Hermione salió del baño pálida y sudando. Las nauseas aún continuaban y había ocasiones en las que se tornaban insoportables.

- Parece que obligatoriamente es en las mañanas- comentó de mal humor mientras se acercaba de nuevo a la cama.

Voldemort estaba acostada en ella con los ojos cerrados y apoyando la cabeza en su brazo izquierdo –No lo sé. Supongo que es normal ¿ahora me puedes dejar que llame a alguien para que te revise?- preguntó

- Si, hazlo. No creo que pueda soportarlo más- Se acostó en la cama y se cubrió con las sabanas mientras soltaba un quejido.

Voldemort la miró divertido – Siempre me ha entretenido el hecho de que estés con ese humor-

Hermione le lanzó una mirada asesina- No me siento bien y no estoy de ánimo para soportar ese tipo de comentarios-

- Supongo que ahora puedo entender a Lucius- observó Voldemort mientras reía suavemente

Hermione levantó una ceja – ¿Por qué?

- Cuando su esposa quedó embarazada, él se veía más… ¿cuál es la palabra? Estresado. Falló en una que otra misión que le encomendé. Dime ¿tu harás que yo pase por lo mismo?- preguntó todavía sonriendo

- No te ves estresado- dijo Hermione en un susurro

- Lo estoy, mucho. Pero te hice una promesa, que tú tomaras la decisión. Lo has hecho, así que lo mejor que puedo hacer es resignarme- puntualizó Voldemort con tono aburrido

- ¿Resignarte? –

- Si, y no estoy acostumbrado. Supongo que ahora tengo a dos personas bajo mi cuidado- dijo mientras pasaba su mano por la cara con gesto agotado

Eso mejoró el humor de Hermione que rió con ganas mientras se removía en la cama. Voldemort le sonrió de vuelta

- Me alegra que te haya hecho reír, para variar- señaló

Hermione lo miró fijamente – Hay muchas ocasiones en las que me haces reír-

Voldemort no respondió. Hermione acercó su mano a la del mago y la tomó apretándola suavemente – No puedo quejarme. No creo que esto para ti sea fácil-

- No lo es-

Y tampoco…- lo interrumpió Hermione-… creo que te ayudara mucho el saber de mi embarazo-

- Ha sido peor- respondió Voldemort en voz baja- Hermione, sabré como manejarlo, no te sigas preocupando-

- Quisiera saber que pasa por tu cabeza. A veces lo necesito- confesó Hermione diciendo lo último en un susurro.

Voldemort permaneció unos segundos en silencio antes de responder – Cuando decidí traerte aquí por primera vez, solo lo hice para entregarte a mis mortífagos. Autoricé que te torturaran y humillaran de todas las formas que encontraran. Un día quise entrar en tu celda para divertirme contigo, pero cuando te vi, no quise levantar mi varita contra ti. Lo que quería era sacarte, lo hice-

Hermione soltó un resoplido y no pudo evitar que un una sensación de resentimiento apareciera en su interior, pero lo ignoró y siguió escuchando.

-Me intrigó mi debilidad- prosiguió Voldemort- tú fuiste la mejor amiga de Harry Potter, mi mayor enemigo, lo ayudaste a intentar acabar conmigo, sin contar que eras una sangre sucia. Creo que no tienes idea de cuantos sangre sucia he asesinado en toda mi vida. Pero ahí estabas tú, totalmente débil, a mi merced y no podía hacerte daño. Para mí, sigue sin tener sentido, decidí cuidarte. Y entre nosotros se fue formando algo que no se explicar-

Voldemort se detuvo y Hermione levantó las cejas – Sigue, por favor- pidió suavemente, por fin podría ver todo lo que había sucedido desde el punto de vista del mago.

- No sabiendo si era lo correcto, tome la decisión de avanzar, fue cuando te besé… y mi más grande sorpresa fue tu respuesta. No me lo esperaba. Sentí asco de mi mismo, me aprecié tan vulnerable y no podía permitir que tuvieras esa imagen de mí, al fin y al cabo tú seguías siendo mi prisionera. Maté a esos muggles al frente tuyo para demostrártelo. De nada sirvió porque me di cuenta de que fuese lo que fuese que me unía a ti, me estaba absorbiendo más y más. Pero por primera vez no me importó-

Hermione tenía los ojos abiertos y escuchaba absorta cada palabra dicha por Voldemort, que parecía bastante relajado y tranquilo.

- La relación que mantuvimos hizo que pensara definitivamente en el futuro, e increíblemente no me pareció mal verme contigo a mi lado. Luego decidiste irte, no voy a decir que me fue indiferente. Te busqué y cuando te vi, quise matarte, iba exclusivamente a matarte. Tu confesión fue lo que me detuvo y prometí poner el mundo a tus pies, si solo permanecías conmigo. Lo hiciste, pero yo solo he provocado lágrimas en ti. Tu embarazo me afectó, Hermione. No quiero ese bebé, no quiero ni puedo ser padre. No puedo arriesgarme de tener un hijo que quizás en un futuro me desafíe y quiera arrebatarme el poder. Sabes lo que sucedería si eso ocurre, tendría que acabar con él-

Voldemort desvió sus ojos por primera vez a los de Hermione, que se había quedado callada, pero se repuso – Quizás tu hijo no esté destinado a desafiarte, quizás tu hijo esté destinado a admirarte-

Voldemort rió – Siempre es posible, pero poco probable. Sin embargo, lo prometí, Hermione. Por ti, lo intentaré. Tendremos ese niño, no me agrada, pero lo haré. No obstante no quiero que esperes que sea el padre ideal. Recuerda en qué mundo vivimos, Hermione, recuerda mi estilo de vida-

-Lo recuerdo todos los días, pero igual quisiera tenerlo, correré el riesgo- dijo Hermione decidida

Los ojos de Voldemort mostraron un atisbo de decepción, pero al instante se recostó y atrajo a Hermione hacia él.

- Te deseo, Hermione-

Al instante le demandó un posesivo beso que la dejó sin aliento. Hermione pasó las manos por su cabello y bajó hasta su espalda, el hombre se había colocado encima de ella y ahora besaba su cuello dejando pequeños mordiscos a su paso.

-¿puedo… puedo pedirte algo?- murmuro la bruja con voz ahogada

- Lo que quieras- respondió Voldemort que seguía besándola

- Podemos… buff… ¿podemos ir de nuevo a esa casa? Esa donde hospedamos en España- preguntó quedamente

Voldemort se detuvo y se incorporó un poco, sus brillantes ojos rojos taladraron los de Hermione - ¿Por qué?- preguntó

Hermione enrojeció – Bueno nosotros fuimos para estar juntos… y bueno… las cosas no salieron bien… - las palabras se le amontonaron de una manera que se hacían inentendibles – digamos que… ¡no me mires de esa forma!... me quedé algo frustrada- terminó sonrojada

Voldemort rió – Entiendo-

De pronto se puso en pie y le tendió una mano para ayudarla a levantarse. Hermione la tomó y antes que pudiera siquiera parpadear, sintió un mareo y la sensación de la aparición. Abrió los ojos y se sujetó a Voldemort. Se hallaban en la casa, sonrió sin poder contenerse. Sin previo aviso el hombre la cargó y ella se sujetó con sus piernas.

Hermione se sujetó del cuello mientras sentía como el hombre reía e iba subiendo los escalones en dirección a las habitaciones

- ¿Los dueños no han regresado?- preguntó tímidamente

Voldemort volvió a reír- Si, ya han regresado, pero utilice la maldición imperius para ordenarles volver dos días después-

Hermione se separó un poco de él mientras éste abría la puerta de la habitación – ¿por qué hiciste eso?- pregunto confundida

- Porque vi en tu mente ayer, mientras dormías, que secretamente querías volver aquí, que deseabas que te hiciera mía en esta habitación, en esta cama. Solo me adelanté a tus deseos-

- Y ¿si no te lo hubiese pedido?- preguntó de nuevo Hermione sonriendo

- Los dueños no regresarían aquí hasta que tú me lo pidieras- dijo con maldad mientras la tiraba en la cama y se sentaba a horcadas sobre ella. Se inclinó y la besó con fuerza mientras sus manos iban bajando hasta pasarlas por debajo de su camisa, acariciando con sus dedos la piel expuesta de ella.

Hermione también movió sus manos y las llevó hasta el pantalón del mago, que desabrochó rápidamente. Esto enloqueció a Voldemort, que sacó sus manos de su abdomen para jalar violentamente la ropa de la chica haciéndola jirones. Hermione soltó un gemido al sentir su ropa desaparecer poco a poco.

Con el mismo atrevimiento que la vez anterior, se movió un poco y se puso de rodillas al lado de Voldemort. El hombre la miró interrogante, ella puso sus manos en su pecho y lo empujó haciendo que cayera sobre la cama. Éste rió divertido mientras sus ojos brillaban de lujuria. Ésta vez fue ella la que se sentó sobre él, quería tener el poder y el control por primera vez, y esa era la ocasión ideal.

Se inclinó un poco y le susurró al oído seductoramente- No está permitido tocarme… Asiente si has entendido-

Se separó para ver a Voldemort con los ojos completamente abiertos de sorpresa, pero para su satisfacción éste asintió despacio con la cabeza. Hermione se acercó y lo besó suavemente, sentía a su lado como Voldemort intentaba mover las manos, pero las dejaba caer, sonrió al darse cuenta de que estaba soportando el impulso de dominar él la situación.

- ¿sabes, mi lord?… yo también he leído- dijo Hermione en voz baja, cerró los ojos unos segundos concentrándose y cuando los abrió no pudo evitar una sonrisa de triunfo en su rostro. Tanto Voldemort como ella se encontraban desnudos. Rió con ganas al ver al mago con la boca abierta aparentemente divertido.

- Muy interesante- dijo simplemente- ¿Tienes más sorpresas para mí?- preguntó

Hermione sonrió, pocas veces ella podía sentarse a admirar al hombre que quería, deseaba tocarlo, acariciarlo. Puso su mano en su cara y la deslizó con mucha suavidad, notando bajo las yemas de sus dedos la piel del hombre. Fue bajando, admirando y rozando los músculos del pecho. Voldemort solo la mirada con los ojos entrecerrados y la respiración tranquila.

Ella no sabía cómo podía tener ese aterrador control de sus sensaciones. Ella se encontraba muy excitada y su respiración era errática e irregular, sentía como su corazón palpitaba y le costaba soportar la apasionante presión que la impulsaba a besarlo y dejar que él la tomara.

Se inclinó y juntó sus labios a los de él, esta vez fue un beso más brusco y notó la erección del hombre. Sonrió y actuando por puro impulso se sentó sobre ésta. Voldemort apoyó las manos a ambos lados de la cama y cerró los ojos mientras un suspiro de placer salía de su boca. Hermione empezó a moverse en un lento vaivén que enloqueció al mago.

-Hermione- dijo Voldemort mientras la tomaba por la cintura –Al diablo las reglas, voy a tocar todo lo que es mío, y tú lo eres-

Hermione apenas lo escuchó, estaba demasiado enfocada en las sensaciones producidas. Se inclinó sintiendo la climax llegar, Voldemort la tomó por el cabello y la besó mientras con la otra mano tomaba su seno apretándolo. Esto provocó una nueva oleada de placer en Hermione, que se dejó llevar y con un sonoro gemido alcanzó el orgasmo. Sintió como Voldemort mordía suavemente su hombro acallando el sonido que pugnaba por salir de sus propios labios.

Hermione se dejó caer sobre su pecho, respirando con dificultad, pero con una sonrisa en su rostro. El hombre pasó sus manos (que habían recuperado su usual frialdad) por su espalda, acariciándola ausentemente.

Pasados veinte minutos en esa posición, Hermione se puso en pie con esfuerzo – Me daré un baño- dijo con vigor, mientras Voldemort asentía con la cabeza y ella salía de la habitación.

La ducha había sido muy relajante, iba caminando por el pasillo de regreso a la habitación, sin embargo las nauseas habían vuelto. En mucho menor intensidad que en las mañanas, pero igual de molestas.

Vio a Voldemort ya vestido, de pie con las manos atrás de su espalda y contemplado el paisaje por una de las ventanas. Se dio la vuelta al oírla entrar.

-¿Qué ocurre? ¿De nuevo tienes nauseas?- preguntó con voz suave

-No se te escapa nada- respondió Hermione

- Por supuesto. Por algo soy el mago más poderoso vivo, no puedo permitir que nada se me escape. Ahora mismo envié un mensaje para que te revise un medimago. En cinco minutos estará esperándote en la mansión-dijo Voldemort mientras se acercaba a ella

- ¿Qué crees que me diga?- preguntó Hermione con un toque de nerviosismo en su voz

Voldemort sonrió levemente – No lo sé. Pero dudo que sean malas noticias, y si las fueran, yo les doy solución-

- ¿Estarás conmigo ahí?- preguntó. Voldemort no respondió - ¿Cierto?-

- No lo tenía planeado, Hermione. Tengo una reunión. Recuerda que interrumpí la anterior- respondió mientras la tomaba por la cintura

- De acuerdo- aceptó Hermione con pesadez – Pero en cuanto termines, vendrás a verme-

- Eso tenlo por seguro. Estaré contigo toda la noche, y la siguiente… como siempre- le aseguró Voldemort antes de desaparecerse.

Hermione se separó de Voldemort y fue caminando por los oscuros pasillos. La alfombra bajo sus pies amortiguaba el ruido de las pisadas. Iba sonriendo y feliz, volteó y vio a Voldemort caminando tras ella con las manos en los bolsillos y una muy ligera sonrisa en sus labios. Sabía que a Voldemort no le agradaba su embarazo, sabía que no quería ese niño, pero ahora sabía el porqué, el miedo de tener un hijo que en un futuro pudiera arrebatarle todo. No sabía cómo, pero Hermione estaba segura que eso no sería así.

Ahora mismo se sentía como una niña, a pesar de que ya no lo era. Pocas veces había sentido esa felicidad tan extrema.

Llegó a la habitación y se encontró a un hombre que volteó al escucharlos entrar. La recibió con una sonrisa muy gentil – Buenas tardes, señorita… Mi señor- dijo mientras hacia una inclinación hacia ambos.

- Buenas tardes- respondió Hermione devolviéndole la sonrisa

-Soy Lewis Butler. Seré su sanador, y el responsable pleno en lo referente a su embarazo, señorita- dijo muy amablemente. Hermione lo miró examinándolo, era de la misma altura de ella aproximadamente, tenía el cabello rubio claro y tenía los ojos de un color gris oscuro.

- Un placer, mi nombre es Hermione- dijo Hermione mientras le estrechaba la mano. El hombre dudó unos segundos, pero aceptó

Voldemort se adelantó – Muy bien. Butler quiero reportes semanales. No quiero que mi mujer presente algún tipo de incomodidad. Dale solución a sus malestares y ya sabes mi advertencia. No quiero que esto se sepa todavía. Dado que solo nosotros tres estamos al corriente de lo que sucede entre estas cuatro paredes, si esto se llega a saber, lo pagaras, tú y tu familia-

La sonrisa de Hermione y del hombre desaparecieron. La bruja miró a Voldemort con reproche y el hombre con temor- Por supuesto, mi señor, así será-

- Bien. Los dejaré solos- se volteó hacia Hermione – Te veré más tarde- Hermione asintió mientras veía a Voldemort salir por la puerta.

Hermione se volteó hacia el hombre que tenía la cabeza gacha – Lamento lo que acaba de ocurrir- le dijo en voz baja

- No se preocupe, señorita. Estoy aquí siguiendo sus ordenes, al igual que para servirle a usted- respondió

- Parece muy agradable. No del tipo de juntarse con Lord Voldemort y los mortífagos- dijo, pero se interrumpió al ver el hombre temblar

- Oh no lo soy, señorita. No debería decirle esto, pero no me lo han prohibido, estoy aquí bajo amenaza. No estoy a gusto sirviendo al lado oscuro, pero no tengo opción- respondió todavía sin mirarla

Hermione se sintió incómoda- Lo lamento de verdad, si hubiese algo que yo pudiera hacer…-

- No se preocupe- dijo levantando su rostro y mirándola a los ojos, una sonrisa apareció de nuevo en su rostro- usted es muy amable, será un placer atenderla. Acuéstese, por favor-

La revisión fue muy diferente lo que usualmente se veía en los programas de televisión muggles. Los medimagos tomaban muestras de sangre y agregaban pociones, dependiendo del color que se tornara podían obtener los resultados. Hermione miraba fascinada al hombre muy concentrado añadiendo las gotas exactas a una porción de su cabello dentro de un tubo.

El hombre sonrió- Muy bien, excelente. Me alegro mucho de decirle que efectivamente, está embarazada y su bebé, aunque joven todavía, está en perfectas condiciones-

- ¿Sabe cuántos meses tiene aproximadamente? De verdad nunca me he percatado…- dijo Hermione, se sentía como una pésima futura madre.

- No se preocupe. Si, tiene tres meses de embarazo- aseguró el hombre mientras guardaba todas las cosas en su maletín

Hermione se incorporó en la cama -¿! TRES MESES?! ¿Ya tiene tres meses? ¿Cómo es posible? Tan rápido…-

El hombre la miró desconcertada- Bueno, usted quedó en estado tres meses atrás. Como bien dijo, nunca se percató, es comprensible

Hermione soltó un suspiro- Tiene razón, lo lamento. Solo que esperé que fuera hace menos tiempo-

El hombre volvió a sonreír con dulzura- Suele suceder-

Hermione le devolvió la sonrisa, era imposible no hacerlo- ¿Me podría dar algo para las nauseas? De verdad me están empezando a molestar-

-¡Por supuesto! lo que necesite. Lo más seguro es que éstas desaparezcan para dentro de una o dos semanas. Mientras tanto, tome tres gotas de esta poción- le entregó un frasco con un liquido transparente- le ayudarán bastante-

- Gracias, lo veré la próxima semana, señor Butler-

- Por supuesto, señorita. Ahora debo ir a darle mi reporte al Señor Tenebroso- dijo mientras tomaba su maletín

- ¿Cumplirá lo que le pedí? Por favor... de verdad quiero hacerlo yo. Él no lo castigará por eso, se lo prometo- preguntó Hermione

- Sí, señorita. Me encomiendo a usted. Hasta la próxima- Le dijo mientras le dedicaba la última sonrisa y salía de la habitación

Hermione sentada sola en la cama, tocando su vientre, sonrió para sí misma. Quizás era por eso que estaba tan segura de querer conservar su bebé. Tres meses ¿quién lo diría? Seguro Voldemort se caería de la silla cuando el sanador se lo dijera. Al final tal vez Voldemort tenía razón, será que ya empezaba a florecer en ella el instinto materno.

Se quedó despierta leyendo un libro durante cuatro horas hasta que Voldemort llegó. Se veía muy cansado y estresado.

- ¿Que te ha pasado? Luces terrible- dijo Hermione por encima del libro

- Mis mortífagos son demasiado inservibles, no pueden hacer nada bien. Espero esos castigos les hayan servido de lección- dijo mientras hacía tronar los huesos de sus manos.

- Veo que te gusta mucho castigar- observó Hermione dejando su libro sobre la cama

- Si, mucho- una sonrisa sádica adornó su rostro- Hablé con el sanador, así que… ¿tres meses? Me sorprendió mucho ¿por qué nunca me lo dijiste?-

- Creo que pasaron tantas cosas que de verdad nunca me percaté… Te digo la verdad- protestó la bruja

Voldemort alzó las cejas- Sé que dices la verdad-

- Estuve pensando mucho sobre eso. Hace tres meses exactamente, fue cuando estalló esa batalla y fuiste a buscarme ¿cierto? Estuvimos juntos varias veces esa noche-

Voldemort abrió un poco la boca y miró hacia el techo pensativo- Sí- se quedó callado unos segundos- diablos…-

- ¿Qué ocurre?- preguntó Hermione mirándolo extrañada

- Si… recuerdo, esa noche no use el hechizo de anticoncepción- respondió

- ¿Usabas ese hechizo? No sabía- Hermione ladeó la cabeza al ver a Voldemort tocarse la barbilla

- No verbal, por supuesto. Bueno ahora ya sé cuál fue mi error- dijo como para sí mismo

Hermione lo miró – Evidentemente- dijo con ironía.

Voldemort empezó a desabrochar su túnica, quedando con una camisa blanca bajo ésta – Eso solo significa que el niño nacerá más pronto de lo que pensaba, eso me estresará más-

- ¿Por qué? ¿Aún piensas que se va a rebelar contra ti cuando crezca?- pregunto Hermione

- No lo pienso, Hermione, eso pasará- declaró Voldemort mientras se iba desabrochando el cuello de la camisa- Los hijos siempre tienden a querer superar a sus padres, eso está en la presencia de todos los hombres, estamos marcados por el éxito de nuestros padres y estamos forzados a prevalecer sobre ellos-

- No pasará. Te lo aseguro- le respondió Hermione todavía sentada en la cama

- ¿Cómo puedes estar segura tú de eso?- preguntó Voldemort mirándola a los ojos – Solo lo dices para protegerlo, antes que nazca, porque eres su madre y ustedes…-

- No pasará- lo interrumpió Hermione elevando la voz-… Porque es una niña-

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