Notas de la autora (1):

¡Hola a todos!

Al fin logre terminar el cuarto capítulo, disculpen por la demora, pero fin de año generalmente es un caos (x Bueno, primero quiero agradecerle a Sarielfi por su review, de verdad que me animan mucho para seguir escribiendo y también agradecer a los invitados que también dejan su review, a ambos son la razón de ser de esta historia. Espero que les guste mucho este capítulo, ya que lo escribí con mucho esfuerzo y amor.

Saludos! :*

Digimon y sus personajes no me pertenecen :B

CAPÍTULO IV

Sora al escuchar lo que Yamato le estaba diciendo le fue imposible reaccionar, ya que, al ser tanto el tiempo que pasaron peleados, sumando que el mismo le dijo que no se metiera más en su vida, le hizo creer que ella jamás fue importante para él. Y ahora saber que Yamato sí la extrañó la hizo sentir aliviada y esperanzada, porque a pesar de que ella trataba de auto convencerse de que no le importaba lo que Yamato pensara de ella, siempre en una pequeña parte de su corazón quiso que el chico que estaba esperando una respuesta a su espalda la extrañara de la misma forma que ella hizo durante tanto tiempo. «Este momento es utópico, debo hacerle saber ahora a Yamato que yo también lo extrañé porque no encontraré un mejor momento para hacerlo» pensó ilusionada. Mientras pronuncia – Yo también te extrañe – se gira para verlo, pero cuando quedan frente a frente permanece petrificada al ver que no estaba solamente Yamato con ella, sino que también estaba Toshiko junto a ellos.

- Hola señora Takenouchi – Dice Yamato nervioso.

- ¿Tú quién eres? – Dice pensativa Toshiko – Eres del grupo de esos chicos que salvaron el mundo junto con Sora ¿es así?

- Sí, exacto, justo como usted dice – Responde nervioso sin saber qué hacer.

- Mmmm… siempre me pregunté porque no te vi más después de todo lo que paso. Yo siempre creí que eras cercano a mi hija – Dice sin pensarlo dos veces - ¡AH! Pero que descortés soy, si gustas podrías pasar y cenar junto con nosotras, así ambos me ponen al día de lo que ha pasado con el grupo, mi hija últimamente no me cuenta mucho de lo que pasa en su vida – Se queja la mujer.

- ¡Mamá! – exclama Sora un tanto avergonzada por todo lo que dijo - ¿No crees que ya es muy tarde? Aparte mañana Yamato y yo debemos ir temprano a la escuela – «ups no debí haberle mencionado lo de la escuela» se reprochó Sora.

- ¿A la escuela un sábado? ¿tan pronto comenzaron los talleres? – Se cuestiona Toshiko.

- Es largo de explicar mamá, mejor entremos – Dice Sora mientras dirige a su madre pensativa a la entrada del condominio – Adiós Yamato, avísame cuando llegues, nos vemos mañana – Se despide nerviosa. Y al notar lo que dijo "avísame cuando llegues" solo hizo que sus nervios fueran más evidentes para Toshiko, la cual ya estaba entendiendo lo que le estaba pasando a su hija con ese chico.

- Adiós Sora y Señora takenouchi, y si no es molestia, me gustaría cenar algún día con ustedes – Dice Ishida ya más relajado y tratando de agradar a la madre de Sora. El cual se avergüenza al pensar en cómo le gustaría que la mamá de Sora lo adorara.

Mientras Toshiko entra a la cocina para dejar las compras, Sora la sigue - ¿Mamá no se te pudo haber ocurrido alguna otra cosa más para avergonzarme frente a Yamato? – Dice Sora enojada.

- ¡Yamato! Así se llamaba – Recuerda Toshiko.

- ¡¿Mamá me estas escuchando?! – Insiste Sora.

- Sí, hija. Es que como escuche que ambos se extrañaban, pensé que sería bueno echarte una ayudita – Dice Toshiko cerrándole un ojo a su hija creyendo entender de qué se trata todo esto.

Sora al ver la reacción de su madre no pudo evitar poner una cara de espanto – "¿Ayudita?" - Sora horrorizada se lleva sus manos a la cara mientras piensa «qué hice en mi vida pasada para merecer esto» – Mamá, Yamato es solo un amigo, no necesito ese tipo de "ayuditas". No lo vuelvas a hacer nunca más – Y sin más Sora le vuelve a insistir – Hagamos como si esto nunca ocurrió – Se va encolerizada a su habitación y cuando llega cierra de un portazo. «¡Aaah! Creo que nunca lograré entender del todo a mi madre» piensa mientras se lanza de espalda a su cama. Cuando ya logra calmarse un poco, y con un poco me refiero a que ya puede pensar en lo sucedido sin ponerse su cara roja, siente que su celular vibra, al ser consciente de eso, se levanta y va directo donde lo dejo – Un mensaje de Yamato – Se dice mientras su cara vuelve a ponerse del todo roja al recordar sus palabras "Avísame cuando llegues" «¿Qué me está sucediendo?» Se vuelve a regañar. Abre el celular y ve:

"Espero no haberte metido en problemas. Y si fue así por favor no me pidas que no me meta en tu vida jaja. Llegué bien"

Cierra el celular para volver a lanzarse en su cama y tapar con su almohada favorita la cara. «Quién lo pensaría, hace un día atrás Yamato y yo nunca hubiéramos bromeado con lo sucedido esa vez, pero ahora lo hacemos como si nunca hubiera pasado» Piensa una Sora agotada por tanta emoción en tan solo dos días de clases. «El mensaje claramente dice que sí quiere meterse en mi vida ¿Por qué me hace tan feliz esto?» Se pregunta con una sonrisa de oreja a oreja en la cara hasta que ya no logra mantenerse despierta.

- ¡Cierren las cortinas, por favor! – Exclama Sora adormilada - ¿Por qué entra tanta luz? – Pasa sus dedos sobre sus ojos para intentar ver mejor. Cuando su vista logra acostumbrarse a la intensa luz del amanecer ve que esta tapada con la manta que usan para decorar el sofá del living - ¿Qué hace esto aquí? – Gira su cabeza para ver la hora - ¡Son diez para las siete! No puede ser, me quede dormida – Se levanta de un salto, para dirigirse a su armario. Mientras toma lo primero que ve se vuelve para contemplar en el espejo su desastroso cabello, suspira – Este será un largo día – mientras se dirige a la cocina.

- Hola madre – pronuncia mientras se echa a la boca lo primero que ve – Ya debo irme – dice con la boca llena.

- Sora, cuantas veces debo decirte que odio que hagas eso. Sé más femenina – Regaña Toshiko – ¡Oye, no te vayas aún! Todavía no me explicas porque debes ir a la escuela y debo darte unas indicaciones – Insiste

- Mamá podríamos solo pasar a las indicaciones y ya, voy atrasada – Dice Sora urgida.

- Dejé panecillos en el horno para que coman en la tarde, hice los que tú me pediste - Sonríe – Y cuando llegues recuerda hacer el aseo… y, por último, tus amigos no se pueden quedar hasta muy tarde ¿ok?... ¡AH! Casi lo olvido, mañana llegaré como a las diez de la noche, sí que aquí tienes dinero por si te hace falta para el almuerzo – Dice Toshiko tratando de no olvidar nada más.

- ¡Gracias mamá! Que te vaya bien en tu conferencia, estoy segura que todos te amarán, adiós – Se despide Sora apresurada.

De camino a la escuela no pudo ocultar en ningún momento la sonrisa que se dibujaba en su cara, hoy iban a estar los tres juntos, no era para menos.

- ¡Hola! – Exclama Sora cuando llega.

- ¿Hola? ¿Por qué tardaste tanto? Con Yamato llevamos hecho más de la mitad del trabajo – Regaña Taichi.

- "Lo más divertido que habremos hecho" – Les recuerda Sora – ¿No llevas más de una hora limpiando y ya te estas quejando? – Dice un tanto divertida.

- Típico de Taichi – Ríe Yamato.

- JA JA burlémonos de Taichi – Se auto molesta.

- ¿Qué más falta por hacer? – Pregunta Sora.

- Debemos quitar el polvo de esos escritorios y vaciar los basureros – Indica Yamato.

- Deberíamos limpiarlos todos, menos el puesto del profesor Fujiyama. Se lo merece por castigarnos por tanto tiempo – Ríe tontamente Taichi.

- ¡Sí!... Y que nos castiguen por más tiempo, buena idea idiota – Dice con sarcasmo Yamato.

Sora no puede evitar reír ante el comentario de Yamato. Ya que, extrañaba mucho el humor negro de Ishida, piensa mientras pasa un trapo húmedo por los escritorios del salón de profesores.

- ¿Qué le habrá gustado de este trabajo al señor Fujiyama? – Reflexiona Taichi mientras se echa en una silla.

- Mi padre dice que lo bueno de ser profesor es que no te quedas con la carga de no traspasar el conocimiento que has adquirido durante la vida, así cuando partes fuera de este mundo tu carga es mucho más ligera – Trata de explicar Sora.

- ¿Tu padre es profesor? – Pregunta Yamato con curiosidad, ya que nunca había escuchado a Sora hablar de su padre.

- Sí, el hace clases en la universidad de Kioto y también es un investigador en el área de las cosas sobrenaturales – Dice orgullosa Sora.

- ¿Han pensado alguna vez en qué quieren hacer cuando salgamos de la escuela? – Pregunta pensativo Taichi.

- ¿Has pensado si alguna vez tú saldrás de la escuela? - Reflexiona Yamato – Creo que limpiar te hace bien, quizás si lo hicieras más seguido podrías salir de la escuela.

Sora y Yamato ríen.

- ¡Chicos, vamos! Por qué nunca toman en serio lo que digo – Se queja Taichi.

- Si lo dices así… - Dice Sora. «Nunca me había puesto a pensar en esto, ya que, mi madre siempre me ha dicho que debo seguir con el legado de la familia, ikebana. Aunque gracias a ese legado creo que he desarrollado un gusto más particular con todo lo relacionado con el arte» – Creo que me gustaría hacer algo relacionado con el arte – Dice Sora un tanto dubitativa.

Yamato y Taichi se inclinan hacia adelante para mirar a Sora con cara de sorprendidos - ¿Qué? – Dicen ambos al unísono. Sora al ver sus expresiones se avergüenza.

- ¿Qué tiene de malo? – Dice sonrojada.

- Es que nunca me imaginé que quisieras estudiar algo relacionado con el arte – Suelta Taichi – Siempre pensé que serías una deportista profesional o algo por el estilo.

- Yo no sé si pienso igual que Taichi. No lo digo porque no seas buena deportista, solo que no sabía que te interesaba el arte – Añade Yamato.

- Yo creo que este interés por el arte nace desde que empecé a practicar el ikebana – Dice Sora mirando hacia la ventana, evitando la mirada de sus amigos.

- Pero si tu madre excesivamente estricta te ha obligado todo el tiempo a aprender esa cosa – Dice Taichi confundido, tratando de buscarle una explicación lógica como si de matemáticas se tratara.

- Al principio no me gustaba porque no entendía mucho a mi madre, pero con el tiempo he logrado acercarme más a ella, entenderla más. Y al dejar de lado esos prejuicios hacia mi madre he logrado encantarme más con el Ikebana, y no tan solo con las flores, sino que también con su filosofía de vida. Sí que, ha sido el puntapié oficial para desarrollar mi interés por las artes – Dice Sora recordando que no solamente fue gracias a su madre, sino que también mucho de sus cambios son gracias a Piyomon.

- Creo que si logro entenderte… ¿Y tú Yamato, que quieres ser?... ¡espera! No me digas, déjame adivinarlo. Músico, se te daba muy bien eso de la armónica – Se arriesga Taichi.

- ¿Músico?... La música me gusta mucho. De hecho, ahora con un grupo de amigos estamos intentando hacer nuestra propia banda – Dice Yamato.

- ¿En serio? – Dice Sora sorprendida. «Quizás a eso se refería con un grupo cuando hablo con Mimi…. ¡Mimi! Me había olvidado completamente de ella… debo contarle todo lo que ha sucedido» piensa con una sensación de incomodidad invadiéndola.

Se para Taichi apuntando a Yamato con su índice – Olvida que me robarás el protagonismo en esta escuela – Bromea.

- Pero en realidad no sabría decir si quiero dedicarme toda mi vida a eso, ya que, dudo que pueda sustentarme solo de la música, es un campo muy complicado – Reflexiona Yamato.

Durante unos segundos todos quedaron en silencio. Sora estaba terminando de limpiar los últimos escritorios, Yamato recién había terminado de limpiar los ventanales y Taichi solo los observaba a ambos con cara de "Yo también existo en esta habitación".

- ¡¿Nadie me va a preguntar que quiero hacer yo cuando salga de la escuela?! -Exclama Taichi confundido.

- No – Responde a secas Yamato.

- ¡Chicos, vamos no sean tan crueles conmigo! – Dice angustiado Taichi.

- ¿Qué quieres hacer cuando salgas de la escuela? – Pregunta Sora de manera maternal.

-No sé – Dice sin más Taichi.

- Por eso no quería preguntarle – Ríe Yamato.

Sora es contagiada con la risa de Yamato – Pero, ¿en serio no tienes idea de nada? Quizás el área en la que te gustaría incursionar – Dice Sora tratando de ayudarlo.

- Mmmm… no – Responde seguro Taichi – por eso pregunto, ¿Ustedes en que me verían?

- Mmmm… - Piensa Sora – Pensemos en tus cualidades… juegas bien el futbol… también… eres bueno para saltarte las clases – Ríe Sora.

- Eso no me sirve de nada Sora – Dice enojado Taichi.

- Exacto Taichi, si dejas de hacer eso, quizás encuentres lo que te gustaría hacer – Reprocha Yamato.

Taichi se apunta la cabeza con su mano simulando una pistola – ¡Piuu! – pronuncia mientras simula que caerá al suelo.

- No hagas eso Taichi – Dice Sora preocupada – Eres buen líder y hablas mucho.

- Sí, demasiado diría yo. Me refiero a solo lo de hablar – Se corrige Yamato aun sintiéndose un poco incómodo por esa afirmación de Sora. Ya que Sora siempre le veía lo bueno a Taichi, en realidad a todos, sí que no creo que deba preocuparme tanto, se convenció.

-Eso debería servir para algo – Anima Sora.

- Gracias chicos, son muy inspiradores – Dice Taichi con sarcasmo.

- Creo que ya hemos terminado – Afirma Yamato.

- Sí, solo nos faltaría llevar estas bolsas a la basura – Recuerda Sora, mientras siente que vibra su celular. Lo abre y ve:

"S.O.S Te saldré a encontrar por el recorrido que siempre hacemos. Mimi"

- Chicos, cambio de planes – Dice Sora preocupada – Mimi me acaba de mandar un mensaje de S.O.S.

- Sora para que te preocupas tanto, de seguro debe ser una emergencia por no saber qué color de uñas usar – Dice Taichi cansado de los S.O.S de su amiga Mimi – La vez pasada me dejaste solo porque Mimi no sabía cómo coser a mano la costura del vestido que tenía que usar para la gala del trabajo de su padre.

- Taichi, lo siento, pero Mimi también es mi amiga y además no todos saben cocer. Nos vemos en la noche – Dice Sora decidida.

- ¿Y si quedamos más temprano los tres? – Pregunta Taichi.

- Lo siento, no puedo. Debo hacer el aseo y preparar algunas cosas para comer en la noche – Responde Sora.

- Lo siento Taichi, pero yo también paso. Como dice Sora yo también debo hacer aseo y aparte debo dejar la cena lista para cuando llegue mi padre. Nos vemos en la noche – Se despide Yamato mientras se lleva las bolsas para dejarlas en el basurero.

- Adiós Taichi, si termino antes te aviso – Se despide Sora también. «¿Qué le habrá sucedido a Mimi? Como decía Taichi seguramente no debe ser una emergencia, pero debo aprovechar este momento para contarle todo antes de que sea la junta y se entere por otra persona» piensa Sora.

Mientras tanto Mimi va saliendo del condominio en el que vive para dirigirse a donde se encontrará con su amiga, toma la vereda contraria a su departamento, cuando de repente ve que a lo lejos viene caminando hacia su dirección Koushiro. «¿Qué hace aquí Koushiro?» Se pregunta impactada mientras cada vez se acercan más.

- Mimi, que bueno que te encuentro, justo iba de camino a tu departamento – Dice Koushiro.

- Lo siento Koushiro, pero ahora no es momento, tengo una emergencia – Interrumpe Mimi agitada.

Koushiro al saber de qué se tratan las emergencias de Mimi, no permite que esta se vaya – Mimi, necesitamos hablar, no será mucho tiempo. ¿Podríamos sentarnos junto a esos juegos? – Indica Koushiro hacia el parque que queda al lado del condominio de Mimi.

-Mmmm… bueno si insiste. Solo diez minutos – Dice una Mimi indiferente.

Ambos caminan hacia el parque, en el cual se percibe un día agradable, los rayos del sol traspasan de manera perfecta las ramas atestadas de hojas que elevan los enormes árboles del parque, pero el aura de Mimi se lleva consigo todo ese ambiente agradable, claramente no está de buen humor y Koushiro lo sabe.

- Mimi hoy es el día de la junta – Dice Koushiro para comenzar.

- Si venias para decirme esto, déjame decirte que tengo otras cosas que hacer – Dice molesta Mimi mientras se levanta del asiento para retomar su camino.

Pero Koushiro la detiene tomándola de la muñeca y girándola hacia donde está el – Tenía pensado ser más sutil, pero veo que no funcionará. Mimi debemos hablar sobre lo que paso a finales del año pasado – Koushiro la mira fijamente.

Mimi al escuchar sus últimas palabras se sorprendió, y dejándose caer en el asiento que estaba antes de tomar la impulsiva decisión de irse, volvió a revivir en su mente lo sucedido esa vez.

A fines del año pasado Mimi y Koushiro estaban preparándose juntos para los exámenes finales, solían hacerlo después de clases en la sala de computación de la escuela. Lo cual ya era costumbre para ambos. El último día que los dos estudiaron juntos, Mimi entró como de costumbre sin tocar a la puerta de la sala, ya que sabía que su amigo estaría ahí. Lo que no sabía era que su amigo estaría durmiendo con su cabeza apoyada en la pila de libros que usaban para estudiar. Se acercó sigilosamente dónde estaba él para no despertarlo, ya que, algo en su rostro le hacía sentir curiosidad, no era la primera vez que se sentía perdida mirándolo, pero a diferencia de las veces pasadas esta vez la situación la invitaba a contemplarlo más detenidamente, lo cual hizo que se acercara a él como un imán y sentándose junto a el apoyo su cabeza junto a la del chico de pelo pelirrojo quedando cara a cara. «Nunca había puesto tanta atención en la cara de koushiro, sus cejas son un poco más oscuras que su cabello y su nariz es más respingada de lo que me había fijado, su piel es tan perfecta como la mía y eso que Koushiro trasnocha mucho y no se cuida, sus labios… se ven tan suaves» y sin darse cuenta de lo que estaba haciendo comenzó a acariciarlos con su dedo índice. Perdida ante las sensaciones que le producía su amigo se quedó hipnotizada mirándolo. En eso Koushiro adormilado comenzó a sentir una suave caricia en sus labios, lo que hizo que abriera sus ojos lentamente estando semidormido, al ver que Mimi estaba junto a él tal vez semidormida también, no dudo en que era un sueño y sin más se dejó llevar pronunciando las palabras – Mimi me gustas – Cuando ve que Mimi abre sus ojos como plato y ve que se aleja de manera inmediata, se da cuenta que lo que acaba de pasar no era un sueño, sino la vida real frente a él. Impactado por lo sucedido no le quedo más que decir -Mimi, no es lo que piensas… - pero fue interrumpido por la chica – Koushiro esto nunca paso – Y se va fuera del salón con pasos desenfrenados.

Desde esa vez no se había tocado el tema y ambos se habían distanciado. Sí que, Koushiro hizo lo correcto al dejar de ser sutil, esto tenían que solucionarlo ahora o cada vez que se vieran sería incómodo para ambos.

- Sé que piensas que no es momento para hablar de esto, pero si no es ahora, ¿cuándo? Y ahora es necesario que lo hablemos, lo más seguro es que tengamos que compartir más seguido – Dice Koushiro.

- ¿Por qué crees eso? – Pregunta resignada Mimi.

- Porque desde hoy las cosas cambiarán para todos nosotros – Dice seriamente Koushiro.

- ¿A qué te refieres con eso, Koushiro? Nunca entiendo lo que quieres decir – Protesta Mimi.

- Lo siento Mimi, no puedo decírtelo ahora. Solo puedo decirte que quiero que nuestra amistad vuelva a ser como antes, y que quede claro que en su tiempo si me gustaste, pero ahora no – Miente Koushiro.

- ¿Estás seguro? No creo que sea tan fácil para un chico olvidarme – Dice Mimi con aires de grandeza.

Koushiro dejando de lado el gran ego de su amiga responde – Sí, estoy seguro Mimi – «Aunque todavía tengo la duda de por qué me estaba acariciando. Eso no fue un sueño, quizás Mimi si sintió algo por mí en ese tiempo» se dice Koushiro. Pero cree que es mejor esperar, si apenas estaba transando su amistad con Mimi ahora.

- Ok, te creeré, aunque no sea fácil– Se ríe Tachikawa.

- ¿Lo dices en serio? – Pregunta Koushiro sorprendido.

- Sí, ¿Me puedo ir ahora? Que Sora debe estar esperándome – Dice Mimi preocupada.

- Sí, nos vemos en la noche y gracias por escucharme – Sonríe koushiro dejando a un lado lo que realmente pasaba por su interior.

- Adiós – Se despide Mimi mientras se aleja sin darse cuenta que Sora ya la estaba esperando fuera del condominio. Cuando nota la presencia de su amiga le es inevitable asustarse – Sora, porque no avisas que ya estás aquí – Dice Mimi enojada.

- Lo hice tres veces – Protesta Sora.

Mimi al ver a donde apuntaba la mirada de su amiga, toma su celular y ve que tiene tres mensajes de Sora – ¡Lo siento So! Es que no sabes que me acaba de pasar – Dice rápidamente inclinando su cabeza en forma de disculpas.

- No te preocupes, creo que ya sé porque te detuviste. ¿Qué hablaban con Koushiro? – Pregunta con curiosidad.

- ¡¿Koushiro?! – Dice Mimi sorprendida por no esperarse que Sora fuera tan directa – Nada, solo quería asegurarse de que fuera hoy en la noche, por qué no sé cómo se enteró de la emergencia – Dice una pésima mentirosa.

- Seguramente Taichi le debe haber dicho – Dice Sora extrañada. «Qué raro que le haya avisado a koushiro de eso, si el mismo dice que las emergencias de Mimi son puras tonteras» piensa mientras Mimi no puede evitar molestarla por lo que dijo anteriormente.

- ¿Estabas con quién? – Pregunta Mimi con cara pícara.

- Con Taichi... y Yamato – Cuando iba a explicar el por qué es interrumpida por su amiga.

- ¡¿Yamato?! ¡ALTO! ¡¿Yamato y Taichi?! ¡NOOO! ¿y tú? ¿y tú qué estabas haciendo ahí? – Dice Mimi a punto de explotar de la emoción por enterarse del cahuín del mes antes que todos.

- Sí, tengo mucho que contarte – Exhala Sora.

- ¡Pero si solo ha pasado menos de un día sin vernos! – Exclama Mimi.

Mientras subían al departamento de Mimi, Sora aprovechó el paseo que les dio el elevador para ponerla al día con todo lo acontecido el día anterior, tan solo omitiendo las partes en que Yamato la fue a dejar a su casa y obvio que la conversación del pasillo en la escuela– Sí que por tu culpa ahora debemos limpiar la escuela por cuatro sábados seguidos – Se queja Sora.

- ¿Por mi culpa? Sora deberías decir que fue por la culpa de Yamato, ya que él fue el que confundió al profesor Azuma por el profesor Fujiyama – Dice cruzándose de brazos.

Sora queda helada al darse cuenta de lo tonta que había sido al equivocarse, ya que tampoco fue la culpa de Yamato, sino que de ella misma – Sí, me equivoque. Yamato Baka, eso quería decir – Dice Sora aliviada al percatarse que su amiga no se dio cuenta de nada.

- jajaja So eres muy divertida – Dice entusiasmada Mimi – Pero sabes, me alegra mucho saber que ya no hay diferencias entre ninguno de nosotros – Sonríe ya que, no se refiere solo a su amiga, Taichi y Yamato, sino que también a su amistad con Koushiro.

- También me alegra mucho Mimi – Dice con cargo de conciencia por no haberle contado todo.

- Bueno So, a lo que nos convoca – Dice Mimi angustiada.

- Verdad, ¿Cuál es la urgencia? – Pregunta con interés Sora, dejando en un cajón con llave ese cargo de conciencia que no la dejaba tranquila.

- Ven, vamos a mi habitación – Camina Mimi, al entrar le muestra que encima del cubrecama floreado hay dos conjuntos de ropa con sus accesorios y hasta el esmalte de uña que va con cada obra maestra – Dime So, ¿Cuál de los dos? Esta noche debo llamar la atención de Yamato sí que piénsalo muy bien ¿Ok? -Le recuerda Mimi.

Sora al escuchar que todo esto se debe a Yamato, no pudo ocultar lo incomoda que se sentía.

- ¿So sucede algo malo? Es la combinación de colores del segundo conjunto ¿Verdad? Yo también me sentí igual cuando los vi, pero mi modista me insistió en que esa es la tendencia de ahora, por eso te llamé, confió mucho más en tu criterio que en el de ella… No entiendo porque mamá insiste en contratarla a ella, lo que es yo a fin de mes la despacharé sin piedad por cometer estos horribles crimines de la moda – Dice Mimi angustiada – Sí que está decidido, el primer conjunto me llevará al estrellato esta noche ¡Wow! – Grita Mimi entusiasmada.

Sora solo la mira intentando fingir una sonrisa asintiendo con la cabeza. «Esto ya no es normal, Yamato es mi amigo y debería estar feliz por él, mi amiga es un excelente partido para él, aunque a veces no lo logre entender del todo, sé que Mimi se esforzará por hacerlo feliz. Sí que debo estar tranquila, no puedo ser tan posesiva con Yamato» se convence Sora a si misma – Estoy de acuerdo con tu elección – Y eso era verdad, le gustaba mucho más el primer conjunto.

- Gracias amiga por tu ayuda, siempre estas para mí cuando lo necesito… ¿Quieres quedarte a almorzar? – Sonríe Mimi.

- Amiga gracias a ti por confiar en mí, y por hoy no podré aceptar tu invitación, aún tengo que preparar muchas cosas para la noche – Le responde Sora un poco aliviada, ya que necesita pensar un poco más las cosas.

Mientras Sora va camino a casa le es inevitable cuestionarse qué es lo que pasa con Yamato. Y al cabo de unos minutos Sora ya se encuentra abriendo la puerta de su departamento. «Primero debo abrir las ventanas para quitar este olor a encierro» se dice. Luego comienza a barrer todo el departamento para después trapear las baldosas de un extraño color café. «El piso quedo de maravilla» piensa mientras se sopla hacia arriba un mechón de cabello que le molesta en la cara. Luego termina de acomodar cada cosa en su lugar y cuando decide que ya está lo bastante presentable para recibir a visitas en su casa se va al baño para darse su merecida ducha. Al terminar de ducharse va directo a su habitación a abrir su armario. Nada de lo que ve le convence, cuando de repente ve que en una esquina bien apartada de lo que usualmente acostumbra usar, está el vestido rojo que le regalo su madre para la graduación de la escuela de Ikebana que dirige esta misma – Mmmm… ¿Será demasiado? – Dice con cara pensativa. «No puedo creer que esté en la misma disyuntiva que Mimi, antes no solían importarme este tipo de cosas, pero ahora… cierra sus ojos a modo de abstención. Mimi me preguntaría "¿Qué es lo que hace que quieras destacar esta noche?" y luego agregaría "un chico siempre es un buen motivo para verse bella". ¿Qué me está pasando? Se horroriza al darse cuenta en lo que está pensando. En este caso no hay ningún chico, sí que usaré lo que me haga sentir más cómoda» se dice con convicción. Mientras toma con una mano el jeans y la polera de siempre con la otra mete en los más profundo de su closet el vestido que su mamá había planchado con tanto ahínco – Lo siento Madre – Y cierra el closet para olvidar toda esa función. «Bueno, ahora solo me queda preparar la comida» mientras se dirige hacia la cocina. Suena el timbre - ¿Quién será tan temprano? – Al ver la hora en su celular se da cuenta que no es tan temprano como pensaba y que de hecho eran las ocho en punto, la hora en la que todos estaban citados. Sí que en ese mismo instante Sora dedujo que el que tocaba el timbre era Joe, por ser el único puntual del grupo. Abre la puerta.

- Hola Sora – Sonríe Joe - ¿Soy el primero en llegar, cierto?

- Sí, pasa – Responde con una sonrisa también.

- Creo que ya es costumbre que ambos alistemos las cosas antes de que lleguen los demás – Ríe Joe.

-Tienes razón, ¿me ayudas a distribuir estos panecillos en estos tres platos? – Pregunta Sora.

- Pues claro Sora – Dice un entusiasmado Joe.

- ¿Cómo van los estudios? ¿EL otro día pudiste subir la nota que te habían puesto mal? – Se interesa Sora.

- La verdad es que no, el profesor me dijo que no se iba a hacer molestias por una prueba de diagnóstico – Dice apenado

- Pero Joe, está claro que no lo haría, jamás mencionaste que era una prueba de diagnóstico – Ríe Sora.

- Creo que se me escapo ese pequeño detalle – Responde avergonzado.

- ¿Y tú Sora cómo vas? Ayer te vi a lo lejos con Yamato en dirección hacia tu casa – Dice sin inmutarse.

Con la impresión que le causo ese comentario sin querer dejo caer un plato al suelo, menos mal ese no era el que tenía los panecillos. Al ver lo sucedido no duda en agacharse para recoger los pedazos del plato.

- Sora, cuidado te puedes cortar, yo me encargare de eso – Dice Joe preocupado. Sora se levanta sin decir nada y ve como Joe pesca la pala con la escoba para barrer los pedazos destrozados del plato.

- Sora, perdón si te molesto lo que te dije, pero últimamente te he visto muy distraída. Sé que la mayoría piensa que no me doy cuenta de las cosas – Dice mientras se rasca la cabeza – pero creo que a ti te pasa algo y ese algo es Yamato – Dice serio. Sora no puede creer lo que está escuchando del superior Joe. Él nunca está al tanto de las cosas que pasan. Pero justo cuando se iba a arma de valor para responder alguien abre la puerta y dice:

- Ya estamos aquí – Dice un sonriente Taichi entrando con Hikari. Al ver sus caras pregunta – ¿Interrumpimos algo?

- No, nada. Solo que se cayó un plato – Dice Sora mirando a Joe con cara "Di algo que suene normal, por favor".

-Sí, y esta vez no fui yo – Dice Joe con cara triunfante. Mientras Sora piensa «Eso no es para nada normal».

- Que increíble – Se burla Hikari – Chicos si quieren vayan al living, yo me quedo ayudando a Sora.

- Si tu insiste – Dice Taichi aliviado - ¡Vamos Joe! – toma del brazo a Joe sin dejarle ninguna otra opción.

- Pero Taichi, ayudemos a las chicas – Dice Joe intentando tranzar las cosas.

- Nada de eso – Insiste Taichi mientras dejan a las chicas solas.

- ¡Soraaa! – Hikari se acerca a Sora para abrazarla – Te extrañaba mucho.

Sora la abraza también – Yo igual te extrañaba Hikari, no te imaginas cuánto. De hecho, le pedí a mi madre que hiciera los panecillos que tanto te encantan.

- Que considerada eres Sora, jamás espero menos de ti – Le dice Sonriente – Mira Taichi y yo trajimos este sushi hecho por nuestra madre.

- Que delicioso se ve eso – Elogia Sora – mientras los recibe para ponerlos en una bandeja.

- Me alegra tanto que todos nos volvamos a juntar después de tanto tiempo, pero más me alegra que Taichi y tu hayan decidido hacer las paces con Yamato, no te imaginas lo feliz que se encuentra Takeru por la noticia – Sonríe Hikari.

- Me lo imagino, al fin podré ver a Takeru, lo he extrañado muchísimo – Dice una Sora sonriente.

Suena el timbre nuevamente – Espérame Hikari, iré a ver quién es – Se aleja de la cocina Sora.

- No te preocupes, terminaré de acomodar lo último que queda – Tranquiliza Hikari.

Sora abre la puerta y al ver que es Yamato el que está al otro lado no puede evitar sentir un revoloteo en su estómago - Hola chicos – Dice Sora un poco nerviosa con una sonrisa atontada.

- ¡Soraa! – Exclama Takeru mientras se acerca para abrazarla. Yamato al ver lo que hace su efusivo hermano no puede evitar poner cara de pocos amigos.

- Hola Takeru, tanto tiempo – Manifiesta está abrazándolo también – Hola Yamato – Pronuncia nerviosa.

- Hola – Dice Yamato un tanto indiferente por los celos.

- Pasen, ya están casi todos aquí, a excepción de Mimi y Koushiro – Dice Sora.

Ya la mayoría juntos en el living empiezan a recodar las anécdotas que vivieron juntos en el Digimundo.

- ¿Quién se acuerda cuando entramos descaradamente a una mansión y nos comimos todo lo que había allí adentro? – Ríe Taichi.

Todos dicen "yo" menos Hikari que aún no estaba con ellos en ese tiempo – Yo no estuve cuando paso eso – Dice una Hikari frustrada.

- Hikari, esa vez todos comimos y nos quedamos a dormir en esa mansión que encontramos en medio del bosque – Dice Joe tratando de explicarle a Hikari, pero Sora lo interrumpe.

- ¿Quién se acuerda que fue Joe el que nos convenció de quedarnos diciendo que sería bueno porqué en la casa había un cuadro con un ángel? – Dice Sora Riendo.

- Yo lo recuerdo – Se une Yamato a las carcajadas.

- ¿Qué yo hice qué? – Dice Joe sorprendido – Yo nunca apoyaría algo que nos hiciera daño – Insiste Joe.

- Yo también lo recuerdo - dice Takeru riendo – Y recuerdo muy bien que tú fuiste el primero en comer del banquete que había – Todos rieron aún más fuerte.

- ¿Por qué dicen esas cosas de mí? – Dice un Joe apenado.

- Lo sentimos superior Joe, en realidad no fue solo tu culpa, ya que, todos accedimos a quedarnos – Suaviza más las cosas Sora.

- ¿Y qué fue lo que paso? – Pregunta Hikari.

- Después ya en la noche cuando todos estábamos durmiendo, Agumon me despierta para que lo acompañe al baño y mientras estaba haciendo, pues ya saben ustedes como es Agumon cuando va al baño – Se sonroja Taichi.

- Sí, Gabumon detestaba que Agumon no pudiera aguantarse – Agrega Yamato.

- Esa vez estaba tan pero tan hediondo que le pedí que por favor saliera, y mientras abre la puerta para salir, sale del otro cubículo Ogremon gritando y le dice a Agumon: "Te estas muriendo por dentro miserable" – Dice Taichi sin aguantar la risa. Todos rompen a carcajadas.

- Pobre Agumon – Dice Hikari.

- Y cuando salimos del baño vimos que al final de pasillo estaba Leomon y de repente aparece por el otro lado Devimon, esa fue la vez que nos separó a todos ¿Te acuerdas que si te conté eso? – Pregunta Taichi a su hermana.

- Sí, ahora si recuerdo – Responde Hikari.

Mientras estaban conversando de lo sucedido con Devimon entra Mimi con Koushiro sin que lo demás se den cuenta.

- Esa vez el culpable de todo fue Joe – Se une Mimi.

- Mimi, Koushiro que bueno que al fin llegaron – Dice Sora – Tomen asiento.

- Ves, Joe. Hasta Mimi lo recuerda- Dice Takeru, mientras los demás ríen.

- Koushiro dime que tú no te unirás a ellos, por favor – Dice Joe buscando un aliado en Koushiro.

-Lo siento, Joe. Mejor no diré nada, no me retracto, solo diré: "Cuadro de ángel" – Dice Koushiro con una sonrisa. Todos ríen aún más fuerte.

- No puede ser que todos recuerden eso – Dice Joe afligido.

- Joe no te preocupes, ahora son solo buenos recuerdos – Le dice Hikari de manera amable.

- ¿Qué les tomo tanto? – Regaña Taichi.

- Con Koushiro habíamos quedado en que nos encontraríamos de camino a casa de Sora, Cuando me di cuenta que ya se había atrasado más de lo habitual decidí ir yo misma a buscarlo a la casa – Se queja Mimi – Adivinen que estaba haciendo – Deja el tema en mano de los demás.

- Estaba en el computador – Dice Takeru.

- Exacto, Takeru – Dice Mimi con aires de superioridad – Sí que lo tomé de las mechas y lo traje para acá– Ríe maliciosamente Mimi y luego se arrepiente – No, lo último no es verdad – y mira a Koushiro con cara de "Perdóname".

- Bueno chicos, quería comentarles que el que estemos juntos el día de hoy no es mera coincidencia. Yo hoy les traigo una muy buena noticia – Dice Koushiro extasiado.

- ¿Qué sucede, Koushiro? Cuéntanos – Dice Sora expectante.

- Hace unos días logre comunicarme con Gennai – Dice Koushiro, mientras todos quedan atónitos por sus palabras – Y me ha dicho que podremos volver al Digimundo – Dice a punto de explotar de la felicidad.

- ¡¿Qué te ha dicho queeee?! – Dice Taichi boquiabierto.

- ¡No puede seeer! – Exclaman al unísono Hikari, Mimi y Sora al borde de las lágrimas.

- ¡¿Y cuándo?! – Exclama un Yamato impaciente.

- Chicos – Alerta Takeru – ¡Sostengan a Joe! – Todos ven como Joe no se puede de la emoción y como Mimi se acerca para sujetarlo y llevarlo al sillón.

- ¿Así y todo quieres estudiar medicina? – Pronuncia de manera burlesca Mimi, pero Joe solo puede decir:

- ¡Koushiro, dinos cuando! – Exclama temblando de la emoción.

- Me dijo que la puerta se abriría hoy a las once – Asegura Koushiro.

- ¿Qué hora es? – Pregunta Sora.

- Son las once en punto – Responde Yamato. Todos se miran atónitos por las buenas noticias.

Notas de la autora (2):

¡Hola de nuevo!

Espero que no me odien por dejarlo así, pero la verdad es que creo que lo hice más largo que los otros, para compensarlos por la demora, sí que no se enojen, plis C: Ojalá les haya gustado :D

Dejen sus reviews , aunque no lo crean, de verdad animan mucho para seguir escribiendo :D

Bueno eso es todo, me despido SoratoLovers :D

Y no olviden ver mi Fanpage en FB: /Digimonsorato.

¡Adioooooós! :D