La muchacha estaba con una sonrisa en sus labios, habían comprado algunos pastelillos para desayunar, ya iban de regreso a casa con el niño en la espalda del pelinegro aun con sueño, subieron las escalerillas y entraron hasta la casa. La mujer preparo café y una taza de leche de frutilla para el chico mientras el pelinegro tomo prestada su computadora para ver su correo, la ojinegra sirvió todo y miraba con el ceño fruncido al mayor
-Damian, vamos a desayunar
-tenemos que hablar-dijo dejando la computadora de lado- John
- ¿hum? -dijo dando un sorbo de su leche
-tu madre va a venir mañana por ti
El niño escupió toda la leche fuera de sí, los dos adultos se quedaron en silencio un momento quedaron atento hasta que el niño sonrió seguido de una sonora risita y después comenzó a llorar y a reír a la vez, la mujer se acercó hasta el abrazándolo para que se calmara, pero a la vez la mujer busco la mano del pelinegro para mantenerse tranquila. Él era su pequeño, había sido su todo desde que le conoció en una calle oscura de Gotham y ahora se iría para siempre.
Cuando las cosas se calmaron pudieron hablar con el niño explicándole lo sucedido, el no entendía mucho pero cuando vio la fotografía sonrió, así que estaba ansioso por volver a verla. Sonó el teléfono del pelinegro, claro que Drake se había dado cuenta que él había entrado a allanar su casa, pero Alfred estaba preocupado por su protegido, así que la mujer le dejo partir no sin antes invitarle a que fueran al zoológico esa misma tarde.
Dick Grayson era todo un hombre de circo y como tal le gustaba que todo fuera a otro nivel, por lo tanto, el regaño que tendría el joven Robin no sería algo simple, sería algo que duraría horas, sobre su deber y responsabilidad, de ser figura pública y del nombre de los Wayne. Finalmente, cuando ya creyó agotar todos sus argumentos contra Robin dio un largo suspiro y le miro serio
- ¿Dónde diablos estabas?
-estaba con alguien ¿importa Grayson?
-necesito saber con quién, para que cuando Bruce pregunte pueda ayudarte
-eres odioso e insoportable igual que Drake haciendo las mismas estúpidas preguntas
-yo soy tu jefe ahora, Damian-dijo molesto
-es aburrido tener que decir la misma historia, primero Pennyworth, luego Drake y ahora tu… padre me dejo a cargo de la escuela, ahí hay una maestra
- ¿y sales con alguien mayor?
-solo tiene un año más que yo, Grayson-dijo con el ceño fruncido- ella tiene un chico
- ¡¿tiene un hijo?!
-no es su hijo… ¿quieres escuchar o te golpeo? -el asiente- ella lo adopto… ayer estábamos en el patio y él se desmayó… anoche le dio fiebre y Lily lo llevo al hospital, solo la acompañe
- ¿Lily?... la acabas de llamar por su nombre… ¿acaso ustedes están saliendo?
-no aun-dijo orgulloso-pero ella será mi esposa, Grayson
-tan decidido como siempre-dio con un suspiro- no puedes solo decidir eso
-todos aquí saben que puedo hacerlo… ahora, tengo que salir-dijo al levantarse- no te entrometas con mis asuntos
-quiero conocerla
No respondió, eventualmente claro que la conocería, seria suya tarde o temprano y eso ya estaba decidido, porque ciertamente la mujer le encantaba, era un poco como el, daba todo por su cuidad, un granito de arena a la vez.
Puso a su perro la cadena, ya que a la gente le aterraba que anduviera suelto y se fue al zoológico con él. Cuando se encontró con la mujer y el niño rápidamente el perro le lamio la cara al niño que la tenía cubierta de helado mientras él se acercó a la mujer dispuesto a robar otro beso cuando ella puso su mano sobre sus labios
-esta Johnny aquí…
-John-le llamo el pelinegro- ten a Titus-dijo dándole la correa
- ¿van a besarse? -dijo curioso- yo no los mirare-dijo acariciando al enorme perro
Carta blanca para atraparla en otro beso que al que ella tímidamente no se negó, solo un corto beso antes de seguir caminando por el lugar. A él no le gustaban mucho los zoológicos y por eso mismo mejoro completamente el ambiente de este, dándole a los animales un ambiente mucho más realista al propio para que no fueran solo tristes animales atrapados, se van muchos más activos y todo parecía mucho más natural.
Luego fueron a comer a una cafetera y luego al parque donde el niño se dedicó a jugar con el gran danés mientras la mujer se sentó apoyada un árbol y el pelinegro no dudo apoyarse en sus piernas para descansar
- ¿cómodo, señor Wayne?
-bastante
-Damian… ¿Qué dirá tu padre?
- ¿sobre qué?
-sobre tu y yo...
-estará feliz de que este con alguien simple… de que conozca que es el amor
- ¿crees que esto es amor? -dijo sonriente, el solo le quedo mirando fijo- amor…
Ella sonrió emocionada luego de tomar un libro y comenzar a leer en voz alta, luego de un rato llego el pequeño con el perro que se acomodaron y descansaron junto a la mujer.
Ya tardé por la noche el pelinegro los llevo a casa, se despidió del niño, el pequeño no dudo en abrazarlo y agradecerle por todo, aun así, le recordó que se verían por la mañana, luego entro y preparo sus cosas para partir con su madre. La mujer le miro un momento, estaba triste porque su niño se iría, pero él le haría compañía siempre, se acercó hasta ella y el rodeo con sus brazos confortándola.
Esa noche no hizo más que pensar en lo sola que se encontraría la mujer, en lo mucho que ambos extrañarían al niño que se había acostumbrado, hablaría con la madre para que pudieran verle al menos una vez al mes, trataría de hacerlo.
La mañana siguiente el ambos estaban impacientes cuando llego la familia del niño, habían decido reunirse en una cafetería, llego un hombre alto con una sonrisa empujando una silla de ruedas con la mujer que tenía sobre su regazo una cobija y un conejo de peluche. Todo le hacía raro a ambos, pero cuando el niño vio a la mujer corrió inmediatamente hasta ella, era su madre lo vieron en sus ojos, una familia se había reunido.
-gracias por cuidar de Johnny este tiempo…
- ¿Qué le sucedió?
-estuvimos en varios hospitales en Suiza… no teníamos dinero para llamar así que solo enviamos lo que podíamos, gracias por mandarnos cartas y lamento que escribiéramos tan poco… lamentamos todo lo que paso, de verdad, Johnny
-lo se mamá… Lils me cuido bien este tiempo
-gracias por cuidar a mi hermoso hijo, por favor visítanos cuando puedan, tendremos las puertas abiertas para ustedes
-señora-dijo el pelinegro-espero que no le moleste que le de este teléfono a John
-por supuesto que no señor Wayne-dijo el mayor- gracias por cuidar a nuestro pequeño, gracias por los boletos de avión… por todo
-no hay manera de que podamos agradecerles-dijo el madre- lo que ustedes nos pidan lo haremos
-solo cuiden a John-dijo el pelinegro
La mujer miro por última vez a su pequeño hermano que ahora traía al conejo en sus brazos, caminando junto a su familia, su verdadera familia. El tomo su mano con una sonrisa para tranquilizarla, la invito a que le acompañara hasta su oficina y luego a almorzar, caminaron un poco para llegar hasta Wayne Enterprise donde la mujer quedo asombrada al ver en el recibidor del enorme edificio sus cuadros exhibiéndose donde más de una persona se detenía a mirarlo. A pesar de ser sábado la oficina se veía atareada ya que estaban en pleno proyecto que compartiría más abiertamente sus equipos con países menos desarrollados por esto todo el mundo. El camino con la mujer aun tomado de su mano, pidió el elevador y subieron en silencio mientras la mujer apretaba fuertemente su mano.
Caminaron lentamente hasta su oficina, enorme y luminosa con los grandes cristales que le separaban del exterior, la mujer se acercó asombrada a mirar su cuidad y luego se volvió a verle, pero él ya estaba junto a ella tomándola por su cintura, acabando aquella distancia entre ellos, acariciando su delicado cuerpo mientras ella se sonrojaba tratado de seguir aquel ritmo apresurado que quería tomar el pelinegro, era como si un lobo tratara de comerse un pequeño conejo.
Pero ese momento fue interrumpido, entro Grayson a prisa gritando su nombre, se separaron de golpe, la mujer estaba de mil colores cuando de repente el mayor tomo al chico de los hombros y lo sacudió
- ¡Bruce está aquí!
- ¿Por qué padre… está aquí?
- ¡qué importa!... él no sabe de ella-dijo mirándola sorprendido- tu quédate aquí, yo me la llevare ahora
- ¿Qué? -preguntaron ambos sorprendidos
-tu ve que le dirás, pero no es bueno que la vea así tal cual, es mejor que la hables primero
El agarro del brazo y se metió por una trampilla que tenían por un armario tirando de la mujer que estaba nerviosa ya que por primera vez tenia contacto con la familia del pelinegro.
Fue para el pelinegro un segundo entre que la mujer desaparecía de su vista y luego entrara su padre, le miro serio, esa expresión jamás era buena.
