Q: Mierda.

Si había algo que Quinn Fabray odiaba más que a su padre, era su mala puntería.

Esa mañana se había despertado con una erección. Trató de distraerse y hacer algunas abdominales para ver si se bajaba, pero nada, su pene seguía ahí, parado, pidiendo atención. No tuvo otra alternativa más que hacerse cargo de la situación.

A veces no sabía si era una bendición o una micción que al eyacular descargara una gran cantidad de semen, pero en ese momento era totalmente una maldición. Todo el asiento del escusado terminó manchado con sus fluidos y tuvo que limpiarlo aunque le diera asco.

Nunca le gustó masturbarse, se sentía sucia. Prefería que alguien más lo hiciera por ella.

Salió del baño sujetando su cabello rosa (que ya se estaba destiñendo, dejando ver algunos mechones rubios) en una coleta. Se colocó una camisa blanca de tirantes y un pans viejo y salió de su habitación decidida a interactuar con los Berry.

Entró a la cocina. Leroy leía el periodico, Hiram cocinaba algo y Rachel trataba de abrir un frasco.

Q: Buenos días.-Saludó con tono neutro mientras se acercaba a la morena.

H, L: Buenos días.-Respondieron al unísono, mientras Quinn le arrebataba el frasco a Rachel abriéndolo al primer intento.

Hiram y Leroy rieron ante la cara de sorpresa de Rachel puso.

R: Ya lo había aflojado.-Murmuró recibiendo el frasco.

H: Claro que si princesa.-Se burló.-Siéntate Quinn, ¿Qué quieres desayunar?

Q: Puedo, ¿Puedo tomar una manzana?.-Preguntó tímidamente.

L: No tienes que pedir nada Quinn, esta es tu casa ahora.-La pelirosa asintió.

H: Ahora te lo preguntaré de nuevo, ¿Qué quieres desayunar?

Q: Un poco de tocino estaría bien.-Murmuró levantándose.

H: Oh no.-la detuvo.-Me encanta cocinar, yo lo hago.

Volvió a sentarse junto a Leroy, pocos minutos después Rachel se sentó frente a ella con un tazón de fruta.

H: Su padre y yo.-Quinn se estremeció. ¿Su padre?.-Vamos a llegar hasta mañana.-dijo sirviendo el tocino en el plato de Quinn.-Ya saben las reglas.

R: Claro, de todas formas planeaba quedarme todo el día aquí. Nadar un poco, ver peliculas…

L: ¿Te le puedes unir, no Quinn?.-Preguntó bajando el periódico para ver a la ojiverde.

Q: Umm yo no tengo traje de baño.-Dijo llevando una tira de tocino a su boca.

H: Oh.-Escuchó que Hiram mascullaba detrás de ella.-Rachel, ¿puedes subir a nuestro cuarto? En la cama hay algunos regalos.

Al escuchar la palabra regalos la morena salió corriendo hacia a segunda planta.

L: Quinn.-Se aclaró la garganta.-Sabemos de tu condición médica.

La rebanada de tocino que tenía en la mano cayó al plato y sus ojos se abrieron con sorpresa. Ninguna otra familia sabía de su pene.

Su primera reacción fue alejarse de los dos hombres. ¿y si la odiaban? ¿y si eran como su padre?

H: Solo queríamos que supieras que esta familia es de mente abierta.-Se apresuró a decir cuando vio las intenciones de la chica.-Eres igual a cualquier ser humano Quinn, solo que un poco más especial.-Sonrió y Leroy lo observó con el ceño fruncido.

L: Y si tienes alguna duda o algo, puedes recurrir a nosotros, que para eso somos tus padres.-Le sonrió.

Toda la situación era bizarra. ¿Por qué no estaban insultándola o echándola de su casa? ¿Por qué le ofrecían su apoyo?

R: Gracias, gracias, gracias.-Entró a la cocina con una caja, abrazando y besando a sus padres.-Los amo, son lo mejor.

L: Es gracioso, nos amas solo cuando te damos regalos.

R: ¡Eso es mentira!.-Dijo indignada.-los amo las 24 horas del día, pero los amo aún más cuando me dan regalos. Toma Quinn.-Le extendió la caja.-Es para ti.

La rubia lo tomó con algo de duda.

H: Pensamos que no tendrías traje de baño.-Sonrió junto con su esposo.

Y efectivamente, dentro de la bolsa había bermudas y la parte superior de algunos bikinis, pero en el fondo había una caja grande. La sacó cuestionando con la mirada a los hombres.

L: Sabemos que tu cumpleaños fue hace unas semanas. Considéralo nuestro regalo atrasado.

Una laptop nueva. Grande y al parecer muy cara, eso contenía la caja.

Q: Y-yo no puedo…

L: Claro que puedes.

R: Ya están eligiendo favoritos ¿eh?.-Bromeo.

H: No has ganado créditos.-Sonrió.

R: Por 17 años he estado recolectando créditos.

H: Pero mira a Quinn.-Dijo señalándola.-Desde la primera vez que a conoces te parece adorable.

R: ¿Estás diciendo que no soy adorable?

H: Pues…

L: Basta. Ustedes dos a desayunar.-Interrumpió..-Y nosotros dos a trabajar.

Se despidieron de las chicas y las dejaron.

R: ¿Bermudas?.-Preguntó con tono gracioso antes de darle una mordida a su fruta.

Q: Tengo un pene.-Dijo y Rachel comenzó a toser.

En realidad no tenía ningún problema con que la gente lo supiera, y menos chicas como Rachel con las que podría acostarse. Temía que los hombres lo supieran, su trauma aun no se había ido por completo.

R: Bien.-Dijo aclarando su voz.-Eso no me lo esperaba, pero está bien, no te juzgaré por eso.-La alarma de su reloj comenzó a sonar.-Llegó la hora de correr.-se levantó dejando los platos sucios en el fregadero.-¿Quieres venir?

Q: Claro.-Murmuró metiéndose todo el tocino que sobraba en la boca.-Iré a dejar esto a mi cuarto.


R: Si que tienes buena condición.-Dijo tratando de igualar el paso de la ojiverde.

Q: Hago ejercicio todos los días, es parte de mi terapia.-Murmuró.-Me aparta de cosas malas.

R: ¿Cómo…?

Q: Drogas, golpear personas, prenderle fuego a las cosas. Problemas de ese estilo.-Murmuró apretando la mandíbula.

R: Oh.-Atinó a pronunciar.-Así que eres problemática.

Q: Algo así.

R: ¿Y el ejercicio te controla?

Q: No siempre.-Contestó antes de acelerar el paso.


K: Oh Dios. Tus padres son geniales.-Gritó y Rachel tuvo que alejar el celular de su oído.

R: Lo se Kurt.-Dijo sonriendo.-Así que prepárate, porque la próxima semana seremos solo tu, yo y Broadway.

K: ¡Estoy tan emocionado!.-Volvió a gritar.

Rachel rió un poco mientras seguía hojeando su revista, pero unos suaves toques en la puerta la distrajeron.

En el marco de la puerta pudo ver a Quinn con su traje de baño, Rachel se quedó sin habla.

Su cabello estaba recogido en una coleta y unas gafas oscuras descansaban en su coronilla. Y ya sin la estorbosa camisa podía ver a la perfección el marcado abdomen de la chica y, tal vez era producto de su imaginación, pero los tres pares de cuadritos la llamaban incitándola a acariciarlos.

Concentrándose un poco más pudo observar varias cicatrices en todo el cuerpo de la ojiverde .

Quinn parecía algo incomoda al interrumpirla, así que se apresuró a colgar.

R: Eh, Kurt, tengo que dejarte. Hablamos luego.-Y sin esperar respuesta cortó la llamada.

Q: No tenías que colgar, solo venía a preguntarte si tienes bloqueador solar.

R: De todas formas ya había acabado.-Dijo levantándose para tomar un tubo blanco de su tocador, extendiéndoselo a Quinn.-Toma.

Q: Gracias.-Murmuró dirigiéndose a su habitación.

R: Bien.-Susurró.-¿En donde dejé mi traje de baño?

Kurt podía esperar. Sus hormonas no.


Le encantaba estar en el agua. Era como si fuera tan liviana que todos sus problemas dejaban de existir. Siempre se mantenía flotando boca arriba, observando el cielo y dejando que el viento la moviera ocasionalmente.

R: Se supone que tienes que mover los brazos y los pies.

Estaba tan ocupada preguntándose por que no había nubes que no notó la presencia de la morena que ya estaba sentada al borde de la piscina haciendo pequeñas ondas en el agua con sus pies.

Solo portaba un sencillo bikini amarillo y el cabello recogido en una coleta.

Q: Se supone, más no "tengo que".-Repicó recorriendo con la mirada la figura de la chica. Suerte que llevaba sus gafas o no podría hacerlo.-Me gusta más de esta forma.

R: Ya veo. ¿Te molesta si me meto?.-La rubia encogió sus hombros.

Q: Es tu piscina, puedes hacer lo que quieras.

R: Soy muy inquieta sabes.-Gritó lanzándose al agua, empapando a Quinn.

Q: Sabré lidiar con eso.


R: Toma.-La rubia recibió unas llaves.-Yo no puedo manejar, además tu insististe en comprar algo afuera así que tu conduces.

Q: No me quejo.-Dijo colocándose su chaqueta.-¿Puedes abrir?

R: Claro, pero antes reconsidéralo. Todos dicen que cocino muy bien.

Q: Cocinar envuelve el limpiar todo lo ensuciado y no estoy de humor para eso.-Encendió el auto.-¿Abrirías?.-Rachel se alejó enojada.

Quinn sonrió.

Q: Una hamburguesa con queso y mucho tocino, una malteada de chocolate, papas fritas y una copa de helado. ¿Tu?.-Rachel la miraba con una expresión extraña.

R: Una ensalada grande con crutones y una botella de agua mineral.-Dijo a la mujer que tomaba su orden.

Q: Todo para llevar.-Ordenó sentándose en un banco frente a la barra. La morena la imitó.-Este lugar es un asco.-Giró mirando la puerta.

R: Es de lo mejor que podrás conseguir en Lima.

Q: Me divertiré tanto.-Giró los ojos y su campo visual le permitió notar algo.-No voltees, pero esa chica no nos quita los ojos de encima.

En un movimiento para nada disimulado Rachel giró el rostro para corroborar lo dicho por Quinn.

R: Oh, es Santana.-Dijo saludándola con un movimiento de su mano, mientras la chica se levantaba y otra persona la seguía.-Y Brittany. Vamos juntas a la escuela y al glee club.

S: Enana.-Saludó deteniéndose frente a la morena mientras Brittany examinaba a la ojiverde con los ojos entrecerrados y una sonrisa gigante.

R: Hola Santana, que sorpresa verte aquí, pensé que irías de vacaciones a Michigan.

S: Si, bueno, mis padres…

Mientras las dos morenas se veían inmiscuidas en una platica, Brittany y Quinn seguían en una guerra de miradas.

B: Hola.-Susurró muy cerca de su rostro, sin eliminar su sonrisa.

Q: Hola.-Respondió enarcando una ceja.

B: Hola.-Volvió a susurrar.-Soy Brittany y soy tu mas grande admiradora.

Q: ¿Qué?.-Preguntó aún más confundida.

B: Vamos, deja de actuar, se quien eres.-volvió a susurrar.-Eres esa chica de Lazy town, solo que te pusiste esa ropa oscura para que no te reconocieran, pero obviamente yo lo hice.-Se acercó aún más.-No te preocupes, no le diré a nadie.

S: Britt.-Santana llamó su atención.-¿Qué haces?

B: ¿Yo? Nada.-Le guiñó un ojo a Quinn.

S: ¿Quién rayos eres?.-Preguntó en su clásica pose de perra a cargo.

Q: ¿Quién rayos eres tu?

R: Oh si, olvidé presentarlas. Britt, Santana ella es Quinn acaba de mudarse, asistirá con nosotras a la escuela.

S: ¿No es un poco grande cómo para ir a la escuela?.-tomó la mano de Brittany.

Q: ¿Y tu no eres muy pequeña para ser una perra?.Respondió.

B: Santana.-Se quejó cuando la latina presionó su mano con demasiada fuerza.

Ese gemido de dolor hizo reaccionar a Quinn.

Q: Esperen un momento.-Una sonrisa comenzó a formarse en su rostro.-Ustedes son esas dos chicas del video porno.-Santana abrió la boca sorprendida.-Dos chicas un gato.

B: ¿Lo ves San? Te dije que serías famosa.

S: Pensé que solo lo veían adolescentes pajeros que nunca han tocado a una chica.-dijo con veneno.

Quinn se lamió los labios y apoyó sus codos en la mesa detrás de ella.

Q: No soy adolescente, he tocado a bastantes chicas, pero si, te he dedicado algunas pajas.

S: Espera ¿Qué?.-Su cara y la de Rachel eran de aturdimiento. Brittany solo reía.

-Su orden está lista.-Dijo una mujer detrás del mostrador.

Q: Nos vamos.-Dijo a Rachel mientras tomaba las bolsas de comida y salía del lugar sin despedirse.

B: ¡Nos vemos Quinn!.-Gritó.


R: Lo que quiero decir.-Sacó su comida de la bolsa.-Es que te sentenciaste a muerte. Nadie trata así a Santana López y sale ileso.

Q: No me interesa.-Dio su primer mordisco a la hamburguesa.-He tratado hasta con el mismo diablo, ella no es nada.

R: No hables con la boca llena, por favor.

Q: ¿Y la rubia que?.-La ignoró.- ¿Está loca?

R: Brittany es…especial.-Dio un sorbo a su agua.-Es como una niña de 6 atrapada en un cuerpo de 17.

Q: Esto es aburrido.-Lanzó su servilleta a la mesa

R: Podemos ver una película, si quieres.-Comió un bocado de su ensalada.

La pelirosa no respondió, solo se levantó con su comida en las manos y se sentó en la sala.

R: Escoge tu.-Le señaló un estante lleno de películas.

Quinn se dirigió al mueble examinando película por película hasta toparse con una que llamó su atención.

Q: ¿De que trata?.-Se giró mostrándole la portada a Rachel.

R: "Kill Bill".-Leyó.-De una tipa que busca venganza. Es de papá, por lo general no me gustan sus películas.

Quinn se había perdido en la palabra venganza.

Q: ¿Podemos verla?.-La morena asintió.


Su apetito (y todo el universo en general) estaba en segundo plano para ella. Lo único en lo que podía concentrarse era en la pantalla y en Bill acariciando el cabello de la asistente de O-Ren.

Esa película le había enseñado tanto en 1 hora 51 minutos sobre la venganza y el despecho. Su padre era Bill y ella era la chica rubia. Estaba en el destino que buscara su venganza.

De repente la pantalla se oscureció para segundos después mostrar los créditos.

Q: ¿Qué?.-Susurró.- Oh no, así no puede terminar. Rachel.

Estaba tan inmersa en la película que no notó cuando Rachel se durmió con la cabeza recargada en su muslo. Tenía tantas ganas de despertarla y preguntarle sobre la continuación, pero aún tenía algunos modales. En su lugar apagó la televisión y, con algo de duda, cargó a la morena para llevarla a su habitación.

En la mañana podría hostigarla por horas.


Gracias por dejar sus comentarios, tomaré en cuenta todo lo que me pidieron que plasmara en el fic, sigan haciéndolo lo más importante para mi es que ustedes disfruten la lectura, lo único que no podré hacer será quitarle drama a la historia.

Gracias por los reviews y claro, por leer.