Hola!

Gracias a pupis81 por añadir mi historia a tu lista de favoritas!Aquí os dejo el cuarto capitulo...


Capitulo 4

Problemas y Citas

La noche del jueves, una noche tan tranquila como cualquier otra en el colegio Hogwarts, a excepción de una clase en la que una chica lloraba de la manera más amarga que jamás se había escuchado entre las paredes de esa institución.

Hermione Jane Granger, ex-alumna del colegio Hogwarts, el internado en el que había conocido a sus amigos, en el que se había enamorado, en el que había aprendido que las reglas a veces no eran los más importante... Pero eso se había acabado y todo por las dos personas a las que más había odiado en su vida...

~~~~****~~~~****~~~~Flash Back~~~~****~~~~****~~~~

-Bueno chicos, ésto es todo por hoy... Nos vemos mañana, espero que estéis preparados para el examen... Aviso, no será fácil -advirtió Viktor Krum al finalizar su clase del jueves, recordándoles a los despistados el examen del viernes -. Hermione te espero esta tarde aquí para hablar de tu actual situación, así evitamos que llegues tarde -le dijo de manera cordial. A Hermione le sorprendió que no quisiera entretenerla pero no dijo nada, asintió y se fue a su siguiente clase con sus amigos.

-No me gusta -declaró Ron.

-Estoy de acuerdo -concedió Harry.

-Hermione, no pensarás ir, ¿verdad?.. y menos sola -pregunto Neville.

-Chicos tranquilos, no pasará nada... Iré y sabéis que no me podéis acompañar. Si él os descubriera estaríamos en un buen lío -dijo mirando fijamente a Ron.

-¿Por qué me miras así?

-Porque tú eres el que más probabilidades tiene de no hacerme caso y quiero que por una vez lo hagas.

-¡Está bien! Pero no estoy de acuerdo con ésto, que quede claro...

-No puedes acompañarme, esta vez no... -se miraron fijamente a los ojos y pareció que el tiempo se parara, pero el mundo seguía y ellos tenían que avanzar también.

-Sentimos mucho interrumpir este idílico momento pero tenemos que ir a clase -les recordó Neville mientras Harry reía al ver las caras sonrojada de Ron y Hermione y habría la puerta de su próxima clase.

La campana que anuncia el final de la clase de biología con el profesor Remus Lupin sonó y con ella llegó la hora del encuentro de Hermione con el profesor Krum y los nervios de Hermione se dispararon.

Antes de levantarse del pupitre miró a Ron y vio como éste la miraba con los ojos llenos de preocupación. Hermione, haciendo un gran esfuerzo sonrió pero no consiguió engañarlo.

-No vayas tú sola... Por favor, deja que te acompañe...

-No puedes, debo hacerlo yo sola -le dijo Hermione -. No me sigas ¿vale? -preguntó aunque en realidad no le dejaba opción a decir lo que él deseaba hacer.

-De acuerdo, aunque ya sabes que no estoy de acuerdo con esto -aclaró. Hermione se inclinó y le susurró en el oído:

-Lo sé -y lo besó en la mejilla, dejándolo un poco atontado y completamente rojo, mientras Hermione se preguntaba cómo se había atrevido a hacer una cosa así.

-¡Ah, Hermione! Ya estás aquí -dijo Viktor en tono jovial levantándose del asiento del profesor.

-Quería verme, ¿no? Pues aquí estoy -contesto Hermione de forma cortante.

-Cierto -concedió Krum acercándose a Hermione, que retrocedió hasta toparse con la pared -. Me he enterado de que fuiste a hablar con la directora y la convenciste para evitar tu expulsión. Es más, ella misma me dijo que tú y Ronald Weasley volvían a tener el expediente intacto, al menos en lo que a este trimestre se refiere.

Hermione palideció cuando al escuchar el nombre de Ron.

-Y yo me pregunto, Hermione -continuó Viktor acercándose más a ella y acariciándole la mejilla. Hermione evitaba su mirada e intentaba escapar de su contacto pero le había bloqueado la salida -, ¿te crees que soy estúpido? ¿Pensaste que no me enteraría de que le habías dicho la verdad a ese payaso pelirrojo? ¡Mírame! -exigió agarrándola de la mandíbula y besándola. Hermione no se había sentido más asqueada en su vida. Luchó para poder alejarse de él y con un rodillazo especialmente doloroso Hermione logró su objetivo.

-No vuelva a tocarme ni a insultar a Ron -le dijo y salió corriendo.

Estaba corriendo por un pasillo, pensando en lo que acababa de pasar, estaba llena de rabia, se sentía vulnerable, sucia y humillada.

Corría, corría por los largos pasillos de Hogwarts intentando saber porqué le ocurría eso a ella, intentando deshacerse de toda esa furia que sentía y liberarse de ese sentimiento de vulnerabilidad y humillación cuando el agotamiento pudo con ella y se callo al frío suelo de piedra.

En el suelo, tumbada boca abajo, lloró hasta que no le quedaron más energías y se quedo ahí, tirada en el suelo y volvió a sentirse vulnerable. No había lugar donde se pudiera refugiar, nadie que pudiera ayudarla, solo era una niña desprotegida en un mundo de mayores que jugaban a un juego al que ella no sabía jugar, una niña que temía a la oscuridad...

-¡Hermione! -la luz, una luz que le había acompañado siempre y que a veces la deslumbraba pero siempre la protegía, su luz, su... Ron.

Al parecer la había seguido hasta el piso donde se reuniría con Krum pero no la había seguido hasta el despacho, ya que si lo hubiera hecho Hermione estaba convencida de que Ron habría entrado en la sala y se habría enfrentado al profesor.

Cuando Ron vio a Hermione se quedó helado. Hacía mucho que no la veía tan destruida, desde el incidente de su padre y como en aquella ocasión, no sabía como consolarla, no sabía que hacer, no creía que esta vez un abrazo y unas cuantas palabras de consuelo bastaran, pero lo intentaría.

Hermione lo estaba mirando con lágrimas en los ojos y el brillo artificial que estas provocaban pero sin el natural que los caracterizaba. Se agachó y la ayudo a levantarse y una vez incorporados Hermione se lanzó a sus brazos y, una vez más, lloró en su hombro escuchando las palabras de consuelo de Ron. Lo que él no sabía es que Hermione solo necesitaba escuchar su voz y sentir que estaba con ella, para dejar de sentirse vulnerable en la oscuridad, ahora se sentía segura en la luz más brillante de todas.

-Hermione tranquilízate, vamos al baño y allí me cuentas que ha pasado, aquí puede vernos cualquiera y no te conviene -le aconsejó Ron.

-No Ron, vamos con los chicos. Querrán saber que ha pasado, porqué estoy así, y no me siento con fuerzas de repetir dos veces la historia.

-De... de acuerdo -Ron titubeó. Estaba realmente preocupado, no sabía que podía llegar a contarles Hermione y le preocupaba montar una escena en la Sala Común.

-Por supuesto no iremos a la Sala Común, me preocupa lo que tú, Harry y Neville lleguéis a hacer, vamos a buscar a los chicos para reunirlos en la sala de trofeos, a fin de cuentas allí nunca va nadie.

-¡Maldito bast...!

-¡Neville Frank Longbottom! Cuida ese lenguaje, ¿se puede saber que os a dado por maldecir a la gente? -pregunto Luna sorprendida. No es que pensara que Krum no se mereciera todos los insultos de el mundo pero le había sorprendido ver a su novio perder la compostura de ese modo -. Se merece todos los insultos que queráis dedicarle pero no podemos perder el tiempo así. ¿Harry a dónde vas?

-¡¿Cómo que a dónde voy? ¡A matar a ese desgraciado!

Harry había salido disparado hacia las escaleras para dirigirse a la puerta de la sala de trofeos. Sin embargo fue detenido por Ginny, que se puso delante de él y lo empujó hasta el sofá que había en la sala donde lo obligó a sentarse.

-¡Y tu qué! ¡¿No dices nada? -pregunto Harry a Ron con la voz cargada de reproches que fueron callados por la mano de Ginny.

Ron estaba apoyado en una vitrina llena de trofeos sin pronunciarse, sin maldecir, sin gritar, sin moverse... parecía una de las cientos de estatuas que decoraban Hogwarts. Pasaron unos minutos hasta que se movió, en los que sus amigos lo habían observados preocupados preguntándose si estaba en una especie de shock o algo parecido. La única que no lo miraba era Hermione, se sentía demasiado mal como para mirarlo, no tenía fuerzas para hacerlo, le daba miedo saber que reflejaba su mirada.

Cuando por fin reaccionó, lo hizo de la manera que menos se esperaban. No gritó, no maldijo y no salió corriendo en busca de Krum para liquidarlo. Se dirigió hasta el sofá en el que se encontraba Hermione, la levantó del él y la abrazó como si su vida dependiera de ese abrazo. Ginny pudo ver una lágrima rebelde que se deslizaba por la cara pálida de su hermano.

-Creo que ésto es demasiado para nosotros. No podemos intentar arreglarlo solos, es demasiado arriesgado -sentenció Ron -. Harry... podrías hablar con tus padres y que ellos nos ayuden, a fin de cuentas son detectives -le dijo.

-No sé Ron, no es tan fácil. No tenemos pruebas de nada.

-¡Qué! ¿Cómo que no tenemos pruebas? -pregunto Ron furioso -. ¿Y nuestros testimonios y el testimonio de Hermione?

-Ron las cosas no funcionan así. Nosotros somos seis adolescentes con fama de revoltosos y él un profesor de la institución más prestigiosa de Londres y que debe de estar muy bien recomendado, sino, no habría entrado a trabajar aquí.

-¿No puedes intentarlo? -le preguntó Ginny desesperada.

-Podría intentarlo... aunque no creo que resulte. Además mis padres están fuera de la ciudad y hasta mañana por la noche no vienen, no tengo como localizarlos, ya sabes lo cuidadosos que son con sus investigaciones...

-¡Maldición! -exclamó Ron, frustrado. Estaba aguantando más de lo que alguna vez hubiera creído posible y no sabía por cuanto tiempo podría seguir con todo este asunto, esperar un día era demasiado para él.

-No tenemos más remedio que esperar, es eso o nada -le dijo Hermione tristemente y con la cabeza apoyada en el hombro de Ron.

Era de noche, no muy tarde pero ya habían dado el toque de queda y Hermione se dirigía lo más sigilosa que podía a las cocinas, con la esperanza de poder robar algo de las neveras, ya que no había cenado nada y ahora tenía hambre.

Debía ir con cuidado porque no podía meterse en líos y los prefectos estaban al acecho. La verdad es que con el ultimátum que le había dado la directora no le parecía muy prudente ir por los pasillos de noche pero estaba realmente hambrienta así que decidió darse prisa.

-Vaya, vaya... Mira quien tenemos aquí, a la rata becada. Te vas a meter en un buen lío por esto Granger.

-Dejame en paz Malfoy, tú tampoco deberías estar aquí, no eres prefecto.

-Cierto, pero yo tengo una coartada, cosa que tú nunca has sabido conseguir -Malfoy estaba muy raro esa noche. Parecía dispuesto a molestarla a pesar de que si los pillaban ambos estarían en problemas.

-No creo que a Filch le importe mucho tu coartada, Malfoy.

-No te preocupes por mi, asquerosa becada. Yo en tu lugar me preocuparía por mi mismo.

-Tú no te preocupas por nadie que no seas tú mismo hurón de pacotilla -le respondió Hermione.

-¡No vuelvas a dirigirte a mi de ese modo huérfana! -la provocó.

-¡YO NO SOY HUÉRFANA! -gritó

-Para lo que quedo de tu padre es como si lo fueras -sentenció Malfoy susurrándole en el oído.

-¡Te voy a matar!

Hermione se lanzó sobre él y empezó ha golpearlo intentando así descargar toda la frustración que sentía desde hacía mucho tiempo. Draco la sujetó por las muñecas y Hermione se le quedó mirándolo como si fuera lo más repugnante que jamas hubiera visto.

-¿¡Qué está pasando aquí!

En el rostro de Draco se dibujo una sonrisa maligna a la vez que el de Hermione palidecía. De todas las personas que podían encontrarla tenía que ser Severus Snape.

-Señorita Granger -sentenció con retintín en la voz como si no pudiera creer la suerte que había tenido. Esa noche se desharía de otro mugroso becado -. Veo que no sabe aprovechar las segundas oportunidades Granger. En los pasillos de noche, después del toque de queda y peleando con otro alumno. No creo que deba decirle lo que eso significa, ¿verdad? -dijo con una sonrisa, no se molestaba en ocultar la emoción que sentía de poder deshacerse de la becada que más problemas le había traído en mucho tiempo -. Acompáñenme.

-Señorita Granger me ha decepcionado -declaró Minerva McGonagall después de escuchar la historia en palabras de Snape -. ¿Me podría explicar que hacían ustedes fuera de sus dormitorios?

-Yo me encontraba con el profesor Krum, directora. Él se lo confirmará, pregúntele -contestó Draco altanero.

-Desde luego que lo haré. ¿Y usted, señorita Granger?

-Me dirigía a las cocinas. No había cenado nada porque me sentía indispuesta y ahora tenía hambre -se justificó Hermione pese a que sabía que era una excusa ridícula -. Me encontré con Malfoy y...

-...lo atacó -sentenció Snape. Hermione levantó la mirada para dirigirla a su profesor y protestar pero comprendió que aunque explicara la verdad no cambiaría nada.

-Bien. Malfoy hablaré con el profesor Krum para ver si lo que dice es verdad. De todas formas, no justificaría que estuviera peleando con una compañera por lo que será castigado una semana a limpiar la sala de los trofeos.

-Pero profesora yo solo me defendía -protestó Malfoy.

-Una persona muy sabía dijo que dos no discuten si uno no quiere y no creo que la señorita Granger se lanzara sin más a pegarle así que cumplirá el castigo con Filch y sin quejas y ahora váyase a su dormitorio, Severus acompáñelo y luego avisa a Víktor y dile que venga.

Snape asintió y se fue acompañado de Draco, los dos salieron del despacho con sendas sonrisas de satisfacción.

-Señorita Granger le di una segunda oportunidad y no la ha aprovechado, estoy muy decepcionada con usted y como ya le avisé esta actitud solo me deja una salida... Queda expulsada de esta institución -Hermione no se atrevió a rechistar, sabía que no podía cambiar nada dijera lo que dijese, había perdido todo por lo que había luchado desde hacia mucho tiempo.

-Minerva, ¿me mandaste llamar? Hermione, ¿qué haces aquí? -cuestionó Viktor sorprendido.

-Si Viktor, te mande llamar. La señorita Granger ha sido expulsada de la institución y dado que tú eras su tutor creo que eres tú quien le debe comentar las posibilidades que tiene después de lo sucedido.

-Por supuesto. Si me lo permites Minerva, preferiría contárselo en mi despacho, así no pierdes más tiempo.

-Desde luego. Mañana quiero que vuelva aquí para que sus padres la lleven a casa.

-Si profesora. Lo siento mucho.

-Lo sé, señorita Granger.

-Vamos Hermione.

-Hermione -dijo Viktor que se encontraba sentado en la silla de su despacho -, ya te dije que si te enfrentabas a mi tendrías las de perder y así ha sido, no te queda nada, salvo la salida que te ofrezco yo y no será gratuita.

-No me esperaba menos de usted -sentenció Hermione con disgusto.

-No te conviene hablarme así Hermione, yo puedo conseguir que no pierdas el año, puedo conseguir que te hagan los exámenes en junio pero ya sabes cual es la condición. Debes ser mía.

~~~~****~~~~****~~~~Fin Flash Back~~~~****~~~~****~~~~

Le había dicho que el sábado, aprovechando la salida a Hogsmeade, podrían hablar más tranquilamente. Tendría que convencer a sus padres para que la dejaran hospedarse en el pueblo hasta ese día y así no la acompañarían. Hermione estaba perdida, no sabía que hacer y no tenía a nadie que la pudiera ayudar.

Y en ese momento la puerta del aula se abrió y se sorprendió al ver quién entraba por ella.


Espero que os haya gustado....

Nos leemos (?)

Bye

Nay