Capítulo 3
Despertar a su lado parecía un sueño. Y lo es. Un sueño hecho realidad.
De niño, como la mayoría quienes crecieron escuchando hablar de él, quería conocerlo y volverse su mejor amigo. Cuando se dio cuenta de que aquel niño, quien conoció en Madame Makin, era Harry Potter se sintió inmensamente feliz. Había tenido la impresión de haberse agradado mutuamente antes de decir sus nombres, por eso estaba seguro de volverse mejores amigos. Pero cuando llego el momento crucial fue rechazado. Dolido, cambio todos sus sentimientos por el moreno por odio. Si no quería su amistad lo haría pagar. Los siguientes años mostraron su odio mutuo y para el resto del mundo es lo único que podrían sentir por el otro. Pero la guerra cambio la forma de verse. Más la amistad perdida aún se encontraba lejos. Seis años de enemistad son difíciles de olvidar. Cuando la paz regreso cada uno siguió su camino. Pasaron diez años para volverse a encontrar. En ese momento cada uno con una vida hecha, familia e hijos. Después de eso… pasaron muchas cosas. Pero eso no le importaba ahora pues están juntos. Algo que nunca hubiera imaginado. Pero se alegraba que haya ocurrido.
Lo vio fruncir el ceño y arrugar la nariz, cuando la luz empezó a molestar, impidiéndole seguir durmiendo. No pudo evitar sonreír ante la escena. Después se giro para evitar unos minutos más la luz y retrasar lo inevitable.
-Es hora de levantarse dormilón –le susurro en su oído mientras lo abrazaba por detrás
-Cinco minutos más –murmuro acomodarse mejor en los brazos del rubio
-No. Ahora –entonces lo empezó a besar en la nuca
Harry ronroneo ligeramente antes de girar para unir sus labios a los del rubio. Se besaron lentamente, disfrutando del contacto. Hasta que el moreno quiso profundizar el contacto y Draco se levanto de la cama
-¡Tramposo! –grito Harry sentándose, mirando ceñudo a su pareja
-Debes apurarte, se ve mal que el Jefe llegue tarde –le dijo con una sonrisa ladeada, divertido. En el marco de la puerta agregó de forma traviesa –puedes bañarte conmigo para ahorrar tiempo –dejo la puerta entreabierta en una clara invitación que Harry no tardo en aceptar. Con suerte, para algo más que un simple baño.
Más tarde la pareja desayunaba junto con el resto de la familia Malfoy.
Lucius aparentaba su edad de acuerdo a los muggles. A pesar de la intervención de Harry en los juicios de los Malfoy. Lucius paso 10 años en Azkaban, y pasara otros 10 años bajo vigilancia. Narcissa tuvo la suerte de no pisar la prisión mágica, su condena se limitó a una sustanciosa multa y pasar cinco años en servicio comunitario. Mientras Draco fue obligado a terminar la escuela, una forma de asegurarse de que en el futuro hiciera algo bueno, y cinco años en servicio comunitario. Durante su último año escolar solo los fines de semana.
Pero eso no basto para el resto de la comunidad mágica. La condena de vivir el reto de su vida con la marca en su brazo tuvo más consecuencias. La discriminación de las personas. Su desconfianza por formar parte de los Mortifagos, aunque haya dio involuntariamente. Las pesadillas por todo lo que vivió a pesar de su juventud. Todo esto tuvo que soportar a pesar de saber que ayudo a Harry.
Es curioso como el destino maneja las cosas. Después de los juicios, se volvieron a ver cuando Lucius Malfoy cumplió su condena en Azkaban. Draco estaba presente por ser quien lo llevaría a casa. Mientras Harry como Jefe de Aurores, y Lucius tratándose de un Mortifago del círculo interno, precedió su liberación.
Volverse a ver fue extraño para los dos. Se conocen desde los 11 años, Draco fue el primer niño mágico que Harry conoció. Durante seis años estuvieron pendientes del otro. Molestándose y peleándose ante la mínima oportunidad. Aunque suene extraño pasaron muchas cosas juntos. En ese momento, aunque hayan pasado diez años sin verse, aún sabían del otro por periódicos y lo que contaban amigos y conocidos del otro. A pesar de su relación anterior, las circunstancias son distintas. Ahora son adultos, cada uno tenían una vida hecha. Más importante aún. No existía una buena razón para seguir con esa animosidad de sus años escolares. Así se limitaron a saludarse cortésmente, se trataron por lo que eran en ese momento, viejos conocidos, antiguos compañeros de escuela; y se concentraron en la razón del encuentro. Fue breve, pero marco el comienzo de una nueva etapa de su relación. Que los encaminaría a su situación actual.
El último miembro de la familia en la mesa es Lyra Cassandra,* la segunda hija de Draco, una encantadora niña de ocho años y la consentida de la familia. Rubia igual que su padre, de ojos azules y piel blanca. Dulce y encantadora, de buenos modales. Por ello podía dar la imagen de un lindo angelito, frágil y delicada. Pero no por nada ha sido criada por Slytherin. Astuta, con una lengua mordaz y fría cuando la situación lo amerita. Aunque por la leve influencia de Harry puede ser impulsiva. Por él había aprendido que hay momentos en que es mejor seguir sus instintos y su intuición.
Los Malfoy están acostumbrados a la presencia de Harry en el desayuno después de pasar la noche con Draco. A diferencia de los Potter, ellos aceptaron mejor la relación de ellos. Aunque vieron con malos ojos que Draco fuera tras Harry cuando este aún se encontraba casado. Pero un Malfoy siempre consigue lo que quiere. Además cualquier represaría publica la tendría que afrontar solo.
Al terminar el desayuno unos búhos entraron al comedor, dejando cartas a los hombres presentes. Tanto Draco como Harry recibieron cartas de los chicos. Scorpius le informaba a su padre quienes son los nuevos Slytherin y sobre un par de niños de otras casas, hijos de los socios de su padre. Mientras recibió una carta de Lily y otra de Albus. Los dos le contaban sus impresiones de la cena de bienvenida y los nuevos integrantes de sus respectivas casas, aunque Lily incluso a los Gryffindor, pues supuso que James seguía molesto y no le escribiría, cosa que si paso, además de contarle de las casas donde quedaron los hijos de sus amigos y conocidos.
Mientras Lucius recibió una copia de la edición del día del Profeta. No es que confiara completamente en lo que decía, pero siempre es bueno saber lo que creen los demás y lo que saben.
Luego de leer la correspondencia Harry se despidió para irse a su trabajo. Aunque a los Malfoy no les agradaba la idea de trabajar por un salario o para otros, después de todo dirigían varios negocios y el estudiar alguna carrera lo consideraban más un pasatiempo que una necesidad, no les molestaba que Harry lo hiciera. Después de todo el puesto de Jefe de Aurores no es para nada despreciable.
Mientras tanto, en la casa de los Potter en Valle Gothic, Teddy terminaba su propio desayuno. Él se había mudado con su padrino tras la muerte de su abuela, meses después de terminar Hogwarts. En un principio había intentado desistir la invitación, pero la insistencia de James hizo que finalmente aceptará.
Días como esos se olvidaba que vivía con su padrino. Harry pasaba la mitad de su tiempo libre en la Mansión Malfoy. Además por sus diversas ocupaciones a veces solo coincidían en las comidas. Aunque muchas veces ha sido invitado a cenar con los Malfoy, quienes después de todo son sus familiares.
Fue ese momento en que llegó su propio correo. Una edición del Profeta, junto con dos cartas. Una de sus amigos y la otra de James. Dejo lo demás a un lado para leer la del chico. Le contaba de algunas ideas para las bromas de ese año y a quien hacérselas. Le comento algo sobre las clases antes de agregar, casi como si de pronto se acordará de ello, sobre los de primer año. Siendo los Scamander los que sobresalían en ese año y la casa donde terminaron.
Teddy sonrió al leerla. Aunque no es una sonrisa verdadera. Se alegra que James le escribiera. Pero preferiría tenerlo con él, no como su pareja como sus instintos le pedían, pero al menos cerca, así tener la oportunidad de aprovechar la mínima excusa para poder tocarlo. Por un segundo se pregunto si podía inventar una excusa para poder ir a Hogwarts y estar con James. Al siguiente desecho la idea, reprendiéndose. Lo volvería a ver en algunas semanas, cuando salieran de visita al pueblo. Solo debía ser paciente y esperar algunas semanas. Aunque eso no pedía su lobo. Tenía solo un día separado de James y ¡y ya lo quería ver de nuevo!
Intento dejar de pensar en el menor, algo muy difícil, y concentrarse. Si seguía así terminaría retrasándose. Tenía un día muy ocupado.
Saben hasta que escribi este capitulo me di cuenta que algo de verdad tenían las acusasiones de James del primer capitulo. Aunque en cualquier caso el culpable es Draco y no Harry. ¡Él es inocente!
Además tenemos un poco más de Teddy, pero me temo que su participación seguirá siendo pequeña hasta la visita a Hogsmeade. Realmente no puedo hacer mucho teniendolos separados.
Eso es todo por el momento. Espero les guste el capitulo y me dejen un review.
* Lyra Cassandra Malfoy. El nombre de Lyra es de una constelación, siguiendo la tradición de los Black. Mientras el de Cassandra es un personaje mitologico, era la hermana de los héroes Héctor y Paris, y tenía el don profético. Desde un principio tenía pensado llamarla Cassandra porque el nombre se relaciona a las tragedias, razón por la que al final no termine llamandome así, y Astonia murio dandole la luz. Me costo encontrar el nombre de una estrella o constelación. Si no hubiera descubierto que Lyra es el nombre de una la hubiera nombrado Cassiopeia Cassandra. Siendo su apodo Cass-Cass. Aún no estoy segura que le hubiera pasado primero a quien se atreviera a molestarla por eso. Sufrir por la niña o por su sobreprotector hermano mayor.
