Espero que no se enfaden conmigo ni haya sorpresas porque en realidad Richard se acostó con Barbara aunque se iba a casar con Kory (en los comics), así que hay antecedentes de que es un loquillo.
Si soportan este capítulo que es piedra angular de la historia podrán resistir lo demás.
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III
First time / Primera vez
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No es fácil superar un trauma como no es fácil perdonar el daño que alguien nos ha hecho. Esto Raven lo vino a aprender de la manera difícil.
Pasarían años y múltiples compañeros para creer que estaba curada de lo que había pasado. Viajaría por el mundo, hablaría otros idiomas, conocería gente nueva, pero lo cierto era que aquella experiencia en la preparatoria no la podía olvidar todavía, y esta aún después de tanto tiempo seguía haciéndole daño pues marcó cada decisión que tomó en adelante casi como si no pudiera perdonarse a ella misma lo tonta y crédula que había sido.
Tampoco pudo dejar de sentirse cómo si no tuviera valor para alguien por ello.
Fue aquella vez en que estuvo en la misma habitación con el chico que siempre le gustó y podía oír el latido de su corazón en sus oídos, sus manos sudaban.
Es tan difícil decirle que no a alguien que crees amar. Las personas pueden llegar a ser realmente estúpidas enceguecidas por amor.
El cómo comenzó todo necesita por obligación trasfondo.
Después de terminar con Garfield a Raven le era muy extraño acudir a las mismas fiestas que sus amigos. Los llamaba amigos porque así es cómo la llamaban a ella. Bien podrían no conocer nada de su pasado, no estar enterados de los asuntos de su padre o podrían criticar la religión de su madre sin saber que ella al lado de ellos pertenecía a la misma, pero al final eran chicos con los cuales podían trabajar perfectamente cuando hacían equipos para alguna materia y de vez en cuando salir.
Raven podía ser una chica misteriosa e introvertida más era imposible ocultar que era una buena chica detrás de ese atuendo gótico y pocas ganas de charlar. La chica se refugiaba en su soledad, en libros, música y meditación.
Su primer novio había sido Garfield, mucho se especuló que Joseph podría verla de otra manera porque era con las pocas personas que podía hablar en signos y ser entendido solo con escucharlo respirar, pero aunque quizás hubo algo de atracción entre los dos quedó claro que era más importante para ellos ser amigos que arruinarlo todo con una relación que podría fallar. Joseph al final con sus grandiosas dotes musicales y rizos dorados no era ignorado por el sexo femenino a pesar de estar mudo pues aquel no era un defecto de nacimiento sino producto de un accidente. No tardó en conseguir novia gracias a su físico y a su noble corazón.
En cuanto a Raven tanto coqueteo de Garfield le valió resultados. A ella no le gustaba que fuera tan directo, mucho menos que a cualquier chica bonita le pudiera sonreír tan fácilmente como si se creyera todo un conquistador. Cuando fue momento de dejar en claro lo que buscaban fueron honestos, solo así Garfield logró conseguir a Raven pese a que esta fuera más alta que él o casi inalcanzable por el muro que levantaba entre su corazón y las personas que la rodeaban. Solo Garfield fue lo suficientemente paciente para lograr erosionar esa barrera. Su esfuerzo fue recíproco.
Por esa misma conversación claridosa que los convirtió en novios fue que con la misma honestidad Raven le dijo que lo suyo no podría continuar un mes después. Garfield sabía bien la razón pese a no aceptarla. Había sido un error suyo que vendría a ser imperdonable. Ella no quería hablar del asunto y dio por terminado su noviazgo.
Solo que para aún no tener edad y estar emborrachándose tanto para él como para Raven el alcohol les vendría a jugar muy malas pasadas.
A pesar de esto los dos habían sido buenos amigos, y cuando una pareja que comparte los mismos amigos los envuelve en los líos de la misma hay quienes toman partido y otros que no. Es muy difícil la convivencia al tener que tratarlos a los dos con pinzas para no zaherir el orgullo del otro.
Las chicas estaban del lado de Raven porque fueron testigos del comportamiento de Garfield. Los chicos aunque creían que su amigo se había comportado como un patán creían también que siendo un buen chico aprendería de su error y no lo volvería a cometer jamás con Raven si le daba otra oportunidad o con nadie.
Aún así las disculpas no bastaron para ella quién, orgullosa, se cerró a cualquier posibilidad de relaciones futuras. No le interesaba, y aún si acababa graduándose virgen tampoco le importaba.
Ella no tenía contemplado que a una semana de su rompimiento con Garfield encontraría en el sótano de la casa de Cass a su flechazo desde que había entrado a la escuela media, el atractivo, atlético y famoso Dick Grayson.
En cuanto él había escuchado a alguien bajar por las escaleras del sótano se había preparado para compartir sus cervezas si es que esa persona se iba a quedar. Ciertamente Dick no esperó que se tratara de Raven. Cass no cedía fácilmente las llaves de este lugar, aunque dado su rompimiento con Gar se las entregó muy fácil si solo quería dormir o leer esa noche.
—Hey— le saludó primero.
—¿Richard? —lo encontró sentado en el sillón viendo una película. El sótano lo habían acomodado para ser una sala de esparcimiento para la familia—. ¿Qué haces aquí?
—Supongo que lo mismo que tú —dijo levantando la botella de su cerveza.
—¿Terminaste con Kory? —preguntó. Mucho después se daría cuenta que fue ella la que dijo eso, no él, porque lo que Dick dijo subiendo los hombros como una afirmación fue:
—El amor no me trata bien
La pelinegra se fue a sentar con él en medio de la oscuridad.
—¿Gustas una?— le preguntó por el six-pack en la mesa. La chica aceptó.
—¿Cass te prestó llaves para bajar también? Normalmente no quiere que nadie baje
—Si bajaran los de arriba sería otra habitación que limpiar. Te puedes imaginar a qué vendrían aquí… —fue su respuesta.
El que puso la imagen de aquello en sus cabezas en este caso fue él.
Raven subió sus pies al sillón sin quitarse las botas, abrazaba sus rodillas para recargarse, quizás tenía frío, quizás estaba nerviosa, no lo sabía con exactitud. Dick estaba viendo la televisión.
—Si te da miedo recuerda que solo es una película. Sé que eres un poco sensible con estas cosas
—Solo no son mis favoritas —contestó ella. No era lo mismo ver una película de terror fuere o no inspirada en hechos reales que vivir una propia. Esto era algo que solo sus tíos sabían pero sus amigos no pese a aquella vieja historia que corría de ella sobre su accidente en Noche de Brujas en un evento relacionado a un coyolobo. Nadie tenía que enterarse que su madre había decidido recluirse en un hospital psiquiátrico o que ella era producto de una violación. No es el tipo de información que compartes con quién no conoces lo suficiente para decirles cosas como esas sino solo no se comparte con nadie.
Aunque el no compartirlas no significaba que no le hiciera daño a ella pensar en su pasado.
Aún así Dick solo lo tomó como broma dando otro trago a su cerveza. Las de lata las había sacado del minibar, la botella la había llevado de arriba.
—Aún así si te da miedo o tienes frío puedes acercarte —le bromeó.
—Estoy bien
El problema del alcohol es que a veces las bromas amistosas pueden tornarse coqueteo sin saber en qué momento ocurre esta transición.
Por la misma razón los dos habían acabado cantando a Depeche Mode después de dos cervezas cada uno en el sótano en su propia fiesta privada. La película terminó y decidieron que si iban a estar juntos escondidos ahí abajo podrían escuchar algo de música también. Bebieron, cantaron, disfrutaron de su mutua compañía.
Ahí había una barra, una línea de bolos, un billar y una mesa de ping-pong junto a los sillones frente al home-theater que se separaba por un panel móvil que aislaba aún más el sonido.
No se dieron cuenta de cuando empezaron a bailar entre el billar y la mesa del ping pong, quizás fue cuando la lista de música cambió a The Strokes porque entonces los dos saltaban y agitaban la cabeza y el cabello, de la clase de baile que se hace libremente cuando se cree estar solo y la música circula debajo de la piel. Euforia.
Gracias al espacio libre hacia la sala por lo espacioso que era el sótano se tomaron de las manos y empezaron a girar como el par de borrachos que eran riendo entre cantado y bebiendo todavía más. Otro six-pax fue tomado de la nevera. Dick estaba bebiendo más que ella pero igual los dos no estaban pensando coherentemente.
Cuando Raven creyó que se caería Dick la tomó de la cintura para cargarla hacia el sillón. Raven era tan ligera y pequeña en esos momentos comparada con él, o por lo menos así se sentía, que nada parecía ser real.
De la alacena aparecieron bolsas de botana, y fue entre un trago de cerveza de Dick quitando del alcance de Raven la bolsa de frituras que los dos se pusieron a pelear fingidamente hasta que la chica se arrojó sobre la bolsa sin importarle derribar al chico con tal de llevarse otro dorito a la boca triunfante.
Si podría contarse los momentos por medio de canciones ese era uno que evolucionaba a cada segundo resguardado en un suspiro porque cuando se besaron fue quizás Radiohead lo que los impulsó sonando Creep en las bocinas solo para ellos dos.
Era un instante superfluo, nada importaba entre sus lenguas, entre sus labios apresados entre la dentadura contraria, entre sus bocas, entre el aliento alcohólico despedido. No importó mientras se besaban y la música los envolvía, mientras la oscuridad los protegía apresadas sus cabezas en los brazos del otro.
Fuera lo que fuera ese momento era especial. Único.
Y pese a que estaban ebrios eran felices juntos. No importaba nada.
A Dick no le molestó besarla y no demostraba remordimientos de hacerlo aún risueño abrazándola después de eso. Porque al principio solo había sido un beso, no es como si fueran acabando teniendo relaciones.
—Creo que nos terminaremos la cerveza de Cass —le dijo cómo si ya hubieran estado acostumbrados a la cercanía del otro gracias a su larga amistad que vendría a acurrucarlos a los dos en el sillón.
—¿Qué marca es? No veo nada en la oscuridad —preguntó Raven.
Escuchó a Dick reír a su lado.
—Quizás es mejor —acarició su espalda.
Ella no iría admitir que comportándose así con él, haciendo a su corazón latir como loco, en realidad la hacía sentir tranquila. Era reconfortante estar entre los brazos de Dick. Se sentía protegida, atesorada.
No se dijeron nada cuando volvieron a besarse, ni siquiera cuando se miraban el uno al otro como si hubiera un inexorable universo en las pupilas contrarias. La oscuridad a espaldas de Dick hacía que sus ojos se vieran negros, de un negro profundo insondable, mientras que la luz de la pantalla aún encendida hacía ver las pupilas dilatadas de Raven rodeadas por un iris gris como era pintado por las imágenes que se reflejaban en sus ojos.
Apartó un mechón de cabello de su cara contemplándola, la besaba tan dulcemente que dolía. La hacía estremecer. Podía derretir el mundo entero a su alrededor con solo abrazarla. Era de una belleza y perfección tan cruel que podría robarle lágrimas.
Cuando el beso se volvió más ansioso empezaron a tocarse lentamente. Richard la atrajo a su cuerpo y por encima de la ropa se repegaban cadera contra cadera. Era vigorizante pero aún muy inocente para ese entonces.
Richard se movía de una forma desconocida para Raven, salvo que se daría cuenta rápidamente que de ir a hacer el amor y quedarse en esa posición quizás así sería como él se movería entre sus piernas.
Pero era tan fácil cerrar los ojos y quedarse solo con las emociones y las sensaciones. Su cara ardía.
—¿Rae? —se apartó de pronto Dick. Ella ya sabía lo que era esa sensación. Le había sucedido lo mismo con Garfield aunque con él no se llegó a consumir. La primera vez que había vivido algo así fue con alguien inesperado, Wally West, a punto de ir al hospital por hipotermia.
Dick se había puesto duro.
—¿Qué sucede? —le siguió al filo del sillón.
—Rae, el que realmente me gustes no significa que realmente debamos hacer esto
—¿Por qué estamos en una casa ajena?
El chico no pudo sino girar la cabeza bastante confundido por la ingenuidad de Raven, solo que esa ignorancia de su parte no era propia sino culpa de él si no fue claro desde el principio.
—Eso es solo geografía
—Extrañas a Kory… — declaró ella un tanto decepcionada.
A veces Raven podía ser tan franca con las palabras, pero otras el dar en el clavo no era exactamente el objetivo principal, al menos para Dick no lo fue.
—Sinceramente… —respondió él —en quién menos quisiera pensar ahora sería en Kory. ¿Tú extrañas a Gar?
La chica negó con la cabeza.
—No es fácil dejar de pensar en alguien que considerabas una constante en tu vida, pero se hace lo que se puede
Dick se puso a reir nerviosamente antes de volver a poner su mano en la nuca de la chica mirándola fijo. Raven sujetó su mano intrigada aunque sin miedo.
—Sería tan fácil culpar al alcohol por esto —acarició sus labios solo un instante antes de ir a besarla de nuevo.
Lo que fuera que hubiere pasado por la mente del chico se borró al sentirse hambriento por la chica junto a él. Se volvió una funesta necesidad.
Sentados en el sofá Richard se quitó la chamarra sin dejar de besar a Raven quién inmediatamente después alzó los brazos para que le sacara la sudadera.
Siguieron devorándose. Lentamente la falda de Raven fue levantada, apenas separados por la ropa interior de Raven los dedos de Dick empezaron a acariciarle, ella suspiraba en su cuello. La prenda fue humedeciéndose.
Dick volvió a robarle otro beso mientras deshacía su cinturón, ya no soportaba la ropa impidiendo a su miembro si ya estaba claro que lo iban a hacer.
—Dick… aguarda… —se apartó solo un poco cuando sintió la punta de su pene rosar su entrepierna desnuda.
—¿Quieres detenerte? —le miró ansioso intentado controlarse.
—No… —se encogió de hombros —no se trata de eso… es… —se mordió un labio —es mi primera vez haciendo algo como esto
Dick tuvo que rehacer las ideas en su cabeza.
—¿La primera vez haciéndolo en el sótano de una amiga o… primera vez…
Raven giró la cabeza para que no la mirara.
El otro tuvo que respirar hondamente.
—De acuerdo. Entiendo —se llevó las manos al puente de la nariz sobre la boca. No fue solo una sino más de dos veces en las que tuvo la oportunidad de contarle la verdad. Richard simplemente no lo hizo. Su mente estaba en otro lado, quizás solo pensaba en el hecho de que estaba a punto de tener sexo con una amiga suya muy íntima que le gustaba y no en nada más, incluso quería borrar la parte de que era virgen si a ella tampoco le importaba y quería estar con él, porque, al final, nada de eso apartó la sangre de su pene erecto rosando el sexo de Raven bajo la falda—. Si no te sientes preparada…
—No me refería a eso —se apresuró a cubrirle la boca cómo si con esa acción pudiera ocultar el secreto de su virginidad—Creo que está demás decir que me gustas cuando llegamos a este punto… pero
Al ver la dificultad que estaba teniendo para hablar Richard realmente agradeció la oscuridad del cuarto, la música de la fiesta arriba y la propia en el sótano así como que solo con llave se pudiera abrir la puerta desde afuera.
Era lícito aunque lleno de secretismo ese encuentro.
Más compresivo pegó a Raven hacia su cuerpo. El roce de sus sexos tan juntos, expuestos, calientes y húmedos, la hizo temblar.
—La única pregunta que queda en este punto en realidad Raven, es si quisieras continuar…
La pelinegra sintió las manos de Richard enredarse en su cabello desde la base de su cuello.
—Si quiero —susurró cómo si estuvieran hablando a escondidas.
Dick la volvió a besar, pasó un brazo por su cintura para sostenerla y la otra por sus hombros para seguir besándola tan entretenido como estaba.
Empezó a impulsar sus caderas hacia adelante provocando que ambos sexos se friccionaran repetidamente. Lo hizo a un ritmo que volvió a Raven a escuchar sus propios gemidos tímidos. Después sintió algo que ya había experimentado antes pero no con alguien. Acababa de humedecerse aún más. Richard lo había sentido también.
—Rae… —susurró a su oído —¿esta es la primera vez que tendrás un orgasmo?
Ella cerró los ojos. No respondió. Ya estaba más que húmeda.
—¿Quieres que te haga sentir uno? —inquirió.
La morena no pudo sostenerle la mirada.
Fue entonces que sujetando una de sus piernas y ella sujeta de su cuello la tumbó sobre el sofá metiéndose entre sus piernas.
—No tengas miedo —susurró sobre sus labios después de un beso muy suave.
Ella negó con la cabeza sujetándose a los hombros de Dick.
—No tengo miedo —le dijo firmemente.
Así Dick sosteniendo su pene en su mano buscando entre la penumbra, entró en ella de un solo movimiento, solo la mitad, sin dejar de mirarla.
—Hey, ¿estás bien? —detallaba la cara de espanto debajo de él, que, curiosamente, estaba más impresionada que asustada o adolorida —¿cómo te sientes?
—No lo sé
Dick solo sonrió besándola de nuevo antes de embestirla completamente. Un cuerpo caliente acababa de invadirla. Era extraño pero no dañino.
—No te preocupes. Ya averiguarás lo que se siente —declaró orgulloso empezando a moverse dentro de ella.
Pronto las sensaciones y sonidos húmedos, incluso el calor que emanaban, se vició. Y con el vicio vino la delicia del placer que empezó como pequeños chispazos explotando dentro de ella desde el vientre hasta la cabeza, moviéndose por todo su cuerpo, dificultándole respirar con normalidad.
Richard controlaba la velocidad e intensidad de sus embestidas, a veces tranquila, en otras se acomodaba mejor y tomando a Raven de la cadera para asirla contra sí mismo para llegar más profundo y más duro. Era cómo si llegar a doler un poco pero en definitiva se sentía bien. La hacía retorcerse.
Era una experiencia increíble al grado de arrugar entre sus dedos la playera de Dick, arañarlo, lanzar su cuello hacia atrás en un gemido.
Hay mucha gente que relaciona las canciones con una relación pasada aunque la música no sea la culpable de despertar la pasión en nadie, siempre ha sido así de seductora.
Raven pasó a convertirse en una de esas personas que podría relacionar perfectamente la primera vez que tuvo sexo con una canción y saber cuánto duró por la duración de las mismas mientras su cuerpo se convulsionaba de placer. Su espalda se curvaba por los latigazos que embatían su ser desde al inicio de su espina con Dick moviéndose en su interior.
Era algo maravilloso.
Sus bocas a veces arrastraron un beso. Antes de terminar ella dio un respingo cómo si presintiera que algo fuera a suceder en su propio cuerpo.
—Raven… —escuchó la voz de Dick en su oído abrazándola casi desesperado hundiéndose en su interior. Fue suficiente para que ambos fueran a terminar.
La chica tenía muchas cosas en la cabeza, todas revueltas. Si de eso se trataba el sexo comprendía ahora porque tanto furor por la experiencia, pero para tan cortos eventos los orgasmos eran realmente fugaces, los fluidos calientes.
No hubo tiempo de pensar en lo más importante cómo hubiera sido usar un preservativo. Los dos hablaron pero nada de lo que realmente debían hablar. Lo más buscado fueron besos antes de acabar volviéndose uno solo.
Lo único que atinó a hacer Richard sintiendo su piel arder fue a salirse de su cuerpo cuando eyaculó empapando las piernas de Raven de semen.
Se quedó arriba de ella mirándola, los dos respiraban aturdidos.
Estaban a punto de besarse de nuevo cuando la luz de la habitación fue encendida cegándolos momentáneamente.
Un grito inundó la habitación dejando sus mentes en blanco.
–¡Richard! —sonó la voz de Kory que había bajado junto con Cass a buscarlo.
—Mierda, Kory… —se levanto de inmediato de encima de la chica debajo de él. La confusión poco a poco empezó a cobrar sentido si se encontraba lo suficientemente desnudo para una sola cosa... —Kory. Puedo explicarlo —fueron las primeras palabras de Richard Grayson recomponiendo su ropa y poniéndose de pie.
Raven se fue sentando en el sillón extrañada y asustada.
Donna qué llegó después enmudeció casi dejado caer la botella de su cerveza. Cass se llevó una mano a la boca al descubrir de quién se trataba con quién había estado teniendo sexo su amigo, esto porque la habitación apestando a sexo no era algo fácil de ocultar.
—No habías roto con Kory… —balbuceó al darse de cuenta de la renuencia de Dick a hacerlo pero que al final acabó sin importarle, tanto cómo a ella su virginidad.
No valía la pena pelear cuando entre lágrimas y sumamente enfadada Kory le empezó a gritar.
—¿Cómo has podido Dick?... ¡¿Cuántas veces me has hecho esto?!
Raven escuchaba todo esto subiéndose las bragas antes de ponerse de pie. Había empujado a Richard más lejos de ella todavía. Lágrimas también empezaron a rodar por sus mejillas. Podía enfadarse también, pero ahora solo se sentía utilizada. Estaba en estado de shock, avergonzada. Después de haberla usado Dick se alejaba de ella como si tuviera lepra porque su aún novia los había descubierto. Ya no era el chico tierno que dulcemente le había hecho el amor, a ese Richard que estaba ahí no lo reconocía. Era un extraño.
La música en las bocinas que había sido su aliada la última hora se había vuelto en su contra haciéndola sentir mareada.
Era asco, eso era lo que sentía.
Kory la jaló del brazo dándole una bofetada que la mandó al piso totalmente atontada.
—¡Maldita zorra! Lárgate de aquí ¡Largo! ¡No quiero volver a ver tu cara de puta nunca! —le gritó la pelirroja mucho más alta que ella. Había enloquecido.
Raven pensó en las muchas veces que la había visto besarse con otros chicos que no fueran Dick aún si los dos eran novios pero por alguna razón responderle no era una buena idea por muchas ganas que tuviera de defenderse. Ella no tenía voz, fuerzas. Kory era muy alta y fuerte. Ese no era el momento para pelear. Lo único que su cerebro había querido procesar esa noche sería que hubiera sido su primera vez más no otra cosa.
La pobre chica salió corriendo entre lágrimas, cubriéndose el rostro.
En su carrera fue acosada por muchos chicos de su escuela. Las chicas de la fiesta la llamaban zorra o perdida al haber escuchado la conmoción del sótano. Habían pasado casi dos horas metidos los dos allá abajo terminando de ver la película ya empezada de Dick, embriagándose y bailando.
Era tan complicado ser amigos cuando ella se sentía atraída por ella y el no siempre controlaba su libido.
Si podían rememorar cómo comenzó su amistad fue porque Raven era taciturna, y él con la vida que llevaba bajo tutela de un magnate, nada menos que de Bruce Wayne, había hecho nacer en ambos más que acostumbrados a la soledad una tácita confianza.
Pero el alcohol, la música y el corazón pueden ser peligrosos y los resultados de la seducción muy crueles siendo adolescentes.
Ninguno midió las consecuencias de esos cinco minutos de placer.
Desde esa huída Raven supo lo que iría a ser el infierno en la escuela siendo llamada zorra cuando todo lo que había pensado al hacer el amor fue que iba a entregarse al chico que le gustaba desde séptimo.
Vio a Wally impávido y extrañado entre los asistentes, entre los gritos, burlas y abucheos, comprendía lo que pasaba pero aún así estaba incrédulo. Fue ahí que alguien le lanzó una cerveza desde la escalera siendo golpeada con la botella en la frente que la hizo sangrar.
Nadie quiso ayudarla, no se preocuparon por si estaba herida. La sangre roja en su cara fue como una letra en la imagen de su pecado.
Empapada en la bebida empezó a empujar buscando escapar pero se lo impedían diciéndole que si buscaba otra verga ellos se la podían ofrecer. Corría pero era alcanzada, la tocaban de forma inapropiada, se burlaban de ella.
Se dio cuenta de que en sus medias estaba escurriendo a Dick y eso la petrificó todavía más.
Logró correr hacia el pasillo mientras le lanzaban latas de cerveza y basura. Todos en la escuela amaban a Kory, era la porrista más sexy. Si alguien se metía con Kory se metían con el honor de la escuela. Fue por eso que todo el alumnado se lanzó contra ella para odiarla y vejarla de por vida.
En el anuario rayarían todos su nombre como la zorra de la generación. La que se acostó con Dick Grayson para quitárselo a Kory aún si esto no era del todo cierto.
La última persona que vio antes de lograr hacerse camino a la puerta fue a Garfield, que apenado y a punto de llorar por la tragedia ajena, veía a la que antes había sido su amada novia hasta hacía una semana ser abucheada por la multitud. Todo por buscar en otro lado lo que él no había podido darle.
La joven no soportó verlo ahí, tal vez no pedía que la ayudara y tal vez él no estaba lanzándole cosas como el resto, pero la veía sintiendo lástima.
Su cabeza, su pecho, su vientre, sus piernas, todo dolió.
Algo se había roto en su interior.
Raven alcanzó la entrada abierta sollozando, corrió buscando el aire frío del exterior perdiéndose en la oscura noche, corrió como si su vida dependiera de ello, corrió buscando olvidarlo todo, negando lo que acababa de pasar.
Se sentía tan estúpida y sucia, tan tonta...
Esa, esa horripilante y cruel historia, fue la primera vez de Raven.
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