Todo era oscuro. Una luz tenue azulada marcaba el contorno de una urna transparente. En ella, se encontraba Tashigi. Vestía gasas y en el cuello llevaba el pendiente transformado en colgante.
Golpeaba con las manos las paredes transparentes pero sin éxito.
Zoro se acercó a la urna. Primero probó con sus manos de romperla y luego con las espadas. Pero por muy fuerte que fuera el ataque, la urna permanecía inalterada. A cada golpe que daba, se desesperaba más al ver que no tenía efecto y que Tashigi seguía encerrada. Gritaba y maldecía, mientras veía la cara de impotencia de Tashigi y las lagrimas que surcaban su rostro.
Zoro no sabía que hacer. Nunca había encontrado una pared que no pudiera ser cortada. Pero por más que golpeaba, la pared absorbía el ataque.
Veía como la luz lentamente iba llenando la prisión y que Tashigi cada vez estaba más débil. No sabía cuanto tiempo podría aguantar ella allí. Se sentía inútil, al ver a su alma gemela en ese estado.
Cuando la tripulación escuchó el grito subieron corriendo al gimnasio. Al estar cerrada por dentro, Sanji no tuvo más remedio que abrir la puerta con una patada. Lo que vieron les impacto de sobremanera. Zoro estaba tendido en el suelo bocabajo, inmóvil. El pulso estaba muy acelerado y la respiración muy débil. No sabían que había podido pasar, aunque Robin si sospechaba algo al recordar que hoy era ese día.
Sus compañeros decidieron hacer turnos para estar con él en la enfermería hasta que el doctor le diera el alta. Toda la noche se la pasó intranquilo, moviéndose y mascullando.
Tras la noche en vela que habían pasado, por la mañana llegaba el periódico.
En él salía la noticia que la novia había sido herida gravemente y que no respondía a estímulos. La foto de Tashigi desplomada encima de un Smoker de pie con el vestido manchado de sangre dejaba muy claro lo que había sucedido. Todos se miraron sorprendidos ya que cuando había gritado el marimo había sido en el mismo momento en que habían atravesado a Tashigi. Las sospechas de Robin habían aumentado al ver la foto en cuestión.
Horas más tardes se despertó en la enfermería del barco. Choper había estado controlándole y le había pinchado un sedante para que le bajara la tensión y pudiera descansar.
Fue casualidad que ese turno de guardia le tocara a Robin. Los dos se respetaban y entendían que cada uno guardaba sus secretos. Pero Robin quería ayudarle de verdad y solo le quedaba una manera: interrogándolo. Cuando se cerró la puerta empezó a preguntarle de manera directa.
- Zoro, ¿Que sientes por Tashigi?
- ¿Por que lo dices? Es solo una marine estúpida por casarse con Smoker y dejar la espada en segundo término.
- Será estúpida pero ayer que era el día de su boda vas y te desplomás gritando su nombre justo en el momento en el que ella fue herida, por lo que algo te pasa con ella. Además desde que nos enfrentamos hace una semana que no veo tu pendiente y casualidades de la vida, en la foto de hoy de Tashigi en el periódico sale con un colgante muy parecido a él.
- No lo puedes entender, ella es mi compañera de espada. Y se que algo le ha pasado muy grave. Lo siento cuando toco la espada. Y lo que siento es que se está muriendo. Todo por culpa de Smoker.
- Es cierto, en el periódico de hoy sale la noticia. Y no es buena. Tienes razón. Se está muriendo.
Robin, tras darle la noticia, se fue de la enfermería dejando solo al espadachín. Debía hablar con sus compañeros pero sin traicionar la confianza de Zoro.
Pero antes que pudiera hablar, salió Zoro de la enfermería. Se veía apagado, pero a la vez concentrado. Simplemente se dirigió a su capitán para realizarle una petición.
- Necesito el Den den mushi. He de hacer una llamada.
Luffy no se opuso a ello, y le pasó el que tenían en la nave.
Todos vieron horrorizados a quién llamaba. Era a Smoker. Quería venganza y la iba a tener, quisieran sus nakamas acompañarle o no.
Cuando llamó preguntó por Smoker y se identificó como quien le había regalado el colgante a Tashigi. Tras unos momentos, la voz de Smoker se escuchó alta y clara.
- Maldito pirata. Me las pagaras todas. Pienso atravesarte con la misma espada que la hirió.
- Más bien morirás tú. Si tanto la querías ¿Por que no la protegiste?
- ¿Y tú? Sabías que se iba a casar conmigo y no te importó seducirla y luego abandonarla.
- Yo no la abandoné. Le pedí que viniera conmigo y no lo hizo porque tenía miedo a lo que tu hicieras!
- Le quedan 3 días de vida como mucho. Escoge el lugar para que nos enfrentemos, tú y yo, de hombre a hombre. Solo uno saldrá con vida.
- Voy a preguntarle a mi nakama por una isla.
Zoro se apartó un momento y le preguntó a Nami por una isla que pudieran llegar tanto Smoker desde el cuartel donde estaba y ellos en el plazo de 3 días. Estudió sus cartas de navegación y escogió una pequeña isla desierta llamada Allen.
- Smoker, seguro que puedes conseguir un logpose perpetuo para llegar a la isla de Allen.
Nosotros estaremos allí y me enfrentaré a ti sin ayuda de nadie. No habrá venganzas después por parte de ninguno de los dos bandos.
- De acuerdo, allí nos vemos. Despídete de tus amigos
Y dicho eso, Smoker colgó el Den Den.
Los demás se quedaron atónitos por la conversación. Sanji fue el primero en saltar
- ¿Sedujiste a la novia de Smoker y luego la dejaste allí sola? No te lo voy a consentir – mientras se lanzaba a pegarle una patada de las suyas. En esto Robin con su habilidad atrapó la pierna del cocinero. El mero contacto de las manos de Robin tranquilizó a Sanji.
- Zoro, como capitán no quiero que te enfrentes a Smoker, pero como Nakama te ayudaré y cumpliré tu palabra. No necesito saber los motivos por lo que estás en esta situación. Nami, pon marcha a Allen!
- A la orden mi capitán!
Y así se inició la travesía para cumplir una venganza. ¿Quien saldría victorioso del enfrentamiento?
