Fanfic inspirado en un pequeño cómic de T助( _tsk03_).
Los personajes no me pertenecen sino a Fujio Akatsuka. Yo no gano nada más que alivio en mis noches de insomnio con esto.
Advertencias: Alternative Universe (aquí aparte de lo que el título indica, los séxtuples no son hermanos), Ooc, Yaoi, posible Gore, lenguaje explícito y lo que se presente en el camino. Si algo de esto no te gusta, te invito cordialmente a abandonar el Fanfic.
.
.
.
Nos vio, lo vimos, nos vio, y fue ahí cuando gritó. O lo hubiera hecho, de no ser porque Osomatsu corrió a cubrirle la boca.
-Shh shh shh shh shh… calladito te vez más bonito.
Bien, admito que hasta yo pensé que la mordida que le dio ese niño se la merecía, pero no podía dejar que esto se saliera de control.
-Hey, hey stop. Calma, no somos ladrones ni nada, sólo estábamos buscando un refugio, no te haremos nada, I promise you.
Levanté mis manos en signo de paz, reforzando mis palabras, mientras Osomatsu lo soltaba y se retorcía en el piso.
-Di lo que quieras, yo igual llamaré a la policía.
-Oh hazlo mocoso –dijo Osomatsu terminando de lamentarse. –pero si acaso eres un poco consciente de la mierda que está pasando afuera, sabrás que no te van a contestar.
-¿Eh? ¿Qué está pasando afuera? –preguntó completamente extrañado, mi compañero y yo nos sentimos francamente anonadados ¿cómo era posible que no se hubiera dado cuenta?
-Verán, hoy no fui a clase porque me encontraba enfermos, así que me he pasado todo el día jugando. Hablando de eso… joder que tarde es, mamá debe estar cabreadísima conmigo porque la ignoré para ir a comer –sumergido en sus divagaciones, parecía no estar al tanto de que su madre no estaba en casa.
-¿A-así que no estás sólo? –pregunté.
-¿Qué dices? Si mi madre fue a hacer la compra al medio día, de seguro que debe estar en la cocina o viendo el programa ese que le gusta ver… Por cierto ¿cómo entraron?
Intercambiamos una mirada.
-Por la puerta de la cocina, Karamatsu y yo vimos la puerta abierta.
-¡¿Qué?! ¿Y mamá los dejó? –su semblante cambió por completo. –No lo creo, ella no es así, ¡seguramente ustedes le hicieron algo!
Fue tan rápida su salida que a duras penas pudimos reaccionar, el chico se encontraba abriendo y prendiendo todas las luces mientras llamaba a su madre. La cual no se encontraba ni en la planta alta y aparentemente tampoco lo hacía en la planta baja.
Osomatsu se encargó de apagar nuevamente las luces mientras yo corría a alcanzar al chico en el piso de abajo.
-¡¿Qué le hicieron?! ¡¿Dónde está mi madre?!
-Cálmate, no grites.
-¡No marica de mierda! ¡No me callaré hasta que me respondas!
-O-oye, de v-verdad. Tienes que tranquilizarte.
-¡Vete a la mierda tú y el otro ma-
Sus bramidos se vieron detenidos por el puño de Osomatsu, quien, rojo de la ira, sólo así pudo callarlo. Se encontraba harto de todo el griterío de ese mocoso estúpido.
-A ver tú energúmeno de mierda, ni él ni yo sabemos dónde coño está tu madre. No es nuestra culpa que tú, puñetero otaku, no te hayas dado cuenta de que tu madre no regresó nunca porque el maldito mundo se fue a la puta y ya nada será como antes. Así que más vale que relajes tu asqueroso ano, nos escuches y actúes con un poco de cerebro ¿entendiste?
Aquel discurso dejó a sus oyentes anonadados, nadie se esperaba que aquel tipo en traje de enfermera soltará algo como eso.
-E-entiendo.
-Bien, primero ¿cómo te llamas?
-Eh… Osomatsu, no creo que sea buena idea hablarle en ese tono…
-Hum, no impota. Me llamo Yamamoto Choromatsu. –Respondió con todo el asco que una persona podía utilizar.
-Bien Yamamoto-kun. Mi nombre es Matsuno Karamatsu.
-Ah sí, y mi nombre es Sakurai Osomatsu.
-Así que el enyesado es el señor Matsuno y el travesti ese es Sakurai.
-O-oye –gruñó con un puchero –respétame a mí también, después de todo soy un adulto.
-Sí, lo que digas, señor trasvesti.
Observando la situación y la aparente molestia entre el travesti y el niño otaku, Karamatsu decidió intervenir, no podía dejar que la situación empeorara y existiera tensión entre ahora aliados.
-A-así que no sabes qué está pasando. –Interrumpió la pequeña discusión que se había formado entre esos dos.
-No. –Respondió simplemente el chico de verde. –Si fueras tan amable de decirme lo que sucede te lo agradecería mucho.
Suspiró, a pesar de haber visto y sentido en carne propia el horror de lo que era este nuevo mundo, le costaba demasiado ponerlo en palabras. Peor aún, tener que explicárselo a un niño. Decirle que ya no podían salir sin temor a la calle, que ya no había humanos sino bestias (algunas peores que otras), que ya no iría a la escuela, que posiblemente sus amigos estuvieran muertos, al igual que sus padres… Mierda, no quería tener que decirle eso. Sin embargo él se metió en ese aprieto.
-Sucede que estamos viviendo un apocalipsis zombie, sí, cómo en las películas, o al menos eso parece. Karamatsu y yo venimos de un hospital al este de Shibuya, como podrás notar, así que podemos asegurarte que todo en el exterior está perdido.
Bien, Osomatsu no era del tipo que se iba con sutilezas. Volteó a ver a su nuevo compañero. Los miraba pasmados, algo atontado gracias al informe de la situación, pero vamos, cualquier persona se asombraría con tal noticia surrealista.
-¿Quieres decir que todo Japón está perdido?
-Yo diría más bien el mundo. –Comentó Osomatsu rascándose la nariz, pareció darse cuenta de que la había cagado.
Choromatsu salió corriendo en busca del teléfono. Marcó apresuradamente, y al ver que no contestaba nadie volvió a hacerlo. Lo repitió varias veces, con la preocupación y el dolor adueñándose de sus expresiones.
Dieron un paso para detenerlo, pero como si lo presintiera, arrojó el aparato contra el suelo.
-No me contestan. –Fue lo único que dijo. Y subió parsimoniosamente rumbo a su habitación. –Si me necesitan, iré a terminar la partida.
El silencio sepulcral que dejó su partida era absurdamente incómodo.
-Venga Kara, deberíamos comer algo.
-¿Crees que esté bien?
-Si bueno, lo dudo. Pero su luto no debe impedirnos recobrar fuerzas.
-Sí… le prepararé algo para comer a él también.
-Oh Kara, eres tan amoroso –dijo con mimo y un gran deje de burla –no cabe duda que serías una buena esposa.
Si las miradas mataran, Osomatsu en ese momento se encontraría varios metros bajo tierra.
-Calla, que yo no soy el que está vestido de enfermera.
-Eres tan cruel. –Fingió llorar.
La cena improvisada de Karamatsu fue un éxito, al menos entre los dos adultos ahí presentes. Después de todo, el entrenamiento que le dieron en el restaurante había servido de algo. Él era un buen cocinero.
Surgió entre ambos una charla despreocupada que contrastaba mucho con la situación. Hablaron un poco de gustos, de puntos de vista sobre ciertas situaciones, el trabajo de Karamatsu y de cómo llegaron a este momento.
-Por cierto, tú aún no me has dicho que hacías en el hospital disfrazado de enfermera y con un arma en el culo.
-¿Qué quieres que te diga? Soy un hombre misterioso.
Soltó una carcajada tan fuerte que no dudo que media comunidad zombie lo hubiese escuchado.
-Misterioso, sí como no.
-En serio –hizo un mohín. –lo que pasa es que aún no has conocido mis capacidades.
-Créeme que no quiero conocerlas. –Ahora fue el turno de reír de Osomatsu.
-Las harás, las harás. Ja ja bueno, eso era parte de mi trabajo.
Aquella afirmación lo dejó como al principio, sin idea alguna de lo que estaba hablando.
-¿Cómo que parte de tu trabajo?
-Pues sí… ya sabes… yo tenía que investigar algunas cosillas de aquel lugar.
-…
-No me mires así, Karamatsu. Está bien –dijo a regañadientes –yo trabajo para una agencia de investigación… privada. Un cliente nos pidió que averiguáramos que se traían en manos los altos mandos de aquel lugar. Pero lamentablemente no pude terminar de averiguarlo.
Se suponía que la próxima semana me iban a mandar al Área Norte, donde estaba el nido de ratas haciendo sus experimentos… ¡Ah! Qué triste puede ser la vida. –Al terminar de decirlo se recostó despreocupado.
-¿Experimentos? –preguntó extrañado.
-Supongo que si el mundo se fue a la mierda da igual si sigo o no con el voto de confianza. –Se volvió a sentar con semblante serio. –Teníamos información de que en el hospital Norte se llevaban a cabo ciertos experimentos con humanos. No sabemos qué buscaban, sin embargo aquella persona que nos pidió a mí y al jefe investigar, dijo que estaban buscando la manera de crear una nueva enfermedad viral, algo tan destructivo que desencadenaría en una crisis global. Como la peste negra pero peor.
Lo que acababa de decirme me descoloco por completo. -¿Por qué querrían hacer eso? -Ni siquiera fui consciente de que formulé mi pregunta en voz alta hasta que me contestó.
-Realmente no lo sé –respondió recostándose nuevamente –imagino que por dinero y poder, o algo así.
La conversación se dio por terminada y ninguno volvió a decir palabra. Era un tema para pensar. ¿Por qué alguien haría una cosa como esa?
La noche siguió avanzando, y con tremendo cansancio sobre nuestros cuerpos, era hora de ir a dormir.
Subieron con los pies arrastrando, les dolían después de todo lo que les había tocado correr. Estaban exhaustos, sucios y pensativos. Demasiados acontecimientos para una vida.
Karamatsu subía con un plato en manos, no podían dejar a Choromatsu sin cenar.
La puerta de su habitación estaba abierta y él se encontraba enfrascado en el ordenador. Era una suerte que el sistema eléctrico siguiera intacto.
Se dieron una mirada preocupada, el chico parecía sumergido en internet leyendo varias páginas a la vez.
-Encárgate de él –dijo Osomatsu –yo iré a ver si queda agua suficiente para ducharme.
Sin más que decir se fue rumbo al baño.
-Hola Choromatsu-kun. Pensamos que estarías hambriento. Aquí tienes la cena.
-Hum.
-¿Qué haces?
-Investigo.
-Ah vale… yo….
-¿Apagaron todas las luces de la planta baja?
-¿Eh? Yes, of course.
-Bien… en la habitación de enfrente encontraran ropa de mi padre, tal vez no sea mucho pero peor es nada.
Este extraño ambiente le estaba poniendo los pelos de punta, el chico no despegaba los ojos del ordenador mientras seguía dando órdenes de que aprovecharan el agua, usaran ropa cómoda, reunieran provisiones y otras cosas más.
Él en cambio se dirigió a la habitación señalada, de esa manera podría darle un cambio de ropa al pervertido ese de Osomatsu cuando saliera de ducharse. Estaba en ello cuando toda la casa se sumió en obscuridad.
Escuchó un gritito desde el baño y otro proveniente de la habitación de enfrente, salió corriendo al mismo tiempo que los otros, encontrándose en el pasillo.
-¿Qué ocurrió? –preguntó Osomatsu.
-Era demasiado bueno para ser verdad. –Contestó el menor. –El suministro de energía ha colapsado.
-¿Qué haremos ahora?
-Eso es obvio. Bloqueemos las entradas, ya no estamos a salvo en mi casa.
Ni lentos ni perezosos fueron a la planta baja, corrieron cumpliendo las órdenes de Choromatsu, bloqueando las puertas con los muebles, cubriendo las ventanas y así hasta que terminaron sentados en la habitación del muchacho.
Ninguno tenía idea de lo que sucedería ahora.
Acomodados en el frío suelo, ensimismados en ellos mismos. Osomatsu se congelaba, puesto que seguía cubierto únicamente por una toalla, Karamatsu con su brazo enyesado gruñía por el dolor que había provocado el sobresfuerzo, Choromatsu no estaba mejor, parecía a punto de llorar.
-Deberíamos dormir.
Los otros dos presentes miraron extrañados a Karamatsu.
-¿Qu…
-Tenemos que recobrar energías para mañana. Sea o no seguro quedarnos aquí, debemos estar listos.
Nadie pudo refutar aquella débil afirmación.
-Ustedes dos pueden dormirse en el cuarto de mis padres.
-Pero ¿creen que es seguro que lo hagamos? Digo ¿no deberíamos montar guardia o algo así?
-El pervertido ese tiene razón…
-Podríamos, pero dudo que si pasa algo no escuchemos nada.
-Sin embargo sería mejor que durmiéramos todos juntos, unidos somos más fuertes. –Sugirió Osomatsu.
-Y-yo, yo no tengo objeción al respecto. –La voz de Choromatsu sonaba rota.
-¿Estás bien? –"Buenas" preguntas cortesía de Karamatsu.
-Claro que lo estoy. Ahora a dormir.
La noche sería larga, pero al menos ahora contaban con un nuevo aliado.
.
.
.
¡Al fin se les unió Choromatsu! Aunque el pobre quedó huérfano. En fin, conforme más avance la historia, más personajes aparecerán.
Mil gracias por sus Reviews, y el apoyo que le dan a esta historia. Los "loveo" con todo "my heart".
