- Espera –Ikki tomo por el brazo a Shun y lo llevo de regreso con sus primos –ellos son mi familia Hyoga, Seiya hermano menor de Shiryu y ella es novia de Seiya.
- Encantado de conocerlos –una leve sonrisa asomo entre los labios del peliverde –Ikki nunca lo había visto sonreír a menos que fuera para su hermana –si me disculpan.
- Ryuzaki-san no debes irte solo porque tengo compañía –replico el peliazul, hacia unos meses salía con Esmeralda y la relación con su hermano era muy cordial lo que se veía entorpecido cuando Ikki estaba acompañado de alguien mas. Situación que incomodaba al peliazul, Shun le inspiraba ternura puesto que era un chico muy solitario y se sentía responsable por alejar a Esmerada de su lado. –Esperemos juntos a Esmeralda ¿que te parece?
- Yo…–murmuro con timidez –no quisiera importunarlos, mi hermana me pidió que entregara este libro y así lo hice, es mejor que me retire.
- Pero Ryuzaki-san no es bueno que pase tanto tiempo solo –intervino Saori
- Ni que seas tan formal –dijo Seiya
- Y que tu seas tan irrespetuoso –censuro Shiryu dándole un zape
- Menos que me hagan pasar estas vergüenzas –Hyoga observaba como los hermanos se pelaban
- Preferimos no presentarlos en sociedad –Ikki se refirió a su "familia" como solía decirle a sus amigos –pero es ilegal mantenerlos bajo llave –le guiño un ojo a Shun.
A partir de ese día Shun se integro gradualmente al grupo, no mostraba afinidad con nadie en particular pero los chicos le daban un trato especial, puesto que era muy formal en el trato hacia los demás lo que adjudicaban a su internado en Inglaterra. No era raro ver al grupo de jóvenes por las tardes platicando o compartiendo los deberes escolares, en ocasiones alejados prudentemente de la pareja formada por Esmeralda e Ikki, Hyoga creía entender como se sentía Shun, después de todo su persona favorita le relegaba por estar con su novia, por lo tanto sentía cierta afinidad hacia el peliverde.
Una tarde Esmeralda salio corriendo de la biblioteca después de entrar a buscar a Ikki, se supo después que él estaba en una situación muy comprometedora con una chica en los pasillos mas ocultos de esta. Esmerada dejo de asistir al colegio por varios días, Ikki la llamaba por teléfono e iba a verla sin lograr contactarla, un día aprovechando que Shun salía logro burlar la seguridad y la encontró en su habitación.
- Onii-chan, ya te dije que quiero estar sola –menciono al oír el crujir del piso de madera, recostada sobre su lado derecho observando por la ventana.
- Lo siento no soy tu hermano –dijo desde el dintel de la puerta con una de sus manos en el picaporte
- Ikki –Esmeralda se sobresalto y después lo miro con rabia y tristeza –¿Cómo has entrado? Les diré que te lleven.
- Tu no harás esas cosas –ordeno –he venido a que me digas ¿Qué paso?
- Lo sabes perfectamente –Esmeralda tenia los ojos enrojecidos –le llamare a mi hermano y te dará una paliza.
- No le temo, tenemos que hablar, además se que no esta en casa
- No hay nada de que hablar –zanjeo la rubia –espiar es ruin.
- Ha sido un malentendido.
- Nadie se besa por un malentendido –dijo con sorna
- Yo no la bese, ella lo hizo y justo cuando me la quitaba de encima llegaste –se defendió entrando de golpe hasta donde ella estaba.
- Querrás decir que te descubrí, no quiero ni pensar que hubieras hecho si no hubiera entrado, no tenia blusa Ikki creí que teníamos algo especial –chillo.
- Lo puedo explicar, estaba buscando la copia no editada de libro que tanto te gusta por eso estaba en esos pasillos, oí a alguien atrás de mi, me conoces no suelo darle importancia, me llamaron por mi nombre voltee y ella estaba sin blusa y me beso, nada paso, lo juro.
- ¿Un beso es nada? –Ikki suspiro
- Es decir, no lo provoque, vaya ni siquiera me gusta, estoy enamorado de ti, dime que me crees –Ikki la tomo por los hombros y se acerco, la miraba con ternura, le beso las manos y las mejillas –te amo Esmeralda, nunca haría nada que te hiciera daño, de verdad.
- Pero ella, puede darte algo que yo no –desvío la mirada de los profundos ojos azules.
- ¿Qué cosa?
- Tu sabes –lo miraba sonrojada –no soy tan inocente como crees –se lo que los chicos quieren y yo no…
- Esmeralda estos meses han sido lo mejor que me ha pasado en mi vida, mentiría si te dijera que no he pensado algunas cosas de nosotros, no tengo prisa si he de casarme contigo para que estés lista lo haré –dijo resuelto.
- ¿Has dicho casarnos? –el asombro sonaba en su voz
- Ya sabes, eso que hace la gente frente a un juez y en un templo –explico
- ¿Ikki quieres casarte conmigo? –repitió azorada
- Es algo repentino, deberías dejar que lo piense. –Esmeralda le golpeo el pecho –deseo hacerlo un día. Te amo, pequeña – Ikki sello su promesa con un beso, atrajo su delgado cuerpo hacia él rodeándole la cintura con sus brazos. El corazón de Esmeralda latía violentamente, su cabeza giraba por las emociones que le hacia sentir Ikki, sus palabras sonaban en sus oídos y sin saber como llego hasta la cama donde siguieron besándose, mirándose y manteniendo una larga conversación en silencio. –Te amo –susurro Ikki mientras acariciaba su cabello tumbados los dos sobre sus costados.
- También te amo Ikki –contesto la rubia oyendo un crujir de la vieja casa de madera –tanta felicidad no debe ser legal, cuando nos casemos me meterán en la cárcel por desbordar tanta felicidad –Esmeralda se puso en pie de un salto su vestido color azul se movió graciosamente mientras danzaba descalza por la habitación siendo contemplada por un embelesado Ikki.
La vida de la chica no había sido sencilla, educada bajo la estricta mirada materna se había convertido en todo lo que supone ser una señorita de sociedad, delicada, prudente, tierna y a todas luces adorable. Por años había sentido que debía actuar de una forma complaciente para que sus padres pudieran sentirse orgullosos de ella puesto que a diferencia de Shun no se destacaba en la rutina escolar. Secretamente mantenía una extraña rivalidad con el peliverde mas al no tener nada equitativo en que competir, salvo el dulce carácter utilizaba esta cualidad para destacar con sus padres. Al morir ellos, comenzó a sentir un vació que nada tenia que ver con su ausencia, si no con la misma perdida de identidad que había tenido, y ahora por fin estaba con un chico que era aprobado por su hermano y se habían hecho una promesa de matrimonio, a pesar de ser la primera vez que estaba enamorada algo en su interior le hacia creer que el amor que se profesaban seria legendario.
- No puedo esperar a contarle a mi onii-chan, estuvo muy preocupado por mi, estoy segura que se alegrara mucho –afirmo Esmeralda recargada sobre su tocador.
- ¿Quisieras esperar un poco para contarle todo? –suplico Ikki que seguía en la cama –mi presencia no debe de serle del todo grata.
- Debes estar bromeando, te adora, te has convertido como un hermano mayor para él, ha sido muy difícil quedarse al frente de la familia.
- Hay algo que no entiendo ¿Por qué no hay un tutor a cargo de ustedes?, es demasiada responsabilidad para un chico –Esmeralda se incorporo y comenzó a juguetear con su cabello, como hacia cuando algo la incomodaba.
- Cosas de familia, no hay ningún pariente cercano vivo además el testamento de nuestro padre tenia una cláusula especifica de que debían hacer los albaceas, en caso de su muerte. Pasaron por alto que fuéramos menores de edad, solo Shun puede encargarse de la fortuna y decidir como manejarla, debe ser algo que pasa cuando perteneces a una familia tan influyente –el tono de la voz de Esmeralda le comprobaba al peliazul que al igual que él, detestaba las cosas obtenidas sin esfuerzo.
- Ven acá –la joven obedeció mansamente hincadote frente a él que estaba en la misma posición sobre la cama –haremos una promesa –dijo juntando sus manos –tú y yo a partir de hoy unimos nuestras almas, algo que ningún malentendido puede derrumbar, pasaran 2 agostos en los que estaremos comprometidos al pasar el tercero serás mi esposa –volvieron a unir sus labios en un tierno beso.
Sus labios se buscaban desesperadamente y mantenían cerrados los ojos tratando de guardar cada sensación que su piel les permitía sentir que no escucharon los pasos silenciosos que dieron atrás de ellos, ni pudieron hacer nada para defenderse del ataque que les hizo perder la conciencia.
Ikki se sentía mareado y confuso cuando abrió los ojos, su vista se enfoco en lo que parecía el comedor de la mansión, arriba en el elegante mantel blanco con bordados plateados yacía con respiración pausada Esmeralda, intento ponerse en pie para darse cuenta que estaba atado a la silla por el pecho.
- Al fin despiertas –dijeron a su espalda
- ¿Shun? –cuestiono dudoso
- Vaya, en que momento perdimos la formalidad –Shun se sitúo frente a el frotaba un objeto filoso con un paño blanco –ah si creo recordarlo en el momento que decidiste por cuenta propia inmiscuirte con mi hermana –señalo fríamente. El corazón de Ikki se acelero, toda la situación era rara pero no por ello dejaba de ser clara.
- ¿Podrías desatarme por favor? –cuestiono tratando de sonar calmo, Shun inclino la cabeza y su rostro tenia una mueca infantil.
- Si hago eso –se acerco a su oído y susurro –te la llevaras, Esmeralda y yo estaremos siempre juntos.
- Ah si claro y por eso me vas mataras ¿no? Que pensara ella cuando se entere –grito fuera de si
- Pero no pensaba hacer eso –explico –ella podría no entenderlo, por eso he decidido ser mas practico –Shun miro en dirección hacia donde estaba su hermana e Ikki pudo ver perfectamente la daga que sostenía con su mano, el mango estaba deliberadamente cubierto por la tela blanca.
- Debes estar bromeando –la voz de Ikki denotaba angustia e impotencia –es tu hermana, tu propia sangre, iras a la cárcel por ello.
- ¿Yo? –se río divertido –no seré yo, nunca he sido yo –con la daga le apunto a Ikki.
- ¡Demente! –grito –déjala ir, es entre tú y yo.
- La historia perfecta, nadie sabe que te reconciliaste con Esmeralda, te advertí que te comportaras con ella, en mi propia casa.
- No hicimos nada malo.
- Porque llegue a tiempo, es tan fácil hacer que los demás hagan lo que necesitas ¡ah! esa pobre chica tonta –menciono con falsa tristeza.
- ¿Qué quieres decir? –cuestiono aunque temía corroborar de lo que hablaba Shun.
- La chica que te beso, fue tan fácil convencerla, un poco de "amor" y ellas hacen todo lo que se les ordena, lastima que no cumplió con todo, pero eso no será una molestia mas en mi vida. –Querido Ikki si no fueras tan terco nada de esto habría pasado, debo decir que de verdad hubiera querido que fuéramos amigos, tenias que fijarte en lo único que me importa no puedo permitir que le hagas daño, no mas del que le has hecho.
- No es verdad, quiero cuidar de ella
- Eres como ellos –con la cabeza se refirió a un óleo de sus padre abrazados –quieres separarnos –grito lleno de rabia y dolor –esta vez no lo permitiré –Ikki sintió un escalofrío por la mirada ausente que tenia el peliverde –mi madre me llevo a Inglaterra con el cuento de sorprender a Esmeralda con un nuevo departamento y quien mejor que yo para elegirlo, una vil treta, me abandono el ese internado, siempre quiso deshacerse de mi.
- Espera Shun una madre nunca pensaría así de su hijo –al decirlo Ikki sintió un vuelco en el corazón, conocía ese sentimiento muy bien –seguro tenia una buena razón.
- Separarnos –murmuro mientras sostenía el cuchillo en su barbilla –tenia 6 cuando mi madre me despertó en medio de la noche y me arrojo a una cama vacía y fría del cuarto mas alejado de Esmeralda, durante esos años compartimos la cama, solíamos dormir abrazados aun cuando teníamos camas gemelas después de acostarnos nos escurríamos en la cama del otro. Un acto totalmente inocente de un par de hermanos, de gemelos. Tenia once o tal vez doce, esa noche llovía intensamente y habíamos visto una película de terror, ellos no estaban, ni llegarían hasta la siguiente semana, me suplico dormir conmigo y se lo permití, lo cual fue mi mayor error, fue una de esas noches tú me entiendes, los viejos llegaron al otro día hacia tanto que no compartíamos la cama que nos desvelamos con tonterías infantiles y no los oímos llegar, y mi madre supuso lo peor. Luego de eso no me dejaba ni un minuto con mi hermana, mi hermana –enfatizo –y hace dos años sucedió, logro convencer a mi padre que si quería que yo heredara su imperio y fortuna era necesario que fuera educada estrictamente por caballeros ingleses. Claro que a la muy estúpida no le duro el gusto, hablaba todos los días con Esmeralda, nos manteníamos informados y cuando ella me hablo de un chico de familia prominente con la cual deseaban comprometerla como si estuviéramos en el medievo regrese y me encargue de ellos, la policía jamás encontró relación alguna conmigo su apesadumbrado hijo que se encontraba a miles de kilómetros de aquí.
Ikki lo observaba sin dar crédito a lo que acababa de escuchar, recordó escuchar de una muerte violenta en un barrio exclusivo pero no lo había asociado hasta ese momento, se creyó que había sido un amante de la esposa por la situación en la que habían sido encontrados los cuerpos.
Shun se subió a la mesa tomo las manos inertes de su hermana y las beso con ternura.
- Esme, te prometí que nadie nos separaría, un hermano sabe cumplir sus promesas –decía Shun mientras la recorría con la punta del cuchillo, se subió sobre el estomago de ella, hincado se inclino besando su frente por unos segundos se quedo así. Después miro a Ikki el peliazul suplicaba con la mirada Shun inclino la cabeza a un lado y menciono –hagámoslo real.
- ¡No! –grito Ikki –loco, demente –Ikki contemplaba como Shun levantaba la falda de la chica y con el cuchillo rompía su blusa, alzo los brazos y clavo el cuchillo en el corazón de Esmeralda, la chica no sintió dolor pero los espasmos naturales comenzaron a moverla bruscamente, Shun apretó su herida con sus manos como si en un vago intento de lucidez quisiera salvarla, Ikki sollozaba y volteo su mirada hacia otra parte tras un rato que le pareció una eternidad se armo de valor para contemplar la bizarra imagen Shun subido en el cuerpo inerte de su hermana con la cabeza agachada presionado su pecho con las manos. Vio incorporarse con dificultad al peliverde mas en sus ojos no había rastro de lagrimas y su rostro no dejaba ver ninguna expresión, su ropa estaba empapada de sangre al igual que sus manos, tomo la daga entre sus manos la dejo sobre el piso luego se acerco lentamente a Ikki y miro con malicia.
- Vamos nii-chan prometiste cuidarnos, no es tiempo de llorar –murmuro mientras lo desataba por completo. Ikki estaba paralizado y al sentirse libre se avalazo sobre Shun golpeándolo sin piedad, no supo en que momento tomo el cuchillo y lo enterró en el vientre del peliverde cuando sintió un brazo fuerte separándolo de él.
Lo que sucedió después fue tan rápido que Ikki le dio la impresión de estar dentro de una película que avanzaba rápidamente, Shun tirado en el piso suplicando por la vida de su hermana, el mayordomo desgarrado por el crimen que se había cometido, la policía interrogándolo, sentenciándolo y encerrándolo. Todo había perdido sentido al escuchar de la boca del chofer, "esta muerta".
Ikki salio por una ventana del hospital cercana a un árbol ayudado y seguido de Hyoga puesto que no debía existir ningún registro de los dos, el peliazul le obligo a regresar a casa para no levantar sospechas, cuando el ruso estuvo a punto de llegar dio vuelta rumbo a la vieja mansión Ryuzaki, temiendo que su primo pudiera cometer el crimen por el cual se le había condenado se acerco a él, Ikki estaba hincado en el patio central completamente derrotado.
Shun sonrió, a su imagen reflejada en el cristal oscuro de la limosina que empezaba su marcha, las tenues luces del patio de la residencia le permitieron divisar la silueta de Ikki que se había quedado sin aliento por el esfuerso y el dolor que le provocaban las heridas auto infringidas, el peliverde se estiro elegantemente tomo la urna que estaba a su lado y le murmuro, ahora nada ni nadie podrá separarnos Esmeralda, y te aseguro que alguien nos vendrá a buscar muy pronto.
FIN…
ShunRyuzaki, edad 15 años:
Sofisticado, educado, reservado y en extremo desconfiado, se presume que tiene un intelecto superior al normal, aparenta ser dulce y tranquilo, no se destaca en las actividades físicas o académicas no porque le sea difícil lograrlo, sencillamente la gente normal le inspira aburrimiento, solo tiene una meta en la vida, impedir que le arrebaten a su hermana menor a cualquier costo.
Esmeralda Ryuzaki, edad 15 años:
Hermana gemela y menor de Shun, es una chica dulce, tierna e inocente, su extraordinaria belleza la ha hecho una chica muy popular, pero su hermano se ha encargado de alejar a todos los chicos que la pretendan. Le gusta cocinar y es muy hogareña, al quedar huérfana ha encausado todo su amor en Shun hasta que conoce a Ikki, un chico del cual se enamora por primera y única vez en su vida.
Hola, antes que nada FELIZ NAVIDAD!, se que es un contraste muy raro pero permitan me explicarme antes de que enciendan las antorchas o mínimo que esperen un poco con ellas en mano.
Este fic debía haber sido completado a mas tardar el 2 de Noviembre, las excusas están de más (trabajo, cursos, falta de inspiración, cansancio, y depresión) por eso lo he terminado hasta hoy, ademas seamos honestos, descansemos de tanto fic navideño amor y paz (lo cierto es que alguien me reclamo y dije saku es cierto tenias que terminar hace dos meses y helo aquí ademas tenia ganas de hacer algo diferente y sorprendente espero así haya sido háganmelo saber, ya conocen el procedimiento.
Si todo sale como deseo podre dedicarme a esos fics que "parecen" repito parecen abandonados pero no es así, cuídense y nos leemos pronto.
