Salvando a Draco Malfoy

de Dayspring

beta LatexoHPo

Capítulo 3. Todo Por Mi Bebé

Harry parpadeó, sonrió, luego miró los rostros serios que lo observaban, parpadeó otra vez.

—Malfoy, eres un hombre, no puedes estar embarazado— razonó.

—Harry—. El chico miró a Dumbledore, seguro de que su confiado mentor le diría que todo era una broma— ¿Recuerdas haber estudiado la Primera Gran Persecución en Historia de la Magia?

Harry asintió. Vagamente recordaba al profesor Binns hablando sobre eso. No, en realidad recordaba a Hermione haciéndolo estudiar sobre eso.

—Fue cuando los muggles averiguaron por primera vez sobre el mundo mágico. No lo tomaron… bien.

Habían matado a cuantos habían podido encontrar, cosa que a Voldemort le encantaba decirle a sus seguidores.

—No, no lo hicieron. Pero la mayoría de los muggles estaban ligeramente mal informados. Creían que sólo las mujeres eran mágicas, así que el número de brujas muertas fue desproporcionado respecto a las muertes de los magos. Después de eso, no era seguro que quedaran suficientes brujas para sustentar la población mágica. Un grupo de magos extremadamente dotados crearon un hechizo muy complejo que permitía que los hombres pudieran tener hijos. Claro que ahora hay pociones que pueden asistir a un mago para quedar embarazado, pero ese hechizo era diferente en el hecho de que era permanente. Un mago sólo necesitaba tener relaciones sexuales sin protección una vez con otro mago para lograr la concepción. Esos magos se llaman "Progenitor".

Harry giró la cabeza con rapidez y miró a Malfoy.

—¿Estás embarazado?

—Eso me dicen los molestos calambres.

—¿Calambres? ¿Estás bien? ¿Y el bebé? — inquirió Harry frenéticamente.

—Nada que yo o mi bebé no podamos manejar, Potter— contestó el rubio mirando a Harry fijamente—. Y si me preguntas si es tuyo, juro que te maldeciré.

Dumbledore sonrió y se puso de pie.

—Creo, caballeros, que tienen bastante que discutir en privado. ¿Severus?

—Director, no creo que sea prudente dejar al señor Malfoy a solas con el señor Potter. ¿Necesito recordarles que el incidente en cuestión fue sin consentimiento? Y ya que aún no hemos averiguado por qué el señor Potter sintió la necesidad de atacar a un compañero estudiante, no creo que sea apropiado dejarlo sin supervisión con dicho estudiante.

—Me temo que el profesor Snape tiene razón— accedió Dumbledore.

—Pero el profesor Snape olvida que esta vez tengo mi varita— interrumpió Malfoy—. Potter no podrá hacerme nada si estoy armado.

—No sea demasiado confiado, señor Malfoy— le advirtió Snape.

—No lo soy, señor. El que yo me quede con varita no significa que Potter pueda quedarse con la suya.

—¡Oye, eso no es justo! — protestó Harry.

—¿Y es justo, Potter, que yo esté embarazado? ¿Qué no pueda volver a casa? ¿Qué sin importar mis ideas, mis creencias, ahora tengo que aliarme con la Luz para proteger a mi bebé?

No había nada que Harry pudiera decir para contrarrestar eso, así que reluctantemente le entregó su varita a Dumbledore, porque por nada del mundo se la daría a Snape.

Se miraron incómodos después de que los profesores se marcharan. Harry pensó que Malfoy se veía más pálido de lo normal, pero eso podía ser simplemente porque sus ojos ya no estaban teñidos por el rojo de la ira.

—¿Así que es cierto? Estás…

—Embarazado, Potter. Preñado, encinta, con un pan en el horno, fecundado, gestante… ¿Qué? ¿Quieres que Madame Pomfrey realice el examen frente a ti? Estoy seguro de que lo hará. Vamos a la enfermería…

—¿Seguro estás bien? — interrumpió Harry suavemente— Quiero decir, por los calambres y todo eso.

—Es normal. Mi interior se está moviendo para que el bebé tenga más espacio para crecer.

—¿Lo sabías?

—¿Saber qué?

—Que podías quedar embarazado.

Malfoy suspiró y sin notarlo acarició su estómago.

—Fui diagnosticado como Progenitor cuando cumplí los diecisiete. Me enseñaron el hechizo para prevenir un embarazo, al igual que a las brujas.

—¿Entonces por qué no usaste el hechizo?

—¿Cuándo debí usarlo, Potter? ¿Cuándo te rogaba que no me violaras? ¿Cuándo luchaba para huir de ti? ¿Cuándo grité porque te metiste en mi culo sin siquiera un poco de saliva? ¿En qué momento durante el ataque crees que tuve la oportunidad de pensar en un maldito hechizo que nunca antes había usado? Oh, y no olvidemos que no tenía una varita.

Harry se preguntó, si no le hubiera entregado su varita a Dumbledore, si habría lanzado un hechizo para que la tierra se lo tragara. No sólo había metido la pata, había metido la pierna entera.

—Lo siento, es sólo que estoy un poco sorprendido.

—Bienvenido al club. Al menos no ha cambiado todo tu futuro.

—Eso no es cierto. Ese también es mi bebé. Ahora tengo la obligación de…

—De hacer lo mismo que tenías que hacer antes: matar a Quien Tú Sabes. Esa es la obligación que le debes a éste bebé. Porque tú y yo sabemos lo que le haría ese maldito a un bebé tuyo.

—¿Y qué obligación te debo a ti, Malfoy? ¿Cómo sobrevivirás después de Hogwarts? Tengo dinero, ¿sabes?

—No necesito apoyo dado de mala gana. Tengo mi bóveda personal, una que Lucius no puede tocar. No seré rico como un Malfoy, pero tampoco tan pobre como un Weasley.

Harry ignoró la indirecta hacia Ron.

—No será dado de mala gana. Quiero que tú y el bebé vivan con comodidad. Quiero que el niño sepa que su padre se preocupa por él. Quiero ser parte de la vida del niño, Draco—. El nombre no salió fácilmente de su boca.

—Y yo no quiero ser un paria. Quizá lo pierda todo, Pot… Harry, pero no quiero ser visto como el albatros alrededor de tu cuello.

—No será así…

—Tus amigos, en especial Weasley, me trataran como mierda y lo sabes. Me culparán por estar embarazado; me acusarán de trabajar para el señor Oscuro; observarán cada movimiento que haga, esperando que te apuñale por la espalda. O peor, se reirán de mí y me llamaran puta. Se reirán al enterarse de que lloré mientras me violabas. No puedo vivir así, Harry. Si ese es mi futuro mejor dejo que mi padre me mate ahora.

—Detente, Draco. No te tratarán así, no los dejaré.

—¿Y cómo se los impedirás? Ellos te respetarán por enseñarme una lección, pero…

—Les diré que te amo. Les diré que me duele cuando te tratan mal.

—Como si fueran a creer eso— bufó el rubio—. Yo sé con seguridad que me odias. Pude sentirlo cuando me atacaste.

Harry se abatió en su silla. Había algo de verdad en lo que Malfoy decía. Podía sentir algo forzado su cuerpo a hacer las terribles cosas que le había hecho a Malfoy, pero a ratos había sentido placer al escucharlo llorar, o cuando su cuerpo se retorcía.

De verdad no quería pensar en eso.

—¡Pasión! — dijo abruptamente.

—¿De qué hablas?

—Escuché a Hermione y Lavender hablando el otro día cuando regresaba de ver a madame Pomfrey después de una de nuestras peleas. Lavender dijo que éramos demasiado apasionados el uno con el otro. Y Hermione dijo que quizá si nos acostábamos habría menos violencia. Así que, dejamos desatada nuestra pasión, nos acostamos, y ahora hay un bebé. No hay un plan malvado, nadie es la puta de nadie y ambos estamos determinados a hacer lo que es mejor para nuestro bebé.

Malfoy apretó los labios un momento, luego asintió.

—Eso podría funcionar. Es asunto de "hay una fina línea entre el amor y el odio" podría jugar en nuestra ventaja. Sólo asegúrate de venderlo de manera apropiada, Potter. Ninguna de esas estúpidas medias mentiras Gryffindor.

—Pretenderé ser un Slytherin— respondió Harry secamente.

—Hazlo.

—¿Qué vas a decirle a tus compañeros, Mal…Draco?

—Que se metan en sus jodidos asuntos.

—Oh. ¿No se preguntarán…?

—Claro que sí, pero todos de sexto año para abajo saben que no pueden hacerme ese tipo de preguntas directamente. Y mis compañeros de séptimo… puedo manejarlos.

—Recuerda lo que dijo Snape sobre no ser demasiado confiado.

—¿Ahora citas a Snape? — respondió Malfoy con media sonrisa—. Sé lo que estoy haciendo, Potter. Confía en mí.

—El que estés embarazado no significa que no estés jodido, Malfoy. ¿Confiar en ti? ¿Qué pasará cuando recibas órdenes de tu padre o de tu amo?

Malfoy se puso de pie de un salto.

—¡Púdrete, Potter! ¿No escuchaste ni una palabra de lo que dije? ¡Ya no tengo un padre, y nunca he tenido un amo! ¿Estabas tan ocupado haciéndome sangrar el culo que no notaste la falta de marca en mi brazo?

—¿Y qué darías por recuperar a tu padre?— discutió Harry.

—No mi bebé— respondió Malfoy colocando una mano protectora sobre su estómago—. Fui tonto al pensar que podrías superar todo por el bienestar de nuestro bebé. ¿Sabes qué, Potter? Vuelve donde tus amigos Gryffindor y quéjate todo lo que quieras sobre los malvados Slytherin. No te necesito, y mi bebé tampoco te necesita. Después de todo, él o ella es medio escoria Slytherin.

Con un giro de su túnica, se dirigió a la puerta.

—¡Malfoy, espera! Entiéndeme, esto es difícil de aceptar para mí.

—¿Difícil de aceptar? Bueno, mándame una lechuza cuando camines como un Erumpent sobrealimentado. Hasta entonces, jódete.

Harry habría jurado que Dumbledore había encantado la puerta para que no diera un portazo, pero de alguna manera Malfoy había logrado hacerlo.