Kagome's Lover.
Notas previas:
Here I am waiting for your love.
"Destrozando esos corazones en la pista de baile"
Capitulo cuatro: ilusamente feliz
"Solo me he enamorado de una mujer, y esa mujer me utiliza y no saben lo mucho que me gusta que me use"
-Inuyasha Taisho.
¡Basta de fingir! Era lo que se estaba gritando en su cabeza. ¿Qué estaba fingiendo? No estaba fingiendo nada, todo era verdad no deseaba un hijo. Deseaba volver a atrás y detenerse, deseaba tantas cosas. Bebió el café que se le había enfriado por andar pensando en cosas sin importancias, ayer Inuyasha había llegado ebrio. Se le había tirado encima y había besado su cuello, jamás le había dado asco Inuyasha pero siempre había una primera vez para todo.
Aun sentía su lengua en su cuello. Deseaba quitarse esa sensación pero solo lo veía a los ojos y su mente regresaba a tener el recuerdo de la lengua de Inuyasha sobre su cuello, hace menos de un año era la cosa que todos deseaban. Ahora estaba casada y no sabía que iba a ser de ella. Salió de la casa sin darle aviso a Inuyasha, fue a ver la ropa y se compró un par de atuendos para cuando su estomago le creciera, era como si todas las mujeres embarazadas se hubieran reunido en el centro comercial. Tomo asiento en un café, pidió un café con un panecillo. Y pudo sentir como el muchacho le dio esa mirada, mordió su labio y sintió que su autoestima estaba en aumento pero cometió un ligero error y ese fue levantar su mano izquierda y demostrar el anillo de casada que estaba usando.
-"Rayos"-Pensó mientras bebía el café de manera lenta, no hubo más de esas miradas que abrían paso a la seducción y que atraían a una mujer a indagar un mundo desconocido entre un hombre y una mujer; Escuchó de una señora la ilusión que sentía de ser madre, su barriga era enorme y la verdad no se veía linda embarazada. Pagó el café y dejo el panecillo a medias mientras comenzaba a irse, solo esperaba no verse fea. Pudo ver a un señor con su hijo arriba de su espalda mientras reía y besaba la frente a su papá. De acuerdo no era una perra sin sentimientos, y eso le conmovió el corazón-
Algo le decía en su cabeza que debía de enamorarse de Inuyasha y debía hacerlo rápido.
Compró un par de revistas sobre embarazadas y se sentó en una banca de la plaza, viendo a la gente pasar y tratando de concentrarse. No llevaba ni la decima página cuando se levanto de manera molesta para ir a casa, miró su reloj y descubrió que solo faltaban un par de minutos para la hora de la comida, subió a su carro para regresar a casa. Inuyasha no estaba en la casa, así que ella tuvo que prepararse su comida.
Jamás fue buena cocinando así que utilizo comida instantánea y después consumió una manzana. Ya que necesitaba comer cosas saludables, lavo los platos y entonces cayó en cuenta de que parecía una ama de casa. El teléfono sonó y fue apresurada a contestarlo.
-Si mamá estoy muy bien... ¿Qué ha pasado en mi ausencia?-Le fascinaba escuchar la voz de su madre en un Lunes por la tarde, duró una media hora hablando con su mamá. Cosas triviales, nada que pudiera alterarla-
Usaba parches para dejar de fumar y consumía chicles para la ansiedad. Y aunque no le gustara Inuyasha no sabía porque pero necesitaba verlo, era una ansiedad una ansiedad que no se podía curar con un par de chicles.
Subió a su cuarto para acostarse y leer esas revistas que había comprado. Leyó esas revistas como si fueran revistas de chismes, había comprado un libro de nombres para los bebes; Poco a poco se entusiasmaba de tener a un bebe dentro de ella, pero solo estaba un poco entusiasmada. La verdad si se sintió horrible cuando se entero de que estaba embarazada pero ya estaba aceptándolo.
Se había quedado dormido con un libro encima de su rostro, y despertó en la media noche para aun ver que Inuyasha no había llegado. Dejo el libro escondido en su buró y fue a agarrar su celular, ni siquiera había una llamada de Inuyasha. Fue a la sala con su celular en su mano, la sangre dejo de circularle por la mano debido a la manera tan fuerte en que estaba agarrando su celular. Inuyasha aun no llegaba, fue a la cocina y le preparo algo de comer, demoró quince minutos para hacerle una cena decente, se quedo esperando sentada en la silla de la mesa para comer, aun sosteniendo su celular.
Pobre tonta ilusa, pensó mientras sus ojos comenzaban a cerrarse.
El leyó a las cuatro de la mañana viendo la cena que había en la mesa y una Kagome que estaba durmiendo aun sosteniendo su celular. Negó con su cabeza, mientras iba y se acercaba para cargarla y llevarla a su cuarto.
-Uhmm...Inuyasha...-Se sintió feliz de escuchar su nombre proveniente de los labios de Kagome y aun más cuando ella sonrió en sus sueños, la acomodo en la cama y la cubrió con las sabanas. Era una noche fresca, se deshizo la corbata y se desabrocho los primeros dos botones de su camiseta. Fue a la mesa y comió su cena fría, no podía quejarse ella le había preparado la cena y lo había esperado hasta quedarse dormida. Era feliz. Ilusamente feliz-
Se durmió acostándose cerca de Kagome. Soñando en la familia de tres personas que iban a ser dentro de seis meses.
Durmió escondiendo sus sentimientos, y abrazó a su mujer de manera protectora. Los rayos del sol se colaron de manera traviesa a la mañana siguiente, pero ninguno de los dos despertó, el repartidos de periódicos les aventó el periódico en la entrada de su casa. Mientras las otras familias desayunaban a las siete de la mañana, ellos dos estaban durmiendo.
El deseaba en sus sueños que ella soñara con el. El deseaba ser el héroe de la historia de Kagome, pero solo era un personaje que estaba casado con una mujer difícil de sorprender y difícil de complacer.
Existía el amor pero solo proveniente de una persona, y esa persona era el. Dieron las diez con diez y fue cuando ella despertó, estirando su cuerpo adolorido de haber dormido en la silla y al despertar vio que estaba en su cama e Inuyasha durmiendo a su lado, jamás había observado aun Inuyasha durmiendo, posiblemente porque todas esas veces en que visitaba a Inuyasha solo hacían su negocio y luego se iba. Ignorando que entre los dos hubiera creado una conexión más allá del placer.
No se veía mal durmiendo.
Su corazón dejo escapar un par de latidos que ella descubrió cuando acercaba su rostro más con el de Inuyasha, se aparto bruscamente mientras se levantaba para meterse a bañar.
¡Ella no era una idiota como para no saber que el había estado con otra mujer! Lavó su cabello bruscamente pensando en que clase de cosas Inuyasha había hecho, rasuro sus piernas porque una mujer siempre debe de estar presentable. La figura femenina se transparentaba por la puerta de la regadera. Escuchó como Inuyasha hacia del baño, y como le bajaba al baño después. Termino de bañarse en cinco minutos, y al abrir la puerta descubrió que Inuyasha estaba sentado en el retrete leyendo el periódico. No parecía que estuviera haciendo del baño, lo que era bueno.
Cubrió su cuerpo cuando sintió la mirada dorada pesada sobre ella, y el formó una sonrisa divertida que la cautivo.
-He visto lo suficiente no debes avergonzarte-Le dijo de manera coqueta mientras Kagome salía apresurada del baño para irse a cambiar. ¡Por supuesto que deseaba saber que había hecho el ayer! Pero no iba a preguntarle, de acuerdo iba a preguntarle de manera casual, busco las mejores palabras para preguntárselo. No deseaba sonar como esas mujeres celosas e inseguras de si mismas que dudaban de su esposo.-¿Qué hiciste ayer?-Esa era una buena pregunta, directa y sin molestia-
-Nada...-Respondió el mientras Kagome rolaba sus ojos y entonces colocaba sus medias negras, lo escuchó reírse y fue entonces en que se giro y apunto en el pecho de Inuyasha-
-No vas a verme la cara de tonta Inuyasha-Dijo de manera molesta mientras el sujetaba su mano de manera ruda. Era fácil la forma en que podía hacerlo cambiar de estado de animo-Si viste a otra solo dímelo-Se reía de esa idea ¿Estar celosa? Si claro-O en lugar de otra fue...otro-Inuyasha no toleraba que Kagome se burlara de el, así que apretó aun más la mano de Kagome hasta que vio el rostro inconforme de Kagome-
-Se que te burlaste mucho de mi, pero eso fue antes...Ahora las cosas cambian querida Kagome Taisho-Se sentía estúpida, y demasiado molesta-¿Acaso te sentiste sola, querida Kagome?-Y el también se burlaba de ella, pero no le iba a dar el gusto de que el continuara burlándose. Lo miró directamente a los ojos y dijo un seco 'no' el soltó su mano desilusionado mientras se encerraba en el baño para meterse a bañar-
Kagome termino de maquillar su rostro y miró su reflejo en el espejo. La blusa o vestido holgado disimulaba ya la panza que comenzaba a crecerle, toco sus senos viendo que ya estaban comenzando a crecer.
Jamás había tenido los senos tan grandes, y sintió que su sensualidad estaba aumentando. Bajo a la cocina para prepararse un poco de café y tostarse un pan. El bajo y cuando menos se lo espero ya había salido de la casa, sin decir adiós o sin desayunar. Fue a la sala para seguir leyendo esos libros que había comprado.
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Si solo ella fuera un poco más honesta consigo mismo, las cosas podrían ser diferentes. Ella estaba acostumbrada a toda clase de hombres, los rudos y los que se creían superiores a la especie femenina. La verdad el día de ayer se había ido a un bar a ver un juego de futbol, bebió cerveza en un grande tarro mientras admiraba la espuma que esta creaba.
Ahí conoció a una hermosa mesera que le coqueteaba a la mayoría de clientes, cabello rubio, pecas graciosas y labios carnosos. Era una maravilla de mujer, el único defecto es que no era Kagome. También se hizo amigo de un joven de su edad. Necesitaba amigos y necesitaba fiestas porque jamás fue lo suyo el estar en casa las veinticuatro horas.
Ahí se quedo dos horas, hasta que termino el juego de futbol celebro con su nuevo amigo llamado Miroku un muchacho de Japón que era demasiado agradable. No lo conocía pero solo sabía que los dos eran admiradores del Barcelona.
Con tres cervezas y después su compañero de futbol. Salió de ese bar para ir a la plaza y ver a varias personas caminar con su pareja, lo que el daría por tener una cita con Kagome. Fue a la librería y hojeo un par de libros sobre las mujeres embarazadas, desgraciadamente no estaba preparado para la hora en que su hijo o hija fuera a nacer. Perdió todo el día haciendo nada, viendo a la gente pasar enfrente de el. Unas muchachas lo vieron y le sonrieron, y volvieron a pasar para volverlo a ver otra vez. El llamaba la atención porque parecía ser un modelo del extranjero, con su cuerpo no tan fuerte y sus facciones delicadas.
-¿Estas solo?-Preguntó una mujer mientras el la miraba de manera aburrida, todas las mujeres eran iguales a las demás pero para el Kagome era un rompecabezas. Un rompecabezas que cuando descubría una parte simplemente lo demás se volvía más complicado-
-Si-Respondió de una manera ruda que hizo a la muchacha sentir como si quisiera escupir su corazón y entregárselo a Inuyasha. Bastó una mirada y una sonrisa para encantarla. Como desearía encantar a Kagome de esa manera.-
Los días siguieron pasando, siempre regresaba tarde. Oliendo a alcohol y a tabaco, y siempre estaba la mesa ahora vacía pero Kagome siempre estaba esperándolo con un reloj enfrente de su cabeza, siempre la cargaba y la acostaba en la cama. A veces no lo veía al despertar y eso le dolía.
A la mañana siguiente ella despertó apresurada, entro al baño y lo vio le abrió la puerta y lo sorprendió. Su corazón latió de manera agresiva al verlo completamente desnudo, el levanto su ceja de manera coqueta.
-¿Quieres algo?-¿Querer? Un ser humano siempre iba a querer algo, ¿Por qué no podía expresarse mejor? Mordió su labio, o mejor dicho lo sintió temblar. Si había algo que quería-
-¿Es necesario que te vayas en las mañanas y regreses tan tarde?-Preguntó mientras el asomaba un poco su cabeza para estar más cerca de Kagome. Estaba descifrando el rostro de Kagome que dentro de unos años iba a poder descifrar mejor, pero debía aprender-
-Tu dices...-Dijo el de manera arrogante, el corazón de Kagome latió aun más. Jamás había latido tanto, solo latió así y esa vez fue cuando Bankotsu dijo que se veía hermosa en un vestida rosa-Si me quedo o me voy-¿En verdad deseaba que se fuera? Apretó su puño mientras agachaba su mirada y en cuestión de segundos la subía. Llevaba días sin poder dormir bien, y se sentía sola. Llevaba días pidiendo que Inuyasha estuviera con ella-
-Quiero que te quedes conmigo...-Dijo en un susurro que el escuchó demasiado bien, el dolor que el había oprimido se deshizo. La cargó entusiasmado y la metió en la regadera, el agua poco a poco los empapo a los dos. Ella siempre fue agresiva pero estaba avergonzada por lo que había dicho, la beso lentamente y luego ella contesto su beso de manera apasionada. La ropa de Kagome cayo al suelo, mientras el la abrazaba sin querer dejarla ir. Aun no estaba listo para decirle sus sentimientos, primero debía entenderla-
La baño como si se tratara de un bebe, acaricio la piel limpia de su esposa mientras plantaba pequeños besos sobre su cuerpo. Dejo un morete en su cuello mientras le regalaba una sonrisa que a ella le fascino.
-Esto es prueba de que eres mi mujer-Inuyasha era posesivo. Una característica más que ella aprendía de el-Y si desaparece te la volveré a poner-Sonaba tan seguro de que ella iba a desear volver a sentir los labios de Inuyasha en su cuello-
Se cambio apresurada mientras tocaba la parte donde estaba su morete.
-Es injusto-Se quejo mientras tosía un poco, era increíble que ella estuviera con alguien como el. Guapo, rico y buena persona-¿Qué piensas de mi?-Preguntó cuando termino de ponerse su zapatilla izquierda-
-Eres sexy, buena persona...-En realidad podía decir miles de cualidad-atrevida, y demasiado incorrecta para mi-No era una niña bien lo que le gustaba. No era aburrida y si pudiera decirle más características que el adoraba de ella posiblemente no iba a terminar-Te gusta la cerveza y ver el futbol...-Ella sonrió mientras se sorprendía, jamás le había dicho a Inuyasha que le gustaba el futbol-Tu camisa del Barcelona lo explica todo-Kagome se sintió como una niña pequeña, la cual apenas había descubierto un dulce-¿Por qué yo?-Preguntó el mientras Kagome dejaba de sonreír para ver a Inuyasha-
El estaba preocupado por la respuesta que ella pudo dar.
-Todas te deseaban ¿Por qué yo no?-Levanto su ceja, creando en Inuyasha la duda-¡Eres el hombre más deseado de Japón no podía dejarte ir!-Y ante eso tuvo que reír-¿Por qué te estuviste yendo?-Preguntó mientras el tomaba su mano y la besaba-
-Por que nadie te había dejado, todos te seguían...A veces una persona debe de hacer muchas cosas malas...-Era una plática de descubrimientos, el odiaba que ella odiara la responsabilidad. Sabía que ella había hecho cosas de las que el solamente había soñado, pero no deseaba descubrir sus intimidades. El había ganado entre todos esos hombres-
-Sigues siendo un idiota...-Mi idiota, debió agregar-
-¿Quieres salir?-Preguntó mientras ella asentía. Ella le arregló las cosas de el que no le agradaban, le quito esas calcetas rosas que no combinaban con su short deportivo y le dio ropa que le iba a dar más estilo. Eran la pareja perfecta, pero ella aun seguía sin amarlo, el manejo para llevarla al zoológico. Estaban teniendo una cita perfecta, aunque el solo creía que era una cita para el. Para ella era como ir al zoológico con un amigo-
Se entusiasmo de ver todos los animales, leones, monos y jirafas. Había aprendido que ella amaba los leones.
-¡Ve eso!-Dijo Kagome mientras veía como rugía el león entusiasmada, Inuyasha miró a su lado y vio a una niña tratando de ver algo pero no podía ver muy bien así que soltó la mano de Kagome para cargar a la niña y ayudarla a que pudiera ver mejor-
-Gracias-Dijo su mamá mientras la niña se entusiasmaba aun más, Kagome miró como Inuyasha lucía bien con una niña en sus manos ¿Así se vería con su hijo? No lo sabía pero estaba segura de algo, y ese algo era que Inuyasha no era una mala persona. El le compró una gorra de que habían visitado el zoológico, le compró algodón de azúcar y tomo su mano en todo momento-
Las mujeres miraban deseosas a Inuyasha y los muchachos deseaban poder hablar con Kagome. Y fue que la dejo un par de momentos para ir a atender una llamada, ella esperó sentada en la banca mientras comía su algodón de azúcar. Dos muchachos más jóvenes que ella se acercaron, sentándose a lado de Kagome y para su desagrado uno de ellos puso su mano en la pierna de Kagome.
-Te doy dos segundos para que quites tu asquerosa mano-Dijo Kagome molesta mientras el muchacho solo subía la mano aun más y el otro reía diciendo alguna estupidez. Estúpidos idiotas, pensó Kagome mientras ponía el algodón de azúcar en la cara de uno-
-¡Perra!-Dijo el muchacho mientras los dos se acercaban bruscamente a ella-
-¿Qué?-Kagome era muy buena lidiando con esa clase de hombres, podría patearles el trasero-Insulta a tu madre piojoso-Le trono sus dedos mientras el otro reía ante la forma en que su amigo estaba siendo humillado-
El muchacho la tomo de la mano para jalarla bruscamente repetían que querían jugar con ella, pero a ella le dolía su brazo. Inuyasha llegó en el tiempo exacto en que vio como estaban jalando a su esposa, puso su mano en donde ese hombre estaba tocando a Kagome y los miró molestos.
-Suelta a mi esposa...-No debía repetir dos veces las cosas, el jamás repetía las cosas. Los dos adolescentes no se asustaron al contrario solo provocaron a Inuyasha y lo que recibieron fueron insultos por parte de Kagome y un grande susto por parte de Inuyasha; Los dos esposos se alejaron con una sonrisa, Kagome no dudaba de su protección-¿Te duele?-Preguntó al ver la muñeca roja de Kagome-
A pesar de que sucedió ese momento, los dos se divirtieron. Ella debía reconocer que jamás había tenido esas salidas a las cuales sus amigos posiblemente llamarían infantiles, no hubo alcohol o aroma a cigarro.
-Mira...-Dijo mientras señalaba el cielo y cuando ella miró hacía arriba la beso. Ella se sonrojo y cerro sus ojos, y el sintió entusiasmo cuando ella continuo el beso-
Era como si los dos tuvieran un día sano.
Todo lo estaban haciendo juntos, con sus ojos puestos en cualquier cosa eran la pareja perfecta ante los ojos del publico; Por primera vez Kagome se agrado en la historia, por primera vez su personaje le agradaba. Y caminó, corrió siempre sujetándose de la mano de Inuyasha y sonrió para ella misma, algo le decía que el siempre iba a sujetar su mano.
Continuará...
N/A:
Me molesta la forma en que ella hace un drama de su vida, miren mi vida. Esta peor que la de ella. No me gusta su dramatismo, me provoca nauseas.
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"Estaba confundida olvidando rostros y nombres"
By.Willnira.
