Hola! Quisiera agradecer sus maravillosos comentarios. No tienen idea del gusto que me da que les esté gustando la historia, hacen que me motive cada vez más. Aquí les presento el capitulo cuatro, un poquitito más corto, pero vale la pena. sobre todo porque ayudará mucho para el consecuente capítulo 5.

Por favor, disfruten de la lectura.

Una caricia furtiva.

Hermoine corría prácticamente por todo el edificio para llegar a la sala donde se reunían para trabajar en el caso Riddle-Snape. Se había retrasado. Ya que no podía dormir por estar pensando en Draco Malfoy, decidió pasar la noche estudiando el libro que defendía la firma. Tan sólo pudo tener una hora de sueño y todo gracias a la señora Weasley quien la despertó a gritos para decirle que o pagaba el alquiler atrasado o votaría todos sus libros a la basura. Ella intentó tranquilizarla diciéndole que estaba trabajando y que pronto llegaría su primer pago, sólo debía ser paciente. Pero entre gritos, injurias y demás calamidades Weasley, atinó a cambiarse con su típica falda oscura y una blusa blanca con adornos de encaje en las mangas.

Apenas llegó y acomodó su ropa, intentó acomodar lo mejor posible su rebelde cabello y abrió la puerta. Todos se quedaron callados al verla en el umbral un poco maltrecha y cargando dos portafolios que se veían extremadamente pesados.

Draco estaba sentado, como siempre, a la cabeza de la mesa, a un lado de él estaba Neville y al otro lado Astoria, todos los demás intentaban mantener orden al papeleo sobre la mesa de juntas. Hermione ofreció una disculpa por el retraso y caminó tímidamente hasta posicionarse junto Neville, quien le dio una sonrisa a modo de saludo.

El rubio la miraba sobre el expediente que sostenía en sus manos, ella sintió los ojos grises sobre su figura; se cohibió. Astoria no dejaba de mirar a Draco, no comprendía el interés por una mujer tan simple y poco atractiva.

―Llegas tarde Hermione, no te creas que por ser filóloga tendrás trato especial. Hasta ahora no he visto que hayas aportado algo relevante. – decía Astoria mientras mostraba una mirada de desprecio. El rubio la miró de reojo con algo parecido al odio.

―Disculpen, tuve un contratiempo- se excusó directamente con su jefe quien dejó caer el expediente de sus manos, se recargó en la silla y cruzó la pierna.

―Sé que me tiene algo, Granger. – le dijo mirándola – la escucho – concluyó llevando su mano a sostener su barbilla, ligeramente inclinado hacia Hermoine en un gesto que mostraba tenía toda su atención. Esto provocó que Neville, quien se encontraba en medio de los dos, se sintiera un estorbo ahí, mientras Astoria hacia un berrinche frunciendo la nariz por la olímpica indiferencia del rubio ante su reprimenda.

―Así es, señor. Estuve revisando detenidamente la sintaxis de Tom Riddle en todos sus artículos y libros, incluidos sus diarios personales. Sin embargo, como dijo Astoria …

―Abogada Greengrass, querida – le corrigió con una sonrisa socarrona.

―Astoria, ¿por qué no vas por un poco de café? – La aludida abrió los ojos sorprendida ante el mandato de Draco, él sólo la miraba desafiante

– Pero, Draco … -Tartamudeaba incrédula

- es una broma, ¿verdad? - sonrió torpemente. Puso la mano sobre el brazo del joven

– querido – intentaba ablandar la situación. Hermione y Neville miraban expectantes

―Dime, Astoria – contestó con excesiva condescendencia

―Eso lo puede hacer Emily -sonreía fingidamente

―Tienes razón. Entonces ve y dile a Emily que traiga café para todos – Concluyó tajante ―Continúe Granger- y volvió toda su atención a la castaña que por un momento se sintió mal por la joven que se levantaba de su asiento violentamente y salía azotando fuertemente la puerta.

―Como decía, después de haber revisado los escritos de Tom Riddle, confirmé que no existe nada que se pueda usar en su contra. Al parecer fue muy cuidadoso en cuanto al orden de sus líneas.

―¡Perfecto, aparte de maniaco ahora resulta que es un brillante escritor! – se exasperó Neville interrumpiendo a la castaña ―Eso parece, Neville – volteó a verlo – sin embargo, - volvió la mirada a Draco que permanecía impasible ― Pude encontrar excesivos errores históricos que ayudan a la justificar y hasta vanagloriar las acciones de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

―No comprendo, Hermione, ¿de qué nos sirven los errores históricos de Tom Riddle, si de todas formas él demandó a Snape por difamación? El libro de Severus es el que está en juicio y no los de Tom Riddle. El jurado no lo tomaría en cuenta, lo desestimaría al instante – esto expresaba Neville intentando cavilar la información de la chica.

― Un jurado lo desestimaría, pero no un juez – intervino al fin el rubio

―¿Quieres deshacerte del jurado? – Pero calló al moreno con una seña de su mano

– Continúe Granger ―le dio la palabra volviendo a cruzar la pierna. En ese momento entraba Astoria, que volvió a sentarse junto al rubio. Esto le molestó a Hermione, pero aclaró su garganta y continuó hablando

―Puedo asegurar, ciñéndome a lo escrito exclusivamente, que Tom Riddle hizo estas modificaciones intencionalmente para hacerlas parecer consecuencia lógica de un programa nacional y no un Holocausto. Su discurso cuida de ocultar estas alteraciones, pero no sus intenciones al usar continuamente adjetivos, superlativos o eufemismos.

―¿Qué está pasando? ¿Por qué parece que haremos un estudio de Tom Riddle cuando debemos enfocarnos en la defensa de Snape? – intervino Astoria sin buenos ánimos. Esto irritó a Draco pero decidió ignorarla

―¿Qué hay con el libro de Snape? – le interrogó el rubio sin quitarle la mirada de encima

―Es congruente e impecable histórica y sintácticamente. – Dijo concluyendo.

Draco cavilaba las pesquisas de la joven. Se levantó de la silla y caminó hacia la puerta abriéndola, todos le observaron y pidió al equipo de peritaje que saliera de la sala. Todos salieron, excepto Neville, Astoria y Hermione quien se quedó sentada mirando al joven.

―Neville quiero que prepares una notificación y solicites una reunión con el juez que fue asignado al caso – dijo cerrando la puerta ― Astoria quiero que lleves esa notificación al propio Tom Riddle y avises a Snape que nos reuniremos aquí mañana. ―Rodeaba la mesa de juntas con paso firme. Hermione le seguía con la mirada. Ni Neville ni Astoria comprendían lo que planeaba hacer

―¿Qué es lo que vamos a hacer? – intervino Neville claramente confundido

―Ganar ― llegó hasta la silla que ocupaba hace unos momentos y volvió a sentarse con aire de suficiencia. Colocó sus codos sobre los descansabrazos y entrelazó sus dedos ―No necesitamos testigos de ningún tipo. Si el libro que escribió Severus Snape es congruente e impecable histórica y sintácticamente como dijo Granger, entonces se defenderá solo.

―Dudo que Tom Riddle quiera un juicio sin jurado - Razonaba Neville

―De eso te encargarás Neville, así que piensa bien en los argumentos que daremos al juez cuando sea el momento. – advirtió el rubio

―Un momento, sigo sin comprender ¿nuestro único testigo será un libro? ―reprochó Astoria con un tono exasperante

―Por supuesto ―le contestó Draco con una mueca de fastidio indicándole que era más que obvio―Tom Riddle acusó a Snape de haber escrito en su libro que él era un pseudo historiador, radical y racista, ¿cierto? Bien, pues entonces probaremos que lo que está escrito en el libro es legítimo.

―Hermione, eres fantástica – alabó Neville a su compañera, ella se sonrojó y agradeció el cumplido.

Astoria resopló con los brazos cruzados. Desvió su mirada al rubio junto a ella y notó que miraba a la castaña como embelesado. Ella parecía no darse cuenta, pero ese gesto de llevarse el cabello tras la oreja no pasó desapercibido por Astoria, era muy hábil leyendo esos gestos tan mojigatos y ridículos.

―Bien hecho, Granger – se escuchó la voz potente del rubio. La chica le miró sonriéndole y agradeció asintiendo en silencio.


Después de la humillación a la que Draco la sometió por culpa de Hermione Granger, Astoria decidió ocuparse de hacer pagar a esa mujer simplona aquel momento vergonzoso. Por lo que ese día, mientras mantenían una reunión con Severus Snape para exponerle la estrategia que seguirían sus abogados defensores, Astoria se excusó y salió de la sala de juntas para buscar a Emily e interrogarla sobre la contratación de Hermione.

La secretaría se encontraba confundida por la curiosidad de la mujer, ella nunca se había relacionado con la contratación del personal. Le dio desconfianza y le negó, amablemente, la información.

Esta negativa no le gustó nada a Astoria quien perdió los estribos y amenazó a Emily con correrla de la firma. ―Sabes que Draco y yo tenemos una relación cercana. Puedo decirle lo ineficiente e inútil que eres y dime ¿qué palabras crees que pesen más para él, las tuyas o las mías? – Escupía cada palabra con desdén. ―Puedo hacer que te despidan o mucho peor, hacer que no te contraten en ningún otro lugar.

Emily se sintió entre la espada y la pared, sabía que Astoria era una mujer rencorosa y no quería tenerla en su contra. A demás de que necesitaba el empleo, era madre soltera y había trabajado para la firma desde hacía muchos años. Por lo que empezó a ceder ante la violenta presión de Astoria. Le pidió una copia del expediente de la contratación de Hermoine y ella lo entregó.

Con toda la información en sus manos, empezó a investigarla. Para ella no era difícil, ya que era abogada y sabía a quién y dónde acudir; por lo que pagó para investigar el pasado de la joven.

Mientras la investigación daba resultados, decidió en echar un vistazo al lugar de residencia de la castaña. Esa maldita bruja no sabe con quién se metió. Pensaba mientras conducía hacia Tottenham Hale.


La reunión había sido complicada debido a que Severus Snape no estaba muy convencido de no participar como testigo para defender su libro. Sin embargo, Draco logró conseguir su aprobación para la defensa que estaban orquestando que más bien era un ataque directo. Presentó con satisfacción los descubrimientos y aportaciones de Hermione. Snape seguía viendo aquello con desconfianza, pero terminó aceptando.

Hermione se sentía satisfecha. Cada vez que Draco le dirigía la mirada ella le respondía con una sonrisa. Gesto que el joven reconocía alegremente en silencio, aunque en su interior la joven sabía que él también le sonreía.

Severus se despidió confiando en que ganarían el juicio

― Espero que todo salga bien Malfoy- le extendió la mano

―Así será, tengo al mejor equipo trabajando en el caso – correspondió el saludo.

Snape caminó rodeando la mesa de juntas y Draco lo siguió; al pasar cerca de Hermione rozó el hombro de la joven, pasó lentamente la mano por su cuello, acarició, aventurero, sus rizos y terminó el roce a media espalda. Hermione permaneció quieta, disfrutó esa caricia disimulada, atrevida. El corazón se le desbordaba y dejó crecer cada latido.

Vio al rubio mirarle desde la puerta. Una sonrisa de medio lado le confirmo que no fue un error, aquella caricia que le provocó ardientes sensaciones había sido hecha a conciencia. Se quedó sin habla, apenas abrió los labios ligeramente; entonces un guiño de ojo se le escapó para ella, contuvo su respiración por varios minutos. Su corazón se aceleró y una descarga eléctrica le atravesó el cuerpo. Con la mirada en la puerta, vio perderse al rubio tras ella.