Y para no perder la costumbre :P Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la increíble historia es de Drotuno, yo solo traduzco.
Gracias a mi Beta estrella y amiga Erica Castelo por ayudarme nuevamente.
Capítulo 4
EDWARD
"Tal vez no escuchaste realmente a mi esposa," dije con brusquedad, arrancándole el teléfono a Kyra del oído. Rápidamente, lo desarmé, guardando las piezas en mi bolsillo para que Alice lo examinara.
Mi paciencia se estaba acabando con ella, porque el viaje de vuelta desde Seattle a la casa de mi padre en Forks había sido una completa y total tortura. Ella no era la Kyra que conocí hace años. Esta era alguien absolutamente irritante. Apenas si prestó atención cuando mi padre presentó a Bella… como mi esposa. Se quejó durante todo el viaje. Se quejó por el bosque por el que íbamos pasando. Se quejó por la posibilidad de perder a alguien de su gente, debido a las verificaciones de antecedentes que Bella ordenó. Y se quejó de que Teri solo se iba a quedar una noche, que no podía ponerse en contacto con su representante, y de que su habitación en la casa de mi padre estuviese en la planta alta. Y así, una y otra vez. Envidié los puñeteros audífonos de Cassie, de los que noté había subido tanto el volumen de la música que incluso yo podía escucharla desde el asiento del conductor.
En la SUV de Alec, él y yo la llevamos a ella, Teri, Gator, y Cassie, mientras Bella, Kurt, y Emmett volvieron a la oficina para empezar a trabajar en… bueno, todo. Maldición, teníamos que empezar desde cero en este caso, porque no tuvimos aviso previo. Para cuando Alec y yo arrojamos una escandalosa cantidad de maletas en su habitación, había sacado su teléfono y comenzó a mandar mensajes de texto, a tuitear y llamar a varias personas.
"Edward, lo necesito," lloriqueó, tendiéndome su mano.
"Ahora no, no lo necesitas. El punto de traerte aquí era evitar que te encontraran. Si le estás diciendo a todo el mundo en Twitter lo que estás haciendo, podrías decir que se frustra el maldito propósito," le expliqué, debatiéndome en simplemente hacer pedazos el hijo de puta contra la pared, solo para cerrarle la boca. "Una vez que tengamos la oportunidad de revisar tu teléfono, podrás recuperarlo."
El rostro de Kyra parecía el de una niña perdida mientras me miraba, y de pronto me sentí como un cretino, porque debajo de la estrella mimada, estaba una mujer asustada.
Despacio dejé salir un suspiro, pasando una mano por mi cabello. "Mira," dije con un suspiro, tratando de suavizar mi tono de voz. "Sé que estas circunstancias no son las mejores, pero no tienes opción. Si quieres detener a este tipo, vas a tener que hacer lo que te digamos."
"¿Lo dijo en serio? Me refiero a, Bella… ¿sobre mi acosador?" Me preguntó, retorciendo sus manos.
"Bella toma su trabajo muy en serio. Por lo general no dice cosas que no sean ciertas. Si cree que este tipo va a intentar llegar a ti, probablemente tiene razón. Las chicas en la oficina tienen un extenso conocimiento del comportamiento criminal," le dije, tratando de no hincharme de orgullo; en ocasiones, era imposible. El entrenamiento de Bella en el FBI realzaba su habilidad natural identificar la mierda y la hacía una fuerza a tomar en cuenta.
Kyra estudió mi rostro por un minuto. "¿Cuánto tiempo has estado casado?" Me preguntó, repentinamente cambiando de tema.
"Cinco años," le respondí.
"¿Niños?"
"Sí." Sonreí, solo porque no pude evitarlo. "Dos... un niño y una niña. Estoy seguro que los conocerás mañana. Hay muchas cosas que tendremos que analizar, y creo que Alec va a llevarte por la mañana."
"Dos," musitó en voz baja, una sonrisa triste muy apenas cruzando por sus rasgos, antes de que me mirara otra vez. "¿Y Bella sabe sobre nosotros?"
"En realidad no hubo un… nosotros," le dije, lo que provocó que ella hiciera una mueca, pero era la jodida verdad. "Pero sí, sabe lo que pasó. No hay nada que le oculte. Y lo averiguaría de todos modos, porque no es estúpida."
"Siento haberme aparecido de nuevo en tu vida…" Murmuró, su voz apagándose. "Sé que no querías verme de nuevo."
Quería gemir, poner los ojos en blanco y gritar, pero en lugar de eso froté mi rostro con brusquedad, solo para agarrar mi cabello a fin de controlarme un poco. "Kyra, lo que hice entonces… Bueno, te debo una disculpa por cómo te traté," admití. "No fue correcto, la forma en que terminé las cosas."
"No estoy seguro de que te hubiese dado otra opción," se rio entre dientes, dándome la espalda para poner una bolsa sobre la cama de la habitación de huéspedes. "Era... joven, de muchas formas. Había estado muy protegida, a pesar de mi carrera."
"Lo recuerdo," le dije con un gesto de mi cabeza.
"Pensé en ti, ¿sabes?" Me dijo, sonriendo y encogiéndose de hombros. "Estaba enojada... lastimada. Fuiste la única persona que había conocido en mi vida que no le importaba quién o qué era. Hasta este día," cambió de dirección al final. "Es la verdad. Y me hiciste sentir a salvo, algo que no había sentido desde antes que muriera mi papá." Hizo una pausa por un momento, pero me miró. "No tenías idea de quién era, ¿verdad?" Me preguntó, una sonrisa irónica jugando en su rostro.
Me reí entre dientes, sacudiendo mi cabeza. "No. Para nada."
"Todavía no lo sabes," supuso con una carcajada.
"Nop. Ni idea," me reí. "Lo siento."
"No te disculpes," dijo con una risita, agitándome su mano, pero hizo una pausa por solo un segundo. "Todavía te ves muy guapo cuando ríes," me dijo en voz baja con un gesto de su cabeza, casi como si lo estuviese confirmando.
Ese cumplido cambió el ambiente en la habitación de vuelta al saturado de tensión. Y sentí que esa era mi señal para irme. Quería llegar a casa con mi familia. No había visto a mi hija desde que se fue con la señora Cope en la mañana.
"Ponte cómoda. Esme cuidará muy bien de ti, y Alec mantendrá la vigilancia esta noche," le dije, comenzando a salir de la habitación. "Mañana, vamos a analizar lo que hemos averiguado y hacer un horario de manera que puedas seguir… trabajando."
Salí al pasillo, cerrando la puerta de Kyra detrás de mí, solo para toparme con Esme, dejando toallas en el baño para huéspedes.
"Tienes que tener cuidado como le hablas," me susurró, levantándome una ceja. "Te ve como un protector."
"¿Escuchaste?" Solté un resoplido, rodando los ojos al ver como asentía descaradamente.
"Sí. Recibí una llamada de mi algo celosa nuera, que me puso un poco al tanto," dijo con una risita, palmeando mi mejilla al ver que ponía los ojos en blanco y gemía. "No estoy segura que Bella tenga razón en pesar que esta mujer todavía tenga sentimientos por ti, pero podría transformarse en eso. Tienes que ser cuidadoso, hijo."
"Sí, señora," dije con un suspiro, besando su mejilla. "Bella no tiene razón para estar celosa."
"Lo sé," dijo con una risita, "y tú lo sabes. Pero tienes que entender cómo se siente Bella," me dijo, bajando las escaleras conmigo. "Esta mujer Kyra es rica, hermosa, y talentosa. Es famosa en todo el mundo por esas cosas. Eso es intimidante para cualquier mujer. Y sucede que su esposo tuvo una relación con esta mujer. Una cosa es saber sobre el pasado de alguien. Otra muy diferente que te lo empujen en la cara. Y ahora Bella tiene que proteger a esa mujer."
"Nos hemos topado antes con mujeres de mi pasado," le dije, odiando el que siquiera estuviésemos teniendo esta maldita conversación, pero al menos podía confiar en Esme.
"La palabra clave de esa oración es 'toparse'," señaló Esme. "Como en… verlas y se fueron. Kyra va estar por aquí por un tiempo." Hizo una pausa por un momento, palmeando mi brazo. "Recuerda cuando Jacob estuvo bajo el mismo techo que nosotros mientras estábamos protegiendo a Bella. ¿Cómo te hizo sentir el ver a un hombre que claramente Bella no quería, arrojarse constantemente a ella?"
"Quería castrarlo," gruñí, mis manos cerrándose en puños ante el recuerdo. El cabrón simplemente no la dejaba en paz, sin importar lo mucho que ella trataba de evitarlo. "Debí haber dejado que le disparara…" Murmuré, sonriendo con suficiencia al escuchar la suave risa de Esme.
"No, hiciste lo correcto," me corrigió, sacudiendo su cabeza. "Ahora los papeles están invertidos, de modo que ten eso en mente estás semanas siguientes mientras la señorita Bailey está por aquí."
"Bien," le dije, sonando algo parecido a Bethy, pero me sentía perdido en esta situación. Quería a mi esposa—no a otra. Pero me sentía obligado a hacer mi trabajo al proteger a Kyra, y mi culpa me hacía sentir que le debía algo. Era una sensación desalentadora.
"Ahora," dijo con una sonrisa, besando mi mejilla, "Creo que tu papá necesitaba hablar contigo antes de que regreses a tu casa. Él y Alec… y ese adorable Gator están afuera en el porche."
"Gator es jodidamente genial," dije riendo con un gesto de mi cabeza. "Tengo el presentimiento que todas las chicas van a desmayarse por él."
"Tal vez," dijo con una risita. "Ve… y dale un beso de buenas noches a mis nietos. Diles que mañana van a jugar con Nanny."
Asentí y salí al porche, donde fui recibido por Gator, Alec y mi papá. "¿Querías verme?"
"Sí. Necesito que le informes a Bella y a las chicas que Teri va a viajar de regreso a California mañana," me respondió papá. "Tiene otros clientes que debe de atender, de modo que voy a tomar su lugar a lado de Kyra."
"Está bien. ¿Por qué?" Le pregunté, levantándole una ceja. "¿Quieres jugar al agente para ella?"
Se echó a reír, sacudiendo la cabeza, pero hizo un gesto con su mano hacia Gator, que empezó a explicar. "¿Recuerdas a Raulson?" Me preguntó.
"¿El representante de Kyra? ¿Ese cretino sigue con ella?" Le pregunté, sentándome en la silla junto a él.
"No solo sigue con ella, sino que sigue igual de gordo e insolente que siempre," dijo Gator arrastrando las palabras. "Nunca me agradó el hombre. Jamás. Pero va a presentarse pronto, sobre todo una vez que ella empiece a grabar. Creo que si Kyra le presenta un nuevo 'agente,' entonces se pondrá un poco nervioso. Teri seguirá siéndolo, pero lo hará a través de Carlisle."
Mis cejas se dispararon hacia arriba, porque no era una mala idea tener a mi papá en este caso. "No crees que él…"
"No lo sé," me interrumpió Gator, levantando su mano. "No estoy realmente seguro si pondría en peligro su más preciada fuente de sustento, así que no puedo imaginar que sea él."
"Ike Raulson trabaja solo para Solstice Music," mi papá añadió. "Su gran prioridad ha sido Kyra desde el principio. Ahora que ha sido comprada, hice que Angela comenzara un rumor de que nadie tiene el trabajo seguro. No es que vaya a hacer una limpieza, pero he escuchado cosas terribles de este hombre. Quiero conocer su historia, así que lo quiero nervioso."
"Está bien," admití encogiéndome de hombros, poniéndome de pie, porque mi papá era un hombre de negocios astuto y brillante. Me volví hacia Alec. "Supongo que nos veremos por la mañana con un plan," le dije, chocando puños con él.
"Te va a tocar toda la diversión sin mí," se rio entre dientes, golpeando mi brazo. "Voy a perderme a las chicas analizando a estas personas. Vas a tener que ponerme al día."
"Eres inteligente. Estoy seguro que puedes seguirles el paso," me eché a reír, dirigiéndome hacia el coche de mi padre. Lo había recogido en la mañana cuando viajó con Alec y compañía.
No fueron ni cinco minutos de viaje de la casa de mi papá a la mía. Estacioné su coche junto al de Bella, sonriendo al escuchar el conocido chillido de risa que venía desde el patio.
"¡Papi!" Bethy dijo con entusiasmo, corriendo hacia mí tan rápido como sus pequeñas piernas podían llevarla.
"Hola, pequeña dulzura," dije riéndome entre dientes, cargándola y plantando besos ruidosos en su cuello, solo para escuchar su risa feliz. "¿Qué estás haciendo afuera tan tarde en la noche?"
"Mami dijo que podía esperarte," me explicó, sus mejillas de un rosa adorable mientras jadeaba en mis brazos. "Luego me dijo que debía darte besos mojados y ruidosos." Dicho eso, recibí un ruidoso beso con trompetilla en mi mejilla.
La eché hacia atrás, levantándole una ceja. "Mmmm," musité, chasqueando solo un poco la lengua. "Eso estuvo aguado, niña bonita. Le doy tal vez un cinco… seis, máximo."
Me sonrió, agarrando mi rostro y plantándome otro beso más ruidoso y más mojado en la mejilla. "¿Cómo estuvo ese?"
"Eh, mejor. Un ocho," me burlé encogiéndome de hombros, y rodándole los ojos.
"¡Pa-pi!" Lloriqueó, soltando al mismo tiempo una risita. "Uno más…"
El último fue realmente ruidoso, dejando mi rostro cubierto de babas, y me partí de la puta risa, porque simplemente no pude contenerme. Mi niña tontita quería ser la mejor, hacer lo mejor en todo. Nunca se habría quedado satisfecha con un ocho si había la oportunidad de alcanzar un diez. Y eso venía de Bella, puro y simple. De hecho, Bethy lucía igualita a su madre al morderse el labio inferior, sonriéndome con una ligera inclinación en su cabeza mientras esperaba mi calificación.
"¡Qué asco!" Fruncí el ceño dramáticamente, limpiando mi rostro, lo que la hizo reírse de mí de forma adorable. "Está bien, está bien. ¡Un diez!"
"¡Viva!" Gritó con alegría, lanzando sus brazos al aire como en una señal de touchdown, un gesto que aprendió de todos sus tíos.
Me reí entre dientes, echándola hacia atrás y plantando mi odiosamente ruidosa trompetilla en su cuello, provocando que chillara, riera, y se retorciera en mis brazos. "Diez," gruñí contra su piel con aroma dulce cuando se dejó caer en mis brazos. La enderecé. "¿Dónde está Sammy?" Le pregunté, usando el apodo que Bethy le había puesto casi desde el día en que nació.
"Con mami," me dijo, señalando hacia la oficina, y asentí, comenzando a caminar en esa dirección.
"¿De qué color fue la estrella de hoy, Bethy?" Le pregunté, levantándole una ceja, porque la señora Cope repartía estrellas por su comportamiento al final del día. El color determinaba cómo se había comportado. Dorada era bien, plateada era regular, y roja era para nada bien.
Finalmente me senté a hablar con mi pequeña después del incidente en el parque. Aunque podía entender totalmente sus sentimientos de protección no solo por su hermano, sino también por sus amigos, no quería que fuera tan impulsiva como yo. Pensaba que criar a un niño resultaría más difícil, pero era a Bethy a quien teníamos que vigilar. Samuel era nuestro niño dulce y tímido. Él era el que tenía el carácter más parecido al de Bella—tranquilo, introspectivo. Y era dolorosamente tímido, como yo había sido antes de que muriera mi madre.
"¡Dorada!" Gritó orgullosa. "Porque hoy le ayudé a la señora Cope a limpiar. Azoté boladoles. ¡El polvo se fue para todas partes!"
"Esa es mi niña," la felicité en voz baja, besando su frente y poniéndola de pie. "Eso es lo que me gusta escuchar."
Abrí la puerta de la oficina para encontrar el lugar como un hervidero de actividad, un total contraste a lo que había sido antes de recibir la llamada de mi papá. Parecía que todo el mundo estaba ocupado en las computadoras, poniendo mierdas en el tablero y las paredes, y reuniendo notas.
Jasper y Emmett estaban estudiando lo que parecían ser planos de edificios. Rose, Makenna, y Kurt estaban extendiendo hojas en la mesa de conferencias. Alice y Wes estaban enfrascados en conversación en la sala de computadoras. Mickey y Bella estaban una a lado de la otra, estudiando la misma pantalla de una laptop. Incluso Caleb estaba trabajando, pegando fotos de varias personas en el tablero de anuncios.
Pero fue el otro ruidoso coro de, "¡Papi!" Que remató mi puto día. Compensó la jodida mierda que había traído consigo el día el que Samuel bajara del regazo de su madre. Piernas cortas y rollizas se movieron furiosamente rodeando la mesa de conferencias, esquivando a Emmett y Jasper, y al pobre de Kurt que tuvo que levantar su pierna para dejar que Sammy corriera por debajo de modo que no chocara contra él.
"Hola, peque," dije con una carcajada, por la ruta de obstáculos que acababa de maniobrar. "¿Te portaste bien con tía Rose?" Le pregunté, sonriendo con suficiencia cuando Rose asintió y rodó los ojos, porque era el niño más fácil de cuidar.
"Sí," me susurró, sonriendo como el rayo de sol y todas las cosas buenas, pero dio un enorme e intenso bostezo que hizo que su cuerpo se estremeciera.
"Eres el hombre," le dije, extendiendo mi mano para chocar puños con él, lo que hizo felizmente con una sonrisa adormilada y ojos llorosos. "¿Es hora de ir a la cama, pequeño soldado?" Le pregunté, mirando a Bella, que nos miraba con una sonrisa tierna y asentía despacio.
"No, papi," bostezó de nuevo, aferrándose a mí. "No cama…"
Suspiré, porque todavía no estaba preparado para dejarlos ir a dormir, así que me senté junto a Bella, susurrando, "Solo unos minutos más, peque, ¿está bien?"
Asintió, descansando su cabeza en mi pecho y viendo los dedos de su madre volar en el teclado de la computadora.
"No estoy segura quién es más lindo… tú o él," dijo riéndose entre dientes, acercándose para besarme rápidamente. "Lo consientes."
"También consentía a Bethy," repliqué con una risita y encogiéndome de hombros.
"Mmmm," me dijo con una sonrisa bastante indulgente y labios fruncidos. "Sí, lo sé," me reprendió, volviéndose otra vez hacia la computadora. "¿Cómo está la diva del pop?"
Sonreí, escuchando el sarcasmo fuerte y claro. "Se está quedando sin cosas de las que quejarse," me reí entre dientes. "Y a estas alturas, muy probablemente recibiendo una lección de humildad dada por Esme, porque no estaba para nada impresionada por Kyra."
"Bueno, realmente va a tener algo por lo que jod… quejarse cuando vea lo mucho que ha cambiado su agenda y medidas de seguridad. Y todavía no hemos terminado con las verificaciones de antecedentes preliminares," me dijo, mirándome y extendiendo su mano para quitar un rizo de cabello de la frente de Samuel mientras sus párpados se ponían cada vez más pesados.
"Lo que me recuerda," le dije, y le expliqué sobre Ike Raulson, cómo incluso Gator desconfiaba de él. También le informé que mi papá se iba a unir al caso como un favor para Teri Foley.
"Oh, está bien," murmuró, acercándose la lista de contactos. "Ese debe de ser el IR de la lista. Lo revisaré." Los dos nos quedamos callados cuando un profundo suspiro de satisfacción salió de Samuel contra mi cuello. "Hora de ir a la cama," dijo ella con un suspiro, estirando sus manos hacia él.
"No…" Hice un dramático puchero, alejando nuestro hijo de ella. "Yo me encargo," gruñí bajito, sonriendo cuando soltó una risita y tiró de mí.
"Está bien, bueno, llévate a la niña bonita contigo… y a Caleb, porque no estoy segura de cuánto tiempo estarán aquí Rose y Em."
"¡Dije que yo me encargo, dulzura!" Repetí en un susurro contra su cuello, dejando un beso allí antes de levantarme. "No es como si fuera bueno en esta mie… esto," le dije con un gesto de mi mano hacia las computadoras, corrigiéndome en seguida y en voz baja. "Puedes ponerme al corriente cuando regrese. Solo voy a colocar los monitores de bebé, ¿verdad?"
"Sí." Se puso de pie, besándome y a Samuel, susurrándole que tuviera dulces sueños—no que la escuchara, porque estaba profundamente dormido. "Y pon a los chicos juntos, o Su Alteza Real tendrá una crisis de género."
Me reí entre dientes y asentí de acuerdo, porque que Dios no permita que un niño de baja posición entre a la habitación de Bethy. Ni siquiera su hermano tenía permitido a travesar la puerta. "Pequeña sargento, es hora de ir a dormir. Ven a darle las buenas noches a mami," le ordené, tratando de no despertar a Sammy. "Tú también, hombrecito. Te vas a quedar con Sammy," le dije, señalando a Caleb.
"Bien, tío Edwuurrd," aceptó, y se bajó despacio de la silla en la que estaba parado frente al tablero de anuncios. Corrió hacia Rose, y luego Emmett, para darles el beso de las buenas noches.
Era la norma por aquí. Si todos estábamos trabajando, entonces tomábamos turnos con los niños, ya sea cuidándolos, metiéndolos en la cama, o alimentándolos.
Después que Bethy besó a su madre, llevé a los chicos a través de patio hacia la casa.
~oOo~
BELLA
"Edward regresó," murmuró Alice, agarrando su laptop del escritorio en la sala de computadoras. "Comencemos con el show. Se va a encabronar con lo que encontramos."
"Lo sé," le murmuré en respuesta, agarrando mi computadora del escritorio y reuniéndome con todos en la mesa de conferencias. "¿Vamos a llamar a Carlisle y Alec para esto?" Le pregunté a Edward cuando entró, pero negó.
"No, los podemos poner al día mañana con Kyra," me dijo, deslizando lo que parecían ser varias piezas de un teléfono móvil a través de la mesa de conferencias hacia Alice. "Es de Kyra. Pensé que lo querrías," le dijo.
Ella asintió fervientemente, uniéndolo automáticamente y encendiéndolo. "¿Estaba tuiteando? ¿Está intentando que la asesinen?" Chasqueó su lengua, sacudiendo su cabeza y rodando los ojos. "Bueno, esa mierda tiene que terminar…" Su voz se apagó, pero me agitó su mano para que continuara.
"Bien," dije con un suspiro, azotando sobre la mesa la poca información que habíamos podido recolectar con tan poco tiempo y con la mierda limitada que nos habían dado para empezar. "No tuvimos otra opción que empezar con las personas que rodean a Kyra todos los días… incluyendo a ella misma," comencé a decir, sacudiendo mi cabeza. "Y esa mierda no fue fácil, porque tuvimos que examinar cuidadosamente su vida en los tabloides para llegar a su vida real."
"¿Hay realmente una diferencia?" Preguntó Kurt, riéndose un poco. "Porque esa mujer está en TMZ (1) casi todas las noches."
"Oh sí," dije con una carcajada sin humor. "De hecho, fue una investigación impactante," le dije, dándole a Edward una mirada significativa. "Kyra Bailey nació con el nombre de Kyra Lynn Hardwick de Pittsburgh. Adoptó el nombre de soltera de su madre cuando empezó a trabajar para una estación local de televisión a los diez años. Y trasciende desde allí. El programa de niños en el que inició fue retomado por una cadena nacional, por lo que fue trasladada a Los Angeles para cuando tenía trece años. Cuando llegó a la edad de dieciséis años, el programa finalmente fue cancelado. Sin embargo, ella ya estaba haciendo películas y había grabado su primer álbum."
Hice una pausa, tomé una respiración profunda, y la dejé salir lentamente, porque a Edward no le iba a gustar lo que estaba por escuchar. Arrojé un pedazo de papel frente a él.
"A los dieciocho años, se casó durante la gira de su segundo álbum. Era un miembro de la banda… Roger Armstrong. Esa relación duró como un año, pero el matrimonio duro tres," le dije, levantándole una ceja a Edward.
Hizo una mueca, sacudiendo su cabeza, porque eso significaba que Kyra aún estaba casada cuando fue la gira USO. "Mierda," siseó, sacudiendo su cabeza. "Juro que no lo sabía," me dijo, sus palabras dichas solo para mí, pero Mickey resopló y rodó los ojos.
"Nadie sabía, niño bonito, así que no te preocupes," le dijo, su voz sincera y algo comprensiva por el tema presente. Ella le deslizó otro pedazo de papel. "El divorcio fue desagradable y en secreto. Cómo lo mantuvieron oculto con su rostro en todas partes desde camisetas hasta fundas de almohadas no puedo comprenderlo, pero así fue. El querido Roger trató de demandarla por la mitad de lo que valía la chica. Finalmente lo decidieron fuera de la corte. ¿Quieres saber cuándo?"
"No," gimió, porque no era para nada estúpido.
"Sip," le dije, dejando otra hoja sobre la mesa. "La terminación de su divorcio fue dos días después de que regresara de su gira USO en Afganistán."
La vista de Edward se disparó hacia la mía, y le levanté una ceja. "Tal parece que causaste una impresión, cariño," le dije, encogiéndome de hombros.
"Oh maldición," susurró Jasper, acercando los papeles hacia él. "Los recuerdo a ustedes dos, pero Ed…"
"¡Joder, no lo digas!" Dijo con brusquedad, levantándose de la mesa y empezó a pasearse de un lado al otro detrás de Emmett, Jasper, y Rose. "Nunca me dijo esa mierda, Bella," gimió, su mano agarrando su cabello.
"No, no puedo imaginar que lo hiciera," le dije, manteniendo mi voz calma por su bien. No estaba enojada con él, pero necesitaba saber que no solo él la había usado en ese entonces; se usaron el uno al otro. "Cada detalle de ese matrimonio, pelea en la corte, y terminación de divorcio estaba sellado, debido a que era una celebridad. Paga suficiente dinero, y todo puede simplemente… desaparecer."
"Bueno, sellado para algunos," dijo Alice con una risita, lo que provocó unas cuantas risas por la habitación. "Edward, si te hace sentir mejor, ella fue quién pidió la disolución del matrimonio. Presentó la documentación original casi en su primer año de aniversario, pero Roger quería su paga."
"¿Se investigó a ese pendejo Roger?" Preguntó Emmett, tomando las hojas de las manos de Jasper, pero dándole una mirada de soslayo a Edward que seguía paseándose.
"Lo hicimos." Dejé sobre la mesa otras dos hojas. "Está limpio. Casi rechina. Vive en Nueva York, trabaja para un diferente sello discográfico como guitarrista de la agencia. No ha viajado, ha trabajado todos los días, y ahora está casado de nuevo, con dos hijos… niños. Se separó por completo de la vida de Kyra. De modo que no está… en busca de venganza." Levanté la vista hacia Edward, que estaba apoyado contra la pared y mirando fijamente al suelo. "No es tu culpa, Edward. Si no te lo dijo, entonces nunca lo hubieses sabido. Nadie lo sabía. Por favor, siéntate."
Tomó una respiración profunda y la dejó salir, antes de darme un breve gesto afirmativo y dejarse caer de nuevo en su silla. "¿Qué más?" Me preguntó, viéndose lívido, pero apostaría a que era el que ella le hubiese ocultado la verdad lo que le estaba molestando más, que el que hubiese estado casada cuando estuvieron juntos. Y tenía el presentimiento que le preguntaría mañana.
"Bueno, las cosas se calmaron con Kyra después de Afga… de su divorcio," le dije, cambiando la dirección y quitando la atención de él. Esto ya era lo bastante malo. "Ella hizo lo que te dijo que iba a hacer," le expliqué. "Regresó a L.A, y grabó un nuevo álbum, hizo una película o dos, y mantuvo un perfil bajo. Eso es, hasta que comenzaron los rumores del Oscar. Para cuando tenía veintitrés años, había ganado varios premios, empezó giras intensas, y su carrera se disparó más allá de la mierda adolescente con la que comenzó. Para entonces era considerada un legítimo talento. Su vida amorosa era un desastre publicitado. Salió con varias figuras de renombre en Hollywood, incluyendo al director de una de sus películas, un coprotagonista, y un productor."
"Lo que nos trae de vuelta al día de hoy, en realidad," dijo Alice encogiéndose de hombros. "Su última ruptura con un actor inglés fue desagradable. Él la engañó. Trató de arruinarlo por ello. Pero no estaban casados, cada uno tenía su propia riqueza, y el único resultado fue que el tipo pasó de ser un desconocido a ser un nombre famoso casi de la noche a la mañana." Se puso de pie, girando su laptop. "Financieramente, está nadando en dinero—mercancía, películas, tres álbumes de platino, y una línea de cosméticos. No le hace falta nada, pero apostaría a que es una de las cosas que atrae a su acosador."
"¿Por qué?" Edward preguntó, levantando la vista del estado de cuenta financiero. "Creía que los acosadores se engañaban así mismos pensando que estaban con el objeto. Románticamente." Sonrió cuando todos se detuvieron para mirarlo. "¡Alice también me ha enseñado alguna mierda!" Bufó, rodando los ojos.
"Por lo general, sí," le respondió Alice, asintiendo y riendo un poco. "Pero es el tipo de flor con el que estamos tratando que me hace pensar que su riqueza está involucrada. Caléndulas significan crueldad y celos. Lo que no estoy segura es cuál descripción aplica a Kyra."
"Crueldad," murmuró Rose, lanzándome un guiño hacia el otro lado de la mesa cuando todos se rieron, pero decidió respaldar esa declaración. "No, piénselo. No estoy diciendo que sea horrible, pero no la conozco. Apostaría a que está jodidamente ocupada, así que una mala mirada en un mal día, y ella le dice algo equivocado a la persona equivocada. Es todo. Tal vez este tipo solo buscaba un autógrafo, y ella fue grosera o lo ignoró, y él lo tomó como un total y completo rechazo. Me refiero a que, lo hemos visto antes… esa chica en esa comedia…"
"Sí, y su acosador terminó por matarla," le dije, sacudiendo la cabeza. "No podemos permitir que suceda eso," dije con un suspiro, apoyándome en la mesa.
"No hay mucho que pueda hacer, Bellsy, si no tengo un sospechoso," habló Wes. "Si puedes darme un nombre y pruebas, emitiremos una orden de restricción, como lo hicimos con Lilith."
Mi nariz se arrugó al escuchar el nombre de esa mujer, pero asentí. "Lo sé, pero quería que estuvieras al tanto de este caso. Tal vez necesite que hagas precisamente eso en el algún momento."
"Siempre," me dijo con una sonrisa y un guiño.
"Está bien," le dije, tomando la foto de Kyra y pegándola en el tablero de anuncios. "Hay algunas personas en su pasado—y probablemente en su presente—que podrían querer lastimarla. No son los exnovios o el exesposo… a todos los investigamos y no estuvieron ni un poco cerca de ella para cuando fue entregada la última flor."
"Tal vez es el ex piloto de helicóptero," dijo Emmett con una risita, dándole un codazo a Edward, que no pudo evitar esbozar una sonrisa, porque todos nos reímos.
"No creas que lo he descartado," le dije, tratando de sonar seria, pero resoplé en carcajadas cuando mi esposo me mostró el dedo medio. "Bueno, estabas en China cuando la última flor fue entregada," razoné, encogiendo un solo hombro.
"Dulzura, continúa, por favor," dijo con un gemido, todavía sonriendo, y agradecí el que Emmett aligerara por completo el estado de ánimo. El ambiente parecía demasiado pesado en la habitación.
"Lo que nos lleva a la agente de Kyra, Teri," les dije, pegando en el tablero la foto de la mujer. "Ahora, Carlisle dice que conoce a la mujer desde hace mucho tiempo. Responde por su reputación, lo que significa mucho para mí… no que impidiera que la investigara. Sin embargo, todo está bien con ella hasta donde podemos ver en verificación de antecedentes. Está malditamente limpia para ser un agente. No hay tratos sucios por debajo de la mesa, todos los impuestos están pagados, y no hay ninguna señal de alarma. Ha estado con Kyra desde que cumplió dieciocho años."
"Sí, pero se fue de nuevo a California," señaló Jasper.
"La estoy vigilando," dijo Alice. "Si toma un vuelo, renta un coche, o incluso toma un autobús en esta dirección, lo sabré."
"La siguiente," dije, pegando la foto de Cassie. "Cassandra Winters. Cassie era una interna en el estudio de televisión en Los Angeles cuando Kyra se mudó desde Pittsburgh. Han estado juntas desde entonces." Me volví hacia Edward, porque era el único en la habitación que había conocido antes a la chica. "¿Cómo era ella cuando la viste por primera vez? Porque no hay mucho de ella, además de sus registros de viaje con Kyra. Incluso vive con ella, por lo que no hay ningún registro de que sea dueña de alguna casa o pague renta. Nunca ha estado casada, no tiene hijos… nada."
La frente de Edward se frunció, y arrastró su pulgar por su labio inferior mientras estudiaba la foto de Cassie en el tablero. "Era callada, tímida, y muy agradable," comenzó a decir encogiéndose de hombros. "Pero estaba rodeada de gente ruidosa y famosa y personal militar. Se puede decir que pasó a un segundo plano, para ser honestos. Era la sombra de Kyra, se presentaba cuando se le necesitaba, pero de otra manera, no se metía con nadie."
"La vi hoy, Bells, hablé con ella," habló Kurt. "Está realmente preocupada por Kyra. No creo que sea el problema. Es callada, porque se ve eclipsada por la personalidad de Kyra. La interrumpían de hablar conmigo a diestra y siniestra."
Asentí, de acuerdo con él, porque había notado lo mismo. "Por escrito, ella sería mi primera preocupación, porque estaría sujeta a un abuso diario… el trabajo ingrato sin fin. Gana buen dinero, pero no se acerca ni un poco a la riqueza de Kyra, así que solo estaba revisando. Supongo que no tiene tiempo para una vida, para salir con alguien…"
"Bueno, no le gustan los hombres," habló Mickey, riéndose un poco cuando todos dirigimos nuestra atención hacia ella, pero las sonrisas de suficiencia de los chicos me lo dijo todo.
"¿La… conociste?" Le pregunté, levantándole una ceja.
"Solo la conocí, pero sabía lo que era," se rio Mickey, al ser empujada por Emmett.
"Oh, los viejos tiempos," musitó Jasper tristemente, sacudiendo su cabeza y frotando sus manos. "Mickey era mejor que esas cartas a Playboy," dijo con una sonrisa torcida y cursi.
Edward soltó una carcajada, pero miró Mickey. "Eso cierto… estuviste en el equipo de seguridad en el show de Afganistán."
"Lo estuve," concordó, todavía ignorando las burlas de Jazz y Em. "Trabajé en el área del escenario. Me pusieron allí porque querían que se sintieran cómodas con otra mujer. Por poco y me envían contigo, pero a Em, Jazz y a mí nos habían llamado para otro viaje."
"Ninfómana," dijo Em con un fuerte tosido, esquivando su puñetazo en el brazo. "Aw, tranquila, Mick. Tienes que admitir que en ese entonces no es que en realidad te preocupara con que sexo estabas."
"Silencio, todos ustedes," Rose se rio, sacudiendo la cabeza. "El amor es el amor… déjenla en paz," dijo, soplándome un beso, lo que solo hizo que la mesa estallara de nuevo en carcajadas, porque todos sabían que embriagadas nos habíamos besado hace años para enseñarle una lección a uno de los antiguos novios de Rose.
"Está bien, está bien," dije con una risita, levantando mis manos. "Entonces, no hay problema con Cassie, ¿verdad? ¿Todos estamos de acuerdo? Me refiero a que, sí, podría estar ocultando algo, pero no recibo malas vibras de ella. Pareció servicial y preocupada en la oficina de Carlisle."
Todos asintieron de acuerdo y bajamos en la lista. Godfrey, el esteticista, resultó ser George Labeski de Kansas City, lo que solo provocó otra ronda de risas por las cosas que le dije a Kyra sobre él. Estaba limpio, no tenía expediente criminal, ningún hábito de viaje inusual, y por lo que pudimos ver en su página de Facebook, no tocaría a una mujer si le pagaras—además de su cabello. Del chico que hacía los mandados y traía el café, hasta el artista del maquillaje, todos parecían estar limpios.
Nadie estaba más limpio que Milo "Gator" Carson. Era un condecorado y retirado sargento del Ejército, certificado, entrenado y consolidado como el guardaespaldas personal de Kyra Bailey. Había estado con ella desde la gira de su primer álbum y en muchas ocasiones, la había sacado de algunas situaciones serias. Tomando en cuenta que él había sido el que le habló a Carlisle de los problemas de seguridad en primer lugar, lo descartaba de inmediato como sospechoso. Su cooperación instantánea conmigo, los grandes elogios de Edward sobre él, y el hecho de que yo, personalmente, había sido testigo de cómo se preocupaba por Kyra me había realmente convencido que era un maldito buen tipo.
Lo que dejaba a una última persona, la que Makenna había estado estudiando en silencio desde que Edward nos había dado el nombre.
"Ike Raulson," habló Makenna, recargándose en su silla después de girar su computadora para que todos nosotros echáramos un vistazo. "¿Alguna vez vieron los Muppets?" Preguntó con una risita. "Este tipo se parece a esos vejestorios en el balcón."
Sonreí, sacudiendo mi cabeza, porque era cierto. Raulson parecía un cascarrabias, demasiado viejo para lidiar con la música pop, y con sobrepeso. Al parecer, seguir a Kyra por más de diez años lo había alimentado bien.
"Dios, era un cretino," murmuró Edward, haciendo una mueca de desdén al ver la foto. "Jodidamente egoísta. Con él, solo importaban las apariencias ¿Salió bien la toma? ¿Se ve bien Kyra? Y señalaba sus errores en el escenario después de cada parada, ningún elogio. Como si a esos idiotas en el desierto les importara si se equivocaba en una nota o no…"
"Bueno, suena… encantador," dijo Alice con desdén, su boca curveándose con disgusto. "¿A ella le agrada él hombre? ¿O solo lo aguanta?"
"No le importaba lo de la cámara," dijo Edward, "pero los insultos a su actuación… eso le molestaba, ya sea que lo demostrara o no."
"Bueno, no puedes criticar el arte o el artista," dije, encogiendo un hombro. "He visto su presentación… es asombrosa. Y por lo general impecable. Cantó el Himno Nacional para el Súper Tazón el año pasado, y fue simplemente perfecto. Así que si la está criticando, entonces él es simplemente… miserable." Me volví hacia Makenna. "¿Qué encontraste de ese rayito de sol?"
Sonrió con suficiencia, pero le dio vuelta a su computadora. "Ha estado en Solstice Music desde los setenta. Ha representado a nombres muy famosos y algunos fracasos. Se hizo cargo de Kyra cuando firmó su contrato en su primera compañía discográfica. Son los responsables de sacarla de Disney para introducirla en MTV." Estudió su pantalla por un minuto. "Ha estado casado tres veces. Tiene hijos de cada matrimonio. El hijo más joven, Preston, trabaja para él como su mano derecha. De hecho, es el único que le habla a Ike. Tiene una hija en St. Louis y otro hijo en Nueva York. No hay llamadas a California, ni correos electrónicos, ningún contacto. Es como si no existiera para ellos."
"¿Preston?" Gimió Emmett, rodando los ojos. "Eso grita pretencioso niño rico… me pregunto cuántos calzones chinos le hicieron en la escuela…" Musitó, su voz apagándose. "O cuántas veces le metieron la cabeza al inodoro… eso es divertido…"
Me reí entre dientes, agitando mi mano sin darle importancia. "Continúa, Mack."
"Ike paga sus recibos a tiempo, cambia su coche por uno nuevo cada año, y está registrado como republicano. Ha acumulado una considerable cantidad de dinero a través de los años, pero con Kyra, realmente lo recogió a paladas. Es bastante conservador, en realidad. Su expediente está limpio. Hace donaciones al Hospital de Niños St. Jude una vez al año. Y tal parece que es bueno en su trabajo, porque lo han mantenido con ellos por todo este tiempo. Tal vez sea un imbécil, pero es estable. Como una roca, en realidad."
La mesa se quedó en silencio, porque habíamos llegado al final de nuestra lista de personas que rodeaban a Kyra—o al menos los nombres disponibles para nosotros.
"¿Podría ser un fan?" Preguntó Kurt. "Pregunto, porque hay de esos fans locos que siguen el objeto de sus deseos en giras completas y esa mierda."
"¿Lo dices por experiencia?" Dijo Jasper con una risita.
"Sí, había una chica en la escuela… los Backstreet Boys…" Murmuró Kurt, rodando los ojos. "Me hubiese dejado por Nick o Howie o alguna mierda, lo juro."
Todos nos reímos, pero yo dije, "Sí, definitivamente podría ser un fan, o alguien que no sabemos que existe. Todavía hay nombres en esta lista de los que no pudimos conseguir la información."
"¿Y ahora qué?" Preguntó Kurt, mirando de un lado a otro de la mesa.
"La protegemos," dije simplemente. "Tendremos que ser observadores, establecer reglas estrictas en cuanto a quién se acerca a ella, y no se le debe dejar sola."
"¿La agenda?" Preguntó Rose, sosteniéndola en su mano.
"No esta noche," dije con un suspiro, repentinamente exhausta de todo el tema. "Por la mañana nos reuniremos todos de nuevo con Carlisle, Alec y compañía. Repasaremos las responsabilidades de todos, dónde va a estar ella y cuándo, y le informaremos que hasta ahora su gente está limpia. Eso debería hacerla feliz."
"No que te preocupe su felicidad," murmuró Rose con una risita.
Me detuve, mirando en su dirección. "No en lo particular," le dije, encogiendo un poco mis hombros. "Tampoco se preocupa ella por la mía," le dije, levantándole una ceja a mi vieja amiga, y me sonrió con suficiencia. "Decidió discutir conmigo… no con su guardaespaldas, no con Carlisle… y que Dios no lo permita y discuta con Edward… No tiene ni la más remota idea del peligro en el que está, y lo único que le preocupa es su maldito esteticista." La habitación se quedó en calma—en silencio, en realidad. "Miren, estará aquí en la mañana. Todos tendrán la oportunidad de conocer a la ganadora del Oscar y verlo por sí mismos cuando le digamos lo poco que tendrá permitido hacer. Ahora… fuera de aquí…" Casi les ordené, y la reunión terminó.
"Hey, Bells," me dijo Wes, alejándome de todos. "No lo olvides. Si puedes hacerte de una de esas flores, definitivamente la enviaría al laboratorio. ¿Está bien?"
Le sonreí y asentí. Se había convertido en un muy buen amigo desde que nos conocimos hace años durante la situación con Royce King. Y él besaba el piso que Makenna pisaba. Era tan guapo, alto con largo cabello castaño claro y una dulce sonrisa.
"Sí, Gator está tratando de conseguirme una," le dije, "pero no puedo prometerte en qué condición va a estar. Sin querer que reciba otra, pero una caléndula recién entregada sería mejor."
Wes asintió de acuerdo. "Bueno, llámame si consigues una. Y cuando sinteticen esta mierda, pondremos las cosas en marcha legalmente."
"Gracias," le dije.
En realidad nadie guardó nada, porque solo íbamos a retomarlo otra vez en la mañana. Una vez que se cerró la oficina, Rose cargó a Caleb, y todo el mundo se fue por la noche, caminé por el pasillo, revisando primero a Sammy, que estaba casi acostado de lado en su cama. Lo cubrí de nuevo con sus mantas lo mejor que pude mientras estaba en esa posición y besé sus dulces y rechonchos dedos que se movían nerviosos. Pero me encontré mirando fijamente a mi hija mientras dormía pacíficamente.
Entré en su habitación, dejando el más ligero de los besos en su sien y quité delicadamente un mechón de cabello de su rostro. Con cuidado, recogí un animal de peluche y lo puse nuevamente en sus brazos. El señor Conejo hace mucho había sido remplazado por un muy guapo y arreglado señor Oso. A Bethy le encantaba la corbata de moño de un vivo color rojo en el oso de peluche marrón oscuro. Fue un premio que Edward había ganado para ella en la feria de Halloween la noche que me salvó de Lilith.
Después de deshacerme de la ligera tristeza, preocupación y orgullo que sentí al pensar en que mi pequeña comenzaba la escuela en unas semanas, recogí la ropa tirada, tenis, y unos cuantos calcetines extraviados, llevándolos al cuarto de lavado. Entré en la habitación de Edward y mía, para encontrarlo sentado en la orilla de la cama.
"¿Los niños están bien?" Me preguntó en voz baja, levantando la vista de donde sus codos descansaban en sus rodillas. Se había quitado la gorra, por lo que su cabello estaba adorablemente desordenado.
"Sí, y juro que si los miras lo bastante cerca, los ves crecer… justo ahora," me reí suavemente, caminando hacia él. De inmediato extendió sus manos para ponerme entre sus piernas. "En especial Bethy," susurré con un suspiro prolongado. "Quiero contar, registrar y besar cada peca de su rostro para no perderme de nada."
Edward me sonrió, asintiendo lentamente. "Aunque, no creo que se quede quieta por mucho tiempo."
"No, probablemente no," dije con una risita.
Su sonrisa decayó rápidamente, y su mirada se posó en sus manos en mi cintura. "N-No s-sabía q-que e-estaba c-casada, B-Bella," balbuceó, y fue peor que su habla nerviosa acostumbrada. "N-No l-la hu-hubiese tocado."
Tomé su rostro entre mis manos, haciendo que me mirara. "El matrimonio había terminado para entonces."
"Los papeles no estaban firmados," replicó. "El matrimonio todavía existía. Fui un imbécil en ese entonces, pero no era… eso. Esa mierda era tabú… los novios no contaban, pero eso, definitivamente, sí."
Di un profundo suspiro, sonriéndole con tristeza. "Los dos se usaron el uno al otro. Simple y sencillo. Vas a tener que preguntarle por qué no fue honesta, pero apostaría que a esas alturas ella ni siquiera se consideraba casada. No fue como si tú hubieses tenido intenciones honorables, Edward."
Hizo una mueca, su nariz arrugándose, y fue tan malditamente adorable que no pude contenerme de besarlo.
"¿Cómo fue en realidad cuándo la fuiste a dejar?" Le pregunté.
Bufó una carcajada por su nariz, levantando su cabeza hacia mí. "Una tortura. Se quejó por todo el camino. El viaje era demasiado largo, no iba a haber servicio al cuarto de hotel, sobre la posibilidad de que le quitaras a sus empleados, y más aún cuando le arrebaté su teléfono, porque comenzó a usarlo."
Le sonreí con suficiencia, pero esperé pacientemente a que terminara.
"D-Dijo q-que m-me v-veía g-guapo c-cuando r-reía," dijo otra vez, su tartamudeo fuerte y claro, y se veía igualito a su hija cuando pensaba que estaba en problemas.
Al echarme a reír, le dije, "Bueno, tiene razón. Aunque, no estoy segura de cómo sentirme con ella soltándote eso."
"Yo tampoco," admitió, jugando en silencio con la orilla de mi camiseta. "Esme piensa que estás celosa, dulzura. Por favor, por favor, no lo estés," me suplicó de pronto. "No quiero nada con Kyra… además de salir adelante con este caso. Lo juro."
"Ugh, tal vez estoy celosa. No lo sé," gemí, rodando los ojos, "pero la veo… y ella es hermosa y existe esa historia entre ustedes… y…"
"Menciona de nuevo su apariencia, Bella, y te sujetaré frente a un espejo solo para mostrarte lo malditamente perfecta que eres para mí. Desnuda. ¿Entendido?" Espetó, sus ojos verdes abrasadores por la frustración, ira y amor infinito.
El sonido que se me escapó lo hizo reír y rodearme con sus brazos para evitar que saliera de su abrazo o lo derribara. Fue una mezcla entre una carcajada al pensar en la simple idea de que de verdad hiciera eso, un gemido de auténtico deseo de vernos frente a un espejo, y un suspiro de alegría al solo pensar en cómo me veía él realmente.
"Sí, señor," dije entre mi aliento, soltando unas risitas al ver su sonrisa carnal y su sensual ceja alzada.
"No la deseo, bebé," me susurró, arrastrando el dorso de sus dedos por mi rostro. "No me importa lo que sucedió hace años entre nosotros, lo que esa mujer hace para ganarse la vida, o cómo me mira," me dijo, y asentí, extremadamente agradecida de que él vio lo que yo vi con relación a cómo Kyra se le había quedado viendo. "Y ciertamente me importa una mierda cómo se ve. Me disculpé con ella, así que en lo que a mí respecta… es mierda del pasado," alegó, deslizando su mano en mi cabello en la base de mi cuello.
Me incliné hacia él, colocando mis manos extendidas a cada lado de su rostro, dejando que mis dedos disfrutaran de la ligera barba en su rostro. Profundos ojos verdes preocupados y completamente vulnerables me miraron a través de largas y hermosas pestañas. Dios, era tan jodidamente guapo, y tan dulce. Y fue entonces cuando empecé a hallar un poco de consuelo, porque no había forma de que Kyra supiera algo del chico que una vez conocí, el que se presentaba ante mí de vez en cuando. Como ahora.
"Ella no te conoce," susurré, mi frente arrugándose un poco.
Sacudió su cabeza despacio. "Solo tú, dulzura. Te lo he dicho un millón de veces."
Asentí, si fue aceptando su declaración o simplemente que lo había escuchado—no estaba segura en realidad—y dejé escapar un profundo suspiro. Quería introducirme en él, aferrarme a él, o tal vez solo besarlo hasta dejarlo sin sentido, pero mi amor por él era abrumador. Normalmente no era del tipo celoso. Sabía lo que era Edward cuando comenzamos a admitir nuestros sentimientos por el otro y nuestros pasados. Tenía la suficiente confianza en él para saber que el amor que tenía por mí era real, verdadero y joder, malditamente fuerte. Se podía sentir, como otra entidad en la habitación.
Tal vez la forma en que nos reunimos después de conocernos como niños me hacía sentir posesiva con él, pero había sido la única persona que pudo llegar a mí después de mi dura experiencia con Miller. Nos hemos encontrado ocasionalmente con mujeres de su pasado, y no me ha molestado, pero Kyra sí. Mucho.
"Háblame, amor," me dijo en voz baja, arrastrando su pulgar por mi labio inferior. "No te guardes esto. Necesito saber lo que estás pensando."
"La miro a ella, y te miro a ti… y te veo con ella," le dije de forma críptica, pero me entendió, porque hizo una ligera mueca. "Si la situación fuera al revés…"
"Sí," suspiró, besándome rápidamente para evitar que terminara la oración. "Sería un hombre de las cavernas. Lo sé."
Solté unas risitas, mi cabeza cayendo hacia atrás, y sentí labios calientes, húmedos y sonrientes contra la piel de mi garganta. Manos fuertes y callosas se posaron a cada lado de mi rostro, haciendo que lo mirara.
"Ella me tuvo por cinco minutos, bebé. Yo te he tenido a ti por cinco años," me dijo con firmeza, levantándome una ceja. "Y quiero quinientos más contigo. No cambiaría eso. No quiero cambiar eso. Kyra y yo nunca hubiéramos funcionado. Lo supe entonces, y joder, esa mierda no ha cambiado."
"Ella lo va a intentar, Edward," susurré, porque vi determinación en sus ojos cuando lo miró en la oficina de Carlisle, y eso podría haber sido lo que más me estaba molestando. Nadie más de su pasado lo había visto de la forma en que Kyra lo hizo, porque siguieron con sus vidas. No estaba muy segura de que ella lo haya hecho.
"Va a fracasar."
"¿Lo juras (2)?" Le pregunté, besando suave y lentamente sus labios, antes de apartarme para esperar su respuesta.
"Todo el maldito tiempo," dijo con una risita, poniéndome finalmente en su regazo cuando me reí con él, pero sabía que lo decía en serio.
"Va a venir a nuestra casa mañana," gemí, rodando los ojos.
Edward sonrió, acercándome más a él. "Sí, lo hará. Y vamos a tratarla como cualquier otro caso, dulzura."
Gruñí dramáticamente, mi labio en una mueca al pensar en el tiempo que se iba llevar esta mierda. Muy probablemente iba a probar mi paciencia hasta el límite.
"Vaya que tu papá nos debe una," gruñí, cruzando los brazos sobre mi pecho.
"Sí, nos la debe," dijo Edward riéndose, tirando de mis muñecas hasta que por fin cedí y envolví mis brazos alrededor de sus hombros. "Dile eso. Reiteradamente. Tal vez ese Camaro que has estado mirando tan minuciosamente sea su forma de compensarte."
Solté una risita malvada, mordiendo mi labio inferior. "Ooh, mi cumpleaños se acerca…"
"Mmm," ronroneó, arrastrando sus labios por los míos, un simple roce de su lengua probándome. "¿Y qué es lo que quieres, amor?"
"A ti. Solo para mí. Sin niños. Sin amigos. Sin ex. No me importa dónde o cómo."
Se echó hacia atrás, mirándome como si fuera su próxima comida. Sonrió con suficiencia, sus ojos oscureciéndose a un negro maléfico y carnal mientras su lengua se deslizaba lentamente por mi labio inferior.
"Mierda, eso suena como una muy buena idea, dulzura," canturreó, sus manos apenas rozándome al bajar por mi espalda, solo para agarrar mi trasero y apretarlo. "Con una condición…" Me levantó una mortal ceja, inclinando solo un poco su cabeza.
"¿Y cuál sería?" Pregunté, igualando su ceja con la mía.
"Trabajaremos… como un equipo… y terminaremos con esta mierda rápido y de prisa," dijo, su voz casi ronca. "Juntos."
Sonreí, besando suavemente sus labios. Podía ver lo que estaba tratando de decirme, lo que me estaba pidiendo. Quería que nuestro perfecto equipo de trabajo resolviera este caso a fin de terminarlo. Él era una increíble fuerza protectora. Yo era buena para ver más allá de la mierda. Juntos, éramos fuertes, casi invencibles. Si trabajábamos juntos, no había jodida oportunidad de que algo se interpusiera entre nosotros, y eso era lo que en realidad estaba tratando de hacerme entender. Habíamos trabajado juntos para eliminar a un líder de la mafia, y trabajamos juntos para recuperar a nuestra hija cuando fue secuestrada. Y el presente caso no era ni de cerca igual de peligroso, sobre todo si nuestro equipo hacía las cosas como siempre, de modo que si éramos inteligentes, precavidos y determinados, seríamos imparables.
Asentí una vez, besándolo otra vez, solo porque podía, solo porque él era mío. Lo besé en agradecimiento por calmar mis miedos como siempre lo hacía, incluso cuando en realidad no sabía cuáles eran mis miedos. Lo besé, porque era muy dulce, algo de lo que apostaría Kyra no sabía nada. Y ese último pensamiento hizo que otra sonrisa subiera lentamente a mi rostro.
Me senté sobre mis rodillas, a horcajadas en su regazo y entrelazando mis dedos en su cabello. Sin advertencia, reclamé su boca, de forma intensa, profunda y húmeda. Sin quedarse atrás, Edward dejó escapar mi sonido favorito—un profundo, deseoso y sensual gemido—y agarró mi cabello casi con rudeza para girar mi cabeza, su lengua deslizándose lentamente contra la mía. Lo empujé hacia atrás sobre la cama, apoyando mis manos a cada lado de su cabeza mientras nos perdíamos en el otro por solo un momento. Echándome hacia atrás, pegué mi frente en la suya, deleitándome en lo mucho, y lo rápido que su deseo por mí se estaba manifestando—o me estaba presionando contra él, no estaba segura cuál. Nuestra respiración era pesada, pero finalmente tuve que darle una respuesta.
"Trato hecho."
(1) Es un sitio web estadounidense dedicado a las noticias sobre celebridades.
(2) Aquí en inglés se usa la palabra 'swear' que es jurar, pero también se traduce como maldecir o decir palabrotas.
Y Kyra no va a saber que la golpeó muajajajajaja. Trabajar juntos contra el acosador y contra Kyra es lo mejor que podrían hacer, ¿no creen? Supongo que las que dijeron que Kyra les estaba cayendo mal ahora ya están seguras de lo que sienten por ella, ¿o no? Y ya verán unos capis más adelante :P
Muchas gracias por su respuesta al capi anterior, solo espero que quienes dejaron su review porque me vieron algo desanimada, me sigan acompañando hasta el final con sus palabras, con tan solo un gracias o algo que les haya gustado del capi me siento satisfecha. Gracias: Kabum, , Sully YM, beakis, leifer, freckles03, LicetSalvatore, Ali-Lu Kuran Hale, Stefanny Cullen-Swan, vickyange, Manligrez, Anuca, Tecupi, PEYCI CULLEN, Reva4, Adriu, Fabiss, Wawis Cullen, Naruyi80, INDI02, Yoliki, Marlecullen, yessifer cullen hale, pili, Elimar 96, lagie, ValenN Swan Cullen, catalinerds, gladys, Jocelyn907, EmDreams Hunter, cary, Jazmin Li, Ericastelo, Angelus285, Pam Malfoy Black, jgav28, Flor92, glow0718 y algunos anónimos.
