Bueno no las dejare con la duda d q pasara ahí dentro así q sigan leyendo, recuerden que nada nos pertenece y q cada review q nos regalen le sacara una sonrisa a la cumpleañera.
Sister muchas felicidades!
Cuatro
-Tome asiento –indicó Jasper sentándose en su sillón de cuero.
Alice estaba cargada de miedo y frustración. Aquélla era su oficina, su territorio, y ella era la intrusa. El poder flotaba en el aire, como si las paredes llevaran su estampa de autoridad.
Pero era demasiado tarde para cambiar de idea. Unas pocas fotografías dominaban las paredes, la mayoría de carreras de caballos en las que él había participado. Algunas fotos enmarcadas reposaban en el escritorio de espaldas a ella. Alice sabía que aquellas fotos revelaban mucho de sus propietarios. ¿Qué historia contarían las de Jasper? ¿La de una familia amada, una novia o una esposa?
Había notado que no llevaba anillo en el dedo pero en aquella comunidad rural, la mayoría de los hombres lo dejaban en casa para que no se les enganchara con la maquinaria.
-¿Señorita Cullen?
Alice se removió en su asiento sintiéndose pequeña y vulnerable. Pero no estaba indefensa, de ninguna manera. Enderezando la espalda, decidió demostrárselo junto con el hecho de que ella tenía razón acerca de su hermana y que él estaba equivocado con su hermano.
Jasper se había acomodado cruzando los tobillos y esperaba en silencio estudiándola con atención. Tenía todo el aspecto de ser un enemigo… su enemigo.
Aquella no era la forma en que había esperado que transcurriera el encuentro. Había soñado con que Will fuera bien recibido y protegido por los lazos familiares. En el largo viaje que había hecho con el niño desde Nebraska a Wyoming, se había aferrado a aquella idea todo el tiempo. Al menos Esme era lo que ella había esperado, pero Jasper…
Cerrando los ojos un segundo, agradeció en silencio que hubiera sido Esme la que le hubiera abierto la puerta.
-Señor Whitlock. Entiendo, y lo que es más, respeto su necesidad de cautela –él ladeó la cabeza y le cayó un mechón de pelo del flequillo haciéndolo más humano aunque no vulnerable-. Su madre mencionó que tenía motivos para desconfiar de las mujeres.
-¿De verdad? –se arrellanó un poco más contra el respaldo-. ¿Y qué más ha compartido mi madre con usted en esa íntima charla?
-Eso es todo lo que me ha contado –le aseguró Alice pensando que había hablado demasiado.
En el opresivo silencio, se retorció las manos antes de detenerse al notar que él no perdía detalle de sus gestos.
Alice odiaba los enfrentamientos de cualquier tipo y hubiera preferido pasar sus vacaciones de verano en casa cuidando a los niños a su cargo.
En vez de eso, se encontraba en la oficina de un hombre que desconfiaba de ella como poco y pensaba que quería una parte de su herencia. Pero tal y como habían sucedido las cosas ella era la única esperanza para Will y no lo olvidaría.
-Yo no soy la mujer que le hizo daño. Y no estoy aquí para sacarle nada ni a usted ni a su familia.
El puso gesto de escepticismo.
-Se lo demostraré –se apresuró a defenderse Alice-. Trabajemos juntos –se inclinó hacia adelante y lo miró a los ojos que ahora estaban helados-. Los dos queremos lo mismo.
-¿Seguro, señorita Alice? ¿O debo decir señora?
Ella prefería que la llamaran por su nombre pero la intimidad con Jasper Whitlock era lo último que deseaba, sobre todo porque sus instintos femeninos largamente olvidados estaban empezando a catalogarlo como a un hombre atractivo.
Pero el atractivo no significaba nada. La buena apariencia no ocultaba un alma engañosa como James, su ex novio le había demostrado. Apartando el dolor que le asaltaba siempre que se acordaba del hombre con el que había estado a punto de casarse, se dirigió a Jasper con la esperanza de que le diera una oportunidad.
-No estoy pidiendo nada ni voy a hacer ninguna reclamación hasta que vea a su hermano. Quizá Emmett ni siquiera sepa que existe este bebé.
-O quizá su hermana no sepa quién es de verdad el padre.
Alice se encogió como si la hubieran abofeteado. Después de todo por lo que había pasado, aquello era demasiado.
-Lo sabía perfectamente.
Una fiera resolución la asaltó y se puso en pie apoyando las manos en la mesa e inclinándose hacia él. Ella había querido darle a su familia el beneficio de la duda y no había querido creer que Emmett había abandonado a Rose. Pero estaba llegando a su límite de tolerancia.
-Ya he tenido suficientes insinuaciones acerca del carácter de mi hermana cuando es de su hermano del que estamos hablando.
Jasper se levantó entonces y apoyó las manos en la mesa inclinándose también para quedar al nivel de su cara.
-¿Está sugiriendo que mi hermano es una mala persona? –susurró con la suave intensidad del relámpago rasgando el cielo.
El civismo había sido sólo la fachada, comprendió ella. Sin tener en consideración los sentimientos de Esme, Jasper la quería fuera de su vida. Pero no permitiría que se deshiciera de ella sin darle la oportunidad a Will de que conociera a su padre.
-Yo no estoy haciendo ninguna acusación, señor Whitlock. Personalmente no conozco a su hermano pequeño.
-¿Entonces?
Jasper se había acercado tanto que ella pudo aspirar el aroma a resolución inamovible. Una oscura barba le sombreaba la cara y no era la de un día, sino casi el comienzo de una barba. La camisa vaquera verde había perdido su apresto y se amoldaba a los músculos de sus hombros. Los dos botones superiores estaban desabrochados y por un horrible momento, se preguntó que habría debajo de ella.
-Me pregunto si alguno de los hermanos Whitlock se enfrenta a sus obligaciones.
La furia asomó a los ojos de Jasper y Alice comprendió su error demasiado tarde. Antes de poder balbucear una excusa, él había dado la vuelta a la mesa y la había asido por los hombros.
-Por el bien de mi madre, estaba intentando ser un caballero.
Sus dedos se clavaron en su carne.
-Pues sus acusaciones no han sido nada caballerosas.
-Le prometo señorita –dijo con un tono tan peligroso como su mirada-, que todavía no ha habido un Whitlock que no haya cumplido con sus obligaciones. Y Emmett no va a ser el primero.
Alice agitó las manos con frenesí para empujar la sólida barricada de su torso. Esperaba que él temblara al menos, pero no se movió. En sus brazos, ella apenas era más que una muñeca de trapo y los dos lo sabían.
-La quiero fuera de mi casa y de mi vida. Ya. Diga su precio y váyase.
Las lágrimas le empañaron los ojos y Alice parpadeó para apartarlas con valentía.
-Señor Whitlock, por favor. No quiero su dinero.
Odiaba aquel tono de súplica que nunca hubiera utilizado para si misma, pero por Will… Después de todo, Will era la única familia que le quedaba. Luchó contra el miedo intentando con desesperación llegar al corazón de Jasper.
-Lo único que le estoy pidiendo es tiempo y una oportunidad.
Él no respondió.
-¿No se merece Will al menos eso de usted?
-¿Lo merece?
Estaba metida hasta la médula y la única salida que conocía era lanzarse de cabeza. Al menos, todavía no la había echado. Sus ojos estaban todavía entrecerrados y el peligro palpitaba en su sien, pero se había ganado su atención completa.
-Sí, se lo merece. Ya ha perdido a su madre. MI hermana tuvo una buena dosis de problemas. No era perfecta y quizá ni siquiera tuviera madera de madre, pero eso nunca lo sabremos. Pero hay una cosa cierta: amaba a Will por encima de todo. Estaba intentando enderezar su vida cuando…
Alice se detuvo cuando un sollozo le ahogó.
-¿Qué le pasó?
Alice luchó con angustia contra las lágrimas. Dios, aquello no era nada de lo que había planeado. Había pensado mantener sus emociones bajo control y sin embargo, Jasper parecía tirar por tierra todas sus barreras.
¿Q habrá pasado con Rose? ¿O aún más importante q pasará entre estos dos?
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