Notas de Autora: LEMON ALERT! Harcore!
Capítulo 4
La primera pelea
Intenso… Intenso era la palabra correcta para describir al Santo de Oro de la octava casa, en todos los sentidos, habían pasado seis semanas desde que ella aceptó ser su amante de esa temporada y no entendía como le duraban tan poco, en
la cama era un dios, no tenía como describirlo de otra manera, trataba de no visitar su templo tan seguido, pero él no hacía su camino fácil, era muy común que en el recinto las amazonas tuvieran sus amantes, pero no ella. Ella aspiraba a ser la líder
de las amazonas, no quería que su reputación fuera manchada, mucho peor si es con un dorado. Pero el Caballero de Escorpio estaba jugando en su contra, sino lo visitaba en dos noches, lo encontraba asechándola en el coliseo cuando entrenaba a sus
alumnas. No era sorpresa que los caballero de Oro pasearan por el Coliseo general, pero ella podía sentir su mirada sobre ella y cuando iba a su habitación, la hacía pagar por la espera y esa noche la iba a torturar, ella lo sabía, había dejado pasar
tres noches, ella tenía trabajo que hacer y últimamente el "ejercicio extra" que estaba haciendo la dejaba más que agotada. Pero al ver a Milo pasear por el coliseo dos días seguidos, era una desgracia, significaba que hoy iba a hacerla sufrir.
Recinto de las amazonas, 11H13
Shaina se estaba alistando para salir esa noche, no estaba huyendo. Si ella salía de su casa, iba a hacerlo con naturalidad, sin parecer una fugitiva. En realidad no estaba cometiendo ningún crimen, pero temía a que las demás la juzguen. Después del rechazo
de Pegaso y su fracaso en asesinarlo, ya le había dejado un precedente que no quería que se repitiera y lo peor, era como trataban a Marín, hacia que la situación se vea tortuosa.
- ¿Verás a tu novio hoy? – dijo Geist sarcástica, ella era su compañera de cuarto, nunca había dicho nada, le sorprendía que ahora quisiera entrometerse
- ¿Te importa? Solo me estoy divirtiendo Geist… - dijo Shaina coqueta, si ella se disponía a seguir con el interrogatorio, estaba dispuesta a darle un poco de veneno
- ¿Le has mostrado tu rostro? - dijo tanteando a la cobra
- Si eso hubiese pasado, no tendría a quién ver hoy – la amazona de cobra salió de la cabaña, sin darle oportunidad a que siguiera con el interrogatorio. Camino a Rodorio, se sentó en el bar un rato, se tomó unos shots de tequila y se encaminó al pasaje
secreto de las doce casas,
Pasaje Secreto (Un lugar entre los templos de Cáncer y Leo), Más allá de la media noche
Encontró a Milo, la cara de sorpresa de él fue igual a la de ella
- ¿Qué haces aquí? - preguntó la cobra, este no le dio tiempo y le besó la máscara y la empujó contra una de las paredes, le besó el cuello, una de las manos aprisionaba una de sus muñeca y la otra la metió entre sus piernas
- No puedo dormir en mi cama por tu culpa - susurró entre los cabellos verdes, la voz de él era rasposa
- Vamos a Escorpio - dijo ella tensa, ese era el camino que usaba Marín para llegar a Leo y si salía o entraba se iba a topar con ellos en ese túnel
- No, te quiero ahora - dijo metiendo los dedos en le intimidad de ella, lo que la hizo saltar, ella forcejeo un poco y trató de empujarlo, vio como él cerró los ojos con fuerza y sintió que le quitó la máscara y la arrojó lejos
- Milo, ¡Mi máscara! - el atrapo los labios de ella en un golpe, ella trato de pelear de nuevo, incluso mordió los labios de él, este gruño y se separo...
- Me encanta cuando te pones agresiva - la volvió a besar, aunque la cobra trataba con las dos manos de empujarlo, este había tomado con sus dos manos sus muslos, oprimió el trasero de ella con tanta fuerza contra su pelvis que ella pudo sentir sin dificultad
la dureza de su creciente excitación incluso a través de la gruesa tela de los pantalones de ambos, ella gimió al contacto y ella veía la sonrisa de él, esta le enterró las uñas con una leve dosis de veneno en venganza, y este gimió de placer.
- Marín puede pasar, vamos a Escorpio - dijo ella en súplica
- Te quiero aquí, AHORA - dijo él entre jadeos, esta dejo de pelear y rindiéndose a las caricias del caballero
- Vale... - dijo en derrota, sacó de su cintura su fajín, tapo los ojos del escorpión, el se quito la camiseta y esta se quito los pantalones como si vida dependiera de ello. Él se desabrochó el jean, la levantó en brazos y la apoyó de nuevo en la pared,
sintió como las manos de ella se enredaban sobre su cabello, acariciándoselo y hundiendo los dedos entre los mechones. Sin la menor vacilación, entró en ella de un solo golpe. Fue fácil, ella estaba preparada más que de sobra, y lo acogió con otro
suspiro que mezclaba placer con alivio. Sus bocas volvieron a devorarse la una a la otra, y sus lenguas se entrelazaron de nuevo.
A la primera embestida, seca y potente, el cuerpo de ella chocó contra la pared y gimió. Al principio sus movimientos sobre ella eran lentos y sinuosos, pero pronto empezaron a adquirir más velocidad y potencia a medida que su deseo le pedía más. Luchando
por respirar, Shaina se aferró a él con brazos y piernas, sin poder hacer otra cosa que resistir las violentas arremetidas de un salvaje Milo que se había olvidado de todo freno y sólo podía escuchar su instinto que pedía a gritos su liberación. Algo
bestial, desenfrenado, parecía haberse apoderado de él. Dejó de besarla y se limitó a resoplar para mantener el aliento, pues toda su concentración estaba en moverse rítmica y frenéticamente sobre ella, dentro de ella. El final estaba cerca, él lo
presentía; pero ni aun en ese estado de abandono animal quería olvidarse de su compañera y el peliazul quería que ella disfrutara tanto como estaba disfrutando él. De modo que se llevó un par de dedos a la boca y, tras chuparlos con fruición para
humedecerlos, volvió a bajarlos y los introdujo como pudo entre los cuerpos de ambos para acariciar ese botón mágico.
La electrizante reacción de Shaina no se hizo esperar: se puso completamente rígida y sin poder callar un agónico sollozo de éxtasis. Milo gruño en victoria de ese encuentro. Después de aquello, ambos tardaron un poco en recuperarse. Se quedaron inmóviles,
abrazados el uno al otro, respirando como podían para intentar recobrar el aliento. Por fin él la dejó en el suelo, pero tuvo que volver a sostenerla cuando se dio cuenta de que las piernas no le respondían. Las tenía temblorosas y sin fuerzas, al
igual que le ocurría a él, aunque en menor medida.
- ¿Te he hecho daño? - dijo él agitado
- ... - ella mantenía su frente enterrada en el pecho de él
- ¿Estás bien? - dijo preocupado sin tener respuesta, quería ver que estaba pasando, si ella estaba bien
- Perdona... aun... aun me cuesta respirar... - dijo ella agitada - estoy bien, solo dame un respiro maldita sea... - vio como él le sonreía burlonamente y se arrimó a la pared al lado de ella y esta le pegó en el hombro y este soltó una risa burlona
Dedicaron los siguientes minutos a normalizar su respiración y dejar unas risas sueltas entre ambos, la amazona caminó unos pasos hasta llegar a su máscara y se la puso, liberó al escorpión de las vendas
- Mueve tu trasero que quiero llegar a tu templo... - dijo ella dejándolo atrás y este la siguió divertido
Templo de Escorpio, 01H06
Cuando llegaron al templo este le cedió el pedazo de tela que usaban siempre y ella lo dejó caer al suelo al igual que su ropa
- ¿Qué quieres intentar? - dijo el divertido
- Hagámoslo con la máscara
- Me gusta besarte, lo sabes - dijo él negativo
- Creo que te gustará más que me veas... - esta lo guío a la cama y se colocó a horcajadas sobre él, totalmente desnuda ante él. Ella empezó a estimularlo, y los delicados dedos manipulándole, él había recuperado de golpe su rigidez y no le costó demasiado.
Quería quejarse por la máscara, pero las palabras, el aliento y la concentración, todo le abandonó cuando notó que ella se dejaba caer sobre él, recibiéndolo en su interior. Aquel interior tan cálido y acogedor… y aquella postura hacía que la unión
fuese aún más profunda e intensa.
Era una visión inolvidablemente erótica tenerla encima de él, subiendo y bajando a un ritmo lento y pausado. Él habría dado cualquier cosa por acelerarlo, su cuerpo le pedía que fuera más rápido, pero por el momento le cedió el control a ella, se lo merecía
después de lo del túnel. Se movía sobre él, de una forma tan sensual que Milo tuvo que reunir toda su resistencia para no estallar en ese mismo momento.
Con las manos ya libres, empezó a acariciarla en cualquier lugar donde llegase: su vientre, sus pechos, sus costados. Al llegar allí, despegó la espalda del colchón y se incorporó un poco para besarla en el cuello. Seguía yendo muy despacio, pero se obligó
a aguantar. Quería hacerlo durar, quería que no acabase nunca. Al pasar de las horas la pareja seguía besándose, la amazona vio la hora
- Son las 4, debo marcharme - dijo ella separándose de el
- ¡Hoy no! me has abandonado tres noches - dijo el divertido, arrimándola de nuevo a él
- Milo, suéltame, debo irme - dijo seria - si me demoro saldrá el sol y alguien podría verme - la preocupación en la voz de la amazona lo hizo preocupar
- ¿Es tan malo que lo sepan?
- Seré una burla para mis compañeros si saben que estoy enredada con un dorado, no solo eso sino que fui "engañada" por ti, Milo de Escorpio, quedaría como una tonta – este empezó a quitarse las vendas y ella automáticamente se puso su máscara.
- ¿Qué hay de malo que fuera yo?¿Tan malo es? - dijo el acorralándola contra una pared
- ¡Eres una paradoja Milo de Escorpio! Eres el amante de todas y el de nadie
- Ósea que si fueras la amante de Mu, te daría menos vergüenza – empezó a gritar, estaba enfurecido
- No es eso - la cobra debía reconocer que no había medido sus palabras y se dio cuenta del daño que había infligido sus palabras en el Santo de Oro
- ¿Es por la lista? - dijo él sin entender - Toda mi vida la gente ha hablado de mi, pero mi importa una mierda, deberías hacer lo mismo, vales mucho más de lo que piensas, como para oír las estupideces de los demás
- Dices eso porque eres un dorado y un hombre, no lo entenderías, esto es algo pasajero para mí, no quiero que las personas me juzguen por algo que no va a durar y no es porque me considero menos, pero tengo objetivos, que pueden ser arruinados por esos
rumores que dices que no importa – Milo estaba enfurecido, calmado, pero enfurecido
- ¿Nuestra pequeña aventura es un obstáculo para tus metas? - dijo sarcásticamente
- Solo si lo descubren- dijo ella en un susurro, el se quedó mudo, por un instante sintió miedo y frustración, quería huir, quería llorar, pero no iba a permitir que él viera rodar una sola lágrima
- Es mejor que te vayas – dijo él en un susurro, ella se sentía culpable por haber herido el orgullo de él, trató de articular una palabra - ¡TE DIJE QUE TE VAYAS!
Tomo sus cosas y se marchó a toda prisa del templo.
Recinto de las amazonas, 4H30
Llegó llorando a su cabaña. Geist se acercó preocupada a la amazona
- ¿Te golpeo? – preguntó la amazona de lagarto
- Si me hubiese golpeado, él hubiese perdido la mano - dijo ella furiosa
- ¿Por qué lloras entonces?
- No lo sé - dijo la amazona de Ofiuco confundida
- ¿Pelearon? – ella no respondió – No te voy a decir que lo dejes de ver, pero si estas llorando, es porque tu aventura, dejó de ser divertida - se volvieron a quedar muda - No te conviene, se que estás aspirando a ser la líder del recinto y estas cosas
hacen que las demás nos vean como débiles, yo también estuve con alguien...
- Dejemos de hablar de esto, no quiero volver a tocar el tema, ¿De acuerdo? - dijo la peliverde y Geist asintió
... Continuará ...
Notas de Autora:
Quiero agradecer los mensajitos y los reviews... 3
Escribir es más difícil de lo que recordaba XD solo espero terminar este fic antes de mis vacaciones
Respuesta Reviews (Guest)
Carla: Espero lograr terminar con este pequeño fic, para animarme a escribir más... este es mi pequeño monstruito, una meta que quiero lograr y así seguir escribiendo... :D
Los quiero a todos,
Si te gustó sigue la historia, siempre trato de subir dos capítulos a la semana
Un abrazo desde Ecuador
Gigi
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