Para que no se pierdan, aviso que empezará en primera persona, narrado por Lisbeth (Es su sueño, ¿no? XD) En fin, ¡gracias por sus reviews! Por cierto, tal vez esté poniendo a un Loki bastante confianzudo, pero es que el pobre tendrá ciertos planes en Stuttgart… ¡Después verán de que hablo!
Y discúlpenme por tardarme tanto en actualizar, es que como aún no comienzan las clases en mi país por las elecciones presidenciales, me han mandado tarea por correo y estuve algo ocupada. Incluso aún me falta más tarea por culminar… Aunque solo tengo que transcribir, porque por las noches, escribo los capítulos en un cuaderno =)
El vestido de Lisbeth será algo así: www. /articulos/ vestidos-de-fiesta-2011/fotos/ 18762
El de Tyra algo como esto: / vestidos-floreados-de-moda-juvenil/ vestidos-floreados-de-moda-juvenil-3/ El del medio =)
¡Espero les guste! =D
IV. Sueños y una Incómoda Cita.
¡Pero que hermoso era todo eso! La cascada fluía con fuerza… o el mar. ¡Era enorme! Y el sol… ¿Eso era el sol? Como sea, la cuestión es que brillaba con intensidad, con demasiada diría yo ya que casi me cegaba. Las estructuras que rodeaban ese paisaje eran bastante extrañas pero me gustaban. A unos metros estaba el mar y un puente… ¿Arcoíris? ¿Era un arcoíris? Uff, me recordaba al desquiciante y gracioso Nyan Cat. Solo faltaba el gato y la incesante y chillona música.
¡Un palacio! Hecho de oro. Muy, muy grande, desde el ángulo donde lo veía.
Un niño pasó a mi lado, pateando la grama. Estaba molesto. Eso era más que obvio.
Era muy hermoso. Era como Blancanieves, aunque claro está, de niña no tenía nada. Su piel tan blanca. Sus labios rojos. Su cabello ónix. Y sus ojos excesivamente hermosos; verde como un par de esmeraldas relucientes.
¿Pero qué estaba haciendo? Tanta preciosidad a mi alrededor, ¿y me limitaba a observar a un niño?
Al darme la vuelta, me encontré con una niña. En un mundo más… Real. Volví a darme la vuelta y allí estaba el niño. El detalle era que yo estaba en el medio de ambos mundos. Y se entrelazaban de una forma bastante rústica, a decir verdad. Solo una fina línea.
La niña acariciaba las flores de un jardín frondoso. Una mansión demasiado familiar estaba cerca de ella.
— ¡Vaya, vaya! ¡Lisbeth!
Yo di un brinco al ver que un niño mencionó mi nombre. Y la niña tuvo la misma reacción. Oh genial. Era Seth y su pandilla.
Y la niña, que se parecía mucho al niño del extraño mundo (Pero no de Jack), efectivamente era yo. Y vi como corrió hasta un manzano y lo trepó.
— ¡Vamos! ¡Cobarde! ¡Baja de ahí!
Observé a la Tyra pequeña, que estaba conteniendo la risa con todas sus fuerzas al notar la angustia en los ojos de mini Lisbeth.
Sin motivo ni razón, dejé de ver a Lisbeth peque para observar al niño.
De repente, unos niños un poco más grandes que él (más o menos de la edad de Seth, Tyra y la pandilla) aparecieron, soltando unas carcajadas chillonas y dirigiéndoles miradas burlonas al niño. Y estaba un niño rubio, un poco alejado de los demás, para contemplar mejor.
— ¡Oye! ¿Qué haces? ¿Eh? —preguntó la única niña del grupo.
El chico pelinegro se levantó y de sus manos brotaron llamas de color verde, tan intenso como el de sus ojos.
— ¡Oh que miedo! —se burló la niña moviendo las manos. Los demás se rieron. Incluso el rubio, disimuladamente
— ¿Otro de tus trucos baratos, Loki?
¿Loki? ¡Oh rayos! ¿Qué era eso? En ese momento estuve 1000% segura de que era un maldito sueño.
— ¡Déjenme en paz! —la exclamación provino de Loki y de… mi yo pequeña.
Loki miró desesperado al niño rubio, que lo único que hizo fue sonreír, para no reírse de nuevo.
Lisbeth miniatura tomó unas manzanas y se las lanzó a Seth y los demás, hasta que se marcharon. Y allí arriba, comenzó a llorar.
La niña del mundo de Loki se acercó para sujetarlo por el pecho, pero el niño se desvaneció entre sus pequeños dedos.
Y yo de tonta que, aún sin poder creerlo, no me movía para ayudarles. Pero, ¿a quién primero?
— ¿Adónde se metió? —la exclamación de la niña me hizo dar otro salto.
— ¡No te escondas cobarde!
— ¡Aparece Loki!
—Llámalo tú, Thor. Él siempre te hace caso.
El rubio, el supuesto Thor, negó con la cabeza, algo apenado y se alejó de ellos, buscando a Loki.
Pero Loki estaba escondido en un arbusto, temblando de ira y tristeza.
Antes se veía tan tierno. Pero en ese momento se parecía al Loki que yo conocía.
Me dio un escalofrío al pensarlo.
—Soy un simple juguete… No más. Algún día todos ellos me las pagarán —sollozó.
Me acerqué a él, ya que sentí mucha lástima.
—No llores, Loki —susurré, estando precavida.
Sin embargo, él no podía escucharme.
La mini Lisbeth bajó del manzano, con un fruto en su mano; la observó con lágrimas en los ojos y la lanzó hasta el otro extremo del jardín, luego corrió hasta la mansión murmurando:
—Algún día creceré. Sí. Algún día podré detener los abusos.
Lisbeth se despertó sobresaltada, y con el rostro empapado en sudor. También había llorado un poco. La almohada estaba mojada.
Se limpió el rostro con el edredón, que estaba a un lado de la cama. Se sentó y se sorprendió de no ver a Loki a su lado.
— ¿Pesadilla?
Lisbeth dio un brinco y encaró a Loki, que estaba de pie junto a la ventana. Tenía las manos cruzadas detrás de la espalda y sostenía su cetro con fuerza.
—Sí… Algo así… ¿Por qué no me despertaste?
—Las pesadillas a veces te muestran la verdad de tu vida y la cordura de tu mente. Pero son tan perturbadoras que no las quieres seguir viendo por el miedo.
Lisbeth parpadeó sorprendida y se levantó de la cama. El reloj indicaba que eran las tres de la tarde,
— ¡Oh por Dios! ¡Mira la hora que es!
Loki no movió ni un músculo ante el comentario de Lisbeth. Ella suspiró y se acercó un poco a él.
—Soñé contigo…
—Lo sé. Gemías mi nombre en sueños —sonrió con cierta amargura, pero sus ojos mostraban otra cosa distinta.
—Tyra me había dicho que hablaba dormida, pero pensé que lo decía para hacerme enfadar.
— ¿Y con qué no te enfadas? —preguntó Loki, mirándola burlonamente.
Lisbeth gruñó y lo miró con los ojos entrecerrados.
—En cierta forma me enferma esto. Eres demasiado obvia.
—Y tú demasiado frívolo —acusó —. Además, si te enferma, te recomiendo un buen hospital, así te alejas de mí…
—Oh, Lisbeth, querida. Ya es muy tarde para eso. Ya que empecé, esto no tendrá fin. La profecía ha comenzado.
— ¿Qué profecía?
—Después te digo. Ahora, tengo que…
— ¡Espera! —exclamó, tomando su antebrazo.
Lisbeth no supo explicarse por qué le dijo eso y le tocó, pero Loki no le dio tampoco tiempo de pensar al mirarla con ganas de matarla. Ella lo soltó de inmediato.
— ¿Qué? —gruñó Loki poniendo los ojos en blanco y suspirando.
—No entiendo mi sueño. ¿Cómo pude soñar contigo de niño? Y aún más ilógico, ¿qué rayos hacía un recuerdo mío ligado al… tuyo?
Loki le dio un golpe en la cabeza, por fortuna no con el cetro, y ella, después de quejarse, le dio un golpe en el pecho, ya que ella es de estatura mediana y él extremadamente alto. Pero se lamentó al sentir un fuerte dolor desde la punta del dedo hasta el codo.
—En verdad que eres tonta e inocente. ¡También insolente! Te estoy tratando con demasiada amabilidad.
—Lo mismo digo —masculló Lisbeth, acariciando su mano.
— ¡Debes aprender a temerme! ¡Obedecerme!
—Si piensas que con temerte aprenderé a obedecerte, pues estás empezando con el pie izquierdo, principiante.
Loki crispó el puño con la mano libre y respiró hondo.
—Yo no soy tu padre, Lisbeth —gruñó entre dientes.
— ¡Uff! ¡Y me alegro bastante!
Loki sujetó la mano lastimada de Lisbeth y la apretó con gran fuerza. Acercó su cetro hasta el cuello de Lisbeth, y ella, con molestia y miedo, sonrió.
— ¿Qué esperas?
Loki la miró fijamente a los ojos, y finalmente la empujó. Afortunadamente, cayó en su cama.
—Idiota… ¿Quien dice que los sueños son lógicos? Eres peor que Thor… Me encantaría cortarte el cuello con mi cetro, pero te necesito.
— ¡Oh vaya! —exclamó Lisbeth aplaudiendo —. Así que de eso se trata. ¿Sabes qué? Dame ese cetro tuyo y me mataré yo misma, para hacerte pasar un mal rato, ¿vale?
— ¡Solo cállate, Lisbeth! Después entenderás. No es más que una simple profecía es… una promesa.
Lisbeth dejó de crispar los puños.
—Loki. Jamás había socializado tanto con una persona, exceptuando, y por muy poco, a mis padres, a mi hermana y a una amiga. Me siento… rara. Siento que no soy yo. Me siento… sensible. ¿Me entiendes?
Loki sonrió melancólicamente.
—Me siento igual. Es el riesgo que tomé al embarcarme en esto contigo.
—Por favor, Loki. Explícame.
—En un rato. El Sr. Laufeyson debe asistir a una cita —dijo entre risas macabras y guiñando el ojo.
Loki abrió la ventana y subió al marco de ésta.
— ¡Loki! —exclamó Lisbeth al verlo saltar.
Ella se asomó por la ventana pero no vio ni el más mínimo rastro de Loki.
La puerta se abrió de golpe y Lisbeth brincó de nuevo.
—Otro sustito de esos y moriré joven —susurró.
Era Tyra, quien entró con sus muletas.
— ¿No te he dicho que no entres así como así a mi habitación? —gruñó.
Lisbeth escuchó la risa de Loki cerca y miró por la ventana de nuevo.
—Lo siento hermana. Pero ya es algo tarde, el Sr. Laufeyson debe estar por llegar.
—Sí. Y tú ya estás vestida —dijo Lisbeth al detallar el vestido floreado de su hermana.
—Así es, solo faltas tú. ¡Vamos!
Lisbeth se acercó hasta Tyra, quien lenta y torpemente se encaminó hasta el closet de su hermana. Y Lisbeth la miró apenada.
— ¡Hey! ¿Y esa mirada? —inquirió Tyra arrugando un poco la frente al alzar las cejas.
Lisbeth endureció su mirada como de costumbre y gruñó.
—Solo busca la ropa que quieres que use.
Tyra suspiró al darse cuenta de que la mayoría de la ropa de Lisbeth estaba en las maletas y solo unas pocas, pero bastantes empolvadas, estaban en el closet.
— ¿Qué es eso? —preguntó Tyra señalando una bolsa protectora que estaba en el rincón más oscuro.
Al recordar qué era, Lisbeth cerró el closet.
—Nada. Mejor revisemos las maletas.
— ¡No! ¡Quiero ver que hay allí, ahora!
Lisbeth respiró hondo para no encerrarla en el closet.
—No me lo pondré. Que conste que ya lo dije.
Tyra suspiró. Lisbeth finalmente abrió el closet y tomó la bolsa. Tyra sacó de allí un vestido rojo y plateado, y sonrió de oreja a oreja.
—Ya me acuerdo de este vestido. Lo usaste en una obra de teatro en la escuela, ¿cierto?
—Sí. Como labor social. Por romperle la nariz a Seth. ¿Recuerdas?
Tyra asintió haciendo una mueca y Lisbeth se rió entre dientes recordando las expresiones de dolor de Seth.
—Como sea. Déjalo donde estaba.
— ¿Enloqueciste? ¡Te lo tienes que poner! El Sr. Laufeyson se quedará sin palabras al verte.
—Eso no lo dudo. Por lo horrenda que me veré…
— ¡Deja el pesimismo! ¡Úsalo!
Si Lisbeth no supiese que el Sr. Laufeyson era Loki, de seguro hubiese aceptado sin pensarlo demasiado. Pero ya que sabía la cochina verdad de todo…
—No puedo, Tyra.
— ¡Venga hermanita! Da lo mejor de ti para que le des un flechazo al centro de su corazón.
—Argh… Que cursi —masculló. Sin embargo, se sonrojó.
—Admítelo, te gusta, Lis —dijo Tyra, sentada en el suelo del baño, mientras Lisbeth se daba una ducha —. Y pensándolo bien, creo que debí sentarme encima de la tapa del W.C que en el suelo…
—Además de que te ensuciarás, no podrás levantarte, tonta. ¿Cómo lograste sentarte tan tranquila?
—Estiré las piernas y me dejé caer con… un poco de suavidad. ¡No me cambies el tema!
— ¡Bah! ¡Tú empezaste!
—Lisbeth…
La aludida suspiro mientras se sacudía el cabello.
—El que nos toleremos no significa que nos gustemos…
— ¡Pero una hermosa energía fluye entre ambos! Lo vi en sus ojos… y en los tuyos.
—Bebiste demasiado esa noche, Ty —la chica sonrió cuando Lisbeth la mencionó como solía hacerlo de niña.
—No demasiado. Estaba lo suficientemente sobria para ver lo de ustedes.
—Entre nosotros no hay nada —dijo Lisbeth, asomando la cabeza por un lado de la cortina de baño.
— ¡Apresúrate! Me sorprende que aún no haya llegado.
—A mi no me sorprenderá que te duela el trasero de tanto estar sentada mientras dices tonterías.
Tyra se rió a carcajadas y Lisbeth se rió lo más bajo posible, para que no la escuchara.
Mientras las hermanas conversaban, Loki estaba sentado en una de las ramas del manzano en el que Lisbeth, de pequeña, y aún de grande, solía subirse.
Claro que nadie podía verlo por uno de sus hechizos.
Y estaba escuchando todo lo que Tyra y Lisbeth conversaban.
Loki apretó una manzana con tanta fuerza que la hizo trizas, y la pulpa se derramaba entre sus largos y blanquecinos dedos.
¿Y si ella tiene razón? Se preguntó Loki, acariciando su cetro.
Cuando escuchó que Lisbeth y Tyra entraron a la habitación para que Lisbeth se vistiese, Loki saltó del árbol y cayó con agilidad en la grama.
Caminó con gracia y lentitud por el jardín, lo rodeó por completo y llegó hasta la puerta principal, sin su extraño traje.
Esperó allí un rato, acariciando su cetro. En ciertos momentos con demasiada fuerza y se cortaba, pero susurraba un hechizo y se sanaba. Cuando se hartó de esperar, tocó el timbre. Alzó su cetro, éste se iluminó, para convertirse en un bastón y hacer que un lujoso auto apareciese afuera de la residencia, frente a la reja.
Otto fue quien abrió la puerta, algo sorprendido.
— ¡Oh vaya! ¡Sr. Laufeyson! Esperaba recibirlo en la reja…
—Estaba abierta y quise caminar un poco —sonrió Loki con un poco de malicia.
—Carajo… Tengo que verificar si el sistema de seguridad está bien.
—Si… Debería…
Otto asintió y permitió que Loki entrase.
Fara estaba al pie de las escaleras, y al ver a Loki o al Sr. Laufeyson, le saludó con la mano y subió las escaleras velozmente.
— ¿Cuál es la prisa? —preguntó Loki con aparente inocencia.
—Va a buscar a Tyra… y a Lisbeth. Debieron estar listas a tiempo para recibirte.
—Cuando una mujer se tarda al arreglarse, es porque quiere dar lo mejor. Por cierto, le prometí a su hija pelinegra que vendría a verla de nuevo.
—Lisbeth.
—Sí, ella.
Fara regresó algo seria, pero sonrió al detenerse frente al altísimo Sr. Laufeyson.
— ¡Se ve maravilloso! Un hermoso traje tiene puesto usted. ¿Armani? ¿Dolce & Gabbana?
—Loki —contestó Laufeyson.
Otto y Fara se rieron.
— ¿Loki? ¿Quién es ese? ¡Jamás escuché de él!
—Es nuevo. Y vino para quedarse, y hacerse notar…
Otto y Fara no le entendieron bien.
Tyra apareció, en el primer escalón, mientras sonreía, saludó al Sr. Laufeyson con la mano.
— ¡Vamos Lis! ¡Ya está aquí!
Loki escuchó, mientras sonreía burlonamente, el gruñido de Lisbeth.
Pero dejó de hacerlo al verla.
Lisbeth respiraba aceleradamente por la mirada de Loki y le impresionaba lo increíblemente hermoso que el peligroso Loki se veía.
Maldito ángel con cuernos Pensó Lisbeth mientras bajaba las escaleras.
Pero Loki no se quedaba atrás ni por un poco.
Sintió que su rostro ardía. Se tanteó las mejillas preocupado ante aquel calor anormal.
Lisbeth antes de llegar al último escalón, le sonrió a Loki y éste, motivado por un no sé qué para él, se acercó hasta ella y tomó su mano. Con mucha rudeza, quizá. Pero era un lindo gesto para alguien tan frío como él.
—Me alegro de verlo de nuevo, Sr. Laufeyson —dijo Lisbeth sin dejar de sonreír y de estar sonrojada.
—Créeme, para mi es placentero.
A Tyra casi le da un soponcio a su lado. Lisbeth puso los ojos en blanco y Loki se rió entre dientes.
En la cena, Tyra hizo todo lo posible para que Lisbeth se sentara al lado del Sr. Laufeyson, y cuando recibió apoyo de su madre, y en parte de su padre, Lisbeth no tuvo otro remedio que aceptar.
—Nunca pensé que una midgardiana podría lucir tan hermosa —susurró Loki cerca de la oreja de Lisbeth cuando la familia se distrajo.
A Lisbeth le inundó una corriente caliente por todo su cuerpo.
—Yo jamás imaginé que alguien como tú pudiera ser tan elegante y… amable.
Loki sonrió y probó a regañadientes la sopa que tenía enfrente.
— ¡Por Dios Lisbeth! ¡Que rubor! —exclamó Fara.
Tyra sonrió a la pareja y carraspeó la garganta antes de comenzar su interrogatorio.
—Aprovechemos este receso para hablar de otras cosas. ¿Vale? Es que quisiera saber más de usted, Sr. Laufeyson. Dígame, ¿está casado?
Tyra obvió la mirada asesina de Lisbeth. Loki alzó una ceja y sonrió sarcásticamente.
—Gracias, no.
— ¿Piensa casarse?
—No está en mis planes. Así que no.
Lisbeth bajó la mirada y tensó la mandíbula.
— ¿Le gusta alguien? —preguntó mirando a Lisbeth.
—No —dijo secamente —. ¿A ti sí? Creo que el simple "si" no es suficiente para tus ojos.
Tyra se petrificó y Lisbeth apretó los labios para no sonreír.
Pero funcionó. Tyra no preguntó nada más.
Cuando terminaron de cenar, Loki le indicó a Lisbeth que le acompañara hasta el jardín, e hizo que la familia no se diese cuenta de su ausencia.
—Ya me debes dos, Lisbeth —advirtió Loki, cuando ya estaban en privado.
— ¿Enserio?
—Sí. Los tipos de ayer y hoy tu hermana.
—Yo creo que solo uno. El favor fue para ti mismo.
—Nooo… Tú eras la que estaba tentada a tomar el cuchillo y cortarle el cuello a tu hermana.
—Siii… Pero luego tú tomarías el cuchillo y se lo clavarías en el entrecejo a los tres. Y tal vez a mi también.
—Matar es una costumbre placentera para mí. Matarlos en ese momento o ahora, me daría igual. El favor es para ti. Así no hubieses presenciado una muerte.
—Creo que lo hice ayer, ¿recuerdas? "¡Arrodíllense ante mí!". Además, me necesitas. No puedes matarme.
Loki se rió macabramente y Lisbeth tragó fuerte. Él corrió hasta el manzano y lo trepó con agilidad.
—Además de lunático eres un mono. Genial.
Loki puso los ojos en blanco y empezó a hacer malabares con un par de manzanas.
—Necesito que me expliques todo, Loki. Mi cabeza explotará y eso "no te conviene".
—Prometo que lo haré, mortal. Pero ahora solo quiero…
Se apoyó de una rama y ésta, por el peso, comenzó a inclinarse. Lisbeth empezó a sonrojarse mientras Loki se acercaba lentamente a ella.
Clavó la mirada en los ojos de Lisbeth con intensidad. Y el calor volvió a cubrir el cuerpo de Lisbeth… y Loki.
—Cuando te sonrojas te ves muy… humano.
—Así que por eso es que siento tan calientes mis mejillas, ¿no?
Lisbeth solo asintió. La lengua se le hizo nudo por la mirada de Loki sobre ella.
—Defectos nuevos gracias a tu compañía.
— ¿De-de qué hablas?
—Sólo calla, Lisbeth.
Ella obedeció. Loki estiró su brazo hasta el rostro de Lisbeth y acarició levemente los rojos labios de la midgardiana. Lisbeth sintió el frío aliento de Loki más y más cerca de sus labios. Ella intentó acercarse más, pero él se echó para atrás, dejando en paz la rama del manzano.
—Debemos volver. Me distraje demasiado y el hechizo se desvaneció. Vamos —dijo saltando del árbol y cayendo con la agilidad de un minino.
Lisbeth caminó a regañadientes a su lado. Loki se detuvo y ella frunció al verlo.
— ¿Qué pasa? —preguntó Lisbeth.
Él la miró, sostuvo su mano, con rudeza de nuevo, y observó que ambas tenían el mismo tono de piel: pálido extremo. Aunque la mano de Loki era extremadamente fría. A ella le dio un escalofrío. Enseguida, él la soltó y reanudó su caminar.
Loki habló unos minutos con Otto y después anunció su partida.
— ¿Tan pronto? —preguntó Fara.
A Lisbeth le preocupó si en verdad Loki se iba del lugar.
—Tengo asuntos pendientes que resolver —dijo Loki, mirando a Lisbeth disimuladamente.
Y allí, ella se quitó un peso de encima.
—Adiós, Lisbeth —dijo acariciando su cabello —. Nos veremos muy pronto.
—Seguro —contestó, tratando de no sonreír.
Observaron al Sr. Laufeyson marcharse y Lisbeth huyó hacia las escaleras.
— ¿Adónde vas, Lisbeth? —preguntó Otto.
—Estoy cansada. Además, ¡miren la hora! Voy a dormir. ¡Hasta mañana!
— ¡Pero si dormiste todo el día!
— ¡Adiós! —gritó frente a la puerta de su habitación.
Entró y no había ni el más mínimo rastro de Loki. Le puso el seguro a la puerta, solo por si a Tyra se le ocurría aparecer de nuevo sin avisar.
—Espero que lo que le dijiste a Otto haya sido mentira.
Lisbeth dio un brinco y gruñó dando un zapatazo.
— ¡Oh Dios! ¡Que me muera de cualquier otra forma, menos de un infarto! —masculló.
—No te quites el vestido aún. Te ves… —Loki quiso decir otra cosa pero se lo reservó —… bien.
—Hace un rato dijiste que me veía "hermosa".
—Pura modestia.
Ella crispó los puños y suspiró. Asintió y se sentó al lado de Loki, como él le indicó.
—Me desespera tu impaciencia. Eres insistente y me estás desquiciando. Así que tendré que confiar en ti.
—Pero si yo no he dicho nada…
— ¡Maldición, pero lo piensas a gritos! —exclamó cubriéndose los oídos desesperadamente.
Ella parpadeó atónita y luego frunció el ceño.
—"Tendré que confiar en ti". ¿No confías en nadie?
—No —gruñó —. Pero ya que serás parte de mí desde ahora, necesitas entender mi propósito. Tú decidirás después si aceptar o no.
Esto no me suena a nada bonito… Pensó Lisbeth, asintiendo a lo que Loki le dijo.
