4. Suiza

Hallo?

Heil.

Preussen.

—No —responde en castellano.

—Mmmmm. Latino.

I think... maybe quieras pensarte mejor eso.

—Me has saludado "heil", ¿quién más...?

—Por algún motivo crees que eso iba a ser tan fácil.

—¿Entonces no eres latino?

Mais non, mon amour.

El helvético parpadea y se sonroja un poco. No podía ser Austria, ¿verdad? (La obsesión.)

—Ehm, ¿sueles llamarme así?

Non.

Suiza carraspea un poco.

—¿Manejo tus cuentas bancarias?

—Algunas.

—¿Somos cercanos?

—¿Eres cercano con alguien? —desvía la pregunta.

—Claro que sí. A Österreich, a Liechtenstein, inclusive a England o a Vater. ¿Por qué lo dudas? No debes ser cercano.

—Digamos que... pienso que podríamos ser más cercanos entonces —carraspea. Suiza se revuelve con esa respuesta—. Y creo que tú también —añade.

—¿Compartimos familia?

—Sí, aunque compartes familia con casi todo el mundo.

Suiza bufa un poco.

—¿Eres hijo de Vater?

Ja.

Deutschlsnd? ¿De verdad? ¡Me has llamado mon amour!

Deutschland... —el TONO con el que lo repite.

Oh mein gott in himmel! ¡Eres Tú! —sorprendido y el austriaco se ríe—. ¡Me llamaste mon amour! —se sonroja un montón.

—Estaba imitando a Frankreich —carraspea porque le pareció peor lo de la cercanía.

El mayor baja la ventanilla y sí, esa siguiente pregunta.

—¿Te parece que no somos cercanos? —pregunta suavecito.

Austria le mira a los ojos, un poco sonrojado y se encoge de hombros apartando la mirada.

—Ni siquiera has dicho mi nombre y bajaste la ventanilla. Eso es trampa —gesto para que salga.

—¿Por qué no crees que seamos cercanos? —es que está DESCONSOLADO ahora que le ha caído el veinte. No se mueve.

—Se acabó el turno de preguntas.

—P-Pero... —balbucea y aún así se levanta.

Schweiz...

Este le mira una última vez y se sale. El de anteojos suspira, porque iba a decirle algo más sobre que había dicho MÁS cercanos porque Suiza siempre dice sobre eso de vivir juntos, pero sólo sube la cortinilla, tranquilo sabiendo que sea quien sea, no es Suiza.

—¡Pues tú sí eres cercano para mí! —protesta Suiza a través de la cortina.

—No dije que no lo fueras, dije MÁS.

—Pues más cercanos como... Ugh! ¡Ahí voy, me salgo!

—No me refiero a esas guarradas que piensas...

—¡No estoy diciendo guarradas! —la puerta se cierra de golpe.

—Pensar... —responde sonriendo.


¡No olvides agradecer a Josita su beteo y edición!