Aquí de nuevo! Bueeeno otra vez quiero agradecer a todas las maravillosas persona que me dejan sus reviews! no imaginais lo feliz que me haceeeeisss! Espero no decepcionaros y que sigais leyendo! Si algo no os gusta decidmelo sin pensaroslo dos veces.
Eclipse218: Hoy, revisando mi bandeja de entrada he visto un PM tuyo! es de agosto, estaba de vacaciones esos dias y no lo vi. Lo sientoooo! Bueno, quiero darte las gracias por los consejos. Quiero abandonar el modo teatro, la verdad esque lo he estado pensando estas semanas pero deberia volver a escribir estos 3 capítulos y me da una pereeezaaa!
Rinoa2005: Gracias por empezar a leer! Y espero que lo ponga spronto tu nuevo capítulo!
Rinoa Hatirii: Gracias por tus ánimos! tu siempre estás ahí la primera que maja!
Amy ice eyes: Todos mis fics te has leído! Que bien jejeje Me alegra muchíssimo que te guste. A ver sis igues con el tuyo eh!
Capítulos pasados: Los médicos diagnostican la Síndrome de Franklin a Squall. Este vuelve al Jardín junto a sus amigos, el Director y Edea y Rinoa. Pero...los sentimientos en ocasiones así son muy frágiles y la culpabilidad de Irvine daña a Zell, con quién discute. Rinoa está destrozada pero Seifer consigue animarla.
Capítulo 3: Sentimientos entre gotas de lluvia
La oscuridad nocturna hacía horas que se había apoderado de Balamb. Todo el mundo dormía en sus camas, descansando después de un día tan agotador pero el ruido de las gotas de agua que caían del cielo contra el cristal despertó a uno de los alumnos del Jardín.
No dormía en su habitación. No podía quedarse solo. Notaba el frío del ambiente atravesar las sabanas de la cama que le había prestado su amigo Irvine.
Estuvo sin moverse durante unos minutos. Finalmente, concentró su fuerza en sus brazos, los cuales no habían acatado ninguna de sus órdenes durante el día anterior. Seguían sin hacerle caso. La desesperación apareció en su ser; se sentía impotente ante la situación, ante su propio cuerpo. Lo inundaron las ganas de llorar, de gritar, pero no lo hizo, en lugar de eso volvió a concentrar sus fuerzas en sus extremidades superiores. Escasos centímetros pero pudo notar el suave y fino roce de las sábanas contra sus dedos. Notaba su cuerpo exhausto, cada movimiento de sus manos, por pequeño que fuera, requería gran esfuerzo.
Una pequeña gota húmeda se formó en sus ojos y empezó a resbalar por su cara hasta caer en la almohada. Su mente estaba obstruida, solo podía pensar en una cosa: esto podía durar para siempre.
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A aquella hora la cafetería estaba llena de gente almorzando tranquilamente. Rinoa llegó al lugar y avistó una mesa a la derecha del local, donde se encontraban Zell, Selphie y Quistis comiendo su rutinario menú de cada mañana. La morena se les acercó sin coger nada de comer y se sentó con ellos.
Selphie- Buenos días Rinoa. ¿Cómo estás?
Rinoa- Bien, Gracias.
Nadia se la creyó pero no había nada que pudieran hacer.
Quistis- ¿No comes nada?
Rinoa- No tengo hambre.
Quistis- El almuerzo es la comida más importante del día, deberías tomar algo aunque sean cuatro galletas.
Zell apartó, por primera vez desde que había llegado, su boca del bocata que había entre sus manos.
Zell- ¡Tu siempre tan madura Quistis!
La rubia le dedicó una extraña mueca a su compañero. De esa manera consiguieron arrancarle una sonrisa a la triste Rinoa que se había sentado junto a ellos.
Selphie- ¿Esta mañana quién se queda con Squall?
Rinoa- Edea me pidió si podía ella. Le dije que sí, claro.
Quistis- Es como un hijo para ella.
Rinoa- Sí…Todos lo sois.
En ese momento el joven tatuado vio entrar una cara conocida al recinto de la cafetería, cosa que provocó que dejara su bocadillo en el plato repentinamente y se quedara mirando a la persona que iba hacia ellos.
Las chicas se dieron cuenta y miraron hacia el mismo lugar.
Selphie- ¡Irvine¿Cómo ha ido la noche?
La chica habló a gritos y algunos de los alumnos de las mesas de alrededor se quedaron observándola. El vaquero saludó con un gesto amistoso con la mano y se acercó a ellos mientras respondía a la pregunta.
Irvine- Bien, ninguna novedad. Ahora está con Edea.
Al fin llegó a la mesa y cogió la última silla libre que quedaba. Al acto, Zell se levantó y se fue sin mediar palabra. A excepción del cowboy los demás se quedaron boquiabrietos ante la repentina reacción del muchacho.
Quistis- ¿Qué…qué le ha…cogido?
Selphie- ¡Se ha ido sin decir adiós!
Rinoa miró a Irvine para averiguar si tenía alguna respuesta a esas preguntas. El intercambio de miradas le corroboró qué él sabía de qué iba ese asunto.
Irvine- Veréis…ayer yo y Zell tuvimos una pequeña discusión y…
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Edea se encontraba en el despacho del Comandante Leonhart. La bella mujer estaba sentada en la mesa mientras Squall sentado cerca, en su silla de ruedas. La bruja se levantó y se caminó hasta la ventana, apartó las cortinas y miró caer con fuerza las gotas de agua durante unos minutos.
Edea- Madre mía como llueve…quería ir a dar una vuelta contigo por la ciudad pero por lo que parece no podremos. Es extraño, aún faltan unas semanas para que entre el invierno y se ha puesto a hacer un frío estos días…
Se giró y volvió andando hasta donde el joven estaba sentado con su cara inexpresiva a la que nadie conseguía acostumbrarse. Se arrodilló delante de él y, sonriéndole, le acarició una mejilla.
Edea- Ahora vendrá Quistis, le he dicho que traiga fotos de cuándo erais pequeños y así las miramos juntos. Me contó que por las fiestas de navidad y por vacaciones os hacías algunas fotos juntos y pensé que sería una buena idea mirarlas. Se lo quiero comentar a Seifer…como él también sale…iré a avisarle en cuanto llegue Quistis.
Se levantó y volvió a sentarse en la mesa.
Edea- Bien, supongo que a ti no te importa pero a Quistis… Sé que ella no tiene una buena opinión de Seifer pero nadie se ha parado a escucharlo o intentar entenderlo…puede que tu sí, jamás te he oído criticarle ni retraerle nada…en realidad, no te he oído hacerlo con nadie.
Unos toques en la puerta la hicieron distraerse de sus palabras y una voz femenina sonó.
Quistis- Soy yo ¿Puedo entrar?
Edea- Sí, claro. Está abierto, adelante.
La figura de la esbelta instructora apareció por la puerta. Llevaba una carpeta en sus manos, roja y con los cantos destrozados por el paso de los años.
Squall la reconoció, la había visto alguna que otra vez. Ahí Quistis guardaba fotos y hojas…recuerdos de su infancia pero hacía tantos años que no la veía…ya no se acordaba de esa vieja carpeta.
La joven dejó el objeto en la mesa y se acercó al Seed.
Quistis- Hola Squall.
La rubia se vio interrumpida por la mujer que estaba sentada en la mesa.
Edea- Oye Quistis…Quiero llamar a Seifer para que venga. Dijiste que él también salía en las fotografías y me gustaría que estuviese presente.
Quistis- ¡qué? Bueno…creo que no tengo elección…ve a buscarle, yo me quedo aquí.
Así Edea salió de la sala en busca del readmitido alumno.
Quistis- He llevado fotos de cuando éramos pequeños, hace mucho que no las miro y probablemente por culpa de los GF habré olvidado más de la mitad.
Se sentía estúpida, Squall no iba a responder a sus frases, no iba a expresar nada de lo que sentía al oírla o al ver y recordar esos momentos eternos que habían quedado gravados en fotografías ya gastadas por el tiempo.
Quistis- "Es como hablar a la pared"
Algo le vino en mente cuando pensó en eso: la noche de la graduación de Squall, el mismo día en que ella dejó su cargo de instructora. Ese día el joven alumno le dijo que seria mejor hablar con una pared que con él.
Miró al muchacho que la estaba mirando desde que entró en el despacho. Apreció que sus ojos no mostraban su fuerza, volvía a tener esa mirada de perrito perdido buscando cariño de cuándo era pequeño. Siempre había recordado esa mirada, en parte fue por eso que intentó ocupar el lugar de Eleone.
Quistis- Aunque cuando te cuente algo tu solo me respondas con "y qué" o con un "lo que sea"…Squall, aún así te aseguro que prefiero hablar contigo que con una pared y ahora…ahora hecho de menos esas respuestas tuyas.
La chica se agachó y abrazó a su amigo con todo el cariño que jamás había podido mostrarle. Cuantos años había deseado abrazarle… ¡cuantos! Sí, desde tan cerca podía oler el perfume de su pelo, sentir el calor de su cuerpo; pero ahora eso ya no significaba nada de lo que significó en otros tiempos. Le quería y le admiraba como a nadie, pero solo era como amigo. Para ella Squall era una persona excepcional, aunque escondiera sus sentimientos en lo más profundo ella sabía leerlos, sabía lo que él sentía y eso la llevó a respetarlo y admirarlo, no solo como Seed o amigo, sino como persona por encima de todo.
Se separó de él y le miró a los ojos.
Quistis- Sé que cuándo te recuperes me harás pagar ese abrazo ¡solo te dejas tocar por Rinoa!...pero afrentaré las consecuencias de mis actos.
El pomo de la puerta hizo ruido al girar y el ego elevado y altivo de Seifer hizo acto de presencia en el lugar. Detrás de él apareció Edea con una suave sonrisa.
Seifer- Imbécil. ¿Porqué no haces las cosas bien, tio¿Tanto cuesta dar una paliza a un arqueosaurio como para acabar así?
Quistis dejó escapar un suspiro de desesperación al cual Seifer respondió con una mirada interrogativa.
Quistis- "será una laaaaaarga tarde"
La clave para entender a Seifer era aprender a leer entre líneas lo que decía. Eso era algo que pocas personas comprendían, entre ellas estaban Rinoa y Edea.
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Dos horas después Quistis salía de esa sala con los nervios a punto de estallar. Seifer la seguía de cerca. Squall no había reaccionado ante ninguna de las fotografías.
Seifer- ¡Ei!
La rubia se giró con furia hacia ese maldito ex -alumno que solo sabía tocar las narices a los demás. En todas las fotos, en cada una de ellas, él había hecho algún comentario haciendo referencia a los antiguos sentimientos de la muchacha hacia Squall. Todos de mal gusto.
Quistis- Seifer Almasy, no te soporto.
Al joven se le dibujó una sonrisa de satisfacción en el rostro.
Seifer- Vaya… ¿no será que aún le amas?
Quistis- ¿Pero qué estás diciendo? Es más, a ti no te importa lo que yo sintiera por él. Déjame en paz, hablar contigo es una pérdida de tiempo.
Seifer- Una pérdida de tiempo…
¡Cuántas veces había oído esa expresión desde que había vuelto al Jardín…! Probablemente muchos ya lo pensaban antes de que sucediera la guerra de Artemisa pero nadie se atrevía a decírselo, de alguna manera antes le respetaban. Ahora todo el mundo le trataba como a un perro sin sentimientos. Odiaba que le dijeran que era una pérdida de tiempo.
Seifer- A la mierda Trepe. Púdrete tu y tu amor hacia el nenaza ese.
Quistis- Imbécil.
Sin más, Seifer volvió hacia dónde Squall esperaba a que Edea volviera del baño. Quistis, sorprendida y a la vez enojada dudó sobre si marcharse de ahí o volver con los dos chicos. Finalmente decidió irse…Edea no tardaría mucho.
El alto y rubio joven se acercó a su rival y se sentó en la mesa.
Seifer- Squall… Mira que eres gafe.
Squall lo observaba sin expresión, parecía una muñeca de porcelana; un rostro débil y sin sentimientos.
Seifer- Fui a ver a Rinoa…supongo que querrás saber cómo está de verdad…Está…triste pero sabe manejar sus sentimientos, no te preocupes.
Edea pretendía salir del baño cuando oyó las palabras que el adolescente articulaba pero paró en seco al oírlas.
Seifer- emmm…
Sé calló. Entonces se dio cuenta que nunca había intentado hablar con Squall sin buscarse las cosquillas. Algunas veces habían hablado sin discutir pero jamás habían mantenido una conversación larga. Eso no podía considerarse una conversación exactamente pero no sabía qué decir y se sentía incómodo callado. Tampoco no podía dejarle ahí solo hasta que volviera Edea.
Seifer- Sí que tarda…se la habrá tragado el retrete.
Otro silencio incómodo. Empezaba a ponerse nervioso. Por primera vez desde que había entrado en esa sala miró directamente a la cara de Squall. Ahí se topó con sus ojos al desnudo, esos que antes eran fríos y duros ahora mostraban su susceptibilidad. ¿Cómo debía sentirse sentado ahí sin poder moverse? Sintió ganas de ayudarle de alguna manera. ¿Pena¿Comprensión¿Compañerismo después de tantos años¿Deuda? No sabía muy bien cuál de esas posibilidades le inspiraba esa necesidad de ayudarle pero no podía hacer nada, nadie podía. Probablemente el comandante pasara el resto de su vida en esa silla.
Seifer- … Todos tus amigos, todo el Jardín debe pensar que yo soy quién se merece estar en ese estado. Todo es una maldita mierda.
Edea salió del baño y su ex-caballero calló de repente. Se colocó frente a Squall y le dedicó una dulce sonrisa.
Edea- Ya es tarde, seria mejor que fuéramos a comer algo. ¿Vienes Seifer?
Seifer- ¿Para ver el lamentable espectáculo de cómo tenéis que darle de comer como a un bebé o para que sus amigos me acribillen con reproches e insultos?
La bruja suspiró…le gustaría que el joven se sintiera a gusto en el lugar. Lo único que tenía que hacer era aguantar, algún día dejarían de correr los rumores sobre él y los errores del pasado se guardarían en la trastienda del la memoria.
Edea- Vosotros dos…tenéis más en común de lo que parece.
Seifer- Lo sé. Qué asco.
El muchacho fue hacia la ventana que por dónde dos horas antes Edea había observado la lluvia.
Seifer- El tiempo acompaña eh.
Las gotas de agua seguían cayendo con insistencia contra el cristal. No parecía que fuera a dejar de llover por unos días.
