¡Hola hola! ¡Llegué yo! Estoy sorprendida de mí misma, he estado siendo puntual hasta ahora. Eso muestra que cuando uno se propone las cosas de verdad, puede cumplirlas. Y por otro lado me gusta ver cuanto apoyo está recibiendo este fanfic. Cada sábado antes de subir el capitulo me cuestiono acerca de si gustará el capitulo o no, o puede que extrañe los tomatazos. ¡Pero bueno! Para todos aquellos que han estado leyendo este fic y esperando el capitulo con ansias, ¡aqui les traigo el capitulo cuatro y espero que les guste!

Los personajes le pertenecen a Kishimoto Masashi.


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El amor que regresó del olvido

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Capitulo 4

La confianza que solo nace hasta ahora

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Solo bastó una semana para que Naruto y Hinata se volvieran más unidos. Cuando estaban juntos, siempre sonreían. Se apoyaban el uno al otro en los problemas, y atravesaban juntos las adversidades. La gente comenzó a murmurar, en especial Karin, quien siempre los veía con una sonrisita pícara cuando los veía pasar.

Naruto encontró a Hinata muy divertida. Detrás de toda esa capa de dudas e inseguridades, Hinata era una persona maravillosa. Por eso, cuando se sentía estresado, enojado o deprimido, siempre acudía a ella para aliviar sus males. Ella era su cura. Ella era su escudo. Junto a ella, los problemas parecían no poder alcanzarlo.

—Nos están mirando otra vez—murmuró Hinata sonrojada, mirando para todos lados mientras ella y Naruto almorzaban en la cafetería de la empresa.

— ¿Eh? ¿De verdad? —preguntó Naruto con la boca llena, mirando hacia los lados. Se dio cuenta de que era cierto, y sonrió —. Es que tienen envidia.

— ¿Envidia?

Naruto tragó.

—Ya quisieran todos ellos tener una relación así de estrecha como la tenemos nosotros—dijo sonriente, y ella se puso roja. Cada vez que Naruto usaba la palabra «relación», se tensaba e imaginaba cosas diferentes.

Naruto suspiró.

—Sakura está volviendo a acosarme.

Hinata lo miró y frunció el ceño.

— ¿Sakura? ¿Por qué? Tiene pareja.

El rubio agachó la mirada y su aura se volvió oscura por un momento.

—No sé qué le pasa últimamente. Parece que el teme la dejó. Está viniendo a mí con las puertas abiertas. Antes, si hubiera pasado esto mismo, habría… aceptado.

—Naruto-kun…

—Pero ya no es necesario—sonrió, pesaroso—. Ahora me siento bien. Solo que me habría gustado que las cosas no terminaran así. Pero Sakura-chan nunca me amó, y nunca me amará. Debí entenderlo.

—Supongo. Pero—ella tomó sus manos sobre la mesa—algún día encontrarás a esa persona que te ame con todo su corazón. Puede que esté más cerca de lo que piensas.

Naruto sonrió, y Hinata hizo lo mismo pero un poco triste. Naruto seguramente solo la veía como a una hermanita pequeña. Nunca consideraría la posibilidad de que fuera ella quien estuviese enamorada de él.

—Estoy seguro que sí.

Y todo pareció bien en ese momento.


Hasta el día siguiente.

— ¿De-De-De-Despedida?

Todo le había empezado a salir mal. Karin la miró con una sonrisa de disculpas, pero en realidad no sabía que decirle. Todo era muy extraño. Naruto se había ido a una reunión de negocios, y antes de marcharse, se tramitó el despido de Hinata en recursos humanos. Al parecer. Pero para ella, nada encajaba. Naruto se había encariñado mucho con Hinata últimamente. Él nunca la despediría.

—No sé qué sucedió, Hinata. Pero, Naruto no pudo…

Naruto nunca le haría eso. No. Él no. Él no podía estarla desechando.

Tragó grueso y se aguantó las ganas de llorar. ¿Cómo pudo ser tan ingenua? Naruto era como todos. Buscaban un beneficio de ella, y cuando lo obtenían, la desechaban como basura y la abandonaban de nuevo en su soledad. Pero el hecho de que Naruto lo hiciera le dolió más.

—Llámalo. ¿Tienes su número, verdad? Si vas a irte de aquí, que te dé una explicación.

—Me botó. Y no hice nada malo.

—Hinata, por favor. Llámalo.

—Es igual que todos los demás.

—Por favor no saques conclusiones precipitadas antes de hablar con él—dijo Karin, al ver las lágrimas acumularse en los ojos frustrados de Hinata. De repente, le pareció que se veía más cansada de cómo había entrado por la puerta—. Pídele una explicación. Seguro que te la dará.

Hinata asintió, y con dedos temblorosos sacó su celular y marcó. El tono de llamada sonó, y sonó, pero nadie contestó. Llamó una vez más, pero nuevamente nadie contestó. No se rindió. Necesitaba una explicación.

Al tercer tono, alguien contestó, pero una voz femenina fue la que sonó.

¿Hola?

Hinata se petrificó. No sabía que decir, qué hacer, o qué pensar. Pero lo mejor era que hablara. Necesitaba salir de dudas. Si Naruto iba a desecharla, tendría que decírselo a la cara.

—Hola… uhm… ¿Está Naruto?

¿Quién habla?

—Soy, Hinata, su… — ¿amiga? Hinata cerró los ojos con fuerza. ¿Al menos había llegado a ser su amiga? ¿O solo estuvo prestando servicios de psicóloga personal? Ya no lo sabía—secretaria.

¡Oh, sí! —dijo la chica al otro lado del teléfono—Naruto no se encuentra, pero dijo que dejó un sobre para ti en el escritorio de su oficina.

¿Un sobre? ¿Para ella?

¿Hola?

Sus pies comenzaron a caminar hacia la oficina de Naruto antes de poder ordenarlo. Su teléfono cayó al suelo en el camino. Abrió la oficina de Naruto de golpe, y corrió a su escritorio. Allí, efectivamente había un sobre. No. Tenía que ser mentira. Todo tenía que ser una mentira. Naruto no podía estar defraudándola de esta manera.

Con manos temblorosas agarró el sobre. Lo abrió, y sacó la hoja de papel en su interior. Con letras finas e impresas, la carta decía:

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Hinata.

Intenté seguir tus consejos pero no pude más. Aún amo a Sakura. La amo, ¿Qué puedo hacer? Es un amor tan increíble que me quema el pecho. Intentaré reconquistar a Sakura. Hacer todo lo posible para que vuelva a amarme, para que se dé cuenta que soy yo el hombre que necesita a su lado. Realmente me habría gustado decirte esto a la cara para no lastimarte tanto, pero me salió un viaje urgente ayer en la noche.

Hinata, tus consejos ya no me son de mucha ayuda. Y sé que te estoy lastimando, y te lastimaré más si me ves salir con Sakura más a menudo. El tiempo que compartía contigo, lo compartiré con Sakura ahora. Las cosas que hacía contigo, las haré con ella ahora. Y no quiero lastimarte. Pero esto es todo.

Gracias por lo que hiciste por mí. O al menos, gracias por intentarlo.

Atte.

Uzumaki Naruto.


— ¡Hinata! ¡Abre la maldita puerta!

Tenten gritaba furiosa mientras golpeaba la puerta de Hinata con fuerza. Se dirigía al apartamento de su amiga para dejarle un recado con el portero, pero fue entonces cuando la vio entrar corriendo y con los ojos llenos de lágrimas. No supo que pasó, pero sabía que Naruto debía ser el responsable.

— ¡Tumbaré la puerta Hinata! ¡Si no me abres, voy a tumbarla! —gritó.

Entonces escuchó un murmullo.

—Por favor no. No puedo pagar otra.

Tenten suspiró, más tranquila. Al menos sabía que Hinata estaba ahí, tras la puerta.

—Hinata, ábreme.

—Déjame sola—murmuró con voz trémula.

—Sabes que no haré eso. Ahora abre la puerta.

Ella no obedeció. Pero Tenten allí se quedaría. Hasta que Hinata abriese la puerta, seguiría insistiendo.


Naruto suspiró aburrido mientras miraba por la ventanilla del avión. Estúpida reunión de socios en Alemania. Estúpida cena aburrida. Estúpida gente estirada. Cuánto extrañaba esa época en la que era un adolescente feliz y despreocupado. Qué tiempos.

Sintió que alguien se recostó en su hombro, pero Naruto no dejó de ver por la ventanilla con aburrimiento. Desearía haber traído su celular para haber contactado a Hinata de alguna manera. La extrañaba mucho, y no había podido despedirse de ella. Este viaje sin duda fue improvisto. ¿Por qué nadie le había informado con tiempo? Podría haber traído a Hinata con él. Así no se habría aburrido tanto, y Hinata habría tenido la oportunidad de conocer Alemania.

—No entiendo por qué viniste tú en vez del teme.

—Naruto… no estés tan tenso, por favor. Sólo quiero estar contigo. Es más…—suspiró—estoy dispuesta a volverme tu amiga inicialmente. Como tu consejera personal. ¿Qué dices?

—No gracias. Ya hay alguien ocupando ese puesto.

Sakura frunció el ceño, pero se acomodó más en él. Naruto no se molestó en quitarla.

—Bueno, eso podría arreglarse. Sólo déjame intentarlo y verás que puedes contar conmigo para todo.

—Estoy bien, Sakura. No necesito de tu ayuda.

—Naruto… sé que nuestra ruptura te afectó—dijo Sakura con una voz sumamente arrepentida—. Y sé que cometí un error y te lastimé. Sé que te duele lo que te hice, pero dame una oportunidad. Una oportunidad para arreglarlo todo. Quiero recuperarte.

—Sakura, ¿Qué no lo entiendes? —Naruto la miró, y Sakura se separó, esperando a que el comenzara con algún discurso del por qué la había lastimado —. Ya no me afectas. Yo… en realidad me siento bien.

Y así era. La presencia de Sakura no le afectaba. Por otro lado, la presencia de Hinata había comenzado a afectarle. Ella se estaba convirtiendo en una necesidad para él. Todos los días necesitaba verla, hablar con ella, reír junto a ella y pasar tiempo con ella. No como Sakura. Sus recuerdos con Sakura habían quedado archivados como simples recuerdos que le ayudaron a aprender acerca del amor. Pero nada más.

Estar cerca de Sakura no le dolía ni lo ponía feliz. La había superado.

Pero Hinata era diferente. Hinata era dulce, bonita, comprensiva, bondadosa… y se sentía muy cómodo con ella. A pesar de que el corazón se le aceleraba cuando estaba cerca de ella, y a pesar de que se ponía nervioso, no deseaba apartarse ni un minuto de ella. La extrañaba mucho, y eso que solo se había ido por un día, porque ya debía ser de noche en la ciudad. Apenas llegara, quería hablar con ella y contarle todo lo que había pasado en el viaje.

Entonces suspiró. La necesitaba como un loco. Entonces temió estarse enamorando de ella. No era así como debía ser, pero era irremediable. Y tampoco tenía deseos de detenerlo.

— ¿Qué estás tratando de decir? —dijo Sakura, alarmada—¿No lo entiendes Naruto? ¡Por fin podremos estar juntos, como querías! ¡Como quiero yo! ¿Entonces…?

—Yo…—suspiró, y la pelirrosa se alertó. Ese suspiro… sí, así era como suspiraba la gente enamorada—ya no quiero estar contigo. Y no creo que vuelva a querer algo así, incluso si te arrodillas no cambiaré de opinión.

El problema era que no podía enamorarse de Hinata. Su corazón le pertenecía a otro hombre. A uno que no la recordaba, que nunca la valoró lo suficiente y a uno que nunca se preocupó por ella. Ese hombre no se la merecía, pero aun así era un maldito afortunado por tener su corazón.

Al parecer siempre estaría destinado a amar sin ser correspondido.

—No… no lo entiendo—murmuró Sakura con voz temblorosa — ¿Qué tratas de decirme?

—Creo que he sido lo suficientemente claro—murmuró con aburrimiento.

— ¿Es… es por tu secretaria…? ¿Se está metiendo en medio? —Naruto la miró de reojo —. Eso es estúpido. No deben involucrarse en horas de trabajo.

Naruto frunció el ceño.

—Eso no es asunto tuyo.

—Heh. Apuesto a que desearías que fuera ella la que estuviese sentada a tu lado en este avión en vez de mí—murmuró Sakura, irritada.

—Pues la verdad sí—dijo Naruto con una media sonrisa—. Me gustaría mucho eso.

— ¿Cómo puedes preferir estar con ella en vez de estar conmigo? Por favor explícamelo. No entiendo.

Naruto suspiró pesadamente y se llevó una mano a la frente. Estar con Sakura solo hacía el viaje más largo, y él solo quería aterrizar para hablar con Hinata. ¿Era tan difícil de entender?

—No eres mi novia ni nada. No tienes derecho a armarme una escenita de celos.

Hinata nunca haría algo así. Se la imaginó avergonzada, con las mejillas rojas, el ceño fruncido y con el enfado bajo su boca sellada. Aunque, si Hinata le hiciera una escena de celos…

—Naruto, deja de sonreír.

— ¿Eh? ¿Qué?

—Es tu secretaria. Es inmoral.

—Entonces te contrataré, Sakura, y así será inmoral que te metas con el jefe—dijo Naruto, y después se echó a reír.

Sakura sonrió de medio lado.

—Bien. Contrátame. Quiero ser tu secretaria.

Esta vez, Naruto si se ofuscó.

—Ya tengo secretaria.

—Pues échala.

¿Pero quién rayos se creía Sakura?

—He visto a tu secretaria un par de veces—dijo Sakura mientras Naruto la miraba con el ceño fruncido—. Es demasiado tímida. No puede desempeñar el papel de secretaria correctamente. Para ser secretaria hay que llamar por teléfono, y hablar con las personas que el jefe necesite. Yo soy una persona muy extrovertida, a diferencia de ella. Podría serte útil, y hacer las llamadas con mayor eficiencia.

—Sakura, ya basta—dijo Naruto, molesto—. Hinata es una excelente secretaria y nunca he tenido problemas con ella. No voy a echarla para meterte a ti.

—Naruto, no te entiendo.

—Por favor Sakura, no dejaré que sigas hablando mal de Hinata. Preferiría que el teme hubiera venido a este estúpido viaje y verle la cara de idiota a escucharte a ti y a tus escenas de celos—dijo Naruto fastidiado, dándole la espalda a Sakura. No quería seguir escuchándola más.

— ¿Me vas a dar la espalda?

Naruto suspiró exasperado. Sería un largo viaje.


—Hinata…

— ¿Qué?

— ¿Sigues sentada contra la puerta? Llevas horas ahí.

—Lo sé.

—Levántate.

Al menos ya no estaba llorando. Se oía un poco más calmada, pero a pesar de eso, su voz se oía cansada. Ya era de noche. Había pasado buena parte del día sentada en ese lugar. Tenten había ido y venido varias veces, esperando que cuando regresara, la puerta se encontrara abierta. Pero no había tenido éxito.

—Hinata…—suspiró—. Sinceramente… no le veo sentido a esto. Deberías decirle a Naruto quien eres.

—Él también me dejo de lado.

—Te destruirás a ti misma si sigues así. No puedes estar cerca de Naruto si sigues amándolo. Es como un letrero de «ver y no tocar». Es dañino.

—Buscaré otro trabajo mañana en la mañana—murmuró Hinata con resignación.

Tenten suspiró mientras rodaba los ojos. Hinata no la estaba escuchando. Y ya no esperaba que lo hiciera, pues Hinata tenía cierto estado de agotamiento que no le permitiría contestar algo racional.

—Ve a dormir, ¿está bien? —Tenten se sobó la frente, agotada. No podía pasar mas tiempo ahí —. Hablaremos mañana.

Hinata no durmió esa noche.


Al día siguiente, Naruto entró a la oficina seguido por Sakura. La noche anterior habían llegado a las once de la noche, sumamente agotados. Sakura se quedó a dormir en el apartamento de Naruto. El rubio se rehusó inicialmente, pero después de varios argumentos por parte de Sakura de que su penthouse estaba demasiado lejos de ahí y estaba muy cansada, finalmente no pudo decirle que no. Y aquella mañana, ella había insistido en acompañarlo al trabajo. Entonces Naruto comenzó a notar con más intensidad aquellos detalles que le desagradaban de Sakura, y se preguntó entonces como pudo enamorarse de ella.

Cuando pasó por el puesto de Karin, ésta lo fulminó con la mirada. Naruto ignoró aquel detalle.

—Hola Karin, ya volví.

Naruto esperó a alguna respuesta de su hermana, pero ésta seguía asesinándolo mentalmente. El rubio suspiró.

—Si, me fue bien, gracias. Si, Alemania es hermosa. ¡Oh, yo también te extrañé, Karin! No, no te traje nada porque eres demasiado cara —la pelirroja siguió sin contestar, y Naruto comenzó a ofuscarse — ¿Pero qué mierda pasa contigo?

—Eres de lo peor—siseó.

— ¿Qué?

— ¿Sabes que lo que hiciste puede ser demandable? Fue un despido injustificado.

—No entiendo de lo que hablas.

Sakura se acercó sigilosamente. Ahora que el puesto de Hinata estaba libre, ella podría trabajar como la secretaria de Naruto y así ganarse su confianza una vez más.

— Si querías despedir a Hinata, al menos podrías haber esperado que hiciera algo mal. ¿O es que hizo algo mal de verdad? Podrías haberla enfrentado aunque sea, ¿no lo crees?

Naruto se quedó en blanco por un momento.

— ¿Despedir a Hinata?

Karin pareció contrariada por un instante.

—Sí. Digo… ayer una carta de despido por parte tuya apareció en recursos humanos —frunció el ceño— ¿Me vas a decir que eres sonámbulo ahora?

— ¿Qué? —casi exclamó, anonadado —¿Hinata…?

—Ya no trabaja aquí.

Se quedó con los ojos sumamente abiertos. No entendía nada. Él no había despedido a Hinata, claro que no. ¿Entonces qué había pasado? ¿De qué se había perdido? Se llevó las manos a la cabeza e intentó pensar antes de decir algo. No recordaba haber firmado una carta de despido, pero después de todo, había firmado tantos papeles en los últimos días que…

— ¡Yo no la despedí! ¡Debe haber un error!

—Pero ese papel tiene tu firma.

— ¡Sí, pero…! ¡Maldición!

Sakura retrocedió un par de pasos, algo confundida. ¿De verdad tan importante era la tal Hinata para él? ¿De verdad se trataba de algo más que una simple secretaria? ¿De verdad iba más allá de su trabajo? ¿Qué había pasado en aquel tiempo entre Naruto y Hinata? ¿Habría llegado demasiado tarde?

— ¡Naruto! ¡¿A dónde vas?! —exclamó Sakura al ver a Naruto caminar hacia la entrada.

—No me sigas, Sakura.

Sakura se quedó parada en medio de aquel lugar con el corazón en la mano, mientras veía a Naruto correr por otra chica. Nunca creyó que eso podría pasar. Estaba más que segura que Naruto siempre estaría detrás de ella. Que el amor que sentía por ella era tan grande, que sin importar el daño que hiciera, éste seguiría existiendo. Se había acostumbrado a ver a Naruto correr por ella, más de una vez. La escena era muy común. Pero esta vez Naruto la estaba dejando atrás, poniendo a otra mujer por encima de ella.

Entonces los ojos se le aguaron por un instante. ¿Qué había hecho? A pesar de que no podía amar a Naruto, lo consideraba un gran amigo. Y perderlo le dolía.

Le dolía más de lo que creyó.


Hinata tomó la bolsa de la basura y le hizo un nudo con algo de dificultad. Sus movimientos eran lentos y pausados. Había unas ojeras debajo de sus ojos, debido a que no había dormido nada. Pero no quería dormir. No era tiempo de dormir. No lo valía. Lo mejor era permanecer despierta, pensar qué haría con su vida ahora. Qué haría con el recuerdo de Naruto ahora. Que haría con todos esos sueños que desaparecieron por el inodoro.

—Está listo… —murmuró para si misma con una ligera sonrisa. Tomó la bolsa y la arrastró hasta la entrada. Abrió la puerta, y la bolsa cayó al suelo inmediatamente.

Naruto estaba frente a ella.

No la dejó hablar, sino que pasó de inmediato.

—Pasa…—murmuró ella para sí misma.

Naruto tenía un gesto serio y hosco en su rostro, pero Hinata no quería oírlo. Después de todo había sido un trabajo desde el principio, y no había pasado de allí. Fue ilusa por pensar en algo diferente.

— ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó él en un tono de reclamo —¿Por qué no estás trabajando?

—Hmm…—Hinata se llevó una mano a la frente y suspiró. Le dolía un poco la cabeza —.No… no se…

— ¡¿Cómo que no sabes?! ¡Deberías estar en la oficina! ¡¿Quién es el responsable de esto?! —exclamó Naruto, lleno de rabia —Escúchame Hinata, si no te despido personalmente es porque no estás despedida, ¡¿me has entendido?! ¡Arréglate y vamos a arreglar esto con recursos humanos ahora!

—Na…Naruto-kun…

Lo único que Hinata logró entender a medias fue que Naruto no era el responsable de su despido. Que algo extraño había pasado, y había terminado despedida por alguna razón. Su cabeza le dolió más fuerte. ¿Qué Naruto quería que se arreglara para salir? No, era imposible. Se sentía muy débil para ir tan lejos.

El piso se le movió de repente y comenzó a ver estrellitas a lo lejos. Su visión de repente se apagó por completo, pero sabía que estaba de pie.

— ¡N-N-No puedo ver! —exclamó, aterrada.

Naruto se alarmó al ver a Hinata tambaleándose de lado a lado.

— ¿Hinata? —se acercó a ella, alarmado —Hinata, ¿Qué pasa?

—No puedo ver… no puedo… —Hinata extendía las manos frente a ella con movimientos torpes, intentando guiarse de alguna manera. Las piernas le temblaban.

Naruto tomó el rostro de Hinata entre sus manos e intentó que lo mirara, pero no funcionaba. Parecía que estaba cerca de perder el conocimiento. Se agachó, pasó un brazo por debajo de sus rodillas y la alzó. Prácticamente corrió hasta el sofá y la dejó caer allí con suavidad.

—Tranquila Hinata, vas a estar bien. Tranquila.

Tenten se detuvo en la puerta del lugar. Vio a Naruto sentado en el borde del sillón, acariciando el rostro de su amiga mientras le susurraba palabras tranquilizadoras. ¿Cómo había logrado Naruto entrar? ¿No se supone que la había despedido? ¿Qué estaba pasando?

La vista de Hinata poco a poco se fue aclarando, y pudo ver el rostro de Naruto suspendido sobre ella con un gesto de preocupación.

—Hinata, ¿estás bien?

—S-Sí…

Había venido con la intención de cuidar de Hinata, e intentar tumbar la puerta si era necesario, pero al parecer Naruto ya se estaba encargando. Hubiera querido entrar allí y darle un par de golpes en la cabeza a Naruto por idiota, pero Hinata no quería que Naruto supiera su identidad. No quería que Naruto la recordara. Sólo quería acercarse a él sin ser opacada por su imagen del pasado.

Se dio media vuelta y se alejó de allí. Cumpliría la voluntad de Hinata entonces.

— ¿Puedes verme?

—S-Sí… te veo. ¿Q-Qué pasó…?

— ¿Has dormido bien? —preguntó Naruto con preocupación, observando las ojeras debajo de sus ojos —. Estás débil. Espera, te traeré un vaso de agua.

Hinata quiso decirle que no se molestara, pero aún estaba muy aturdida. Naruto desapareció por unos instantes, y luego regresó con un vaso de agua en su mano. La ayudó a sentar, y luego le tendió el agua. Hinata agarró el vaso con sus dos manos, y empezó a dar pequeños y cuidadosos sorbos.

Hinata sintió que debía decir algo.

—Gra-gracias por-

—Sabes que no te despedí, ¿verdad? —preguntó él con un ligero tinte de preocupación en su voz —. Digo… me fui de viaje, lo sabes, pero no tramité ninguna carta de despido.

—Na-Naruto-kun.

—De verdad, Hinata. No sé lo que sucedió.

Hinata sonrió un poco. Saber eso le quitaba un peso de encima.

—Gracias por decírmelo. Yo ya estaba pensando otras cosas.

Naruto agachó la mirada.

— ¿De verdad piensas que te despediría así como así?

Hinata se sintió mal por un momento, pero ella sabía que no se trataba de Naruto. Se trataba de ella misma. De la confianza que le depositaba a las otras personas. Y aunque estaba enamorada de Naruto, no podía dejar de pensar que en algún momento podría deshacerse de ella.

—No se trata de ti—murmuró ella—. Es sólo que…

— ¿Es solo que qué? —preguntó él frunciendo el ceño —¿Por qué desconfías tanto?

Naruto acercó una mano a su rostro y la dejó allí. Se sorprendió de su acción. No sabía por qué lo había hecho, solo había sentido la necesidad. Quería entenderla. Quería ayudarla. Quería saber más de ella. Quería… quería meterse en su mente y deshacer todas esas marañas con sus propias manos.

Hinata, sorprendentemente, no se sonrojó. Agachó la mirada y se preguntó el por qué ahora las cosas eran tan diferentes a como fueron en la universidad. Naruto no tomaba mucho en cuenta su existencia para ese entonces. ¿Qué había cambiado entonces? Tomó la mano que Naruto tenía en su rostro entre sus manos y le dio un ligero apretón. La puso sobre su regazo y dejó la mirada fija allí.

— ¿Hi…Hinata?

— ¿Por qué? —murmuró para sí misma, pero Naruto la escuchaba—¿Por qué ahora te preocupas tanto por mí? Cuando antes tú…

— ¿Antes yo qué?

Hinata abrió los ojos a más no poder y soltó la mano de Naruto de golpe. ¿Qué estaba haciendo?

—N-No es nada—dijo con una sonrisita nerviosa—. No sé lo que estoy diciendo.

Naruto frunció el ceño, pero no dijo nada. Es como si una parte de Hinata le tuviera resentimiento por alguna razón. Tal vez era su imaginación, tal vez no. Pero ella estaba herida por culpa de él, y lo peor de todo era que no sabía por qué.

—Pero entonces, ¿lo que decía la carta era mentira? —preguntó Hinata de repente.

— ¿Carta?

—Sí. La carta que decía que aun amabas a Sakura.

— ¿Qué? ¡No! ¡Claro que no! Además yo no escribí ninguna carta.

Hinata asintió, pensativa. Naruto frunció el ceño y agachó la mirada. Esto había sido planeado. Alguien había hecho todo esto, y tenía que ser alguien de la empresa, o alguien que trabajara directamente con ella. Iba a descubrir quien había hecho todo aquello y lo iba a hacer pagar.

Hinata dio un bostezo, y los pensamientos de Naruto se esfumaron.

— ¿Tienes sueño?

—N…No, estoy bien. Sólo es un poco de cansancio.

Naruto se levantó del sillón. Se acercó a Hinata, y antes de que pudiera preguntarle qué estaba haciendo, la cargó en brazos y comenzó a caminar.

— ¡Naruto-kun! ¡¿Qué haces?!

—Vas a ir a dormir ahora.

— ¡De-De ninguna manera! ¡Tengo cosas por hacer! —refutó ella —¡Tengo que pagar cuentas, sacar la basura! ¡Y tengo que buscar trabajo!

Naruto la dejó sobre la cama y le puso una mano sobre la frente.

— ¿No has escuchado lo que te dije? Mientras yo no te despida personalmente, no estás despedida.

Hinata desvió la mirada.

—Eso… eso no funciona así.

—Claro que sí —destendió las cobijas y la arropó con ellas. Se acercó a las cortinas y las cerró. La habitación se volvió tenuemente oscura. Se acercó a Hinata de nuevo y se sentó en el borde de la cama —.Duerme. No pienses en nada.

—Pero… pero no estoy enferma…—murmuró ella resignada con un ligero puchero. Naruto sonrió divertido por ello.

—Que terca eres…—murmuró él con diversión mientras suspiraba — ¿Dormiste algo anoche?

—Pues…

— ¿Estabas preocupada? ¿Triste conmigo?

Hinata se sonrojó un poco. Naruto hablaba tan bajo y tan suave que le daba a la habitación una sensación de calidez.

—Un poco. Pero ya estoy bien.

— ¿Puedes dormirte de una vez? —murmuró él, con una mueca que indicaba que quería echarse a reír.

—Me siento como una niña.

—Hinata.

—No deberías estar cuidando de tu secretaria.

Naruto iba a responder, pero notó como los párpados de Hinata comenzaban a caer lentamente, hasta que se cerraron por completo. Su respiración se volvió lenta y acompasada, y su pecho subía y bajaba con una tranquilidad impresionante.

Naruto entrecerró los ojos hacia ella, y agarró una de sus manos con fuerza.

—Es cierto. No debería.

¿Por qué se estaba tomando estas molestias por ella? ¿Era porque ella se sentía mal? ¿O por algo más? ¿Entonces, por qué estaba tan nervioso? ¿Por qué quería quedarse horas a su lado? ¿Por qué no se quería marchar?

¿Qué estaba pasando?

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Continuará...

Chelsea: Me gustó.

¿Eeeeehhh? ¿A ti?

Chelsea: Tengo que decirte cosas bonitas de vez en cuando, ¿no? No puedo aplastar un autoestima que esté por el suelo.

¬¬ Mi autoestima no está por el suelo.

¡Pero bueno! Naruto, pillin, ¿que crees que está pasando? ¿Y el despido repentino de Hinata? Naruto dijo que no tuvo nada que ver. ¿Qué creen que haya pasado? Y sobre lo que le pasó a Hinata me pasó a mi, lo de quedarse ciega por un momento. Crei que me iba a desmayar, pero por suerte la experiencia sirvió para este capitulo.

¿Cuáles son sus opiniones? ¿Que creen que haya pasado en este capitulo con respecto a la carta y al despido? ¿Cuales serán los movimientos de Sasuke y Sakura? ¿Qué hará Naruto ahora que sospecha que está sintiendo cosas extrañas por Hinata? ¡Eso y más en el próximo capitulo! ¡Nos leemos el sábado!

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Soredewa Minna-san!

Matta ne!

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