – tras decir esto Alexa se apresuró a espantar al ave quien desapareció volando al momento en que su amiga se acercaba y cogía el medallón.

–Mamá me mataría. – Murmuraba al tiempo en que lo limpiaba con sumo cuidado – Al menos no tiene ni un rasguño. – Con delicadeza descubrió su cuello y posó nuevamente el medallón en su lugar. En eso una fría brisa caló hasta lo más hondo de ambas muchachas, dándoles calosfríos. El clima cambió, de un radiante sol de día primaveral, un viento frÍo se abrió paso y las nubes comenzaron a cubrir el cielo de gris.

–Creo que ya no podremos tomar helado – dijo Helena muy a su pesar.

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El regreso a Ciudad Trigal fue diferente a como o había planeado y mucho más silencioso que al momento de partir. No había podido concretar los planes de ir a ver a su madre, mucho menos ver a sus pokemon en persona.

–Deben odiarme – pensó el entrenador mientras tiraba las llaves sobre el mesón que dividía la cocina estilo americano de su living. Acongojado se recostó en el sofá gris que adornaba su departamento y tirando sus zapatillas, decidió que era un momento propicio para descansar.

Pikachu solo lo miraba. Sabía que las cosas no habían resultado como a los 10 años él y su amo soñaban, pero que se le iba a hacer, se tenían el uno al otro, debían apoyarse y cumplir con lo que exigía el título que tanto les había costado conseguir. El roedor dejó que Ash descansase unos minutos y luego le golpeó la cabeza con su cola en señal de que debía realizar las tareas pendientes. El maestro comprendió el mensaje. Muy a su pesar volvió a tomar las llaves de su motocicleta y se dirigió al edificio de la elite.

El ambiente que había en el gran rascacielos no era el mejor. Las personas iban y venían de un lado a otro, algunos haciendo llamados telefónicos y enviando mensajes sin parar, mientras otros al ver al moreno murmullaban. Era oficial, ya se habían enterado de los últimos acontecimientos.

Llegó al piso donde los maestros se reunían, y vio que los ánimos tampoco eran los mejores. A penas puso un pie fuera del ascensor, la secretaria se le acercó con una cara de espanto y de preocupación.

–¿Qué creían, que unos ladrones me harían daño? – dijo Ash sin esperar a que la mujer esbozara palabra alguna.

–Claro que no, pero las cosas han empeorado desde que te fuiste de Celeste – interrumpió Lance, quien había salido de su oficina apenas vio arribar al moreno.

–¿En dos días? Imposible…

–Han asaltado el gimnasio de Cuidad Plateada.

La noticia le sentó como un balde de agua fría. Hace años que no veía a Brock, y sabía bien que el ya ni era el líder oficia del gimnasio, pero su familia seguía a cargo por lo que era obvio que igual el problema le afectaba directamente. El entrenador tomó asiento en uno de los sillones que estaban en la sala de espera y se revolvió su cabello en señal de preocupación. Se sentía inútil, y directamente responsable por lo ocurrido. Quizás, si hubiese actuado antes, haría podido hacer algo.

–Se como operan Lance, no puedo estar acá simplemente haciendo papeleo…

–No sabes Ash...

–¡Los vi en Ciudad Celeste, estaba allí cuando hicieron el asalto!

–Aun así no los pudiste detener…

–¡Somos los mejores entrenadores del país, por qué insistes en que nos quedemos aquí viendo como secuestran a los pokemon! – el tono de voz del joven había aumentado, haciendo que sus gritos no pasaran inadvertidos para otros miembros del concejo de maestros que se encontraban en el edificio. Un tenso silencio se sintió en el lugar mientras Samantha, quien había salido de su oficina, se acercaba a Ash y ponía una de sus manos en el hombro del chico..

–Ash tiene razón.– dijo con determinación la joven rubia – Somos los mejores del país, hemos vencido a todos los gimnasios ganando la mayor cantidad de trofeos y sobretodo, amamos a los pokemon. Si estamos acá no es solo para presumir nuestras habilidades, sino para demostrarlas.

–Están dementes – dijo otra de las entrenadoras – Es diferente ganar un torneo que a una organización delictiva y…

–¿Y cual es el problema? ¡Somos maestros pokemon, si ya la policía no puede con esto, es nuestro deber intervenir!

–Maestros, pero no superhéroes Samantha – agregó Lance – Y no se hable más del asunto. Haremos un comunicado público para que la gente esté tranquila y diremos que la liga estará atenta a los detalles. No saldremos a cazar ladrones por allí. Y Ash, – el joven seguía cabeza agacha en el sillón – sé que es duro, pero es hora de madurar. Puedes tomarte unos días si quieres, pero te necesito atento con los informes de los gimnasios que visitaste. – Dicho esto, el hombre se dirigió al resto de las personas presentes – ¡En fin, a trabajar señores, el espectáculo terminó! y tranquilos, aquí no pasara nada, la liga no será asaltada.

Todos lentamente volvieron a sus puestos de trabajo dejando a Sam y Ash sentados en el hall. La impotencia en ambos jóvenes se reflejaba en sus rostros.

–Son ridículos – murmuró la rubia.

–Creo que no nos queda más que obedecer. – dijo Ash incorporándose ante la mirada incrédula de la joven y Pikachu –Ordenaré mis informes – tras esto se recluyó dentro de una de las tantas oficinas presentes en el edificio.

Samantha no lo podía creer. Durante su viaje por Jotho supervisando gimnasios, no había escuchado mas que referencias positivas sobre un entusiasta Ash Ketchum que perseguía el sueño de se un maestro pokemon y cuyas hazañas aun eran recordadas a pesar de haberlas hecho de niño ¿era el mismo que ella conocía y que ahora acataba una orden resignado? Observó como Pikachu seguía allí, parado frente a ella mirándola con sus pequeños ojos redondos, casi indicándole el camino que la joven debía tomar.

–Lo se Pikachu… creo que la que tendrá que tomar cartas en el asunto, soy yo. – Dicho esto se levantó de su asiento y salió lo más rápido posible del edificio.

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Sumergido entre cerros de informes correspondientes a los gimnasios visitados, el día había sido casi una tortura para Ash; no sabía qué sentido tenía, pues casi la mayoría ya no estaban en el estado en que él los había observado, (hasta parecía que habían esperado a propósito que el fiscalizador pasase para realizar los asaltos) pero la liga era más burocrática de lo que él había pensado de niño.

–Creo que ser maestro no era tan divertido como pensamos Pikachu – decía el entrenador mientras agrupaba en un estante el ultimo lote de carpetas.

No supo como llegó a casa. Agotado, tiró las llaves y se tendió en el sillón casi como dejando caer un saco en el piso. No quería pensar en nada, no quería saber de la liga, quería olvidar que había hecho esa visita a los gimnasios de Kanto; olvidar los asaltos, olvidar la cara de decepción que Samantha, de Misty… Misty, ¿Cómo había permitido que ese abismo se crease entre él y la que fue su mejor amiga? Seguramente ella lo estaría odiando por ser como era y… el abrupto sonido del teléfono desvió su atención.

–Maldita sea – refunfuñó mientras se paraba frente al aparato – ¿Diga?

–Hasta que al fin contestas Ketchum –una voz extrañamente familiar sonó al otro lado del auricular – ¿Qué? ¿No vas a decir nada? ¡He telefoneado a tu casa durante toda la tarde y es hasta esta hora que me atiendes! Mínimo merezco un que tal, ¿no lo crees?

–Disculpe… con quien…

–Bah, ¡esperaba cualquier cosa, menos que desconocieras la voz de uno de tus mas antiguos rivales!

¿Dijo rival? No podía ser, habían pasado años desde que había hablado con él por última vez. No dudó en apresurarse a encender el monitor para comprobar sus sospechas. No cabía duda, del otro lado un joven de cabello castaño desordenado, luciendo una camisa negra cubierta por un delantal blanco, se encontraba con un gesto de suficiencia ante la cara sorprendida del entrenador.

–¿Ga... Gary?

–¿Y a quien esperabas, a Santa?... Ha pasado mucho tiempo Ash.

Los ojos caramelo del moreno se habrían casi de manera exorbitante. Esperaba cualquier llamada, de su madre, del profesor, ¿pero Gary? Lo último que había sabido de él era que estaba estudiando en el extranjero hace poco mas de tres años y por medio de las revistas. Sin duda era uno de los investigadores pokemon con más futuro y más prometedores gracias a los aportes que, junto a su abuelo, habían realizado al mundo pokemon y por supuesto, además de ser famoso con las chicas, aunque eso era bien sabido que para el castaño poca importancia tenía.

–Pero… ¿Por qué me llamas?

–Ni que estuvieses aislado del mundo todo este tiempo Ash, parece que Misty tenía razón al decir que tu tacto con los humanos era horrendo –¿Misty? ¿Acaso le había dicho algo? ¿Ellos seguían en contacto? – ¡Hey Ash! ¡Baja de la luna y presta atención! – Gritó el castaño a través de la pantalla –Necesito que viajes a Pueblo Paleta lo antes posible. No me interesa que estés ocupado con tus asuntos de esa liga de ñoños o algo por el estilo. Mi abuelo te quiere acá a más tardar dentro de una semana. Como sé que vendrás en tu motocicleta y no en el tren bala es que no te exijo menos tiempo. Así que toma el Ferri, que es el único lugar donde te permitirán subir con tu querido bebé, ¡y ven de inmediato!

–Gary yo no puedo…

–No está en discusión si puedes o no. ¡Debes venir y es urgente! Hay algo que se tiene que discutir y no puede ser por teléfono. Te espero.

–Pero Gary… –no había más que decir, la pantalla se había apagado. – No tengo porque hacer lo que este engreído dice – dijo dirigiéndose al roedor amarillo que miraba la escena con curiosidad – Mejor me voy a dormir. – No alcanzó a dar dos pasos cuando un potente rayo calló sobre él, inmovilizándolo en el piso. Un furioso Pikachu se paró frente a él haciendo ademanes con sus patas y reclamando en su idioma algo que solo su entrenador podía descifrar. El timbre anunciando que alguien llegaba lo hizo levantarse a duras penas, viendo como su pokemon aun lo miraba con cara de pocos amigos. Al abrir la puerta, vio a una decidida Samantha, que cruzada de brazos lo miraba con la misma cara que su pokemon.

–No tienes excusa Ash, ya está todo arreglado para que hagas lo que tu amigo te acaba de decir.

–¿Pero cómo es que tú…? – preguntó con extrañeza el pelinegro.

–Tengo contactos. Ahora arregla esa cara, que partiremos esta misma noche.

Ante esto no tenía elección, debía emprender el camino hacia Pueblo Paleta.

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Bueno, se que antes del fin del mundo debo actualizar mis fics… o por lo menos los de pokemon.

Había estado pensando en hacer un especial 21 de diciembre, aprovechando el producto "Fin de mundo" y el pánico colectivo ¿pueden creer que las velas se venden por montones hoy en día?... Pero bueno, este no es el tema.

¡Aquí les he dejado el tercer capítulo de mi querido fanfic! Muchas gracias a quienes se han dado el trabajo de leerlo, y más aun a Andy quien le da el visto bueno antes de que salga a la luz ^^

Por cierto, no sé si notaron que ahora si tiene separaciones… bueno, en capítulos anteriores igual los tenia, solo que fanfiction me los sacó U.U

L' Fleur Noir: ¡Siii! Iris con Brock ¿por qué? ¡No tengo idea!... la verdad se bien poco de Iris, pero creo con lo poco que manejo, es como lo único que me agrada de pokemon blanco y negro en cuanto a personajes, quizás por eso la puse con otro personaje algo más clásico (y…no me gusta Iris con Cilan).Ahora, para la acción y el romance de lleno, creo que se tendrás que esperar un par de capítulos más… aun debo terminar de introducir algunos personajes, o por lo menos que los conozcan un poco mas

naliaseleniti: La verdad, si, era una estupidez que no haya puesto a Misty desde un principio como protagonista… pero no sé porque presiento que llegará un minuto en que querrás mandarme el fic por la cabeza… xD

Mistyket: ¡El título es lo que más me gusta de este fanfic!… jejejeje.

SirenaMisty:¡ Mil gracias por la corrección! Si no hubiese sido por tu review, no me habría dado cuenta que a uno de mis pokemon favoritos le escribí mal el nombre y de paso, que fanfiction me había borrado los separadores jejeje… ¡asi que mil millones de gracias! Por cierto, sigue publicando fanfics... porque la parecer hay un ramo en el que deberé rendir examen (espero que no… pero por si las dudas,¡ya que tu cábala de verdad es efectiva! Jejeje)

MayHimemiya: ¡Siiiii, Brock e Iris! jejeje… insisto, Iris con Cilan no me gusta y Brock… si, es interesante este shipping (que creo que no tiene ni nombre jajajaja). Espero no decepcionarte porque si espero que tenga acción y romance. Aunque insisto, hay que tener un poco de paciencia.

A todos, ¡muchas gracias por leer! Obviamente Reviews siempre son bien recibidos, y alguna opinión o sugerencia ¡mejor aún! Si encuentran algún error no duden en corregirme, me ayudan bastante :)

¡Saludos a todos y nos estamos leyendo! :D