Las semanas siguientes se pasaron rapidísimas. El día que fuimos al médico para saber el sexo del bebé comimos con Vee, Scott y mi madre tal como habíamos acordado. Todos se pusieron muy contentos de saber que será un niño, sobretodo Scott que dice que por fin podrá jugar con alguien que no sea su padre al fútbol. Más tarde hablando con mi madre me confesó que en el fondo tenía la esperanza de que fuera una niña para poder hacerle coletas y comprarle vestiditos. Por la noche le conté a Patch lo que ella me había dicho y me contestó que teníamos toda la eternidad para tener una miniNora. Patch se había vuelto más sobre-protector si eso era posible y no me dejaba hacer tareas casi a lo que yo me enfadaba porque me aburría estar todo el día sin hacer nada. Cuando íbamos a las ecografías rutinarias a Patch se le caía la baba, y para que mentir a mí también. Aun no me creía que nosotros hubiéramos hecho esa pequeña cosita que pronto estaría entre nosotros. La mejor parte del día eran las noches cuando él le hablaba a la barriga y le contaba cosas sobre nosotros al bebé. Por lo que respecta al nombre del pequeño Patch había dado con uno genial.
Flashback
Solo eran las nueve y media de la noche y ya me estaba muriendo de sueño. Había sido un día muy movidito; por la mañana fui a desayunar con mi madre y me contó que le estaba haciendo un cubrecama al bebé. Se la veía muy ilusionada y me preguntó si prefería que pusiera ositos o mejor estrellitas, luego se le ocurrió la brillante idea de que le haría unos patucos cosa que a mí me parecía una horterada pero la vi tan emocionada que no le dije nada. Por la tarde fuimos con Vee al centro comercial a comprar ropa nueva porque la que tenía se me estaba quedando pequeña, nos lo pateamos de arriba a bajo y tenía los pies que ni me los sentía. Al llegar a casa solo quería darme un baño y echarme una siesta en el sofá, pero me encontré con los vecinos del lado que nos invitaron a probar unos pastelitos que habían hecho. No pudimos rechazar la oferta y pasamos un rato con ellos. Nos preguntaron que si ya teníamos nombre para el bebé a lo que respondimos que no y ellos dijeron que deberíamos pensarlo porque ya estaba de seis meses y el tiempo pasa tan rápido que en cuanto nos diéramos cuenta el pequeño ya estaría en camino. Al llegar a casa me puse el pijama y me metí directamente en la cama. Noté que Patch besaba mi mejilla pero estaba tan cansada que ni me moví.
- Harrison- dijo Patch de repente.
- ¿Eh?- murmuré adormilada y confundida.
- El bebé. Podríamos ponerle Harrison, como tu padre.
Abrí los ojos como platos en oír eso. Era una idea magnífica.
- Patch, es genial. Me encantaría que nuestro bebé llevara su nombre. Aunque no fuera mi padre biológico yo siempre lo consideraré así. ¿Sabes? Lo echo mucho de menos.- me acurruqué junto a él y me abrazó.- ¿Tú crees que estaría orgulloso de mí?
- Lo está. Seguro que esté donde esté está muy orgulloso de ti.
Dicho eso creo que me quedé profundamente dormida porque no recuerdo nada más.
Fin del Flashback
- Buenos días.- dijo Patch sacándome de mis pensamientos.
- Anda por fin te levantas, dos minutos más y te tiro un cubo de agua fría.
- No te pongas violenta. ¿Qué estabas pensando? Se te veía pensativa.
- Nada, solo recordaba y pensaba en la suerte que tengo.
- Suerte la mía.-dijo dándome un beso.- Uy, creo que me descuido de alguien.- dicho esto bajo sus labios a mi barriga y depositó un pequeño beso. Patch se iba a levantar de la cama cuando noté que el pequeño se movía.
- Patch, espera.- cogí su mano y la puse sobre mi barriga.
- Parece que él también quiere darnos los buenos días.- se colocó a la altura de mi barriga y empezó a hablarle.- ¿Cómo estás hoy pequeño campeón? Papá tiene muchas ganas de que salgas y poder tenerte entre sus brazos. ¿No nos vas hacer esperar mucho más verdad?
En mi cara se dibujó una gran sonrisa. Me encantaba cuando hacía eso, se ponía tan tierno que a veces ni parecía él.
