¡Hola vampiros/as! ¿Cómo están?, ¿Aún interesados en leer este intento de historia? Espero que sí! En serio lamento el retraso, pero primero la falta de inspiración me jugó una mala pasada. Digo este fic se supone que era un Yuuki/Zero pero hasta ahora solo se había visto levemente. Sin embargo a partir de ahora se pondrá más… interesante. Si, porque después de todo estamos en el clímax de la historia, más o menos. He estado sacando cuentas y no creo que pasen de ocho capítulos. Como máximo diez, cómo máximo. No creo que sea muy necesario alargarse más…
Pues bueno, si es que alguien me sigue leyendo sepa que en este capítulo se aclararan las dudas que envuelven a Tsuki. Y esto se convierte en un triángulo oh si! XD jajaja
Al respecto de los flashbacks que leerán a continuación admito que son escenas del anime/manga que las adapte para que de ellas salieran momentos de Yuuki y Zero y lamento si en este capítulo Zero quedo muy poco "Zero" -.- en especial en los recuerdos.
Bueno, espero que aún alguien este interesado en leer esto y no olviden motivarme con sus reviews! :D! Espero que me motiven con sus reviews y disfruten la lectura.
Capítulo IV: Un Viaje al Pasado.
Aún sentía cálida la mejilla donde la joven había depositado ¿Un beso? Pocas muestras de cariño como esas recuerda desde hace ya mucho tiempo. Exactamente desde que su vida fue desgraciada por aquella vampiresa purasangre. Nunca nadie además de su madre e Ichiru había tenido ese tipo de gestos cariñosos con él y eso cuando era un niño pequeño. ¿Nadie más?
Si…
Yuuki…
Aquella castaña que desde aquel tormentoso día estuvo a su lado y que a pesar de estar perdidamente enamorada del vil purasangre de Kuran siempre se mostró amable, gentil y alegre con él que no hacía nada más que repelarla. Siempre le regalaba sonrisas, a pesar de que él nunca se las correspondía y muchas veces incluso pretendía ignorarlas deliberadamente ella no cesaba en sus intentos de arrancarle una a él.
Y ¿Cómo le pagaba? Mostrándole que sus únicas sonrisas pueden ser sarcásticas o de burla. Mientras que las sonrisas de Kuran reflejaban todo el amor que tenía por ella y la adoración con la que la veía.
Claro que se puede tomar en cuenta que le pagaba manteniéndola a salvo de los males que pudieran herirla. Aunque siempre se veía envuelta en ellos debido a seguirlo a él a pesar de las múltiples advertencias de su parte diciéndole: No vayas.
Siempre había sido así… siempre
Flashback:
-No vayas.-Dijo con voz áspera y monótona cierto joven de cabellos plateados y ojos amatistas que bordeaba los trece años de edad.
-Pero Zero…-Una tímida niña de largos cabellos castaños adornados únicamente por una cinta en ellos miraba al joven con cabello castaño.
-Si tú amado Kuran-sempai,-Lo soltó con odio.-No te ha dicho que vayas es mejor que no lo hagas.-Indicó.
-Pero, no ha venido en tres días.-Susurró cabizbaja.
-Sus motivos tendrá.-Agregó impasible como siempre.-A lo mejor está muy ocupado.-Dijo tranquilamente retirándose a su recamara.
Ya había pasado un año desde lo ocurrido con sus padres. En ese tiempo había sido acogido y adoptado por Kaien Cross quien lo trataba como si fuera su hijo y de paso había salido con una hermana; otra huérfana como él pero por diferentes motivos.
Aunque para él no eran más que Yuuki y Kaien, no los llama "padre" o "hermana". Él ya tuvo un padre y un hermano que lastimosamente él uno falleció defendiéndolo vanamente y el otro… solo Dios sabe donde está Ichiru.
Ya tarde en la noche, cerca de las once de la noche como de costumbre no podía dormir acechado por las constantes pesadillas de lo ocurrido hace ya un año. Un tenue sonido interrumpió la tranquilidad de la noche. Tal vez podría pasar como un ruido pasajero o una rama golpeando con una ventana para cualquier humano pero para él que ya no lo era, significaba mucho más que eso.
-Maldición.-Fue lo único que murmuró antes de levantarse y dirigirse a la ventana rápidamente para abrirla y votarse por ella con el único afán de llegar abajo primero.
Y lo consiguió.
-¡Zero!-Exclamó asustada cierta castaña que iba sumamente abrigada, lista para salir de noche-¿Qué haces aquí?
-Puedo preguntar lo mismo.-Contestó él con una pregunta.
-Esto…-Estaba avergonzada de que la haya descubierto. Se supone que no lo iba a saber ¿Cómo se enteró? Eso era lo ultimo que importaba ahora ya que el estoico de su hermano adoptivo Zero Kiryuu.
-Vamos…
-¿Qué?-Sorprendida estaba de aquella corta exclamación, Zero no era de muchas palabras y ya más temprano le había mostrado su modo de pensar acerca de se preocupación excesiva por la repentina falta del castaño. Ahora ¿Quiere ir con ella?
-No puedo dejarte ir sola a estas horas a una guarida de depredadores.-Soltó sin sentimientos en sus palabras.-Kaien no lo permitiría.-Agregó rápidamente.
-El director sabe que el superior Kaname no me haría nada.-Indicó algo alterada ante la insinuación del joven.
-¿Y los demás vampiros?
-Yo…
-Camina.-Fue más una orden que una sugerencia o petición.
Él tomó la delantera y fue seguido por ella, en un principio iba mucho más atrás de él hasta que un fuerte soplar de viento la asustó y rápidamente le igualó para tomarlo de la mano. Zero pretendió que eso no le importaba en lo más mínimo y siguió caminando sin saber exactamente ¿Por qué fue el calor que sintió en su fría mano ante el contacto de la joven asustada?
Pasaron el portal que dividía ambos dormitorios y llegaron exactamente frente a la mansión principal de la sección nocturna. Donde él se detuvo y por consecuente ella también.
-Gracias Zero.-Dijo ella tímidamente soltando su mano.-Si quieres puedes irte, estoy segura que el superior Kaname me llevará a mi dormitorio.
El joven de cabellos plateados solamente asintió quedamente observando a la joven desaparecer tras la gran puerta de la mansión. Luego de eso observó su mano con detenimiento porque aún se sentía cálida a pesar de que Yuuki ya se había ido a buscar a su amado.
El joven de mirada amatista se sorprendió ya que desde que cambio su vida no había habido persona alguna que lo llenara de calidez. Sin embargo ella… con un solo roce de su mano lo consiguió…
Yuuki…
No se fue del lugar a pesar de que la castaña se lo había pedido expresamente y decidió vagar por los alrededores hasta al menos constatar que la joven regresara a su dormitorio de la mano de Kuran. No es que mantuviera una estrecha relación con su "hermana" pero le debía agradecimiento a Kaien y el único modo que se le ocurría para demostrárselo era proteger a su rara hija, ¿el sueño por aquella desvelada? Ya lidiaría con eso luego, después de todo no sería ni la primera ni la última vez que no asiste a clases en la secundaria o bien que se queda dormido en el transcurso de ellas ya que para ir a su cuarto y despertarse cada diez minutos por las pesadillas, mejor hacer algo para mantener los malos sueños lejos.
No fueron más de diez minutos que tuvo que divagar en sus pensamientos cuando un peculiar olor a sal llego a sus fosas nasales acompañados por el olor de la castaña así que se inclinó un poco para poder ver mejor desde el árbol sobre el que se encontraba.
Si, era Yuuki corriendo rápidamente y por el olor a sal en el ambiente iba llorando. No mentiría diciendo que no cuando si despertó en él mucha curiosidad aquel factor ya que lo lógico era que saliera con una gran sonrisa en el rostro y los ojos brillantes de emoción del brazo de Kuran. Pero no, la vio correr hacia el bosque y su primer instinto fue seguirla pero y ¿si después el purasangre iba tras ella y se formaba un momento incómodo?, un momento en el cual lógicamente él era el único que no encajaba.
Pero no pasó eso, sorprendido observo como el líder de los dormitorios nocturnos salía y se quedaba en el portal de su mansión con una repulsiva mancha de sangre cayendo de sus labios.
¿Acaso por eso lloraba Yuuki?, ¿Se habrá atrevido a…?
Maldijo por lo bajo y de un brinco ya estaba en el suelo y empezaba a correr en la dirección en la que se había alejado la castaña. Maldijo una y otra vez hasta perder la cuenta tratando de rastrear dónde su había ido la joven. Jurando en el camino matar a Kuran Kaname si había osado tocar a Yuuki. Había llegado al lago, Dios ¿Qué tan lejos corría esa niña? La buscó con su mirada amatista hasta que sus ojos dieron con ella. Ahí, arrodillada frente al lago, sollozando desconsoladamente.
-Yuuki…-La llamó tenuemente sorprendiendo a la joven que lo regresó a ver con los ojos hinchados y llorosos.
-Zero…-Susurró ella sorprendida de verlo ahí. Pero ahora necesitaba a alguien cerca-¡Oh Zero!-Chilló y se lanzó a sus brazos echa un mar de lágrimas.
El chico estaba confundido por no decir anonadado. En su rápido chequeo de la joven se aseguró que no estaba dañada físicamente. No emanaba sangre de ninguna herida ya que lo hubiera notado por el ardor en su garganta por la sed pero nada. Estaba en perfectas condiciones entonces ¿Por qué…?
-Zero…-Gimoteó su nombre mientras seguía llorando.-Fue horrible…
¿Qué fue horrible?, ¿Qué había sido tan espantoso para que llorara así?, ¿Por qué no le preguntaba?
Porque se suponía no le importaba.
-Kaname sempai…-Susurró.-Él…
¿Qué carajo había hecho el chupasangre ese?, ¿Por qué le importaba?
-Kaname sempai…-Respiró hondo antes de contestar.-Tiene novia… él… bebía la sangre de la superior Sounen y…
Lo susurró aún llorando contra su pecho. ¿Por eso lloraba así?, Dios, y él que se había preocupado tanto…
Espera… él… ¿Se había preocupado por Yuuki?
-Y yo… yo a él…
No sabe porque pero en ese momento un intento de abrazo quiso formarse entre sus brazos y el frágil cuerpo de la castaña. Pero solo llego hasta su cabeza y la acaricio lo menos toscamente que pudo. Sus actos delicados solo eran con su ya inexistente familia biológica hasta esa noche nunca se imaginó que estuviera acariciando la cabeza de su supuesta hermana.
Hasta que por fin sus brazos cedieron y la estrecharon entre ellos suavemente. Su rostro era inexpresivo como siempre y ningún sonido había salido de su boca. La noche era fría y empezaba a nevar anunciando el inicio del invierno pero él…
Se sentía cálido…
-Gracias Zero.-Susurró la castaña abrazándose más al joven de cabellos plateados.
Tal vez para él Yuuki Cross podía llegar a ser molesta y nunca la vería como a una hermana sin mencionar que ella ama a un vampiro mientras él los repudia. Pero a pesar de eso no pudo evitar que algo se contrajera en él al escucharla llorar y sufrir por algo que él no podía evitar.
-No volverás a llorar.-Prometió calladamente.
Sea por lo que sea, por gratitud para con ella y con su padre, por sus deseos de venganza contra los vampiros o por un razón sin motivo. Él se encargaría de protegerla siempre…
-Gracias.-Susurró ella.
Fin del Flashback.
No había vuelto a sentir una calidez similar a la que le proporcionó Yuuki desde ese día. Siempre era diferente cuando estaba con ella. Aunque eso no significaba fastidiarla de vez en cuanto con diversas bromas. Pero es que ella era tan molestable, no había conocido a nadie así. Hasta esa noche…
A pesar de que se prometió no volver a involucrarse con nadie más. Humano, vampiro o lo que sea. Se había visto envuelto nuevamente con alguien más, aquella chica nueva: Tsuki. Descubriendo que era igual de molestable que Yuuki, igual de ingenua, igual de hermosa, igual de cálida…
Porque aquel beso que delicadamente posó sobre su pálida frente lo lleno de calidez, igual que lo hacía Yuuki…
Irónicamente esa noche en la que tantas cosas pasaron, entre sus múltiples pensamientos terminó nuevamente igual que años atrás frente a aquel lago en el que descubrió el gran amor que la castaña sentía por Kuran y porque no… la noche en la que sus propios sentimientos por ella empezaron a florecer.
Pero ahora algo muy parecido a un sentimiento se está formando en él al respecto de la joven castaña de ojos como los suyos. Un sentimiento extraño que tiene cierto parecido a lo que siente por Yuuki pero a la vez es tan diferente. Y eso es extraño.
Porque en el corazón no se manda... lamentablemente.
No tenía idea de cómo iba a explicar aquellos dos agujeros en su cuello ni el porque llega con el olor de la sangre de Zero recorriendo en su cuerpo. Pero fue inevitable, ansiaba hacerlo desde hace mucho tiempo ya. Pero no había pensado en las consecuencias futuras como: ¿Cómo le explicará a su hermano aquello?
Se supone que ella ya escogió hace mucho tiempo. Luego de darse cuenta que no podía tenerlos a ambos y que era muy injusto para los dos su constante indecisión. Entonces eligió irse con Kaname y olvidarse de todo y de todos los que conformaron su vida pasada y eso incluía a Zero. Aunque muy dentro de ella siempre ansió volver a verlo aunque este dispuesto a cumplir con su amenaza y matarla; se dio cuenta que el día que la buscara para ello. A pesar de saber que podría morir en sus manos se sentiría dichosa de hacerlo y de volverle a ver.
El tiempo pasó y se reencontraron, por avatares del destino ambos se vieron envueltos nuevamente y al mismo tiempo en volver a la escuela donde se criaron, donde estudiaron, donde fueron felices. Por un corto y esporádico tiempo, pero lo fueron.
¿Por qué ahora luego de tantas décadas esto vuelve a molestarla?
Tal vez el verlo nuevamente… no. No fue el hecho de volverlo a ver lo que le hizo dudar. Fue el hecho de que lo volvía a ver pero acompañado de alguien, alguien que no era ella y que había logrado que Zero se comportara diferente en poquísimo tiempo. A esa extraña le costó muchísimo menos tiempo que a ella y eso le molestaba.
El hecho de que siempre este cerca de Zero, de que Zero le permita estar cerca le…
Dolía, dolía en su pecho que alguien intentara tomar su lugar.
Contraste de sentimientos ya que hace más de tres décadas atrás él había mostrado su preferencia por ella señalando que era la única a la que toleraba. Una extraña forma de expresarse pero eso bastaba para que su corazón diera un vuelco aquella vez…
Flashback:
-¿Zero…?-Llamó dudosa a su compañero que se encontraba en su recamará. Luego de darle aquel chocolate por el día de San Valentín él había salido corriendo dejándola a ella confundida en el baño.
-¿Qué?-Áspera y repelente fue la respuesta del joven de cabellos plateados dando a entender que no tenía intenciones de acercarse a la puerta.
-¿Puedo pasar?-A pesar de tener dieciséis años y conocerle desde los doce cuando Zero tomaba esas actitudes llegaba intimidarla. Hipotético, luchaba sin miedo frente a vampiros chupasangre y frente a quien veía como a un hermano se cohibía.
Pero el silencio luego de su pregunta le hacía dudar más al respecto. Conocía a Zero y sabía a la perfección lo irritable y repelente que era. De hecho nunca había dejado que nadie entrara a su mente y menos a su corazón.
-Pasa.-La puerta se abrió lentamente y los miedos de la castaña se disiparon, involuntariamente una sonrisa se coló en su rostro y se adentró en la alcoba. Ahí, acostado sobe su cama sin regresar a verla pero con una fría expresión en su rostro típica de él-¿Qué ocurre?
-Yo…-Primero nerviosa por el frío tono de voz que usó el joven.-Eso debería preguntarlo yo.-Dijo un poco más segura-¿Qué te ocurrió hace un momento?
-¿De qué hablas?-Preguntó aún sin regresar a verla.
-¿Por qué te fuiste así corriendo sin decir más? Y no digas que fue por culpa de mi chocolate.-Le advirtió la castaña como si una madre le advirtiese a su hijo pequeño.-Porque si lo dices yo…
No pudo seguir ya que fue callada al sentir una penetrante mirada sobre si misma y al encarar a Zero se percató que era él quien la miraba fijamente con esos preciosos ojos amatistas suyos bien abiertos mirándola con… ¿Duda?
-No te importa.
Fue lo único que dijo antes de cerrar los ojos y volver su vista al techo mirando ningún lugar en especial. Dejando a su compañera estática y sorprendida por su repelente y tajante reacción y de alguna manera sintió que quería llorar…
-Entiendo.-Dijo susurrando y poniéndose de pie para evitar que el joven viera sus lágrimas.-Pero sabes me gustaría que confiaras un poco más en mí.
Llorar por la impotencia de no poder hacer nada por él cuando Zero siempre se la pasaba salvando de sus propios tropiezos, incluso hoy él le había entregado sus chocolates a Kaname sempai cuando ella no tuvo el valor de hacerlo y ella no puede hacer nada por él. Ni siquiera a sido capaz de ganarse su confianza lo suficiente para que él le cuente lo que le molesta o como en estos casos lo que le acongoja.
-Eres la única persona en la que confió.-Dijo antes que la joven saliera de su recamara. Había percibido sus lágrimas cuando se levantó y le dio la espalda. Incluso antes, era muy de Yuuki eso de coger, salirse por la tangente e irse a llorar sola en alguna otra parte y que rabia le daba que haya sido él quien la hizo llorar.-Solo tú.
La castaña se limpio las lágrimas para volverse con él con una gran sonrisa. Por muy extraño que sonase bastaba una palabra de esas saliendo de la boca del joven de cabellos plateados para ponerla contenta en cuestión de segundos.
Era extraño y asombroso.
-Tú también.-Dijo sonriéndole brillantemente.
-¿Te han dicho que eres bipolar?-Le señaló con burla.-Hace unos momentos estabas llorando y ahora sonríes.
La castaña infló los cachetes en señal de enojo por las palabras dichas por aquel a quien consideraba su hermano adoptivo.
-Te han dicho que eres amargado.-Contraatacó la castaña.
-Si, mucho.-Le contestó él con arrogancia.-Y no me molesta.
-Además eres un mentiroso.-Le espetó sorprendiendo al joven por aquella palabra.-Dijiste que no te habían dado nada cuando te lo pregunte pero en realidad rechazaste todos los chocolates que te obsequiaron.
-No rechacé uno.-Dijo simplemente volviendo a tumbarse en la cama.
Sin saber porque la castaña se ruborizó ante tal declaración. Era verdad él había rechazado todos excepto el suyo. ¿Por qué?
-Solo tú Yuuki, solo tú.-Le dijo respondiendo a la pregunta no formulada por la castaña. Le conocía demasiado bien para saber que era eso lo que se preguntaba.-Ahora, si no te molesta quiero dormir.-Señaló repelentemente ya había sido muy bueno por un día.
La castaña salió casi por inercia del lugar con la sonrisa aún estampada en su níveo rostro. No sabía porque las simples y cortas palabras de Zero eran capaces de llenarle su corazón de esa manera. Era casi como cuando Kaname estaba cerca de ella diciéndole cosas bonitas pero aunque Zero no se las decía, se sentía florecer cada que decía ese tipo de cosas ya que sabía lo difícil, casi imposible que era que Zero te dejara conocer una ínfima parte de sí.
Y solo lo compartía con ella y con nadie más…
Fin del Flashback.
Ahora la imagen del joven de cabellos plateados acompañado por aquella castaña de ojos amatistas siempre estaba en su mente. Un consuelo tonto era decir que tal vez Zero se le acercaba ya que había cierto parecido con ella. Pero veía a la joven tan empeñosa y cariñosa con él a pesar de que lo que conseguía no sobrepasaba de un gruñido por parte del chico ella no se detenía y seguía intentando.
Se parecía a ella…
Tal vez en un futuro no muy lejano sea ella quien lo curara de su odio y rencor para con su raza y lograra hacerlo sonreír, que lograra hacerlo feliz. Pero eso lejos de alegrarle como debería ser normal, le irritaba y mucho. Que la muchacha quiera lograr lo que ella inició con Zero le molestaba. O tal vez solo le molestaba que hubiera alguien más con quien Zero haya empezado a abrirse, alguien que no era ella.
Y no quería que compartirlo con nadie más.
Se descubrió así misma pensando así con sorpresa.
¿Por qué…? ¿Por qué no quería que Zero fuera feliz? No, no era eso. El problema era que no quería que Zero sea feliz con alguien que no sea ella porque ella…
-Yuuki.-Una aterciopelada voz interrumpió el rumbo de sus pensamientos justo cuando estaban a punto de revelarse.
-Hermano…-Susurró la joven observando detenidamente la triste mirada del único miembro vivo de su familia; tan dulce, tan tierna. Haciéndola sentir… sucia.-Yo…
-¿Tienes algo que decirme querida Yuuki?-Preguntó con su usual amabilidad.
-Hermano yo…-Agachó la cabeza, no merecía verle a los ojos.
-Dime lo que sea, con toda confianza Yuuki.-Le dijo acercándose a ella y estrechándola entre sus brazos con ternura. Luego de olfatearla cuidadosamente no dejando pasar el extraño pero conocido olor que Yuuki portaba.
Pero la joven no habló, más bien empezó a llorar sintiéndose terriblemente culpable al saber que su hermano ya había descubierto lo que hizo y se sintió terriblemente por el hecho que él era tan amable con ella.
-Yo…-¿Cómo decirle lo que sentía sin herirlo? Ya lo había hecho antes, por eso se fue con él dejando toda su vida atrás. Para tratar de enmendar el error que cometió por seis años. Y ahora, ahora luego de más de tres décadas empieza a bacilar de su decisión.-Lo siento hermano…
-No pequeña, yo lo siento.-Dijo suavemente acariciando sus cabellos castaños.-He hecho que cargues contigo la culpa de mi soledad pequeña Yuuki.-Susurró acariciándole sus níveas mejillas y secando sus lágrimas.-Si quieres ir, ve con él hermana mía…
-No puedo hermano… tú….
-Tú, ya hiciste por mí demasiado.-Le aseguró el castaño.-Estos últimos treinta años han sido los mejores años que recuerdo, todo gracias a ti Yuuki.-Le sonrió.-Es tiempo de que tú también tengas un poco de felicidad…
-Kaname yo…
-No tienes que decir nada, solamente ve con él si eso es lo que deseas.-Dijo viéndola fijamente.-Te repito lo que te dije antes de irnos hace años: Eres libre de escoger el camino que quieras junto a quien quieras. No importa si soy yo o es… Kiryuu.
La castaña abrió los ojos con sorpresa aunque tal vez debió imaginárselo. Kaname era muy inteligente y debió oler el efluvio de la sangre de Zero correr por sus venas.
-Lo lamento…-Susurró resignada. Odiándose a sí misma por el daño que le causaba a su hermano mayor y derramando lágrimas sin control.
-No tienes nada que disculparte pequeña, gracias por hacerme feliz este corto tiempo.-Completó secando sus lágrimas.
-No quiero que vuelvas a estar solo…-Susurró la joven.
-¿Me abandonarás?-Preguntó él incrédulo.-Sé que será difícil hacer que Kiryuu me termine aceptando como su cuñado pero confío en que lograrás persuadirlo para mantenerlos cerca.-Dijo sonriéndola.
-Si.-Susurró la joven más segura luego de las palabras de su hermano.-Iré a buscarlo ahora mismo.
-Ve pequeña Yuuki, suerte…-Susurró observándola dirigirse a la puerta.
-Hermano yo quisiera…-Dijo recordando algo que quedaba pendiente y que llevaba ya tiempo pensándolo.
-Estoy seguro que al director le encantará tenerte de vuelta en la jornada diurna.-Aseguró el castaño sin regresarla a ver.
-Gracias de nuevo, hermano…
Y salió de la habitación a toda velocidad sin importar llamar la atención de sus compañeros de dormitorio. Se sentía feliz y liberada luego de que tuvo la aceptación de su hermana y su apoyo para volver a su vida de antes.
Ahora solo restaba una cosa:
Recuperar a Zero.
-En serio, empiezas a desesperarme.-Espetó la morena sentada sobre su cama impaciente ante la espera a la que la sometía su compañera-¿Qué quieres saber?
-¿Qué te parece…? Todo.-Dijo a la defensiva.-Sé a la perfección lo que vi en esa foto y no es algo muy normal, están el superior Kiryuu y la superior Kuran y… ¿Yuuki Kiryuu?-Preguntó dubitativa.
-Soy yo.-Aseguró la castaña.-Y ellos son mis padres…
La morena abrió los ojos desmesuradamente. Eso era imposible, porque Kiryuu y Kuran apenas y se dirigían la palabra. Además, por el amor del cielo ambos eran estudiantes del instituto y Tsuki también entonces era…
-Imposible…-Susurró la morena observando a su compañera parada frente al ventanal de su habitación.
-Mis nombres completos son Tsuki Yuuki Kiryuu Kuran.-Dijo poco acostumbrada a dar nombres completos.
-¿Tsuki Yuuki?-Preguntó confundida.
-Sí, día de nieve…-Musitó la castaña observando los copos de nieve caer por su ventana…-Y soy hija de Zero Kiryuu y Yuuki Kuran…
-¡Detente!-Pidió la joven poniéndose de pie.-Me estás hablando de imposibles, tú, ellos. ¡Son estudiantes!
-Si quieres que te diga la verdad, escucha callada.-Pidió la joven mirándola fríamente, sí, con aquella mirada que había heredado de su padre.
-Perdón, sigue…
-Vengo de un futuro algo lejano; dieciocho años en el futuro.-Explicó la castaña.-Y he venido con un único propósito.-Dijo amargamente.-A vengar la muerte de mis padres.
Su compañera de cuarto no creía lo que escuchaba. Todo era tan confuso y extraño, que ella era hija de los superiores y que estaban muertos. Lo mejor sería escuchar la historia completa.
-Soy la única hija de Zero Kiryuu y Yuuki Kuran, última heredera tanto de los Kuran como de los Kiryuu.-Dijo tristemente.-Mis padres eran personas maravillosas; mi madre siempre era dulce con todos y mi padre aunque no lo era con todos era la persona más cariñosa con nosotras.-Dijo recordando.-Era su princesita…-Sonrió nostálgicamente.-Tenía a mis tíos, aquellos a los que tú conoces como Aidou Hanabusa, Kain Akatsuki, Ruka Sounen, Takuma Ichijou, Shiki Senri y Rima Touya fueron los mejores tíos que podría desear. No, el mejor era el tío Kaname.-Comentó apretando su medallón.-Era el más cariñoso, comprensivo y juguetón de todos. Disfrutaba tanto estar a su lado, hasta que eso ocurrió.-Dijo apretando los dientes.-Aquel frío día de nieve…
Flashback:
-Mira mami.-Indicó la niña acercándose a su madre.-Que hermosa flor ha nacido este invierno.-Dijo la niña-¿Verdad tías?-Cuestionó a las dos mujeres junto a su madre.
-Muy linda Tsuki querida.-Dijo la joven a su hija mirándola tiernamente y acariciando su rostro.
-Tío Ichijou me ayudó a buscarla y tío Aidou la puso en hielo para que no se marchite.-Dijo feliz la joven vampira.
Se hallaban todos en el lago actualmente congelado por el frío invierno que pasaba por esas fechas. Claro que para ellos el frío era algo sin importancia relevante, sin embargo tenían que aparentar después de todo ya era suficiente con ser padres de una niña de diez años y aún lucir como veinteañeros.
-¿Dónde está papi?-Preguntó la castaña a su madre.
La mujer sonrió con cariño a su primogénita, siempre era así. Cada que Tsuki no veía a su padre cerca preguntaba por él con impaciencia. Ambos, padre e hija, hacían lo mismo cada que no se sentían el uno a otro cerca.
-Ahí…-Señaló al lago congelado donde estaba su esposo, justamente parado en medio del hielo. Para que luego de medio segundo su pequeña hija saliera corriendo a su encuentro. Aunque su pequeña Tsuki se pareciera a ella físicamente, en los ojos y en la forma de ser era muy parecida a Zero. Solo abría su verdadera personalidad a aquellos a los que consideraba sus amigos, o sea: sus padres y sus tíos.
-Adora a su padre.-Murmuró Rima que yacía sentada a la heredera de Kuran, echándole un vistazo a su catalogo de ropa infantil que llevaba.-Solo espero tener un hijo varón para que este más conmigo que con el vago de su padre.
Yuuki río ante las palabras de Rima, si bien su primo Shiki no era el típico esposo amoroso y cariñoso siempre, estaba segura que tenían sus momentos. Solo que cuando una estaba en cinta era inevitable sacarle hasta el último "pero" a su marido.
-Niños…-Susurró la otra mujer junto a ellas, de largos cabellos color rubio cenizo y rizado-¿Cómo pueden tener hijos? Digo nos quedan siglos por vivir…
Ruka siempre había sido así, adoraba a Tsuki, la quería como a una sobrina propia, la sobrina que nunca tendría. Sus comentarios no eran mal encaminados, era nada más una forma de reflejar sus añoranzas de ser madre. Algo que se veía impedido por su testarudez y su orgullo de no darle el sí definitivo a Kain Akatsuki.
-Celosa.-Masculló Rima a su amiga. Porque después de tantos años han podido llegar a una relación neutral y casi podrían llamarse amigos. Aunque para su hija eran una gran y numerosa familia.-Por cierto ¿Dónde están tus tíos linda Tsuki?-Cuestionó la futura madre.
-Tío Aidou y tío Kain están escogiendo el árbol para navidad de este año.
-¿Y el tío Shiki?-Cuestionó Rima.
-Recostado sobre un árbol.-Dijo sencillamente la niña dando media vuelta para ir donde su padre.
-Para variar, Shiki sin hacer nada.-Se burló Ruka de Rima.
-¡Papi!-Gritó la niña al llegar al encuentro con su progenitor-¡Mira!-Pidió entusiasmada.
Ahí estaba Zero Kiryuu tan estoico como siempre, frío a simple vista, con el ceño fruncido y mirando ningún lugar en especifico. Su rostro marcaba preocupación pero al escuchar la fina vocecilla de soprano que llamaba por él escondió lo mejor que pudo su semblante preocupado para voltear a ver a la niña.
-¿Qué sucede linda?-Un ligero tono de devoción se escuchaba cada vez que el padre hablaba con su hija. Su princesa de ojos amatistas-¿Qué pasa Yuuki?
-Tsuki papá, T-s-u-k-i.-Corrigió la niña.-Si me dices Yuuki suena que le hablas a mamá.-Le explicó la niña.
-Vale.-Contestó el joven padre con una ligera sonrisa torcida resignada. A Tsuki no le gustaba que le llamaran igual a su madre ya que no le agradaba que la confundan con ella.
-Mira papi.-Dijo recordando para lo que había ido.-Que linda flor el tío Ichijou consiguió para mí.
El joven de cabello plateado examino la flor fingiendo la cantidad de interés que su hija quería que pusiera en ella.
-Hermosa, pero no tanto como tú.-Le confesó tomándola entre sus brazos y alzándola para verla a los ojos y apreciar su belleza, esa belleza que había heredado de su madre.
El viento soplaba fuertemente y un fuerte estruendo se escuchó cerca de ellos. Seguro era el de un pino cayéndose preparándose para la navidad. O eso era lo que pensaba la pequeña Tsuki, sin embargo en la mente de su padre otro tipo de ideas se cruzaban por su mente. Apretó a la niña fuertemente contra su pecho y juntó los dientes provocando un fuerte chillido.
De pronto cuatro figuras masculinas se colocaron, dos en ambos flancos de su padre. Eran sus tíos: Aidou, Kain, Shiki y Takuma. Y más atrás de ellos estaban su madre y sus tías con la preocupación marcada en su rostro.
-¿Ya lo habías sentido antes?-La voz despreocupada de un descendiente de Kuran que respondía al nombre de Shiki Senri estaba a la derecha de Zero.
-No estaba seguro totalmente que fuese de él de quien provenía ese poder.-Contestó secamente.
-¿Qué vamos a hacer?-Nerviosa y preocupada era la voz de Aidou que más o menos se imaginaba en que terminaría esto, después de todo pocas veces se ve esa clase de energía negativa que es capaz de reducir todo a nada en cuestión de segundos.
-Creo que esperar y observar que intenciones tiene sería conveniente.-Señaló Ichijou tratando de conservar la calma y haciendo de oídos sordos a las alertas que sonaban en su cabeza diciéndole que algo iba mal.
-¿Y si no viene a hablar?-Kain Akatsuki habló.-Piénsenlo, cuando va con esa energía tan palpable no precisamente viene a hablar.
-¡Cállense de una buena vez!-Bramó Zero apretando a su hija contra su pecho ya que había empezado a temblar ante las palabras de sus tíos.-Pequeña, ve con mamá.-Le susurró suavemente en su oído mientras la niña se aferraba a sus ropas fuertemente y negó con la cabeza.-Por favor Yuuki, ve con mami.-Empezó a sentir como su camisa se humedecía a causa de las lágrimas que la niña empezaba a emanar.-Todo estará bien.-Mintió, ya que aquella tenebrosa energía se hacía más fuerte mientras más se acercaba.-Recuerda que eres un Kiryuu y los Kiryuu…
-No somos débiles.-Susurró la niña observando a su padre a los ojos, aquellos ojos cuyo color comparten.
-Exacto.-Sonrió tiernamente complacido.-Te amo, nunca lo olvides.-Susurró solo para ella-¡Yuuki!-Llamó a su esposa que en menos de un minuto estaba a su lado.-Llévate a la niña.
-Rima.-Habló Shiki.-Creo que lo mejor es…
-Ni hablar.-Señaló la mujer.-De aquí no me muevo.
La castaña tomó a la niña en sus brazos y la acurrucó en su pecho cubriendo sus oídos en un intento vano de evitar que escuche.
-¿Qué va a pasar Zero?-Preguntó la castaña.
-No lo sé Yuuki.-Contestó sinceramente el joven acariciando su mejilla.-Pero por cualquier cosa, pónganse a salvo.-Dijo para luego de recorrer su mejilla pasó a acariciar la cabeza de su hija.-Yo las protegeré.-Anunció fríamente.
A pesar de eso la castaña no obedeció y se quedó cerca, más no se escondió. Esperando que aquella fría y tenebrosa presencia que se acercaba a ellos. Lenta y silenciosamente hasta que entre el follaje verdoso y blanco una figura masculina, imponente y con un aura tenebrosa salía para darles alcance con una descarada sonrisa.
-Pero que bonita reunión.-Habló el joven heredero de Kuran a sus compañeros.-Me pregunto ¿Por qué no se me ha invitado?-Dijo fríamente viendo a una familia en particular y provocando tensión en los mismos.
-No sabíamos si te apetecía hermano, has estado raro últimamente.-Trató de sonar lo más amable y menos nerviosa que pudo pero no fue del todo posible.
-¿Raro?-Una sarcástica sonrisa se coló en su perfecto rostro-¿Yo?-Una sonora carcajada se hizo presente logrando tensionar más a los jóvenes.-Yuuki linda, ven a saludar al tío Kaname.-Llamó el joven a la castañita que se abrazaba a su madre.
La niña se despegó del pecho materno para poder ver a su adorado tío frente a ella y sonreírle con dulzura. Después de todo él es "el tío Kaname", el mejor tío del universo. Luchó con los brazos de su madre para poder ponerse de pie en el suelo cubierto de nieve. Pero la figura de su padre se interpuso en su camino rápidamente.
-¿Qué quieres Kuran?-Con aquella frialdad única de él le preguntó al que vendría a ser su cuñado.
-Saludar a mi sobrina Kiryuu, ¿acaso no es obvio?-Cuestionó el joven Kuran a su cuñado.-Ven linda.-Animó a la niña.
-Zero…-Yuuki susurró a su esposo que parecía renuente a la idea de dejar ir a su pequeña pero al final no tenía motivos para impedírselo después de todo en muchas ocasiones anteriores la niña ha sido la única que ha podido calmar el mal carácter de su tío.
Siseó antes de apartarse y a regañadientes ver como su pequeña corría en dirección al castaño. Esa energía que despedía Kaname no era normal ni propia de él, se sentía malévola. Abrazó a su esposa por la cintura para con ello disimular que tenía a su preciada Bloody Rose en sus manos.
Solo por si acaso.
El castaño recibió a la niña con una gran sonrisa y la apretó en un abrazo. Abrazo que cada vez se tornaba más y más fuerte hasta el punto que el frágil cuerpo de la vampira mitad sangre pura empezaba a doler.
-Tío, me duele.-Trató de sonar tierna, pensando inocentemente que su tío no había medido su fuerza para con ella. Pero de pronto le vio a los ojos y encontró ese brillo rojo en sus castaños y como sacaba los colmillos.
-Te pareces tanto a ella.-Hablaba quedamente.-Aunque por tus venas corre también la sangre de ese, a pesar de eso, huele deliciosa.-Observó a Kaname dispuesto a morderle pero en una fracción de segundo alguien la había retirado de sus brazos y ahora estaba entre los de su salvador.
-A ella no la tocas.-Ese tono de voz era capaz de congelar al sol, estaba molesto, no, furioso. Pero es que NADIE se acercaba a su hija.
-Papi.-La niña gimoteó en su pecho aliviada de saberse entre sus brazos.
-Kiryuu, egoísta.-Escupió Kaname luego de recuperarse del golpe que le habían propinado.
-Es mí hija y la protegeré a cualquier costo.-Advirtió el joven de mirada amatista apuntando con su pistola.
-Cualquier costo...-Repitió el castaño.-Eso suena interesante.
-Te amo mi pequeña Tsuki Yuuki, sé fuerte y no me olvides.-Incluso él se sorprendió de la ternura de sus palabras. Pero algo le decía que ese era un adiós.-Me hubiera encantado estar contigo siempre. ¡Yuuki!-Llamó a su esposa que llegó enseguida y desprendió a su hija de los brazos de su esposo, una significativa mirada compartida y un suave beso en ambas frentes.-Las amo.
-Volveré.-Aseguró Yuuki corriendo con su hija en brazos.
Desde el pecho de su madre observaba y escuchaba todo. La cara de horror de sus tíos, los gritos ahogados, los gemidos de dolor y su madre diciéndole que no mire, que le vea a ella. ¿Qué había pasado ahí?
De repente un grito de dolor fue el que la hizo estremecerse, reconocería esa voz donde fuera y su madre también, por eso detuvo su andar por un momento para luego reanudarlo susurrándole cosas como. "Tranquila, todo irá bien", "Tienes que ser fuerte Tsuki. Eres una Kiryuu" y por último… "Mamá te ama"
-¡Papá! ¡Mamá!-Gritó lo más fuerte que pudo al oler su sangre en el aire y sentir como una lágrima caía sobre ella desde el níveo rostro de su madre.
Fin del Flashback.
-Me dejó a cargo de mi abuelo materno, bueno abuelo adoptivo o lo que sea.-Dijo secándose aquella rebelde lágrimas que caía en su rostro.-En la asociación de vampiros de esa época. Mi madre me dio el colgante poco después de darle un resumen de lo que había pasado al abuelo y se fue, más nunca volvió.
-¿Y tú?-Preguntó tímidamente la morena luego de escuchar la triste historia.
-Me quede con el abuelo desde ese entonces.-Dijo simplemente.-En la asociación no se mostraron muy conformes pero lo aceptaron. Después de todo estaba bajo la tutela de Kaien Cross, el cazador legendario y de Yagari Touya. Además de ser una Kiryuu y la hija del primer y único caballero vampiro. No fue fácil.-Reconoció mientras una de esas sonrisas torcidas se colaba en su rostro, tan parecidas a las de su padre.-Pero fue genial ver la cara de los viejos cuando me convertí en su mejor elemento a los quince años de edad.
-Pero… ¿Qué haces aquí? Digo, en este tiempo.
-Busco venganza.-Dijo sin ningún impedimento.-Nada más…
-Pero ya pasó.-Trataba de entender la joven morena.-No puedes hacer nada para cambiarlo.
-Pero si puedo evitar que vuelva a pasar.-Dijo ásperamente.
-Pero, eres prefecta.-Le soltó.-Además por lo que cuentas él es un tipo condenadamente fuerte.
-Yo también me he vuelto fuerte.-Le contestó la joven cubriendo sus ojos con sus mechones castaños.
-Y cuando lo hagas, suponiendo que no mueres en el intento. ¿Qué harás después?, ¿Cómo volverás a tu época?
-Ya asumiré esos problemas cuando lleguen.-Le dijo.-No es de tú incumbencia.-Espetó.
-Sí, es de mi incumbencia.-Le habló fuerte la joven.
-¿Por qué?-Preguntó fríamente, eran en momentos como ese en los que los genes Kiryuu afloraban en ella.
-¡Porque soy tu amiga Tsuki!-Le gritó.
La castaña abrió los ojos desmesuradamente, en sus dieciséis años de vida nunca había conseguido una amiga. Luego de aquel incidente dejó de ver a sus amigas de la primaria y solo conoció a compañeros de caza. Compañeros que le temían y la marginaban con solo saber su historia. Sin embargo la morena en frente suyo era diferente. A pesar de haber oído toda la historia, sus orígenes vampiros y su sed de venganza aún quería permanecer a su lado y se hacía llamar su amiga.
-Gracias.-Dijo regalándole una sincera sonrisa.-Pero por tú seguridad, es mejor que no te me acerques demasiado.
-Lo suficiente para cuidarte amiga.-Le dijo con una sincera sonrisa.-Pero dime ¿Cómo volverás a tu propio tiempo?
A esa pregunta la castaña no tenía respuesta porque sabía a la perfección al peligro al que se enfrentaba. Estaba consciente que las probabilidades de salir ilesa eran nulas por consecuente las probabilidades de salir viva tampoco eran muy alentadoras.
Pero no le importa morir si cumple su objetivo, su venganza.
Corrió desesperadamente luego de oler el efluvio de su sangre, estaba cerca del lago y tenía que alcanzarlo. Para decirle lo que sentía, lo que acababa de descubrir y tenía que decírselo ya.
-¡Zero!-Chilló luego de encontrarlo parado frente al lago mientras los copos de nieve invernales caían sin pena alguna.
El joven de cabellos plateados volvió su vista para encontrar a una castaña agitada que llegaba corriendo hacía donde él estaba parado. ¿Qué hacía ahí?
-¿Qué…?
-Yo… tengo…-Calmó su respiración antes de seguir hablando.-Algo que decirte.
-Dilo.-Frío como siempre y sin un ápice de sentimiento en su voz esperó que la joven sorprendida.
¿Cómo debía decírselo? Después de todo, cuando descubrió sus sentimientos solo pensó en decírselo pero ahora que estaba frente a él no sabía qué palabras usar, cuáles serían las adecuadas.
Al final las palabras salían sobrando, pensó la joven. La mejor manera de decirlo no era con palabras sino con hechos. Así que ante la atónita mirada amatista se acercó rápidamente para de un par de zancadas quedar frente a él. Para luego empinarse un poquito hasta que sus finos labios tocaran los fríos labios del joven cazador.
Esa era la mejor forma de decirle los mil y un sentimientos que había despertado en ella desde siempre y que había mantenido ocultos y maquillados por un falso sentimiento de amor para con su hermano. Ahora se había dado cuenta de la verdad y quería recobrar aquello que había perdido, que había alejado ella misma y que ahora se arrepiente de ello. Ahora que se ha dado cuenta de que:
Se había enamorado de Zero.
Lenta y silenciosamente aquel cariño que creía fraternal se fue convirtiendo con el pasar del tiempo en un amor silencioso. ¿Cómo no se dio cuenta antes? Le dolía cada vez que algo molestaba al joven, sentía que en su pecho algo se estrujaba cuando veía la expresión marcada con repudio en el rostro de Zero cada que ella se hallaba cerca de Kaname, cuando estuvo a punto de morir solo para salvarlo del nivel E, cuando estuvo dispuesta incluso a esperar ansiosa la muerte si esta llegaba de su mano.
Pero su beso no fue correspondido, el joven se quedó estático en su lugar sin saber cómo reaccionar o como actuar delante de esto. Por Dios ¿Qué significaba eso? ¿Yuuki lo besaba a él?, ¿Qué pasó con Kaname?
Por su parte la castaña estaba consternada por la falta de reacción del joven de cabellos platinados. No era la primera vez que se besaban, la primera vez fue él quien tomó sus labios sin permiso. Justo en su despedida y ella, ella había correspondido pero ahora él…
Se hallaba confundido. Tener a Yuuki cerca era por mucho lo mejor que le había pasado en su vida. Lo único bueno y puro que tuvo luego de su maldición. Cuando ella se fue con Kaname le dolió muchísimo y nunca lo demostró. Pero ahora ella lo besaba confundiéndolo, ¿Acaso creía que era su juguete?
-¿Por qué…?-La castaña se separó de él aun perpleja por su falta de respuesta a su beso.
-Eso debería preguntarte a ti, ¿Qué pasó con Kaname?
-¡Él ha entendido mis sentimientos! ¡¿Por qué tú no?-Lloraba, de lo mal que se sintió al no haber sido correspondida.-Es por ella ¿verdad?, por tu compañera, por Tsuki.
La imagen de la castaña con el mismo color de sus ojos se coló en su mente instantáneamente. Era claro que esa niña había causado que él volviera a sentir algo por algún otro ser vivo. No era amor, al menos no era lo mismo que sentía por Yuuki. Pero si él estaba enamorado de Yuuki, ¿Por qué no pudo corresponderle?
¿Era por Tsuki?
-No.-Musitó el cazador con el ceño fruncido.
-Entonces…-No resistió más y cayó al suelo de rodillas-¿Por qué…?
El joven se agachó y la tomó por los hombros para levantarla y la estrechó entre sus brazos. Él prometió que no volvería a llorar. Al menos no por la culpa del purasangre. Ahora lloraba por culpa suya y algo en su pecho se oprimía al saberlo el culpable de su dolor. Pero tampoco podía confortarla, no sabe cómo hacerlo.
¿Cómo decirle que no sabe lo que siente?
Está claro que el amor que siente por ella no ha desaparecido, pero ¿Por qué no pudo corresponder al beso? Si muy a su pesar él la sigue amando.
-Lamento hacerte llorar.-Dijo de manera ¿tierna? ¿Él? Y secando sus lágrimas.
La joven quedó prendida en esa tierna mirada que solamente había mostrado con ella y no pudo evitar que más lágrimas cayeran de su níveo rostro y como si no fuera suficiente para hacer sufrir a su corazón volvió a intentar besarlo, ahora iba trémula e insegura pero aún así, lo hizo.
Y esta vez fue levemente correspondida. Sintiendo la duda en el joven y proponiéndose una nueva meta: Disipar aquella duda a toda costa y contra lo que y quien sea.
No iba a perder frente a Tsuki Kamiya.
-Lord Kaname.-Seiren se presentaba junto a su amo siendo escoltada por el séquito de Kuran.-La señorita Kuran se ha ido y está con…
-Lo sé.-Dijo simplemente bebiendo lo que quedaba de su copa.
-¿Está bien?-Preguntó dudosa.
-Ella ha tomado una decisión y la respeto, estecen tranquilos por favor y no se enojen con ella.-Pidió con una sonrisa a sus seguidores.
-¿Aceptara que la señorita Kuran este con Kiryuu?-Aidou Hanabusa como siempre no pudo evitar comentar de esa manera.
-Está bien Aidou, es lo que ella quiere.-Explicó.-Ahora, por favor retírense a descansar.
Los jóvenes obedecieron en silencio, sorprendidos tanto de la entereza de su líder como de su forma de llevar el asunto de que su amada se había ido con otro.
-¿Está seguro señor?-Seiren fue la única que se quedó a su lado a pesar de que todos se fueron.
-Por el momento si Seiren.-Dijo mirando fijamente el lugar por donde su hermana había desaparecido. Luego de eso su fiel espía se retiró en silencio.
Un gran estruendo alertó a los jóvenes de aquel dormitorio. Vidrio, cuadros y ventanas se rompieron, los cuadros terminaron en el piso e incluso la copa con sangre artificial que se hallaba en su mano voló en mil pedazos.
-Por el momento está bien así…-Susurró el heredero de Kuran con sus puños apretados.
Los ojos se le cerraban involuntariamente, de por si, siempre se desvelaba por sus guardias pero la noche anterior se quedó platicando con Yadeni toda la noche. Ahora apenas podía mantenerse en pie.
-Oye, despierta.-Una fría voz la sacó de sus pensamientos.-Estas temblando.
-¿Eh? Lo siento.-Dijo bostezando.
-Inútil.-Se quejó el joven de cabellos platinados.-Vámonos.-Empezó a caminar con dirección al pabellón nocturno hasta que escuchó como dos cosas se golpeaban. Cuando regresó a ver se encontró con la castaña en el suelo luego de haberse golpeado con una columna.
-Duele.-Masculló la joven incorporándose-¿Quién puso una columna ahí?-Se quejó.
-Torpe.-Susurró el joven siguiendo su camino hasta que sintió como alguien jalaba de su uniforme. Volteó a ver para encontrarse con una pequeña castaña refregándose los ojos.
-Jálame.-Pidió mientras cerraba los ojos.
El joven de mirada amatista abrió los ojos incrédulo, ¿Qué se creía la niña? Sin embargo no le dijo nada ni la apartó. El verla casi dormida y torpe no pudo evitar recordar a Yuuki.
Los recuerdos de toda su vida y de la noche anterior se aglomeraron en su memoria. Es que era verdad que Tsuki y Yuuki se parecían demasiado, exceptuando el color de ojos y que la castaña podría llegar a ser tan fría como él en ocasiones. Lo que le hacía sentir extraño, a estas alturas sería tonto negarse que algo siente por la castaña de ojos amatistas sin embargo no es lo mismo que siente por Yuuki Kuran. Entonces ¿Por qué no pudo aceptar los sentimientos de Yuuki?
¿Acaso está niña le hace dudar al respecto de sus sentimientos por Yuuki?
-Si está así solamente estorbarás.-Le dijo mientras la jalaba.
-Sí, ¿Por qué no te vas a descansar linda?-Una cantarina voz femenina habló a espaldas de ambos jóvenes de mirada amatista. Una voz tan familiar.-A partir de ahora yo volveré a ser prefecta.
Ambos jóvenes voltearon a ver a mujer que hablaba y ambos pares de amatistas no ocultaron su sorpresa al verla a ella. Castaña, de tez nívea y ojos castaños; vestía el uniforme de la jornada diurna y de su brazo la banda que la identificaba como prefecta. Sus grandes ojos castaños observaban atónita la escena de cómo la otra castaña tomaba sin remordimientos a Zero de sus ropas. Era…
-Yuuki…-Susurraron ambos jóvenes de mirada amatista al unísono sin tratar de evitar la sorpresa en su tono de voz
-Te dije Zero, que esta vez no te perdería.-Dijo mirándolo significativamente y luego miró a la castaña despectivamente.
Y menos contra ella.
¿Continuará…?
Notas de la Autora:
Hola de nuevo! Y ¿Qué tal?, ¿Os ha gustado el capítulo? espero que si! ¿A qué se esperaban algo así de Kaname? Digo es Kaname y nadie me quita que es un personaje claroscuro que aún no nos ha dicho todo de sí. Espero entenderlo en el manga 64, por cierto ¿Alguien sabe cuando sale online? Y de haber salido ¿Dónde lo puedo ver? En inglés o en español no importa, manejo ambos idiomas!
Extraño Onemanga T_T
Aunque ya he leído los Raws, bueno, he visto los dibujitos porque es una mierda no saber japonés ¬¬. Y Kaname se va :D! jajaja
Bueno, pero díganme, que les ha parecido? Espero que os haya gustado y que me dejen muchos RR ya que así es como me motivan a seguir adelante!
Agradezco muchísimo a todos los que leen este fic y de manera especial a aquellos que se toman minutos de su tiempo para dejarme sus hermosos RR! Se les agradece de corazón a todos y de manera especial a:
Ángel Zoe; Deya D; Guille; angie_badgirl; Meems-ishikawa; Sicky; Maytokita99; Zara-Alice; Kari-Chan; Carolitaz; Princess Lunar de Kou; Haruhi Furo; Saya-Walker; ; tatisms; marci17.
Deya D: Darling! Aunque no te he podido pasar el fic esta vez para que lo leas tu apoyo es super importante gracias! Espero que este capítulo te guste y me regales un RR!
Guille: Vale, te has puesto al día Jajaja gracias por tu RR. En resumen para mí Yuuki no merece a MI Zero, mira lo mucho que el pobre ha sufrido y la muy lo deja por el hermano? ¿Quién haría eso? Por Dios ¿Por qué no existen hombres con el cabello platinado y la mirada amatista? (consciencia: porque es biológicamente imposible¬¬) No importa gracias por el RR amigo espero que te guste! Cuidate ciao!
Maytokita99: gracias por el rr espero que este capítulo también te agrade y lo comentes! Besos, cuidate ciao!
Kari-Chan: Hola! Bueno… primero gracias por el rr e serio significa mucho para mí, me motiva a seguir. Y bueno no Tsuki no tiene nada que ver con Kurenai María… si no más bien como habrás leído con Yuuki y Zero. Bueno espero que el capi no te haya decepcionado, te guste y lo comentes! Besos cuidate mucho! ciao!
Carolitaz: Gracias por el RR! Espero que este capi también te agrade y lo comentes! Besos cuidate ciao!
Haruhi Furo: La verdad tu Review fue el que más me gusto de TODOS me hizo sentir importante… (ale con estrellitas en los ojos) en serio tus palabras fueron awsome y me alegra que te guste el fic y toooodos sus detalles. Espero que este capítulo te guste igual o más… por cierto si no te he agregado es porque no uso el facebook, pero si tu tienes Messenger agregame tú, mi correo está en mi perfil! Bueno linda cuidate mucho, besos ciao! Espero tu rr!
: Hola Tere, acabo de mandarte una invitación al mesenger! Espero que la aceptes! Bueno tus palabras me halagan muchísimo espero que este capítulo te guste igual y lo comentes. Cuidate mucho, besos ciao!
Marci17: Hola! Muchas gracias por el RR, espero que el capí tu guste y lo comentes!
Bueno, espero contar con sus RR para no desmotivarme, recuerden dejar sus reviews…
Nos leemos en la próxima noche!
Se despide con un beso:
Sakura Tachikawa.
